Apuntes a Jueces, Introducción

Estándar

En general, la Iglesia tiene un problema con el libro de Jueces. Es tan terrenal, tan primitivo, tan violento, tan extraño, que resulta muy difícil digerirlo. E incluso en esto hay una lección para todos: si te resulta embarazoso, ignóralo…, lo que muchas iglesias practican. Y, sin embargo, no es posible ignorar este libro, nos atrae, es interesante, lleno de colorido y dramatismo con sus personajes tan humanos. Y en esto radica el peligro, donde podríamos perder las intenciones del escritor: una revelación de Dios acerca de Dios. 

Vivimos y trabajamos entre una gran variedad de dioses -no solo de religiones formales sino también los dioses de la riqueza, celebridad, placer, ideología, de la realización personal. A pesar de unos 3,000 años de diferencia, hay muchos paralelos entre nuestra situación hoy y el tiempo de los Jueces.

La sociedad de Canaán -la mismísima Tierra Prometida por Dios a su pueblo, donde  al ingresar viven entremezclados con otras naciones- era una mezcla de gente creyente y gente pagana. Un tiempo donde la gente del pueblo de Dios a diario escogía entre confiar en Dios como su Señor o en seguir el espíritu y las preferencias de la época. Jueces es la historia de cómo fallaron en esta tarea, o de cómo constantemente se dedicaban a “resolver como bien les parecía” en lugar de conocer, amar y obedecer a Dios. 

Uno llega a preguntarse “¿Qué hace este libro en medio de la Biblia?” La respuesta es crucial, es el evangelio mismo. Porque la Biblia no es un “Libro de las Virtudes” ni de ejemplos morales a seguir. 

La Biblia es acerca de Dios.

Estudiaremos este libro de Jueces de modo tal que, en lugar de introducir versos a un tópico particular, investigaremos el o los tópicos que se desprenden de los versos que vayamos estudiando, en particular, qué nos enseña acerca de Dios y cómo este conocimiento me afecta o cambia. OJO: no nos perdamos en lo claro, la Escritura no es un libro acerca de yo. La Biblia es sobre Dios.

Por tanto, lo primero a considerar al estudiar la Escritura es ¿qué me dice acerca de Dios? (porque no hay conocimiento real de uno mismo fuera del conocimiento de Dios). Aprendemos de nosotros luego que aprendemos lo que Dios ha revelado de Sí mismo, de su carácter, de sus atributos, su misericordia, su verdad, etc. 

Lo segundo a considerar es acercarnos al estudio con nuestra mente, no con nuestro corazón (Romanos 12:1-2). ¿Por qué? Porque el corazón no ama aquello que la mente desconoce. Aumentar conocimiento hará crecer nuestro amor, alineará nuestras emociones y nos evitará ser guiadas por la experiencia.

Algunas verdades a considerar sobre Dios:

