Puentes

Estándar

Yo dibujo puentes

para que me encuentres:

un puente de tela,

con mis acuarelas;

un puente colgante,

con tiza brillante;

puentes de madera,

con lápiz de cera…

 

Puentes levadizos,

plateados, cobrizos.

Puentes irrompibles,

de piedra, invisibles…

 

Y tú, ¡quién creyera!

¡No los ves siquiera!

Hago cien, diez, uno…

¡No cruzas ninguno!

 

Elsa Isabel Bornemann, (Argentina, 1952-2013).

Apuntes a Jueces, 2:14 a 3:6

Estándar

El asombroso carácter de nuestro Dios

¡Cuán rico y complejo el carácter de nuestro Dios!

  1. la fidelidad de su ira

14Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los entregó en manos de salteadores que los saquearon; y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor, y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos. 15Por dondequiera que iban, la mano del SEÑOR estaba contra ellos para mal, tal como el SEÑOR había dicho y como el SEÑOR les había jurado, y se angustiaron en gran manera.

El balance del verso describe la manera como se expresó la ira, así como las consecuencias que tuvo para Israel.

A. [El] los entregó en manos de salteadores

B. Quienes los saquearon

A’ y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor

B’ y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos

La estructura paralela nos habla de significado acumulativo. AB revela la clase de ataque a que fueron sometidos; A’B’ revela su incapacidad para resistir, pensamiento que se elabora más a fondo en el v.15
a) por dondequiera que iban

b) la mano del Señor estaba contra ellos para mal

c) tal como el Señor había dicho

d) y se angustiaron en gran manera [conclusión]

Dios únicamente estaba ejecutando lo que les había advertido. Castigo de acuerdo al crimen. Es ira fiel. No debiera sorprendernos: es el precio por ser amados. Amor exclusivo requiere celos exclusivos (Exodo 34:14 pues no adorarás a ningún otro dios, ya que el SEÑOR, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso). Este es el problema de tener al Dios de la Biblia como nuestro Dios. Un Dios que ama a Su pueblo es Dios celoso, y un Dios celoso es Dios intolerante. 

Hablar de “amor divino” es hablar de intolerancia (Mateo 10:37-38 El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí). 

¿Habías oído de amor y fidelidad así alguna vez? Te olvidas de El, te perseguirá -en Su ira.

Considera ahora lo increíble de la salvación (contrastar v.14a y 16a se encendió la ira del SEÑOR):  levantó jueces para salvarlos. Si fuéramos las editoras, en el v.15 habríamos puesto que “Israel abandonó su maldad, se olvidó de Baal, y buscó al Señor”, pero la Biblia no es así. Tal parece que el v.16 se escribió para sobresalir, noten la estructura global de los v.11-23:

Apostasía, 2:11-23 (del Dios de gracia histórica)
Ira, v.14-15
(y se encendió la ira del Señor contra Israel)
Gracia, v.16
Apostasía, 2:17-19 (del Dios de gracia contemporánea)
Ira, v.20-23
(y se encendió la ira del Señor contra Israel)

16Entonces el SEÑOR levantó jueces que los libraron de la mano de los que los saqueaban.

Sin embargo, el énfasis siguiente nos dice que cada generación los israelitas se volvieron a un peor estado de corrupción, más que sus padres. Es una espiral descendente que alcanza clímax en el v.19.

17Con todo no escucharon a sus jueces, porque se prostituyeron siguiendo a otros dioses, y se postraron ante ellos. Se apartaron pronto del camino en que sus padres habían andado en obediencia a los mandamientos del SEÑOR; no hicieron como sus padres.

18Cuando el Señor les levantaba jueces, el Señor estaba con el juez y los libraba de mano de sus enemigos todos los días del juez; porque el Señor se compadecía por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían.

19Pero acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás y se corrompían aún más que sus padres, siguiendo a otros dioses, sirviéndoles e inclinándose ante ellos; no dejaban sus costumbres ni su camino obstinado.

La sección es puro contraste, el v.16 como punto de apoyo donde gira la unidad: Quien “los entrega en manos de opresores” v.14 “los libra de la mano de sus opresores.” La “mano que está contra ellos –v.15– es la misma que misteriosamente está a su favor –v.16. 

He aquí uno de los milagros fundamentales de la Escritura: el mismo Dios que nos coloca de cara al suelo es Quien -sin razón alguna- también nos levanta. 

Hemos dicho ‘sin razón alguna.’ Pero sí hay razón, la profundidad de Su misericordia, otra sorpresa. 

