Apuntes a Génesis II

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TEMA 4.  Dios visita. Génesis 18:1-15

Exploramos cómo Dios oficializa Su pacto con Abraham y sus descendientes. Estudiamos cómo nuestros padres espirituales quisieron tomar asuntos en sus propias manos y producir un heredero. Vimos la institución de la circuncisión y la renovación de la promesa de un heredero a un Abram ahora Abraham.
Ahora veremos un poco más dentro del carácter de este hombre llamado “amigo de Dios” y de la mujer que dio nacimiento a una nación. Aprenderemos sobre la justicia y misericordia de Dios cuando Abraham observa el humo elevarse sobre Sodoma y veremos la lucha con su respuesta a la pregunta “¿hay alguna cosa difícil para el Señor?

Dios no se contenta con que entendamos la idea de que nada es imposible para El (Jeremías 32:17 “¡Oh, Señor Jehová! He aquí, tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido; nada es imposible para ti). Dios quiere que nos inundemos del gozo de experimentarlo.
Pero luego sucede que la agonía del tiempo que transcurre entre la promesa y la provisión nos podría empujar al filo de la navaja, de lo que pensamos que podemos creer, como sucedió con Abraham y Sarah. Observen que la fe bíblica no es un ejercicio cerebral.

1Y el Señor se le apareció en el encinar de Mamre, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda en el calor del día.

Abraham desempeña dos papeles distintos en este capítulo 18, en la primera parte es anfitrión hospitalario y gentil que trata a sus huéspedes con sumo respeto. En la segunda parte aparece como intercesor ante Jehová por la suerte de Sodoma (gran contraste entre Abraham como anfitrión y cómo los sodomitas trataron a la misma delegación).

2Cuando alzó los ojos y miró, he aquí, tres hombres estaban parados frente a él; y al verlos corrió de la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra, 3y dijo: Señor mío, si ahora he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que no pases de largo junto a tu siervo. 4Que se traiga ahora un poco de agua y lavaos los pies, y reposad bajo el árbol; 5y yo traeré un pedazo de pan para que os alimentéis, y después sigáis adelante, puesto que habéis visitado a vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.

Aparecen tres hombres justo al mediodía, curiosamente la conversación desarrollada en el texto brinca del plural al singular en varias ocasiones, es muy probable que Abraham no supiera a Quién recibía pues le ofreció “agua para lavar sus pies y alimento para su estómago.”
De inmediato destaca la hospitalidad de Abraham, costumbre muy del Oriente Medio, de hecho lo extraño sería la falta de hospitalidad. Esta costumbre explica las acciones de Lot en los sucesos de Sodoma.
Lo interesante es que los visitantes aceptan la hospitalidad y hasta ¡comen! Abraham no sabe que se trata de ángeles (Hebreos 13:2 No os olvidéis de mostrar hospitalidad [a extraños], porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles). Dios, de incógnito, hace la concesión ante la ignorancia de Abraham.

6Entonces Abraham fue de prisa a la tienda donde estaba Sara, y dijo: Apresúrate a preparar tres medidas [seah; 1 s=7.3 litros] de flor de harina, amásala y haz tortas de pan. 7Corrió también Abraham a la vacada y tomó un becerro tierno y bueno, y se lo dio al criado, que se apresuró a prepararlo. 8Tomó también cuajada y leche y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se quedó de pie junto a ellos bajo el árbol mientras comían.

En 1 Samuel 25:18, Abigail preparó suficientes provisiones para David y sus hombres con 5 medidas de harina gruesa. En 1 Reyes 18:32, Elías cavó la base del altar y lo llenó con 12 jarras de agua, suficientes para 2 medidas de harina.
O sea que preparar 3 medidas es una extravagancia, mucho pan para solo 3 visitantes + Sarah + Abraham. Y la extravagancia continúa: no una cabra sino un becerro tierno y bueno, cuajada (la leche de cabra era muy apreciada por su energía y fácil digestión). Piensen en el tiempo que se tomó preparar semejante banquete, ofrecido como “algo para comer” al inicio. Un festín.

