S, H y C espirituales

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 ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!

Apuntes a Santiago. 2:14-26

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TEMA 6. FE GENUINA Y ACCIONES. 2:14-26

14¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarle?
15Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, 16y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve?

Santiago continúa el tema de que ser hacedores/fe conduce a hacer/obras. Aparentemente Santiago contradice a Pablo (Efesios 2:8-9). Sin embargo tal dicotomía entre fe y obras es inexistente.
Tanto Pablo como Santiago están de acuerdo que la base de la salvación es por sola gracia mediante la fe, donde las obras no son la base sino el necesario resultado de (Efesios 2:10).

dicotomía
Del gr. διχοτομία dichotomía.
1. División en dos partes.
2. Práctica condenada por la recta deontología, que consiste en el pago de una comisión por el médico consultante, operador o especialista, al médico de cabecera que le ha recomendado un cliente.
3. Bifurcación de un tallo o de una rama.
4. Método de clasificación que consiste en dividir en dos un concepto sucesivamente.

17Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta.

El pasaje contiene la prueba que une a todas lo demás que hemos venido estudiando: la prueba de las obras, o de la conducta justa que obedece la Palabra de Dios y manifiesta naturaleza piadosa (cf. 1:22-25); ya ha declarado que la salvación es regalo de Dios (1:17-18), y ahora muestra que hay una clase de fe que es aparente, una fe que no salva (cf. Mateo 3:7,8; 5:16; 7:21; 13:18-23 [parábola del sembrador]; Juan 8:30, 31; 15:6).
Las dos preguntas del pasaje (¿de qué sirve?) establecen la agenda para el resto del capítulo, de lo general a lo particular.

Santiago introduce cuatro ilustraciones para que observemos el contraste entre fe muerta, inútil, falsa, y fe genuina, activa.

si alguno de ustedes… la frase gobierna la interpretación del pasaje. Noten lo que Santiago no dice: no dice que esta persona tenga fe, sino que él/ella dicen que tienen fe.
El pasaje inicia describiendo la condición desesperada de un miembro de la comunidad: no tiene ropa ni comida del diario vivir, es un mendigo en pocas palabras. Y viene este otro, ve la necesidad, y en lugar de pre-ocuparse y llenarse de compasión, solo proporciona palabras muy piadositas.
Hechos 2:44-47 relata que como resultado de la fe en Jesucristo, fueron transformados de tal modo que a nadie le hacía falta nada, porque la verdadera fe produce esta clase de compasión y amor hacia las personas (1 Juan 3:17-18).
Sabemos esto. Nos disgusta la gente que habla y promete y luego no hace nada; nos disgusta estar entre gente así, especialmente cuando somos la parte que recibiría.

Es verdad que no estamos supuestas a llenar cada necesidad, pero la prueba es buena y válida, decir tan solo “oraré por ti” son palabras fáciles. El punto no es la forma, lo reprensible es que se trata de una cobertura funcional a la falta de obrar.
Amadas, lo que hacemos revela quiénes somos. Lo que hagamos revela nuestro corazón, revela nuestra fe. Falla en proveer para una necesidad obvia hace daño a quien necesita y levanta serias dudas sobre el estado espiritual de quien no hace nada para aliviar la necesidad (Mateo 25:42-43, las ovejas y las cabras).
El punto teológico es fundamental: palabras inútiles idénticas a quien dice tener fe pero no tiene obras. Fe sin obras es inútil, inactiva, inerte (nekros, cf. Romanos 7:8; Hebreos 6:1).

Otra vez: Santiago no contrasta fe y obras como si fueran opciones alternas para acercarse a Dios; lo que hace es contrastar una fe inherentemente defectuosa porque no obra, con una fe que es genuina porque resulta en acción.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras [uno tiene fe, otro tiene obras].

¿A quién se refiere Santiago? Tú, alguien que definitivamente no es un aliado (v.20). Esta es la primera ilustración.
Otra vez: Santiago no contrasta fe y obras como si fueran opciones alternas para acercarse a Dios; lo que hace es contrastar una fe inherentemente defectuosa porque no obra, con una fe que es genuina porque resulta en acción.

diatriba
Del fr. diatribe, y este del gr. διατριβή diatribḗ ‘debate’.
1. f. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo.

