Apuntes a Santiago

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TEMA 4. FE GENUINA Y OBEDIENCIA. 1:18-27

18En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.

En este versículo Santiago añade otra evidencia a que Dios no es responsable, ni directa ni indirectamente, de nuestras tentaciones. Responde 4 preguntas acerca de la regeneración, del nuevo nacimiento, que dan luz a la evidencia de que Dios no es responsable de nuestras tentaciones ni de los pecados que resultan por sucumbir a ellas. Más bien, El es responsable de nuestra rectitud.
1) ¿Quién lo hace? El, de su voluntad (1:18a). Nadie ha venido al mundo por su propia voluntad o plan. La concepción, gestación y nacimiento de un niño están por completo fuera de su conciencia y control. Es receptor pasivo. Así el hombre, nadie tiene la voluntad de crear una nueva naturaleza dentro de sí mismo (Jeremías 13:23 ¿Puede el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? Así vosotros, ¿podréis hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal?). Dios declaró la única forma, Jeremías 31:31-34.
2) ¿Qué hace? nos hizo nacer (1:18b). La regeneración es un milagro de Dios por el cual se implanta el principio de la vida nueva en el hombre y se hace santa la disposición que gobierna su alma. Esto es el nuevo nacimiento, el nacer de nuevo (Juan 3:3-8; Efesios 2:5-6; 1 Pedro 1:23; Ezequiel 36:25-27 «Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré.» Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. «Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas).
3) ¿Cómo lo hace? por la palabra de verdad (1:18c). logo aletheias (palabra de verdad), toda la Palabra de Dios en sentido general y en particular el evangelio.
4) ¿Para qué lo hace? para que seamos primicias de sus criaturas (1:18d). Las primicias eran lo primero y lo mejor de los cultivos que se estaban cosechando y eran por lo general un indicador de cómo sería el resto de la cosecha. Un campesino estaría tentado a tomar esa cosecha temprana y guardarla, por si acaso el resto se perdiera por alguna sequía, plaga de langostas u otra calamidad. Pero el Señor exigía que lo primero y lo mejor debía darse a El. Santiago escribe que los regenerados por medio de Cristo serán las primicias de sus criaturas en su postrer creación del cielo nuevo y de la tierra nueva (Apocalipsis 14:4 Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son castos. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; Romanos 8:22-23 Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora. Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo). Somos recipientes del fruto del Espíritu, ofrecido a Dios porque El lo merece y como parte de la promesa. Como recién nacidos somos promesa de lo que vendrá, los primeros frutos de la Resurrección -qué hermosa imagen!- por tanto no seamos ligeras del costo pagado por nosotras, no seamos ligeras lo que significa entregarse a tentaciones sino que como nuevas criaturas caigamos de rodillas e imploremos a Dios que nos fortalezca en el camino que andemos, un camino de puerta estrecha, pero un camino que termina en corona de vida.

primicia
Del lat. primitiae, -arum ‘primicias’.
1. Fruto primero de cualquier cosa.
2. Noticia, hecho que se da a conocer por primera vez.
3. Prestación de frutos y ganados que además del diezmo se daba a la Iglesia.
4. Principios o primeros frutos que produce cualquier cosa no material.

19Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira; 20pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
21Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas.

Santiago presenta ahora la tercera prueba de un verdadero creyente. La 1ra. fue respuesta a las pruebas, la 2da respuesta a la tentación. La 3ra. es respuesta -obediencia- a la verdad revelada en la Palabra de Dios.
La palabra “obediencia” es el pegamento que une estos versos. A medida que leemos, Santiago quiere que nos demos cuenta que tratar a un pobre igual que a una persona rica es otra forma de obediencia a la ley: nos muestra cómo fe y obras, aunque distintas, son inseparables en nuestra relación con Dios (2:14-26).

En la primera parte del capítulo la preocupación de Santiago ha sido estimular a creyentes bajo presión a responder con perseverancia apoyada en fe invariable. Constancia, consistencia, unidad de propósito, son virtudes cristianas clave. Tal clase de lealtad a Dios se expresa en obediencia a la Palabra de Dios.

Ahora nos ofrece 3 áreas de trabajo específicas; cada una tenemos la tendencia natural a ser lentas para escuchar, rápidas para hablar y rápidas para la ira. ¿Analizaron sus relaciones? ¿Cuál tendría mayor impacto si seguimos a Santiago?
Al inicio cualquiera piensa que esas 3 cosas que Santiago menciona se refieren a nosotros, a cómo nos relacionamos con otras personas y cómo les impactaría si cambiamos.

Ira y lenguaje son temas tradicionales de la literatura judía (Proverbios 17:28 Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio, cuando cierra los labios, por prudente.; 10:19 En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, mas el que refrena sus labios es prudente.; 11:12-13 El que menosprecia a su prójimo carece de entendimiento, pero el hombre prudente guarda silencio. El que anda en chismes revela secretos, pero el de espíritu leal oculta las cosas; 13:3 El que guarda su boca, preserva su vida; el que mucho abre sus labios, termina en ruina; 17:27 El que retiene sus palabras tiene conocimiento, y el de espíritu sereno es hombre entendido).
En Santiago, de entrada pensamos que las 3 áreas se refieren a nuestra relación con otra gente y el impacto que tendría nuestro cambio. Pero si vemos el contexto, Santiago se refiere en todo momento a la Palabra de Verdad: no podemos oírla solamente, también hay qué cumplirla; ¿qué sucede cuando la Palabra de Dios nos confronta de pecado? Lo obediente es que seamos rápidas para oír, lentas para hablar y lentas para airarnos.

