Mes: mayo 2017
Sueños compartidos
EstándarAl llegar la noche,
antes de acostarme,
pregunto a mi madre
si puede ayudarme:
-Dime, mamaíta.
¿qué puedo soñar?
-Sueña con sirenas
saltando en el mar.
Que eres un pirata
con parche en el ojo,
que con su fragata
navega a su antojo,
buscando un tesoro,
empuña su espada,
soñando despierto
con ver a su amada.
Duermo calentito,
me arropan tus versos,
y acabo soñando:
sueño con tus besos.
-Sueña con la selva,
húmeda y tupida,
verde, intransitable,
cálida, tranquila.
Cabalga en el lomo
de un león enorme,
persigue a la luna
hasta el horizonte.
Cuélgate en las ramas
de un árbol frondoso,
cena con los monos
plátanos sabrosos.
Duermo calentito,
me arropa tu amor,
y acabo soñando:
sueño con tu olor.
-Dime, mamaíta,
¿qué sueño esta noche?
-Sueña con pingüinos
en el Polo Norte.
Baila con las focas,
patina en el hielo,
los osos polares
ahuyentan tus miedos.
Mira las estrellas
hay dos muy brillantes:
mis ojos te alumbran,
ojos vigilantes.
Duermo calentito,
tu voz es mi abrigo,
y acabo soñando:
soñando contigo…
Juan Guinea Díaz
(España, 1981- )
S,H, y C espirituales
EstándarBendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos (1 Pedro 1:3)
Apuntes a Santiago. 2:1-13
EstándarTEMA 5. FE GENUINA Y FAVORITISMO. 2:1-13
Hemos aprendido que la fe genuina es obediencia activa a la Palabra de Dios. Vimos la importancia de no solo escuchar sino de ser transformadas por la Palabra. Aprendimos que quienes actúan conforme a la Escritura serán bienaventuradas en lo que hacen, y examinamos diferencias entre religión falsa y verdadera. Santiago capitulo 1 termina en un reto, gastamos tiempo en nuestra apariencia exterior pero nos da mucho trabajo mirar en el espejo interno.
Ahora ampliaremos nuestra comprensión de fe genuina al estudiar la manera como tratamos a quienes estén a nuestro alrededor.
discriminar
Del lat. discrimināre.
1. Seleccionar excluyendo.
2. Dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, etc.
acepción de personas
1. Acción de favorecer o inclinarse a unas personas más que a otras por algún motivo o afecto particular.
1Hermanos míos, no tengáis vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo con una actitud de favoritismo [sin acepción de personas].
2Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro [dedos llenos de anillos] y vestido de ropa lujosa [brillante, satinada], y también entra un pobre con ropa sucia [andrajoso], 3y dais atención especial al que lleva la ropa lujosa, y decís: Tú siéntate aquí, en un buen lugar; y al pobre decís: Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado; 4¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis venido a ser jueces con malos pensamientos?
5Hermanos míos amados, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometió a los que le aman?
6Pero vosotros habéis menospreciado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente os arrastran a los tribunales? 7¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual habéis sido llamados?
Ser hacedores de la Palabra (v.22), la perfecta ley (v.25), incluye compasión a los indefensos (v.27). Si favorecemos al rico y menospreciamos al pobre, contradecimos directamente este mandato central de la ley. Porque la ley, interpretada y aplicada por el mismo Jesús -Señor y Rey- es precisamente amar al prójimo (v.8; 1:25).
Luego entonces, discriminar al pobre es violar la ley y nos coloca en posición de ser juzgados por ella (v.9-13). Estamos engañados sobre la realidad de nuestra relación con Dios.
El punto principal del pasaje es la no discriminación. Santiago ofrece 3 razones específicas de por qué es maldad mostrar favoritismo al rico y discriminar al pobre.
a) Tal actitud entra en franca contradicción con la evaluación del mismo Dios, quien honra al pobre (v.5-6a);
b) Favoritismo al rico revela mentalidad servil -porque los ricos son los mismos que perseguían la comunidad cristiana (v.6-7);
c) Discriminar al pobre viola el mandato de amar al prójimo, la pieza central del resumen hecho por Cristo sobre la ley de Dios (v.8-13).
Tal parece que el problema era algo común. Santiago pinta la escena de una reunión de adoración cualquiera donde los ujieres -con aprobación tácita de los líderes- hacen acepción de personas.