Emplea un recurso de argumentación muy usado en el mundo antiguo conocido como la diatriba. El recurso utiliza citas frecuentes de un interlocutor imaginario para ir contestando y avanzando el argumento propio.
Presenta un reto: “prueba esto… yo te mostraré mi fe por lo que hago” y esta palabra “mostrar” es importante más adelante.

19Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan.
Segunda ilustración, hace referencia a la creencia en un solo Dios. La Shema, la confesión que todo judío haría a diario, las primeras dos palabras de una sección de la Torah, el título abreviado como Shema de la oración que sería la pieza central de los servicios matutino y vespertino de oración judíos:
Deuteronomio 6:4 Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es.
Shema Yisrael (o Sh’ma Yisrael; Hebrew: שְׁמַע יִשְׂרָאֵל; «Escucha, [Oh] Israel”).

Los demonios creen esto, y lo aborrecen. Conocen esto y lo aborrecen. Es decir que el puro conocimiento no sirve de nada. Hasta los demonios creen, y tiemblan. ¿Quieres saber por qué tiemblan? De puro miedo. Porque reconocen la santidad de Dios, Su justicia, y tiemblan de miedo (al menos exhiben reacción a su “fe”!)
¿Proclamas que Dios es uno? ¡Bien! “Es importante poseer buena teología, pero de nada nos sirve a menos que la buena teología nos posea a nosotros” (Mitton, citado por Douglas J Moo en The Letter of James). Que nuestra teología no se convierta en simple ejercicio verbal.
C.S Lewis: advertencia a nuevos creyentes al entrar a ministrar, temor a que el contacto frecuente con las “cosas sagradas” se convierta en rutina.

20Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril?
Continúa la diatriba, ahora más enfocada al punto principal: que la fe sin obras es fe muerta. Nos ofrece ejemplos para ilustrarlo:

21¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar? 22Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada; 23y se cumplió la Escritura que dice: Y ABRAHAM CREYO A DIOS Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA, y fue llamado amigo de Dios.

Abraham el patriarca, figura prominente en la historia de Israel. Y por buenas razones. Recibió condición de justo por su fe, es el estandarte que ondea sobre su cabeza. Observen la nota: la fe actuaba juntamente con sus obras porque, en la carne, la ofrenda no tendría sentido; Abraham obedece y luego actúa. He aquí la imagen de fe genuina, activa.
Abraham fue declarado como justo en Génesis 15, antes del pacto de la circuncisión, antes del nacimiento de Isaac, antes del sacrificio de Isaac. Es decir que sus obras no le aseguraron justicia, creyó en Dios y esto le fue contado por justicia.

Es la misma idea de Santiago en el capítulo 1, cuando dice que la perseverancia es completada, llevada a madurez; en Abraham produce actos de obediencia conducentes a la madurez plena, como un músculo ejercitado cada vez más fuerte, así las obras de fe se ejercitan mostrando relación, amistad, con Dios.

¿Se han dado cuenta que la Biblia no habla de Dios como el amigo de Abraham, sino Abraham como amigo de Dios?

24Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no sólo por la fe.

Pablo y Santiago utilizan la misma palabra “justificado” pero de manera diferente.
Pablo la utiliza en sentido legal, como declaración de justicia delante de Dios. Fuera de Cristo somos incapaces de obtener justicia alguna; nacidos en iniquidad somos objeto de la ira divina, ese es precisamente el significado de la cruz de Cristo. El absorbió la copa de ira, pagó la pena y sufrió el castigo merecido por nosotros. No hay otra forma de ser declarados justos delante de Dios sino solo a través de la obra de Cristo. Es la cruz 100%. Justificados solo por fe en Cristo.

Santiago está de acuerdo. Utiliza la palabra como demostración de lo que se ve: nuestras obras, vida, obediencia, nos justifican en el sentido que demuestra lo que ya está ahí, fe válida y auténtica.
Efesios 2:8-10 Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.

