Hojas de hierba

Estándar

(6) fragmento

Me preguntó un niño: ¿Qué es la hierba?, trayéndomela a manos llenas;

¿cómo podía responderle? Tampoco sé yo lo que es la hierba.

Sospecho que es el emblema de mi temperamento, tejido con la verdura de la esperanza. 

O imagino que es el pañuelo de Dios,

prenda perfumada y rememorativa, abandonada adrede, 

que lleva en las puntas el nombre de su dueño para que lo veamos, reparemos en él y preguntemos: ¿De quién?

O presumo que la hierba es un niño, el recién nacido de la vegetación.

O creo que es un jeroglífico uniforme,

que significa: crezco igualmente en las regiones vastas y en las regiones estrechas,

crezco igualmente en medio de la raza negra y de la raza blanca,

al canadiense, al piel roja, a todos me entrego, y a todos los acepto.

Y ahora se me figura que es la hermosa cabellera de las tumbas.

Walt Whitman. USA (1819-1849)

 

Apuntes a Jueces, 10:1-15

Estándar

Un par de jueces menores

Algunos comentaristas señalan a Tola y Jair como jueces menores, en contraste con Débora, Ehud, Gedeón, porque el escritor gastó menos tinta, ocuparon menor espacio, pero no porque su importancia fuera poca. De hecho hay muy poca diferencia en la función de jueces mayores y menores.

10:1 Después de la muerte de Abimelec se levantó, para salvar a Israel, Tola, hijo de Puá, hijo de Dodo, varón de Isacar; y habitó en Samir, en la región montañosa de Efraín.

2Y juzgó a Israel veintitrés años. Y murió y fue sepultado en Samir.

El contraste es obvio: Tola no “salvó” a Israel igual que Abimelec. Israel requiere salvación, pero no se describe acción militar, nos dice que Tola vivía en Samir, presidió desde ahí durante 23 años [muy parecido a Débora quien “vivió/presidió” bajo su palmera en el monte Efraín], murió y fue sepultado. Narración muy parecida a Débora.

¿Qué sabemos de Tola? 

No mucho: su pedigree (hijo de Puá, hijo de Dodo), su tribu (Isacar), su residencia ( Samir), su duración como juez (23 años), su entierro (en Samir). Ahora bien, el v.1 cuidadosamente nos dice que se levantó después de Abimelec, para salvar a Israel (una pista de la bondad divina).

Tal parece que la actividad de Tola fue salvar a Israel del desastre de Abimelec y proveyó estabilidad, salvó de la desintegración. Típico del Señor. No agobia para siempre, unge nuestra cabeza con aceite luego de atravesar valles de sombra de muerte, nos prepara mesa incluso delante de nuestros enemigos. Jehová es Dios que no permite a los Abimelec de este mundo tener la última palabra.

v.3 Y tras él se levantó Jair galaadita, y juzgó a Israel veintidós años. 4Este tuvo treinta hijos que cabalgaban en treinta asnos, y tenían treinta ciudades en la tierra de Galaad que se llaman Havot- jair hasta hoy. 5Y murió Jair, y fue sepultado en Camón.

Luego aparece Jair, gobierna 22 años y tiene 30 ciudades en Galaad, al este del Jordán. Si en tiempos de Tola notamos la bondad del Señor, en la imagen de Jair vemos la tendencia del ser humano.

Hay que hilar fino aquí.

El texto solo muestra la imagen de los 30 hijos en 30 asnos, y lo amplio de su influencia. No significa que haya algo malo. La teología israelita enseña que tener muchos hijos es regalo del Señor como un medio de protección del enemigo (Salmo 127:3-5 He aquí, don del SEÑOR son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no serán avergonzados cuando hablen con sus enemigos en la puerta). 

Sin embargo, los 30 hijos de Jair (y quien sabe cuántas hijas tendría) implica que tuvo numerosas esposas. El texto no dice más. Pero si recordamos los 70 hijos de Gedeón, el escritor explica el por qué: tuvo muchas mujeres (8:30), una circunstancia que dio pie al fiasco de Abimelec (Deut 17:17).

La fertilidad de Gedeón fue señal de su “reinado” a pesar de su negativa verbal (8:22-23).

Es posible que la mención de Jair y sus hijos sea muestra del éxito de su administración pacífica, tan pacífica que nos advierte sobre la falta de preparación de los galaaditas para el desastre que está a punto de caerles encima, a punto tal que ofrecen hacer caudillo al hombre que luche por ellos (11:8). 

