Una hoja de hierba

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fragmento

Creo que una hoja de hierba, no es menos

que el día de trabajo de las estrellas,

y que una hormiga es perfecta,

y un grano de arena,

y el huevo del régulo,

son igualmente perfectos,

y que la rana es una obra maestra,

digna de los señalados,

y que la zarzamora podría adornar

los salones del paraíso,

y que la articulación más pequeña de mi mano

avergüenza a las máquinas,

y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,

supera todas las estatuas,

y que un ratón es milagro suficiente

como para hacer dudar

a seis trillones de infieles.

Walt Whitman. USA (1819-1849). Traducción de León Felipe

Apuntes a Jueces, 10:16-11:3

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El corazón de Dios

10:16 Y quitaron los dioses extranjeros de en medio de ellos y sirvieron al SEÑOR; y El no pudo soportar más la angustia de Israel.

Una lectura superficial haría pensar que este verso es el resultado natural del clamor de Israel (v.15 y 16a) pero la reprensión del Señor señala que le habían abandonado a El, lo que despierta Su compasión es la angustia o miseria del pueblo.

Bien haremos en meditar esto. Nuestra esperanza no radica en la sinceridad de nuestro arrepentir sino en la intensidad de la compasión del Señor. Como si no pudiera soportar ver a su pueblo -incluso su pecaminoso pueblo- en angustia.

El sufre si el pueblo sufre. (Isaías 63:9 Se dispuso con los impíos su sepultura, pero con el rico fue en su muerte, aunque no había hecho violencia, ni había engaño en su boca). 

He aquí por qué sentimos esta tensión entre el juicio y la gracia en la Escritura. una tensión en el carácter mismo de Dios, pues El es el Dios cuya santidad demanda juicio contra su pueblo y, sin embargo, cuyo corazón salva a su pueblo. Si hay tensión, proviene del regazo mismo del Señor.

No pudo soportar más la angustia de Israel. Cuánto debiéramos meditar este texto, especialmente aquellas con vivo sentido de la severidad divina pero olvido de su gentileza. Miremos al corazón de Dios, y no olvides dónde te lo está mostrando, en el mismo Viejo Testamento, el libro de la gracia de Dios.

Interesante, la palabra hebrea que se traduce como “no pudo soportar más” es literalmente “exasperar.” Implica idea de frustración, impaciencia, ira:

Números 21:4-5 Partieron del monte de Hor, por el camino del mar Rojo, para rodear la tierra de Edom, y el pueblo se impacientó por causa del viaje. Y el pueblo habló contra Dios y Moisés:¿Por qué nos habéis sacado de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay comida ni agua, y detestamos este alimento tan miserable.

Job 21:4-5 En cuanto a mí, ¿me quejo yo al hombre? ¿Y por qué no he de ser impaciente? Miradme, y quedaos atónitos, y poned la mano sobre vuestra boca.

Zacarías 11:8-9 Y destruí a los tres pastores en un mes, pues mi alma se impacientó con ellos y su alma también se cansó de mí. Entonces dije: No os apacentaré más. La que ha de morir, que muera; y la que ha de ser destruida, que sea destruida; y las que queden, cómanse la carne unas a otras.

En pocas palabras, no es que Dios se arrepintió por la reforma de ellos sino que “se exasperó con su miseria.” La otra ocasión del Antiguo Testamento en que aparece la misma palabra es en Jueces 16:16 Y como ella le presionaba diariamente con sus palabras y le apremiaba, su alma se angustió hasta la muerte. Sansón se exaspera (incapaz de seguir tolerando) y revela -le da a Dalila lo que ella quiere. Ahora bien, ¿otorgó Dios como lo hizo Sansón?

v. 17 Entonces los hijos de Amón se reunieron y acamparon en Galaad. Y los hijos de Israel se juntaron y acamparon en Mizpa. 18Y el pueblo, los jefes de Galaad, se dijeron unos a otros:¿Quién es el hombre que comenzará la batalla contra los hijos de Amón? El será caudillo de todos los habitantes de Galaad.

Se nos transporta a la zona de batalla donde los amonitas están a punto de lanzar su ofensiva mientras Israel busca consejo entre sí. Es obvio que no hay liderazgo efectivo y por tanto muy vulnerables a la amenaza.

