Apuntes a Jueces 1:27-36

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Jueces 1:27-36 relata cómo Israel no expulsó a los canaanitas sino que v.28 “cuando se hizo fuerte, sometieron a los cananeos a trabajos forzados”  No obedecieron el mandato divino.

Manasés no expulsó…

Efraín no expulsó…

Zabulón no expulsó…

Aser no expulsó…

Neftalí no expulsó…

OBEDIENCIA: (Del lat. oboedientĭa).

1. Acción de obedecer. 2. Especialmente en las órdenes regulares, precepto del superior. 3. En las mismas órdenes, permiso que da el superior a un súbdito para ir a predicar, o asignación de oficio para otro convento, o para hacer un viaje. 4. En dichas órdenes y en las congregaciones religiosas, oficio o empleo de comunidad, que sirve o desempeña un religioso por orden de sus superiores.

PRECEPTO: (Del lat. praeceptum).

1. Mandato u orden que el superior hace observar y guardar al inferior o súbdito. 2. Cada una de las instrucciones o reglas que se dan o establecen para el conocimiento o manejo de un arte o facultad. 3. Cada uno de los del Decálogo o mandamientos de la ley de Dios.

Lecciones de geografía teológica

¿Recuerdan la caída del norte? los versos denotan la derrota progresiva de las tribus del norte para poseer sus territorios. Luego de un éxito inicial por las tribus de José, los esfuerzos se van apagando hasta que, con los de Dan, la conquista experimenta un flujo reverso (v.34). 

Luego se levanta nuestra impaciencia ante el incesante listado de lugares, como si la inspirada pluma hubiera caído en manos de un cartógrafo. No de un predicador. Un predicador que martilla su mensaje: tal y tal tribu “no expulsaron”, siete veces acusa (v.27,  28, 29, 30, 31, 32, 33). 

Lo que tenemos no es tedio geográfico sino acusación teológica, geografía teológica.

Sin duda que había razones pragmáticas del por qué Israel necesitaba control absoluto. 

Tiempo después verían la necedad de no haber conquistado Bet-seán (v.27), sitio crucial que guardaba la entrada a los valles del Jordán y de Jezreel, nada menos que las arterias principales del mundo antiguo. Vivirían para arrepentirse de no haber dominado Taanac, Dor, Ibleam y Meguido, ciudades fortalezas en la Llanura de Esdraelon; puntualizar lo estratégico de Gezer (v.29)…

Pero la motivación principal era espiritual, no pragmática. Jehová había advertido a Moisés: Exodo 23:33 Ellos no habitarán en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra mí; porque si sirves a sus dioses, ciertamente esto será tropezadero para ti.

El remanente canaanita no sería una amenaza militar sino un cáncer espiritual (Exodo 23:23-33; 34:11-16; Deuteronomio 1:1-5). He aquí la razón del por qué Israel debía eliminar a los canaanitas y otros semejantes, destruir y demoler todos sus centros de adoración (toda capilla de Nuestra Señora de la Cosecha, todo altar del Santo Varón en la Colina, etc). Es verdad que Dios permitiría que lo hicieran en forma gradual (Ex 23:29-30). Pero había qué hacerlo. Si se toleraban estas poblaciones, pronto habrían matrimonios mixtos, y adiós al pacto de fe (Ex 34:15-16; Deut 7:3-4). Los nietos conocerían a Dios como el dios de la fertilidad… 

De modo que el énfasis del escritor en “no expulsaron…” es un timbre de emergencia espiritual. Es la acusación del predicador al pueblo de Dios por fallar el pacto.  Es como el cirujano que remueve solo una parte del cáncer porque el cáncer tiene derecho a crecer. Tolerancia y suicidio son compañeros.

La función del cap.1 es marcar el inicio de un período de desobediencia en claro contraste con el período recién pasado. Hay juicio teológico, según la caracterización del pasaje. No hay líder después de Josué. Se ha fracturado la unidad de la nación. Los éxitos de la bendición divina han dado lugar a fallas para repeler el enemigo. 2:1-5 hace explícito el juicio de Dios por causa de la desobediencia de la nación.

