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…a quien sin haberle visto, le amáis, y a quien ahora no veis, pero creéis en El, y os regocijáis grandemente con gozo inefable y lleno de gloria, obteniendo como resultado de vuestra fe, la salvación de vuestras almas. 1 Pedro 1:8-9

Apuntes a 1ra Pedro 1:3-12

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3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,

Frases familiares para su audiencia, la costumbre judía de iniciar con una bendición. Pero noten que el acto específico por el cual Pedro bendice a Dios es el acto de la regeneración o el nacer de nuevo, idea que los judíos no conocían (y quizás de ahí el asombro de Nicodemo, Juan 3:4) pero natural al pensamiento cristiano para explicar lo que Dios había hecho con ellos, nacer no existe para sí, sino para empezar una criatura, crecer y desarrollarla hasta la madurez. Ahora bien, Pedro de inmediato conecta la bendición con el Señor Jesucristo.

¿De quién habla en la primera frase? De Dios Padre, la primera figura de la Trinidad. Observen el hilo de pensamiento:

-por su gran misericordia

-nacer de nuevo

-a una esperanza viva

¿En qué tiempo de lenguaje habla? Sabemos de qué se trata, del momento de la conversión, un aspecto de la salvación, de algo que ocurrió en el pasado al momento cuando fuimos justificadas. Recibimos a Cristo en el corazón, recibimos perdón de todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros.

Es decir que somos libres de la Paga del pecado. No más deuda, en pocas palabras.

Al momento de salvación, nacemos de nuevo y la paga o deuda ya no se contabiliza en nuestra cuenta sino en la de Cristo. Esto es lo que Pedro dice aquí. ¿A qué hemos nacido? A una esperanza viva. Nacer de nuevo a una esperanza viva. Analiza: no a una esperanza fallida, no a una esperanza muerta, no a una esperanza mal calculada o incierta. ¿Eres de Cristo? Es imposible que vivas como si no tuvieras esperanza viva. ¿Por qué? Por que quien la aseguró vive, está sentado a la diestra de Dios Padre en los cielos.

4para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para vosotros, 5que sois protegidos [guardados] por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo.

¿En qué consiste la herencia? En nuestra salvación. Ya vimos un aspecto: somos libres de la deuda por el pecado. Noten que se trata de una herencia que no se daña (1 Corintios 9:25; 15:52), no se echa a perder, sin mancha (Hebreos 7:26; Santiago 1:27), no se marchita, que se mantiene en los cielos para nosotros (por lo tanto es segura) (Mateo 6:20). Un balance consciente entre las acciones celestiales de Dios, protegiendo el futuro, y sus acciones en la tierra, protegiendo el presente (Romanos 8:28 y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito).

¿Notas los ecos…? ¿El lenguaje del Sermón del Monte…?

Pedro sentado a los pies del Señor “no os hagáis tesoros en la tierra…”   Noten: un sentido futuro de salvación, ya no es tiempo pasado. Hemos sido salvados pero no hemos llegado. Hemos sido elegidos pero no hemos llegado.

Hasta que seamos glorificados. Hasta que entremos a la Presencia de Dios, libres de la presencia del pecado (2da P;  Presencia). Aquí en la tierra lucharemos con la presencia del pecado queramos o no, contribuyamos o no, ahora bien, eso es diferente a querer estar cerca o alrededor del pecado. Jesucristo comió con pecadores pero no pecó con pecadores.

La paga del pecado fue removida al momento de la justificación. La presencia del pecado será removida al momento de nuestra glorificación.

6En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas [tentaciones], 7para que la prueba [genuinidad] de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; 

¿Acaso entusiasma que suceda algo malo? No. La alegría es porque no habrá más aflicción. La esperanza conduce a gozo. No se trata de reírnos todo el tiempo o estar negando la realidad del sufrir, sino de anticipar el gozo que vendrá no importa las circunstancias, porque solo estamos aquí un poco de tiempo y nuestra herencia es segura y es eterna.

El poco de tiempo se refiere a nuestro momento de exilio, nuestra vida terrenal. Aflicciones que revelan lo genuino de nuestra fe. Pedro hace una paráfrasis de Job (Job 23:10 pero El sabe el camino que tomo; cuando me haya probado, saldré como el oro); piensa un momento en la historia de este hombre y cómo reflexiona ante el sufrimiento.