Había 3 lugares con el nombre de Mizpa: uno al norte de Jerusalén en la llanura central (Josué 13:26; 15:38; 18:26), otro más al norte en el vecindario del Monte Hermón (Josué 11:3,8) y el tercero en Galaad, cruzando el Jordán (Jueces 11:29, 34). De modo que como los amonitas habían cruzado el Jordán antes, es posible que Mizpa aquí sea la localizada en la llanura central. Sin embargo, dado que la acción subsecuente tiene lugar en Galaad, es más probable que la Mizpa sea de Galaad misma, el pueblo donde Jefté vivió (11:34), el mismo lugar de Génesis 31:49.

Lo que sí está claro es que la lucha de Galaad rápidamente se convierte en la lucha de todo Israel, por eso la referencia a la juntadera de Israel (v.17) aunque los actores primarios sea los capitanes de Galaad. Jehová se ha retirado a la penumbra.

La narración muestra agudo contraste con la de Gedeón: allá apareció el Angel del Señor que comisiona a Gedeón luego de la reprensión del profeta. Aquí, luego de fuerte reprensión de Jehová mismo, no hay intervención divina. Esta vez Israel tendrá qué trabajar su propia salvación.

Observen que los personajes están bien definidos. No hay llamado a asamblea, no hay llamado de un líder competente. Los capitanes no hablan al unísono y no hay ninguna estrategia. Ni siquiera se dirigen a los hombres, más bien hablan entre ellos (v.18).

Y ahora ¿quién podrá defendernos? (la mismita pregunta del chapulín…)

La misma pregunta de Jueces 1:1, pero en ¡qué circunstancia tan diferente!

Aquí están a la defensiva, hablando entre sí, con muy poca evidencia de unidad (tema que surgirá de modo explícito en la narración). Observen que ninguno de los jefes quiere tomar la iniciativa, están más que dispuestos a cualquier otro.

En tal escenario Jefté hace la entrada.

11:1-3 Y Jefté galaadita era un guerrero valiente, hijo de una ramera. Y Galaad era el padre de Jefté. 2Y la mujer de Galaad le dio hijos; y cuando los hijos de su mujer crecieron, echaron fuera a Jefté, y le dijeron: No tendrás heredad en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer. 3Jefté huyó de sus hermanos y habitó en la tierra de Tob; y hombres indignos se juntaron con Jefté y salían con él.

El escritor hace notar que era un auténtico galaadita, un candidato a líder. Pero era hijo de una prostituta, expulsado de su propio clan. Su problema no era su entrenamiento militar, sino la madre. Jefté “no pertenecía”, así que se exilió en la tierra de Tob [que significa “bueno”, vaya ironía], unos 15 km al este de Ramot de Galaad, cerca al nacimiento del río Yarmuk, donde reunió su grupo de pandilleros.

¿Qué es un líder? Alguien que tiene seguidores.

Jefté, despreciado socialmente, es, sin embargo, un guerrero sazonado, un sobreviviente y líder natural. Vaya paradoja. Quizás la verdadera razón de la expulsión del clan haya sido el miedo de sus hermanos a ser dominados por este hombre.

Observen la similitud estructural entre 10:6-16 (Israel y Jehová) y 11:1-11 (Galaaditas y Jefté):

Similitud estructural entre 10:6-16 y 11:1-11

Tema

Cap. 10 Cap. 11
Rechazo los israelitas rechazan a Jehová v.6 los galaaditas rechazan a Jefté v.1-3
Ansiedad no hallan cómo resolver v.7-9 no hallan cómo resolver v.4
Arrepentimiento buscan ayuda de Jehová, el rechazado v.10 buscan ayuda de Jefté, el rechazado v.5-6
Objeción de Jehová v.11-14 de Jefté v.7
Apelación “arrepentimiento” de israelitas v.15-16a “arrepentimiento” de galaaditas v.8
Aquiescencia restauran a Jehová como único a quien servir v.16b hacen líder a Jefté v.9-11
Exasperación de Jehová, por la miseria de Israel

En la Escritura nada es accidental. Los israelitas clamando (10:10), los de Galaad igual (11:5-6), y tanto la respuesta del Señor como la de Jefté es muy similar. Ambos ven claramente que el cambio de estrategia de los hombres no es producto de cambio de corazón, y responden de acuerdo a ello. 

Jueces no es mera descripción de violencia, sino de violencia interpretada. 

El reto no es si podemos identificarnos con la violencia, más bien es si podemos identificar la teología que la enmarca y la interpreta.

Santiago 3:17-18 Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía. Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aquellos que hacen la paz.

Jefté tiene oportunidad para recuperar sus derechos perdidos y asegurar una posición de poder en Galaad. No hay amor, sabe que el tema es negociación y sabe que él tiene la “sartén por el mango.”