  1. Ofrece Su gracia, constantemente, a personas que no la merecen, ni la buscan, ni la aprecian incluso después de haber sido salvos por ella. Jueces no es una serie de modelos a seguir. Aunque hay algunos buenos ejemplos (Otoniel, Débora), aparecen temprano en el libro y no dominan la narrativa. Solo hay un único y verdadero Salvador. Jueces, en última instancia, es de gracia sobreabundante a nosotras pecadoras. La gracia divina triunfa sobre las acciones más estúpidas.
  2. Dios quiere señorear cada aspecto de nuestra vida, no solo algunos. Dios quiso que Israel tomara toda la tierra de Canaán, pero solo limpiaron algunas áreas y aprendieron a vivir entre ídolos. No rechazaron a Dios por completo, pero tampoco lo aceptaron totalmente. Este medio-discipulado, medio-compromiso, es un imposible, una química inestable. Dios quiere el todo de nuestra vida, no una parte.
  3. Hay tensión entre la gracia y la ley, entre condicional e incondicionalidad. Jueces parece una contradicción: Dios demanda obediencia por un lado, porque El es santo. Por otro, hace promesas al pueblo de compromiso y lealtad. ¿Será que Su santidad y mandato condicional (haz esto y Yo haré…) están por encima de Sus promesas (estaré contigo siempre, no importa lo que hagas)? O sea, ¿son sus promesas condicionales o incondicionales? Jueces muestra que ninguna respuesta es correcta. OJO: muchos lectores adoptan una posición “liberal” (seguro, Dios siempre nos bendecirá mientras digamos que lo sentimos), otros son “conservadores” (no, Dios nos bendecirá solo si somos obedientes). Jueces nos enseña esta tensión -ambas posturas son verdaderas, pero ninguna es totalmente verdadera- y no la resuelve. Solo el evangelio del Nuevo Testamento (NT) nos mostrará cómo ambos lados pueden ser, y son, verdad.
  4. Necesitamos renovación espiritual continua aquí en la tierra, y maneras de hacerla realidad. Es inevitable el declinar espiritual. Renovarse es una necesidad continua. El libro muestra ciclos regulares de declinamiento-renovación. En la renovación hay elementos de arrepentimiento, oración, destrucción de ídolos, líderes humanos ungidos. Hay renovación cuando estamos bajo el señor/líder correcto; esclavitud cuando estamos bajo el señor/líder equivocado. Jueces en el Antiguo Testamento (AT) y Hechos en el NT son los mejores lugares para comprender renovación y reavivamiento, pero mientras en Jueces los ciclos son cada vez más débiles, en Hechos son cada vez más amplios y fuertes.
  5. Necesitamos un Salvador verdadero, al cual señalan todos los salvadores humanos, con sus flaquezas y fortalezas. La creciente magnitud de la maldad nos indica la necesidad de un Salvador, no de modelos a seguir. Pero la reducida efectividad de los ciclos de reavivamiento y la disminuida calidad de los jueces nos señala la insuficiencia de cualquier salvador humano. Con Otoniel aprendemos que Dios puede salvar con cualquiera; con Débora que Dios puede salvar con muchos; con Gedeón que El puede salvar con pocos, y con Sansón que El puede salvar solo con uno. Dios salvará al enviar Su Unigénito.
  6. Dios está en control, no importa lo que parezca. El tema que permea todo el libro pudiera pasarse por alto. Dios parece ausente de la escena, pero nunca es así. El obra Su voluntad a través de gentes débiles y a pesar de gentes débiles. Sus propósitos permanecen, sin importar su apariencia. Los molinos de Dios podrán moler lento, pero muelen muy fino.

Hemos de ver la belleza de Jehová nuestro Dios en esta narrativa. Hacerlo nos asegura que empezamos a manejar la Escritura como es debido. 

¿Por qué estudiar el Antiguo Testamento? Toda la Escritura es provechosa. Jueces no es una historia feliz, más bien el libro está lleno de malas noticias, de personajes que se conducen de mal en peor; pero Jueces es ejemplo del por qué es necesario que contemos con una visión general de la Biblia. Jueves evidencia cómo sobrevivió la nación de Israel en un período tan oscuro: enteramente por la gracia de Dios. En misericordia, el Señor envió opresores para recordar al pueblo su rebelión. En misericordia, El respondió a sus llantos enviando liberadores. Jueces ilustra el problema fundamental del corazón humano: cuando el pueblo de Dios olvida Sus obras de salvación, van en pos de otros dioses. Pero el Señor en su misericordia edificará Su reino pese a nuestros pecados y rebeliones.*

Algunos solo leen libros del Nuevo Testamento, ahora bien ¿cómo obtener lo mejor del evangelio sin saber lo que dice el Antiguo Testamento? Los escritores de los Evangelios, por ejemplo, citan el Antiguo Testamento una y otra vez y esperan que uno comprenda a cabalidad lo que escriben. 

¿Quién escribió Jueces? No sabemos. Probablemente alguien que vivió en los primeros años del reinado de David, al parecer como justificación o apoyo a la casa de David. El libro consiste en varios bloques de material sobre diferentes Jueces, la época probable entre la muerte de Josué y el establecimiento de la monarquía en Israel. 

Proviene de fuentes orales y algunas escritas como la canción de Débora, uno de los poemas más antiguos que se conocen del Antiguo Testamento, incorporado al relato. Las historias de Jueces no son cronológicas en sentido estricto, hay 12 jueces y algunos se sobreponen entre sí (Sansón y Samuel, por ejemplo). Es probable que hayan existido más de 12, sin embargo la Escritura nos describe estos 12 jueces como historias que apuntan hacia un objetivo preciso.

El período que cubre Jueces es de más o menos 350 años, del 1380 AC al 1050 AC, aproximadamente.

¿Cuándo fue escrito? Tampoco sabemos con exactitud. Si aceptamos que haya sido escrito durante el período temprano de David, ¡significa hace unos 3,000 años! 

¿A quién fue escrito? A la nación de Israel entonces, al nuevo Israel hoy. En principio validando el reinado del rey David, pero es obvio que el objetivo se dirige a un Rey mucho mayor y mejor, Cristo mismo. Piensa en 12 jueces que descienden en una espiral, ¿qué clase de Juez necesitamos? ¡No uno más de lo mismo!

