Apuntes a Jueces, 19:1-30
EstándarDepravación del pueblo de Israel
Nos ayudará ver el esquema general antes de disecar las características.
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Inicio de la historia |
v.1-2 |
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Hospitalidad en Belén |
v.3-9 |
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Pasando por Jebús |
v.10-13 |
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Dureza de Guibeá |
v.14-15 |
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Compasión del montañés |
v.16-21 |
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La resurrección de Sodoma |
v.22-26 |
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La indiferencia del levita |
v.27-28 |
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La individualidad de la ofensa |
v.29-30 |
19:1 En aquellos días, cuando no había rey en Israel, había un levita que residía en la parte más remota de la región montañosa de Efraín, el cual tomó para sí una concubina de Belén de Judá.
Si bien este levita vivía en la región más lejana, había adquirido concubina en Belén, por tanto había viajado, quizás buscando trabajo como el primer levita. La impresión que nos da es una pareja viviendo en un panorama rural.
Sin embargo hay pistas que nos hacen dudar de la idílica escena: si es una pareja, se supone que ella es la esposa (como en Acsa y Otoniel, Débora y Lapidot, Jael y Heber, Manoa y la madre de Sansón, etc.). Pero no, el texto señala que era una concubina, que mínimo significa status inferior al de esposa.
El inicio de la relación sugiere que este levita adquirió la mujer, ella es propiedad de él, no su compañera. Observen que no tenemos nombres de los personajes, el escritor quiere que veamos cuán extendido se haya el mal. La Ley decía matrimonio “un hombre y una mujer” este levita anda mal. La concubina era una especie de esposa de segunda clase, recibía casa y comida y si tenía hijos, podrían criarse si la esposa real consentía.
concubinato. (Del lat. concubinātus). 1. Relación marital de un hombre con una mujer sin estar casados.
v.2 Pero su concubina cometió adulterio contra él, y ella se fue de su lado, a la casa de su padre en Belén de Judá, y estuvo allí por espacio de cuatro meses.
Saben, en el original aparece la frase “se enojó [con él]”, en la Septuaginta aparece “ella lo abandonó.” La traducción como “adulterio” se refiere a la conducta adoptada por ella, es decir no un adulterio literal [la ley israelita no permitía el divorcio, de modo que al abandonarlo automáticamente se catalogaba como adúltera]. Y ahora la historia toma sentido para nosotros. La mujer abandona al levita y va directo a la casa de su padre; escapa de una situación intolerable, es un mero objeto sexual, no una esposa. Ah, he ahí por qué viene a hablar cariñosamente…
v.3 Su marido se levantó y fue tras ella para hablarle cariñosamente y hacerla volver, llevando consigo a su criado y un par de asnos. Y ella lo llevó dentro de la casa de su padre, y cuando el padre de la joven lo vio, se alegró de conocerlo.
La intención del hombre luce honorable. Quiere persuadirla a volver porque ella fue provocada a irse [huyó porque es un hombre abusador, ¿qué harías si fueras una esclava sexual? lo que cualquier mujer en una situación abusiva: huir], observen que el hombre no demanda el regreso, o que el padre la entregue sin más. Y la manera como fue recibido indica que la mujer se alegró de verlo, al punto de entrarlo a la casa.
Una situación compleja, él llega mansito, el padre lo recibe como príncipe [ella lo conoce, pero incluso ella ha olvidado el maltrato].
v.4 Y su suegro, el padre de la joven, lo retuvo, y se quedó con él tres días. Y comieron, bebieron y se alojaron allí.
5Y al cuarto día se levantaron muy de mañana y él se preparó para irse; y el padre de la joven dijo a su yerno: Aliméntate con un bocado de pan y después os podéis ir. 6Se sentaron, pues, los dos y comieron y bebieron juntos; y el padre de la joven dijo al hombre: Te ruego que te dignes pasar la noche, y que se alegre tu corazón.