Es evidente la apostasía persistente de Israel, pero Jehová levanta jueces y los utiliza para salvar a Israel de sus enemigos. ¿Por qué? 

v.18b …porque el SEÑOR se compadecía por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. Gemidos que implican miseria más que arrepentimiento y que, sin embargo, mueven el corazón de Dios [los gemidos despertaron Su compasión; no fue el arrepentimiento de ellos por el pecado sino Su arrepentimiento por el lloro y sufrimiento que Le impulsó a ayudarlos].

¿Podemos verlo?

Dios se conmueve al ver Su pueblo -incluso Su pecaminoso pueblo- gimiendo.

Ver el corazón de Dios en Jueces 2:18 nos permite comprender más:

Hebreos 4:15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.

Algo más: los gemidos del v.18 es una palabra hebrea empleada solo 3 veces en el AT (aquí y en Exodo 2:24; 6:5). Son los gemidos de Israel bajo la esclavitud egipcia, un gemido que Dios oye -y recuerda Su pacto y los libera. El uso de la palabra en Jueces debiera llevarnos de inmediato a Exodo, es como si el texto dijera “Vean! Jehová es el mismo en 1,100 AC como en 1,400 AC! [fechas aproximadas]” Sus misericordias nunca terminan.

2. Su paciencia.

Y Jehová sigue sorprendiéndonos cuando analizamos la longitud de Su paciencia en 2:20-23 y 3:1-4. Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y dijo:Por cuanto esta nación ha quebrantado el pacto que ordené a sus padres, y no ha escuchado mi voz, tampoco yo volveré a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó cuando murió, para probar por medio de ellas a Israel, a ver si guardan o no el camino del SEÑOR, y andan en él como lo hicieron sus padres. Así pues, el SEÑOR permitió que aquellas naciones se quedaran allí, sin expulsarlas enseguida, y no las entregó en manos de Josué.

Y estas son las naciones que el SEÑOR dejó para probar con ellas a Israel, es decir, a los que no habían experimentado ninguna de las guerras de Canaán (esto fue sólo para que las generaciones de los hijos de Israel conocieran la guerra, aquellos que antes no la habían experimentado): los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios y los heveos que habitaban en el monte Líbano, desde el monte de Baal- hermón hasta Lebo- hamat. Y eran para probar a Israel, para ver si obedecían los mandamientos que el SEÑOR había ordenado a sus padres por medio de Moisés.

Si Israel no escuchaba a los jueces que los libertaban (2:16-17); si, al morir el juez, persistía Israel en su pasión por otros dioses (2:19); y, si a la luz de todo esto, se encendía la ira de Jehová contra estos transgresores del pacto (2:20), cualquiera esperaría el fin de Israel.

Sin embargo, Dios los coloca bajo juicio disciplinario para probarlos (noten los versos, 3 veces): extiende la oportunidad para mostrar si el camino de Jehová todavía les importa (2:22). 

Empaquetado en cinco versículos (v.14-18) encontramos la descripción de Dios como inescrutable. Solo existe una respuesta apropiada a un Dios así: caer de rodillas como el profeta Miqueas y exclamar ¿Qué Dios como Tú?! 

Miqueas 7:18 ¿Qué Dios hay como tú, que perdona la iniquidad y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad? No persistirá en su ira para siempre, porque se complace en la misericordia.

La progresiva esclavitud de nuestro pecado.

El texto nos advierte: Jehová levantaría jueces para salvar a Israel, sin embargo Israel “se prostituyó tras otros dioses” (2:17-19). ¿Quieres descubrir la verdadera naturaleza de la gente? Observa cuando no hay nada externo que les restrinja. Un salón de clases, por ejemplo, basta que el maestro se ausente para que se levanten las clonas de Caín. 

En vida del juez, Israel tolera justicia externa; muere el juez, todo el mundo a la idolatría. Ni siquiera la bondad o la gentileza de Dios (2:16, 18) mueve a los israelitas al arrepentimiento o a la fidelidad. No se apartan y al parecer tampoco pueden apartarse de la esclavitud al pecado (v.19); la garra los tiene en su poder, tienen a Baal en la sangre.

Luego nos resulta difícil entender este concepto de esclavitud al pecado (un tema clave en todo el libro, a propósito), comprender el poder del pecado. Hay un misterio aquí.

2:19 Pero acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás y se corrompían aún más que sus padres, siguiendo a otros dioses, sirviéndoles e inclinándose ante ellos; no dejaban sus costumbres ni su camino obstinado.

¿Por qué?

Un misterio. Jueces nos enseña la trágica tiranía del pecado. Pecar no es una acción simple que haces o no haces (omisión o comisión), que eliges hacer o no hacer. Pecar es un poder que te aprisiona en su garra. 