Abraham no se sienta a la mesa, permanece de pie mientras comen, tampoco Sarah está en la mesa. Sarah debe haber estado durmiendo la siesta (recuerden la hora: al calor del día, en medio del desierto, en una tienda, con 90 años de edad…). Cortesía extrema, atención al detalle, Abraham tiene sirvientes pero he aquí que él mismo atiende a sus visitantes. ¿Sabrá quiénes son?

9Entonces ellos le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Allí en la tienda. 10Y aquél dijo: Ciertamente volveré a ti por este tiempo el año próximo [cuando el tiempo reviva]; y he aquí, Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara estaba escuchando a la puerta de la tienda que estaba detrás de él.

¡Los visitantes saben que Abraham está casado y hasta conocen el nombre de su mujer! Abraham no la ha introducido, ni siquiera ha hablado de ella. Sin embargo no muestra sorpresa. Es posible que para entonces haya sospechado Quién es su visitante, lo cual se confirma en las palabras de la promesa, anuncio específico del tiempo del cumplimiento.
Dios es omnisciente. ¿Tiene qué preguntar dónde está Sarah?
Las tiendas de hoy son de lona, pero lona o no lona, sigue siendo tela a través de la cual es posible escuchar todos los ruidos alrededor. O sea que Sarah puede oír sin ser vista.
¿Qué es lo común cuando escuchamos que alguien pronuncia el nombre nuestro?
Prestamos atención de una vez. ¿Será que Dios despertó a propósito la curiosidad de Sarah?

Abram le había contado a Sarai que Dios les había visitado nuevamente, y les había cambiado su nombre, ahora era Abraham “padre de naciones” y Sarah “madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.” (17:5,15-16). Les confirmó la promesa del anhelado hijo y les dio incluso nombre: Isaac (risa). Sin embargo Sara se había tornado un tanto cínica.

11Abraham y Sara eran ancianos, entrados en años; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. 12Y Sara se rió para sus adentros, diciendo: ¿Tendré placer después de haber envejecido, siendo también viejo mi señor?

El narrador es quien con humor señala la ancianidad de ambos, la menopausia de Sara, la incredulidad de que suceda. Para Sara, tener un hijo ahora está completamente fuera de discusión. Cansada, triste, amargada, viendo cómo se le llenan los ojos de ilusión a su marido cada vez que mira al adolescente Ismael (13 años) todo por culpa de ella…
En su interior Sara piensa que “sí, hay 23 años de esperar algo que claramente ha resultado muy difícil para el Señor.” Se ríe, pero en su interior hay amargura, cansancio y tristeza.
La realidad biológica es tan evidente que es imposible imaginar la posibilidad de tal placer.

13Y el Señor dijo a Abraham: ¿Por qué se rió Sara, diciendo: “¿Concebiré en verdad siendo yo tan vieja?” 14¿Hay algo demasiado difícil [maravilloso] para el Señor? Volveré a ti al tiempo señalado, por este tiempo el año próximo [cuando el tiempo reviva], y Sara tendrá un hijo.

Ella había oído las palabras del visitante. Ahora el visitante escucha las palabras interiores de Sara. El visitante se identifica: ¡Jehová!
Es significativo que Jehová amonesta a Sara a través de Abraham: ella había persistido en incredulidad. ¿Qué pasó contigo Abb? No convenciste a tu mujer…
Jehová en persona promete regresar al tiempo señalado, la risa y muestra de incredulidad provocan la pregunta del Señor: ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?

La pregunta está diseñada para virar el foco de obsesión de la pareja, de su situación desesperada y sus limitaciones hacia la fuente ilimitada que es Dios mismo. Miren que la incredulidad de Sara no entorpece ni limita o aborta la promesa de Dios. Ella concebirá, lo piense o no.

15Pero Sara lo negó, porque tuvo miedo, diciendo: No me reí. Y El dijo: No es así, sino que te has reído.

¡Aaah Sarah! ¿Por qué tuvo miedo? Porque ahora ella sabe con Quién ha hablado.
Observen cómo el miedo nos lleva a cometer cosas irracionales o nada características. Capten el contraste.
Para Agar, su Dios es un Dios que ve.
Para Sara, su Dios no oye ni ve, ella no cree que El ve (porque si viera, hubiese actuado); y hay cosas que son demasiado difíciles para El.