7El hombre se levantó para irse, pero su suegro insistió, de modo que pasó allí la noche otra vez. 8Y al quinto día se levantó muy de mañana para irse, y el padre de la joven dijo: Aliméntate, te ruego, y espera hasta la tarde; y los dos comieron.
¡Cuánta hospitalidad! El padre está muy a sus anchas con el levita, ahora su yerno -reconocimiento y aprobación formal. Tal parece que quiere construir una relación sólida con él y asegurar el éxito de su hija a largo plazo. Sin embargo, ¿quién come y bebe? la acción no involucra a la mujer para nada. ¿En qué momento le habló cariñosamente según la intención que tenía?
En v.6 y 7 es evidente que la mujer está totalmente al margen. Ausente o ignorada.
¿Por qué el énfasis del padre del alegrar el corazón del levita? Hay una contradicción porque la hija ni siquiera está contemplada. Tal parece que es el padre quien busca relacionarse estrechamente con el levita, porque esto aumentaría su valor social en la localidad (lo mismo que hicieron Micaía y los danitas).
Al quinto día es evidente que la hospitalidad es pura farsa, el padre no halla cómo retener al levita. Ella se ha vuelto invisible. Sin embargo es la razón para estar ahí.
v.9 Cuando el hombre se levantó para irse con su concubina y su criado, su suegro, el padre de la joven, le dijo: He aquí, ya ha declinado el día; te ruego que pases la noche. Mira, el día llega a su fin; pasa la noche aquí para que se alegre tu corazón. Y mañana os levantaréis temprano para vuestro viaje y te irás a tu casa. 10Pero el hombre no quiso pasar la noche, así que se levantó y partió, y fue hasta un lugar frente a Jebús, es decir, Jerusalén. Y estaban con él un par de asnos aparejados; también con él estaba su concubina.
La insistencia en “alegrar el corazón” del levita nos cuenta la verdadera razón de la hospitalidad, el hombre está desesperado por retener al levita, y observen que no sabemos si finalmente habló con la mujer, si ella acepta volver voluntaria o involuntariamente… el punto es que al partir (v.10) no se menciona la concubina porque sencillamente no tenía más valor que el criado.
O sea que no tenemos evidencia de reconciliación.
Otra cosa más: la palabra hebrea que el padre utiliza para despedir al levita es “vete a tu tienda”, con contraste con la palabra para “casa” empleada al principio. Nota sutil para recordarle que allá en Efraín no tendrá la comida ni la comodidad que ha disfrutado en la semana, ¿por qué mejor no se queda? Y quizás sea una pista también del por qué huyó la concubina: extrañaría la comodidad de “la casa de su padre.”
v.11 Cuando estaban cerca de Jebús, el día casi había declinado; y el criado dijo a su señor: Te ruego que vengas, nos desviemos, y entremos en esta ciudad de los jebuseos y pasemos la noche en ella. 12Pero su señor le dijo: No nos desviaremos para entrar en la ciudad de extranjeros que no son de los hijos de Israel, sino que iremos hasta Guibeá. 13Y dijo a su criado: Ven, acerquémonos a uno de estos lugares; y pasaremos la noche en Guibeá o en Ramá. 14Así que pasaron de largo y siguieron su camino, y el sol se puso sobre ellos cerca de Guibeá que pertenece a Benjamín.
Uno solo podría encontrar alojamiento más fácil que tres, sin embargo la naturaleza de la ciudad se interpone. Jebús ya había sido causa de conflicto entre Israel y la población nativa (1:8, 21) y, como su nombre indica, al momento es propiedad de los jebusitas.
El levita no está convencido de encontrar buen recibimiento e insiste en llegar hasta Guibeá, unos 4 km más al norte. Ahora su bien, su razonamiento es algo así como “¿pasar la noche entre paganos?” nunca.
Ramá está 5 km más allá de Guibeá, pero el ocaso decidió Guibeá.
Si el levita hubiera escuchado al criado…
Si hubiera salido temprano de Belén..