Es precisamente lo que Pablo enseña cuando dice que todos estamos bajo pecado (Romanos 3:9 ¿Entonces qué? ¿Somos nosotros mejores que ellos? De ninguna manera; porque ya hemos denunciado que tanto judíos como griegos están todos bajo pecado -es decir, bajo su poder). 

Y si no entendemos bien esto, nunca veremos la salvación sino como una simple broma religiosa, en lugar de verla como un acto de santa violencia mediante la cual Cristo arranca a Su pueblo de los garfios del príncipe de las tinieblas (1 Juan 3:8 El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito:para destruir las obras del diablo). La existencia de perversidad no nos debe cegar a la pureza.

En Jueces, Israel es cautivo del pecado. Observen que Dios habla de “este pueblo” (2:20) y no de “mi pueblo.” Israel se parece más a las naciones paganas que al pueblo de Dios. 

v.20 Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y dijo: Por cuanto esta nación ha quebrantado el pacto que ordené a sus padres, y no ha escuchado mi voz, tampoco yo volveré a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó cuando murió

Observa que no hay nada aquí de la pregunta inicial “¿Qué es esto que habéis hecho”? (v.2). 

El v.20 es claro anuncio de juicio:

a) la acusación, v.20b no ha escuchado mi voz

b) el castigo, v.21-23 tampoco yo volveré a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó cuando murió, para probar por medio de ellas a Israel, a ver si guardan o no el camino del SEÑOR, y andan en él como lo hicieron sus padres. Así pues, el Señor permitió que aquellas naciones se quedaran allí, sin expulsarlas enseguida, y no las entregó en manos de Josué.

El resumen siguiente nos muestra la cruda y total realidad: Israel vive entre los paganos, se casan con ellos y sirven a sus dioses.

 3:1-6 Y estas son las naciones… los hijos de Israel habitaron entre los cananeos, los heteos, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos; tomaron para sí a sus hijas por mujeres, y dieron sus propias hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses. La completa degeneración de una generación completa.

De “pueblo que sirve a Dios” (2:7) llegamos a “sirvieron otros dioses” (3:6).

Quizás ahora entendamos mejor la Navidad, cuando el ángel dice: Mateo 1:21 Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados. 

Podremos llamarnos pueblo de Dios y sin embargo ser prisioneros del pecado. Religiosas que somos, seguiremos siendo “hijas de ira” como el resto (Efesios 2:3), sin esperanza igual que los demás (Efesios 2:12), a menos que Dios realmente sea rico en misericordia (Efesios 2:4).

<{{{{<<

El caracol herido

Estándar

El caracol Colcol,

el otro día,

no sacó sus cuernos al sol

porque llovía.

 

El caracol Colcol,

cuando dormía la siesta,

rodó por una cuesta

y se rompió la testa.

(Se estrelló en la carretera).

 

Le vió un perro galgo.

-Señor caracol, ¿le pasa algo?

-¡Ay, ay, ay, de ésta no salgo!

-¿Se ha roto la cabeza?

-¡No! ¡Me he roto la casa!

 

Llévame al veterinario

que me ponga una gasa,

una gasa, una gasa.

 

-Mejor, un esparadrapo

-dijo el doctor don Sapo.

-Doctor don Sapo, usted sepa

que tengo goteras;

la lluvia cala mi casa,

que me he roto la azotea.

 

El veterinario le operó.

Le curó la concha,

le juntó los pedazos,

le puso unas tiritas

de arriba abajo.

¡Qué trabajo!

Después le escayoló

y el caracol Colcol

se convirtió

en una pelota de pimpón.

Cuando le quitaron la escayola,

el caracol sacó los cuernos y dijo:

-¡Hola!

 

Gloria Fuerte. (España, 1908-1998)

El imaginario

Estándar

En los últimos días, ¿cuántas conversaciones sobre toma de decisiones has escuchado? Tal parece que ha medida que disminuye el discernimiento, aumenta de modo exponencial la necesidad de distinguir entre las cosas -buenas y/o malas, verdaderas y/o falsas, nutritivas y/o destructivas. No es mero accidente que estas tendencias ocurran a la par.

¿Y los adultos? ¿Seremos inmunes a influencias adversas? ¿Cuál es el estado de nuestro discernir? ¿No debiera interesarnos desarrollar aquellos rasgos personales del carácter que mejor nos preparen en toma de decisiones? ¿Cuántas horas debería dedicarle a mi juego favorito en la computadora, o “textear” por el teléfono o navegar en la internet o escuchar música? ¿Qué o cuál contenido me perjudica?

¿Cómo imitar a Jesús cuando la publicidad constantemente me dice lo que debo “tener de modo absoluto” para ser? ¿Qué debiera hacerse contra el terrorismo tecnológico o el calentamiento global?

Preguntas como estas tienen componentes morales y espirituales, sin embargo la forma de interpretar dichos componentes no es obvia.