Bondad y severidad de Dios

v.6 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, sirvieron a los baales, a Astarot, a los dioses de Aram, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos; abandonaron, pues, al SEÑOR y no le sirvieron.

Este verso es terrible. Antes, leíamos que el pueblo hizo lo malo, punto. En esta ocasión, el verso hace énfasis repetitivo: sirvieron a, sirvieron a, sirvieron a… una pila de apostasía. Infidelidad hasta el tope. 

¿La respuesta del Señor? 

v.7 Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los entregó en manos de los filisteos y en manos de los hijos de Amón. 8Y ellos afligieron y quebrantaron a los hijos de Israel ese año; por dieciocho años oprimieron a todos los hijos de Israel que estaban al otro lado del Jordán, en Galaad, en la tierra de los amorreos9Y los hijos de Amón cruzaron el Jordán para pelear también contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y se angustió Israel en gran manera.

Severa retribución, doble opresión -por filisteos y por amonitas- por pueblos que aplastan, oprimen, a Israel, hasta la desesperación, que hasta incluyen una especie de confesión:

10Entonces los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, diciendo: Hemos pecado contra ti, porque ciertamente hemos abandonado a nuestro Dios y servido a los baales.

Pongamos atención a la respuesta directa del Señor:

v.11 Y el SEÑOR respondió a los hijos de Israel:¿No os libré yo de los egipcios, de los amorreos, de los hijos de Amón y de los filisteos?  12Cuando los sidonios, los amalecitas y los maonitas os oprimían, clamasteis a mí, y yo os libré de sus manos. 

13Mas vosotros me habéis dejado y habéis servido a otros dioses; por tanto, no os libraré más.  14Id y clamad a los dioses que habéis escogido; que ellos os libren en el tiempo de vuestra aflicción. 

¡Es evidente que el Señor está harto de las supuestas confesiones israelitas!

v.15 Y los hijos de Israel respondieron al SEÑOR: Hemos pecado, haz con nosotros como bien te parezca; sólo te rogamos que nos libres en este día.

Ay amadas, como si Dios fuese una gran máquina tragamonedas celestial, le pones unas cuantas fichas de arrepentimiento y ya, la máquina escupe liberación. Teología de la religión “refugio contra bombas” -solo hay que conocer unas cuantas reglas. Jehová es un gran Dios, si lo necesitas y lo usas.

Israel asume que es cuestión de ir y clamar cada vez que las cosas se ponen feas.

Pero Dios dice que así no es. El destruye toda falsa imagen que construimos sobre El. 

13Mas vosotros me habéis dejado y habéis servido a otros dioses… no os libraré más.

¡No vengas a Mí con tus actos de arrepentimiento! El pecado de Israel no es un círculo sino una espiral que cada vez va más abajo, que si persiste colocará a Israel más allá de la ayuda del Señor. Israel debe despertar. Jehová les dice que están a punto de ser abandonados.

¿Tan acostumbrada estás a la misericordia que ya ni la notas?

Naturalmente, como somos del Nuevo Testamento luego nos refugiamos en que “oh sí, pero tal amenaza ya no aplica hoy, desde la muerte y resurrección del Señor, ahora vivimos bajo la gracia…”

Simón de Samaria era un cristiano neotestamentario; creyó y fue bautizado y amaba la compañía de Felipe el evangelista (Hechos 8:13 Y aun Simón mismo creyó; y después de bautizarse, continuó con Felipe, y estaba atónito al ver las señales y los grandes milagros que se hacían).  Simón también creía que la religión era diversión y negocio, especialmente negocio, hizo su propio estudio de mercado sobre el Espíritu Santo (Hechos 8:18-19), que mereció la reprensión de Pedro (8:20-21,23 Entonces Pedro le dijo:Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. No tienes parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazón. Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad). 

DISCERNIR. (Del lat. discernĕre).

1. Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas. Comúnmente se refiere a operaciones del ánimo. 2. Conceder u otorgar un cargo, distinción u honor.

Al tocar el tema del discernir, la respuesta común es “sí, es cierto…y me preocupa mucho qué será de los niños”. Un sentimiento admirable. ¿Y los adultos? ¿Seremos inmunes a influencias adversas? ¿Cuál es el estado de nuestro discernir? ¿No debiera interesarnos desarrollar aquellos rasgos personales del carácter que mejor nos preparen en toma de decisiones?