Una serie de momentos aparentemente inconexos, incluso el tiempo del ocaso, conspiran contra ellos. ¿Suerte o providencia?
v.15 Y se desviaron allí para entrar y alojarse en Guibeá. Cuando entraron, se sentaron en la plaza de la ciudad porque nadie los llevó a su casa para pasar la noche.
Nadie los dio alojamiento. Contraste total con la hospitalidad que recibió en Belén.
v.16 Entonces, he aquí, un anciano venía de su trabajo del campo al anochecer. Y el hombre era de la región montañosa de Efraín y se alojaba en Guibeá, pero los hombres del lugar eran benjamitas. 17Y alzó sus ojos y vio al viajero en la plaza de la ciudad; y el anciano dijo: ¿A dónde vas y de dónde vienes?
18Y él le dijo: Estamos pasando de Belén de Judá a la parte más remota de la región montañosa de Efraín, pues soy de allí. Fui hasta Belén de Judá, y ahora voy a mi casa, pero no hay quien me reciba en su casa.
19Sin embargo, tenemos paja y forraje para nuestros asnos, y también pan y vino para mí, para tu sierva y para el joven que está con tu siervo; no nos falta nada.
20Y el anciano dijo: Paz sea contigo. Permíteme suplir todas tus necesidades; pero no pases la noche en la plaza 21Y lo llevó a su casa y dio forraje a los asnos; y ellos se lavaron los pies, comieron y bebieron.
La diferencia significativa entre este hombre y los locales se halla en la conducta.
En lugar de ignorar al viajero en la plaza, habla, inquiere, son afines (ambos son de la misma región y ambos son extranjeros). Observen que el levita se anticipa al posible obstáculo de recursos y señala su auto suficiencia, no necesitamos nada excepto alojamiento. Su tono es apropiado, se refiere a sí mismo como “tu siervo.” Están a merced de la misericordia del anciano y el levita lo reconoce.
El anciano se conduce como el buen samaritano: hospitalario, servicial, su única preocupación es que el levita no pase la noche en la plaza.
v.22 Mientras ellos se alegraban, he aquí, los hombres de la ciudad, hombres perversos, rodearon la casa; y golpeando la puerta, hablaron al dueño de la casa, al anciano, diciendo:Saca al hombre que entró en tu casa para que tengamos relaciones con él.
23Entonces el hombre, el dueño de la casa, salió a ellos y les dijo: No, hermanos míos, no os portéis tan vilmente; puesto que este hombre ha entrado en mi casa, no cometáis esta infamia. 24Aquí está mi hija virgen y la concubina de él. Permitidme que las saque para que abuséis de ellas y hagáis con ellas lo que queráis, pero no cometáis semejante infamia contra este hombre. 25Pero los hombres no quisieron escucharle, así que el levita tomó a su concubina y la trajo a ellos. Y ellos la ultrajaron y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana; entonces la dejaron libre al amanecer.
En el original, la traducción “hombres perversos” en realidad es “hombres de belial” juicio solemne contra la sociedad de la ciudad. La palabra ocurre 27 veces en el Antiguo Testamento, siempre en referencia a un carácter malo. Término descriptivo de la clase de gente que componía la sociedad civil de la ciudad. No hay nada subjetivo en lo que quieren: violar al hombre.
Es aparente la ironía de la decisión del levita de viajar hasta Guibeá. Habiendo desechado la hospitalidad de paganos y confiado en israelitas, ahora se encuentra en medio de otra Sodoma, donde el atacado es él (Génesis 19:4-9).
El anciano responde valerosamente, pone en riesgo su propia vida al intentar razonar con los hombres de la ciudad. Apela llamándolos “hermanos”, sin éxito, ofrece entonces una alternativa terrible. Amadas, es una realidad cultural, por favor entiendan esto: un hombre vale más que una mujer.
¿Es permisible? No.
¿Es aceptable? No.
Es un ejemplo para que veamos lo que sucede cuando todo el mundo hace lo que bien le parece a sus propios ojos. El ciclo de abuso comienza otra vez: auto-preservación del levita, tú eres mi propiedad, y la trajo a ellos.