Es un regalo suplido por Dios, gratis: no algo ganado ni tampoco merecido. No el resultado de obras para que nadie se gloríe. ¿Ven el punto de Pablo? Fe y obras van juntas, fe verdadera produce obras que han sido preparadas de antemano, ineludibles porque si andamos en el Espíritu y Cristo mora en nosotras luego entonces produciremos fruto.
ineludible
1. Que no se puede eludir.

eludir
Del lat. eludĕre.
1. Evitar con astucia una dificultad o una obligación.
2. Esquivar el encuentro con alguien o con algo.
3. No tener en cuenta algo, por inadvertencia o intencionadamente.

O sea que como creyentes, importa todo lo que hagamos. Hemos sido perdonadas, todo pecado cubierto por gracia, pero luego olvidamos que somos llamadas a obediencia. Santiago pide coherencia, consistencia entre lo que hacemos y nuestra confesión de Cristo. Porque lo que hacemos revela quiénes somos, qué somos.

25Y de la misma manera, ¿no fue la ramera Rahab también justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
El último ejemplo de Santiago, nada menos que Rahab. ¡Qué contraste! Rahab, mujer, gentil, prostituta… para que no nos perdamos con la inmaculada figura del Padre de la Fe, Abraham, y vayamos a creer que este tipo de fe es un imposible.
Necesitamos a Rahab.
Su compasión fue costosa, arriesgó todo lo que tenía, hasta su vida, para esconder los espías, porque tuvo temor de Dios Todopoderoso!
Cuánta ternura en Santiago, nos presenta el ejemplo de Rahab para que veamos que no se trata de “pedigree espiritual” sino de fe que es real y se manifiesta en sus actos, sus obras de obediencia.

26Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muerta.
El resumen de Santiago: fe y obras en relación perfecta.
Examinemos nuestro corazón, preguntemos con temor y temblor, porque estamos bajo la bandera de la gracia; ¿hallaste inconsistencias? corre y confiesa delante de la cruz, que el Señor en Su misericordia nos revele fallos y negligencias y busquemos Su perdón.
(Mateo 7:24-29 la roca y la arena).

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Puentes

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Yo dibujo puentes
para que me encuentres:
un puente de tela,
con mis acuarelas;
un puente colgante,
con tiza brillante;
puentes de madera,
con lápiz de cera…

Puentes levadizos,
plateados, cobrizos.
Puentes irrompibles,
de piedra, invisibles…

Y tú, ¡quién creyera!
¡No los ves siquiera!
Hago cien, diez, uno…
¡No cruzas ninguno!

Elsa Isabel Bornemann
(Argentina, 1952-2013)

Apuntes a Génesis. 32:9-33:20

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TEMA VII. PROBLEMA DOBLE (Génesis 29-33)
Génesis 32:9 a 33:20

9Y dijo Jacob: Oh Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, oh Señor, que me dijiste: “Vuelve a tu tierra y a tus familiares, y yo te haré prosperar [haré bien contigo]”, 10indigno soy de toda misericordia y de toda la fidelidad [verdad] que has mostrado a tu siervo; pues con sólo mi cayado crucé este Jordán, y ahora he llegado a tener dos campamentos. 11Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque yo le tengo miedo, no sea que venga y me hiera a mí y a las madres con los hijos. 12Y tú dijiste: “De cierto te haré prosperar, y haré tu descendencia como la arena del mar que no se puede contar por su gran cantidad.”

La primera oración más larga de Génesis que basa su estructura en las promesas del pacto divino. Noten:
(1) Invocación: “Oh Dios de mi padre…oh Jehová.”
(2) Descripción: “Tú me dijiste…me harás bien.”
(3) Confesión: “yo no merezco…”
(4) Detalles: “mi gente…dos campamentos.”
(5) Petición: “rescátame de…Esaú.”
(6) Descripción -confianza: “tengo miedo…mis hijos.”
(7) Motivación: “Tú dijiste…”

Comienza y termina dirigiéndose a Dios, utilizando las palabras de Dios.
Jacob sugiere a Dios que Dios, si actuara, tiene el poder para prevenir una masacre potencial. Combina sus propias circunstancias y las de Dios en una sola petición.
Jacob se identifica como “siervo de Jehová” listo para servir a otros (26:24). Este título, “siervo de Jehová, identifica a los siervos más escogidos: Moisés, Josué, Caleb, David, y al Siervo de Isaías.
La oración es modelo de retórica: persuadir a quien se interpela que sus intereses y los de uno coinciden.