Jehová no está impresionado para nada con el “arrepentimiento” de los israelitas, pero el dilema aquí es real porque Dios en verdad cuida de Su pueblo. No puede soportar más su miseria… y sabe que salvarlos no resolverá nada. He ahí el problema que Jehová encara repetidas veces en la época de Jueces. Escrituralmente, arrepentimiento es un cambio de mente respecto al pecado y respecto a Dios, un volverse internamente del pecado hacia Dios, acto conocido por su fruto -obediencia (Mateo 3:8; Hechos 26:20; Lucas 13:5-9). Es odiar lo que una vez amamos y amar lo que una vez odiamos, es cambiar pecado irresistible por un Cristo irresistible.

¿Como resolvió Dios el dilema de ser justo y perdonador de su pueblo?

Romanos 3:23-26 …por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.

2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El

La estructura paralela de los dos episodios expone la naturaleza verdadera del “arrepentimiento” de Israel: no tiene substancia. No es más que una política o estrategia para sobrevivir.

Por otra parte, el contraste revela el abismo de separación entre Jehová y Jefté al nivel de carácter y motivación, ¿cómo se desarrollarán las relaciones entre ellos?

Llama poderosamente la atención que Jehová utilice a este hombre, Jefté, hijo de una prostituta, rechazado por sus hermanos, jefe de una banda de ladrones, para salvar a Israel. Noten que Jefté no era el causante de la situación, más bien es la víctima. Era un perdedor. Y, sin embargo, el Espíritu del Señor vino sobre este perdedor (11:29), y Jehová entregó a los amonitas en su poder (11:32). Dios escogió lo que los hombres rechazan (1 Corintios 1:27; 1 Pedro 2:4).

Sustitutos del arrepentimiento

Reforma en la conducta, no en el corazón Acciones interesadas e hipócritas
Experimentar la emoción, sin que haya efectos Santiago 1:23-24
  1. 2 Corintios 7:10
Confundir confesión con arrepentimiento. Confesar es mover los labios. Arrepent. es mover el corazón
  1. Mateo 21:28-32
  1. 1 Juan 2:4
  2. 1 Juan 4:20
Hacerlo por temor a la reprensión, no por aborrecer el pecado
  1. 1 Timoteo 1:8-11
  1. Josué 7:16-26
Condenar pecado en público, sin arrepent privado
  1. Mateo 23:1-3
  1. Santiago 4:4
Hacerlo por ganancia temporal, no por la gloria de Dios
  1. Mateo 16:24-26
  1. Filipenses 3:7-8
Arrepent de pecados menores con el propósito de evadir los mayores
  1. Lucas 11:42
  1. Mateo 6:24
Hacerlo de modo general y nunca de lo específico. La medusa…
  1. Proverbios 28:13
Hacerlo x causa de amigos y líderes religiosos, no por amor a Dios
  1. Isaías 1:10-17
  2. Génesis19:12-26
  1. Lucas 17:32
Confesar la acción pasada sin abandonar el hábito
  1. Romanos 8:13
  1. Lucas 6:46
Dejar abierta la puerta de la oportunidad. El ratón no anida debajo de la cama del gato
  1. Romanos 13:14
Hacer el esfuerzo de arena de algunos pero no todos
  1. Mateo 26:41

Arrepentimiento y fe van juntos. Arrepentirse es abandonar autosuficiencia. Arrepentirse es don de Dios. Sabremos que se nos ha otorgado, al hacer uso del regalo

Hechos 11:19; 2 Timoteo 2:25

Filipenses 2:12-13

Hechos 17:30 Lucas 13:3Apocalipsis 3:19

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Oh Capitán, mi Capitán…

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Oh Capitán, mi Capitán:

nuestro azaroso viaje ha terminado.

Al fin venció la nave y el premio fue ganado.

Ya el puerto se halla próximo,

ya se oye la campana

y ver se puede el pueblo que entre vítores,

con la mirada sigue la nao soberana.

 

Mas ¿no ves, corazón, oh corazón,

como los hilos rojos van rodando

sobre el puente en el cual mi Capitán

permanece extendido, helado y muerto?

 

Oh Capitán, mi Capitán:

levántate aguerrido y escucha cual te llaman

tropeles de campanas.

Por ti se izan banderas y los clarines claman.

Son para ti los ramos, las coronas, las cintas.

Por ti la multitud se arremolina,

por ti llora, por ti su alma llamea

y la mirada ansiosa, con verte, se recrea.