Por segunda vez en Jueces (11:39) una hija virgen es sacrificada por causa del sentido moral pervertido de un padre, y más adelante veremos cómo muchas otras jóvenes caen víctimas de abuso similar (21:19-22).
La confusión mental ética del anciano se refleja en los términos morales que utiliza: “no cometáis esta infamia… hagan con las mujeres lo que quieran [lo que sea bueno a sus ojos].”
v.26 Cuando amanecía, la mujer vino y cayó a la entrada de la casa del hombre donde estaba su señor hasta que se hizo de día. 27Al levantarse su señor por la mañana, abrió las puertas de la casa y salió para seguir su camino, y he aquí que su concubina estaba tendida a la entrada de la casa, con sus manos en el umbral.
28Y él le dijo: Levántate y vámonos; pero ella no respondió. Entonces la recogió, y colocándola sobre el asno, el hombre se levantó y se fue a su casa.
La implicación es escalofriante: luego de sacar a la concubina y ver que ya no estaba amenazado, ¡el levita se fue a su cama! y se levanta temprano ¿para ir a buscarla?¿abrió la puerta para ir a encontrarla? No, se levanta sin ningún remordimiento por lo que ha hecho. Prácticamente tropieza con el cuerpo. ¿Estaba viva todavía?
Observen que al principio de la historia el escritor se refería al levita como el esposo. En esta escena final, se refiere como “señor y el hombre.” Carencia de afecto. Como hemos sospechado, la relación ha sido de gobierno y poder, ella es “su” propiedad, nada más, y ¡ni siquiera se molesta en averigüar si está viva! La monta en el asno porque viva o muerta le es útil.
En el primer episodio se comprometió la hospitalidad por la ceguera moral del huésped.
En el segundo episodio otra institución israelita sale comprometida por razones más siniestras: un hombre abusador que manipula deliberadamente para sus propios fines.
El levita hace un llamado a asamblea. Han ocurrido otras asambleas (1:1-2; 2:1-5; 3:9,15; 4:3; 6:6-1010:17-18). Típicamente ocurren en tiempos de crisis y mucho depende de lo que suceda en ellas. Son parte vital de la vida de Israel como confederación de tribus en el período de Jueces. Pero esta asamblea particular terminará en una farsa debido al personaje siniestro que la invoca.
v.29 Cuando entró en su casa tomó un cuchillo, y tomando a su concubina, la cortó en doce pedazos, miembro por miembro, y la envió por todo el territorio de Israel. 30Y todos los que lo veían, decían: Nada como esto jamás ha sucedido ni se ha visto desde el día en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta el día de hoy. Consideradlo, tomad consejo y hablad.
¿Qué es lo que nunca se ha visto? ¿El corte de la concubina? ¿Lo que sucedió con ella?
Con toda calma el levita procede a violar el último reducto de persona que pudiera haber tenido esta pobre mujer: le niega la dignidad de un entierro. Hay un horror especial en la escena porque no sabemos si estaba muerta o simplemente inconsciente (5:27 Sisara cayó muerto; 19:26 la concubina cayó) ¿Quién la mató?
Es evidente que al levita no le importa la respuesta; ella no tiene más utilidad para él como mujer.
“Cada quien hace lo que bien le parece” produce una sociedad donde ambos sexos pierden humanidad, pero la mujer es quien más pierde.
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PDB
EstándarS,H,C espirituales
EstándarArbolito sabanero
EstándarTheme for English B
EstándarThe instructor said,
-Go home and write
a page tonight.
And let that page come out of you-
then, it will be true.
I wonder if it’s that simple?
I am twenty-two, colored, born in Winston-Salem.
I went to school there, then Durham, then here
to this college on the hill above Harlem.
I am the only colored student in my class.
The steps from the hill lead down into Harlem,
trough a park, then cross St. Nicholas,
Eight Avenue, Seventh, and I come to the Y,
the Harlem Branch Y, where I take the elevator
up to my room, sit down, and write this page:
It’s not easy to know what is true for you or me
at twenty-two, my age. But i guess I’m what
I feel and see and hear, Harlem, I hear you:
hear you, hear me -we two- you, me, talk on this page.