Otra cosa más:

Si bien el escritor acusa repetidamente, no deja de describir las victorias. A menudo se pierde este punto. Cuatro veces señala que canaanitas o amoritas fueron sometidos a trabajos forzados (v.28, 30, 33, 35). ¿Qué significa esto? Nos dice que si bien de entrada las tribus de Israel no eran tan fuertes como para expulsar los residentes, luego hubo un tiempo cuando “se hicieron fuertes” (v.28) y pudieron haber dominado. Pero en lugar de expulsarlos -algo que de acuerdo al texto bíblico eran perfectamente capaces de hacer- los sometieron a trabajos forzados, en violación a los mandatos de Jehová.

La fotografía de Jueces 1 muestra un Israel controlando de forma sustancial a Canaán, un pueblo claramente exitoso pero ciertamente desobediente. Exito pragmático e insuficiencia espiritual -una combinación extraña pero posible. Israel domina pero no obedece; goza de superioridad aun cuando no mantiene fidelidad.

El texto lleno de amonestación sirve para el pueblo de Dios de cualquier época. Por una parte, nos dice que es posible en la vida de un creyente que exhiba marcas de éxito y sin embargo ser una falla a los ojos de Dios. El éxito cristiano (personal o bajo la forma de una brillante empresa evangélica) no es por necesidad lo mismo que agradar a Dios.

El texto también subraya la importancia de las fidelidades “pequeñas”. 

Observen que no hay nada trágico al final del capítulo 1. Israel no ha expulsado a los cananeos pero los tiene sometidos. Israel está en control. De ahí que su letargia luce como desobediencia “menor.” Aquí es donde debemos examinar la imagen total, la estructura general real de 1:1 a 3:6:

Título (1:1a)

Condiciones para el desarrollo de la apostasía (1:1b-36)

Tristeza sobre la Palabra de Dios (2:1-5)

Transición: la nueva generación (2:6-10)

El curso de la apostasía descrito (2:11-3:4)

Resumen y digestión (3:5-6)

3:5 resume 1:1b-2:5

3:6 resume 2:11-3:4

¿Vemos ahora cuán importante fue la falla de Israel en el capítulo 1? Israel permitió condiciones que no provocaron desastre instantáneo. El impacto será visible después (2:11-13; 19; 3:5-6). Lo que empezó como tolerancia terminó en apostasía. Lo que parecía muy razonable fue letal. 

Vivir con canaanitas conduce a adorar como canaanitas.

“El que es fiel en lo pequeño…” (Lucas 16:10), no describe ninguna tarea glamorosa. Que cada quien se examine a sí misma.

Entre paréntesis, ¿cómo enseñar obediencia a un niño? ¿Cuándo empezar? ¿Cuántas veces debo decirle “ven aquí” antes de ir a buscarlo? [Keep a Quiet Heart. Elizabeth Elliot; pp.236-238].

La instrucción comienza desde antes que el niño empiece a hablar, pues es capaz de obedecer incluso cuando no verbalice respuestas. La realidad es que cualquier niño está mucho más adelantado de lo que sus padres creen que puede entender. La primera vez que llames a tu hijo con una orden particular (ven aquí, no toques, quédate quieto):

  1. asegúrate de que cuentas con toda su atención;
  2. mírale directamente a los ojos (que sepa que tiene toda tu atención);
  3. habla con tono de voz normal, llámale por su nombre, da la orden;
  4. concede unos segundos para que la orden penetre en su cerebro;
  5. llámale otra vez por su nombre y pregunta “¿qué dijo mamá?”
  6. ordénale otra vez, con su nombre.

Si no obedece, corrige. Luego de un poco de práctica, corrige si no obedece a la primera vez. El hábito de repetir la orden instruye al niño a creer que no es verdad. Si tienes que correr detrás de tu hijo para que obedezca, le estás entrenando a no poner atención a tus palabras. Pronto sabrá que puede hacer lo que quiera hasta que alguien venga y utilice la fuerza.

Ni pienses que tendrás que corregir 20 veces al día; no es cierto. Si comienzas a instruir desde temprano, pocas veces tendrás qué corregir. Si desde el inicio le enseñas cuán seria eres respecto a obedecer, no tienes idea del tremendo ahorro de fuerzas y tiempo y gritería y repetidora y salir corriendo que tendrás.

El niño estará aprendiendo a confiar en la palabra de autoridad, que a su vez facilitará que más adelante crea que Dios tiene sentido cuando habla.