*Myers R, Williams AB. She reads truth. Christian Standard Bible, Holman Bible Publishers 2017

 

Bibliografía general:

  1. Dale Ralph Davis. JUDGES: Such a great salvation. Focus on the Bible Commentary Series. Christian Focus Publications Ltd. 2009
  2. Timothy Keller. JUDGES FOR YOU. The Good Book Co. 2013
  3. Barry G.Webb. The Book of Judges. The New International Commentary on the Old Testament (NICOT); Harrison RK and Hubbard Jr RL General Editors. William B. Eerdmans Publishing Co. 2012
  4. Jen Wilkin. Judges (Forgetful people, Faithful God). 2015
  5. Otros más.

 

<{{{{><

Christmas Bells

Estándar

I heard the bells on Christmas day

their old, familiar carols play,

and wild and sweet

the words repeat

of peace on earth, good will to men!

And thought how, as the day had come,

the selfies of all christendom

had rolled along

the unbroken song

of peace on earth, good will to men!

Till ringing, singing on its way,

te world revolved from neigh to day,

a voice, a chime,

a chant sublime

of peace on earth, good will to men!

Then from each black, accursed mouth

the cannon thundered in the South,

and with the sound

the carols drowned

of peace on earth, good will to men!

It was as if an earthquake rent

the hearth stones of a continent,

and made forlorn

the households born

of peace on earth, good will to men!

And in despair I bowed my head;

“there is no peace on earth,” I said;

“for hate is strong,

and mocks the song

of peace on earth, good will to men!

Then pealed the bells more loud and deep:

“God is not dead, nor doth He sleep;

the Wrong shall fail,

the Right prevail,

with peace on earth, good will to men!

 

Henry W. Longfellow. Estados Unidos(1807-1882)

Abuelos

Estándar

De la mano del reconocido pediatra argentino Enrique Orchansky, te invitamos a leer su columna:

LOS ABUELOS NUNCA MUEREN, SE HACEN INVISIBLES

En los últimos 50 años, nuestro estilo de vida familiar cambió drásticamente como consecuencia de un nuevo sistema de producción. La inclusión de la mujer en el circuito laboral llevó a que ambos padres se ausenten del hogar por largos períodos, creando como consecuencia el llamado “síndrome de la casa vacía”.

El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares.

Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas. Estos privilegiados chicos tienen padres de padres, y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.

Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes.

La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de estos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea, y que han entrado en su madurez.

El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez. Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan.

Los abuelos miran diferente. Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo. O para recordar. Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren.

La mayoría tiene las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca. Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.

Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan.

Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre?

Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno (siempre hay buena gente disponible).

Finalmente, y para que sepan los descreídos: los abuelos nunca mueren, sólo se hacen invisibles.

Enrique Orschanski nació en Córdoba, Argentina, en 1956. Es Doctor en Medicina y Cirugía egresado de la Universidad Nacional de Córdoba. Ejerce la especialidad de Pediatría y además es docente en la Universidad Nacional de Córdoba desde 1981.

Sazón del alba

Estándar

Si no todos los libros

cuando menos

he leído decenas, cientos, mil,

y no lo digo, no,

por vanidad,

muy al contrario:

después de tantos piélagos de letras

en el sistema vascular

adquiérense deberes máximos

y apenas el derecho

mínimo

a preguntarse con delicadeza

cuántas calladas horas

faltan aún para reconocer

el fruto verdadero,

los prístinos ecos de la lectura

sazonados aprisa por un amanecer.

 

Jaime García Terrés. México (1924-1996)

El Magnificat de María

Estándar

Cuando el ángel Gabriel anunció a María que tendría un bebé que sería el Hijo de Dios y reinaría por siempre sobre la casa de Jacob, ella preguntó “¿Cómo puede ser esto?” La respuesta de Gabriel fue que el Espíritu Santo vendría sobre ella, de tal modo que la concepción del niño sería divina. Acto seguido le confirmó a María que nada es imposible para Dios al contarle que su prima Elisabet, la estéril, también estaba embarazada.

María entonces se levantó y fue apresuradamente a la región

montañosa, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías

y Elisabet. Y aconteció que cuando Elisabet oyó el saludo de María, 

la criatura saltó en su viente; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,

y exclamó a gran voz “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito

el fruto de tu vientre! ¿Por qué me ha acontecido esto a mí, que 

la madre de mi Señor venga a mí?

Porque he aquí, apenas la voz de tu saludo llegó a mis oídos, 

la criatura saltó de gozo en mi vientre. Y bienaventurada la que

creyó que tendrá cumplimiento lo que le fue dicho de parte del Señor.”