(I hear New York, too). Me -who?
Well, I like to eat, sleep, drink, and be in love.
I like to work, read, learn, and understand life.
I like a pipe for a Christmas present,
or records -Bessie, bop, or Bach.
I guess being colored doesn’t make me not like
the same things other folks like ho are other races.
So will my my page be colored that I write?
Being me, it will no be white.
But it will be
a part of you, instructor.
You are white –
yet a part of me, as I am a part of you.
That’s American.
Sometimes perhaps you don’t want to be a part of me.
Nor do I often want to be a part of you.
But we are, that’s true!
As I learn from you,
I guess you learn from me-
although you’re older -and white-
and somewhat more free.
This is my page for English B.
James Langston Hughes. USA (1902-1967)
En memoria de George Floyd.
S,H,C espirituales
Estándar
Apuntes a Jueces, 18:1-31
Estándar18:1 En aquellos días no había rey en Israel. Y por aquel tiempo la tribu de los danitas buscaba para sí una heredad donde habitar, porque hasta entonces ésta no se le había asignado como posesión entre las tribus de Israel. 2Y los hijos de Dan enviaron de su tribu, de entre todos ellos, a cinco hombres, hombres valientes de Zora y Estaol, a reconocer la tierra y explorarla; y les dijeron: Id, explorad la tierra. Y llegaron a la región montañosa de Efraín, a la casa de Micaía, y se hospedaron allí.
El v.1 nos refiere el contexto nacional. No había una autoridad central, fuerte, capaz de rectificar la situación. Los danitas no tenían donde vivir porque sencillamente no habían tomado posesión como debían. Zora y Estaol, indicativo de la debilidad de este clan, no tenían ciudad propia.
No tenían acceso a costa; los filisteos al sur y las áreas al este ya repartidas entre Judá y Benjamín, no tenían otra opción que ir al norte, a la zona montañosa.
v.3 Cuando estaban cerca de la casa de Micaía, reconocieron la voz del joven levita; y llegándose allá, le dijeron: ¿Quién te trajo aquí? ¿Qué estás haciendo en este lugar y qué tienes aquí?
4Y él les dijo: Así y de esta manera me ha hecho Micaía, me ha tomado a sueldo y ahora soy su sacerdote.
Mmm, tomado a sueldo, expresión que los danitas no olvidan.
v.5 Y le dijeron: Te rogamos que consultes a Dios para saber si el camino en que vamos será próspero. 6Y el sacerdote les dijo: Id en paz; el camino en que andáis tiene la aprobación del SEÑOR.
¿Se imaginan? en lugar de recordar al levita su condición de obrero de Jehová…
v.7 Entonces los cinco hombres salieron y llegaron a Lais y vieron al pueblo que había en ella viviendo en seguridad, tranquilo y confiado, según la costumbre de los sidonios; porque no había gobernante humillándolos en nada en aquella tierra, y estaban lejos de los sidonios, y no tenían relaciones con nadie.
8Al regresar a sus hermanos en Zora y Estaol, sus hermanos les dijeron:¿Qué hay?
9Y ellos respondieron: Levantaos, subamos contra ellos; porque hemos visto la tierra, y he aquí, es muy buena. ¿Estaréis, pues, quietos? No os demoréis en ir, para entrar a tomar posesión de la tierra. 10Cuando entréis, llegaréis a un pueblo confiado, con una tierra espaciosa que Dios la ha entregado en vuestras manos; es un lugar donde no falta nada de lo que hay sobre la tierra.
Lais no tenía fortificaciones ni aliados poderosos porque no los necesitaba (según sus ciudadanos), justo la clase de tierra que buscaban los danitas. Una ciudad indefensa, o sea que a sus ojos el levita tenía razón.