¿Qué hacemos cuando queremos escuchar a tal o cual persona, conferencista, etc.?
Eliminamos distracciones, queremos buen sonido e iluminación -un ambiente adecuado; nos concentramos en la persona que habla; si es una conversación privada luego repetimos lo que nos dicen; hacemos preguntas buscando claridad; y en especial si son niños, hemos de resistir la urgencia a interrumpir, a ofrecer consejos o, peor, a cambiar el foco de la otra persona hacia nosotros mismos.
El proceso es muy similar cuando Dios tiene algo qué decirnos.
Al escuchar la Palabra de Dios, es sabio eliminar distracciones, concentrarnos en El, repetir Sus palabras… he aquí el por qué de nuestra lectura repetitiva, hasta que ganar entendimiento. Es bueno preguntar, es bueno clamar y decir “Señor mira lo difícil, ¡ayúdame!” ¿No dice Santiago que pidamos sabiduría?

¿Cómo respondes a lo que Dios te dice?
Resiste la urgencia de interrumpir -el famoso plan B-, resiste el impulso de tomar las palabras y enseñanza de Dios y egoístamente pensar solo en ti.
Dios nos amonesta a ser rápidas para oír de Su Palabra. Priorizar nuestro tiempo haciendo esto mismo, escuchando buena enseñanza, leyendo, sumergidas en escuchar las palabras de Dios.

Pero, ¿qué sucede luego cuando oímos a Dios?
Luego resulta incómodo y ¿qué hacemos? Buscamos excusas…pero-pero-pero… Si la Palabra nos trae convicción, entonces somos rápidas para hablar y buscar excusas.

Tardo para hablar… porque si hablamos, ¿qué aprendemos? Es imposible hablar y aprender al mismo tiempo. Tenemos dos orejas fuera de la cabeza y una sola lengua oculta dentro de la boca: rápidas para oír, lentas para hablar y para airarse. Luego pasa que algo nos produce convicción de pecado y respondemos con ira y frustración.

¿Es pecado la ira? No. La ira es una emoción, igual que el gozo o la tristeza. Las emociones no tienen valor moral asignado, este valor surge cuando añadimos emociones a un pensamiento o una acción equivocada. La ira no es pecado en sí misma, pero al igual que con cualquier otra emoción, siempre existirá la tentación porque queremos sentir de cierta manera… La psicología barata dice que como las emociones son el producto natural de la personalidad, no pueden controlarse, solo suprimirse o ignorarse. Pero Santiago dice claramente que las emociones son el producto de toda la persona, y que por la gracia de Dios y la obra del Espíritu, la persona puede ser transformada de tal modo que traiga sus emociones alineadas con la obra y voluntad de Dios.
Piensa por un momento: Jesús pasó 33 años al lado de toda clase de gente, ¿cuántas veces perdió el control? Dos, una en el templo y otra en la sinagoga donde sanó al hombre de la mano seca. Luego la gente excusa su ira diciendo “Jesús se airó.” Pero la ira del Señor no fue nunca pecaminosa, si estudian los pasajes se darán cuenta que su ira fue producto de celo por la gloria de Dios. Jesús no se airó por causa de su propia gloria, sino por causa del Padre.

¿Y cuando yo me airo? ¿De cuál gloria tengo celo? La mía propia, alguien ha violado mi voluntad. Mi ira se levanta cada vez que mi voluntad está en juego. Luego no es equivocada, pero si vuelco mi ira en acciones que intentan restaurarme a una posición de poder o de autoridad, luego entonces está mal.

¿Qué tan frecuente demostramos ira por causa de la gloria de Dios?
Saben, la mejor razón para ser lentas en airarnos es debida al mismo Dios, nuestra Padre es lento para la ira, grande en misericordia, gentileza y compasión.
De modo que ¿cuál relación quedaría más impactada al cambiar? La de nuestra Padre celestial.
Ser enseñables, ser capaces de oír Su palabra y revelar nuestra pecaminosidad, capaces de escuchar y cambiar, lentas para hablar y lentas para airarnos, esto nos será más fácil con la práctica diaria.

la justicia de Dios… Describe un atributo: Su pureza moral y en especial Su confiabilidad y fidelidad en que hará lo que ha prometido (Salmo 35:24 Júzgame conforme a tu justicia, oh SEÑOR, Dios mío; que no se rían de mí). Recuerden que la carta antecede a los escritos de Pablo, Santiago debe leerse en el contexto del Antiguo Testamento, del judaísmo, y en particular de las enseñanzas del Señor Jesús. Santiago utiliza la frase “la justicia de Dios” con el significado bíblico global: hacer lo que Dios requiere de Su pueblo (Mateo 5:20 Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.; 5:6,10; 6:33). En pocas palabras, que la ira del hombre no produce conductas que agraden a Dios.

21Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas.
22Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. 23Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; 24pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es.
25Pero el que mira atentamente [intencionadamente] a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.
26Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana.
27La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.

La palabra “inmundicia” tiene una raíz que también puede traducirse como “tapones de cera.” ¿Ven la conexión? ¿Quieres escuchar mejor? Retira todo aquello que es obstáculo para escuchar y recibir la Palabra de Dios. “Malicia” es otra palabra especial:
malicia
Del lat. malitia.
1. Intención solapada, de ordinario maligna o picante, con que se dice o se hace algo.
2. maldad (‖ cualidad de malo). Inclinación a lo malo y contrario a la virtud.
4. Interpretación siniestra y maliciosa, propensión a pensar mal.
5. Cualidad por la que algo se hace perjudicial y maligno.
6. Penetración, sutileza, sagacidad.
7. Sospecha o recelo.
8. Palabra satírica, sentencia picante y ofensiva.

Es una palabra que indica intento o pecado deliberado.

El tema es obvio: quienes experimentan el nuevo nacimiento por medio de la Palabra de Dios (v.18), aceptan con humildad (v.21) la Palabra cumpliéndola (v.22-27). La “religión” que cuenta delante de Dios, capaz de salvar el alma, proviene de la expresión de un estilo de vida de obediencia a la Palabra de Dios “implantada” en cada creyente (1 Pedro 1:23-2:2 Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. Porque: TODA CARNE ES COMO LA HIERBA, Y TODA SU GLORIA COMO LA FLOR DE LA HIERBA. SECASE LA HIERBA, CAESE LA FLOR, MAS LA PALABRA DEL SEÑOR PERMANECE PARA SIEMPRE. Y esta es la palabra que os fue predicada.
1Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, 2desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación).

Observen que la metáfora habitual de “quitarse la vieja ropa” y “vestirse con nueva” no es la que utilizan Pedro ni Santiago: ambos utilizan un imperativo positivo que es “aceptar, recibir” ¿Por qué? Porque no se trata de adoptar un nuevo código de conducta sino de algo más básico: la influencia de la Palabra de Dios para producir una nueva conducta (Jeremías 31:33 porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días -declara el SEÑOR- Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo; Ezequiel 36:24-32).
Dios planta, la hace permanente, parte inseparable del creyente, guía y presencia que comanda desde el interior.
Luego entonces en Santiago la frase “aceptar con humildad la palabra implantada en vosotros” no es un mandato a incrédulos a que se conviertan (en otras partes del NT sí) sino un mandato dado a creyentes para que permitan la influencia de la Palabra en todo lo concerniente a sus vidas. “Con humildad” es decir, abiertos y receptivos a la obra de la Palabra en el corazón, a su autoridad y guía.

¿Qué significa “recibir la Palabra”? Santiago se adentra un poco más en el tema para explicarnos que quienes solamente oyen están en terreno peligroso, se engañan a sí mismos (Lucas 11:28 Pero El dijo: Al contrario, dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan). Nadie enfatiza más que el Señor Jesús la necesidad de responder con obediencia radical luego de ser tocados por la gracia de Dios. Ambas cosas, la iniciativa de gracia y la respuesta de agradecimiento son aspectos necesarios del evangelio.
La Palabra, mediante la cual alcanzamos vida nueva (v.18) y la cual fue implantada en nosotros (v.21), es una Palabra para ser puesta en práctica.
Obedecer es mucho más que oír.
Todo el punto de aprender algo no es para que sepamos mucho o para darse la vuelta y enseñar y ya; el tema de ser discípulas de Dios es darse la vuelta y hacer.
Santiago aquí emplea la metáfora del espejo.

¿Cuántas traen un espejo en su bolsa ahora mismo?
En un día cualquiera, ¿cuántos espejos encontramos? ¿y qué hacemos? Aunque sea de reojo echamos una miradita para arreglar lo que vemos, ponerse pintalabios, peinarse, etc.
Saben, hay gente que nos levanta toda clase de espejos: espejos sobre religiones que prometen hacernos sentir bien, espejos de la cultura y de la moda, espejos de gente criticona también, espejos de revistas… montones de gentes que dicen “mira, este espejo es verdadero…”

¿Cuánto tiempo gastas mirándote en el espejo que produce resultados eternos? ¿No te parece que si fuéramos mejores estudiantes de este espejo, con determinación, si hiciéramos todo lo que esté a nuestro alcance, no te parece que los resultados serían un verdadero adorno al evangelio?