Así que miente, con toda frescura dice “no me reí.” Primero dudó la autenticidad de la promesa y luego fastidia al visitante divino. Comete un segundo pecado en el intento de cubrir el primero (mentira para tapar incredulidad).

Sarah habló en voz alta y Dios le contestó abruptamente.
Viendo otra vez el v.14, pensemos en la pregunta que Dios hace. Aquí se refiere específicamente a lo que hizo con esta pareja, pues si leemos Hebreos 11:11-12 (11También por la fe Sara misma recibió fuerza para concebir, aun pasada ya la edad propicia, pues consideró fiel al que lo había prometido. 12Por lo cual también nació de uno (y éste casi muerto con respecto a esto) una descendencia como las estrellas del cielo en numero, e innumerable como la arena que esta a la orilla del mar) nos daremos cuenta que entre este punto en la historia y el momento cuando llega Isaac finalmente Sara comprende que la respuesta a la pregunta de Dios es un rotundo “sí, Dios puede hacer todo lo que El quiera hacer.”

La promesa de un hijo es tan milagrosa que Sarah respondió con duda, cero alegría. Pero nada excede al poder de Dios.

Romanos 4:19-21
19 Y sin debilitarse en la fe contempló su propio cuerpo, que ya estaba como muerto puesto que tenía como cien años, y la esterilidad [lo muerto] de la matriz de Sara; 20sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21y estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era [es] también para cumplirlo.

Creer en la resurrección resulta irrazonable. Pero la fe trasciende la razón. Las promesas divinas, abrazadas por fe, abren la puerta de la esperanza y del futuro. ¿Qué vemos aquí? El poder de la resurrección: vida donde había muerte.
Esto es crítico (para nosotras).
El reconocimiento de Abraham del poder de Dios es la clase de fe que cree que Dios levantó a nuestro Señor Jesucristo de los muertos, es fe que justifica (Romanos 4:22-25).
No estamos atrapados en vidas de esterilidad.

Esta fe, ejercitada según el propósito y las promesas de Dios, no de acuerdo a deseos individuales, es la que cruza imposibles (Marcos 14:36 Y decía: ¡Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras).
El feliz anuncio del sobrenatural nacimiento de Isaac prefigura el divino anuncio del nacimiento del Señor (Isaías 9:6; Lucas 2:10-11). Anuncio hecho por ángeles, al parecer imposible de cumplir, llevado a cabo según planes y tiempo de Dios.

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Eso de dar gracias

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Quizás la dificultad estriba en que olvidamos cuánto se nos ha perdonado.

Merecemos la ira de Dios, nuestros corazones están de continuo inclinados al mal, y mientras más intentamos esclarecer nuestra situación realizando buenas obras, mayor la atracción de la ira de Dios [sobre nosotros].

Quizás luchamos con eso de dar gracias porque hemos olvidado cuánto se nos ha perdonado.

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Solamente El

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Solamente él,
el Dador de la Vida.

Vana sabiduría tenía yo,
¿acaso alguien no lo sabía?
¿Acaso alguien no?
No tenía yo contento al lado de la gente.

Realidades preciosas haces llover,
de ti proviene tu felicidad,
¡Dador de la Vida!
Olorosas flores, flores preciosas,
con ansia yo las deseaba,
vana sabiduría tenía yo…

Netzahualcóyotl
(México, 1402-1472)
Traducción del náhuatl al español
de Miguel León Portilla.

Apuntes a Génesis II

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TEMA 3. PACTO DE DIOS CON ABRAM (Génesis 16:1-16)

En el punto anterior vimos que Abram solicita seguridad de que poseerá la tierra, porque entiende que poseerla implica desalojar pueblos paganos. Estimulando su fe, Dios concreta su pacto.
La tierra pertenece al Señor.
Para nosotras poseer vida en Cristo, hemos de desalojar los viejos “reyes” y “dioses” existentes en nuestro corazón. Dios ha prometido Su Espíritu como garantía de nuestra herencia (Efesios 1:11-14).
Dios es fiel al pacto a pesar de las debilidades de los socios humanos, como veremos ahora.

SARAI, AGAR, ABRAM, ISMAEL

1Y Sarai, mujer de Abram, no le había dado a luz hijo alguno; y tenía ella una sierva egipcia que se llamaba Agar.

