En Dios todo es posible.
Mes: julio 2017
El gallo habanero
EstándarEn el matinal gallinero
con el rendimiento caballero,
en torno a su hembra enreda
el arabesco de su rueda
sin cesar el gallo habanero;
cual blanco albornoz el plumón
envuelve su fiero ademán;
¡por su cresta bermellón
y el alfanje de su espolón
el gallo es un breve sultán!
Junto a la gallina coqueta,
de pronto su blanca silueta
fija en soberbia rigidez,
como el gallo de la veleta
o el caballo del ajedrez…
Echando atrás el cuello empina.
¡Y en enfático frenesí,
rasga la matinal neblina,
sobre el jardín que se ilumina
con su agudo kikiriquí!
José Juan Tablada
México (1871-1945)
David
EstándarS,H,C espirituales
EstándarPorque El vive, sí!
Apuntes a Santiago. 4:1-10
EstándarTEMA 8. FE GENUINA Y SABIDURIA. 4:1-10
El inicio del capitulo 4 no introduce un nuevo tema, más bien es un giro dentro de la discusión del mismo tema. Ya vimos que el interés de Santiago ha sido más el fruto de la sabiduría que trae orden y paz dentro de la iglesia que el punto mismo de la sabiduría.
El contexto importa.
Vimos que la sabiduría de este mundo es sabiduría que utiliza hechos para hacer decisiones que me promuevan a mí, que traigan gloria a mi persona. Hacen incluso buenas decisiones, pero es sabiduría mundana porque su fin primordial es elevarse a sí mismos.
En contraste, la sabiduría de Dios utiliza hechos y toma decisiones buscando el agrado de Dios, la honra de Dios. El objetivo es mostrar la gloria de nuestro Padre y como resultado encontramos paz, es uno de los lugares más seguros donde estar, y aprendemos a vivir dentro de los confines de la gracia de Dios.
Si la sabiduría divina cosecha paz (3:18), luego entonces la sabiduría del mundo cosechará guerra e injusticia (4:1).
4:1 ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones [hedone: deseos, placeres] que combaten en vuestros miembros?
De entrada no se refiere a pleitos entre cualquiera. ¿Recuerdan cómo escribía antes? “Amados hermanos” Ahora es amonestación directa “entre vosotros” el cuerpo de creyentes. Si entre nosotros mismos -gente con la misma mente y el mismo espíritu- no somos capaces de llevarnos bien, ¿cómo entonces ayudaríamos a los otros a reconciliación con Dios?
Las disputas suelen estar acompañadas de palabras ásperas, críticas y calumnias (guerras y conflictos), mal uso de la lengua que justamente castiga el pasaje (3:1-12; 4:11-12; 5:9). Spinoza: “muchas veces me he preguntado cómo es posible que personas profesantes como cristianas -amor, gozo, paz, dominio propio, misericordia a todos los hombres- muestren tal grado de animosidad y exhiban a diario tanto odio en lugar de las virtudes que profesan, que esto se convierte en el criterio de su fe.”
Luego hay batallas que debemos librar, pero incluso éstas deben librarse sin sacrificar principios y virtudes cristianas. Santiago no señala cuáles guerras o conflictos, permite sugerir que su mayor preocupación era más con el espíritu egoísta y la amargura de los conflictos que con los derechos o errores de los diferentes puntos de vista.
¿Cuál es la fuente?
¿No es de vuestras pasiones [hedone: deseos, placeres] que combaten en vuestros miembros?
En la pasión existe una tendencia malévola, la más compleja de todas las emociones. Hay en el alma jactancia, codicia, sed de honor, rivalidad, malicia. En el cuerpo hay glotonería, regodearse en solitario, un comer indiscriminado. Santiago añadiría celos y ambición egoísta (ya lo vimos antes) a la imagen militar con que abre el tema: “batalla” “guerras y conflictos” “en vuestros miembros” las partes del cuerpo individual o las partes del Cuerpo que es la iglesia (1 Pedro 2:11).
placer
1. Goce o disfrute físico o espiritual producido por la realización o la percepción de algo que gusta o se considera bueno.
2. Diversión, entretenimiento.
3. Voluntad, consentimiento, beneplácito.
pasión
Del lat. passio, -ōnis, y este calco del gr. πάθος páthos.
1. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.
6. Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona.
7. Apetito de algo o afición vehemente a ello.
hedonismo
Del gr. ἡδονή hēdonḗ ‘placer2’ e -ismo.
1. Teoría que establece el placer como fin y fundamento de la vida.
2. Actitud vital basada en la búsqueda de placer.
2Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra.
Ok, Santiago utiliza hipérbole (exageración de una circunstancia, relato o noticia) cuando dice homicidio. Pero todas reconoceremos que hay un tipo de asesinato que ocurre siempre que entramos en conflicto con otra persona: comenzamos el asesinato de su carácter sacando a la luz toda clase de razones de por qué nosotras tenemos la razón y el otro no.
Matamos relaciones.
1 Juan 2:9 El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está aún en tinieblas…3:15 Todo el que aborrece a su hermano es homicida…
Celos, ambición egoísta, aborrecimiento. El primer homicidio de la historia bíblica fue de un hermano contra su hermano, y las palabras precisas del Señor, ¿recuerdan? (Génesis 4:7 Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo). Hay un sendero, una progresión, inicia en los pensamientos y deseos y eventualmente termina en acciones.
