Viento

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Cantan las hojas,

bailan las peras en el peral;

gira la rosa, rosa del viento, no del rosal.

*

Nubes y nubes flotan dormidas,

algas del aire;

todo el espacio

gira con ellas, fuerza de nadie.

*

Todo es espacio; 

vibra la vara de la amapola

y una desnuda vuela en el viento lomo de ola.

*

Nada soy yo, cuerpo que flota,

luz, oleaje;

todo es del viento

y el viento es aire

siempre de viaje.

Octavio Paz. México (1914-1998)

Efesios 4:1

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…Que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.

¿Tiene idea de cuán supremo llamamiento es servir a Cristo?

Pablo dijo: “…Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). También dijo: “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados”  (Efesios 4:1).

En los tiempos antiguos, a un vencedor en los juegos olímpicos se le preguntó una vez: “Espartano, ¿qué ganarás con esta victoria?” A lo que respondió: “Señor, tendré el honor de luchar en la línea del frente para mi rey”. ¿Es Cristo tu Rey? ¿Cuál es tu respuesta?

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Filipenses 1:21

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Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Personalice el versículo de hoy llenando los espacios en blanco:

“Porque para mí el vivir es___, y el morir es ___”.

Si usted puso riqueza en el primer espacio, el morir no es ganancia, sino pérdida. Lo mismo puede decirse si usted escogió prestigio, fama, poder o posesiones, ya que ninguna de esas cosas permanece después de la muerte: se pierde el prestigio, se olvida la fama, el poder es inútil y otros se quedan con las posesiones. Para que el versículo de hoy tenga sentido como lo escribió Pablo, solo Cristo puede llenar el primer espacio en blanco. De otra manera, la muerte es inevitablemente una pérdida. La Biblia lo explica de esta manera; «Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.» (Apocalipsis 20:14-15)

Algunos que lean esto dirán que pusieron a Cristo en el espacio en blanco. Pero si lo piensan bien comprenderán que lo que en realidad quisieron decir fue Cristo más la riqueza, Cristo más el poder o Cristo más las posesiones. Cristo no comparte el primer espacio con ninguna otra cosa. Los que verdaderamente viven para Cristo no tienen temor alguno de la muerte y hacen el mejor uso de la vida, glorificando a Cristo en ambos casos. 

«…Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.» (Eclesiastés 12:13-14).

«Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.» (1 Juan 2:16-17).

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How do I love thee? (sonnet 43)

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How do I love thee? Let me count the ways.

I love thee to the depth and breadth and height

my soul can reach,

when feeling out of sight

for the ends of being and ideal grace.

*

I love thee, to the level of every day’s

most quieted need,

by sun and candle-light.

*

I love thee freely, as men strive for right.

I love thee purely, as they turn from praise.

I love thee with the passion put to use

in my old griefs,

and with my childhood’s faith.

I love thee with a love I seemed to lose

with my lost saints.

I love thee with the breath,

smiles, tears, of all my life;

and, if God choose,

I shall but love thee better after death.

Elizabeth Barret Browning. Inglaterra (1806-1861)

Mateo 20:26-28

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Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Servir a Dios no es opcional. La gente inventa todo tipo de excusas: demasiado viejo, demasiado joven, demasiado ocupado, demasiado cansado, demasiado enfermo… la lista es interminable. Pero cualquier razón carece de valor según las Sagradas Escrituras, que nos dicen que los creyentes somos, “…creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2.10).

El servicio no depende de la salud, la edad o la experiencia. Conozco hombres y mujeres postrados en cama que dedican su día a la oración de intercesión. Y he conocido a creyentes que nunca estudiaron en un seminario y que, sin embargo, se esfuerzan por discipular a nuevos creyentes. La diferencia entre estas personas y quienes ponen excusas es la actitud. Si nos vemos como siervos, estaremos enfocados en Dios y dependeremos del Espíritu Santo. Pero si nos pasamos preocupados sobre cómo, cuándo y a qué costo trabajamos para el Señor, entonces somos egocéntricos y de poca utilidad para Él.

Un día compareceremos ante Dios, y Él nos pedirá cuentas de cómo usamos los talentos y los dones espirituales que nos fueron dados. ¿Qué podremos decirle, que pueda justificar el desatender las oportunidades que nos dió para usar esos dones? Ninguna excusa será aceptada. La entrega completa a la voluntad de Dios es la clave para agradarlo y crecer en santidad.

«Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.» (2 Corintios 5:10).

El Señor nos da talentos y habilidades con un propósito, y nos equipará para un mayor servicio a su reino. Si le servimos de todo corazón, podremos esperar escuchar; «…Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.» (Mateo 25:21) 

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Salmo 145:5-7

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En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré. Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré tu grandeza. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia.

Cuando surgen los problemas, ¿cuál es su enfoque principal: el problema, la manera en que le afecta a usted o el efecto en los demás? En los momentos difíciles, David meditaba en la suficiencia del Señor y en su buena, agradable y perfecta voluntad. Ese enfoque es evidente no solo en el salmo de hoy, sino también en otros: a lo largo de su vida, David entregaba sus problemas a Dios y ponía su atención en Él. El resultado eran nuevas fuerzas y esperanza para su alma.

