LA ARAñA
Recorriendo su tela
esta luna clarísima
tiene a la araña en vela.
José Juan Tablada
(México, 1871-1945)
LA ARAñA
Recorriendo su tela
esta luna clarísima
tiene a la araña en vela.
José Juan Tablada
(México, 1871-1945)
LA TORTUGA
Aunque jamás se muda,
a tumbos, como carro de mudanzas,
va por la senda la tortuga.
José Juan Tablada
(México, 1871-1945)
EL SAUZ
Tierno saúz
casi oro, casi ámbar,
casi luz…
José Juan Tablada
(México, 1871-1945)
El terror del mar
era Paco Rata,
el pirata,
el pirata ratonero,
el terror del mar entero.
Como casi todos los piratas
tenía una barba bárbara,
una pata de palo,
un ojo de cristal,
un diente de oro
y una sola oreja
con un pendiente oxidado.
(Mirando con sus catalejos,
a lo lejos).
-¡Barco blanco se avecina, tocad tambor y bocina!
¡Le arrastran las altas olas!
¡Se acerca!
¡Sacad los arcos y flechas!
-No es un barco, jefe,
es un tiburón como un camión.
(Mirando con sus catalejos,
a lo lejos).
-Ni un barco,
ni tiburón,
ni merluza,
ni camión.
¡Es un cetáceo enorme!
La ballena lanzó un sonido
que parecía la sirena
de un barco o un triste chirrido
de máquina rota o un ulular
de fantasma en alta mar
o un tenebroso alarido…
Y era que la ballena
no había comido.
-¡Ballena a la vista!
-gritó el pirata Paco Rata-
¡Qué mala suerte!
¡Qué mala pata!
La ballena abrió la bocaza
y se tragó el barco, de proa a popa,
como si fuera una taza
de sopa.
La ballena Gordinflas
se puso enferma,
empachada;
le dio una arcada,
nadó hacia la playa
y devolvió al barco pirata sin digerir.
El barco quedó descuajeringado,
el pirata medio muerto y medio tuerto
salió de la ballena…
Los otros marineros piratas no fueron “devueltos.”
El pirata Paco Rata les buscó por todas partes.
La playa estaba desierta.
La ballena Gordinflas lo pasó mal,
pero acabó con Paco Rata, el terror del mar.
Esta vez el feroz pirata
tuvo buena suerte,
no tuvo mala pata.
¡Dejó de ser pirata!
(a la fuerza).
La isla estaba desierta.
El pirata
no tenía a quién castigar,
no tenía a quién robar:
la isla estaba desierta.
El pirata dejó de ser malo,
porque vivió toda su vida solo,
con su pata de palo.
Gloria Fuerte
(España, 1908-1998)
Tengo una muñeca vestida de azul,
con su vestidito y su canesú.
La saqué a paseo y se me constipó.
Llegando a la casa la niña enfermó.
En la mañanita, me dijo el doctor,
que le dé jarabe con un tenedor.
Dos y dos son cuatro,
cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho y ocho dieciséis,
brinca la tablita, yo ya la brinqué,
bríncala de nuevo,
¡yo ya me cansé!
[anónimo]
Cucú, cucú, cantaba la rana,
cucú, cucú, debajo del agua.
Cucú, cucú, pasó un caballero,
cucú, cucú, con capa y sombrero.
Cucú, cucú, pasó un marinero,
cucú, cucú, llevando romero.
Cucú, cucú, pasó una muchacha,
cucú. cucú, llevando ensalada.
Cucú, cucú, pasó una señora,
cucú, cucú, llevando unas moras.
Cucú, cucú, le pedí un poquito,
cucú, cucú, no me quiso dar.
cucú. cucú, me puse a llorar.
[anónimo]
Por los cañaverales,
dicen los grillos
la lección de la tarde:
“¡Gri, gri, gri, gri!”
Entre el cantueso,
tejen las arañitas
su traje nuevo:
“¡Ya, ya, ya!”
Por la mañana,
cantan los labradores,
saltan las cabras:
“¡Tras, tras, tras!”