El ángel le había dicho a Zacarías que su hijo Juan sería lleno del Espíritu aun desde el vientre de su madre (Lucas 1:15). Esto es, el Espíritu de Dios ejercería control único de este hombre desde que estuviera en el vientre de su madre hasta que completara su ministerio como adulto. Lucas confirma la profecía y añade las palabras de gozo de Elisabet.

SANTIDAD DE MARIA

Fue suficiente. María ve a Dios con claridad: El está a punto de cambiar el curso de toda la historia humana. ¿Y dónde está Dios? Ocupándose de dos oscuras, humildes, mujeres -una vieja y estéril, la otra joven y virginal. María se conmueve tanto ante esta visión del Señor que prorrumpe en una gran canción de júbilo la cual conocemos como el Magnificat:

Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.

Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva; pues he aquí, desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada.

Porque grandes cosas me ha hecho el Poderoso; y Santo es su nombre.

Y de generación en generación es su misericordia para los que le temen.

Ha hecho proezas con su brazo; ha esparcido a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.

Ha quitado a los poderosos de sus tronos; y ha exaltado a los humildes; a los hambrientos ha colmado de bienes y ha despedido a los ricos con las manos vacías.

Ha ayudado a Israel, su siervo, para recuerdo de su misericordia tal como dijo a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre.

María y Elisabet son maravillosas heroínas en el recuento de Lucas. Es evidente que Lucas ama la fe de estas mujeres, pero lo que más le impresiona y por lo visto quiere también impresionar a Teófilo es con la mansedumbre y humilde regocijo de ellas.

Unicamente almas como María y Elisabeth pueden magnificar al Señor -gente que reconoce su baja condición y es abrumada por la condescendencia de un Dios magnificente.

¿Recuerdan la historia de Ana y Samuel? Pienso que la santidad de María puede mostrarse de otra manera. Ana no tenía hijos y sufría el abuso de otras mujeres, más ella oraba y el Señor le concede un hijo. Ana profiere un canto de alabanza muy similar al de María:

Mi corazón se regocija en el Señor, mi fortaleza en el Señor se exalta; mi boca sin temor habla contra mis enemigos, por cuanto me regocijo en tu salvación.

No hay santo como el Señor; en verdad, no hay otro fuera de ti, ni hay roca como nuestro Dios.

No os jactéis más con tanto orgullo, no salga la arrogancia de vuestra boca; porque el Señor es Dios de sabiduría, y por El son pesadas las acciones. Quebrados son los arcos de los fuertes, pero los débiles se ciñen de poder.

Los que estaban saciados se alquilan por pan, y dejan de tener hambre los que estaban hambrientos.

Aun la estéril da a luz a siete, mas la que tiene muchos hijos languidece.

El Señor da muerte y da vida; hace bajar al Seol y hace subir.

El Señor empobrece y enriquece; humilla y también exalta. Levanta del polvo al pobre, del muladar levanta al necesitado para hacerlos sentar con los príncipes, y heredar un sitio de honor; pues las columnas de la tierra son del Señor y sobre ellas ha colocado el mundo.

El guarda los pies de sus santos, mas los malvados son acallados en tinieblas, pues no por la fuerza ha de prevalecer el hombre. Los que contienden con el Señor serán quebrantados,

El tronará desde los cielos contra ellos.

El Señor juzgará los confines de la tierra, a su rey dará fortaleza, y ensalzará el poder de su ungido.

¿Pueden escuchar las ideas y paralelismos? Observa ejemplos:

Ana (1Samuel 2)

María (Lucas 1)

v.1 mi corazón se regocija en el Señor, mi fortaleza en el Señor se exalta v.46 Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
v.2 no hay otro fuera de ti, v.49 Santo es su nombre.
v.4Quebrados son los arcos de

los fuertes, pero los débiles se ciñen de poder.

v.52 Ha quitado a los poderosos de sus tronos; y ha exaltado a los humildes;
v.5 Los que estaban saciados se alquilan por pan, y dejan de tener hambre los que estaban hambrientos. v.53 a los hambrientos ha colmado de bienes y ha despedido a los ricos con las manos vacías.

Ni María ni Lucas están citando el Antiguo Testamento. La similitud no es palabra por palabra, más bien luce que María está tan versada en las Escrituras que, con toda naturalidad, cuando prorrumpe en alabanza las palabras que brotan de sus labios son las palabras de la Escritura.