Discernir importa. Según gastemos el día es como gastamos nuestra vida. En principio, quizás no nos percatamos de la importancia de distinguir moralmente; pero con el tiempo, las elecciones basadas en esas distinciones labran nuestras almas. Y si ignoramos la forma que vayamos adquiriendo, terminaremos como una deforme taza de café en lugar de aquella escultura que causaría el asombro de un Miguelangel, una que represente la hermosura de nuestro Padre en los cielos.

Olvidamos que, sin el uso, el discernimiento se atrofia.

Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal (Hebreos 5:13-14).

Distinguir entre lo bueno y lo malo es evidencia de madurez. No sucede en automático. Requiere entrenamiento y diligencia constante. Por ejemplo, cuando nos ofrecen la última cura milagrosa para tal o cual enfermedad, una pócima que “lo cura todo, hasta el cáncer.” Pero crecer en discernimiento es como ir subiendo peldaños: entre lo malo y lo bueno, luego entre lo bueno y lo mejor, luego entre lo mejor y lo excelente, como la luz de la aurora, que va en ascenso hasta que el día es perfecto.

El buen discernimiento no depende de la capacidad de colocar cada forma de realidad en nítidas cajitas apropiadas. C.S Lewis lo entendió muy bien: “no preguntemos si algo es real, puesto que todo es real, más bien la pregunta es ¿un real, qué?” Las películas son reales, las páginas de internet son reales. Hasta las fantasías son reales, son actos reales de la imaginación.

En lugar de examinar el grado de realidad natural en cada escena de cine, debiéramos examinarnos a nosotros mismos y ver si hemos abdicado la virtud del discernimiento.

El imaginario*: creer que ganamos experiencia sin consecuencia Este término no se refiere a las cualidades fundamentales de la imaginación, sino al concepto de que vivimos en una cultura saturada de imágenes, lo cual nos lleva a creer que -como espectadores- ganamos experiencia sin ser afectados por tal experiencia.

Para muchos, las horas de descanso equivalen a sentarse frente a una pantalla. Espectadores habilidosos, miramos y aprendemos o criticamos, pero a menudo solo miramos. “Adentramos” lo que vemos, sin pensar, pasivamente. Si reflexionamos, ver o mirar una montaña, por ejemplo, no requiere esfuerzo; otra cosa es caminar a la cima. No hay nada malo en ver, pero nuestro mirar puede convertirse en obsesión que nos aparta de la debida percepción. Luego vemos la vida como si fuera otra pantalla, como material a observar pero mantenido a distancia. Y decimos que hemos experimentado tal o cual cosa, cuando en realidad solo la miramos. “Viajamos por el mundo” cuando nunca hemos salido de la sala. Mirar pasivo estimula aceptación no crítica, desalienta el discernimiento.

Otros lidian con las imágenes adquiriendo “ojos duros.” Espectadores que se ufanan de poder ver cualquier cosa sin ser influenciados en forma adversa. Hombres y mujeres de piel dura, impertérritos frente a cualquier violencia gráfica o valores torcidos, etc. Piensan que están en control. ¿Podrá alguien absorber cada pensamiento, cada imagen, y permanecer inalterable? ¿No es acaso una de las razones primarias al estar frente a una imagen el de ser afectados por ella -para reír, o desaburrirse o consolarse? En última instancia, ¿no son consecuencias tales sentimientos? Y me pregunto ¿qué tiene de admirable alcanzar un estado de “tengo ojos duros, nada me afecta”?

Al endurecer el exterior a los mensajes que nos rodean, perdemos sensibilidad a las cosas que debieran movernos. Si nuestra meta es ser inconmovibles, no nos “alegraremos con quienes se alegran, ni lloraremos con quienes lloran” (Romanos 12:15).

¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! (Isaias 5:20).

El peso de no poder decir lo que es real nos hace olvidar el trabajo de discernir. Hacer decisiones triviales nos produce la falsa sensación de ser sabios y paraliza nuestro compromiso a discernir. Y el Imaginario, la seducción de una cultura saturada de imágenes, niebla y endurece el entendimiento para efectuar el análisis necesario para discernir. ¿Qué hacer? El enfermo busca médicos.

Israel abandonó su Dios.

Sin embargo el escritor de Jueces no se lanza a una invectiva profética contra el pueblo, nos escribe de manera fría pero acusatoria lo que sucedió. La Biblia es muy clara: amnesia produce apostasía. Insiste una y otra vez en que no olvidemos lo que Dios ha hecho por nosotros (Deuteronomio 4, 6). Los canaanitas tenían experiencia como agricultores y atribuían sus éxitos a la adoración de sus dioses.