11Entonces de la familia de los danitas, de Zora y de Estaol, partieron seiscientos hombres con armas de guerra. 12Subieron y acamparon en Quiriat- jearim [pueblo de bosques] en Judá. Por tanto, llamaron aquel lugar el campamento de Dan hasta hoy; he aquí, está al occidente de Quiriat- jearim.
13De allí pasaron a la región montañosa de Efraín y llegaron a la casa de Micaía. 14Y los cinco hombres que fueron a reconocer la región de Lais, respondieron y dijeron a sus parientes: ¿No sabéis que en estas casas hay un efod, ídolos domésticos, una imagen tallada y una imagen de fundición? Ahora pues, considerad lo que debéis hacer.
15Allí se desviaron y llegaron a la casa del joven levita, a la casa de Micaía, y le preguntaron cómo estaba. 16Y los seiscientos hombres armados con sus armas de guerra, que eran de los hijos de Dan, se pusieron a la entrada de la puerta.
17Y los cinco hombres que fueron a reconocer la tierra subieron y entraron allí, y tomaron la imagen tallada, el efod, los ídolos domésticos y la imagen de fundición, mientras el sacerdote estaba junto a la entrada de la puerta con los seiscientos hombres con armas de guerra.
18Cuando aquéllos entraron a la casa de Micaía y tomaron la imagen tallada, el efod, los ídolos domésticos y la imagen de fundición, el sacerdote les dijo: ¿Qué hacéis?
19Y ellos le respondieron: Calla, pon la mano sobre tu boca y ven con nosotros, y sé padre y sacerdote para nosotros. ¿Te es mejor ser sacerdote para la casa de un hombre, o ser sacerdote para una tribu y una familia de Israel?
20Y se alegró el corazón del sacerdote, y tomó el efod, los ídolos domésticos y la imagen tallada, y se fue en medio del pueblo. 21Entonces ellos se volvieron y partieron, y pusieron los niños, el ganado y sus bienes por delante.
22Cuando se alejaron de la casa de Micaía, los hombres que estaban en las casas cerca de la casa de Micaía, se juntaron y alcanzaron a los hijos de Dan. 23Y gritaron a los hijos de Dan, y éstos se volvieron y dijeron a Micaía: ¿Qué te pasa que has juntado gente?
24Y él respondió: Os habéis llevado mis dioses que yo hice, y al sacerdote, y os habéis marchado, ¿y qué me queda? ¿Cómo, pues, me decís:» ¿Qué pasa?»
Exactamente lo que estaba prohibido a Israel (Exodo 20:4 No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra). Ironía tras ironía: Micaía se había congratulado de tener hasta un sacerdote, ahora menciona primero sus dioses y luego al levita, la realidad es que ambos le han fallado. Su vida giraba alrededor de ello y ahora no tiene nada.
¿Qué me queda? No no no, no señalemos con el dedo.
Porque todas tenemos ídolos. Juan Calvino solía decir que “nuestro corazón es una fábrica de ídolos.” O la belleza, cirugías sin fin… ¿hasta dónde, hasta cuándo? O tu profesión. O quizás la salud. ¿Te imaginas de 80 años? ¿Mantendrás tu estatus? ¿Podrás decir “a nadie tengo en los cielos sino a Ti, y fuera de Ti no deseo nada?”
¿Qué es aquello que si lo pierdes te preguntas “¿qué me queda?” Eso mismo que te controla es tu teología de la pata de conejo.
Si decimos que el Señor da, y el Señor quita, pongamos atención, mucha atención.
25Y los hijos de Dan le dijeron: Que no se oiga tu voz entre nosotros, no sea que caigan sobre ti hombres fieros y pierdas tu vida y las vidas de los de tu casa. 26Y los hijos de Dan prosiguieron su camino; y cuando Micaía vio que eran muy fuertes para él, dio la vuelta y regresó a su casa.
27Entonces ellos tomaron lo que Micaía había hecho, y al sacerdote que le había pertenecido, y llegaron a Lais, a un pueblo tranquilo y confiado; y los hirieron a filo de espada e incendiaron la ciudad.