No nos engañemos, somos capaces de los pecados más atroces.
¿Cuál suele ser la respuesta si le preguntamos a uno de nuestros hijos qué pasó?
La respuesta universal es “Fulanito tal cosa…” Vaya si Santiago nos conoce, introduce este lenguaje militar y lo agrega a nuestras pasiones. Celos amargos y ambición egoísta, pasiones iniciales y finales, por eso no tienen, por que piden para su propio provecho no piden lo que debieran -¡sabiduría! porque creen que no la necesitan- o porque piden con mala motivación -para lucir mejor que el otro, por ejemplo.
Con penetrante visión, Santiago nos ofrece un análisis poderoso de los conflictos humanos. Argumentos verbales, violencia en privado o conflictos nacionales -la causa de todo podemos encontrarla en aquellos deseos equívocos de querer más de lo que ya tenemos, de ser envidiosos y codiciar lo que otros tienen, ya sea su posición o sus posesiones.
Observen el quiasma:
A Guerras y conflictos (v.1a)
B vienen de vuestras pasiones (v.1b)
B’ Deseos frustrados (v.2a) que conducen a
A’ guerras y conflictos (v.2b)
De modo que el final del v.2 vendría siendo el principio del v.3:
No tenéis, porque no pedís.3Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres [pasiones].
¿Qué es lo que Santiago quiere que pidamos?
El contexto lo dice: sabiduría. La clase de sabiduría que permita ganar reconocimiento como líderes de la comunidad, por tanto es sabiduría divina.
Santiago ha amonestado al montón que quieren ser maestros, al montón que se creen “sabios y entendidos”, es decir a los que quieren gobernar pero no tienen la clase correcta de sabiduría para hacerlo. ¿Recuerdan el estímulo de 1:5? “si alguno le falta…pida a Dios.” De modo que Santiago atribuye la falta de poder y prestigio de esta gente al hecho de que han fallado en hacer lo que debieran hacer: pedir a Dios.
No tienen porque no piden.
¿Es decir que si pedimos lo que que queramos Dios nos lo dará? No. Santiago no dice eso. Lo que señala es uno de los factores pecaminosos clave que entra en juego cuando nos colocamos en situaciones de codicia, el factor de autoconfianza. No pedimos porque creemos que no lo necesitamos. Nosotros haremos lo necesario para que suceda, y empezamos a elaborar la agenda y no pedimos porque si Dios se mete en ello…¡tendríamos qué examinar nuestro propio pecado! Lo más probable es que el Espíritu Santo nos de convicción de pecado.
Miren ahora el énfasis: piden y no reciben porque piden mal. He aquí el segundo factor pecaminoso clave: la autobúsqueda. Si pedimos, lo hacemos para nuestra gloria; motivaciones equivocadas. Y vaya si somos sutiles.
Es muy fácil discernir cuando alguien hace una petición equivocada con la motivación equivocada: “Oh Señor auméntame el sueldo para ir de vacaciones a Punta Cana…”
Pero cuando alguien ora por ciertos dones, como hijos -por ejemplo- para que otros puedan ver mi crianza y me pidan consejo…
Amadas, cuidemos nuestro corazón.
(Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá) La promesa que Jesús tiene en mente se refiere al pedir cuyo foco y motivo lo constituye el nombre de Dios, el reino de Dios y la voluntad de Dios (Mateo 6:9-10 Vosotros, pues, orad de esta manera:»Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.» Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo); no se trata de pedir aquello cuyo propósito sea la indulgencia en los placeres (hedonai) que están en guerra con nuestra alma.
“Dios nos regala dones y nos otorga el gozo de ellos: pero el gozo que contribuya a algo más allá de esto no es el gozo que El otorga en respuesta a la oración; peticiones que no tengan mejores fines a la vista no son oraciones.”
4¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
En medio de la exhortación sobre el uso de la lengua, la envidia, la división, Santiago hace un apasionado llamado a sus lectores para que abandonen sus caminos mundanos y se sometan a sí mismos -de todo corazón, una vez más- a su Dios de gracia pero celoso. Santiago recoge todos los puntos específicos que ha tocado en la carta en una sola demanda. Aquí encontramos el corazón de la carta de Santiago.
Israel era la novia de Dios en el AT, presentada como adúltera una y otra vez, desde que sus sandalias pisaron por primera vez la arena del desierto (Jeremías 3:20; Isaías 57:3; Ezequiel 16:38; 23:45). Santiago literalmente dice “¡no seas como ellos!” “no ames a Egipto.” Amistad con el mundo significa adulterio espiritual.
En el mundo antiguo, ser amigo implicaba “compartir todas las cosas, unidad física y espiritual.” Vean por qué la insistencia de Santiago: “cualquiera que sea amigo del mundo es enemigo de Dios.” Enemistad, a la luz del AT, es franca hostilidad de Dios hacia el creyente así como del creyente hacia Dios. Al empezar el verso pareciera como si Santiago nos presentará un problema de relaciones entre el pueblo pero de súbito gira y dice “tu problema no es relaciones con otros, tu problema es de infidelidad con Dios.” Tu problema es de relaciones con tu Padre celestial porque no valoras a la gente como El lo hace. Menosprecias a los demás y te elevas y eso no es de Dios. Eso es tener amistad con el mundo. Amistad con el mundo es enemistad con Dios.