El éxito de la analogía del espejo presume que tanto la persona que mira en el espejo natural como la persona que mira en la Palabra, ambos, son capaces de respuestas diferentes.
El “oidor” falla porque no acciona sobre lo que ve en el espejo (implicando que podría hacerlo si quisiera), mientras que el “hacedor” es alabado por poner en efecto lo que ha visto en la ley de Dios (implicando que podría ignorarlo si quisiera).
El punto clave del “oidor” es su olvido.
Constantemente el Señor advierte al pueblo de Israel a “no olvidar” Sus hechos poderosos sino recordar Sus misericordias y Su Ley (Exodo 13:3; Números 15:39; Deuteronomio 6:12; 8:2; Malaquías 4:4).
“Recordar” a Dios, sus hechos y enseñanzas, es contemplarle de tal modo que impresione largamente el corazón y la mente. Quien “olvida” lo que ha visto en la Palabra de Dios es aquella que lee o escucha de manera superficial, que no impresiona, el mensaje en el alma.

25Pero el que mira atentamente [intencionadamente] a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.

Santiago concluye el contraste dirigiéndose específicamente al “hacedor”: el que mira intencionadamente en la perfecta ley que concede libertad para obedecer con alegría, no por obligación, la clase de obediencia que deriva de nuestra relación con el Padre.
De nuevo, hay que ser perseverantes para mirar en este espejo y vernos retratadas (piensa lo difícil que es mirarse al espejo por la mañana). Pero si perseveramos, no olvidamos y hacemos, seremos bienaventuradas! ¿Por qué? porque estaremos haciendo lo que Dios quiere que haga.

¿Cuál Ley…? Santiago no se refiere a la Ley de Moisés como tal, sino a la Ley de Moisés interpretada y suplementada por Cristo. La calificación “ley de la libertad” se refiere a la promesa del nuevo pacto de la ley escrita en el corazón (Jeremías 31:31-34).

Quien mira intencionadamente en la Ley y persevera en ella será bienaventurado en lo que hace. Observen que se trata de una bendición futura -la salvación que proviene cuando uno “acepta” la Palabra (v.21).

26Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana.
27La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.

Santiago se vuelve cada vez más práctico y específico en su llamado a responder apropiadamente a la Palabra de Dios. ¿Un “religioso” moderno? Un buen cristiano. ¿Alguna piensa que es buena cristiana?
La lengua nos echa de cabeza porque el Señor dice “que de la abundancia del corazón habla la boca” de modo que si nos creemos justas pero no controlamos la lengua, ésta revelará la verdad: hipocresía evangélica.

“Aceptar” la Palabra (v.21) se convierte en “hacer” la Palabra (v.22), que ahora se convierte en “cumplir” la Ley.
Los últimos versos culminan la progresión, Santiago sugiere 3 manifestaciones de obediencia a la Palabra, manifestaciones que establecen la agenda para el resto de la carta:
Control de la lengua (1:19-20; 3:1-12; 4:11-12)
Preocupación por los indefensos (2:1-13, 15-16; cf. 5:1-6)
Evitar la mundanalidad (4:4-10)

Calvino: “Santiago no define religión en lo general, sino que nos recuerda que religión sin las cosas que menciona no tiene valor.” Es necesario contar con acciones concretas y específicas para demostrar la premisa de que “una es religiosa.” Los temas que menciona eran problemas serios: viudas y huérfanos estaban dentro de los más indefensos de su tiempo; hoy día, viudas y huérfanos, inmigrantes que intentan adaptarse a una vida nueva, parias y descastados del tercer mundo, discapacitados, los que viven en la calle… la prueba de la verdadera religión es el grado en que extendemos ayuda a los indefensos de este mundo. El “hacedor” muestra preocupación activa por personas indefensas. La fe genuina actúa siempre.

La 3ra. marca, mundanalidad, se refiere a la filosofía y estilo de vida [placeres y vanidades] que caracteriza la vida humana que no tiene en cuenta a Dios. Santiago cuidadosamente evita dar la impresión de que la religión que agrada a Dios consiste en actos externos o en acciones sociales. No. Quienes hemos aceptado la obra reconciliadora de Dios en Cristo hemos de distanciarnos cada día más del modo de vida a nuestro alrededor, mantenernos sin mancha -inmaculados- de la influencia contaminante del mundo.
OJO: en este momento la tentación es poner el espejo frente a X o Y persona, pero Santiago habla en la segunda persona del singular y del plural: Tú, Nosotras.
¡No te pierdas!

inmaculado, da
Del lat. immaculātus.
1. Que no tiene mancha.

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Cuéntico bóbico para una nénica aburrídica

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Una mañánica
de primavérica
hallé una láuchica
en la verédica.
Era muy rárica:
con dos mil rúlicos
sobre la cárica,
según calcúlico.
En su cartérica
guardaba heládico
de rica crémica
y chocolático.

Jugó a la abuélica,
también al ránguico,
pisa pisuélica
y bailó un tánguico.

Y muy ligérico
se fue en un cárrico
con su cochérico
y sus cabállicos.

No, no es mentírica
-cara de tórtica-
¿No crees nádica?
¡Pues no me impórtica!