Considera estas categorías:

¿Qué tan “rápido” debo avanzar en mi actual relación romántica? ¿Qué le digo a cierto amigo cristiano que se comporta como inmoral de modo significativo? ¿Cómo responder mejor a mi supervisor o profesor -un ogro gruñón? ¿Cuántas horas debería dedicarle a mi juego favorito en la computadora, o “textear” por el teléfono o navegar en la internet o escuchar música? ¿Qué o cuál contenido me perjudica? ¿Cómo imitar a Jesús cuando la publicidad constantemente me dice lo que debo “tener de modo absoluto” para ser? ¿Qué debiera hacerse contra el terrorismo tecnológico o el calentamiento global?

Discernir importa. Según gastemos el día es como gastamos nuestra vida. En principio, quizás no nos percatamos de la importancia de distinguir moralmente; pero con el tiempo, las elecciones basadas en esas distinciones labran el yeso de nuestras almas. 

Olvidamos que, sin el uso, el discernimiento se atrofia. 

(Hebreos 5:13-14 Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal). 

Distinguir entre lo bueno y lo malo es evidencia de madurez. No sucede automáticamente. Requiere entrenamiento y diligencia constante.

El peso de no ser capaz de reconocer lo que es real. Luego es imposible saber qué se generó en computadora y qué no, y para colmo, tampoco tenemos tiempo para revisar toda la experiencia. Nos llega muy rápido. Nos inunda la publicidad, ¿cómo escoger? Y los anuncios son apenas la cima. Está el correo electrónico y la internet y películas y la música, ad infinitum.

De modo que entender lo que es real se ha vuelto tan difícil que la mayor parte del tiempo simplemente lo ignoramos. Pienso que este factor alimenta nuestra pereza natural. Abdicamos la responsabilidad de discernir, reducimos las respuestas a emociones y no-aseveraciones que no evocan retos. Otras veces incluso optamos por no hacer distinciones morales, porque nos acostumbramos a no hacer distinciones sobre la realidad misma.

Si no importa si soy capaz de discernir grados de decepción en efectos mediáticos especiales (en cine, por ejemplo), ¿tendrá importancia discernir en mi propio vocabulario los puntos finos de decepción?

Ahora bien, el buen discernimiento no depende de la capacidad de colocar cada forma de realidad en nítidas cajitas apropiadas. C.S Lewis lo entendió muy bien: “no hemos de preguntar si algo es real, puesto que todo es real, más bien la pregunta es ¿un real, qué?” Las películas son reales, las páginas de internet son reales. Hasta las fantasías son reales, son actos reales de la imaginación. 

En lugar de examinar el grado de realidad natural en cada escena de cine, debiéramos examinarnos a nosotros mismos y ver si hemos abdicado la virtud del discernimiento.

Pobre discernimiento confunde sabiduría con trivialidad, o peor, con tontería. 

Isaías 5:20 ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! 

El peso de no poder decir lo que es real nos hace olvidar el trabajo de discernir. Hacer decisiones triviales nos produce la falsa sensación de ser sabios y paralizar nuestro compromiso a discernir. Y el Imaginario, la seducción de una cultura saturada de imágenes, niebla y endurece el entendimiento para efectuar el análisis necesario para discernir.

¿Qué hacer? El enfermo busca médicos.

<{{{{<<

No te rindas

Estándar

No te rindas,

aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo,

aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,

liberar el lastre, retomar el vuelo.

 

No te rindas,

que la vida es eso,

continuar el viaje, perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros y destapar el cielo.

 

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,

porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,

porque no hay heridas que no cure el tiempo,

abrir las puertas quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa,

ensayar el canto,

bajar la guardia y extender las manos,

desplegar las alas e intentar de nuevo,

celebrar la vida y retomar los cielos.

 

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo,

porque esta es la hora y el mejor momento,

porque no estás sola,

porque yo te quiero.

 

Mario Benedetti. Uruguay (1920-2009)

 

Sonetos

Estándar

(3)

Al que ingrato me deja, busco amante;

al que amante me sigue, dejo ingrata;

constante adoro a quien mi amor maltrata,

maltrato a quien mi amor busca constante.

 

Al que trato de amor, hallo diamante,

y soy diamante al que de amor me trata;

triunfante quiero ver al que me mata,

y mato al que me quiere ver triunfante.