La nueva generación de israelitas solo conocía el desierto, noten el diagnóstico de Jeremías:

Tampoco dijeron:¿Dónde está el SEÑOR que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra de yermos y de barrancos, por una tierra seca y tenebrosa, una tierra por la que nadie pasó y donde ningún hombre habitó? (Jeremías 2:6).

¿Qué otra cosa podrían hacer sino imitar a los “sabios” canaanitas? El camino del sentido común, lo que dicta la necesidad. El triunfo de lo práctico sobre lo intelectual (pragmatismo vs. principios), la falla de confiar en Dios a pesar de Su constante provisión en el desierto. Cada vez que nos permitimos olvidar su quieto o su dramático rescate, cada vez que lo dejamos en la penumbra vamos en camino hacia Baal. No se trata de un antiguo problema israelita.

El apóstol nos advierte sobre los falsos maestros que “… encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina.” Razón más que suficiente para participar alegres y con acciones de gracias en la Cena del Señor. No sea que olvidemos.

<{{{{<<

*Gregory Spencer. AWAKENING THE QUIETER VIRTUES [InterVarsity Press, 2010], pp. 27. Nota: este libro es un diamante pulido, no se lo pierdan!

Saludo mañanero

Estándar

Cada mañana

la luz temprana

da en mi ventana.

 

La flor despierta.

La luz es cierta,

la puerta abierta.

 

Y un pajarillo

diciendo pío

bebe rocío.

 

Francisco Morales Santos. (Guatemala 1940 – )

Apuntes a Jueces, 2:6-13

Estándar

La degeneración de una generación

El pasaje funciona como una especie de “Centro para Visitantes” del libro de Jueces. Provee la vista necesaria para entender sucesos posteriores, en particular los capítulos 3-16. Un resumen que interpreta al lector el significado de las historias en Jueces. Nosotras nos enfocaremos en la enseñanza y en el testimonio (Isaías 8:20).

La mayoría de los lectores de Génesis 1 no se dan cuenta que tienen en sus manos una propaganda revolucionaria. Me explico: Génesis 1 propone la novel idea de que el sexo es una actividad humana. Este Dios de Israel es extraño. Jehová no tiene ninguna consorte. La Escritura encuentra a Dios actuando en la Historia (la creación, la caída, llamado y preservación de los patriarcas, liberación de Egipto, etc), no pulsando sobre la naturaleza.

Jehová se sienta en Su trono, alto y sublime, desde donde gobierna, crea, preserva, redime. No está en ninguna recámara celestial con su divina contraparte. Nos resulta tan difícil darnos cuenta de cuán diferente, cuán santo es el Dios de la Biblia.

Baal (que significa señor) era el dios de los canaanitas. Era el dios de las tormentas y la fertilidad, el nombre del juego, fertilidad en las cosechas, en el ganado y para la familia. Y, al ser dios de la naturaleza, lógicamente tenía su contraparte femenina, Astarot o Astarté. En la teología (y la agricultura) canaanita, la fertilidad de la tierra dependía de la relación sexual entre Baal y su consorte. El renacer de la naturaleza se debía a tal relación. Ahora bien, los canaanitas no permitían que Baal se encargara solo del asunto, de modo que su lema era “sirvamos a Baal con alegría, glándulas todas.” Por tanto practicaban ‘sacra’ prostitución como parte de su adoración. Por ejemplo, un hombre canaanita preocupado por su cosecha iría al templo de Baal y tendría relaciones sexuales con alguna de las prostitutas que servían ahí. El hombre en el papel de Baal y la mujer en el rol de Astarté. La idea era que la unión alentaría a la pareja divina a que hicieran lo mismo y por tanto habría lluvia, grano, vino y aceite otra vez. ¿Se dan cuenta? 

Nada sucedería a menos que los poderes de la fertilidad fueran adorados debidamente [Y, a propósito, he aquí una de las grandes diferencias entre paganismo y fe bíblica; en el paganismo hay que alentar, estimular, a los dioses, no confiar en ellos –Mateo 6:7-8].