13Y pasó la noche allí. Entonces de lo que tenía consigo escogió un presente para su hermano Esaú: 14doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros, 15treinta camellas criando [lecheras] con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez asnos;

550 animales! Regalo de príncipe! En incrementos dramáticos, con toda diplomacia intentando pacificar al hermano ofendido. Jacob demuestra estar listo para restaurar la bendición a Esaú y reconocerlo como señor (Proverbios 25:21-22), confiando en que Dios mantendrá Sus promesas (Génesis 13; 32:9-12).

16y los entregó a sus siervos, cada manada aparte, y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned un buen espacio entre manada y manada.
17Y ordenó al primero, diciendo: Cuando mi hermano Esaú te encuentre y te pregunte, diciendo: “¿De quién eres y adónde vas, y de quién son estos animales que van delante de ti?”, 18entonces responderás: “Son de tu siervo Jacob; es un presente enviado a mi señor Esaú; y he aquí, él también viene detrás de nosotros.”
19Ordenó también al segundo y al tercero, y a todos los que iban tras las manadas, diciendo: De esta manera hablaréis a Esaú cuando lo encontréis, 20y diréis: “He aquí, tu siervo Jacob también viene detrás de nosotros.” Pues dijo: Lo apaciguaré con el presente que va delante de mí. Y después veré su rostro; quizá me acepte.
21El presente pasó, pues, delante de él, y él durmió aquella noche en el campamento.

¡Vaya modelo de valentía! Primero los animales, luego sus representantes, al último Jacob. ¿Enfrentar cara a cara a Esaú? ¡Ni en sueños! Jacob prefiere no dar la cara, lo cual prepara a la audiencia y a nosotros sobre el siguiente incidente.

22Y aquella misma noche se levantó, y tomó a sus dos mujeres, a sus dos siervas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Jaboc. 23Los tomó y los hizo pasar el arroyo, e hizo pasar también todo lo que tenía.

El río Jaboc en territorio canaanita discurre a través de cañones profundos hasta desembocar en el Jordán 37 km al norte del Mar Muerto. Aproximadamente 80.5 km de longitud, desciende desde 580 metros por encima del nivel del mar hasta 35 metros por debajo del nivel, lo cual explica los cañones profundos.

Ansioso por la noticia de Esaú y sus 400 hombres, Jacob no duerme. Primero considera la estrategia a seguir, decide enviar los regalos, tiene insomnio…

24Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba.

¿Quién ha venido a luchar?
La soledad de Jacob sirve para un propósito espiritual. Debe encontrar a Dios, solo, sin posesiones y sin protección.
Dios vendrá poderosamente con otros, de noche, para prepararlos espiritualmente contra encuentros peligrosos. Moisés fue atacado por Dios (Exodo 4:24-26) para prepararlo contra Faraón.
El narrador ilustra nuestra incapacidad para discernir la divinidad de un visitante sobrenatural, a menos que el visitante realice algún acto maravilloso (Manoa, su mujer y el Angel de Dios).

25Cuando vio que no había prevalecido contra Jacob, lo tocó en la coyuntura del muslo, y se dislocó la coyuntura del muslo de Jacob mientras luchaba con él. 26Entonces el hombre dijo: Suéltame porque raya el alba. Pero Jacob respondió: No te soltaré si no me bendices.

¡Jacob era fuerte! Pero Dios, con misericordia severa (nadie puede ver a Dios y vivir, Exodo 33:20), toca el acetábulo de la cadera para disminuir la fuerza de Jacob (modelo de tenacidad física), quien se aferra todavía más para experimentar la bendición de prevalecer contra sus enemigos (insiste en algo que no puede proveer por sí mismo). Jacob prevalece con oración, no apoyado en su fuerza física. El cambio de Jacob a Israel.

27Y él le dijo: ¿Cómo te llamas? Y él respondió: Jacob. 28Y el hombre dijo: Ya no será tu nombre [no se dirá más] Jacob, sino Israel [el que lucha con Dios], porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido.

