Gratia plena

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(fragmento)
Todo en ella encantaba, todo en ella atraía:
su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar…
El ingenio de Francia de su boca fluía.
Era llena de gracia, como el avemaría;
¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar!

Ingenua como el agua, diáfana como el día,
rubia y nevada como Margarita sin par,
al influjo de su alma celeste, amanecía…
Era llena de gracia, como el avemaría;
¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar!

Cierta dulce y amable dignidad la investía
de no sé qué prestigio lejano y singular.
Más que muchas princesas, princesa parecía;
era llena de gracia, como el avemaría;
¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar!

Amado Nervo
México (1870-1919)

The road not taken

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Two roads diverged in a yellow wood,
and sorry I could not travel both
and be one traveler, long I stood
and looked down one as far as I could
to where it bent in the undergrowth.

Then took the other, as just as fair,
and having perhaps the better claim,
because it was grassy and wanted wear;
though as for that the passing there
had worn them really about the same.

And both that morning equally lay
in leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.

I shall be telling this with a sigh
somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I—
I took the one less traveled by,
and that has made all the difference.

Robert Frost
EEUU (1874-1963)

Noticia en los periódicos

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Un guante de los largos,
siete metros de cuerda,
dos carretes de alambre,
la sábana de un fantasma,
cuatro clavos,
cinco monedas de cien,
una válvula de motor,
un collar de señora,
unas gafas de caballero,
un juguete de niño,
la campanilla de la parroquia,
la vidriera del convento,
el péndulo de un reloj,
un álbum de fotografías,
soldaditos de plomo,
un San Antonio de escayola,
dos dentaduras postizas,
la ele de una máquina de escribir,
un yoyo, un guardapelo,
¡Todo esto tenía el avestruz
en su estómago!

Gloria Fuertes
(España, 1908-1998)

El músico del jardín

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El árbol lo miraba todo,
tenía tantos ojos como hojas
y tenía tantos pájaros como hojas,
(un pájaro por hoja).
El árbol era el músico del jardín:
en cada hoja, cantaba un pajarín,
en cada rama sonaba un violín.

A las siete de la mañana,
empezaba el coro
y el árbol, con sus hojas como ojos,
lo miraba todo.

De pronto, se oyó un susurro.
-¿Cuándo vendrán los niños,
que me aburro?
-dijo el árbol con su vocecita de madera-.
Los niños son para mí la primavera.

Gloria Fuertes
(España, 1908-1998)

Jugar a saber

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Jugar a saber.
Jugar a saber.

Jugar a saber
el por qué del por qué
el por qué del porque sí,
el por qué del porque no.
Jugar a saber,
jugar a saber,
éste es el deporte
que yo quiero hacer.

Sabías que…
de la espina
de la sardina
nace la gasolina.

Sabías que…
de la uva pisada en agosto
nace el mosto.
(El mosto es el vino
que bebe Balbino).

Sabías que…
del piñón, pequeño y fino,
nace el alto pino.

Sabías que…
de la hueva nace el pez.

Sabías que…
del trigo de la meseta
nace la galleta.

Sabías que…
el azúcar nace de la caña,
del azúcar nace el caramelo,
de la risa nace la alegría,
de la cabeza la cana,
de la amistad un te quiero.

Sabías que…
del árbol nace el papel,
de las letras nacen las palabras,
de las palabras nace el cuento,
el cuento nace del talento
(del escritor),
el escritor nace del sentimiento.

Y de la nata de la oveja,
nace el queso.

¿Sabías todo eso?

Gloria Fuertes
(España, 1908-1998)

Sometimes a light surprises

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Sometimes a light surprises the Christian while he sings;
It is the Lord, who rises with healing in His wings:
When comforts are declining, He grants the soul again
A season of clear shining, to cheer it after rain.

In holy contemplation we sweetly then pursue
The theme of God’s salvation, and find it ever new.
Set free from present sorrow, we cheerfully can say,
Let the unknown tomorrow bring with it what it may.

It can bring with it nothing but He will bear us through;
Who gives the lilies clothing will clothe His people, too;
Beneath the spreading heavens, no creature but is fed;
And He Who feeds the ravens will give His children bread.

Though vine nor fig tree neither their wonted fruit should bear,
Though all the field should wither, nor flocks nor herds be there;
Yet God the same abiding, His praise shall tune my voice,
For while in Him confiding, I cannot but rejoice.

William Cowper, England (1731-1800)

El coche

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¡Triqui!
¡Traque!
¡Juipi!
¡Juape!
¡Arre!
¡Hola!
¡Upa! ¡Vivo! ¡Carambola!

Así del pescante,
feroz, jadeante,
se explica el cochero
de un coche viajero
que alzando humareda
y atroz polvareda,
veloz, bamboleante,
más brinca que rueda.

Y el látigo zumba;
y todo retumba
con tal alboroto,
cual de un terremoto
que al orbe derrumba,
y toda la gente
se agolpa imprudente
a ver qué noticia
al mundo desquicia,
o qué personaje
va en urgente viaje
de cántaros de oro,
que siguen ligeros
tal vez bandoleros,
galgos carniceros,
en pos del tesoro.

Al fin paró el coche
ya entrada la noche.
Y abriólo el gentío
con gran reverencia;
y (¡extraña ocurrencia!)
lo hallaron…¡vacío!

Tal es, en retrato,
más de un mentecato
de muchos que encuentro.
¡Qué afán!
¡Qué aparato!
Y nada por dentro.

Rafael Pombo
Colombia (1833-1912)

La gallina y el cerdo

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Bebiendo una gallina
de un arroyuelo,
a cada trago alzaba
la vista al cielo,
y con el pico
gracias daba
a quien hizo
licor tan rico.

¿Qué es eso? -gruñó un puerco.
¿Qué significa
tan ridícula mueca?
Y ella replica:
-Nada, vecino.
La gratitud es griego
para un cochino.

Pero no hay alma noble
que no agradezca
hasta una gota de agua
que se le ofrezca;
y aún la gallina
siente la inagotable
bondad divina.

Rafael Pombo
Colombia (1833-1912)

Para recobrar

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Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido,
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Francisco L. Bernárdez
Argentina (1900-1978)

El establo

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Quiso nacer en las casas
de los hombres, por amor;
los hombres estaban ciegos
y le dijeron que no.

Recorrió todas las puertas,
pero ninguna se abrió;
los techos, también cerrados,
no tenían compasión.

Señor:
en un establo es mejor.

Llamó con mano cansada
a la puerta del mesón,
pero allí no había sitio
para que naciera Dios.

Recorrió todo Belén
sin hallar un corazón
que le hiciera un lugarcito
para nacer por amor.

Señor:
en un establo es mejor.

Pero las bestias humildes
reconocieron su voz,
y en el establo le dieron
abrigo y consolación.

Y entre el buey agradecido
y el asno lleno de amor,
para salvar a los hombres
pudo nacer el Señor.

Señor:
en un establo es mejor.

Francisco L. Bernárdez
Argentina (1900-1978)