Algo más, Pedro está diciendo que, si bien el sufrimiento no es parte normal de la vida (puesto que no fue ordenado en la Creación) sin embargo se encuentra bajo el control del Señor. No está fuera de su soberanía. Esto no quiere decir que el sufrimiento sea bueno en sí mismo, o que sus medios de sufrimiento empleados sean buenos, o que Dios quiere que suframos.

8a quien sin haberle visto, le amáis, y a quien ahora no veis, pero creéis en El, y os regocijáis grandemente con gozo inefable y lleno de gloria, 9obteniendo, como resultado de vuestra fe, la salvación de vuestras almas. 

He aquí “salvación” otra vez. Ahora en tiempo presente. ¿De qué nos salva ahora? Del Poder del pecado (la 3ra P). Esta es la obra de santificación, el Espíritu Santo morando en nosotros, cambiando nuestros deseos, liberando del poder del viejo ser que nos produce escoger lo equivocado, ahora nos otorga deseos nuevos que nos permiten escoger lo bueno al menos parte del tiempo. Quizás con inconsistencia, pero cada vez con mayor firmeza.

¿Hay alguna área de tu vida en que puedas mirar atrás y decir “soy tan mala con ____ pero antes era peor!” A veces nos toma décadas mirar atrás y poder hablar así, pero por la gracia de Dios podríamos hacerlo. Típicamente hay áreas de nuestra vida donde agonizamos con esto. Pero eso es santificación, el Espíritu Santo pelando nuestras capas de cebolla, haciendo gemir el alma mientras lo hace. Luego creemos que nos ganamos la salvación porque “óyeme eso si duele.” No. ¡El resultado de confiar en fe es crecer en santidad!

Lo dice alguien que vió a Cristo cara a cara y le negó a la primera oportunidad.

Pedro está siendo de alivio inmenso a sus oyentes: ¡ustedes no le han visto, y sin embargo no le han negado! ¡Ustedes tienen el Espíritu Santo! ¡Quien ha nacido de nuevo recibe el favor especial de Dios!

¿Cuántos hay que dicen “si tan solo pudiera verlo cara a cara de seguro obedecería”? No es cierto. No lo harían. Sobreestiman, igual que Pedro, quien caminó años con Cristo.

10Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a vosotros, diligentemente inquirieron e indagaron, 11procurando saber qué persona o tiempo indicaba el Espíritu de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían.

¡Los profetas quisieron saber! El Antiguo Testamento es Cristo hablando de Cristo por medio de los profetas, ¿cuál era la naturaleza del evangelio, las buenas nuevas de salvación? No pudieron verlo todo. Abraham tuvo un poco. Moisés supo un poco. Predicciones de los sufrimientos del Cristo por doquier en el Antiguo Testamento, razón por la cual, cuando Cristo mismo señala sus próximos sufrimientos y Pedro se espanta, revela que Pedro no había hecho la conexión de las profecías sobre Quién era Cristo y Su obra a realizar.

El testimonio del Espíritu ofrece dos puntos: los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían. Los sufrimientos son de interés especial para Pedro porque él estuvo presente y porque son un paralelo a lo que experimenta su audiencia. Las glorias que seguirían, se refieren a la resurrección de Cristo, su ascensión, glorificación presente y futura revelación, en la cual participaremos todos los nacidos de nuevo. El orden es crítico: las glorias después de los sufrimientos. Primero la corona de espinas, después la corona de glorias. Sin embargo los profetas no lo entendieron.

Pero ahora Pedro mismo dice “¡todo estaba ahí!” Y los profetas indagaron y preguntaron.

12A ellos les fue revelado que no se servían a sí mismos, sino a vosotros, en estas cosas que ahora os han sido anunciadas mediante los que os predicaron el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas a las cuales los ángeles anhelan mirar [alcanzar un vislumbre claro].

¿A quién se predican estas cosas? A sus contemporáneos y a nosotros, que ahora disfrutamos la narrativa completa. Reveladas por el mismo Espíritu que inspiró a los profetas, enviado para inspirar a los mensajeros (apóstoles) quienes a su vez mostraron el verdadero significado de lo que escribieron los profetas.

Pero hay algo más: los ángeles no entienden el evangelio. ¿Cómo es esto? Porque nunca han pecado.

Se alegran y regocijan pero no tienen entendimiento de primera mano de lo que significa ser redimidos de los caminos vanos de sus padres. Como cuando escuchamos que alguien describe una pintura, la descripción de un bello atardecer, etc. Los ángeles escuchan y se entusiasman y disfrutan nuestra respuesta al evangelio, pero ellos mismos no responden de la misma manera.