El verso comienza relatando la interminable tardanza del cumplimiento de la promesa de Dios a los ojos humanos. Observen que no ofrece razón de por qué Sarai es estéril. El escritor abre la escena con una fuerte aseveración sobre la clase de fe que Abram y Sarai debían ejercer en obediencia a la dirección divina: fe radical. El marco de la escena, enmarcado por las palabras “Abram” “Agar” y “haber dado” nos señalan las consecuencias de la ingeniería ausente de fe (contraste de 16:1 con 16:16).

radical
Del lat. tardío radicālis, y este der. del lat. radix, -īcis ‘raíz’.
1. Perteneciente o relativo a la raíz.
2. Fundamental o esencial.
3. Total o completo.
4. Partidario de reformas extremas.
5. Extremoso, tajante, intransigente.

La escena consiste de dos incidentes, 1) Sarai y Agar, 2) el ángel del Señor y Agar.
El primer incidente (16:2-6)tiene una estructura alternante, en espejo:

A. Sarai propone (v.1-2a)
B. Abram de acuerdo (v.2b)
C. Sarai actúa (v.3)
D. Agar reacciona (v.4)

A’ Sarai propone (v.5)
B’ Abram de acuerdo (v.6a)
C’ Sara actúa (v.6b)
D’ Agar reacciona (v.6c)

El segundo incidente (16:7-14) sigue una construcción concéntrica:

A. El Angel encuentra a Agar en el pozo (v.7)
B. Diálogo entre ambos (v.8-9)
C. Primera profecía del ángel (v.10)
    C’ Segunda profecía del ángel (v.11-12)
B’ Agar responde en adoración (v.13)
A’ Agar da nombre al pozo (v.14)

Los personajes se enfrentan consigo mismos y unos a otros, tratando de elaborar sus propios planes y cumplimiento y luchando para mantener su fe.
Agar y su hijo representan la semilla natural de la ingeniería humana; un cadillo para Sarai y su hijo, quienes representan la semilla prometida de la elección e intervención de Dios, abrazables solo por fe.
El conflicto externo entre Agar y Sara simboliza el conflicto interno entre Sarai y Abram para creer la promesa y mantener su fe a pesar del aparente retraso del Señor.

2Entonces Sarai dijo a Abram: He aquí que el Señor me ha impedido tener hijos. Llégate, te ruego, a mi sierva; quizá por medio de ella yo tenga hijos. Y Abram escuchó la voz de Sarai.

La edad de Sarai puede estimarse en 75 años de edad. Sarai no menciona para nada el nombre de Agar, solo su rol: mi sierva (ni siquiera Abram la menciona, v.6).

3Y al cabo de diez años de habitar Abram en la tierra de Canaán, Sarai, mujer de Abram, tomó a su sierva Agar la egipcia, y se la dio a su marido Abram por mujer. 4Y él se llegó a Agar, y ella concibió; y cuando ella vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
“Mujer -esposa- de Abram” enfatiza su posición. Agar posiblemente proviene de los siervos que Abram adquirió de Faraón cuando salió de Egipto. Agar no era una esclava cualquiera sino la sirviente personal (valet) de una mujer rica;  rendía cuentas a Sarai (algo que el mismo ángel del Señor confirma en 16:8).

De 65 cuando salieron de Egipto, más 10 en Cannán, Sarai tiene ahora 75 años de edad, sin hijos. Llega a la muy lógica conclusión de que el hijo prometido no saldrá de su cuerpo; otra ilustración de cómo una hija de Dios, contra las cuerdas, se siente presionada a tomar la iniciativa para que se cumplan las promesas de Dios.
Observen que ella reconoce a Dios como Creador de vida, pero es incapaz de interpretar su infertilidad en términos de lo que Dios ha prometido. La historia refleja cómo se reemplaza el propósito primario del matrimonio que es ser compañía (Génesis 2:18) por el de reproducción, con los efectos negativos acompañantes.
Su queja la condena a tomar la iniciativa en sus manos.
Sin ninguna palabra de Dios que autorice su esquema, es culpable de sinergismo. Su plan es comparable al de Abram y el viaje a Egipto.

sinergia
Del lat. cient. synergia ‘tarea coordinada’, y este del gr. συνεργία synergía ‘cooperación’.
1. Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales.
2. Concurso activo y concertado de varios órganos para realizar una función.

sinergismo
En Teología: con independencia, intentar ayudar a que Dios cumpla Su propósito.