Elsa Isabel Bornemann
(Argentina, 1952-2013)

Apuntes a Génesis II

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TEMA VII. PROBLEMA DOBLE. Génesis 29-33 (ahora 29:31 a 30:43)

31Vio el Señor que Lea era aborrecida, y le concedió hijos [abrió su matriz]; pero Raquel era estéril.
La primera referencia a la actividad de Jehová: es El quien observa que Lea no es amada.
Siete años, una semana, dos casamientos y un escenario vergonzoso, y he aquí Dios de nuevo en escena.
Lea era aborrecida (es la misma palabra usada en Deuteronomio 21:15; Mateo 6:24). Pero Dios escoge a esta mujer para ser madre primero. Es la segunda vez que Jehová Dios abre la matriz, la primera cuando las filisteas y Abimelec.
aborrecer
Del lat. abhorrescĕre.
1. Tener aversión a alguien o algo.
2. Dicho de algunos animales, y especialmente de las aves: Dejar o abandonar el nido, los huevos o las crías.

Jacob aborreció a Lea, pero no buscó divorciarse de ella. Es posible que no existiera la opción, pues si lo fuera Jacob lo habría hecho; también es posible que si hubiera procedido habría perdido entonces a Raquel.
Si suponemos que los embarazos de Lea suceden en los siguientes siete años luego del casorio, significa que desde los primeros años Lea estuvo embarazada (tuvo 4 hijos). De hecho, el análisis somero de 11 hijos en siete años sugiere que ¡dos o más de las cuatro mujeres estuvieron embarazadas al mismo tiempo!
Las ocasiones crean tres escenarios, reflejo fiel del conflicto familiar:
1) El Señor abre la matriz de Lea (29:31-35)
2) Lucha entre Raquel y Lea via Bilhah y Zilpah (30:1-13)
3) Lucha entre Raquel y Lea vía compraventa y oración (30:14-24).

En cada escena nacen 4 niños, para un total de 11 varones y una hija. El clímax llega cuando Dios recuerda a Raquel y nace el 12 varón, con Jacob en el exilio.
32Y concibió Lea y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rubén [ved, un hijo], pues dijo: Por cuanto el Señor ha visto mi aflicción, sin duda ahora mi marido me amará.
33Concibió de nuevo y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto el Señor ha oído que soy aborrecida, me ha dado también este hijo. Así que le puso por nombre Simeón [el que escucha]. 34Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez mi marido se apegará a mí, porque le he dado tres hijos. Así que le puso por nombre Leví [adherido]. 35Concibió una vez más y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré al Señor; así que le puso por nombre Judá [alabado]; y dejó de dar a luz.

La razón del primer nombre es correcta: “Dios ha visto…” pero la segunda parte no lo es. Lea no será la primera ni la última mujer que descubre que un embarazo no es garantía del amor o cuidados del esposo.
Cuando Simón, Lea enfoca a Dios, quien está por encima de cualquier circunstancia.
Noten que Jacob no tiene parte en dar nombre a los hijos.
Cuando Leví, Lea espera que su marido ¡se apegue un poco más a ella! No ha perdido la esperanza, en otras palabras. La verdad que Jacob “no era fácil” pues continúa cohabitando con ella (y con todas las demás) a pesar de su aborrecimiento.

Al nacimiento del cuarto hijo Lea ya no habla de su lamentable situación, se vuelca solo en Dios. Judá quiere decir “alabado sea Dios.” Leví es el padre de los sacerdotes levitas. Moisés y Aarón fueron levitas. Judá es el linaje principal de la monarquía. De modo que dos de las instituciones principales del Antiguo Testamento -sacerdocio y monarquía- provienen de un matrimonio no planificado ni querido.

30 1Pero viendo Raquel que ella no daba hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana, y dijo a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero. 2Entonces se encendió la ira de Jacob contra Raquel, y dijo: ¿Estoy yo en lugar de Dios, que te ha negado el fruto de tu vientre?

¿Celos de su hermana la fea? Lanza un imperativo a Jacob, un auténtico reproche, que Jacob responde con la misma insolencia. En su respuesta encontramos certeza teológica pero también abdicación de su papel como líder piadoso.
Lea no tenía el cuerpo curvilíneo de Raquel, pero Raquel no tenía la fecundidad de Lea. Tenemos dos de los estereotipos femeninos más comunes que podemos encontrar: una mujer hermosa que anhela tener hijos, otra fea -pero con hijos- que solo anhela al marido.
Querer hijos no es problema, anhelar el amor de tu esposo tampoco; el problema es convertir esos deseos en lo más importante de tu vida.

Hemos visto el tema recurrente de perseguir cosas buenas de la manera equivocada: Jacob engaña a Esaú; Labán engaña a Jacob; Lea participa en el engaño contra Jacob la noche de sus bodas, y luego veremos a Raquel practicando engaño contra su padre cuando esconde los idolillos que tomó de la casa de su padre.
Pecado conduce a muerte, negligencia conduce a pérdida, egoísmo conduce a auto victimización, y cada quien termina aislado y solitario.
He aquí la ley moral de la reciprocidad (Gálatas 6:7-8 No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna).

Jacob sufre las consecuencias del favoritismo que le impuso Labán. Raquel se encuentra en fuerte angustia, quiere respeto y validez de su matrimonio. Cada mujer quiere lo que tiene la otra; ninguna valora lo que se le ha otorgado.
La hipérbole del lenguaje revela su angustia. Irónicamente, morirá dando a luz (35:16-19).
hipérbole
Del lat. hyperbŏle, y este del gr. ὑπερβολή hyperbolḗ.
1. Aumento o disminución excesiva de aquello de que se habla.
2. Exageración de una circunstancia, relato o noticia.