¡Qué lección tenemos aquí! Para todos, hombres y mujeres, viejos y jóvenes (ella no tendría más de 15 años): llenar nuestra mente y corazones de Escritura, noche y día, de tal modo que los pensamientos y palabras que fluyan de nuestra boca con toda naturalidad provengan de la Escritura.

Pudiéramos decir que el Magnificat consta de tres secciones. 1) las expresiones del corazón de María -regocijo (v.46-47); 2) lo que Dios ha hecho por ella como individuo (v.48-49): a pesar de su baja condición, Dios ha hecho grandes cosas con ella y le ha concedido reputación permanente de bienaventurada; 3) la mayor parte describe el carácter de Dios en general. Este carácter general de Dios es la razón del por qué la ha tratado como lo ha hecho incluso en su baja condición y es la razón que la induce a regocijarse y magnificar al Creador.

3) EL DIOS SANTO AYUDA A LOS HUMILDES

Santo es su nombre. Esto es, su esencia es santidad. Todos Sus atributos son perfectos y coalescen en una armonía perfecta llamada santidad. Ahora bien, lo que María enfatiza es la manera como esta santidad se expresa a sí misma. Sus palabras son una advertencia a Teófilo y a nosotros para que evitemos cometer el error de pensar que como Dios es grande, él es parcial con grandes hombres; o debido a que El es exaltado, favorecerá entonces a los exaltados entre los hombres.

Todo lo contrario. La santidad de Dios se expresa a sí misma y se expresará mediante la exaltación de los humildes y el abatimiento de los soberbios.

Es muy claro que Dios no es parcial con los ricos, los poderosos o los orgullosos. ¿Cuántos no han perecido por su enamoramiento de riquezas, poder, orgullo? Teófilo, como alto oficial romano, probablemente tenía los tres.

De modo que el Magnificat de María no es un simple registro.

Son palabras de advertencia y de salvación. Teófilo, date cuenta cómo es Dios. No se impresiona para nada con tu opulencia, poder u orgullo. Tiene misericordia de los que le temen, que se humillan a sí mismos, se alejan de la perversa acumulación de ego y riquezas, y se acercan a la mortificación de sí mismos en beneficio de otros. Dios es así, Teófilo. Así expresa su santidad.

2) EL DIOS SANTO BENDICE A MARIA

Condesciende y hace madre a esta joven mujer. La madre de Dios Hijo. Bendición tan singular e inimaginable que todas las generaciones futuras reconocen su estado bienaventurado.

Sin embargo hay una advertencia implícita contra la veneración excesiva de María, en Lucas 22:27-28: y sucedió que…una de las mujeres en la multitud alzó su voz y le dijo: ¡Dichosa la matriz que te concibió y los senos que te criaron! Pero El dijo: al contrario, dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan.

Y en otra ocasión, su madre y sus hermanos llegaron adonde El estaba, pero no podían acercarse a El debido al gentío. Y le avisaron: tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte. Pero respondiendo El, les dijo: mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la hacen.

De modo que las doctrinas católico romanas sobre la ausente vida de pecado de esta mujer, su virginidad perpetua, su asunción corporal al cielo, etc., son doctrinas carentes de fundamento bíblico.

El Señor Jesús fue muy claro con el tema de su madre y sus hermanos, no hay indicación alguna para que María fuese venerada por sí misma o colocada en una clase moral aparte.

1) EL CORAZON DE MARIA MAGNIFICA AL DIOS SANTO

Ahora bien, no nos perdamos en lo claro. Es indudable que merece y debiera tener nuestra admiración. Su belleza espiritual alcanza un clímax emocional en la primera parte de su canción cuando exclama con todo su corazón “mi alma engrandece al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.”

¿Cómo magnifica un alma a Dios? La boca habla y canta. ¿Y el alma? 

Más que verbalizar una oración silenciosa, María expresa el sentir de su alma frente a la grandeza, la santidad y la misericordia de Dios. Su sentimiento es de ¡gozo inefable!

Magnificamos a Dios cuando nos regocijamos en El. Aprendamos a magnificar a Dios regocijándonos en El. Buena noticia porque se nos manda a glorificar o magnificar a Dios (1Corintios 10:33; Romanos 1:20). Y este mandato no es carga alguna.

MEDITATION ON THE MAGNIFICENT. Dec 8, 1980. John Piper

Bajo certero golpe

Estándar

Bajo certero golpe se desprende

el fruto del verano.

 

La madurez abre su pulpa

y desata en su entraña

el llanto.

 

Tan solo el hueso queda inconmovible 

en su abismo cerrado.

 

Dolores Castro. México (1923- )

S,H,C espirituales

Estándar

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Romanos 8:26-27