Las amapolas
bailan entre los trigos
unas con otras:
“¡Din, don, din!”
Y hay una oveja,
que del abecedario
sabe una letra:
“¡Be, be, be!”
Y hay un chorlito
que le esconde al pastor
su sombrerito.
“¡Ja, ja, ja!”
Gloria Fuerte
(España, 1908-1998)
El mar se acaba en el mar,
en su tejado de olas
que tienen forma de tejas
y forma de caracolas.
En los tejados del mar,
adivinanza adivina,
las brujas son los delfines
y los gatos las sardinas.
En los tejados del mar
cuando se rompe una teja,
se sale el mar como loco
y se asusten las sirenas;
a esto lo llamo avería,
otros lo llaman galerna.
Y Dios es el albañil
que baja a arreglar las tejas.
Gloria Fuerte
(España, 1908-1998)
¡Este es mi Rey!
La Biblia dice que mi rey…
Es rey de los judíos,
Él es rey de Justicia.
Él es rey de los siglos.
Él es rey de los cielos.
Él es rey de Gloria.
Él es Rey de Reyes.
Y Señor de Señores.
¡Ese es mi Rey!
¿Me pregunto… Lo conoces?
Mi rey, es rey Soberano.
Él es perdurablemente fuerte.
Él es completamente sincero.
Él es eternamente inconmovible.
Él es inmortalmente benévolo.
Él es majestuosamente poderoso.
Es imparcialmente misericordioso.
¿Lo conoces?
Él es el Hijo de Dios.
Él es el salvador de los pecadores.
Es el centro de la civilización.
Él es incomparable.
Él es inigualable.
Él es la idea más noble en la literatura.
Él es la personalidad más elevada en la filosofía.
Él es el milagro de los tiempos.
Él es el único capaz de ser el suficiente salvador.
Me pregunto si ¿Lo conoces hoy?
Él da fuerza al débil.
Él se compadece y salva.
Él fortalece y sostiene.
Él cuida y guía.
Él sana a los enfermos.
Él limpia a los leprosos.
Él perdona a los pecadores.
Él libera a los deudores.
Él libra a los cautivos.
Él defiende al endeble (a los débiles).
Él bendice a los jóvenes.
Él sirve a los desafortunados.
Él estima a los ancianos.
Él recompensa a los diligentes.
Y embellece a los mansos.
¿Te pregunto si lo conoces?
Bueno…
Él es la clave del entendimiento.
Él es la fuente a la sabiduría.
Él es la puerta de la libertad.
Él es la senda de la paz.
Él es la calzada de la justicia.
Él es la carretera de la santidad.
Él es la entrada a la gloria.
¿Lo conoces?
Bien…
Su oficio en múltiple.
Su luz es sin igual.
Su bondad no tiene límite.
Su misericordia es para siempre.
Su amor nunca cambia.
Su palabra es suficiente.
Su gracia es basta.
Su reinado es justo.
Su yugo es fácil y su carga es ligera.
Cómo me gustaría poder describirlo.
Él es invencible.
Él es irresistible.
No lo puedes sacar de tu mente.
No lo puedes quitar de tu mano.
No puedes vivir más que Él.
Y no puedes vivir sin Él.
Los fariseos no lo soportaban
Pero se dieron cuenta que no lo podían parar.
Pilatos no encontró culpa en Él.
Herodes no lo pudo matar.
La muerte no pudo con Él.
El sepulcro no lo pudo detener.
Siiiiiiiiiiiiii
¡Ese es mi Rey!
¡Mi Rey!
S. M. Lockridge (1913-2000)
A MARGARITA DEBAYLE
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.
Éste era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.
Una tarde la princesa
vió una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.
Pues se fué la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.
Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.
Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?»
La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fuí a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad.»
Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar.»
Y dice ella: «No hubo intento;
yo me fuí no sé por qué;
por las olas y en el viento
fuí a la estrella y la corté.»
Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver.»
La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí.»
Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.
La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.
Rubén Darío
(1867-1916)
cortesía de Bianka
🙂