Si prendemos el bombillo de la imaginación, entenderemos la facilidad de las conversiones israelitas hacia Baal (el remanente canaanita en funciones). Casi podemos escuchar la conversación con el amable vecino:

-oh, el Dios de ustedes que los sacó de Egipto y todo eso… no tengo nada contra él, pero, sabes, aquí en Caanán nos hacemos eco con los ritmos de la naturaleza, imagínate, hay que manejar el día a día, la cosecha, las vacas, etc. Ustedes debieran conocer algunos de nuestros secretos, ¿quizás tú y tu hijo? podrían acompañarnos allá al lugar alto al culto de entre semana…

En justicia, Israel sabía que Jehová era el único Dios de la fertilidad (Deuteronomio 28). El Dios que libera es el mismo que provee a diario (Romanos 8:32)… Y sin embargo…

Salmo 106: 34-40 No destruyeron a los pueblos, como el SEÑOR les había mandado, sino que se mezclaron con las naciones, aprendieron sus costumbres, y sirvieron a sus ídolos que se convirtieron en lazo para ellos. Sacrificaron a sus hijos y a sus hijas a los demonios, y derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, a quienes sacrificaron a los ídolos de Canaán, y la tierra fue contaminada con sangre. Así se contaminaron en sus costumbres, y fueron infieles en sus hechos. Entonces se encendió la ira del SEÑOR contra su pueblo, y El aborreció su heredad.

“Servir a Jehová” se refiere a estilo de vida que honre a Dios con propiedad, en esencia es adorar solo a Dios pero incluye mucho más. Al final de su vida Josué es llamado “siervo del Señor” (24:29) a modo de epitafio, una manera de resumir toda su vida y carácter. Lo mismo dice de Moisés (Deuteronomio 34:5). “Servir a Jehová” viene significando la expresión visible del pacto de obediencia, el patrón a seguir por el pueblo de Israel.

6Después que Josué despidió al pueblo, los hijos de Israel fueron cada uno a su heredad para tomar posesión de la tierra. 7Y el pueblo sirvió al Señor todos los días de Josué, y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían sido testigos de la gran obra que el Señor había hecho por Israel. 8Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, murió a la edad de ciento diez años. 9Y lo sepultaron en el territorio de su heredad, en Timnat-sera, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Galas.

Examina el período de lo que hemos estudiado, esta vez desde la perspectiva de Dios. Si recuerdan, la pregunta “¿Qué es esto que habéis hecho?” (2:2), se trata de una pregunta de índole religiosa, no militar ni política. Nos presenta un análisis de tres fases:

análisis de tres fases

1

Los días de Josué, el «siervo de Dios» Jehová hizo una «gran obra» por Israel Los israelitas «sirvieron» al Señor

2

Los días de los ancianos (Caleb, por ejemplo) que sobrevivieron a Josué Testigos de «la gran obra de Jehová» hecha por Israel Los israelitas «sirvieron» al Señor

3

Se levanta una nueva generación No conocían «la obra» de Jehová por Israel No conocían a Jehová [por tanto no «sirvieron»]

8Josué, hijo de Nun, siervo del SEÑOR, murió a la edad de ciento diez años.

Una marca de respeto, evidencia de la aprobación de Dios hacia él. Igual con Moisés, quien falleció a los 120 años y retuvo su vitalidad. En el mundo del Antiguo Testamento, longevidad y vitalidad son vistas como el divino sello de aprobación de una vida justa: Prov 16:31 La cabeza canosa es corona de gloria, y se encuentra en el camino de la justicia. Salmo 92:12-15 El justo florecerá como la palma, crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del SEÑOR, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes, para anunciar cuán recto es el SEÑOR, mi roca, y que no hay injusticia en El.

9Y lo sepultaron en el territorio de su heredad, en Timnat-sera, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Galas. 10También toda aquella generación fue reunida a sus padres; y se levantó otra generación después de ellos que no conocía al Señor, ni la obra que El había hecho por Israel.

La generación que surge no es cualquiera otra, observen el carácter: no “conocían” al Señor. “No conocer” es más que simple falta de información, es rechazo a aceptar las obligaciones inherentes a tal relación. ¿Recuerdan la historia del nuevo faraón y José? (Exodo 5:2), es la misma implicación. Ruptura de solidaridad.

CONOCER: (Del lat. cognoscĕre).

1. Averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas. 2. Entender, advertir, saber, echar de ver. 3. Percibir el objeto como distinto de todo lo que no es él. 4. Tener trato y comunicación con alguien. 5. Experimentar, sentir. Alejandro Magno no conoció la derrota. 6. Tener relaciones sexuales con alguien. 7. Confesar los delitos o pecados. 8. Mostrar agradecimiento. 9. Entender en un asunto con facultad legítima para ello. El juez conoce DEL pleito. 10. Juzgarse justamente.

PREFACIO al anuncio del:

11Entonces los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR y sirvieron a los baales 

¿Hay alguna pista que nos explique por qué Israel “abandonó al Señor”?

No mantuvieron separación distintiva con el paganismo a su alrededor (Sal 106:34-35); Dios demandó separación total, Israel obedeció a medias. Ciertamente somos llamadas a estar en el mundo, no a ser del mundo. No es estar en el mundo lo que nos arruina, sino el sufrir el mundo dentro de nosotras: cuando un barco se hunde, es porque el agua se mete al interior, no porque el barco navega en el agua. 