Pero lo primero que vemos es que Santiago vuelve y llama “Señor” a su hermano mayor, y de hecho la traducción literal va más allá : “fe en nuestro Señor JC, la gloria.” ¿Por qué? Isaías 40:3-5 declara que JC “es la gloria del Padre.” Dios muestra Su gloria en la persona de JC (Hebreos 1:3a El es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder).
¿Qué está haciendo Santiago?
Nos hace ver la maldad de atribuir gloria a los hombres (Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro [dedos llenos de anillos] y vestido de ropa lujosa [brillante]…). Piensen en el contraste: ambos, el rico y el andrajoso llegan al culto de adoración. En una iglesia pequeña todo el mundo se conoce, de modo que los personajes son visitantes a una iglesia de creyentes, ok?
Santiago nos pide que valoremos la reacción que tenemos con la gente que llega de visita a una de nuestras reuniones de adoración (¿eres de las que voltean la cabeza al menor ruido? ¿de las que siguen con la mirada quién entró al pasillo?).
En las antiguas sinagogas había muy pocos bancos, la mayoría o estaba de pie o sentada en el piso.
O sea que si le ofreces asiento al rico, estás desplazando a una de tu gente; mientras que al pobre lo mandas al rincón o que se acomode al lado de la banqueta donde reposas tus pies.
4¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis venido a ser jueces con malos pensamientos?
¿En qué consisten los malos pensamientos?
En asignar gloria al hombre, inmerecida por demás. ¿Por qué hacemos esto?
¡Porque queremos algo de ellos! Tiene algo que me puede beneficiar; el otro, en cambio, es un atentado contra mi seguridad… Hay un estándar pecaminoso para la toma de decisiones o para la sentencia final.
¿Peligro de mostrar favoritismo en una comunidad de creyentes?
Que estaremos enseñando algo que no es verdad acerca de Dios a quienes nos rodean. Somos primicias de Sus criaturas, ¿recuerdan?
La palabra “favoritismo” tiene una raíz griega que significa “examinar la cara” hacer juicio de alguien según su apariencia externa (vestido, color de piel, apariencia física; etnicidad, género, posición social…). La Escritura enfatiza que Dios es imparcial, no hace acepción de personas (Deuteronomio 10:17-18; Levítico 19:15; 19:18). Dios no es como nosotros. El no necesita ni obtiene nada de nosotros.
De modo que si nos comportamos así estamos enseñando una mentira acerca de Dios a quienes nos rodean, familia, trabajo, hijos.
Gálatas 3:28 describe esa comunidad donde no hay distinciones de ninguna clase.
Observen que hablamos de valores, mismo valor de hombres y mujeres delante de Dios.
Tendemos a gravitar hacia personas que vemos o pensamos son autoridad, o tienen algún don particular; estas personas reciben toda la atención pero la que trabaja con los bebés pues sigue allá, olvidada en un triste rincón…
favoritismo
De favorito e -ismo.
1. Preferencia dada al favor sobre el mérito o la equidad, especialmente cuando aquella es habitual o predominante.
Nuestra familia es la comunidad de fe más pequeña. ¿Se dan cuenta del peligro de favorecer a un hijo por encima de otro, o de compararlos? Luego pasa que alguno de ellos como que nos avergüenzan en público (o los hermanos se quejan), y es duro amarle igual que al otro que todo lo hace bien. ¿Ves el principio negativo? Obtienes algo de uno y pierdes algo con el otro; como madres hemos de esforzarnos para que cada uno de nuestros hijos sea el favorito, la favorita, porque eso ilustra el carácter de Dios.
Algunas conocemos el daño de no haber estado entre los favoritos de la casa; algunas el daño de haber estado.
Ok, no tienes hijos, pero sí padres. Es el mismo juego.
Si necesitas aprobación de uno de tus padres, tendrás favoritismo.
Si uno de tus padres requiere tu perdón, porque lo has dejado fuera… ama a tu madre como tu madre favorita, ama a tu padre como tu padre favorito. Así es como Dios nos ama, no según nuestras obras, sino según lo que El hace por nosotros.
La advertencia es a no tener un corazón dividido en nuestra relación con Dios y con los demás. El favoritismo mostrado revela la doble mente existente.
Conducta cristiana consistente proviene de un corazón y mente consistentemente cristiano.
5Hermanos míos amados, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometió a los que le aman?
a) Tal actitud entra en franca contradicción con la evaluación del mismo Dios, quien honra al pobre (v.5-6a);
b) Favoritismo al rico revela mentalidad servil -porque los ricos son los mismos que perseguían la comunidad cristiana (v.6-7);
c) Discriminar al pobre viola el mandato de amar al prójimo, la pieza central del resumen hecho por Cristo sobre la ley de Dios (v.8-13).