La práctica de la maternidad subrogada a través de una sierva era una práctica social aceptable (Génesis 30:3-12; el Código Hammurabi ca.1700 AC; un texto Nuzi ca.1500 AC; otros textos descubiertos). Ahora bien, igual que Adán (Génesis 3:17), Abram se hace el estúpido y acepta la pagana sugerencia.
Agar es tratada como propiedad, una mercancía con cero derechos personales. Sin embargo está equivocada cuando trata de transgredir límites sociales y elevarse por encima de su señora. La actitud es un error crucial, se torna en contra de la mano que ha solicitado su ayuda (Sarai es ahora la esposa sin hijos, Agar es la “cuasi-esposa” con hijos); las leyes paganas de Ur-Nammu y de Hammurabi protegían a la esposa infértil que utilizaba madres subrogadas (Proverbios 30:21-23
21Por tres cosas tiembla la tierra, y por una cuarta no se puede sostener:
22por el esclavo cuando llega a ser rey, por el necio cuando se sacia de pan,
23por la mujer odiada cuando se casa, y por la sierva cuando suplanta a su señora
).

subrogar
Del lat. subrogāre.
1. Sustituir o poner a alguien o algo en lugar de otra persona o cosa.

To the other woman’s embrace. [challies.com]
A veces me he preguntado ¿qué habrá pensado Sarai al mirar caminar juntos, hacia la tienda, a su esposo Abram y la egipcia Agar? ¿Qué sentiría? ¿Ver a su marido buscar privacidad con esa otra mujer, sabiendo exactamente qué van a hacer?

Sarai creía en Dios. Creía en el poder y autoridad de Dios. Dios les había llamado a salir de Ur y moverse a una tierra lejana, el mismo Dios había establecido pacto con su marido. Les había protegido y preservado, enriquecido, honrado, y sin embargo…

Sarah, honor and infertility. [At the edge of the kalahari. Andrew and Sandra]
Desde nuestra perspectiva occidental es fácil juzgar y decir que Sarai se “salió del camino.” Es cierto que ha perdido confianza, pero dudo que sea por rebeldía o franco menosprecio contra Dios. La realidad es que cuando buscamos agradar a Dios con toda sinceridad, las tentaciones de Satanás serán más sutiles.
Es comprensible el deseo de Sarai de tener un hijo.
Cierto, hay idolatría en su corazón, ha reemplazado la palabra y sabiduría de Dios con su propio deseo y sapiencia. Todos somos culpables de idolatría y una y otra vez somos tentados a ser idólatras.
La historia de Sarai nos enseña que el pecado es sutil.
1. Que no importa cuán atractivo sea, cuánto ofrezca, cuán lógico suene, cuán aceptable sea culturalmente hablando, cuánta presión haya para uno conformarse, el pecado es pecado, y sutil o no, volverá atrás y nos morderá.
2. Que “ayudar a Dios” con nuestra humana sabiduría es un camino peligroso. Será muy fácil abandonar el confiar en Dios y apoyarse en nuestro propio sentido de “participación” para resolver dilemas o dar asistencia en la dificultad, en especial cuando nuestra cultura no lo ve como “equivocado.”
3. Que cualquier buen deseo (como el querer tener hijos) que se interponga en el camino de la voluntad de Dios es idolatría.
4. Que resulta muy fácil racionalizar el pecado o “no ver” el pecado por lo que es.
5. Que anhelar significancia o incluso desear ayudar a que mi esposo gane honores nunca debe usurpar el honrar a Dios como Dios manda.

Quizás Sarai ni siquiera “desobedecía” de modo consciente. No es que se despertó un día y dijo “ok, basta de esperar, no confío más; se hará a mi modo.”
Es probable que Sarai haya empezado preguntándose “¿habrá algo que yo pueda hacer? ¿que la cultura a mi alrededor me permita hacer?” “Yo quiero que el bebé nazca de mí cuerpo, pero si yo no puedo… quizás pueda hacer otra cosa para procurar un heredero.”