 

Oh Capitán, ¡mi Padre amado!

Voy mi brazo a poner sobre tu cuello.

Es solo una ilusión que en este puente

te encuentres extendido, helado y muerto.

 

Mi padre no responde.

Sus labios no se mueven.

Está pálido, pálido. Casi sin pulso, inerte.

No puede ya animarle mi ansioso brazo fuerte.

Anclada está la nave: su ruta ha concluido.

Feliz entra en el puerto de vuelta de su viaje.

La nave ya ha vencido la furia del oleaje.

Oh playas, alegraos; sonad, claras campanas

en tanto que camino con paso triste, incierto,

por el puente do está mi Capitán

para siempre extendido, helado y muerto.

 

Walt Whitman. USA (1819-1849). Traducción de León Felipe

 

Hojas de hierba

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(6) fragmento

Me preguntó un niño: ¿Qué es la hierba?, trayéndomela a manos llenas;

¿cómo podía responderle? Tampoco sé yo lo que es la hierba.

Sospecho que es el emblema de mi temperamento, tejido con la verdura de la esperanza. 

O imagino que es el pañuelo de Dios,

prenda perfumada y rememorativa, abandonada adrede, 

que lleva en las puntas el nombre de su dueño para que lo veamos, reparemos en él y preguntemos: ¿De quién?

O presumo que la hierba es un niño, el recién nacido de la vegetación.

O creo que es un jeroglífico uniforme,

que significa: crezco igualmente en las regiones vastas y en las regiones estrechas,

crezco igualmente en medio de la raza negra y de la raza blanca,

al canadiense, al piel roja, a todos me entrego, y a todos los acepto.

Y ahora se me figura que es la hermosa cabellera de las tumbas.

Walt Whitman. USA (1819-1849)

 

Apuntes a Jueces, 10:1-15

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Un par de jueces menores

Algunos comentaristas señalan a Tola y Jair como jueces menores, en contraste con Débora, Ehud, Gedeón, porque el escritor gastó menos tinta, ocuparon menor espacio, pero no porque su importancia fuera poca. De hecho hay muy poca diferencia en la función de jueces mayores y menores.

10:1 Después de la muerte de Abimelec se levantó, para salvar a Israel, Tola, hijo de Puá, hijo de Dodo, varón de Isacar; y habitó en Samir, en la región montañosa de Efraín.

2Y juzgó a Israel veintitrés años. Y murió y fue sepultado en Samir.

El contraste es obvio: Tola no “salvó” a Israel igual que Abimelec. Israel requiere salvación, pero no se describe acción militar, nos dice que Tola vivía en Samir, presidió desde ahí durante 23 años [muy parecido a Débora quien “vivió/presidió” bajo su palmera en el monte Efraín], murió y fue sepultado. Narración muy parecida a Débora.

¿Qué sabemos de Tola? 

No mucho: su pedigree (hijo de Puá, hijo de Dodo), su tribu (Isacar), su residencia ( Samir), su duración como juez (23 años), su entierro (en Samir). Ahora bien, el v.1 cuidadosamente nos dice que se levantó después de Abimelec, para salvar a Israel (una pista de la bondad divina).

Tal parece que la actividad de Tola fue salvar a Israel del desastre de Abimelec y proveyó estabilidad, salvó de la desintegración. Típico del Señor. No agobia para siempre, unge nuestra cabeza con aceite luego de atravesar valles de sombra de muerte, nos prepara mesa incluso delante de nuestros enemigos. Jehová es Dios que no permite a los Abimelec de este mundo tener la última palabra.

v.3 Y tras él se levantó Jair galaadita, y juzgó a Israel veintidós años. 4Este tuvo treinta hijos que cabalgaban en treinta asnos, y tenían treinta ciudades en la tierra de Galaad que se llaman Havot- jair hasta hoy. 5Y murió Jair, y fue sepultado en Camón.

Luego aparece Jair, gobierna 22 años y tiene 30 ciudades en Galaad, al este del Jordán. Si en tiempos de Tola notamos la bondad del Señor, en la imagen de Jair vemos la tendencia del ser humano.

Hay que hilar fino aquí.

El texto solo muestra la imagen de los 30 hijos en 30 asnos, y lo amplio de su influencia. No significa que haya algo malo. La teología israelita enseña que tener muchos hijos es regalo del Señor como un medio de protección del enemigo (Salmo 127:3-5 He aquí, don del SEÑOR son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no serán avergonzados cuando hablen con sus enemigos en la puerta). 

