Vida

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¡Qué difícil pensar de tan contenta,

no se puede escribir de tanta dicha!

A pío y canto el ave se encapricha

y vuela saboreando la tormenta.

Brota el renuevo y en la rama alienta

una explosión de júbilo predicha.

En lluvia y cal alivia su desdicha

la rosa estéril que vivir intenta.

Una paloma en leche se retiñe

y de tan alba nieve se alborota.

Todo está bien. El sol no se destiñe.

Que los tristes mastiquen su derrota,

yo muero de la risa que me ciñe,

bocanada de vida que me brota.

Griselda Alvarez Ponce de León. México (1913-2009)

Brevitas et Claritas: Santiago 5:10-11

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Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. Santiago 5:10-11. 

Aun cuando lo que sentimos nos parezca aplastante y nuestra fe comience a flaquear, hemos de mantenernos firmes en la verdad de las Sagradas Escrituras.

Podríamos pensar que nuestra teología y nuestra actitud sobre el Señor es evidente por lo que decimos creer. Pero cuando nuestras oraciones no son respondidas, y las circunstancias no cambian, la manera como esperamos dice mucho sobre lo que realmente creemos.

Job era un hombre que temía a Dios, que soportó la pérdida de sus hijos, de su salud y de sus bienes. Sin embargo, se mantuvo fiel al Señor durante todas las tribulaciones, a pesar de su apremiante necesidad de saber la causa de su aflicción. En medio de su sufrimiento, Job clamó: “¡Quién me diera que mi petición se cumpliera, que Dios me concediera mi anhelo!” (Job 6.8). Cada día estaba lleno de un dolor implacable, pero su consuelo y su alegría eran que, “…no [había] negado las palabras del Santo” (Job 6.10).

El mundo que nos rodea juzga a Dios como injusto, indiferente o maligno, pero nunca debería ser nuestro caso. Cuando el Señor guarda silencio en nuestros momentos de adversidad o confusión, acudamos a su Palabra para descubrir lo que dice sobre Su manera de ser y Sus caminos. Aun cuando lo que sentimos nos parezca aplastante y nuestra fe comience a flaquear, podemos mantenernos firmes en la verdad de las Sagradas Escrituras.

Lee. Medita. Aplica.

Los búhos

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Detrás de cada nube, de cada monte

de cada copa, de cada rama

hay búhos en la noche.

Se esconden en el humo de las pipas.

Se alimentan de malentendidos

y estrellas de neón.

En la oscuridad se pueden confundir

lo mismo con esas cenizas

que con sus sombras.

Con los faros gemelos de sus ojos

recorren parsimoniosamente

las aguas de la noche.

Y conversan con el viento.

Sollozan con la lluvia.

Se callan con el sol.

Alberto Blanco. México (1951- )

Brevitas et Claritas: Isaías 40:12

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¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados? Isaías 40:12.

Algunas personas creen que Dios es una fuerza en algún lugar del cosmos, mientras que otras se imaginan a un tipo de abuelo benevolente que pasa por alto los “pecadillos”. Pero estas características no describen quién es Jehová. El Dios real podría sorprenderlas.

«El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.» (Isaías 40:22).

Cuando el Padre se describe a sí mismo en su Palabra, está claro que es una persona. A lo largo de la Biblia, es llamado Jehová, Elohim, Señor, o se habla de Él usando el pronombre masculino (Él). Dios reúne todos los atributos de la identidad personal: inteligencia para razonar, emociones para sentir y voluntad para tomar decisiones.

Al mismo tiempo, la Biblia muestra la inmutabilidad de Dios: que su naturaleza y su carácter nunca cambian. Siempre es Espíritu y su amor permanece constante. Los creyentes podemos esperar que los principios y las leyes de Dios se mantengan firmes y que Él actúe justo como ha prometido. Aunque obra de manera diferente en situaciones distintas, esas respuestas (como el deleite, la ira y la misericordia) son matices de su ser, no atributos nuevos.

Dios no tiene principio ni fin y siempre es el mismo, «Pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.» (Salmos 102:27). Nadie lo creó, lo cual es difícil de entender para los humanos; pero si el Señor fuera del todo explicable, no sería digno de nuestra adoración.

Lee. Medita. Aplica.

Los gorriones

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Bajan de nueva cuenta hasta el jardín,

bajan en grupo, solos, en parejas

en busca de semillas o de pan,

de agua fresca, de frutos o de insectos

pero los amilana una mirada.

Siguiendo los atávicos auspicios

de su naturaleza, los gorriones

alzan el vuelo y tímidos se posan

en los cables de luz -como si fueran

las notas de un rondó en el pentagrama.

Alberto Blanco. México (1951- )

Brevitas et Claritas: Salmo 15:1-2

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Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. Salmos 15:1-2.

¿Qué es integridad?

La integridad es difícil de definir. En el diccionario se define como «apegarse a los principios morales y éticos». En la vida cotidiana, la integridad se define como ser honesto y confiable. Si pensamos así, terminaremos viviendo basados en cualquier verdad moral de nuestra elección y esperando que otros nos vean como confiables y correctos. Ahora bien, ambas definiciones son correctas, pero al mismo tiempo, incompletas. 

La integridad es mucho más.

La verdadera integridad es simplemente vivir y hablar basados en lo que Dios dice que es correcto. La integridad significa cimentar nuestras palabras y acciones en los principios y la verdad de Dios. ¿Por qué? Porque Él es el autor de todo lo que es justo y verdadero. Cuando vivimos declarando que Dios es nuestro creador, hemos de entender que Él nos creó para vivir bajo Sus estándares de verdad.

Dios nos creó para recibir de Él nuestros principios éticos y morales. Si fundamentamos nuestros valores o verdades en cualquier otra cosa o lugar, serán basados en meras opiniones de hombres, y por tanto, carentes de integridad real. La verdad de Dios es lo único que nos guía a una vida de integridad. Vivir con integridad significa decir que sí a lo que Dios dice que es recto y bueno, sin importar las consecuencias.

La integridad es más valiosa que las riquezas y más importante que nuestra propia comodidad. Identificar y creer que la Palabra de Dios es el único estándar para evaluar y desarrollar nuestros valores más profundos es el primer paso para desarrollar integridad. Decida hoy comenzar a abrir su corazón a un estilo de vida consciente de qué es la integridad y de dónde proviene.

«Integridad y rectitud me guarden, Porque en ti he esperado.» (Salmos 25:21).

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Yo escucho los cantos

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Yo escucho los cantos

de viejas cadencias,

que los niños cantan

cuando en coro juegan,

y vierten en coro

sus almas que sueñan,

cual vierten sus aguas

las fuentes de piedra:

con monotonías

de risas eternas,

que no son alegres,

con lágrimas viejas,

que no son amargas

y dicen tristezas,

tristezas de amores

de antiguas leyendas.

En los labios niños,

las canciones llevan

confusa la historia

y clara la pena;

como clara el agua

lleva su conseja

de viejos amores,

que nunca se cuentan.

Jugando, a la sombra

de una plaza vieja,

los niños cantaban…

La fuente de piedra

vertía su eterno

cristal de leyenda.

Cantaban los niños

canciones ingenuas,

de un algo que pasa

y que nunca llega:

la historia confusa

y clara la pena.

Seguía su cuento

la fuente serena;

borrada la historia,

contaba la pena.

Antonio Machado. España (1875-1939)