Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos:
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Ay,
una muralla que vaya
desde la playa
hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte.
-¡Tun tun!
– ¿Quién es?
– Una rosa y un clavel…
-¡Abre la muralla!
-¡Tun tun!
– ¿Quién es?
– El sable del coronel…
-¡Cierra la muralla!
-¡Tun tun!
– ¿Quién es?
– La paloma y el laurel…
-¡Abre la muralla!
Al corazón del amigo,
abre la muralla;
al veneno y al puñal,
cierra la muralla;
al mirto y la yerbabuena,
abre la muralla;
al diente de la serpiente,
cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor,
abre la muralla…
Alcemos una muralla
juntando todas las manos:
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte…
Nicolás Guillén
(Cuba, 1902-1989)