En el Antiguo Testamento, en la descripción del Arca del Pacto hay dos ángeles en la parte superior. Dos querubines, las instrucciones son precisas: uno frente al otro con las miradas dirigidas hacia abajo.

¿Qué había dentro del Arca? Una copia de los 10 mandamientos, que Jesucristo cumplió. La vara de Aarón que reverdeció, que Jesucristo cumplió. Una jarra con maná, que Jesucristo cumplió como el Pan de vida. Y los ángeles simbólicamente viendo hacia abajo, anhelando mirar, anhelando entender la verdad que tú y yo comprendemos.

Pedro quiere estimular a estos creyentes bajo fiera persecución al decirles “¿se dan cuenta?” los profetas tan reverenciados por ustedes no tuvieron lo que ustedes tienen. ¿Se dan cuenta?”

Poseer la salvación de Cristo, la que era, y es, y ha de ser, provoca el anhelo mismo de los ángeles.

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No me mueve, mi Dios, para quererte

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No me mueve, mi Dios, para quererte,

el cielo que me tienes prometido;

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

 

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido;

muéveme el ver tu cuerpo tan herido;

muévenme tus afrentas y tu muerte.

 

Muéveme, en fin, tu amor, en tal manera

que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y aunque no hubiera infierno, te temiera.

 

No me tienes que dar porque te quiera;

porque aunque lo que espero no esperara

lo mismo que te quiero te quisiera.

 

Fray Miguel de Guevara, 

España (1585-1646)

Aunque sea de jade

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Yo Netzahualcóyotl lo pregunto: ¿acaso de veras se vive con raíz en la tierra?

No para siempre en la tierra: solo un poco aquí.

Aunque sea de jade se parte, aunque sea de oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra. No para siempre en la tierra: solo un poco aquí.

Netzahualcóyotl (México, 1402-1472)

Traducción del náhuatl al español de Miguel León Portilla.

Apuntes a 1ra Pedro, 1:1-2

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¿Se acuerdan del saludo en la carta de Santiago? Aquí también veremos lo que dice y, más importante, lo que Pedro no dice de sí mismo.

1Pedro, apóstol de Jesucristo:

Tú y yo somos discípulos. Significa que no hay más apóstoles hoy en día, punto. Pedro se auto designa como apóstol porque recibió llamado directo, en vivo, personal, a todo color, del mismito Señor Jesucristo. Ahora por favor noten lo que no dice: No dice «Pedro el jefe de los apóstoles.» No dice «Pedro, uno de los tres.» No dice «Pedro, La Roca.»

Han pasado alrededor de 30 años desde que Pedro conoció al Señor (por favor vean la introducción anterior). ¿Cómo llegó a este punto de aprendizaje para escribir con tanta sencillez? Pedro no era precisamente un tipo enseñable, tuvo que haberse despojado de una buena cantidad de ropa (orgullo, impulsividad, agresividad, egoísmo) y vestirse con mantos de humildad (Proverbios 3:7-8; 26:12; 11:2). ¿Cómo así? Porque si reflexionamos, el punto de inicio para ser enseñable es ser humilde.

La persona humilde: conoce sus debilidades, está consciente de sus puntos ciegos; es lenta para hablar y rápida para escuchar (Santiago 1:19); reconoce y hace suyas sus faltas; considera a otros por encima de sí misma (Filipenses 2:3); pide retroalimentación; recibe la corrección como una bendición (Proverbios 15:31; 17:10).

Alguien de espíritu enseñable busca instrucción y sabiduría (Proverbios 4:7-9; 13:20). Ser enseñable no llega por accidente.

A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos…

Algunas versiones dicen «expatriados», otras dicen «exiliados.» La idea es similar, pero expatriado contiene la idea de acto voluntario mientras que exiliado significa que a usted lo echaron fuera. Como peregrinos y extranjeros somos más bien expatriados, en el sentido que nos rendimos voluntariamente a los pies de Cristo.

Elegidos significa escogidos. ¿Totalmente escogidos? No. Más bien como la novia que está comprometida para casarse pero espera al cumplimiento de la fecha.