Dios ha sido muy cuidadoso en proveer a los pobres, Cristo ciertamente lo hizo. Cristo tocaba a los pobres, los fariseos ni en sueños. Piensa: Cristo tocó a los intocables desde la cuna hasta la tumba, nació en un establo con un montón de pastorcillos mirando y murió entre dos ladrones. Cristo entendió a los pobres, les dignificó.
¿Percibimos a los indefensos a nuestro alrededor? ¿Buscamos a quienes nos necesitan, a quienes son pasados por alto?
6Pero vosotros habéis menospreciado [insultado, afrentado, deshonrado] al pobre.
En pocas palabras, ¿cuál es nuestra práctica diaria? (los que piden en la calle, los sirvientes, los empleados públicos, secretarias, etc.). Los saduceos eran un grupo de ricos y educados judíos, que quizás habían venido a menos debido a la persecusión, en el exilio, incapaces de reanudar el comercio con otros judíos… y Santiago les pregunta ¿por qué discriminan a los que tienen menos que ustedes?
Patrón clásico: los que no tienen, se sienten oprimidos, señalan a otros como inferiores y los discriminan. Amadas, no busquemos elevarnos oprimiendo -pisando- a otros.
7¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual habéis sido llamados?
Denota violación, de palabra por lo general, de la Persona de Dios (Mateo 9:3; 26:65; Marcos 3:28-29) pero puede extenderse a toda calumnia contra Dios, incluso indirecta -por ejemplo críticas dirigidas contra conductas cristianas (1 Corintios 10:30; Romanos 14:16; 1 Pedro 4:4).
8Si en verdad cumplís la ley real conforme a la Escritura:AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO, bien hacéis.
9Pero si mostráis favoritismo, cometéis pecado y sois hallados culpables por la ley como transgresores. 10Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero tropieza en un punto, se ha hecho culpable de todos. 11Pues el que dijo: NO COMETAS ADULTERIO, también dijo: NO MATES. Ahora bien, si tú no cometes adulterio, pero matas, te has convertido en transgresor de la ley.
12Así hablad y así proceded, como los que han de ser juzgados por la ley de la libertad. 13Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre el juicio.
Sabemos que es ley real porque fue el Rey quien dijo “amarás a Dios…y amarás a tu prójimo…en esto se cumple la ley. Mateo 22:37-40” ¿Cómo queremos que nos traten?
Con honestidad, queremos la preferencia; no deseamos que nos traten ni siquiera con justicia sino que nos den lo mejor de lo mejor. Bueno, pues la ley real dice que así tratemos a los demás, con preferencia, por encima de nosotros.
9Pero si mostráis favoritismo, cometéis pecado y sois hallados culpables por la ley como transgresores…
Err… por si acaso, Santiago va directo al grano! Transgresores, culpables, ¿por qué? Porque si toda la ley se resume en amar a otros con preferencia, ¿cómo es que cometeremos adulterio o asesinato o cualquier otra cosa contra nuestro prójimo?
¿Acaso discriminaremos si nos ocupamos de elevar a los otros por encima de nosotras mismas? ¿Se dan cuenta?
Parcialidad es pecado porque viola la Ley del Amor. Santiago insiste que daremos cuenta a Dios de nuestras acciones contra el estándar de Su Ley. El énfasis sobre obediencia como criterio para el juicio nos vuelve al tema de la verdadera fe (1:21-27) y anticipa el argumento de fe genuina vista en tus obras (2:14-26).
Este asunto de la ley no es pequeño. Si meditamos cómo la ley se mantiene agrupada, donde no hay pequeñas piezas por aquí o por allá, donde no es una listilla para chequear que tal ando, bien aquí no muy bien por allá… la Ley es UNA sola porque ilustra el carácter de un Dios UNICO.
¿Cuál es el punto de Santiago?
Que si esto es así, necesitamos misericordia. Misericordia que ya hemos recibido, como hijas de Dios. La ley real, la ley de libertad, la palabra implantada, se aplica a nosotras, nos ha dado libertad del pecado y libertad para obedecer con alegría, esclavas de la justicia… ¿ley de la libertad que me hace esclava? interesante, pero miren quién escribe: Santiago, siervo [esclavo] del Señor JC.
13Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre el juicio
Observen que en el v.12 se dirige al pueblo de Dios. Por tanto aquí se refiere a la misericordia mostrada por hombres, no por Dios. La misericordia que mostremos a otros demuestra nuestro deseo de obedecer la Ley del Reino, y en consecuencia, un corazón hecho justo por obra de la gracia divina.