Pero nuestra doble mente nos hace creer que podemos hacerlo. Imposible, porque no podemos servir a dos señores. (Romanos 6:16).
¿Eres amiga del mundo o amiga de Dios?
Saca tu calendario, tu agenda, examina en qué gastas tu tiempo…
Somos llamadas a ser amigas de Dios. ¿Te das cuenta?
Amistad con el mundo es lo mismo que odiar a Dios. Ni siquiera hemos de mantener relaciones distantes políticamente correctas con el mundo, porque es lo mismo que aborrecer a Dios.
¿Estaremos exagerando?
En clases anteriores hemos discutido la presencia de dos caminos:
(1) Uno -el camino ancho- donde los deseos se tornan tentaciones que al ejecutarse son pecado y terminan en muerte;
(2) Otro -el camino angosto- donde la fe probada en tribulaciones produce perseverancia que se torna en madurez.
1 Juan 2:15 No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
16Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
17Y el mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
¿Observaste los tres? La pasión de la carne o cómo me siento; los deseos de los ojos o cómo me veo, cómo lucen las cosas; la arrogancia de la vida o el acumular cosas, la apariencia de vida.
¿Mundanalidad? Cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo (x3).
Esto es exactamente el corazón de la filosofía mundana. Lo que cualquier persona mundana busca. Lo que cualquier publicidad te vende. ¿Vanidades, Cosmopolitan, QuéSéYoCuál revista? Cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo.
¿Cómo nos afecta esta influencia?
Piensa en tu esposo, tus hijos, tus padres, tus amistades, tu apariencia…
De tu ESPOSO: Si es importante cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo, luego entonces pondré ciertas presiones sobre mi esposo. ¿Qué clase de marido quiero?
De tus HIJOS: Por supuesto, que mis hijos me quieran, por tanto seré permisiva; o al revés, controladora total (solo mami sabe todas las cosas). ¿Qué me hace lucir mejor como madre? Etc. ¿Alguna ves han pasado vergüenza en público por causa de alguno de sus hijos? ¿Alguna vez te haz “pescado” pensando en cuando ellos crezcan y trabajen y que tú puedas irte de vacaciones largas? ¿O te puedas comprar aquel traje soñado?
De tus PADRES: Los extremos se tocan, ¿recuerdan? Buscar su aprobación o evitar visitarlos… ¿Por qué son necesarios los testamentos? ¿Has visto lo que sucede cuando muere alguien que tiene muchas posesiones?
O peor, padres que no dejan nada, el resentimiento que producen. Algunos incluso hasta hay que hacerse cargo de ellos…
De tus AMISTADES: Buscaré amigas que confirmen mis gustos y elecciones y preferencias porque eso me hace sentir bien. No quiero a nadie que me ande interrogando.
De tu APARIENCIA: ¿Lucir mejor comparado con quién?
Amadas, tener amistad con el mundo es tener una mantra [pensamiento repetitivo]: sentir mejor, lucir mejor, tener más. Esta mantra dará color a como nos relacionamos con toda aquella gente con la cual somos llamadas a hacer la paz entre Dios y el hombre.
Las cosas no suceden solas. Aprendamos a tratar a los demás otorgándoles la preferencia, humillarnos y que otros suban.
Un enemigo es alguien antagonista, hostil, contrario…
enemigo, ga
Del lat. inimīcus.
1. contrario (‖ que se muestra completamente diferente).
2. Dicho de una persona o de un país: Contrarios en una guerra.
3. Persona que tiene mala voluntad a otra y le desea o hace mal.
4. Conjunto de personas o de países contrarios a otros en una guerra.
5. En el derecho antiguo, hombre que había dado muerte al padre, a la madre o a alguno de los parientes de otro dentro del cuarto grado, le había acusado de un delito grave, etc.
¡Amadas! Somos llamadas a ser enemigas del mundo.
¿Por qué el llamado tan apasionado de Santiago? No sabemos si los lectores estaban alejándose abiertamente de Dios, pero su tendencia a imitar al mundo al discriminar ricos y pobres (2:1-13), al hablar negativamente de otros (3:13-12), al demostrar celos amargos y ambición egoísta (3:13-18) y al perseguir sus propios placeres destructivos (4:1-3) son fuertes indicadores.
Santiago eleva el estandarte para que los hermanos vean lo que realmente significa su comprometida conducta. Dios no tolera rivales. Cuando un creyente se conduce mundanamente, demuestra que, hasta cierto punto, su alianza está más con el mundo que con Dios.
5¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El celosamente anhela el Espíritu que ha hecho morar en nosotros?
¿Crees que puedes ser morada del Espíritu Santo y al mismo tiempo ser amiga del mundo?
El verso explica por qué coquetear (flirtear) con el mundo es un asunto serio al recordarnos que Dios es celoso, que demanda de nosotros alianza total, sin reservas e inamovible. Dios es celoso de Su gloria, mostrada en nosotros mediante nuestra humildad.
celo
Del lat. zēlus ‘ardor, celo’, y este del gr. ζῆλος zêlos, der. de ζεῖν zeîn ‘hervir’.
1. Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo.
2. Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona.