Satanás no llega con un enorme letrero “ven, desobedece, hagamos un desastre” sino que viene con argumentos y ofertas muy plausibles, como en el jardín del Edén. Sarai me enseña que no importa cuán fuerte sea hoy o haya sido toda mi vida confiando en Dios, esto no es garantía de inmunidad contra la tentación en ningún momento de mi vida. Aunque influye, mi historial no determina mi presente. Satán es el gran engañador, padre de mentiras y ángel de luz.

Pienso que Sarai estaba bastante ocupada “haciendo lo correcto a sus propios ojos.” Racionalizando el pecado más que rebelándose. Ambas posturas son erróneas a los ojos de Dios y peligrosas en nuestro caminar con Dios, pero ambas no son igualmente obvias.
La cultura (e incluso hoy) encontraba muy aceptable tener hijos a través de otra mujer.
Una mujer de su tiempo (e incluso hoy) carecía de honor hasta que diera a luz un hijo. Sarai, culturalmente hablando era una mujer marcada, de vergüenza (recuerden también que al salir de Ur ahora era una nómada desconocida). Que Sarai haya llegado hasta la edad que tenía sin haber utilizado el recurso que empleó es sencillamente admirable, pero no podemos vivir apoyados en fe pretérita.
Esto es vital. No podemos vivir apoyadas en que alguna vez tuvimos fe. Tenemos que “verificar” con Dios cada día, reconocerlo cada mañana (recordarlo y buscar Su voluntad y deseo) en todo (Proverbios 3:5-6) y orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17).

El pecado es sutil, debemos examinar en profundo cada situación, cada elección, cada pensamiento y no quedarnos en lo superficial (2 Corintios 10:5). Exponer todas nuestras ideas a la luz de la Palabra de Dios (Salmo 119:105). No subestimar lo engañoso de nuestro propio corazón (Jeremías 17:9). Mantener fija nuestra mirada en Jesús (Hebreos 12:2). Dependiendo solo de Cristo, nuestra única esperanza de gloria (Colosenses 1:27).

6. Me enseña que tiempos de gran fe no me excluyen de tiempos de tentación, ni me vacunan contra pecados y fallas de mi propio corazón. PERO también me enseña que es posible obtener arrepentimiento y renovación de la fe. Sarah recibió poder de Dios para concebir, consideró a Dios fiel a Su promesa; su nombre está en Hebreos 11 pese a haber instigado uno de los más grandes pecados de la historia, causa de conflictos hasta el día de hoy.

To the other woman’s embrace. [challies.com]
¿Dónde te ha pedido Dios que esperes y confíes?
¿Dónde has perdido tu fe, o en dónde se halla en terreno movedizo?
¿Dónde ha sido Dios lento para cumplir Su promesa hacia ti, o lento en responder, lento para darte el don de comprender? Piensa y observa si tu fe se ha movido de lugar.
Medita si has comenzado a elaborar planes, planes que incluso contradicen la clara y revelada voluntad de Dios. Busca ahí y verás al idolillo que ha hecho raíz.
Busca ahí y clama a Dios que restaure tu fe en El y en Sus promesas.

5Y Sarai dijo a Abram: Recaiga sobre ti mi agravio. Yo entregué a mi sierva en tus brazos; pero cuando ella vio que había concebido, me miró con desprecio. Juzgue el Señor entre tú y yo. 6Pero Abram dijo a Sarai: Mira, tu sierva está bajo tu poder; haz con ella lo que mejor te parezca. Y Sarai la trató muy mal y ella huyó de su presencia.
Igual que Eva, Sarai desvía su culpa. Igual que Adán, Abram rechaza responsabilidad. Solo Abram tiene la autoridad judicial para cambiar las cosas y hasta ahora no ha hecho nada para proteger su matrimonio. Agar orgullosa, Sarai se hace la víctima, Abram demuestra falsa neutralidad.
Sarai lleva su queja al marido para que actúe como juez y corrija la injusticia (que ella misma provocó, ejem; Proverbios 30:21-23); ahora apela a un Juez Superior y confiesa su fe al mismo tiempo: si Abram no le ofrece protección legal, ella espera confiadamente que el Señor lo haga (¿se acordará de Egipto?).