 

Si a éste pago, padece mi deseo;

si ruego a aquél, mi pundonor enojo;

de entrambos modos infeliz me veo.

 

Pero yo, por mejor partido, escojo

de quien no quiero, ser violento empleo,

que, de quien no me quiere, vil despojo.

 

Sor Juana Inés de la Cruz. México (1648-1695)

S,H, y C espirituales

Estándar

Dios es más que justo. Es misericordioso. De hecho, es justo decir que Jesucristo es ¡misericordiosamente injusto! porque no nos ha tratado según nuestros pecados ni nos ha pagado conforme a nuestra iniquidades (Salmo 103:10).

David Powlison. Making All Things New, pp.29

Apuntes a Jueces, 9:25-57

Estándar

v.25 Y los habitantes de Siquem pusieron emboscadas contra él en las cumbres de los montes y robaban a todos los que pasaban cerca de ellos por el camino; y se lo hicieron saber a Abimelec.

Auch, un punchón en el ojo! ¿Qué clase de rey es éste que ni siquiera garantiza el libre tránsito por su territorio? Pero, antes de que pueda resolver, un nubarrón se acerca…

v.26 Y Gaal, hijo de Ebed, vino con sus parientes, y pasaron a Siquem; y los habitantes de Siquem pusieron su confianza en él27Y salieron al campo y vendimiaron sus viñedos, pisaron las uvas e hicieron fiesta; y entrando a la casa de su dios, comieron y bebieron y maldijeron a Abimelec.  28Entonces Gaal, hijo de Ebed, dijo: ¿Quién es Abimelec y quién es Siquem para que le sirvamos? ¿No es acaso hijo de Jerobaal, y no es Zebul su oficial? Servid a los hombres de Hamor, padre de Siquem; pero ¿por qué hemos de servirle a él?

Un oportunista. 

Aparece de ninguna parte pero clama ser descendiente de Hamor, nada menos que el fundador de Siquem. Observen que regresa con sus parientes [la sangre pesa más que el agua, otra vez] y noten que el texto no dice que lo hayan emboscado, posiblemente porque no estaba solo.

Aparece al tiempo de la cosecha de las uvas, se reúne con los de Siquem bajo la máscara de un festival religioso (Deut 16:13), pero las irregularidades están ahí. Silo, no Siquem, debiera ser el lugar del festival, además en Silo sería el festival de Jehová pero en Siquem se reúnen en el templo de su dios (ooh).

Gaal reta a los hombres de Siquem a que manifiesten rechazo abierto contra Abimelec, y lo apoyen a él. Juega la misma carta de Abimelec: soy descendiente de Hamor (Génesis 33:19), el otro no es nada, un bastardo, hijo de una concubina; y presiona al mencionar a Zebul, el comandante oficial de Abimelec y síndico de la ciudad.

v.29 ¡Quién pusiera este pueblo en mis manos! Entonces yo quitaría a Abimelec. Diría a Abimelec: Aumenta tu ejército, y sal. 30Y cuando Zebul, gobernante de la ciudad, oyó las palabras de Gaal, hijo de Ebed, se encendió en ira. 31Y envió encubiertamente mensajeros a Abimelec, diciendo: He aquí que Gaal, hijo de Ebed, y sus parientes han venido a Siquem, y he aquí que están incitando a la ciudad contra ti.

32Ahora pues, levántate de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscada en el campo. 33Y sucederá en la mañana, en cuanto salga el sol, que te levantarás temprano y arremeterás [emboscada] contra la ciudad; y he aquí, que cuando él y el pueblo que está con él salga contra ti, harás con ellos lo que te venga a mano.

Zebul muestra su lealtad a Abimelec, toma control de las operaciones y hasta le dice a Abimelec lo que tiene qué hacer. Imagina la escena, llega Gaal con un cafecito tempranero, los de Abimelec han empezado a descender del monte y cuando Gaal pregunta si serán hombres, Zebul le pregunta cuándo fue la última vez que visitó al oftalmólogo

v.34 Se levantó, pues, de noche Abimelec, y todo el pueblo que estaba con él, y pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compañías.35Y Gaal, hijo de Ebed, salió y se paró a la entrada de la puerta de la ciudad; y Abimelec y el pueblo que estaba con él salieron de la emboscada. 

36Al ver Gaal a la gente, dijo a Zebul: Mira, viene gente bajando de las cumbres de los montes. Pero Zebul le dijo:  Estás viendo la sombra de los montes como si fueran hombres. 37Y volvió a hablar Gaal y dijo:He aquí, gente que baja de la parte más alta de la tierra, y una compañía viene por el camino de la encina de los adivinos. 