3. Envidia del bien ajeno, o recelo de que el propio o pretendido llegue a ser alcanzado por otra persona.
4. Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra.
coquetear
De coqueto.
1. Tratar de agradar por mera vanidad con medios estudiados.
2. Procurar agradar a muchos a un tiempo.
3. En el juego amoroso, dar señales sin comprometerse.
4. Dicho de una persona: Tener una relación o implicación pasajera en un asunto en el que no se compromete del todo o finge no hacerlo.
Gracias al Señor que tenemos el siguiente verso:
6Pero El da mayor gracia. Por eso dice: DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES.7Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.
Por supuesto que Dios se opone al orgulloso, ¡porque el orgulloso se opone a Dios!
¿Por qué da mayor gracia? Porque somos adúlteros y la necesitamos!
La gracia de Dios es completamente adecuada para llenar los requisitos impuestos por Su celo. Nuestro Dios es “fuego consumidor” pero también es misericordia, gracia, amor, y siempre dispuesto a suplir en abundancia todo lo que necesitemos para cumplir sus demandas de todo o nada. Agustín: “Dios da todo lo que demanda.”
Ahora bien, la gracia del Señor demanda respuesta: la respuesta de la humildad. (Proverbios 3:34 Ciertamente El se burla de los burladores, pero da gracia a los afligidos; Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia-RV60; 1 Pedro 5:5 Asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS, PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES).
El don de la gracia que sostiene es disfrutada solo por aquellos dispuestos a admitir su necesidad y aceptar el regalo. Vale la pena mencionar que en escritos griegos el orgullo (gr. hyperephania) se asociaba a celos y envidia.
Quizás Santiago quiera hacernos ver la condenación implícita de estas celosas y egoístas personas que ha criticado en 3:13-4:3
Lo que Santiago escribe a continuación es muy parecido a 1 Pedro 5:5-9. El paralelo sugiere que había un llamado general temprano al arrepentimiento en la Iglesia primitiva.
someter
Del lat. submittĕre.
1. Sujetar, humillar a una persona, una tropa o una facción.
2. Conquistar, subyugar, pacificar un pueblo, provincia
3. Subordinar el juicio, decisión o afecto propios a los de otra persona.
4. Proponer a la consideración de alguien razones, reflexiones u otras ideas.
5. Encomendar a alguien la resolución de un negocio o litigio.
6. Hacer que alguien o algo reciba o soporte cierta acción.
7Por tanto, someteos a Dios.
Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.
Someterse a Dios es colocarnos bajo Su Señorío, es decir, comprometernos a obedecerle en todas las cosas. “Ponernos bajo la orden de” (hypotasso), esto es, una jerarquía de autoridad. Nos encontramos bajo la autoridad de Dios nos sometamos o no, algo en lo que nadie quiere pensar. De hecho la esencia de la incredulidad es no someterse a la ley de Dios (Romanos 8:7) ni a Su justicia (Romanos 10:3). Como creyentes queremos someternos a la autoridad divina pero luego hacemos amistad con el mundo, perdemos poco a poco el compromiso…por tanto, someteos a Dios. ¿Recuerdan el himno “Yo me rindo a El?”
Mis hijos están bajo mi autoridad quieran o no quieran. Pero el nivel de paz que hay en mi casa depende del grado de sumisión de ellos a mi autoridad.
Cuando Santiago habla de conflictos y guerras entre creyentes, está diciendo “¿Saben cómo arreglar esto?” Sométanse a Aquel bajo cuya autoridad ya están y les irá bien porque estarán viviendo esa realidad.
Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros. Resistir es permanecer firmes, no significa hacer una llave de Jack Veneno o poner una trampa, etc., ¡no seamos tontas!
Pensemos un poco: tal parece que la simple resistencia es suficiente para que el enemigo se aleje en busca de otro blanco. Esto debiera enseñarnos lo sencillo que es cuidarnos, y al mismo tiempo enseña la multitud de gentes que ni siquiera lo intentan. Ahora bien, la resistencia es pasiva, pero la asistencia es activa.
Resistir es permanecer firmes bajo la autoridad divina haciendo lo que es bueno, agradable y perfecto, la voluntad divina. Permaneciendo cerca de Dios.
8Acercaos a Dios, y El se acercará a vosotros.
Limpiad vuestras manos, pecadores; y vosotros de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
9Afligíos, lamentad y llorad; que vuestra risa se torne en llanto y vuestro gozo en tristeza.
¿Está Dios alguna vez lejos? No. Nunca. Pero muchos tienen esa percepción, en especial cuando están en pecado: “Dios no sabe” “Dios no ve.” Error. Si vives en orgullo, caminas en orgullo, abrazas lo mundano, quieres parecerte a todo el mundo, entonces te dices a ti misma que Dios está lejos, quieres persuadirte de ello.
Si te acercas a El y a Su Palabra, a la comunión de creyentes, a la oración, te darás cuenta que El siempre ha estado cerca de ti todo el tiempo.
Lavar → manos → pecadores;
y purificar → corazones → doble-almas!
Santiago sigue viendo a sus lectores como creyentes, pero en necesidad de ser despertados de una conducta comprometida. Lavar las manos, un acto externo por hacer y una referencia al ceremonial del AT. Purificar los corazones, un acto interno cuando resbalamos en pecado.