Según el Código de Hammurabi, la esposa menospreciada no podía vender su sirviente personal, pero podía señalarla con la marca de los esclavos, degradarla a esclavitud. La Ley de Ur-Nammu prescribía que a una concubina insolente se “le llenara la boca con un cuartillo de sal.”

Sarai reacciona severamente. Victimizada por su esterilidad y Agar, ahora se convierte en victimaria. En realidad ninguna está bien: la matrona es dura y beligerante; la sierva rebelde y sin arrepentimiento. Una matrona de Israel oprimiendo a una egipcia. Agar huye, pero su liberación no se halla en el regreso a Egipto sino en someterse a la madre de Israel y no menospreciarla.

7Y el ángel del Señor la encontró junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente en el camino de Shur, 8y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde has venido y a dónde vas? Y ella le respondió: Huyo de la presencia de mi señora Sarai.
Aquí tienen: la única instancia conocida en toda la literatura oriental donde la deidad se dirige a una mujer por su nombre y su título. Agar responde en humildad y honestidad. La frase “ángel del Señor aparece 58 veces en el AT, y “ángel de Dios” 11 veces. Una manifestación visible de Jehová.
Agar contesta la primera pregunta, conoce su historia presente, pero no su futuro. Observen que el ángel conoce el nombre de ella, su posición y la identidad de su ama: todo el episodio está bajo el control y vigilancia de Jehová.

9Y el ángel del Señor le dijo: Vuelve a tu señora y sométete a su autoridad [bajo sus manos]. 10El ángel del Señor añadió: Multiplicaré de tal manera tu descendencia que no se podrá contar por su multitud.
El niño pertenece a Abram, sométete: el siervo avanza cuando honra, no cuando traspasa los límites sociales (Proverbios 17:2 El siervo prudente prevalecerá sobre el hijo sin honra, y con los hermanos participará de la herencia; 27:18 El que cuida la higuera comerá su fruto, y el que atiende a su señor será honrado). Sorprendentemente Agar no ofrece resistencia. Pese a saber que la situación pudiera ser más tensa al volver! Agar exhibe fe y obediencia.

11El ángel del Señor le dijo además:
He aquí, has concebido
y darás a luz un hijo;
y le llamarás Ismael [Dios oye],
porque el Señor ha oído tu aflicción.
12 Y él será hombre indómito como asno montés;
su mano será contra todos,
y la mano de todos contra él,
y habitará al oriente de[ante la faz] todos sus hermanos.
13Y Agar llamó el nombre del Señor que le había hablado: Tú eres un Dios que ve; porque dijo: ¿Estoy todavía con vida después de verle? 14Por eso se llamó a aquel pozo Beer-lajai-roi [pozo del Viviente que me ve]; he aquí, está entre Cades y Bered.
15Y Agar le dio a luz un hijo a Abram; y Abram le puso el nombre de Ismael al hijo que Agar le había dado. 16Y Abram tenía ochenta y seis años cuando Agar le dio a luz a Ismael.

Ciertamente el Señor busca al oprimido, redime de errores humanos y protege a los sufridos. El mandato divino es seguido de una promesa divina dramática: tendrás gran descendencia de tu hijo varón y se llamará Ismael. Agar es la única mujer de Génesis honrada con semejante revelación. La promesa de Dios garantiza un futuro.
Ismael [Dios oye], equivale más bien a “el Señor ha escuchado tu miseria; Jehová ha estado atento a tu humillación.” Pero Ismael no es un hijo en cuya simiente serán benditas las naciones, tendrá un estilo de vida indómito, cuya pasión por la libertad le hará entrar en conflicto con todos. Al final de la narración sobre Abraham, Ismael e Isaac vivirán separados (Génesis 25:18).

Agar es también la única instancia en toda la Biblia donde un ser humano confiere un nombre a Dios [“¿he visto la espalda de El que me ha visto?”]. Ella responde a la Persona, no a la promesa, no se jacta de su embarazo sino que se maravilla de que Dios cuide de ella. “Pozo del Viviente que me ve” enfoca la gracia manifestada por Dios mismo a una mujer en el desierto, no un estatus especial conferido a Agar.

