Job

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El fue quien vino en soledad callada,

y moviendo sus huestes al acecho

puso lazo a mis pies, fuego a mi techo

y cerco a mi ciudad amurallada.

 

Como lluvia en el monte desatada

sus saetas bajaron a mi pecho;

El mató los amores de mi lecho

y cubrió de tinieblas mi morada.

 

Trocó la blanda risa en triste duelo,

convirtió los deleites en despojos,

ensordeció mi voz, ligó mi vuelo,

 

hirió la tierra, la ciñó de abrojos,

y no dejó encendida bajo el cielo

más que la obscura lumbre de sus ojos.

 

Concha Urquiza. México (1910-1945)

Las piedras del camino

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Las piedras del camino se llenan de ternura

y de musgos; los cielos contemplan con dulzura

los senos azulosos del agua que se estanca.

 

Clareando entre los charcos de sol todos deshechos,

se hinchan de luz las agrias venas de los helechos

tendidos sobre el fresco terror de la barranca.

 

Concha Urquiza. México (1910-1945)

Apuntes a Jueces, 5:1-31

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La canción de Débora

Parte balada, parte himno, asume que conocemos la historia de los eventos narrados. Débora es presentada como madre de Israel (v.7); la canción provee elementos de fuerza al relato; el sarcasmo dramático sobre la madre de Sísara que espera en vano (v.28-30) aumenta la efectividad de la canción.

Contenido

versículos

estrofas

A (1) alabanza al Señor x lo que contará

(2) llamado a prestar atención

v.2

v.3

I.A

B la llegada de Jehová, el divino guerrero vv.4-5
C condiciones antes de la batalla vv.6-8

I.B

D llamada a participar en batalla vv.9-13

II

E respuesta de las tribus vv.14-18

III

F la batalla misma vv.19-23

IV

G la muerte de Sísara vv.24-27

V.A

H su madre espera en vano vv.28-30

V.B

I invocación final a Jehová v.31a

Observen que el foco de atención es Dios (v.2-3), quien acude a la batalla con terrible majestad, el campeón de Israel. Las imágenes de tormenta de la teofanía (v.4-5) prepara el camino a la participación de elementos cósmicos en la descripción de la batalla (v.19-21).

TEOFANIA: 1. Manifestación de la divinidad de Dios

Algo más, la llegada del Señor es en paralelo con la llegada de Débora: el poder de Dios descrito míticamente en la teofanía se revela históricamente en la proclamación de Débora como madre de Israel. Y, sin embargo, la canción no habla de Débora: no menciona su llamado a Barac, el diálogo entre ambos, o alguna referencia a la profecía sobre Sísara.

El interés es la batalla misma, no el rol de la mujer en ella. La tercera estrofa, con su lista de tribus, alimenta la expectativa de una gran batalla pero al mismo tiempo revela la falta de unidad entre las tribus -tema que aumentará en importancia en el resto del libro (8:1-3; 12:1-6; 15:9-13).

El v.18 provee la transición a la batalla y de paso confirma que Zabulón y Neftalí fueron las tribus directamente involucradas.

El v.19 vinieron los reyes y pelearon… nos da idea de la magnitud del conflicto. El estilo es impresionista, concluimos que las estrellas actuaron bajo las órdenes de Jehová Dios de Israel y que su acción tomó la forma de una tormenta colosal. En la victoria, el elemento humano es eclipsado a tal punto que ¡ni siquiera menciona a Barac o sus fuerzas!

Ahora bien, hay una sola obra mencionada en el plano humano, por un lado la acción de la ciudad de Meroz (v.23), maldecida, en contraste con la acción de Jael, bendecida (v.24). Observen que la canción adquiere tonos vívidos, detallista. Y Barac no se menciona para nada. No se permite ninguna distracción en el espectáculo que concluye (v.27).

Morir en manos de una mujer se consideraba humillación última (Abimelec se suicida antes que exponerse a tal vergüenza, 9:54).

Jael es bendecida dos veces (v.24); la estrofa completa la acción que empezó en la batalla. En la última estrofa la escena cambia de la tienda de Jael hacia la madre del general, quien espera ansiosa mirando por la ventana. La falta de acción (esperando) se contrapone con la acción (la muerte) de la escena previa.