De precaución: aprende a distinguir los accidentes o errores propios de la inmadurez infantil de la desobediencia deliberada. La corrección se dirige a la segunda. No le has prohibido meterse granos en la nariz, pero si lo has hecho y va y lo hace, o tira la leche desafiante, corrige. Piensa en correcciones que vayan de acuerdo al “crimen”, reserva la corrección para la desobediencia deliberada.

Tu hijo(a) pronto aprenderá que si te desafía, habrá corrección tan seguro como la noche sigue al día -estés donde estés, en la iglesia o en el supermercado. Razona después de la corrección, si es necesario. Abrázale, asegúrale tu amor, y cambia el tema.

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Lo fatal

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Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,

y más la piedra dura, porque ésa ya no siente,

pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,

ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

 

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,

y el temor de haber sido y un futuro terror…

y el espanto seguro de estar mañana muerto,

y sufrir por la vida y por la sombra y por

 

lo que no conocemos y apenas sospechamos,

y la carne que tienta con sus frescos racimos

y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos!

 

Rubén Darío. Nicaragua (1867-1916)

S,H,C espirituales

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 Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis?

Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos.

Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?

(Mateo 6:28-30)

Mayordomía de lo presente

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Muy amados Padres: 

Que la paz de Dios sea con ustedes. Esta pequeña carta es producto de la preocupación que experimentamos al sentirlos bajo la presión de si enviar o no enviar sus pequeños hijos a la escuela. 

Muchas escuelas y colegios han abierto cursos para niños menores de 3 años, y la influencia es tal que se acepta como lo establecido, lo que debe ser. Una corriente muy fuerte, propuesta incluso por grandes autoridades del campo de la Educación y secundada por la sociedad en general.

¿Será verdad que si no “socializamos” a nuestros hijitos pues no aprenderán? 

¿Que si no les enseñamos los colores o las primeras letras crecerán “con el cerebro tapado”, o “llegarán atrasaditos” al preprimero?

La fundadora del sistema Montessori solía repetir “un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.” Una verdad general. Si nosotros, padres creyentes, olvidamos aplicar la perspectiva bíblica a esta frase, acabaremos pensando que Perencejito de 3 años ya está en el curso que le corresponde, pues “tiene la edad”: un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. O que hemos cumplido las expectativas de vecinos, tíos, abuelos, etc. pues si es lo que todo el mundo hace, luego entonces es correcto. 

¿Qué nos hace suponer que alguien más tiene la responsabilidad de cuidar y enseñar a nuestros hijos? 

La primera infancia es tiempo de siembra -con ejemplo y no meras palabras-, siembra de aquellas cosas que querrás ver después, cuando tus hijos sean grandes (como quietud, prestar atención, dar honra, saludar con propiedad, ser generoso, obedecer con alegría, saber orar, ser agradecido y perdonador… entre otras, aparte el beneficio de cero enfermedad, pues no se contagian de gérmenes ajenos). 

Amados padres, aprovechen la tierna edad de sus pequeños, extiende tu corazón y tus manos hacia ellos, sacrifica horas de sueño y de tu preciosa comodidad por ellos, ejerce mayordomía de lo presente: evita todo aquello que se constituya en obstáculo para el fin inmortal que tu alma desea para tus propios hijos. Haz todo aquello que sea necesario para este mismo fin. 

Para sembrar hay que disponer la tierra, tener agua y recursos, y contar con buena semillas. Como padres, seamos agricultores de lo espiritual.

Nuestros hijos son seres inmortales, no “cosas u objetos para ponerlos en un lugar, de acuerdo a su edad, claro.” No, amados padres, nuestros hijos son seres iguales al resto de la raza humana y un día escogerán: vida eterna en Jesucristo o muerte eterna fuera de Cristo.

¿Quieres que la gracia de fruto? Siembra gracia. Modela gracia. Enseña a tus hijos a pensar, más que memorizar. Enséñales a aprender a aprender. Enséñales a querer aprender, a amar el estudio y saber aplicarlo. Y ora. Y espera, en confianza.

Dios les bendiga y haga resplandecer Su rostro sobre cada uno y nos conceda paz.

Con afecto especial,

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Tú me quieres blanca

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Tú me quieres alba, me quieres de espumas,

me quieres de nácar.

Que sea azucena sobre todas, casta.