Sin embargo, los 30 hijos de Jair (y quien sabe cuántas hijas tendría) implica que tuvo numerosas esposas. El texto no dice más. Pero si recordamos los 70 hijos de Gedeón, el escritor explica el por qué: tuvo muchas mujeres (8:30), una circunstancia que dio pie al fiasco de Abimelec (Deut 17:17).

La fertilidad de Gedeón fue señal de su “reinado” a pesar de su negativa verbal (8:22-23).

Es posible que la mención de Jair y sus hijos sea muestra del éxito de su administración pacífica, tan pacífica que nos advierte sobre la falta de preparación de los galaaditas para el desastre que está a punto de caerles encima, a punto tal que ofrecen hacer caudillo al hombre que luche por ellos (11:8). 

Bondad y severidad de Dios

v.6 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, sirvieron a los baales, a Astarot, a los dioses de Aram, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos; abandonaron, pues, al SEÑOR y no le sirvieron.

Este verso es terrible. Antes, leíamos que el pueblo hizo lo malo, punto. En esta ocasión, el verso hace énfasis repetitivo: sirvieron a, sirvieron a, sirvieron a… una pila de apostasía. Infidelidad hasta el tope. 

¿La respuesta del Señor? 

v.7 Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los entregó en manos de los filisteos y en manos de los hijos de Amón. 8Y ellos afligieron y quebrantaron a los hijos de Israel ese año; por dieciocho años oprimieron a todos los hijos de Israel que estaban al otro lado del Jordán, en Galaad, en la tierra de los amorreos9Y los hijos de Amón cruzaron el Jordán para pelear también contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y se angustió Israel en gran manera.

Severa retribución, doble opresión -por filisteos y por amonitas- por pueblos que aplastan, oprimen, a Israel, hasta la desesperación, que hasta incluyen una especie de confesión:

10Entonces los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, diciendo: Hemos pecado contra ti, porque ciertamente hemos abandonado a nuestro Dios y servido a los baales.

Pongamos atención a la respuesta directa del Señor:

v.11 Y el SEÑOR respondió a los hijos de Israel:¿No os libré yo de los egipcios, de los amorreos, de los hijos de Amón y de los filisteos?  12Cuando los sidonios, los amalecitas y los maonitas os oprimían, clamasteis a mí, y yo os libré de sus manos. 

13Mas vosotros me habéis dejado y habéis servido a otros dioses; por tanto, no os libraré más.  14Id y clamad a los dioses que habéis escogido; que ellos os libren en el tiempo de vuestra aflicción. 

¡Es evidente que el Señor está harto de las supuestas confesiones israelitas!

v.15 Y los hijos de Israel respondieron al SEÑOR: Hemos pecado, haz con nosotros como bien te parezca; sólo te rogamos que nos libres en este día.

Ay amadas, como si Dios fuese una gran máquina tragamonedas celestial, le pones unas cuantas fichas de arrepentimiento y ya, la máquina escupe liberación. Teología de la religión “refugio contra bombas” -solo hay que conocer unas cuantas reglas. Jehová es un gran Dios, si lo necesitas y lo usas.

Israel asume que es cuestión de ir y clamar cada vez que las cosas se ponen feas.

Pero Dios dice que así no es. El destruye toda falsa imagen que construimos sobre El. 

13Mas vosotros me habéis dejado y habéis servido a otros dioses… no os libraré más.

¡No vengas a Mí con tus actos de arrepentimiento! El pecado de Israel no es un círculo sino una espiral que cada vez va más abajo, que si persiste colocará a Israel más allá de la ayuda del Señor. Israel debe despertar. Jehová les dice que están a punto de ser abandonados.

¿Tan acostumbrada estás a la misericordia que ya ni la notas?

Naturalmente, como somos del Nuevo Testamento luego nos refugiamos en que “oh sí, pero tal amenaza ya no aplica hoy, desde la muerte y resurrección del Señor, ahora vivimos bajo la gracia…”

Simón de Samaria era un cristiano neotestamentario; creyó y fue bautizado y amaba la compañía de Felipe el evangelista (Hechos 8:13 Y aun Simón mismo creyó; y después de bautizarse, continuó con Felipe, y estaba atónito al ver las señales y los grandes milagros que se hacían).  Simón también creía que la religión era diversión y negocio, especialmente negocio, hizo su propio estudio de mercado sobre el Espíritu Santo (Hechos 8:18-19), que mereció la reprensión de Pedro (8:20-21,23 Entonces Pedro le dijo:Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. No tienes parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazón. Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad). 