Como creyentes merecemos juicio de Dios: imperfectos en todo sentido.
Pero nuestra actitud y acciones misericordiosas contarán como evidencias de la presencia de Cristo en nosotras. El castigo fue sobre Cristo, es en la unión con quien cumplió la ley a perfección que podemos confiar de vindicación.
No trates a los demás como se merecen, ten misericordia. Colócalos por encima de ti porque eso es lo que Cristo hizo: El abajo y nosotros arriba para la gloria de Su Padre.
Hemos sido escogidas por pura gracia, por pura misericordia.
La misericordia triunfa sobre el juicio si seguimos a Cristo y permitimos que la misericordia triunfe sobre el juicio en todas nuestras relaciones con otros.
¿Fácil? No, no es fácil.
¿Sacarán ventaja -se aprovecharán-? Sí. Completamente. Tendremos que recordar y recordar Quién nos ha concedido misericordia y por qué. De otra manera estaríamos proyectando una imagen equivocada del carácter de Dios mismo.
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El humo
EstándarEl humo
de las chimeneas
se va de viaje
y por eso se pone
su mejor traje.
Para
no perderse
deja sus huellas
por toda la escalera
de las estrellas.
Elsa Isabel Bornemann
(Argentina, 1952-2013)
Un toque de Bach
EstándarPersiguiendo a la mujer del sombrero de plumas
EstándarApuntes a Génesis
EstándarTEMA VII. PROBLEMA DOBLE (Génesis 29-33) Génesis 31:1 a 32:8
La introducción al capítulo 31 nos ofrece una vista del Programa de Dios para Guiar.
Jacob decide que es hora de partir de Harán porque Dios le ha dicho que salga, porque ha percibido las intenciones de la familia de Labán y porque ha escuchado las conversaciones hostiles hacia él. Además, obtiene el consentimiento de la comunidad; sus esposas tienen sus propios resentimientos.
Jacob obedece, confiando en la protección de Dios pero sabiendo que Labán lo perseguirá y con una fuerza militar mayor.
La huida progresa en seis etapas:
(1) Razones de Jacob para huir (31:1-3)
(2) Discurso a sus esposas, acuerdo de ellas para huir (v.4-16)
(3) Huida de Jacob, persecución de Labán (v.17-24)
(4) Apología de Jacob en la disputa con Labán (v.25-42)
(5) Pacto de no agresión propuesto por Labán (v.43-54)
(6) Separación de las familias (v.55)
31 1Pero Jacob oyó las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob se ha apoderado de todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha hecho toda esta riqueza [gloria]. 2Y Jacob observó la actitud de Labán, y he aquí, ya no era amigable para con él como antes. 3Entonces el Señor dijo a Jacob: Vuelve a la tierra de tus padres y a tus familiares, y yo estaré contigo.
En los últimos seis años Dios ha bendecido a Jacob, la hostilidad de Labán e hijos evidencia la tensión creciente dentro del núcleo familiar. ¿Qué hace una persona en un ambiente non grato?
Sin embargo la decisión de Jacob se debe a obediencia al Señor, no por miedo o percepción de “malas vibraciones.” La orden es perentoria: “vuelve a la tierra de tus padres y familiares” y además con el recordatorio de la promesa: “Yo estaré contigo.”
4Jacob, pues, envió a llamar a Raquel y a Lea al campo, donde estaba su rebaño, 5y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre, no es amigable para conmigo como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo. 6Y vosotras sabéis que he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas.
7No obstante vuestro padre me ha engañado, y ha cambiado mi salario diez veces; Dios, sin embargo, no le ha permitido perjudicarme. 8Si él decía: “Las moteadas serán tu salario”, entonces todo el rebaño paría moteadas; y si decía: “Las rayadas serán tu salario”, entonces todo el rebaño paría rayadas. 9De esta manera Dios ha quitado el ganado a vuestro padre y me lo ha dado a mí.
Hay que irse, pero planificado. Jacob reúne a las mujeres lejos de la familia y les expone razones: el mandato recibido y las intuiciones sobre su padre (no habla de los hermanos). Les recuerda
sus años de servicio
el salario cambiante
el gobierno de Dios sobre las maquinaciones de Labán
contraste sutil entre «vuestro padre» y «mi padre»
Hace análisis sobrio de los sucesos; el discurso comienza, continúa y termina señalando las victorias divinas sobre Labán. Viejo Jacob, constantemente se refiere a Labán como “vuestro padre” quizás para contrastar con el atractivo de “mi padre.”