38Entonces Zebul le dijo: ¿Dónde está ahora tu jactancia con la cual decías: «¿Quién es Abimelec para que le sirvamos?» ¿No es éste el pueblo que despreciabas? Ahora pues, sal y pelea contra él.

Aaah! ¡son hombres -Gaal!. Zebul y la burlona respuesta [que debe haber ensayado toda la noche, qué momento tan delicioso!] Abimelec había dividido su ejército en contingentes (4) para maximizar el efecto sorpresa y confundir al enemigo sobre el tamaño real de sus fuerzas. Gaal está observando 3 de los grupos que vienen desde direcciones diferentes, ¿Cuántos más habrá? y comenta el caso con el mismo Zebul, quien le da el consejo de muerte (pues él mismo había aconsejado a Abimelec qué hacer).

39Y salió Gaal delante de los habitantes de Siquem y peleó contra Abimelec. 40Abimelec lo persiguió pero Gaal huyó delante de él; y muchos cayeron heridos hasta la entrada de la puerta. 41Y Abimelec se quedó en Aruma, pero Zebul expulsó a Gaal y a sus parientes para que no se quedaran en Siquem.

42Aconteció al día siguiente que el pueblo salió al campo, y se lo hicieron saber a Abimelec.

Los de Siquem creyeron que todo había terminado, podían volver a sembrar. Pero tan pronto salieron, Abimelec arrasó la ciudad y a todos los del campo [alguien se lo hizo saber].¿La paranoia en acción?

PARANOIA. (Del gr. παράνοια; de παρά, al lado, contra, y νόος, espíritu).

1. Perturbación mental fijada en una idea o en un orden de ideas.

v.43 Y él tomó a su gente, la dividió en tres compañías y puso emboscada en el campo; cuando miró y vio al pueblo salir de la ciudad, se levantó contra ellos y los mató.

44Entonces Abimelec y la compañía que estaba con él se lanzaron con ímpetu y se situaron a la entrada de la puerta de la ciudad, y las otras dos compañías se lanzaron contra todos los que estaban en el campo y los mataron. 45Y peleó Abimelec contra la ciudad todo aquel día, capturó la ciudad y mató a la gente que había en ella; entonces arrasó la ciudad y la sembró de sal.

Usa la misma estrategia: emboscar y arrinconar en un círculo, solo que ahora no recibe consejo de Zebul y la victoria es fácil: el pueblo iba al campo, no tenía armas. Una partida desigual y el resultado: una masacre. Tres contingentes, con dos hace la emboscada y con el tercero en la puerta, por si acaso regresaba alguien. Sistemáticamente arrasó la ciudad, casa por casa, eficiencia pura. 

¿Sembrar con sal?  La tradición lo señala como para hacerla infértil, para destrucción total, o para purgar los espíritus de los muertos. Algunos autores señalan que sembrar sal era como método de purificación o en preparación de dedicación a un dios (más una práctica pagana que israelita), pero dada la impiedad de Abimelec y sus hombres lo más probable es volver estéril un sitio (Deut 29:23; Job 39:6; Jeremías 17:6; Sofonías 2:9), dictar una maldición, señal del intenso odio contra este lugar y sus habitantes.

v.46 Al oír esto todos los habitantes de la torre de Siquem, se metieron en la fortaleza del templo de El- berit. 

Los líderes escapan a la seguridad de su fortaleza, la torre del templo, un complejo aparte de Siquem, un supuesto lugar de refugio. Cuando oyen lo que ha pasado en la ciudad, los líderes van y se esconden en tal fortaleza, sitio dedicado a un El-berit (el dios del pacto), testimonio del grado de corrupción y sincretismo religioso israelita-canaanita practicado por los de Siquem en tiempo de Abimelec.

v.47 Y le dijeron a Abimelec que todos los habitantes de la torre de Siquem estaban reunidos. 48Abimelec subió entonces al monte Salmón, él y toda la gente que estaba con él; y tomando Abimelec un hacha en su mano, cortó una rama de los árboles, la levantó y la puso sobre su hombro. Y dijo a la gente que estaba con él: Lo que me habéis visto hacer, apresuraos y haced lo mismo. 