3Y ella dijo: Aquí está mi sierva Bilha; llégate a ella para que dé a luz sobre mis rodillas, para que por medio de ella yo también tenga hijos. 4Y le dio a su sierva Bilha por mujer, y Jacob se llegó a ella. 5Bilha concibió y dio a luz un hijo a Jacob. 6Y Raquel dijo: Dios me ha vindicado; ciertamente ha oído mi voz y me ha dado un hijo. Por tanto le puso por nombre Dan [El juzgó]. 7Concibió otra vez Bilha, sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob. 8Y Raquel dijo: Con grandes luchas [de Dios] he luchado con mi hermana, y ciertamente he prevalecido. Y le puso por nombre Neftalí [mi lucha].
Jacob no protesta la sugerencia de Raquel y Bilha queda embarazada. ¡Todas se embarazan menos Raquel! Para colmo, de hijos varones.
Raquel es plenamente consciente de que Dios abre/cierra la matriz, por ello exclama luchar con Dios a su favor.

9Viendo Lea que había dejado de dar a luz, tomó a su sierva Zilpa y la dio por mujer a Jacob. 10Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo a Jacob. 11Y Lea dijo: ¡Cuán afortunada! Y le puso por nombre Gad [fortuna]. 12Después Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob. 13Y Lea dijo: Dichosa de mí; porque las mujeres me llamarán bienaventurada. Y le puso por nombre Aser [dichoso].
Lea exultante, podría compararse con María (Lucas 1:48); la diferencia principal es que Lea habla de “todas las mujeres” mientras que María hable de “todas las generaciones.”
En esencia, lo que Lea dice es “Envídienme.”

14Fue Rubén en los días de la cosecha de trigo, y halló mandrágoras en el campo, y las trajo a su madre Lea. Entonces Raquel dijo a Lea: Dame, te ruego, de las mandrágoras de tu hijo. 15Pero ella le respondió: ¿Te parece poco haberme quitado el marido? ¿Me quitarás también las mandrágoras de mi hijo? Y Raquel dijo: Que él duerma, pues, contigo esta noche a cambio de las mandrágoras de tu hijo.
16Y cuando Jacob vino del campo por la tarde, Lea salió a su encuentro y le dijo: Debes llegarte a mí, porque ciertamente te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y él durmió con ella aquella noche. 17Escuchó Dios a Lea, y ella concibió, y dio a luz el quinto hijo a Jacob. 18Y Lea dijo: Dios me ha dado mi recompensa porque di mi sierva a mi marido. Y le puso por nombre Isacar [recompensa]. 19Concibió Lea otra vez y dio a luz el sexto hijo a Jacob. 20Y Lea dijo: Dios me ha favorecido con una buena dote; ahora mi marido vivirá conmigo [me honrará], porque le he dado seis hijos. Y le puso por nombre Zabulón [honor]. 21Después dio a luz una hija, y le puso por nombre Dina.

¿Habrá recordado Jacob su compra de la primogenitura? ¿Su alquiler por Labán y ahora por su hija Lea? No hace preguntas, consiente y duerme con Lea esa noche.
Las mandrágoras son plantas parecidas a los tomates, se cosechan en marzo – abril y emiten una fragancia muy característica, densa. Se utilizaba como afrodisíaco en el mundo antiguo (Cantares 7:13); Afrodita se conocía como “La Dama de la Mandrágora.”
Aparentemente Raquel decidía con quien dormía Jacob, siendo ella la favorita.
Ambas esposas tienen serias “deficiencias”, una en amor y reconocimiento, la otra en hijos. Cada una tiene su “plan B” para subsanar deficiencia; Raquel no era ajena a las supuestas propiedades de la fruta, ella misma esperaba beneficios y cede al alquiler.
mandrágora
Del lat. mandragŏra, y este del gr. μανδραγόρας mandragóras.
1. Planta herbácea de la familia de las solanáceas, sin tallo, con muchas hojas pecioladas, muy grandes, ovaladas, rugosas, ondeadas por el margen y de color verde oscuro, flores de mal olor en forma de campanilla, blanquecinas y rojizas, en grupo colocado en el centro de las hojas, fruto en baya semejante a una manzana pequeña, redondo, liso, carnoso y de olor fétido, y raíz gruesa, fusiforme y a menudo bifurcada. Se ha usado en medicina como narcótico, y acerca de sus propiedades corrían en la Antigüedad muchas fábulas.

Pero Lea tuvo dos varones y una hija sin mandrágoras; Raquel hubo de esperar tres años sin hijos. Observen que el nombre de Dina carece de etimología.

22Entonces Dios se acordó de Raquel; y Dios la escuchó y le concedió hijos. 23Y ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta. 24Y le puso por nombre José, diciendo: Que el Señor me añada otro hijo.