28Y no había nadie que la librara, porque estaba lejos de Sidón, en el valle que está cerca de Bet- rehob, y ellos no tenían trato con nadie. Y reedificaron la ciudad y habitaron en ella.
29Le pusieron el nombre de Dan a la ciudad, según el nombre de Dan su padre, que le nació a Israel; pero el nombre de la ciudad anteriormente era Lais. 30Y los hijos de Dan levantaron para sí la imagen tallada; y Jonatán, hijo de Gersón, hijo de Manasés [Moisés], y sus hijos fueron sacerdotes para la tribu de los danitas, hasta el día del cautiverio de la tierra
31Levantaron, pues, para sí la imagen tallada que Micaía había hecho, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo.
Los danitas conquistan Lais destruyendo la ciudad y sus habitantes. ¿Lo había ordenado Dios? No. Dan no ha contribuido en nada a la conquista de Canaán; más bien Canaán ha conquistado Israel: no es Jehová quien es adorado sino el ídolo que hizo Micaía.
Por primera vez se nos revela el nombre del levita: Jonatan, descendiente de Gerson, hijo de Moisés. He aquí la corona del escándalo que rodea este santuario idólatra.
El ídolo permaneció ahí hasta la deportación de la población a Asiria hecha por Tiglat-pileser III en el año 734 AC (2 Reyes 15:29 En los días de Peka, rey de Israel, vino Tiglat- pileser, rey de Asiria, y tomó Ijón, Abel- bet- maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad y Galilea, toda la tierra de Neftalí; y los llevó cautivos a Asiria). Es decir que los descendientes del levita sirvieron en este santuario hasta 734 AC, por lo menos; el ídolo permaneció hasta la caída de Silo, reemplazado después por el becerro de oro hecho por Jeroboam (alrededor del 930 AC).
Silo se hallaba 30 km al norte de Jerusalén. Fue aquí donde reposó el Tabernáculo al entrar a Canaán, fue aquí donde se dividió la tierra para las diferentes tribus. Para el tiempo de Jueces, hasta Silo había experimentado contaminación, camino a la corrupción, pero todavía era el centro simbólico de la vida israelita en Canaán, donde todavía se celebraba algo parecido a un “Festival a Jehová.”
Tomen nota: el santuario idólatra inicia con un hombre, se amplifica con la tribu de Dan, y abarca luego a toda la nación cuando Jeroboam I.
La historia prueba la maldad cometida por Israel una y otra vez en el período de Jueces. La Ira parte del libro la describimos como “olvidando a Jehová” y “sirviendo a los baales.” La IIa parte nos ha ofrecido viñetas o instancias particulares de lo mismo: el efod de Gedeón (que terminó funcionando igual que un altar a Baal); la adoración a Baal-berith por los ciudadanos de Siquem; y la adoración a los dioses de Aram, Sidón, Moab, amonitas y filisteos.
Infidelidad a Jehová comparable a prostitución espiritual.
En la práctica, idolatría como elemento común. La narración de Micaía coloca a un lado por corto tiempo todos los otros asuntos asuntos tocados en capítulos 3-16 y se enfoca en este caso particular para que podamos comprender la profundidad.
Nos muestra la forma como los israelitas ejercían su vida religiosa cada día, en la generación post-Josué, cuando la apostasía empezó a tomar cuerpo (2:10-12).
Es precisamente por ser tan particular que la historia de Micaía y los danitas trasciende su contexto y habla a todos los adoradores del Dios de Israel en cualquier época. De principio a fin narra la falsedad de la idolatría, problema universal y perenne. Producto de la ignorancia.
Los personajes no perciben la incongruencia de sus acciones, ninguno:
- la madre de Micaía consagra el dinero a Jehová ¡fabricando un ídolo!
- Micaía, cuyo nombre es “¿quién es como Jehová?” fabrica una casa de dioses,
- el levita, feliz de servir en el santuario idólatra de Micaía,
- y Micaía piensa que el Señor lo bendecirá porque ha adquirido los servicios de un levita,
- y los danitas repiten todos los pecados de Micaía ¡excepto que a mayor escala!