49Y todo el pueblo cortó también cada uno su rama y siguió a Abimelec, y las pusieron sobre la fortaleza; prendieron fuego a la fortaleza sobre los que estaban adentro, y murieron también todos los de la torre de Siquem, como mil hombres y mujeres.

De nuevo alguien informa a Abimelec donde están los otros y éste salta a la acción, conduciéndose igual que su padre Gedeón pero con mayor brutalidad. La palabra “salmón” en hebreo significa “sombra”, monte Salmón significaría “el monte obscuro/sombrío” una montaña cerca de Siquem, quizás un nombre alterno a Gerizim o a Ebal, los únicos montes cercanos. No deja de ser una ironía que Jotam habló desde el monte Gerizim, el de la bendición, pero para maldecir a los de Siquem con hacer rey a Abimelec.

El mensaje fue claro: para ellos no hay Gerizim, solo Ebal. Lo escalofriante de Monte Sombrío es lo que está a punto de suceder. La tragedia se cuenta como un hecho simple. Ta, ta y ta. Abimelec coge una hacha, sube a la montaña, corta una rama, la carga, y les dice que hagan lo mismo. Y lo hacen.

Se cumple entonces la profecía de Jotam (v.9-20): ha salido fuego de la zarza que escogieron como rey, y los consumió a todos.

v.50 Después Abimelec fue a Tebes, la sitió y la tomó.

Algunos la sitúan a 16 km al noroeste de Siquem, pero no hay certeza ni por qué fue a esta ciudad. Es la primera vez que se nombra. Vista la paranoia que ha venido desarrollando no hay que buscar racionalidad en sus acciones.

Por supuesto aquí hay más que furia irracional. Al inicio no hay pistas, parece que Abimelec está en control total dado lo breve de la frase inicial,

v.51 Pero había una torre fortificada en el centro de la ciudad, y todos los hombres y mujeres, todos los habitantes de la ciudad, huyeron allí, se encerraron y subieron al techo de la torre. 52Y Abimelec vino a la torre, la atacó y se acercó a la entrada de la torre para prenderle fuego.

No hay titubeo en sus acciones. Observen la narración: primero el comentario general (vino a la torre, la atacó) luego el detalle relevante (se acercó a la entrada de la torre para prenderle fuego). Difiere de lo que hizo en Siquem: ahora se acerca a la puerta y se vuelve blanco fácil de los defensores que están arriba en la torre. Exceso de confianza, igual que Eglón se acercó a Ehud para “recibir un mensaje de Dios”, igual que Sísara durmiéndose en la tienda de Jael. 

v.53 Pero una mujer arrojó una muela de molino sobre la cabeza de Abimelec rompiéndole el cráneo. 

54Entonces él llamó apresuradamente al muchacho que era su escudero, y le dijo: Saca tu espada y mátame, no sea que se diga de mí: «Una mujer lo mató.» Y el muchacho lo traspasó, y murió. 

55Cuando los hombres de Israel vieron que Abimelec había muerto, cada cual partió para su casa. 

56Así pagó Dios a Abimelec por la maldad que había hecho a su padre al matar a sus setenta hermanos. 57Dios también hizo volver sobre sus cabezas toda la maldad de los hombres de Siquem, y vino sobre ellos la maldición de Jotam, hijo de Jerobaal.

Una mujer… sin nombre. ¿Su arma? Una piedra de molino. Quizás tuvo ayuda, las piedras de molino son bastante pesadas pero el escritor solo dice “una mujer” para acentuar la humillación de Abimelec. En la cultura guerrera de esos tiempos, lo honorable era morir a manos de un adversario “digno” de igual o superior rango; pero ser muerto por un enemigo inferior, una mujer ni más ni menos, ni siquiera de renombre, era caer en desgracia por completo y Abimelec lo sabe. De ahí que rápidamente llama al escudero (con su último aliento), los periódicos no publicarán que fue una mujer…

Vean la fina mano de Dios enhebrando hilo: mató a sus hermanos sobre una piedra, murió por una piedra. Dios destruye a los destructores de Su pueblo (Zacarías 2:8 Porque así dice el SEÑOR de los ejércitos, cuya gloria me ha enviado contra las naciones que os despojaron, porque el que os toca, toca la niña de su ojo).

El episodio termina con un solo ganador, Dios, quien ejecuta justicia retributiva de principio a fin. Los hombres se dispersan, no hay nada qué celebrar. Un episodio, doble destrucción: fuego de Abimelec sobre Siquem, fuego de Siquem sobre Abimelec. Todo es juicio divino.

