Ojalá puedan visualizar y escuchar , O come, all you unfaithful cantado por Pentatonix.
Y aquí abajo la versión de SGM:
Ojalá puedan visualizar y escuchar , O come, all you unfaithful cantado por Pentatonix.
Y aquí abajo la versión de SGM:
Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.
A veces es difícil ver el pecado en nuestra propia vida, sobre todo si es algo que no parece malo.
Ese es el problema de la pereza: parece una debilidad aceptable en lugar de un pecado. A quienes son perezosos le es difícil ver lo que están haciendo mal, y sienten que las críticas son injustas, «En su propia opinión el perezoso es más sabio que siete que sepan aconsejar.» (Proverbios 26:16).
¿Quiere determinar si está siendo perezoso? Considere las siguientes características:
•Pone excusas para no hacer una tarea.
•Evita ocuparse de algo que le desagrada, aunque sea su responsabilidad.
•No considera las consecuencias de su falta de acción.
•Necesita presión externa para realizar las tareas.
Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado. (Proverbios 6:9-11).
Las consecuencias de la pereza son serias. En el lugar de trabajo, existe la posibilidad de recibir críticas frecuentes, ser puesto a prueba o incluso ser despedido. En el hogar, la acumulación de frustración puede dar lugar a palabras hirientes, y los hijos pueden copiar los hábitos indeseables de sus padres y sufrir por ello.
«…vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.» (Romanos 13:14).
Lee. Medita. Aplica.
(fragmento)
Cuando contemplo el cielo
de innumerables luces adornado,
y miro hacia el suelo,
de noche rodeado,
en sueño y en olvido sepultado,
el amor y la pena
despiertan en mi pecho un ansia ardiente;
despiden larga vena
los ojos hechos fuente,
Loarte, y digo al fin con voz doliente:
-Morada de grandeza,
templo de claridad y de hermosura:
mi alma que a tu alteza
nació, ¿qué desventura
la tiene en esta cárcel, baja, oscura?
***
¿Quién es el que esto mira,
y precia la bajeza de la tierra,
y no gime y suspira
por romper lo que encierra
el alma, y de estos bienes la destierra?
Aquí vive el contento,
aquí reina la paz; aquí, asentado
en rico y alto asiento
está el Amor sagrado,
de glorias y deleites rodeado.
Inmensa hermosura
aquí se muestra toda, y resplandece
clarísima luz pura
que jamás anochece:
eterna primavera aquí florece.
¡Oh, campos verdaderos!
¡Oh, prados con verdad frescos y amenos!
¡Riquísimos mineros!
¡Oh, deleitosos senos!
¡Repuestos valles, de mil bienes llenos!
Fray Luis de Leon. España (1527-1591)
Joy to be
El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
Quien duda y no cree que Dios puede dar sabiduría es como el mar ondulante e intranquilo, que se mueve de un lado a otro con sus interminables olas, que no mantiene calma. No tiene sentido alguno que tal persona suponga que recibirá algo del Señor.
Cuando se enfrenta a una prueba, un incrédulo que dice conocer a Cristo dudará de Dios, se enojará con Él y finalmente se apartará de la iglesia. Un cristiano espiritualmente inmaduro pudiera reaccionar de igual manera, porque reacciona emocionalmente ante sus circunstancias difíciles y no entiende plenamente a Dios. En medio de una prueba, no tendrá una actitud gozosa, una mente comprensiva, una voluntad dócil ni un corazón creyente. Parecerá incapaz de buscar la sabiduría de Dios y no estará dispuesto a aprovecharse de los recursos que Él ha provisto, sin conocer la solución de que puede disponer mediante la fiel y constante oración al Señor.
«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.» (Santiago 1:5).
Lee. Medita. Aplica.
Vejez, llévate todo: cutis terso
donde viajaron manos persuasivas,
ojos radiantes, lámparas votivas
que iluminaron noches de universo.
Llévate aquel andar que como en verso
mis firmes piernas eran decisivas.
Yo buscaba las cosas sustantivas
quizá muy lejos de un afán perverso.
Llévate de la avispa mi cintura,
dimensión increíble, lozanía,
llévate de mis senos la blancura
y el negro de mi pelo en armonía.
Lévate mi lejana arquitectura.
¡Pero déjame entera mi alegría!
Griselda Alvarez Ponce de León. México (1913-2009)
Manteniendo la fe y buena conciencia… 1 Timoteo 1:19
«Haga lo que le dicte la conciencia” es una expresión muy conocida, pero no siempre un buen consejo. Porque su brújula moral será tan confiable como los principios que haya aprendido. Será confiable si usted atesora las instrucciones bíblicas. Pero usar las ideologías de la llamada cultura popular para programar su conciencia le llevará al fracaso moral.
Nuestro Padre celestial nos ha dado la conciencia como un regalo destinado a ser una herramienta del Espíritu Santo, nuestra única Guía verdadera. Como tal, está diseñada para evitar deslizamientos o andar a la deriva. Las siguientes afirmaciones, ¿son parte de su vida?
• Jesucristo es mi Señor y Salvador.
• La Biblia es la base de mi conducta.
• Tengo el firme deseo de obedecer a Dios.
• Tomo mis decisiones en oración.
• Mi conciencia me alerta cuando pienso tomar una dirección incorrecta.
• Me siento culpable al desobedecer.
• Soy movido al arrepentimiento de mi pecado.
¿Cómo cultivar una brújula interna confiable? Lea, estudie y aplique la Palabra de Dios de tal modo que sus principios sustituyan cualquier programación falsa o corrupta. Luego, con la guía del Espíritu Santo, su conciencia despierta le alertará y protegerá. Pida a Dios que la convierta en una herramienta efectiva para guiarle a lo que es aprobado por Él.
Lee. Medita. Aplica.
¡Qué difícil pensar de tan contenta,
no se puede escribir de tanta dicha!
A pío y canto el ave se encapricha
y vuela saboreando la tormenta.
Brota el renuevo y en la rama alienta
una explosión de júbilo predicha.
En lluvia y cal alivia su desdicha
la rosa estéril que vivir intenta.
Una paloma en leche se retiñe
y de tan alba nieve se alborota.
Todo está bien. El sol no se destiñe.
Que los tristes mastiquen su derrota,
yo muero de la risa que me ciñe,
bocanada de vida que me brota.
Griselda Alvarez Ponce de León. México (1913-2009)
Pueden escuchar la banda original en YouTube, 🙂