De perfume tenue, corola cerrada.

Ni un rayo de luna filtrado me haya.

Ni una margarita se diga mi hermana.

 

Tú me quieres nívea,

tú me quieres blanca,

tú me quieres alba.

 

Tú, que hubiste todas las copas a mano,

de frutos y mieles los labios morados;

tú, que en el banquete cubierto de pámpanos

dejaste las carnes festejando a Baco.

Tú, que en los jardines negros del Engaño

vestido de rojo corriste al Estrago.

 

Tú que el esqueleto conservas intacto

no sé todavía por cuales milagros,

me pretendes blanca (Dios te lo perdone),

¡me pretendes alba!

 

Huye hacia los bosques, vete a la montaña;

límpiate la boca. ¡Vive en las cabañas!

 

Alfonsina Storni. Chile (1892-1938)

Apuntes a Jueces, 1:11-26

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Otro episodio es una historia de romance, la segunda mini-narrativa del capítulo 1. 

Con el avance de Judá, el texto se mueve a un estilo literario más exhuberante y comienza a identificar caracteres individuales, Caleb, Otoniel y Acsa alcanzan un grado de identidad personal definida por sus acciones y/o su discurso (Caleb y Acsa).

Caleb tiene el papel del líder tradicional de Judá (Números 13:1-2,6; 34:18; Josué 14:6).

Otoniel, del mismo clan (ambos son quenizitas), es también un judaíta distinguido. Pensó que valía la pena conquistar Debir por la mano de Acsa, hija de Caleb. Debir, o “ciudad de libros” sugiere se trataba de un centro de enseñanza o quizás administrativo (aproximadamente a 12 km de Hebrón).

¿Por qué un episodio así incluído en la Escritura? 

Uno siempre preguntará en función del contexto pero debemos ser cuidadosas de andar derivando aplicaciones de un texto, simplemente para justificar su existencia en la Escritura. (No es un paradigma para la oración cristiana).

11De allí fue contra los habitantes de Debir (antes Quiriat-séfer). 12Y Caleb dijo: al que ataque a Quiriat-séfer y la tome, yo le daré a mi hija Acsa por mujer. 13Y Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb, la tomó y él le dio a su hija Acsa por mujer. 14Y sucedió que cuando ella vino a él, éste la persuadió a que pidiera un campo a su padre. Ella entonces se bajó del asno, y Caleb le dijo: ¿Qué quieres?

La trama concierne a un padre, una hija y el candidato aspirante. O sea que el tema es personal, doméstico; el relato de la toma de la ciudad es de interés porque afecta las relaciones existentes, cómo se maneja el tema del matrimonio en la cultura (con la mejor alianza posible, te guste o no). Pero desde que entra en escena, Acsa deja de ser un objeto manejado por dos hombres (¿no es encantadora la Escritura sobre el tema de la mujer?), noten cómo se acerca a Caleb, sin temor alguno.

15Y ella le dijo: dame una bendición, ya que me has dado la tierra del Neguev, dame también fuentes de agua. Y Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.

Ella atrapa la oportunidad de obtener algo que ni su padre ni su flamante marido han tenido en consideración (cualquier israelita de la época sabría que en una tierra así, el Neguev, contar con agua era muy importante). Acsa supo e hizo lo que tenía qué hacer, en pocas palabras. He aquí una hija acudiendo donde su padre, haciendo una petición y él responde. Ahora bien, en la Antigüedad se distinguían dos tipos de aguas: aguas “muertas” las que no provenían de manantial, y aguas “vivas” las que tenían origen en alguna fuente o manantial. La mini narración muestra cómo nuestro Padre Dios responde peticiones ofreciendo fuentes de agua viva a su Novia, la Iglesia!

Los tres personajes de la viñeta asumirán mayor importancia más adelante. 

Otoniel aparecerá como el primer Juez (3:7-11). Caleb (2:7) es ejemplo notable de los “ancianos que sobrevivieron a Josué”, sin embargo su promesa de entregar Acsa a quien tome Debir por él guarda paralelo trágico con el voto de Jefté (11:30-31). Acsa, mujer de recursos y enfoque práctico, de buena iniciativa, introduce un motivo recurrente crucial en capítulos siguientes: Jael (4:17-22), la mujer de Tebez (9:53-54), Dalila (16:14-21).