Dios se acordó de Noé, ahora recuerda a Raquel y abre su matriz.
Para nada menciona las mandrágoras y atribuye su embarazo y parto a la obra de Dios en su vida (¡por fin!). Cuando se entrega a la oración entonces es que Dios remueve su desgracia.

Ley de la reciprocidad.
Si bien ambas hermanas reconocen que el Dios de Israel -a quien llaman “el Señor”- es quien les permite concebir, y a pesar de que ambas validan su identidad reconociendo el favor de Dios sobre ellas, sus luchas egoístas por la supremacía destruyen el hogar.
Su vergonzosa competencia produce contiendas sin fin (Proverbios 12:4 la mujer virtuosa es corona de su marido, mas la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos) y siembra la semilla del futuro tribalismo destructivo que arruinará a los hijos de Israel.
Jacob también es disciplinado. Así como negoció el asunto de la primogenitura, Labán le negoció las esposas y Lea negoció la compraventa del mismo Jacob.

Las 12 tribus de Israel nacen en un ambiente opresivo, de dolor social y rivalidad.
Y, sin embargo, Dios bendice. Su gracia es mayor que nuestros pecados, Sus propósitos no serán obstaculizados. Entrelazada en la historia se encuentra el regalo de la esperanza (Juan 10:10 …Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia).
Por la misericordia divina Lea da a luz seis de las 12 tribus de Israel, incluyendo los linajes mesiánico y levítico. Dios “recuerda” a Raquel.

La angustia de no producir hijos es entendible. Pero desde la perspectiva bíblica es una oportunidad para la gracia soberana. Fe es presentar a Dios nuestros miedos y debilidades y confiar en que de alguna manera El transformará nuestro dolor en un momento de gracia.
Dios abre la matriz de Raquel después que ella se desprendió de su marido y de su posición como esposa privilegiada. Su esterilidad era un símbolo de su terca voluntad, su envidia, y su opresión a su hermana.

25Y sucedió que cuando Raquel hubo dado a luz a José, Jacob dijo a Labán: Despídeme para que me vaya a mi lugar y a mi tierra. 26Dame mis mujeres y mis hijos por los cuales te he servido, y déjame ir; pues tú bien sabes el servicio que te he prestado.

Interesante, el nacimiento del hijo de Raquel es la señal del tiempo de partir. Tal parece que Jacob se siente libre, por fin despierta y es el primero que habla, demandando que Labán honre el contrato de matrimonio y propone los términos para el contrato de ganado.
Observen que Jason solicita la entrega de sus mujeres e hijos porque de hecho Labán todavía podía tener derechos de propiedad (Génesis 31:43).
Noten también el lenguaje: te he servido… Jacob caracteriza su tiempo con Labán como servidumbre!

27Pero Labán le respondió: Si ahora he hallado gracia ante tus ojos, quédate conmigo; me he dado cuenta de que el Señor me ha bendecido por causa tuya. 28Y añadió: Fíjame tu salario, y te lo daré.

Truculento Labán entregado a prácticas paganas (me he dado cuenta…), el idioma original significa que era dado a la adivinación. Tal práctica fue expresamente prohibida en Israel (Levítico 19:26; Deuteronomio 18:10,14) porque presupone control del mundo por otras fuerzas espirituales ajenas a Dios. Dios hace que Labán mismo confiese la bendición del Señor por causa de la presencia e Jacob, cumpliendo así una de las promesas hechas a Abraham.
Labán se concentra solo en lo económico. Ignora la petición sobre las mujeres e hijos. En un sentido atribuye su prosperidad material al Dios de Jacob; por otra parte admite -sin decirlo- que esa prosperidad no es recompensa de virtud propia alguna, sino debida únicamente a la presencia de Jacob en su casa.

29Mas él le respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo le ha ido a tu ganado conmigo. 30Porque tenías poco antes de que yo viniera, y ha aumentado hasta ser multitud; y el Señor te ha bendecido en todo lo que he hecho. Y ahora, ¿cuándo proveeré yo también para mi propia casa?
31Y él respondió: ¿Qué te daré? Y Jacob dijo: No me des nada. Volveré a pastorear y a cuidar tu rebaño si tan sólo haces esto por mí: 32déjame pasar por entre todo tu rebaño hoy, apartando de él toda oveja moteada o manchada y todos los corderos negros, y las manchadas o moteadas de entre las cabras, y ése será mi salario.
33Mi honradez responderá por mí el día de mañana, cuando vengas a ver acerca de mi salario. Todo lo que no sea moteado y manchado entre las cabras, y negro entre los corderos, si es hallado conmigo, se considerará robado.
34Y Labán dijo: Muy bien, sea conforme a tu palabra.

En el Mediterráneo las ovejas suelen ser blancas y las cabras negras o café oscuro. Jacob está pidiendo lo irregular, lo que no es de color normal, en pocas palabras.
Por tanto, si Labán descubre cualquier animal de un solo color en el ganado de Jacob, podrá acusarlo de robo.
¡Mi honradez..! Lo que no hizo con su hermano Esaú. Si Labán hubiera sabido la historia seguro que no habría hecho negocio con Jacob. Ahora bien, normalmente el 20% del ganado no es de un solo color, es probable que Labán consiente al negocio porque Jacob está dispuesto a aceptar una pequeña cantidad.
Lo que Labán ignora es que Jacob recibió otro sueño (31:10-13), aunque relatado más tarde, cronológicamente debió ser anterior al contrato actual. La proposición de Jacob depende del sueño de Dios.