10Y sucedió que por el tiempo cuando el rebaño estaba en celo, alcé los ojos y vi en sueños; y he aquí, los machos cabríos que cubrían las hembras eran rayados, moteados y abigarrados. 11Entonces el ángel de Dios me dijo en el sueño: “Jacob”; y yo respondí: “Heme aquí.”
12Y él dijo: “Levanta ahora los ojos y ve que todos los machos cabríos que están cubriendo las hembras son rayados, moteados y abigarrados, pues yo he visto todo lo que Labán te ha hecho. 13“Yo soy el Dios de Betel, donde tú ungiste un pilar, donde me hiciste un voto. Levántate ahora, sal de esta tierra, y vuelve a la tierra donde naciste.”
Comparte con Lea y Raquel el sueño, pero sobre todo insiste en la identificación hecha por Dios mismo.
14Y Raquel y Lea respondieron, y le dijeron: ¿Tenemos todavía nosotras parte o herencia alguna en la casa de nuestro padre? 15¿No nos ha tratado como extranjeras? Pues nos ha vendido, y también ha consumido por completo el [disfrutado los beneficios del] precio de nuestra compra [dinero nuestro]. 16Ciertamente, toda la riqueza que Dios ha quitado de nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos; ahora pues, todo lo que Dios te ha dicho, hazlo.
Si creyó que tenía que convencerlas, estaba muy equivocado. Tal parece que esta fue una de las pocas ocasiones en que existió verdadera comunicación intrafamiliar. Ellas secundan los planes con entusiasmo pero observen las razones: no por causa de Jacob, sino por el trato de Labán hacia ellas: “nos vendió, nos trató como extranjeras y se comió los beneficios” (dignas hijas de un padre mercantilista, ejem).
Tienen razón porque la costumbre era que el padre disfrutara el beneficio de la dote solo una temporada; el dinero, todo o en partes, debía retornar a la novia como herencia sucesoral o si quedara empobrecida por viudez. Financieramente Lea y Raquel han sido abandonadas.
Su resentimiento hace referencia al pasado, al presente e incluso al futuro (¿con qué vivirán nuestros hijos?).
17Entonces Jacob se levantó, montó a sus hijos y a sus mujeres en los camellos, 18y puso en camino todo su ganado y todas las posesiones que había acumulado, el ganado adquirido que había acumulado en Padán-aram, para ir a Isaac su padre, a la tierra de Canaán. 19Y mientras Labán había ido a trasquilar sus ovejas, Raquel robó los ídolos domésticos [terafim] que eran de su padre. 20Y Jacob engañó a Labán [robó el corazón] arameo al no informarle que huía. 21Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó, cruzó el río Eufrates y se dirigió hacia la región montañosa de Galaad.
El trasquile de ovejas se llevaba a cabo en primavera, se reunía gran cantidad de hombres -de 300 a 400 para un período de tres días- a distancias lejanas y por tiempo prolongado (solían ser alrededor de 150). Así que Labán et al están lejos y muy ocupados, lo cual permite que Raquel robe los idolillos de su padre.
Tales idolillos -terafim- probablemente fueran imágenes o tallas de dioses y ancestros, se creía que daban protección y bendición, de alguna manera conectados a herencia y acceso intrafamiliar especial (¿garantía que Jacob fuera visto como presunto heredero?).
¿Por qué los robó?
No sabemos. Es posible que ella misma estuviese cautiva a su pasado y creencias politeístas, o que pretendiera impedir a su padre uso de sus medios de adivinación.
Galaad (en el original probablemente dos montañas), región fértil en Transjordania, localizada entre el río Yarmuk que desemboca en el Jordán, al sur del mar de Galilea, y la ribera noreste del Mar muerto. De Harán a Galaad habría alrededor de 560 km; Padán-Aram quedaba más lejos todavía, de modo que siete días sería para redondear los días caminados. La velocidad normal de movimiento de un rebaño es de aproximadamente 9.6 km por día. Para una semana, Jacob tendría que recorrer de 50 a 60 km diarios, un paso muy alto, imposible, para la orquesta de 1 esposo, 2 esposas, 2 concubinas, 12 niños, camellos, y mucho ganado.
22Y al tercer día, cuando informaron a Labán que Jacob había huido, 23tomó a sus parientes consigo y lo persiguió por siete días; y lo alcanzó en los montes de Galaad.
24Pero Dios vino a Labán arameo en sueños durante la noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob ni bien ni mal.