Nosotros sabemos que Sísara no regresará. La escena está cargada de realismo psicológico, densa ironía, pero es obvio que el escritor goza al escribir y de hecho espera que nosotros tengamos la misma respuesta, como dice la invocación final del v.31… así perezcan todos tus enemigos, oh Señor…

Observen cómo destaca lo que hubieran sufrido especialmente las mujeres si hubiera ganado Sísara (v.30), y cierra artísticamente la canción al proveer  -en la madre de Sísara- una contraparte negativa con Débora -la madre en Israel. 

En conclusión, a la canción no le importa cómo quitó Dios el honor de Barac y se lo dio a una mujer. La canción rinde honor a los individuos y tribus que ‘vinieron en ayuda a Jehová’ y amonesta a los que no lo hicieron.

La nota principal son “las maravillosas obras del Señor mismo” quien vino como el campeón de Israel y sobrepasó al enemigo al desatar contra ellos los poderes celestiales. 

Al completar la canción entonces cierra el episodio con la familiar fórmula “y el país tuvo descanso por cuarenta años.”

La gloria de Débora radica en que utiliza su fortaleza para enriquecer a hombres, de tal modo que Dios sea glorificado y la nación libertada.

Teología quejumbrosa produce mujeres quejumbrosas.* Ahora bien, lo opuesto a una mujer lloricona NO es una amazona arrogante, controladora, insolente, descarada, apremiante, bocona, temeraria. 

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa es Marie Durant, una cristiana francesa del siglo XVII arrestada por ser protestante, a quien le dijeron que podría ser liberada si decía una sola frase: “yo abjuro.” En lugar de ello, escribió en la pared de su celda “resiste”, y permaneció ahí 38 años, hasta que murió, resistiendo.

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa es Gladys Staines, quien en 1999, luego de servir con su esposo Graham en India durante 34 años, un día se enteró que él y sus dos hijos, Felipe de 10 años y Timoteo de 6, habían sido quemados vivos en la hoguera por la misma gente a quien habían servido, y dijo “solo tengo un mensaje para el pueblo de la India; no tengo amargura, tampoco estoy enojada. Quememos el odio y esparzamos la llama del amor de Cristo.”

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa es Esther, la hija de 13 años, quien respondió “alabo al Señor que consideró a mi padre digno de morir por El.”

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa son Krista y Vicki, siamesas, quienes han sufrido más de 65 cirugías entre las dos, por causa de defectos de nacimiento, quienes testifican hoy “te alabamos Señor porque en temor y maravillosamente fuimos hechas”, “aunque nuestra vida ha sido difícil, sabemos que Dios nos ama y nos creó como somos; nos ha enseñado a perseverar y confiar en El por encima de todas las cosas.

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa es Joni Eareckson Tada, quien ha transcurrido los últimos 41 años de su vida en una silla de ruedas, cuadripléjica, y ora “gracias Señor, gracias por esta silla de ruedas, probar el infierno en esta vida me ha hecho pensar seriamente lo que me espera en la próxima; esta parálisis es mi mayor misericordia.

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa es Suzie, quien perdió a su esposo a los 59 años de edad, le diagnosticaron CA de mama tres meses después, luego perdió a su madre, y escribe “ahora sé que he estado llorando por una clase de ayuda equivocada; ahora veo que mi peor sufrimiento es mi pecado -mi pecado de egoísmo y autocompasión-… ahora sé que con Su gracia, su amor y gentileza, Su ayuda misericordiosa, mis pensamientos pueden ser transformados y mi vida conformada más a Su Hijo.”

Teología quejumbrosa produce mujeres quejumbrosas. Tal clase de teología niega a la mujer un Dios que es suficientemente grande, fuerte, sabio y bueno para manejar las realidades de la vida de modo que magnifique el infinito valor de Jesucristo.

Teología quejumbrosa está plagada de mujeres y hombres centrados en sí mismos. No tiene el cimiento de la soberanía de Dios o la estructura de acero del gran propósito centrado en Dios para todas las cosas.

¿Cuál es este propósito?