Hay como cierta quietud en todo esto.

Gracias al Señor tenemos las dos explicaciones teológicas de v.23-24 y v.56-57 para que no perdamos de vista el asunto. Todo parece tan natural, tan humano, las emboscadas, la inteligencia militar de Zebul, la venganza de Abimelec… como una historia en evolución y ya. Sin embargo el juicio de Dios está en progreso, lento pero seguro; luego es así, trabaja silenciosamente, sin humo ni llamaradas, que hemos de estar alertas y pensar sobre ello. No pienses ni por un instante que Dios solo obra cuando tiene la ‘consejera’ en la mano.

Observen esto: el mal destruyó al mal. Dios usa esto con frecuencia y Jueces 9 nos enseña algo muy importante: no hay comunión en el mal, no hay cohesión en el mal, el mal no cuida de lo suyo (solo usa lo suyo) y pueden verlo desplegado a todo color en Apocalipsis 17:16-17 Y los diez cuernos que viste y la bestia, éstos odiarán a la ramera y la dejarán desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la quemarán con fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar su propósito: que tengan ellos un propósito unánime, y den su reino a la bestia hasta que las palabras de Dios se cumplan.

Jueces 9 muestra que la destrucción de Israel puede provenir de dentro así como de fuera, de Israel así como de Madián. Y sin embargo Jueces 9 trae palabra de esperanza: Dios no abandona Su pueblo a los Abimelecs de este mundo sino que nos libra de destrucción.

RESUMEN de 6:1 a 9:57

  1. se explora el tema de la infidelidad de Israel en la narrativa sobre Gedeón. En la primera parte (6:1-8:3) Jehová establece Su reclamo sobre la lealtad de Israel al rescatarlos una vez más de sus enemigos. En el segundo movimiento (8:4-28) Gedeón es quien hace el reclamo pero la desviación a la apostasía es ya muy fuerte. Los israelitas acreditan la victoria a Gedeón, elaboran un ídolo de su efod y abandonan al Señor. La manera como la narración empezó en Ofra -Israel apelando a Jehová pero un altar a Baal-, cómo prosigue con la destrucción del altar pagano pero reemplazado por otro donde Israel se prostituye tras el efod… 
  2. la tesis propuesta en el clímax de la narración (por los mismos israelitas, fina ironía) es que quien salve a Israel debe ser reconocido como su líder. Sin embargo la manera como la historia termina muestra exactamente lo contrario. El narrador resume el tema en 8:34 (Y los hijos de Israel se olvidaron del SEÑOR su Dios que los había librado de manos de todos sus enemigos en derredor).
  3. En la secuela (la historia de Abimelec) toca fondo el tema de la infidelidad: quienes actuaron infielmente contra Dios son los que ahora actúan infielmente contra el hombre que los salvó. Ni siquiera mostraron hesed a Gedeón en retorno a lo que él hizo y el narrador conecta ambas cosas en 8:35 (tampoco mostraron bondad a la casa de Jerobaal, es decir, Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel) e indirecta en el discurso de Jotam (9:16-20).

Recordemos que las mini narraciones de Jueces están enmarcadas en un contexto mucho mayor, el cual va desarrollándose a lo largo del libro. 

Hay 3 momentos en la mini de Gedeón y la secuela que sirven de indicadores:

  1. Por primera vez, el clamor de Israel a Jehová se encuentra con una fuerte reprensión en lugar de asistencia inmediata. Está claro que se ha abusado del privilegio de clamar al Señor y El está empezando a agotar Su paciencia. El capítulo 10 (10:10-14) de hecho muestra cuán caliente está Jehová. Para la época de Sansón Israel ni siquiera clama a Dios.
  2. Para cuando fallece Gedeón ya el pueblo se ha deslizado por la pendiente de la apostasía, algo a lo cual contribuye él mismo con sus acciones. El narrador trata de adornar la conducta de este hombre (lo presenta como héroe discapacitado y no como un cínico de doble cara), pero no es posible tapar la evidencia de su contribución. El próximo juez-salvador principal, Jefté, tiene más discapacidad que Gedeón: desde el principio es evidente que sirve solo a su propio interés y tanto su voto como “arrepentimiento” es pura manipulación. Sansón es la infidelidad personificada, apenas reconocible como juez-salvador.
  3. la tercera característica es la lucha interna -fratricida- que tiene lugar bajo Gedeón y Abimelec. Gedeón fue el primer juez que usó la espada contra sus compañeros israelitas (8:16-17). Abimelec es como su padre, pero peor, no evidencia ninguna manifestación de pacto.