35Aquel mismo día apartó Labán los machos cabríos rayados o manchados y todas las cabras moteadas o manchadas, y todo lo que tenía algo de blanco, y de entre los corderos todos los negros, y lo puso todo al cuidado de sus hijos. 36Y puso una distancia de tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba el resto de los rebaños de Labán.
Truculento Labán otra vez. Los animales debieran ser el punto de partida para Jacob, al apartarlos del rebaño literalmente deja a Jacob sin nada para empezar, y además pone distancia de por medio.
Pero a los escogidos de Dios todo obra para bien. Las dos precauciones de Labán solo acentuarán más la super bendición que está por venir. Como escribe el poeta: lo mejor siempre está por venir.

37Entonces Jacob tomó varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, y les sacó tiras blancas de la corteza, descubriendo así lo blanco de las varas. 38Y colocó las varas que había descortezado delante de los rebaños, en los canales, en los abrevaderos, donde los rebaños venían a beber; y se apareaban cuando venían a beber. 39Así se apareaban los rebaños junto a las varas; y los rebaños tenían crías rayadas, moteadas y manchadas.
40Y Jacob apartó los corderos, y puso los rebaños en dirección a lo rayado y a todo lo negro en el rebaño de Labán, y puso su propio hato aparte; no lo puso con el rebaño de Labán.
Este asunto de las varas es equivalente a las mandrágoras de Raquel. Las frutas no fueron la causa de la fertilidad, las varas no son la causa de que animales de un solo color tengan crías rayadas, moteadas y manchadas.
¿Mera superstición de Jacob o se aprovecha del paganismo de Labán?
Jacob testifica que fue Dios quien produjo los resultados deseados, no obra de magia.
fenotipo
Del al. Phaenotypus, hoy Phänotypus, y este de la raíz del gr. φαίνειν phaínein ‘mostrar, aparecer’ y τύπος týpos ‘tipo’.
1. Manifestación variable del genotipo de un organismo en un determinado ambiente.

genotipo
Del al. Genotypus, y este del gr. γένος génos ‘raza’, ‘linaje’, ‘prole’ y τύπος týpos ‘tipo’.
1. Conjunto de los genes de un individuo, de acuerdo con su composición alélica.

El ganado que cuida es de un solo color (fenotipo). Pero los genes se heredan mediante leyes mendelianas, de modo que ⅓ de los animales es de genes homocigotos, de un solo color o monocromáticos, y ⅔ son de genes heterocigotos (que contienen el gen de las manchas).
Al cruzar los heterocigotos entre sí, Jacob producirá 25% de animales manchados. Jacob muestra ingenuidad pero no ha cometido engaño.
Sin embargo en el Antiguo Testamento el significado de ‘justicia’ implica “servir a la comunidad para Dios”, no para sí mismo; ‘maldad’ implica servirse a sí mismo a expensas de otros:
1) Respecto al contrato matrimonial, cumplió los segundos siete años, y no se divorció de Lea.
2) Respecto al contrato salarial, Jacob parece abrazar la filosofía de “adonde fueres haz lo que vieres.”

41Además, sucedía que cada vez que los más robustos del rebaño se apareaban, Jacob ponía las varas a la vista del rebaño en los canales, para que se aparearan frente a las varas; 42pero cuando el rebaño era débil, no las ponía, de manera que las crías débiles vinieron a ser de Labán y las robustas de Jacob.
43Así prosperó el hombre en gran manera, y tuvo grandes rebaños, y siervas y siervos, y camellos y asnos.

Es evidente que Jacob era un ganadero experimentado. Ahora escoge animales de modo muy selectivo: los animales híbridos eran más fuertes y concebían más temprano que los homocigotos, sus colores recesivos emergían al aparearse entre sí.
Dios le dio este conocimiento (31:12), así como luego dio a José, hijo de Jacob, la capacidad de interpretar sueños.

El Soberano bendice a este hombre a expensas del ganado de Labán, pese a que ambos han actuado de manera escandalosa. Dios se ha comprometido con este hombre fallido.
La narración establece la absoluta verdad de la soberanía divina, una vez más.
Dios no se frustra por nada; Sus promesas de protección y bendición eventualmente triunfan.
El escritor no exalta la conducta de Jacob, el Señor recompensa a Jacob y castiga a Labán en el puro ejercicio de Su voluntad.
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Poema del enamorado de la maestra

Estándar

Usted jamás va a saberlo
y es apenas una frase:
¿cómo escribir que la quiero
en el cuaderno de clase?

Usted nunca va a enterarse.
Es ancha esta pena mía.
¿Cómo contarle mi amor
con faltas de ortografía?

Usted pondrá “insuficiente”
a su alumno enamorado,
pues por volverla a tener
¡voy a repetir el grado!

Elsa Isabel Bornemann
(Argentina, 1952-2013)