Confesar su nombre es admisión de culpa, un nombre asociado a engaño.
¡El nuevo nombre indica metamorfosis espiritual! Reorientación de “suplantador, engañador” a “prevalecedor.” Sin embargo el cambio de dirección o contexto del individuo no siempre marca cambio en el hombre interior.
Aquí, la transformación se refiere al modo como Jacob prevalecerá (antes lo hacía con engaños). Ahora prevalecerá con Dios, y con humanos, por sus palabras, no por lo físico conferido a él de nacimiento o adquirido por esfuerzo humano. Ha emergido victorioso en cada confrontación: sobre Esaú, sobre Isaac, sobre Labán, y oh sorpresa, con este “hombre.”
Dios santifica la sinceridad de Jacob y su compromiso total a la bendición.

29Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Dame a conocer ahora tu nombre. Pero él respondió: ¿Para qué preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

Jacob, ¿no te das cuenta Quién soy? El nuevo nombre es la bendición.

30Y Jacob le puso a aquel lugar el nombre de Peniel, porque dijo: He visto a Dios cara a cara, y ha sido preservada mi vida. 31Y le salió el sol al cruzar Peniel, y cojeaba de su muslo. 32Por eso, hasta hoy, los hijos de Israel no comen el tendón de la cadera que está en la coyuntura del muslo, porque el hombre tocó la coyuntura del muslo de Jacob en el tendón de la cadera.

Es la 3ra ocasión que memorializa un sitio otorgándole nombre: Bethel, Mahanaim, ahora Peniel. Reconoce que Dios mismo ha estado frente a él así que ahora tiene seguridad de que podrá ver a su hermano cara a cara. Dios contestó la oración de Jacob.
Será “preservado” de Esaú porque Dios lo ha “preservado” a él.

Al partir de Peniel, cuenta con un nuevo nombre y una cojera. El nombre le recordará su nuevo destino. La cojera le recordará por siempre que en Jehová ha encontrado Alguien que puede vencerlo.

¿Cómo discernir la presencia de Dios? (1) El encuentro de Jacob es ambigüo. Cree estar luchando contra un hombre y solo tardíamente descubre que ha estado luchando con Dios (Josué 5:13-15; Jueces 6:13). (2) Su presencia no libra de conflictos, de hecho a menudo provoca dificultades inesperadas. (3) Hay un misterio que desafía el entendimiento humano: se ha revelado a Sí mismo, pero permanece oculto, escondido. (4) Dios se humilla al hacerse accesible a la humanidad; Jacob lucha hasta conseguir empate.
Este encuentro debiera recordarnos que también encontraremos a Dios en ambigüedad, incluso en aparente hostilidad, en misterio envuelto en oscuridad, y en tal grado de humildad que se restringirá a Sí mismo para dominar nuestras vidas.
Es cuando dejamos de luchar contra Dios y nos aferramos a El que descubrimos que siempre ha estado ahí para hacernos bien, para bendecirnos.

Cada uno de los escritores de los Evangelios finaliza su obra con una escena que nos proporciona seguridad de la resucitada presencia de Cristo en Su Iglesia. La escena se va moviendo geográfica y cronológicamente desde Galilea en el norte de Israel (Mateo 28:20), a Betania en el sur (Lucas 24:50) y finalmente a la diestra de Dios (Marcos 16:19-20).

En la Escritura, si Abraham es un estudio sobre la fe, Jacob es un estudio sobre fortaleza espiritual mediante la oración. Perdió fortaleza física pero no abandonó la lucha; y perseveró en oración.
Dios es fiel, no puede negarse a Sí mismo (2 Timoteo 2:13). A pesar de las enormes fallas morales de Jacob Dios continúa presente, atado con “cuerdas de amor” (Oseas 11:4). No hay enemigo, ni la muerte, que pueda separarnos de ese amor (Romanos 8:38; 2 Tesalonicenses 3:2).

33 1Y alzando Jacob los ojos miró, y he aquí, Esaú venía y cuatrocientos hombres con él. Entonces dividió a los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.
2Y puso a las siervas con sus hijos delante, y a Lea con sus hijos después, y a Raquel con José en último lugar; 3y él se les adelantó, y se inclinó hasta el suelo siete veces hasta que llegó cerca de su hermano.