Además, el matrimonio de Otoniel y Acsa asume un significado enorme a la luz de los acontecimientos en 3:6, ha sido fiel al pacto de fidelidad, contrario a muchos de sus contemporáneos que se casaron con mujeres no israelitas.

16Y los descendientes del ceneo, suegro de Moisés, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Judá, al desierto de Judá que está al sur de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo. 17Entonces Judá fue con Simeón su hermano y derrotaron a los cananeos que vivían en Sefat, y la destruyeron por completo. Por eso pusieron por nombre a la ciudad, Horma. 18Y Judá tomó a Gaza con su territorio, a Ascalón con su territorio y a Ecrón con su territorio.

19El Señor estaba con Judá, que tomó posesión de la región montañosa, pero no pudo expulsar a los habitantes del valle porque éstos tenían carros de hierro.

La tecnología de guerra más avanzada de su tiempo. Mmmm. En Josué, los carros de hierro no fueron problema alguno para el Señor. ¿Y ahora? Lo que tenemos aquí es la perspectiva israelita del por qué pasó lo que pasó, no la razón divina.

20Entonces dieron Hebrón a Caleb, como Moisés había prometido; y él expulsó de allí a los tres hijos de Anac. 21Pero los hijos de Benjamín no expulsaron a los jebuseos que vivían en Jerusalén; así que los jebuseos han vivido con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta el día de hoy.

¿Se acuerdan de los hijos de Anac? ¿Los gigantes de la tierra? Caleb y Josué fueron los únicos que intentaron persuadir al pueblo de entrar y luchar, y ahora Caleb cumple su palabra expulsándolos de Hebrón.

3ra. mini narración del capítulo 1. La captura de Betel. Conquista por medios desviados. 

Un buen punto es preguntarse cómo funciona este pasaje en el contexto de todo el capítulo. El verso 22 nos da la pista:

22De igual manera la casa de José subió contra Betel; y el SEÑOR estaba con ellos.

Se nos invita a comparar esta campaña con la conquista de Bezek-Jerusalén que vimos antes. Ambas resultaron en victoria. En el v.4 la victoria se atribuye directamente a la intervención divina. En el v.22 se crea la expectativa, pero observen que no hay conexión explícita con Jehová. De hecho, la mini narración abre con esta frase, en lugar de concluir con ella, para explicar los sucesos. Hemos de seguir adelante para ver si las expectativas se cumplieron.

Los versos 22-26 nos hacen ver la estrategia humana utilizada: espías, un informante, un acuerdo, una entrada secreta…

En ambas historias destaca un canaanita particular, pero observemos el contraste:

Adoni-Bezek
1. bajo el poder de los judaítas: lo encuentran, pelean, lo persiguen, capturan, mutilan, lo llevan a Jerusalén
2. sobrevive lo suficiente para reconocer la justicia de su sufrimiento

el informante anónimo
1. lo ven, hablan con él, hacen un acuerdo, éste los ayuda, es liberado con toda su familia, va y construye otra ciudad;
2. el acuerdo (hesed, pacto de fidelidad) con un canaanita.

Bethel significa “La casa de Dios”, unos 19 km al norte de Jerusalén, su captura era de importancia estratégica significativa, además de su considerable significado sentimental y religioso hasta el tiempo de los patriarcas (Génesis 12:8-9). Bethel aparece también como “Boquim” (lloradero) en el siguiente capítulo y al final de Jueces como un sitio tipo santuario (20:18, 26-27; 21:2-3). Posteriormente adquiere tintes oscuros como uno de los lugares donde Jeroboam I levantó becerros de adoración luego de romper con Judá (I Reyes 12:25-33).

Uno esperaría que el clímax de la historia fuese la conquista de la ciudad (v.22) pero los siguientes versos introducen la complicación (v.24b).

23Y la casa de José envió espías a Bethel (el nombre de la ciudad antes era Luz). 24Y vieron los espías a un hombre que salía de la ciudad y le dijeron: Te rogamos que nos muestres la entrada de la ciudad y te trataremos con misericordia.  25El les mostró la entrada de la ciudad; e hirieron la ciudad a filo de espada, mas dejaron ir al hombre y a toda su familia. 26Y el hombre fue a la tierra de los heteos y edificó una ciudad a la que llamó Luz; y este es su nombre hasta hoy.