El clan entero se levanta, el lenguaje es militar. Dios interviene: en Su soberanía protege a Jacob como lo hizo con Abraham e Isaac, y se revela a Labán con meridiana claridad. Observen que palabras y obras son sinónimos: “guárdate que no hables [no maltrates]…”
Dios no le impone silencio, le impide maltratar de obra o de palabra incluso si tuviera razón en sus argumentos.
25Alcanzó, pues, Labán a Jacob. Y Jacob había plantado su tienda en la región montañosa, y Labán y sus parientes acamparon en los montes de Galaad.
26Entonces Labán dijo a Jacob: ¿Qué has hecho, engañándome y llevándote a mis hijas como si fueran cautivas de guerra? 27¿Por qué huiste en secreto y me engañaste, y no me avisaste para que yo pudiera despedirte con alegría y cantos, con panderos y liras? 28¿Por qué no me has permitido besar a mis hijos y a mis hijas? En esto has obrado neciamente. 29Tengo poder para hacerte daño, pero anoche el Dios de tu padre me habló, diciendo: “Guárdate de hablar nada con Jacob ni bueno ni malo.”
30Y ahora, ciertamente te has marchado porque añorabas mucho la casa de tu padre; pero ¿por qué robaste mis dioses?
31Entonces Jacob respondió, y dijo a Labán: Porque tuve miedo, pues dije: “No sea que me quites a tus hijas a la fuerza.” 32Pero aquel con quien encuentres tus dioses, no vivirá. En presencia de nuestros parientes indica [reconoce] lo que es tuyo entre mis cosas y llévatelo. Pues Jacob no sabía que Raquel los había robado.
33Entró entonces Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea y en la tienda de las dos siervas, pero no los encontró. Después salió de la tienda de Lea y entró en la tienda de Raquel. 34Y Raquel había tomado los ídolos domésticos, los había puesto en los aparejos del camello y se había sentado sobre ellos. Y Labán buscó [palpó] por toda la tienda, pero no los encontró.
35Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor porque no pueda levantarme delante de ti, pues estoy con lo que es común entre las mujeres. Y él buscó, pero no encontró los ídolos domésticos.
Restringido por el Señor, Labán modifica su actitud y se presenta como padre amantísimo (que nunca fue), primero acusando a Jacob de robar hijas y nietos (ni mención del ganado, ejem, su silencio lo condena) y luego de robar sus ídolos.
Es interesante el silencio de las hijas, mudo testimonio contra este padre, pero Labán ni siquiera las toma en cuenta, es evidente que espera el apoyo irrestricto de ellas.
Ejemplo clásico de irracionalidad: el engañador acusando de ser engañado!
Ciego al significado del sueño que vindica a Jacob y lo condena a él.
Sordo al silencio de sus hijas, que grita sin palabras.
Impertinente en su pretensión de que todo le pertenece y ni siquiera se excusa.
Contrario a toda evidencia, se exhibe como amante y benéfico padre dispuesto a enviar al nostálgico yerno de vuelta a casa y a despedir las hijas con canciones y música.
Trae el argumento de la supuesta nostalgia de Jacob, pero solo para introducir su segunda acusación. Asume que Jacob es el ladrón. Esta segunda acusación es más seria que la primera, en esencia dice “yo he respetado tu Dios; tú no has respetado los míos.”
En el Código Hammurabi, el robo de propiedad religiosa era ofensa capital/esclavitud permanente.
Jacob ignora que Raquel era culpable. Son ‘tal para cual’ y casi arruinan la familia debido al riesgo que cometen: Raquel por robar los terafim, Jacob por el voto prematuro.
Para la audiencia israelita la historia está llena de ironía. El contraste entre el Dios de Jacob y los ídolos de Labán es risible: metidos en una caja utilizada como asiento y, el colmo, la razón que ofrece Raquel. ¡Tales dioses equivalen a toallas sanitarias!
36Entonces se enojó Jacob y riñó con Labán; y respondiendo Jacob, dijo a Labán: ¿Cuál es mi transgresión? ¿Cuál es mi pecado para que tan enardecidamente me hayas perseguido? 37Aunque has buscado en todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo delante de mis parientes y de tus parientes para que ellos juzguen entre nosotros dos. 38Estos veinte años yo he estado contigo; tus ovejas y tus cabras no han abortado, ni yo he comido los carneros de tus rebaños. 39No te traía lo despedazado por las fieras; yo cargaba con la pérdida. Tú lo demandabas de mi mano, tanto lo robado de día como lo robado de noche. 40Estaba yo que de día el calor me consumía y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.