Ser hacedores y al mismo tiempo cuidando la motivación de lo que hacemos.
Humillándonos delante de Dios, reconociendo lo que hemos hecho con nuestras manos y lo que hemos cometido con el corazón.
“Doble ánimo”, doble mente, captura de nuevo el motivo principal que hemos visto en toda la carta. Una fe vacilante, alguien que pretende ser amiga de Dios y amiga del mundo al mismo tiempo, un conflicto a nivel muy básico de alianza que nuestro celoso Dios simplemente no tolera. Como creyentes, vivir al final de los tiempos significa vivir en la sobreposición de dos reinos, el reino de Cristo y el reino de Satanás, la esfera del Espíritu y la esfera de la carne.
Permitir que el mundo nos aleje del compromiso absoluto de una sola mente con Dios es dividir nuestra lealtad, ser de doble mente, ser inestables en lo espiritual.
9Afligíos, lamentad y llorad; que vuestra risa se torne en llanto y vuestro gozo en tristeza.
10Humillaos en la presencia del Señor y El os exaltará.
Afligirse, lamentarse y llorar ¡de nuestro pecado! Ir a lo profundo y lamentarnos, muchos hay que admiten ser pecadores pero que nunca se han afligido por ello, porque han perdido la visión del Dios Altísimo. Tu pecado no hará mella a menos que creas que aflige a Dios. Y que esto te importe. Y muchos lo hacemos una vez y ya. Amadas, hemos de continuar siendo verbos de arrepentimiento de nuestros repetidos pecados y humillarnos y pedir a Dios por Su gracia, porque cuando veo mi adulterio en una área entonces descubriré otra.
Bienaventurados los humildes porque ellos heredarán la tierra. Los cielos y la tierra pertenecen a los humildes. La tierra, porque no hay nada que los atrape. Los cielos, porque es su lugar de felicidad y satisfacción.
La filosofía del mundo insiste en que si te sientes bien, luces bien y tienes un montón de cosas tu vida será exactamente lo que deseas, tu mejor vida ahora. Amadas, el alma está hecha para la eternidad, no para lo temporal.
Sentirse bien, lucir bien, tener mucho, no satisface aquella necesidad que solo puede ser satisfecha por el Padre en la persona de Su Hijo.
Al exhibir celos amargos, ambición egoísta, al no ser hacedores de la Palabra, al tener una doble lengua, o al tener disputas violentas unos con otros, somos culpables de esta actitud de doble mente.
Hemos de arrepentirnos tanto de esta conducta externa -lavar nuestras manos- como de la interna que produce tal conducta -purificar nuestros corazones (Números 31:23; 2 Crónicas 29:15; Isaías 66:17; Salmo 24:3-4).
La filosofía hedonista típica es “comamos y bebamos que mañana moriremos” una visión que ignora por completo la realidad del juicio de Dios. Pero incluso el creyente comprometido puede deslizarse en una actitud casual hacia el pecado, quizás presumiendo demasiado de la gracia de Dios y Su naturaleza misericordiosa.
Santiago quiere que veamos el pecado como es: ruptura seria de nuestra relación con un Padre amoroso, ruptura que si no es curada conducirá a desastre temporal y espiritual.
Pablo habla de gozo.
Pero el gozo de Pablo se refiere al gozo que proviene de darnos cuenta que nuestros pecados han sido perdonados en Cristo.
Santiago nos advierte del gozo pasajero y superficial derivado del pecado.
El verdadero gozo no será nuestro si ignoramos o toleramos pecado. Solo habrá gozo si encaramos la realidad de nuestro mal, lo traemos delante de Dios en arrepentimiento y humildad y experimentamos la obra de limpieza del Espíritu.
Humillarnos delante del Señor es el camino obvio para experimentar la gracia. Es reconocer nuestra pobreza espiritual, reconocer nuestra desesperada necesidad de la ayuda de Dios y someternos al mandato de Su voluntad en nuestras vidas.
Si intentamos auto exaltarnos apoyados en nuestra capacidad, estatus, dinero, el fracaso será inevitable y hasta condenación -Dios nos humilla.
Santiago establece este punto cuando estimula al humilde a jactarse en su exaltación y al hermano rico en su humillación (1:9-10).
¿Qué idea tenemos del cielo? ¿Cómo piensas acerca del mundo?
Nuestra idea del cielo revelará a qué nos aferramos en esta vida.
Si amistad con el mundo es enemistad a Dios, entonces amistad a Dios es enemistad al mundo. ¿Te incomoda pensar así?
¿Te das cuenta que mientras más parecida a Cristo, más diferente serás a los ojos del mundo? Saben, hemos de aprender a vivir con esa leve incomodidad, como peregrinos que somos, llegará un día en que todo será nuestro, cielos nuevos y tierra nueva, donde no seremos más extranjeras.
Busquemos santidad no importa el precio, incluso si quiere decir que los demás no están cómodos a nuestro alrededor; incluso si tenemos que elegir cosas que los demás no escogerían. Esto es un buen indicador. Significa que estás haciendo amistad con Dios y cultivando enemistad a filosofías mundanas.
<{{{{<<
Mi dragón
EstándarTengo un dragón escondido
debajo de mi almohada
con el que juego de noche,
acurrucado en la cama.
Es un dragón chiquitito,
apenas mide una cuarta,
pero tiene unos colmillos
afilados como espadas.