Lo que estamos viendo es cómo se comporta el pueblo que tiene antecedente de un pacto de fe, pero que ha perdido comunión con los actos salvíficos de Dios que dieron origen al pueblo, y la Palabra de Dios que reveló cómo debían vivir.
Es la historia de “otra generación” que solo tiene idea de donde proviene, y que no conserva raíz en el fundamento evangélico.
Nos muestra cómo se comporta un pueblo todavía religioso pero que no conoce lo que en verdad agrada al Señor. Hacen lo que les parece bien a sus propios ojos y esperan que Jehová los bendiga por hacerlo.
En un ambiente así, la religión se convierte en un medio para el avance personal, en un terreno fértil para una serie de males que se arraigan y florecen: mentira, robo, compra y venta de servicios religiosos y oficios, violencia.
El sombrío humor de la historia refuerza el mensaje de que tal religión es absurda y trágica.
Micaía y sus ídolos, Aarón y el becerro de oro, el sincretismo de Jeroboam y sucesores, las denuncias proféticas de idolatría en todo el Antiguo Testamento y que continúan hasta el Nuevo (vía literatura intertestamentaria) desde Exodo 20 a Romanos 1, luego 1 Corintios 8 y 10 hasta el final del canon, Apocalipsis… Y la iglesia no es menos inmune que el antiguo Israel si pierde comunión con el fundamente evangélico. Recordemos la advertencia del anciano apóstol Juan (1 Juan 5:21 Hijos, guardaos de los ídolos). Nosotros, que adoramos la imagen del Dios invisible (Col 1:15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación) también luchamos para adorar en espíritu y en verdad.
Migración de los danitas como narración anti-conquista:
| migración de Israel | migración danita | |
| Adquieren sacerdocio levítico y Tabernáculo en Sinaí | Adquieren un sacerdote levita e ídolos de la casa de Micaía | |
| Misión de los espías en Números 13-14 | Misión de los espías en Jueces 18 | |
| Los seiscientos mil hombres, Exodo 12:37 | Los 600 hombres de guerra | |
| Los israelitas masacran Jericó | Los danitas masacran Lais | |
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elementos clave invertidos en Jueces 18 |
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| Israelitas en guerra santa | Danitas no | |
| Ciudades de Canaán muy fortificadas | Lais indefensa | |
| Autorizados por Jehová | Danitas no | |
| Jehová otorga victoria a Israel | Ausente por completo en la campaña danita | |
| Israel avanza al corazón de la tierra, reclama heredad prometida | Los danitas no habían logrado posesión | |
| Israel erige Tabernáculo en Silo | Danitas erigen santuario a ídolos de Micaía | |
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Huapango de Moncayo
EstándarEl Cristo de Velásquez
Estándar(fragmento)
Amor de Ti nos quema, blanco cuerpo,
amor que es hambre, amor de las entrañas;
hambre de la palabra creadora
que se hizo carne; fiero amor de vida
que no se sacia con abrazos, besos,
ni con enlace conyugal alguno.
Solo comerte nos apaga el ansia,
pan de inmortalidad, carne divina.
Nuestro amor entrañado, amor hecho hambre,
¡oh Cordero de Dios! manjar Te quiere;
quiere saber sabor de tus redaños*,
comer tu corazón, y que su pulpa
como maná celeste se derrita
sobre el ardor de nuestra seca lengua,
que no es gozar en Ti; es hacerte nuestro,
carne de nuestra carne, y tus dolores
pasar para vivir muerte de vida.
Y tus brazos abriendo como una muestra
de entregarte amoroso, nos repites:
“¡Venid, comed, tomad; éste es mi cuerpo!”
¡Carne de Dios, verbo encarnado, encarna
nuestra divina hambre carnal de Ti!
Miguel de Unamuno. España (1865-1937)
*redaño: membrana que cubre los intestinos y estómago en especial del cerdo, en ocasiones también en cordero o vacuno.