41Estos veinte años he estado en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis por tu rebaño, y diez veces cambiaste mi salario.
42Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham, y temor de Isaac, no hubiera estado conmigo, ciertamente me hubieras enviado ahora con las manos vacías. Pero Dios ha visto mi aflicción y la labor de mis manos, y anoche hizo justicia [te reprendió].
Jacob se enciende, pone a los familiares como jueces y prueba su inocencia de la acusación en la presente situación y de sus actuaciones pasadas, apela a ser vindicado por Dios tanto de lo pasado como de lo presente. Veinte años de frustraciones e iras acumuladas finalmente eruptan en una diatriba de feroz intensidad que descubre la culpabilidad real de Labán: no pagaba a sus trabajadores.
Dios ha intervenido en la vida de Labán mucho más de lo que este se imagina. Labán el acusador ahora es el criminal. Jacob el criminal ahora es el acusador.
diatriba
Del fr. diatribe, y este del gr. διατριβή diatribḗ ‘debate’.
1. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo.
43Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son mis hijas, y los hijos mis hijos, y los rebaños mis rebaños, y todo lo que ves es mío. ¿Pero qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas dieron a luz? 44Ahora bien, ven, hagamos un pacto tú y yo y que sirva de testimonio entre tú y yo.
45Entonces Jacob tomó una piedra y la levantó como señal [un pilar]. 46Y Jacob dijo a sus parientes: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un montón, y comieron allí junto al montón. 47Labán lo llamó Jegar Sahaduta [el montón del testimonio en arameo], pero Jacob lo llamó Galed [igual, en hebreo]. 48Y Labán dijo: Este montón es hoy un testigo entre tú y yo. Por eso lo llamó Galed; 49y Mizpa [vigía, atalaya], porque dijo: Que el Señor nos vigile a los dos cuando nos hayamos apartado el uno del otro. 50Si maltratas a mis hijas, o si tomas otras mujeres además de mis hijas, aunque nadie lo sepa, mira, Dios es testigo entre tú y yo.
51Y Labán dijo a Jacob: Mira este montón, y mira el pilar que he puesto entre tú y yo. 52Testigo sea este montón y testigo sea el pilar de que yo no pasaré de este montón hacia ti y tú no pasarás de este montón y de este pilar hacia mí, para hacer daño. 53El Dios de Abraham y el Dios de Nacor, Dios de sus padres, juzgue entre nosotros.
Entonces Jacob juró por el que temía su padre Isaac. 54Luego ofreció Jacob un sacrificio en el monte, y llamó a sus parientes a comer; y comieron, y pasaron la noche en el monte.
55Y Labán se levantó muy de mañana, besó a sus hijos y a sus hijas, y los bendijo.
Entonces Labán partió y regresó a su lugar.
Truculento Labán, reclamando bienes que no le pertenecen (igual que el intento del rey e Sodoma con Abraham). Pretensiones vacías, ciego a la realidad que exponen sus hijas con su huida y silencio en todo el episodio. La verdad es que Dios ha entregado todo a Jacob.
Labán besa a todos excepto a Jacob. Qué contraste con la primera vez que se encontraron.
Jacob responde con acciones, sin palabras, levanta un pilar y luego ordena a los parientes juntar piedras. Sienta a Labán en un bloque de hielo.
Finalmente T.L reconoce el derecho de Jacob a ser independiente, a tener un clan en igualdad de condiciones con otras tribus. Al proponer el pacto T.L concede que el otro tiene razón.
Dios ha vindicado a Jacob. Jacob no tiene necesidad de efectuar pacto alguno. Ahora es líder y anfitrión.
El Señor trabaja con nuestras debilidades y fortalezas orquestando cada una de nuestras vidas. Por fe, Abraham caminó con Dios apoyado solo en Sus promesas. Jacob requiere la seguridad de la bendición de Dios para confiar en El. En Su gracia, el Señor extiende dicha bendición a Jacob, quien lentamente va desarrollando fe.
La providencia divina orquesta incluso acciones y emociones humanas negativas para alcanzar Sus propósitos soberanos.
Los celos entre esposas dieron lugar al nacimiento de las tribus de Israel.
Los celos de Labán e hijos condujeron al retorno de Jacob a la tierra de sus padres.
La necedad de Raquel al robar los terafim permitió que Jacob ganara la demanda.
Pero la providencia también considera la justicia. Labán explotó la familia durante 14 años y sin embargo fue bendecido gracias a Jacob. Pero al final Dios volteó la mesa: Jacob y su familia se retiran con todas las riquezas acumuladas y vencen a Labán sin necesidad de espada.