Mira con sus grandes ojos,
encendidos como el fuego,
y su larga cola llega
desde la cama hasta el suelo.
Me gusta jugar con él
a imaginar aventuras
en las que gana el dragón
al héroe de la armadura.
Cuando mi dragón sea grande
yo le abriré la ventana,
para que pueda volar
y llevarme a sus espaldas.
Juan Guinea Díaz
(España, 1981- )
S, H, y C espirituales
EstándarY si invocáis como Padre a aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo. (1 Pedro 1:18-19).
Entrenar
EstándarS, H, y C espirituales
EstándarMas por toda la tierra salió su voz, y hasta los confines del mundo sus palabras.
Apuntes a Santiago. 3:13-18
EstándarTEMA 8. FE GENUINA Y SABIDURIA. 3:13-4:10
Tener conocimiento de algo es muy distinto a saber qué hacer con ese conocimiento. Desde muy antiguo se conoce que la verdadera sabiduría no es algo intelectual, sino de conducta, observen la pregunta y la respuesta del mismo Santiago.
Tanto el Antiguo (AT) como el Nuevo Testamento (NT) ponen muy claro que hay dos clases de sabiduría: la sabiduría del hombre y la sabiduría de Dios, la sabiduría de abajo y la sabiduría de lo alto.
“Sabio” y “sabiduría” aparecen unas 300 veces en el AT, 100 de ellas solo en Proverbios.
En Eclesiastés, la sabiduría de la cual habla Salomón tiene una perspectiva humana, muestra la inutilidad, insensatez, frustración y futilidad de la sabiduría humana sin Dios (Eclesiastés 1:16-18); sin embargo cuando Salomón escribió parece que no se había entregado al Dios que sabía era la única solución para sus necesidades más profundas, pues cínicamente alaba a los “muertos más que a los vivos y mejor todavía a los no nacidos” (4:2-3).
Esta no es la sabiduría que el Señor desea y proporciona a Su pueblo.
La verdadera sabiduría, la sabiduría de lo alto, no es cuestión de cuánto se sabe, sino de cuánto se confía, se ama y obedece al Señor.
Muchos comentaristas y traducciones continúan la tradición de hacer una pausa significativa entre el capitulo 3 y la primera porción del capítulo 4. Sin embargo, una mirada más profunda revela la conexión existente entre los dos párrafos: la paz. El autor está preocupado por el celo negativo -la envidia- que caracteriza la sabiduría “terrenal” que exhiben y que está produciendo contenciones amargas en la comunidad. Luego de la primera pregunta Santiago llama a sus lectores a demostrar la realidad de su sabiduría en humildad y buenas obras.
Esto conduce al contraste entre dos clases de sabiduría:
(a) la sabiduría equivocada caracterizada por envidia, egoísmo y desorden: lo opuesto a la paz; ausencia de paz es el tema principal en 4:1-3
(b) la sabiduría correcta caracterizada sobre todo por ser amante de la paz (el primer fruto especifico de la misma), algo que Santiago subraya al concluir en su bendición final a los que hacen la paz (v.18).
13¿Quién es sabio y entendido entre vosotros?
Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.
Observen cómo sigue hilando el tema de la fe genuina: no hay doble mente, no hay doble estándar, no hay doble lengua. Ahora enseña sobre dos tipos de sabiduría y más adelante sobre dos tipos de amistad (amistad con el mundo o amistad con Dios).
¿Quién es sabio..? ¿No debiera ser quien enseña? Pero la reveladora respuesta es “no importan tus palabras, son tus obras hechas en sabia mansedumbre.”
Santiago va directo al punto: tu buena conducta o el estilo de vida que agrada a Dios, la actitud de corazón necesaria para las obras que haces, así que echemos un ojo a esta palabra “mansedumbre.”
En inglés aparece la palabra meekness, que también se traduce como “humildad.”
mansedumbre
Del lat. mansuetūdo, -ĭnis.
1. Condición de manso.
humildad
Del lat. humilĭtas, -ātis.
1. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
2. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie.
3. Sumisión, rendimiento.
¿Cuáles son los indicadores de una persona sabia y entendida?
La realidad es que tenemos la tendencia a dar montones de opiniones, consejos, somos rápidas para hablar, lentas para oír… ¿Por qué? Porque creemos que si hablamos mucho la gente pensará bien de nosotras, “ella conoce lo suyo” y por el estilo así que tratamos de convencer a los demás desatando la lengua.
Pero Santiago es muy claro: Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. He ahí la respuesta.
Hacemos buenas obras para demostrar nuestra fe. Nuestros actos de obediencia a Dios, realizados consistentemente día tras día, son lo que dan forma a la buena conducta de una persona sabia. Santiago ahora va un poco más allá: obras hechas en mansedumbre. ¿Buscaron la definición?
Sumisión, moderación, soportar daño con paciencia y sin resentimiento, gentileza, humildad… Hay dos cosas claras aquí:
(a) la verdadera sabiduría produce buenas obras y
(b) la verdadera sabiduría produce humildad
Pues bien, la palabra utilizada en el texto (griego praütes) -humildad- no tiene connotación de debilidad como en nuestro idioma, sino más bien de poder bajo control (de hecho se empleaba para referirse a un caballo salvaje que ha sido domesticado y ahora es de provecho). Luego equiparamos mansos con mensos, debilidad, cuando mansedumbre es todo lo contrario a debilidad! Una persona mansa no es alguien a quien se atropella como si nada, una persona mansa es alguien que ejerce control de su fortaleza y poder; ser manso es tener gracia, y dirigir el ejercicio de esa gracia hacia Dios.