Finalmente vuelve con su señora, quien paga el precio de su plan y ve cómo Agar da a luz un hijo varón a Abram, quien efectivamente nombra Ismael al chico. O sea que la tensión por el hijo prometido entra en una nueva etapa: en v.15-16 el nombre de Agar y Abram aparece 3 veces, Sarai no se menciona siquiera.

La escena ilustra el contraste entre gracia soberana + libertad y esfuerzo humano + esclavitud (Gálatas 4:21-31). El sinergismo de Sarai, producto de su iniciativa e impaciencia, ocasiona conflictos inmediatos en el hogar y consecuencias a largo plazo en la numerosa progenie que heredará el espíritu desafiante de Agar.
Por causa del sinergismo pierde toda la casa: Sarai pierde respeto, Agar pierde un hogar, Abram experimenta dolor de corazón por la pérdida de su esposa y el rechazo de un hijo. Esta generación natural traerá hostilidad a generaciones futuras, no paz.
Con todo, Dios tiene compasión del orgulloso que se humilla a sí mismo. Interviene y alivia la oprimida Agar. Abram y Sarai necesitan encontrar la promesa a través de dependencia, y Agar encontrar libertad a través de sumisión.

Dios busca al pecador y al rechazado. Agar es un anticipo de cómo Jesús trata a la mujer samaritana (Juan 4). Ambas son mujeres pecadoras, gentiles. Pero el Señor las alcanza con gran compasión. Agar es la única mujer en toda la literatura oriental antigua llamada por su nombre por una deidad, y es la única persona del AT que confiere un nombre a Dios, nombre que revela su relación tan especial.

En ambas escenas Agar emerge como una figura heroica que recibe misericordia de Dios mismo, de cara a una gran adversidad, posiblemente por su conexión con Abram y Sarai a pesar de su propia injusticia.
Hay un sinnúmero de comparaciones entre los personajes de este capitulo y otros de la narración en Génesis. Por ejemplo, el esquema de Sarai propuesto sin buscar a Dios contrasta con Abram, quien había preguntado sobre adoptar un hijo. Si Sarai hubiera consultado al Señor, de seguro que El le habría hecho olvidar el tema de la maternidad subrogada así como lo hizo con la adopción.
Observen que cuando Abram se fue a Egipto sin autorización divina, y ahora cuando Dios retrasa la entrega de la simiente prometida, Abram escucha la propuesta de Sarai y de nuevo actúa sin consultar a Dios. Nada bueno sale de ambas iniciativas.
Abram y Sarai guardan similitud con Adán y Eva.

Ambos hombres actúan bajo las sugerencias de su mujer, sugerencias que no provienen de fe (3:17; 16:2). ¿Consecuencia? Ambos atraen conflicto a sus hogares (y al mundo).

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¿A dónde iremos?

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¿A dónde iremos
donde la muerte no existe?

Mas, ¿por esto viviré llorando?

Que tu corazón se enderece:
aquí nadie vivirá para siempre.
Aun los príncipes a morir vinieron,
hay incineramiento de gente.
Que tu corazón se enderece:
aquí nadie vivirá para siempre.

Netzahualcóyotl
(México, 1402-1472)
Traducción del náhuatl al español
de Miguel León Portilla.

Irás sobre la vida de las cosas

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Irás sobre la vida de las cosas
con noble lentitud; que todo lleve
a tu sensorio luz: blancor de nieve,
azul de linfas o rubor de rosas.

Que todo deje en ti como una huella
misteriosa grabada intensamente;
lo mismo el soliloquio de la fuente
que el flébil parpadeo de la estrella.

Que asciendas a las cumbres solitarias
y allí, como arpa eólica, te azoten
los borrascosos vientos, y que broten
de tus cuerdas rugidos y plegarias.

Que esquives lo que ofusca y lo que asombra
al humano redil que abajo queda,
y que afines tu alma hasta que pueda
escuchar el silencio y ver la sombra.

Que te ames en ti mismo, de tal modo
compendiando tu ser cielo y abismo,
que sin desviar los ojos de ti mismo
puedan tus ojos contemplarlo todo.

Enrique González Martínez
(México, 1871-1952)