Habiendo luchado contra Uno, he aquí ahora 400!
Luego del regreso de sus mensajeros, ha tenido tiempo para separar su grupo en dos secciones, hacerlos cruzar el río, despachar un segundo grupo de mensajeros ahora con regalos conciliatorios, pasar la noche batallando contra un ser sobrenatural y finalmente dejar Peniel con una visible cojera.
Esta ocasión divide la familia en tres grupos de esposas y niños, en efectivo orden inverso a sus afectos por ellos: concubinas, Lea y Raquel. Continúa el favoritismo.

Pero he aquí el cambio: antes de Peniel Jacob iba detrás, después de Peniel se coloca adelante. El nuevo Israel es líder.
Inclinarse hasta el suelo significa tocar tierra con la nariz y la frente, la cara en el polvo, símbolo de sumisión ante un superior. Jacob saluda a su hermano como un vasallo frente a su rey, con ceremonia de la realeza. ¿Humildad real o reconocimiento de que el otro es superior esta vez, con 400 hombres con él?

4Entonces Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó, y echándose sobre su cuello lo besó, y lloraron.

¿Puede un cojo evadir a otro que corre? ¡Jacob está a merced de la misericordia de Esaú!
Consciencia es la capacidad humana de evaluar acciones. Una mala conciencia, por ejemplo, puede hacer que uno mal interprete la bondad ajena como maldad. Noten que la conciencia condena a Jacob por el maltrato que cometió contra su hermano, esto lo lleva a malinterpretar la venida de Esaú (con 400 hombres), al igual que la conciencia culpable de los hermanos de José les condujo a malinterpretar las buenas intenciones hacia ellos.
¿Solución para una mala consciencia?
Glorificar a Dios al confesar pecados y renunciar a conductas erróneas (Proverbios 28:13; Tito 1:15).
En lugar de amenazar a su hermano Esaú corre a abrazarlo y lo recibe como ¡hermano! Tal parece que Esaú no necesitó advertencia divina como en el caso de Labán. Observen que semeja al padre del hijo pródigo (Lucas 15:11-32) cuando el hijo regresa a la casa paterna; el beso es señal de perdón, no mera explosión emocional. ¿Gracia común pura y simple?

5Y alzó sus ojos y vio a las mujeres y a los niños, y dijo: ¿Quiénes son éstos que vienen contigo? Y él respondió: Son los hijos que Dios en su misericordia ha concedido a tu siervo. 6Entonces se acercaron las siervas con sus hijos, y se inclinaron. 7Lea también se acercó con sus hijos, y se inclinaron; y después José se acercó con Raquel, y se inclinaron.
8Y dijo Esaú: ¿Qué te propones con toda esta muchedumbre que he encontrado? Y él respondió: Hallar gracia ante los ojos de mi señor.

Jacob solo menciona los hijos (mientras más entierre el pasado, mejor), no es verdad que contará a su hermano los engaños sufridos con Labán ni tampoco como hizo el tonto y cayó en poligamia (se queda calladito).
Sin contar a Jacob, 16 personas desfilan delante de Esaú. Valiente y ahora honesto, Jacob se sitúa al frente de la procesión y no esconde su necesidad: hallar gracia ante los ojos de “su señor.”

Ahora vemos que el encuentro de Peniel fue de preparación para el incierto encuentro con Esaú. El arreglo se esquematizaría de la siguiente manera:
A. “Tengo suficiente”
B. “Si he encontrado favor”
C. “Acepta este regalo de mi parte”
D. “Porque he visto tu cara”
D’. “Como viendo la cara de Dios”
C’. “Acepta el regalo que te traje”
B’. “Dios ha sido favorable a mí”
A’. “Tengo todo lo que necesito”

Jacob enfrenta a su hermano confiado pero en humildad.
Esaú, por su parte, prueba ser más que perdonador: ofrece escolta para el camino. Pero noten que no devuelve regalo con regalos, acepta la reparación por los daños que Jacob cometió y nada más. Perdonador, pero a Esaú le falta el ingrediente esencial: fe.
No hereda ninguna visión de Dios, ningún sueño revelador; menospreció su derecho a ser parte de la promesa dada a Abraham.

9Pero Esaú dijo: Tengo bastante, hermano mío; sea tuyo lo que es tuyo. 10Mas Jacob respondió: No, te ruego que si ahora he hallado gracia ante tus ojos, tomes el presente de mi mano, porque veo tu rostro como uno ve el rostro de Dios, y favorablemente me has recibido. 11Acepta, te ruego, el presente que se te ha traído, pues Dios me ha favorecido, y porque yo tengo mucho. Y le insistió, y él lo aceptó.