Es ese temperamento de espíritu en el cual aceptamos Su liderazgo sobre nosotros como bueno y por tanto sin resistencia.
¿Por qué es importante que obremos en mansedumbre?
Porque eso fue lo que Cristo hizo. De hecho El se describió a Sí mismo de este modo (Mateo 11:29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS).
Si volvemos atrás a las definiciones, gentileza, humildad, sumisión, soportar con paciencia y sin resentimiento, aceptando las normas de Dios como buenas y sin resistencia… Así fue el Señor. Incluso en la cruz: no la mía Padre, sino sea hecha Tu voluntad… Esto es mansedumbre.
Mansedumbre no es debilidad. Es fortaleza bajo control. Es esta actitud: no mi voluntad Padre, sino la Tuya.
De modo que la insistencia de Santiago en que la sabiduría sea probada por la clase de vida que tengamos concuerda con la idea de sabiduría del AT. (Proverbios 1:7 El temor del SEÑOR es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción). Recordemos, sabiduría comienza temiendo a Dios; nos capacita para discernir lo que es “recto y justo” (Proverbios 2:9 Entonces discernirás justicia y juicio, equidad y todo buen sendero) y nos conduce a “caminar en los caminos de buenos hombres y mantenernos en los senderos de los justos: (Proverbios 2:20 Por tanto andarás en el camino de los buenos, y guardarás las sendas de los justos).
14Pero si tenéis celos amargos y ambición personal [egoísta] en vuestro corazón, no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad.
15Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino que es terrenal, natural, diabólica.
16Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala.
El v.14 es la antítesis al reto de Santiago. Alguien que tiene (alberga) celos amargos y ambición personal [egoísta] en el corazón vive una mentira: dice que es sabia pero se conduce de una manera que niega esa verdad. No toda ambición es egoísta, no todo celo es pecaminoso, pero si te quieres elevar por encima del otro…
albergar
Quizá del gót. *haribaírgôn ‘alojar una tropa’.
1. Dar albergue u hospedaje a alguien.
2. Mantener o fomentar en el corazón o en la mente un sentimiento o una idea.
3. Servir a alguien de albergue o vivienda.
4. Encerrar o contener algo.
5. Tomar albergue.
Si la humildad denota a la persona sabia, luego entonces estas cualidades negativas excluyen a alguien como sabia.
¿Celos amargos? = Envidia. El tipo de sentimiento que la gente exhibe cuando otra persona pone en tela de juicio las ideas propias y obtiene algún beneficio con ello (Hechos 5:17…se llenaron de celo; 13:45 Pero cuando los judíos vieron la muchedumbre, se llenaron de celo, y blasfemando, contradecían lo que Pablo decía).
¿Qué hace el humilde? Soporta con paciencia y sin resentimiento.
¿Qué hace el envidioso? Se amarga y apega al daño hasta crear resentimiento.
¿Qué hace el humilde? Acepta como buenas las normas de Dios.
¿Qué hace el envidioso? Resiente el avance de otros.
¿Qué hace el humilde? Principal y primeramente todo es Dios.
¿Qué hace el envidioso? Principal y primeramente todo es yo mismo.
Albergar es literalmente tirar un ancla, de modo que si guardamos celos amargos y ambición egoísta estamos anclando en el corazón tales actitudes y resolviendo a través de ellas: en vuestro corazón, no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad.
¿A qué me aferro? ¿Cuáles son mis anclas?
¿Me he anclado en algún resentimiento?
¿Tengo algún resentimiento porque a otra le va bien y a mí no?
¿Cuál es mi fin principal: el reino de Dios o el reino de mi persona?
Queridas, como mujeres sabemos que esta es una pieza difícil de masticar. Porque tenemos la tendencia a estarnos comparando unas con otras, solo hay que ver las estadísticas de cirugía plástica nacionales… empiezan a compararse, aparecen los celos, se amargan, luego se airan…y algunas llegan a encontrar muerte inclusive. Un sendero muy peligroso.
Observen la advertencia de Santiago: no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad.
¡Confiesa al Señor! Admite que tienes un ancla. Pide sabiduría, pide Su perspectiva y pide que cambie tu corazón.
La verdadera sabiduría no es producto del mero esfuerzo o estudio intelectual: es un don de Dios (Proverbios 2:6 Porque el SEÑOR da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia). Pero la sabiduría de celos amargos y ambición personal tiene exactamente otra naturaleza y origen, es terrenal, natural [carnal] o no espiritual, y diabólica. Santiago hace la descripción en orden progresivo hasta el clímax, en oposición a la sabiduría que es de lo alto: celestial en naturaleza, espiritual en esencia y divina en cuanto a su origen.
Con el “porque” que conecta el v.16 con el v.17 Santiago justifica el duro veredicto que hace ahora sobre la falsa sabiduría, reitera que donde hay celos y ambición egoísta el resultado es confusión (caos; doble mente; doble lengua) y toda cosa mala (maldad, en otras versiones), inestabilidad e inquietud.