Observen que le proceso de retribución es una aberración del patrón alternante que ha venido ocurriendo de castigo y rescate. En todo el capítulo 9 no aparece el nombre Jehová conectado a retribución. Se emplea el término general Elohim.

Hasta ahora, Dios como Jehová ha operado bajo un principio de castigo temperado por la compasión, donde la compasión (expresada como rescate) tiene la última palabra.

La rápida y seria descomposición de la relación entre Israel y Jehová manifestada en el clímax de 8:34-35 es el contexto para la aparición de este concepto de retribución exacta en este punto del libro.

Es irónico que los israelitas se beneficiaron de la retribución contra su rey zarza. El proceso fue quirúrgico: extirpa el mal y permite reanudar la vida cotidiana (9:55). Pero la historia contiene un aspecto estremecedor, el ‘espíritu malo de parte de Dios’ (9:23), agente de retribución, es la contraparte oscura del ‘Espíritu de Jehová’ (6:34), agente de liberación.

Nos recuerda que Dios tiene principios de operación diferentes, que puede invocar a Su discreción, y si puede hacerlo contra Abimelec y los inicuos de Siquem, ¿por qué no contra Israel en general? y si contra infidelidad en una esfera, ¿por qué no en otra?

Hay una nota ominosa, una advertencia que no debiéramos ignorar…

Ni la historia de Gedeón ni la de Abimelec es historia de monarquía. El crimen específico es la infidelidad contra la casa de Gedeón mostrada por los principales de Siquem, quienes conspiraron con Abimelec y mataron sus 70 hijos (9:19-20).

Otros autores señalan ambición descontrolada [un contrasentido: toda ambición es descontrolada en sí misma] como una de las razones de Abimelec, sin embargo esta razón es la expresión externa de un mal mayor interno.

ambición

El personaje ambicioso
  1. ciego a su responsabilidad moral
  2. no respeta a nadie
  3. hace uso de recursos ilícitos: “el fin justifica los medios”
Asume tareas que no le pertenecen
  1. por encima de su capacidad
  2. cae en lo ridículo (una zarza ofreciendo sombra!)
Cosecha lo que siembra prevalece la justicia de Dios

¿Quién es digno de reinar?

Elegir un líder es una gran responsabilidad 9:8-14
  1. Todos tenemos una función, según temperamento y talentos
  2. Algunos dirigen, otros cumplen
Un líder ha de sacrificar metas personales Procurar el bien y servir bien a otros
  1. Evitar conflictos de interés
  2. Juzgar con justicia
Actuación es de mayor significado que elogios Altruismo: diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio. 1. No busca lo suyo…

2. El reconocimiento es producto de obrar sin egoísmo

Ineptitud compite por puestos mayores Aptitud: suficiencia o idoneidad para obtener y ejercer…
  1. Olivo, higuera, vid no quisieron dejar su función natural para hacer algo que no concordaba con su naturaleza
  2. La zarza dispuesta a reinar, sin dones
Un líder malo encamina hacia la desintegración Ignominia: afrenta pública
  1. Abimelec condujo a una guerra civil
  2. Alcanzó muerte de ignominia

O la necesidad de comprendernos a nosotras mismas, nuestros talentos, defectos y propósitos en la vida. Si entramos donde no debemos los resultados pueden ser trágicos.

<{{{{<<

Sonetos

Estándar

(2)

Detente, sombra de mi bien esquivo,

imagen del hechizo que más quiero,

bella ilusión por quien alegre muero,

dulce ficción por quien penosa vivo.

 

Si al imán de tus gracias, atractivo,

sirve mi pecho de obediente acero,

¿para qué me enamoras lisonjero

si has de burlarme luego fugitivo?

 

Mas blasonar no puedes, satisfecho,

de que triunfa de mí tu tiranía:

que aunque dejas burlado el lazo estrecho

 

que tu forma fantástica ceñía,

poco importa burlar brazos y pecho

si te labra prisión mi fantasía.

 

Sor Juana Inés de la Cruz. México (1648-1695)

S,H, y C espirituales

Estándar

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad.

Lo que también habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, esto practicad, y el Dios de paz estará con vosotros.

Filipenses 4:8-9