Exhibir la gloria de Cristo en su más alta expresión, en Su muerte para convertir gente rebelde en Su Esposa feliz; en que la grandeza de la gloria de Cristo se exhibiera en el Calvario, donde compró con Su sangre esta Esposa rebelde (Efesios 5:25-27 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada).

Femineidad y masculinidad se encuentran en el mismo centro del propósito de Dios.

No son un pensamiento periférico del plan de Dios sino que son el diseño para exhibir la gloria de Cristo muriendo por Su Esposa. No se trata de una analogía comparativa, Dios nos creó hombre y mujer precisamente para que exhibamos la gloria de Su Hijo. Nuestra sexualidad es para la gloria del Hijo de Dios -en especial la gloria de Su muerte por su Esposa admirable.

De modo que ser mujer es el llamado distintivo de Dios a exhibir la gloria de Cristo de modos que no serían posibles si no hubieran mujeres. Si solo hubiesen humanos genéricos, no hombre y mujer, la gloria de Cristo estaría disminuida. 

Si reduces ser mujer a características física y funciones biológicas, y luego determinas roles en base a competencias, además de perder el punto de la femineidad también disminuyes la gloria de Cristo en tu vida. Verdadera femineidad es indispensable en el propósito de Dios de exhibir la plenitud de la gloria de Cristo. Tu personalidad de mujer no es incidental. Existe porque es la relación del diseño de Dios del evento central, la muerte en la cruz.

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* The ultimate meaning of true womanhood. John Piper (2008 True Woman Conference, Chicago).

Poema de la amistad

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No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y compartirlo contigo.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro. Pero cuando me necesites estaré junto a ti.

No puedo evitar que tropieces. Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas. Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos. Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz. 

No juzgo las decisiones que tomas en la vida. Me limito a apoyarte, a estimularte y a responderte si me lo pides.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar, pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser. Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo. En estos días oraré por ti.

En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas. Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba. 

Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran. Es lo que siento por todos ellos.

Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme.

Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad, en estos días pensé en mis amigos y amigas, entre ellos, apareciste tú.

No estabas arriba, ni abajo ni en medio. No encabezabas ni concluías la lista. No eras el número uno ni el número final.

Lo que sí sé es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida. Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista.

Basta que me quieras como amigo.

Entonces entendí que realmente somos amigos.

Gracias por ser si amigo.

Jorge Luis Borges. Argentina (1899-1986)

There I go again

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There I go again:

quick to stumble, break, and fall.

Another choice of word

that’s slipped and heard

so full of swearing gall.

 

And there I go again:

poor steward of time and wages;

so wasted, spent;

dare I repent

before the Rock of Ages?

 

Now there I go again:

harboring rage against my neighbor,

whom I’m to love

if I’m made of

the Spirit for Whom I labor.

 

God of heaven,

tell me this –

do I betray you with a kiss…

from unclean lips,

so coarse- profane?

I am not fit

to call Your name!

 

Much less to have

Your mercy, new,

that falls on me

with morning due…

so crisp and clean,

‘fore men confessed,

all my sins

as grace refreshed;

and Godly sorrow swallows pride

with

I AM

holy, satisfied,

 

not by a pious claim of mine

for none are they to find.

Though of no merit,

I will inherit

a kingdom, most divine!

 

Because God’s rage against me

has been meted out;

and not on me

but on a tree

where Christ defeated doubt!

 

And so to Him I reach for,

despite my deep chagrin…

His hem, I touch,

absolving much!

It’s there, I go again.

1Way2Truth4Life.org

Apuntes a Jueces, 4:6-24

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v.6-7 Y ella mandó llamar a Barac, hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo:Esto ha ordenado el SEÑOR, Dios de Israel:»Ve, marcha al monte Tabor y lleva contigo a diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón.» 7Y yo atraeré hacia ti a Sísara, comandante del ejército de Jabín, con sus carros y sus muchas tropas al torrente Cisón, y lo entregaré en tus manos.

Débora hace un encargo solemne a Barac, en el nombre de Jehová. El encargo es precioso, prácticamente eleva a este hombre a un rol comparable al de Otoniel (3:7-11). Pero Barak responde imponiendo una condición:

v.8 Le respondió Barac: Si tú vas conmigo, yo iré; pero si no vas conmigo, no iré.

