Brevitas et Claritas: Santiago 1:6-7

Estándar

El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 

Quien duda y no cree que Dios puede dar sabiduría es como el mar ondulante e intranquilo, que se mueve de un lado a otro con sus interminables olas, que no mantiene calma. No tiene sentido alguno que tal persona suponga que recibirá algo del Señor.

Cuando se enfrenta a una prueba, un incrédulo que dice conocer a Cristo dudará de Dios, se enojará con Él y finalmente se apartará de la iglesia. Un cristiano espiritualmente inmaduro pudiera reaccionar de igual manera, porque reacciona emocionalmente ante sus circunstancias difíciles y no entiende plenamente a Dios. En medio de una prueba, no tendrá una actitud gozosa, una mente comprensiva, una voluntad dócil ni un corazón creyente. Parecerá incapaz de buscar la sabiduría de Dios y no estará dispuesto a aprovecharse de los recursos que Él ha provisto, sin conocer la solución de que puede disponer mediante la fiel y constante oración al Señor.

«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.» (Santiago 1:5).

Lee. Medita. Aplica.

Lejana arquitectura

Estándar

Vejez, llévate todo: cutis terso

donde viajaron manos persuasivas,

ojos radiantes, lámparas votivas

que iluminaron noches de universo.

Llévate aquel andar que como en verso

mis firmes piernas eran decisivas.

Yo buscaba las cosas sustantivas

quizá muy lejos de un afán perverso.

Llévate de la avispa mi cintura,

dimensión increíble, lozanía,

llévate de mis senos la blancura

y el negro de mi pelo en armonía.

Lévate mi lejana arquitectura.

¡Pero déjame entera mi alegría!

Griselda Alvarez Ponce de León. México (1913-2009)

Brevitas et Claritas: 1 Timoteo 1:19

Estándar

Manteniendo la fe y buena conciencia… 1 Timoteo 1:19

«Haga lo que le dicte la conciencia” es una expresión muy conocida, pero no siempre un buen consejo. Porque su brújula moral será tan confiable como los principios que haya aprendido. Será confiable si usted atesora las instrucciones bíblicas. Pero usar las ideologías de la llamada cultura popular para programar su conciencia le llevará al fracaso moral.

Nuestro Padre celestial nos ha dado la conciencia como un regalo destinado a ser una herramienta del Espíritu Santo, nuestra única Guía verdadera. Como tal, está diseñada para evitar deslizamientos o andar a la deriva. Las siguientes afirmaciones, ¿son parte de su vida?

• Jesucristo es mi Señor y Salvador.

• La Biblia es la base de mi conducta.

• Tengo el firme deseo de obedecer a Dios.

• Tomo mis decisiones en oración.

• Mi conciencia me alerta cuando pienso tomar una dirección incorrecta.

• Me siento culpable al desobedecer.

• Soy movido al arrepentimiento de mi pecado.

¿Cómo cultivar una brújula interna confiable? Lea, estudie y aplique la Palabra de Dios de tal modo que sus principios sustituyan cualquier programación falsa o corrupta. Luego, con la guía del Espíritu Santo, su conciencia despierta le alertará y protegerá. Pida a Dios que la convierta en una herramienta efectiva para guiarle a lo que es aprobado por Él. 

Lee. Medita. Aplica.

Vida

Estándar

¡Qué difícil pensar de tan contenta,

no se puede escribir de tanta dicha!

A pío y canto el ave se encapricha

y vuela saboreando la tormenta.

Brota el renuevo y en la rama alienta

una explosión de júbilo predicha.

En lluvia y cal alivia su desdicha

la rosa estéril que vivir intenta.

Una paloma en leche se retiñe

y de tan alba nieve se alborota.

Todo está bien. El sol no se destiñe.

Que los tristes mastiquen su derrota,

yo muero de la risa que me ciñe,

bocanada de vida que me brota.

Griselda Alvarez Ponce de León. México (1913-2009)

Brevitas et Claritas: Santiago 5:10-11

Estándar

Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. Santiago 5:10-11. 

Aun cuando lo que sentimos nos parezca aplastante y nuestra fe comience a flaquear, hemos de mantenernos firmes en la verdad de las Sagradas Escrituras.

Podríamos pensar que nuestra teología y nuestra actitud sobre el Señor es evidente por lo que decimos creer. Pero cuando nuestras oraciones no son respondidas, y las circunstancias no cambian, la manera como esperamos dice mucho sobre lo que realmente creemos.

Job era un hombre que temía a Dios, que soportó la pérdida de sus hijos, de su salud y de sus bienes. Sin embargo, se mantuvo fiel al Señor durante todas las tribulaciones, a pesar de su apremiante necesidad de saber la causa de su aflicción. En medio de su sufrimiento, Job clamó: “¡Quién me diera que mi petición se cumpliera, que Dios me concediera mi anhelo!” (Job 6.8). Cada día estaba lleno de un dolor implacable, pero su consuelo y su alegría eran que, “…no [había] negado las palabras del Santo” (Job 6.10).

El mundo que nos rodea juzga a Dios como injusto, indiferente o maligno, pero nunca debería ser nuestro caso. Cuando el Señor guarda silencio en nuestros momentos de adversidad o confusión, acudamos a su Palabra para descubrir lo que dice sobre Su manera de ser y Sus caminos. Aun cuando lo que sentimos nos parezca aplastante y nuestra fe comience a flaquear, podemos mantenernos firmes en la verdad de las Sagradas Escrituras.

Lee. Medita. Aplica.

Los búhos

Estándar

Detrás de cada nube, de cada monte

de cada copa, de cada rama

hay búhos en la noche.

Se esconden en el humo de las pipas.

Se alimentan de malentendidos

y estrellas de neón.

En la oscuridad se pueden confundir

lo mismo con esas cenizas

que con sus sombras.

Con los faros gemelos de sus ojos

recorren parsimoniosamente

las aguas de la noche.

Y conversan con el viento.

Sollozan con la lluvia.

Se callan con el sol.

Alberto Blanco. México (1951- )