Se establece un nuevo foco de interés, la trama tiene ahora dos hilos: a) la conquista de Bethel (v.25a); b) el cumplimiento del acuerdo (v.25b), pero en este punto la trama hace un giro sorpresa y nos dice que el cumplimiento del acuerdo conduce a la construcción de una nueva ciudad (Luz). 

Ahora vemos la función de la nota del v.23: el nombre de la ciudad (Bethel), era ¡Luz! [Génesis 28:19; 35:6-7; 48:3]. Los textos señalan la tradición de Jacob/Bethel, lucha entre cultura israelita y canaanita.

Lo que tenemos, en esencia, es la historia de cómo se llegó a un acuerdo con un canaanita, (o de cómo el fin justificó los medios, olvidándose por completo de las promesas divinas) más que de cómo se conquistó una ciudad.  El informante reedifica una nueva Luz, es decir que no se convierte en un israelita, permanece siendo un “luzita”, un canaanita de corazón en la tierra de los heteos, (hititas, Siria hoy), es decir más allá de los límites de Israel va y construye ¡otra ciudad canaanita!

Cultura canaanita que sobrevive y florece de forma tangible, una ciudad, hasta hoy.

La mini narración nos recuerda la conquista de Jericó, parecieran ser similares (superficialmente), analiza:

Betel (Jueces 1)
1. Jehová estaba con ellos v.22b
2. Reconocen Betel v.23a
3. Espías y el hombre v.24a

5. Hesed con el hombre v.24b
6. El hombre ayuda v.25a
7. Ciudad tomada directamente por ayuda del informante e indirecto por la ayuda de Jehová v.25ab
8. El hombre y su familia v.25c
9. Sale a tierra de heteos v.26a
10. Construye Luz v.26b
ver 1.

Jericó (Josué 2,6)
1. Ver 11.
2. Envía espías 2:1a
3. Encuentran la ramera 2:1b
4. Ayuda a los espías 2:3-6
5. Hesed con la ramera 2:8-14
6. Ella continúa ayuda 2:15-21
7. Ciudad tomada directamente por la ayuda de Jehová e indirecto por la ayuda de la ramera 6:1-21
8. La ramera y su familia 6:22-25
9. Ella vive “en medio de Israel» 6:25
10. Maldición de Jericó 6:26
11. Jehová estaba con Josué 6:27

En ambas historias hay un hessed. En la de Jericó la colaboradora coopera de forma espontánea y con gran riesgo personal (Josué 2:1-7); ella se declara creyente en Jehová como el Dios Supremo y ruega un acuerdo (hesed) de misericordia (júrenme por Jehová). Luego vive en medio de Israel, es decir ha renunciado a su culto canaanita (Josué 6:25). Observen que la trama de Rahab es secundaria a lo que se describe como una victoria espectacular alcanzada por la divina estrategia y el divino poder.

En la de Bethel, el acuerdo es propuesto por los atacantes, inducen la cooperación del informante; éste continúa siendo un canaanita hasta el final. La victoria en Bethel se parece a la de Jericó, pero las variaciones introducidas nos revelan la inquietud del escritor.

Ok, quizá nos parezca una pérdida este capítulo: lo que sucedió en Bezek, los dedos cortados de AB, el agua de Acsa, la entrada clandestina en Bethel… pero tales anécdotas de justicia, romance e intriga son para meditar lo siguiente, el testimonio del texto es que “Jehová entregó…”, “Jehová estaba con ellos…” Este es el típico Dios de la Biblia. Cuando muestra Su suficiencia, nos da historias para contarla. Dios no nos deja en la monotonía sino que nos proporciona episodios vívidos para recordar.

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Ama tu ritmo

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Ama tu ritmo y ritma tus acciones

bajo su ley, así como tus versos;

eres un universo de universos,

y tu alma una fuente de canciones.

 

La celeste unidad que presupones

hará brotar en ti mundos diversos,

y al resonar tus números dispersos

pitagoriza en tus constelaciones.

 

Escucha la retórica divina

del pájaro del aire y la nocturna

irradiación geométrica adivina;

 

mata la indiferencia taciturna

y engarza perla y perla cristalina

en donde la verdad vuelca su urna.

 

Rubén Darío. Nicaragua (1867-1916)