¡Vaya sorpresa! Salvar a Israel por la fuerza de las armas es tarea de hombres. 

Barak (significa rayo) , tiene sus órdenes y se le ha asegurado victoria…[en la mitología canaanita Baal se presentaba montado sobre nubes, llevando un trueno en una mano y un rayo como flecha en la otra, luchando contra Yam, el monstruo del caos marino de ahí que el nombre de Barac es un contraste].

El hecho de que Débora es capaz de hacer venir a Barac desde Cedes de Neftalí indica la amplitud de su autoridad, el pueblo estaba a unos 27 km al norte del mar de Galilea; ella le habla “en el nombre de Jehová, el Dios de Israel”: la fuente de su autoridad y la escala de la batalla que se avecina. Todo Israel, su seguridad y supervivencia, está en juego. 

Barac debe reclutar 10,000 hombres de Neftalí y Zabulón, llevarlos al Monte Tabor (el torrente de Cisón a 14.5 km al suroeste), Dios llevará a Sísara al torrente, lo cual daría ventaja táctica militar a Barac… como en el caso de Jericó, el verdadero comandante del ejército de Barac es Jehová.

La insistencia de Barac traiciona su estatura de héroe (la camisa le queda grande! Abinoam -nombre del papá- quiere decir “padre complaciente”, es decir que Barak no tiene antecedente militar, necesitará guía divina, lo cual es exactamente lo que Débora le promete), será reducido a un papel secundario, llegará tarde pues Sísara ya habrá muerto y la derrota del general será también la derrota del mismo Barac pues no recibirá el honor de la batalla. 

¿Intenta manipular a Débora la profetisa? Un relato anticipado también sobre Jefté, quien intentó manipular directamente a Dios, como veremos más adelante.

El torrente se halla a 14.5 km del Monte Tabor, cabeza del valle de Jezreel, a Barac se le ha prometido que Jehová atraerá a Sísara, con todos su ejército de carros e infantería, a un lugar que le dará ventaja militar a Barac, literalmente Jehová entregará al enemigo en las manos de Barac. Es decir que tiene la victoria segura siempre y cuando haga con exactitud lo que Jehová le ha mandado.

v.9 Y ella dijo:Ciertamente iré contigo; sin embargo, el honor no será tuyo en la jornada que vas a emprender, porque el SEÑOR venderá a Sísara en manos de una mujer. Entonces Débora se levantó y fue con Barac a Cedesv.10 Y Barac convocó a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subieron con él diez mil hombres; Débora también subió con él.

v.11 Y Heber ceneo, se había separado de los ceneos, de los hijos de Hobab, suegro de Moisés, y había plantado su tienda cerca de la encina en Zaanaim, que está junto a Cedes.

Reaparecen los kenitas (ceneos) que vimos en el primer capítulo, uno de sus jefes se había movido al norte, cerca de Cedes. Parte del drama próximo, de la cuidadosa construcción del escritor. La encina de Zaanaim (Josué 19:33) era el límite de la tribu de Neftalí y, curiosamente, asocia a Jael con un árbol, así como a Débora la identifica su palmera.

v.12 Avisaron a Sísara que Barac, hijo de Abinoam, había subido al monte Tabor.

v.13Y juntó Sísara todos sus carros, novecientos carros de hierro, y a todo el pueblo que estaba con él, desde Haroset- goim hasta el torrente Cisón.

v.14 Entonces Débora dijo a Barac:¡Levántate!, porque este es el día en que el SEÑOR ha entregado a Sísara en tus manos; he aquí, el SEÑOR ha salido delante de ti. Bajó, pues, Barac del monte Tabor seguido de diez mil hombres. 

v.15 Y el SEÑOR derrotó a Sísara, con todos sus carros y todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara bajó de su carro, y huyó a pie.

El servicio de inteligencia de Sísara le informa que un tal Barac ha subido al monte Tabor (recuerda: este monte es una cabeza en medio de la planicie) así que reúne todo su ejército -incluso los 900 carros de hierro- en el torrente de Cisón para enfrentarlo, sin saber que está siendo dirigido por Jehová (v.7). Débora cumple su palabra y acompaña a Barac. Repite el v.14 y observa que ella presenta al Señor como el guerrero que luchará por su pueblo. Noten el vigor y masculinidad de la foto, porque es algo que se ha vuelto escaso en la iglesia de hoy.

