Shall I compare thee to a summer’s day?

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Shall I compare thee to a summer’s day?

Thou art more lovely and more temperate:

rough winds do shake the darling buds of May,

and summer’s lease hath all too short a date;

sometime too hot the eye of heaven shines,

and often is his gold complexion dimm’d;

and every fair from fair sometime declines,

by chance or nature’s changing course untrimm’d.

But thy eternal summer shall not fade,

nor lose possession of that fair thou ow’st;

nor shall death brag thou wander’s in his shade,

when in eternal lines to time thou grow’st:

so long as men can breathe or eyes can see,

so long lives this, and this gives life to thee.

William Shakespeare. England (1564-1616)

B et C: Romanos 5:3-4

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…también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza. Romanos 5:3-4.

Los joyeros usan “la prueba del agua” como una de las maneras más seguras de identificar un verdadero diamante. Una piedra de imitación nunca es tan brillante como una piedra genuina, pero a veces no puede determinarse la diferencia a simple vista. Los joyeros saben que un diamante genuino puesto en el agua centellea refulgente, mientras que la imitación es prácticamente opaco. Esa prueba hace relativamente fácil seleccionar el verdadero ­diamante.

A modo de analogía, encuentro que la fe de muchas personas bajo las aguas de la tristeza o la aflicción no es más que una imitación. Sin embargo, cuando un verdadero hijo de Dios está hundido en una prueba, brillará más refulgente que nunca. 

«En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,» (1 Pedro 1:6-7).

Lee. Medita. Aplica.

Angel of Patience

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To weary hearts, to mourning homes,

God’s meekest Angel gently comes.

No power has he to banish pain

or give us back our lost again.

And yet in tenderest love, our dear

and heavenly Father sends him here.

There’s quiet in that Angel glance,

there’s rest in his still countenance!

He mocks no grief with idle cheer,

nor wounds with words the mourner’s ear;

but ills and woes he may not cure

he kindly trains us to endure.

Angel of Patience!

sent to calm

our feverish brows with cooling palm,

to lay the storms of hope and fear,

and reconcile life’s smile and tear,

the throbs of wounded pride to still

and make our own our Fathers will.

O thou who mourns on thy way,

with longings for the close of day.

He walks with thee, that Angel kind,

and gently whispers, “be resigned

bear up, bear on, the end shall tell

the dear Lord ordereth all things well!”

John Greenleaf Whittier. USA (1807-1892)

B et C: Proverbios 2:6-7

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Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Proverbios 2:6-7

Nadie quiere ser insensato a los ojos de Dios, pero cuando ignoramos lo que dice y vivimos de la manera que queremos, terminamos siendo insensatos. La autosuficiencia nunca nos hará sabios. Si bien nuestra inteligencia, educación y destrezas pueden ser útiles, no son sustitutos del juicio piadoso. Si queremos la sabiduría divina, hemos de seguir sus instrucciones.

Pedirla: Clamar por inteligencia y prudencia. Dios provee discernimiento espiritual a quienes lo piden, lo cual implica que debemos estar dispuestos a esperar su respuesta. En momentos de necesidad deseamos tener discernimiento inmediato; sin embargo, crecer en sabiduría no es un proceso rápido.

Buscarla: La sabiduría es como un tesoro escondido. Si en verdad queremos encontrarlo, profundizaremos en la Palabra de Dios porque Él es la fuente de conocimiento e inteligencia. Si prestamos atención para conocer a Dios, entenderemos lo que desea y lo que aborrece.

Obedecer a Dios: Él reserva sabiduría para los rectos. Si conocemos los principios bíblicos, pero no los ponemos en práctica, no creceremos en sabiduría. En cambio, al obedecer con diligencia la Palabra de Dios, la sabiduría entrará en nuestros corazones, guardará nuestros caminos y nos protegerá del mal y el engaño.

¿Estamos dispuestos a hacer lo que se requiere para recibirla?

Alimentarnos a diario con la Palabra de Dios. O los afanes de esta vida y la búsqueda del éxito nos distraerán. Adquirir sabiduría requiere compromiso, tiempo, diligencia y búsqueda resuelta, pero bien vale la pena el esfuerzo. 

«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.» (Santiago 1:5). 

Lee. Medita. Aplica.

Se equivocó la paloma

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Se equivocó la paloma.

Se equivocaba.

Por ir al Norte, fue al Sur.

Creyó que el trigo era agua.

Se equivocaba.

Que las estrellas, rocío;

que la calor, la nevada.

Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;

que tu corazón, su casa.

Se equivocaba.

Ella se durmió en la orilla.

Tú, en la cumbre de una rama.

Rafael Alberti. (España, 1902-1999)

B et C: Filipenses 2:12-13

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Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Filipenses 2:12-13.

Hay muchos libros que prometen una vida cristiana exitosa, pero ninguna técnica humana puede llevar a cabo la obra de Dios. Cualquier compromiso o rededicación basada en nuestro propio esfuerzo no durará; la verdadera transformación proviene solo del Espíritu Santo. Por eso el Señor quiere que dependamos de Él para tener fuerzas y ser perseverantes.

El pasaje nos recuerda verdades básicas en cuanto a la vida cristiana:

PARTICIPAMOS AL OCUPARNOS DE NUESTRA SALVACIÓN: No se refiere a nuestra conversión inicial a través de la fe en Cristo; más bien, es el proceso de santificación mediante el cual crecemos a semejanza de Cristo. Un estilo de vida obediente y santo es algo que hemos de escoger y buscar.

NECESITAMOS TENER UNA ACTITUD DE TEMOR Y TEMBLOR: No hay lugar para la frivolidad en nuestra vida, porque Dios es santo y un día tendremos que darle cuenta de lo que hayamos hecho.

DIOS OBRA EN NOSOTROS: Jesucristo señala que nada podemos hacer separados de Él. «Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.» (Juan 15:5).

El Salvador es quien nos capacita para vivir el proceso de santificación, semejantes a Su imagen.

Lee. Medita. Aplica.