DISCERNIR. (Del lat. discernĕre).

1. Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas. Comúnmente se refiere a operaciones del ánimo. 2. Conceder u otorgar un cargo, distinción u honor.

Al tocar el tema del discernir, la respuesta común es “sí, es cierto…y me preocupa mucho qué será de los niños”. Un sentimiento admirable. ¿Y los adultos? ¿Seremos inmunes a influencias adversas? ¿Cuál es el estado de nuestro discernir? ¿No debiera interesarnos desarrollar aquellos rasgos personales del carácter que mejor nos preparen en toma de decisiones?

Considera estas categorías:

¿Qué tan “rápido” debo avanzar en mi actual relación romántica? ¿Qué le digo a cierto amigo cristiano que se comporta como inmoral de modo significativo? ¿Cómo responder mejor a mi supervisor o profesor -un ogro gruñón? ¿Cuántas horas debería dedicarle a mi juego favorito en la computadora, o “textear” por el teléfono o navegar en la internet o escuchar música? ¿Qué o cuál contenido me perjudica? ¿Cómo imitar a Jesús cuando la publicidad constantemente me dice lo que debo “tener de modo absoluto” para ser? ¿Qué debiera hacerse contra el terrorismo tecnológico o el calentamiento global?

Discernir importa. Según gastemos el día es como gastamos nuestra vida. En principio, quizás no nos percatamos de la importancia de distinguir moralmente; pero con el tiempo, las elecciones basadas en esas distinciones labran el yeso de nuestras almas. 

Olvidamos que, sin el uso, el discernimiento se atrofia. 

(Hebreos 5:13-14 Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal). 

Distinguir entre lo bueno y lo malo es evidencia de madurez. No sucede automáticamente. Requiere entrenamiento y diligencia constante.

El peso de no ser capaz de reconocer lo que es real. Luego es imposible saber qué se generó en computadora y qué no, y para colmo, tampoco tenemos tiempo para revisar toda la experiencia. Nos llega muy rápido. Nos inunda la publicidad, ¿cómo escoger? Y los anuncios son apenas la cima. Está el correo electrónico y la internet y películas y la música, ad infinitum.

De modo que entender lo que es real se ha vuelto tan difícil que la mayor parte del tiempo simplemente lo ignoramos. Pienso que este factor alimenta nuestra pereza natural. Abdicamos la responsabilidad de discernir, reducimos las respuestas a emociones y no-aseveraciones que no evocan retos. Otras veces incluso optamos por no hacer distinciones morales, porque nos acostumbramos a no hacer distinciones sobre la realidad misma.

Si no importa si soy capaz de discernir grados de decepción en efectos mediáticos especiales (en cine, por ejemplo), ¿tendrá importancia discernir en mi propio vocabulario los puntos finos de decepción?

Ahora bien, el buen discernimiento no depende de la capacidad de colocar cada forma de realidad en nítidas cajitas apropiadas. C.S Lewis lo entendió muy bien: “no hemos de preguntar si algo es real, puesto que todo es real, más bien la pregunta es ¿un real, qué?” Las películas son reales, las páginas de internet son reales. Hasta las fantasías son reales, son actos reales de la imaginación. 

En lugar de examinar el grado de realidad natural en cada escena de cine, debiéramos examinarnos a nosotros mismos y ver si hemos abdicado la virtud del discernimiento.

Pobre discernimiento confunde sabiduría con trivialidad, o peor, con tontería. 

Isaías 5:20 ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! 

El peso de no poder decir lo que es real nos hace olvidar el trabajo de discernir. Hacer decisiones triviales nos produce la falsa sensación de ser sabios y paralizar nuestro compromiso a discernir. Y el Imaginario, la seducción de una cultura saturada de imágenes, niebla y endurece el entendimiento para efectuar el análisis necesario para discernir.

¿Qué hacer? El enfermo busca médicos.

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No te rindas

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No te rindas,

aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo,

aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,

liberar el lastre, retomar el vuelo.

 

No te rindas,

que la vida es eso,

continuar el viaje, perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros y destapar el cielo.

 

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,

porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,

porque no hay heridas que no cure el tiempo,

abrir las puertas quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa,

ensayar el canto,

bajar la guardia y extender las manos,

desplegar las alas e intentar de nuevo,

celebrar la vida y retomar los cielos.

 

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo,

porque esta es la hora y el mejor momento,

porque no estás sola,

porque yo te quiero.

 

Mario Benedetti. Uruguay (1920-2009)