La codicia de Labán termina dejándolo sin riquezas, sin hijas y sin nietos.
He aquí la irracionalidad del pecado (Proverbios 16:2; Jeremías 17:9). ¡Labán no tiene excusa!
En diversos momentos testifica sobre la protección y provisión que recibe del Dios de Abraham, pero endurece su corazón contra Dios, por causa de su egocentrismo y amor por sí mismo.
El Señor cumplió los anhelos físicos del corazón de Jacob. Ahora tiene pan para comer. Ahora necesita llenar el deseo de su corazón de volver a casa.
32 1Y cuando Jacob siguió su camino, los ángeles de Dios le salieron al encuentro. 2Y al verlos, Jacob dijo: Este es el campamento de Dios; por eso le puso a aquel lugar el nombre de Mahanaim [dos campamentos].
3Entonces Jacob envió mensajeros delante de sí a su hermano Esaú, a la tierra de Seir, región de Edom.
Repentinamente confronta mensajeros de Dios. Noten que no hay mensaje verbal, los mensajeros están ahí, silenciosos. Jacob observa pero sin caer en pánico. Este encuentro transforma su posterior encuentro con Esaú, le confiere una dimensión vertical a la vida del patriarca, comienza su transformación personal.
Si Bethel fue “puerta del cielo” Mahanaim es el campo de Dios en la tierra.
Mahanaim se localiza al este del Jordán, en el límite entre los territorios de la media tribu de Manasés y la tribu de Gad (Josué 13:26,30). Por un tiempo sirvió como capital de Is-boset, hijo de Saúl (2 Samuel 2:8), como capital interina de David luego del golpe de Absalón (2 Samuel 17:24, 27).
Jacob encuentra ángeles o mensajeros, luego él envía sus propios mensajeros a Esaú.
4Y les dio órdenes, diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: “Así dice tu siervo Jacob: ‘He morado [peregrinado] con Labán, y allí me he quedado hasta ahora. 5‘Tengo bueyes, asnos y rebaños, siervos y siervas; y envío a avisar a mi señor, para hallar gracia ante tus ojos.”
Intenta suavizar al hermano (Jacob asume que su hermano permanece airado en su contra). De entrada se identifica como “tu siervo Jacob.” El discurso dentro del discurso: “a mi señor Esaú, de parte de tu siervo Jacob.”
Jacob resume 20 años de vida en una frase. Al mencionar posesiones, literal le notifica al otro que puede disponer a su antojo!
Jacob está apelando a la generosidad, la buena voluntad de Esaú. Hesed.
6Y los mensajeros regresaron a Jacob, diciendo: Fuimos a tu hermano Esaú, y él también viene a tu encuentro y cuatrocientos hombres con él. 7Entonces Jacob tuvo mucho temor y se angustió; y dividió la gente que estaba con él, y las ovejas, las vacas y los camellos, en dos campamentos [Mahanaim] 8y dijo: Si Esaú viene a un campamento y lo ataca, entonces el campamento que queda escapará.
Las palabras del mensajero son ambiguas: con 400 hombres ¿para qué? La percepción de Jacob se ve afectada, tiene su prejuicio y ahora más, así que empieza a elaborar planes. Pero, si Esaú tiene malas intenciones, ¿por qué permitió el regreso de los mensajeros? La audiencia puede ver la ironía, Esaú viene a escoltarlo (33:12).
Noten que al establecer dos campamentos Jacob vuelve a caer en favoritismo; de hecho su familia ya estaba dividida en dos campamentos: uno representado por Esaú e Isaac, otro por Jacob y Rebeca.
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EstándarAl pato, al perro, al loro y al gato
-esperen un poco- les dijo la nena.
Si no se pelean
yo vengo en un rato.
Les traigo galletas muy ricas a todos.
Pero hay un problema…
Hay un solo plato.
Hay que compartir
y si no, no hay trato.
-Bueno, bueno, bueno.
Le dijeron todos.
Y salió la nena a lo de Don Tato
y trajo un paquete de galletas dulces
para patiperros,
para lorigatos,
para gatiloros,
para loripatos.
Para patos, perros, loros y gatos.
Daniel Allaria Oriol
(Argentina, 1953- )
S,H, y C espirituales
Estándar
Y el Señor le dijo: ¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciego? ¿No soy yo, el Señor?
Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: así dirás a los hijos de Israel: «YO SOY me ha enviado a vosotros.»
Exodo 4:11; 3:14