El principio hoy en día es el mismo: mantener culturas separadas al tiempo de combatir la pagana, o nos sumiremos en ella. Hace algunos años, nuestro país tenía un eficiente sistema de vigilancia de los medios de comunicación, hasta de las letras de canciones y demás –muy canaanitas en su preocupación sexual, ejem– pero la explosión de hoy no tiene palabras. La Iglesia hoy requiere santos que vivan santamente, pero también santos con mente espiritual que activamente critiquen y expongan los elefantes de la cultura en que vivimos, mentes que además de reconocer falsas doctrinas (en la educación, en la publicidad, en lo que dice el gobierno, etc.) también desenmascaren las presuposiciones que hay detrás. (Romanos 12:2 Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto). 

Algo más. Basta ya de pensar que es tarea solo de misioneros y pastores. Pidamos a Dios por artistas, mercadólogos, publicistas, políticos, historiadores, etc. Si hemos de producir una contracultura efectiva hemos de empezar reconociendo que todo en la vida pertenece al Señor Jehová. Si decimos creer que Dios gobierna y controla todas las cosas, luego entonces Dios gobierna y controla todas las cosas. Si asumimos que Baal tiene una esquinita sobre la agricultura y el sexo, habremos cedido los derechos de la corona de Jesucristo.

La ausencia de experiencia religiosa en la siguiente generación. Comparen con el v.7: Y el pueblo sirvió al SEÑOR todos los días de Josué, y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían sido testigos de la gran obra que el SEÑOR había hecho por Israel. Observen: el problema parece ser ignorancia, pero ello es incorrecto o al menos incompleto, no es que no supieran acerca de Dios, sino que no conocían a Dios (ver 1 Samuel 2:12, los hijos de Eli, conocían acerca de Dios -obvio, eran sacerdotes- pero no tenían respeto alguno ni se preocupaban por El). Sabían acerca de Dios pero no le reconocían como Dios, no les importaban Sus obras, no tenía influencia sobre ellos.

Un peligro permanente. Una generación alegre, en íntima comunión con Dios, confiada en el Señor, y la siguiente totalmente ajena. No es que repudien. Es que conocen acerca del Señor -el Exodo, el mar Rojo, el cruce del río Jordán, la caída de las murallas de Jericó- pero no al Señor -los salvadores actos de Dios ya no son centrales ni preciosos para ellos. No han aprendido a reverenciar o regocijarse en lo que Dios ha hecho. Olvidaron “el evangelio” de haber sido salvados de Egipto y llevados a la Tierra Prometida solo por la gracia y el poder de Dios. Hasta permanecen en iglesias, fríos, distantes, formales. Pero no hay fuego en su interior, no hay calidez en su amor, no hay alegría en la esperanza. 

Las palabras de Pablo les son extrañas: “Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo(Filipenses 3:8). 

APOSTASIA: (Del lat. apostasĭa, y este del gr. ἀποστασία).

1. Acción y efecto de apostatar.

APOSTATAR: (Del lat. apostatāre):

  1. Negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo. 
  2. Dicho de un religioso: Abandonar irregularmente la orden o instituto a que pertenece. 
  3. Dicho de un clérigo: Prescindir habitualmente de su condición de tal, por incumplimiento de las obligaciones propias de su estado. 
  4. Abandonar un partido para entrar en otro, o cambiar de opinión o doctrina.

12y abandonaron al SEÑOR, el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y siguieron a otros dioses de entre los dioses de los pueblos que estaban a su derredor; se postraron ante ellos y provocaron a ira al SEÑOR. 13Y dejaron al SEÑOR y sirvieron a Baal y a Astarot.

La simple descripción evidencia la ingratitud; subraya el carácter malvado de la apostasía al proveernos el marco de referencia de la obra de Dios por Israel [2:6-9 es casi una réplica de Josué 24:28-30]. Jehová es llamado “el Señor de nuestros padres”, luego entonces no hay razón para limitar la frase “nuestros padres” solamente a la generación del éxodo; el término incluye ¡hasta los patriarcas! Esta nueva generación, en lugar de servir al Señor, sirve a los mini-señores, los Baales.

Toda la historia anterior al éxodo subraya con tintes lumínicos la fidelidad de Dios en preservar un pueblo frágil (Salmo 105:12-15 Cuando eran pocos en número, muy pocos, y forasteros en ella, y vagaban de nación en nación, y de un reino a otro pueblo, El no permitió que nadie los oprimiera, y por amor a ellos reprendió a reyes, diciendo: No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas). De otro modo Israel no existiría.

Es decir que el “no conocían” fue un acto de la voluntad, alentado tanto por la atracción de la cultura canaanita como por su propio deseo (ah la famosa CONCUPISCENCIA: deseo de bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos).