La misma clase de confusión presente en iglesias donde la gente persigue sus propios intereses en lugar de buscar el bien de la comunidad como un todo. Cualquier creyente que se jacte de sabio y entendido está en peligro, en especial líderes.
17Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía.
Santiago continúa operando bajo el entendimiento bíblico de sabiduría como don de Dios básico que tiene efectos prácticos profundos en el estilo de vida de una persona.
La sabiduría verdadera se identifica por la calidad de vida que produce.
El primer atributo, pureza, connota inocencia y sin culpa moral (2 Corintios 11:2; Fil 4:8; 1 Tim 5:22; Tito 2:5; 1 Pedro 3:2; 1 Juan 3:3), motivada para la gloria de Dios y el bien de otros.
Las siguientes 7 cualidades de la lista son dimensiones específicas de esta pureza, dispuestas en tres grupos interesantes:
(1) las primeras 3 palabras empiezan con la misma letra y terminal casi igual: eirenike (pacífica o amante de la paz); epieike (amable, considerada, gentil); eupeithes (condescendiente, abierta a la discusión, no amenazante, sumiso).
(2) las siguientes dos palabras (misericordia y buenos frutos) están subordinadas a la calificación “llena de.” Pasa por alto ofensas rápidamente. ¿Buenos frutos? Recuerden el racimo de uvas… amor, paz, paciencia, benignidad, etc.
(3) las últimas dos palabras empiezan con la letra “a” y mantienen similaridad rítmica: adiakritos (sin vacilación, imparcial); anypokritos (sin hipocresía, sincero, auténtica, sin dramas).
Es posible que Santiago intenta contrastar las primeras 3 cualidades (pacífico, amable, condescendiente) con el opuesto de envidia, celos y ambición personal gobernado por sabiduría demoníaca, para dar fuerza a su punto teológico.
En el segundo grupo de virtudes, recordemos que nuestro Señor frecuentemente subrayó la misericordia como fuerte indicador de una persona piadosa (Mateo 5:7; 18:21-35; 23:23; Lucas 10:37). Bueno, Santiago nos dio su propia definición: misericordia es amor por el prójimo que se muestra en obras (2:8-13).
La persona caracterizada por sabiduría de lo alto será alguien estable, de confianza, transparente -la clase de persona que de modo consistente manifiesta las virtudes de la sabiduría, alguien a quien uno puede acercarse en busca de consejo.
18Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aquellos que hacen la paz.
¿Perciben la diferencia? Santiago no dice los que mantienen la paz (peacekeepers) sino los que hacen la paz (peacemakers), lo mismo que Jesús en el Sermón del Monte. Somos llamadas a hacer la paz entre Dios y los hombres al compartir el evangelio y entre hombres y hombres como señal de ese mismo evangelio.
Reconciliación vertical y reconciliación horizontal.
¿Cuál es la diferencia entre uno y otro?
Los que mantienen la paz son como la ONU, evitan confrontaciones, conflictos, etc., a toda costa. No van a la raíz de los problemas, se quedan en la superficie. Mantienen la paz. Soluciones a corto plazo de conflictos prolongados. Es el camino de la menor resistencia. El producto de una visión centrada en mí persona.
En casa, por ejemplo, lo fácil que es apartar los niños y mandarlos a cuartos separados…mantiene la paz, se hace el silencio, pero el problema sigue ahí, no resuelto. Hacer la paz es mantenerlos juntos, confesar, buscar perdón y reconciliación de modo que se honre a Dios y se honren unos a otros; ¡claro que es más difícil y toma tiempo! El producto de una visión centrada en Dios y en otros.
Mantener la paz es tener una visión corta; vivir el momento. Es algo pasivo, evitar explosión y punto. Conflict-avoidance.
Hacer la paz es tener visión a largo plazo. Es activo, busca restauración de relaciones. Conflict-resolution. El sendero del discipulado.
…un video y se haga la paz… ¿te caracteriza esto como madre? ¿como esposa?
alguien que hace la paz no tiene anclas, sigue navegando en el mar de la vida, arraigado por fe en Cristo y Su Palabra.
El efecto del don de la sabiduría es el de hacernos más humildes, más gozosas (no gozonas, ojo), más santas, más prontas a percibir Su voluntad, más resueltas en su cumplimiento, y menos agobiadas (no menos sensibles sino menos perplejas) de lo que estamos ante las cosas oscuras y dolorosas de la vida en este mundo caído. El fruto de la sabiduría es la semejanza a Cristo -paz, humildad y amor (Santiago 3:17)- y que su raíz es la fe en Cristo (1 Corintios 3:18; cf. 1 Timoteo 3:15) como manifestación de la sabiduría de Dios (1 Corintios 1:24, 30).
Por lo tanto, el tipo de sabiduría que Dios espera poder dispensar a quienes la piden es una sabiduría que nos liga a El, una sabiduría que ha de encontrar expresión en un espíritu de fe y en una vida de fidelidad. Procuremos que nuestra búsqueda de sabiduría sea búsqueda de estas cosas y que no frustremos el propósito sabio de Dios descuidando la fe y la fidelidad con el fin de perseguir un tipo de conocimiento que en este mundo no nos ha sido dado poseer.
<{{{{<<