Esaú desea una relación fraternal (tal parece que ha experimentado su propia transformación, no está ya controlado por viles pasiones) pero Jacob es incapaz de ir más allá de una relación formal.
Con gran sensibilidad, ninguno menciona la palabra “bendición.” Con diplomacia, Jacob ofrece “presentes” como reparación a lo pasado. Al no reciprocar, Esaú indica que acepta el presente como pago si bien es notable la expresión de arrepentimiento dada la magnitud de los regalos ofrecidos y la exageración de humildad, delante de 400 hombres y la casa de Jacob como testigos.
Noten la manera como Jacob habla de sus hijos (v.5), de su vida (v.10), de sus propiedades (v.11): acredita todo a Dios. Esaú, en cambio, ni por equivocación (v.9).

12Entonces Esaú dijo: Pongámonos en marcha y vámonos; yo iré delante de ti. 13Pero él le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que debo cuidar de las ovejas y las vacas que están criando. Si los apuramos mucho, en un solo día todos los rebaños morirán. 14Adelántese ahora mi señor a su siervo; y yo avanzaré sin prisa, al paso del ganado que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor en Seir. 15Y Esaú dijo: Permíteme dejarte parte de la gente que está conmigo. Pero él dijo: ¿Para qué? Halle yo gracia ante los ojos de mi señor. 16Aquel mismo día regresó Esaú por su camino a Seir; 17y Jacob siguió hasta Sucot, y se edificó una casa, e hizo cobertizos para su ganado; por eso al lugar se le puso el nombre de Sucot.

En casi toda la historia Esaú aparece como el más humano y virtuoso de los dos. Hay como una cierta tensión en Jacob, quien con la mayor delicadeza trata de separarse de Esaú sin que haya ofensa de por medio.
Las vidas de ambos son incompatibles, uno es hombre de guerra, el otro es pastor de ovejas. Esaú entiende la graciosa negativa del hermano y se queda tranquilo.

Sucot significa “refugio.” Seir, la ciudad de Esaú se localizaba al sureste del Mar Muerto; Sucot está cerca de Siquem, exactamente del lado contrario, al norte. Es decir que Jacob arranca en la dirección opuesta a Esaú, y miren lo que hizo: “se construyó una casa e hizo cobertizos para el ganado.”
¿Adónde se supone que debía ir? De vuelta a Canaán. Pero se queda en Sucot un buen tiempo, quizás buscando un poco de estabilidad luego de andar como nómada en los últimos 20 años de su vida.

18Y Jacob llegó sin novedad a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando vino de Padán-aram, y acampó frente a la ciudad. 19La parcela de campo donde había plantado su tienda la compró de mano de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas [kesita; moneda muy antigua de valor superior a un siclo], 20y levantó allí un altar, y lo llamó: El-Elohe-Israel [Dios, el Dios de Israel].

¿Recuerdan el epitafio de Abraham? “Habitó en tiendas.” ¿Qué hace Jacob? Edifica una casa y se establece en Sucot, tiempo después parte y acampa su tienda cercano a la ciudad de Siquem en Canaán. ¿Recuerdan este lenguaje?
¿Será que Jacob amerita estar cerca de cualquier parte que le recuerde la civilización?

Abraham solo pasó por Siquem, Jacob se estableció en Siquem. Los residentes se identifican como “los hijos de Hamor” esto es “los hijos de la bestia” (miembros de una comunidad cuya cercanía se ha formalizado mediante del sacrificio ritual de una bestia -un asno, por ejemplo).
Para buen ejemplo, lo primero que hace Jacob es construir un altar siguiendo la tradición de su abuelo y de su padre; el nombre del altar revela una oración contestada: el voto de Bethel (llegó sin novedad a la ciudad). Dios es ahora su Dios. Dios es en verdad el Dios de Israel.

Jacob se convierte en líder de la familia solo después que abandona sus derechos, en este sentido prefigura a Cristo (Filipenses 2:5-11; 2 Corintios 5:16-21), y es de ejemplo para Su Iglesia (Mateo 5:24; Filipenses 2:5).

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