¿No les dice algo que el Dios de la Biblia es llamado Guerrero?

La Fortaleza de Israel no es esa imagen suave y llorona, pulida, de la imaginación occidental actual. ¡La única esperanza para un pueblo afligido radica en un Dios fuerte que “con justicia juzga y hace la guerra” (Apoc.19:11).

 Viendo que se ha cumplido la primera parte de su profecía, Débora interviene en el momento crítico y le recuerda la promesa de victoria –el Señor ha salido delante de ti-, lo cual enciende a Barac quien ahora sí descarga un rayo antes de que Sísara ordene su ejército.  El general es tomado por sorpresa, tal parece que Sísara asume que Barac estará esperando la embestida suya, no al revés. Sin embargo observen que la explicación del texto es teológica: Y el SEÑOR derrotó a Sísara, con todos sus carros y todo su ejército, a filo de espada delante de Barac. 

La evidencia concreta es Dios en operación, quien desata una tormenta e inutiliza los carros de hierro (5:20-21). [Otras ocasiones en que Dios desata una tormenta: Josué 10:10-11; 1 Samuel 7:10; Salmo 18:14; 144:6]. Saber que el Señor librará a Su pueblo no disminuye el hecho de que El es quien lo hace. Maravíllate al menos de lo oportuno que es para convertir las nubes en tormentas!

 Una repetición, en esencia, de lo que pasó en el Mar Rojo con Faraón y sus carros (Exodo 5:4-5), con una distintiva diferencia: Sísara baja del carro y huye a pie.

v.16 Mas Barac persiguió los carros y el ejército hasta Haroset- goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada; no quedó ni uno. 

v.17 Pero Sísara huyó a pie a la tienda de Jael, mujer de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín, rey de Hazor, y la casa de Heber ceneo

¡Barac se fue por un lado -al oeste- mientras Sísara fue al este porque sabía… –v.17b!

Barac -en medio de la batalla- no se percató de la complicación, persiguió los carros y el ejército que huían a su base, mientras Sísara se escondía al este porque sabía que los kenitas eran aliados de Jabín.

v.18-22 Y Jael salió al encuentro de Sísara, y le dijo:Ven, señor mío, ven a mí; no temas. Y él fue hacia ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta. Y él le dijo:Te ruego que me des de beber un poco de agua, porque tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber; entonces lo cubrió. Entonces él le dijo:Ponte a la entrada de la tienda, y si alguien viene, y te pregunta, y te dice:»¿Hay alguien aquí?», tú responderás:»No.» 

Pero Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda y tomando en la mano un martillo, se le acercó silenciosamente y le clavó la estaca en las sienes, la cual penetró en la tierra, pues él estaba profundamente dormido y agotado, y murió. Y he aquí, cuando Barac perseguía a Sísara, Jael salió a su encuentro, y le dijo:Ven, y te mostraré al hombre que buscas. Y él entró con ella, y he aquí que Sísara yacía muerto con la estaca en la sien.

El canto de la sirena: invita a su víctima para luego destruirla. Al igual que Rahab la ramera, dándose cuenta por dónde andan las cosas, Jael rompe la solidaridad con su propio clan y tira los dados a favor de Israel.

v.23-24 Así sometió Dios en aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel. Y la mano de los hijos de Israel se hizo más y más dura sobre Jabín, rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.

La muerte de Sísara es el final de la historia. Se cumple la profecía de Débora acerca del general y también acerca de Barac. Jabín se vuelve nada. Lo que empezó como el yugo de Jabín sobre Israel ahora termina con el yugo de Israel sobre Jabín: el equilibrio es restaurado. Pero note que no habla de “y la tierra reposó por X tiempo” sino hasta 5:31, al final de la canción de victoria, porque la victoria que el Señor les ha permitido alcanzar es tan significativa que lo justo es una fiesta de celebración!

Una esperaría que la lección sobre reyes canaanitas quedaría grabada en el subconsciente israelí para que no desearan algo semejante. Sin embargo, la historia de Gedeón y Abimelec nos mostrará la fascinación suicida que todos tenemos hacia el mal.

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