La sucesión de verbos en 2:11-19 (sirvieron, abandonaron, fueron, siguieron, se postraron, provocaron, dejaron) enfatiza la naturaleza radical de la apostasía. La descripción establece con claridad la tensión fundamental (y la tentación) que experimentaron los israelitas al llegar a Canaán. Entre Egipto y Canaán, ambientes definitorios de dioses múltiples, recibieron la ley del Sinaí: Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. No tendrás otros dioses delante de mí (Exodo 20:2-3). Observen el énfasis del uno: “Jehová nuestro Dios, uno es.” Tema recurrente que contrasta con el plural de baales; Israel monoteísta vs el politeísmo rampante. Adorar cualquier otro o combinar con la adoración a Jehová es apostasía; es hacer lo malo ante los ojos del Señor y provocarle a ira.

Fe en el Señor no es creer un determinado cuerpo de conocimiento que puede ser transferido, como una cuenta de banco, de padres a hijos. Fe en el Señor es conocer a Dios, reconocerle personalmente, estar en relación de pacto –hessed– con él. 

Todas sabemos que la fe de los padres no es necesariamente la de los hijos. 

Deuteronomio 6:4-9 y 20-25 nos dicen qué hacer para pasar nuestra fe:

v.4-9  Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es. Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.

v. 20-25 Cuando en el futuro tu hijo te pregunte, diciendo:»¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los juicios que el SEÑOR nuestro Dios os ha mandado?», entonces dirás a tu hijo: «Eramos esclavos de Faraón en Egipto, y el SEÑOR nos sacó de Egipto con mano fuerte.» Además, el SEÑOR hizo grandes y temibles señales y maravillas delante de nuestros ojos contra Egipto, contra Faraón y contra toda su casa; y nos sacó de allí para traernos y darnos la tierra que El había jurado dar a nuestros padres. » Y el SEÑOR nos mandó que observáramos todos estos estatutos, y que temiéramos siempre al SEÑOR nuestro Dios para nuestro bien y para preservarnos la vida, como hasta hoy. Y habrá justicia para nosotros si nos cuidamos en observar todos estos mandamientos delante del SEÑOR nuestro Dios, tal como El nos ha mandado.

No seamos hipócritas ni inconsistentes en nuestra conducta. Observa que no se trata de mecánicas o parciales repeticiones. Dios obra en y a través de nosotros. Los niños son muy sensibles a cualquier inconsistencia, es una de las primeras razones por las que se apartan de la fe de sus mayores.

Hemos de aplicar y reflejar el evangelio de manera práctica, no solo en academia o en lo abstracto. V.6-7 no hablan de sermones familiares, sino de verbos en acción, sentarse… caminar… yacer… levantarse… de rutinas de la vida concreta. Impresionar las verdades de Dios en nuestro diario vivir. Sabias y pensadoras sobre las verdades y virtudes del evangelio que influyen decisivamente en nuestras decisiones y prioridades. 

Si solo venimos a que nos sirvan, adoración servida en lugar de adoración en servicio, con perdón de ustedes no habrá crecimiento o será muy limitado; enseñamos a los hijos a comer para que sean capaces de alimentarse a sí mismos, evitar la desnutrición y otros males. Lo mismo sucede espiritualmente. v.20-25 nos enseñan a unir las doctrinas de la fe con las acciones salvadoras de Dios en nuestra vida. Dar testimonio personal de la diferencia que Dios ha hecho en mí. Hablar no nada más de creencias y conductas sino de nuestra experiencia personal. Transparentes de cómo trabaja el arrepentimiento en mí.

En resumen, consistencia en mi conducta, sabiduría de la realidad, ternura personal de la fe son elementos fundamentales. Tenemos la tendencia a apoyarnos en instituciones que “pasen la fe.” Creemos que si instruimos nuestros hijos en la sana doctrina, los protegemos de inmoralidad y los anotamos en ministerios u organizaciones religiosas, ya, ¡cumplimos!

<{{{{<<

 

Cómo se dibuja un niño

Estándar

Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.

Pintarle mucho flequillo,

-que esté comiendo un barquillo-.

Muchas pecas en la cara, 

que se note que es un pillo;

-pillo rima con flequillo y quiere decir travieso-.

Continuemos el dibujo: redonda cara de queso.

Como es un niño de moda, bebe jarabe con soda.

Lleva pantalón vaquero con un hermoso agujero;

camiseta americana y una gorrita de pana.

Las botas de futbolista porque chutando es artista.

Se ríe continuamente, porque es muy inteligente.

Debajo del brazo un cuento, 

por eso está tan contento.

Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.

Gloria Fuertes. ESPAÑA (1908 – 1998)