Dado que David tenía una relación de confianza con Dios, enfrentaba las pruebas esperando la ayuda divina. Por ejemplo, su inminente lucha con Goliat le hizo recordar el poder liberador de Dios en el pasado y el presente, «Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo…» (1 Samuel 17:37). Al enfrentar las amenazas y los avances homicidas del rey Saúl, David confiaba en la protección del Señor como su refugio y fortaleza, «Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.» (Salmos 18:2). Y cuando se afligía por la pérdida de sus seres queridos, dejaba que la presencia y la consolación del Padre celestial llenaran su corazón y su mente, 

» …mas David se fortaleció en Jehová su Dios.» (1 Samuel 30:6).

Como en el caso de David, nuestras circunstancias también pueden servir como estímulo para meditar en la Palabra. Dios nos ha dado su Palabra, un recurso maravilloso donde su carácter, obras y propósitos se muestran con claridad. Cuando llegue algún problema, utilícelo como recordatorio para meditar en algún atributo del Señor y obtener fuerzas y esperanza.

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Lucas 15:7

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…Habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Al principio de la parábola de la oveja perdida, Jesús pregunta: “¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?” (Lucas 15:4). Cualquier pastor buscaría una oveja perdida, ya que no se trata solamente del deber, sino de afecto.

Después de encontrar a la oveja, el pastor en esa parábola fue a su casa e invitó a sus amigos y vecinos para celebrar con ellos. El gozo del pastor era tan grande que tenía que expresarlo.

El verso de hoy es la conclusión de esa parábola y una esperanza para los cristianos de hoy. Así como el pastor se regocija por la oveja perdida, nuestro Buen Pastor (Jesucristo) se regocija por el pecador arrepentido, por haber encontrado a su oveja perdida.

«Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,» (Hechos 3:19).

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Colosenses 4:2

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Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;

La oración es una prioridad para todo cristiano. Si Cristo, que era el Hijo de Dios, se escabullía a menudo para hablar con su Padre, ¡entonces nosotros seguramente la necesitamos aún más! Sin la oración y la lectura de la Biblia, somos propensos a sentirnos desanimados y distantes de Dios.

Cuando se avecinan problemas, ¿busca usted opciones creadas por el hombre en lugar de llevar sus preocupaciones al Señor? Buscar cualquier otro tipo de soluciones solo aleja de Dios y de su voluntad. Es más, son efímeras en el mejor de los casos y fracasos totales en el peor. En tales condiciones, el desánimo es inevitable. Pero un creyente que está inmerso en la oración y la lectura de las Sagradas Escrituras encuentra seguridad en el poder y la presencia de Dios.

Aunque el hábito de descuidar la oración tiene consecuencias negativas, la dirección puede revertirse en cualquier momento. Primero, confiese su falta de oración. Luego, pida al Señor que le dé las fuerzas y el deseo de hacer de la comunicación con Él una disciplina. Luego, reserve un tiempo cada día para leer su Biblia y orar. En esos momentos de comunión, Él aliviará las cargas, le dará ánimo y le llenará de confianza en cuanto a su fidelidad y el cuidado que tiene de usted. 

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Ni un paso atrás

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Arbol de luna que obedece al clima

un sistema de nocturnidad,

no permitas que el murciélago te oprima,

ni un paso atrás.

No permitas que el largo regimiento

de los años de crimen pertinaz,

te toque el hombro con el pensamiento.

Ni un paso atrás.

*

Que la alta flor que de tus ramas

brota en este chapuzón de libertad,

no pierda en miel ni la más brave gota.

Ni un paso atrás.

Ni un paso atrás, soldados y civiles

hermanados de pronto en la verdad,

la vida es una sobre los fusiles,

que no hay trincheras para los reptiles,

de malos nuestros a extranjeros viles.

Ni un paso atrás.

*

La libertad, como un antiguo espejo

roto en la luz, se multiplica más,

y cada vez que un trozo

da un reflejo el tiempo nuevo le repite al viejo:

ni un paso atrás.

Ni un paso atrás, ni un paso atrás,

ni un paso de retorno al ayer, 

ni la mitad de un paso

n el sentido del ocaso,

ni un paso atrás.

Que en la lucha del pueblo se confirme,

sangre y sudor, la nacionalidad.

Y pecho al plomo 

y la conciencia en firme.

Y en cada corazón, ni un paso atrás.

Pedro Mir. República Dominicana (1913-2000)

Salmo 25:16-17

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Mírame, y ten misericordia de mí, Porque estoy solo y afligido. Las angustias de mi corazón se han aumentado; Sácame de mis congojas.

¿Qué hemos de pensar al orar, pero el Señor no responde? Como seres limitados por el tiempo, podemos encontrar la espera muy frustrante. Sin embargo, Dios no percibe el tiempo como nosotros. Conoce el final de un asunto antes de que este haya empezado. Su conocimiento se extiende desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura, y nada se esconde de su vista.

Además, su compasión y su bondad rodean a quienes le pertenecen. Él permite que las circunstancias difíciles no nos destruyan, sino que fortalezcan nuestra fe y nos lleven a la madurez espiritual. A veces, Él retiene las respuestas porque no son espiritualmente beneficiosas para nosotros.

«Encaminará a los humildes por el juicio,Y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.» (Salmos 25:9-10) 

El Salmo 25.9,10 enseña que esperar en el Señor requiere al menos tres cosas:

1. Humillarnos para que Él nos muestre sus caminos, en vez de esperar que Dios actúe según nuestras preferencias.

2. Confiar en la dirección del Señor, y recordar que todos sus caminos están determinados por su amor y su bondad.

3. Ser obedientes, lo que requiere esperar y confiar en Él.

Si Dios parece lento en responder su oración, tenga en cuenta que Él no le ha abandonado, sino que le está redirigiendo a su camino. 

«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.» (Salmos 139:23-24).

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