Expatriados, extranjeros. ¿Realmente extranjeros? No. Viven en el mismo lugar sin embargo son (somos) expatriados en el sentido de ser llamados a una forma de vivir radicalmente distinta a lo que antes eran (éramos) y al mundo que los rodea. Y serán tratados como expatriados. ¿Sientes que no encajas?

En la época de Pedro se calcula que un millón de judíos vivían en las tierras de Judea, de dos a cuatro millones vivían fuera de ella, dispersos en comunidades por todo el imperio romano (alrededor de un 8% de la población del imperio). El término exiliados posiblemente sea mejor aplicado aquí, lo interesante es que Pedro presenta la idea de «iglesia» como comunidades de individuos que viven fuera de su país natal, el cual no es Jerusalén ni Palestina, sino la ciudad celestial. Por tanto su vida un peregrinar, son extranjeros en la tierra, ciudadanos del cielo.

Dispersión. Otra palabra interesante, se trata de personas que no se reunían en grandes congregaciones como Jerusalén, sino de pequeñas comunidades en una vasta región.

He aquí la importancia del estudio de esta carta. 1ra de Pedro es una carta que necesitamos aprehender, apropiar, leer y releer, hasta la médula. ¿Por qué? Porque una de nuestras grandes tentaciones hoy es el querer confundirnos en medio de la cultura que nos rodea, pasar desapercibidos, querer «pertenecer» y no lucir muy diferente a los demás. Otras estarán tentadas a lamentarse de todo lo que está mal a su alrededor, a sentarse llenas de melancolía y nostalgia por «aquellos buenos tiempos» largo tiempo olvidados (y que probablemente nunca fueron).

2según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre:

Nada menos que la doctrina de la Trinidad misma. El plan de salvación iniciado por Dios Padre desde antes de la fundación del mundo, ejecutado en la persona de Cristo, aplicado a nosotros mediante el Espíritu. La razón de esta salvación no se debe a haber alcanzado a Dios, sino a que Dios mismo escogió relacionarse con nosotros y formarse un pueblo. No un pueblo cualquiera, un pueblo santo, individuos con un estilo de vida que manifieste esta nueva relación con Dios de manera práctica (Romanos 6:19,22; 1 Corintios 1:30). El Espíritu nos limpia y además nos introduce a una nueva clase de vida, a vivir en santidad y más adelante Pedro nos dice por qué: porque Dios es Santo.

¿Por qué o para qué somos expatriadas elegidas? Para obediencia a Cristo y ser rociadas con su sangre. Obediencia caracterizada por fe y por compromiso. Una referencia profunda al Antiguo Testamento (Exodo 24:4-8). La Ley fue dada después que fueron liberados, renacido como pueblo de Israel en el Monte Sinaí. Observen: Israel viene al Monte, Moisés escribe la Ley y va al pueblo y ellos dijeron «todo lo que el Señor ha dicho haremos y obedeceremos (24:7).» ¿Obedecieron? No. ¿Obedeceremos nosotros?

Ciertamente somos salvas para obedecer, queremos obedecer la Ley de Dios. Moisés roció al pueblo con la sangre (24:8) porque sabía que su obediencia no sería perfecta (de hecho unos 10 capítulos más adelante sale a relucir el becerro de oro), necesitarían protección. Igual nosotros. La sangre del Señor Jesucristo se encuentra íntimamente conectada al pacto (Marcos 14:24 y les dijo: esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos), el nuevo pacto basado en la sangre de Cristo y con la cual como rociados después.

Cristo pagó por nosotros. Una vez y para siempre. Luego no deseamos desobedecer por temor al castigo, pero no hay castigo para el pueblo de Dios.

Debiéramos amar obedecer la Ley porque ella nos habla verdad sobre Dios. Debiéramos querer ser pueblo de la verdad porque adoramos a un Dios quien es la verdad. Debiéramos querer ser pueblo fiel en nuestras relaciones porque adoramos a un Dios fiel en su relación con nosotros. La Ley ilustra el carácter de Dios. Debiéramos querer obedecer la Ley porque amamos al Dios del cual nos habla (1 Juan 2:3-6).

Obediencia alegre, a la primera vez, que brota de un corazón lleno de gratitud por la obra de Cristo en la cruz, no una obediencia producto de temor. El cristianismo es sobre Dios y sobre cómo nos deleitamos en El. Es la misma idea de Pedro: en obediencia a Cristo, al caminar como El, luciremos diferentes al resto, luciremos como extranjeros, expatriados, como exiliados.

Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.

Termina la primera sección tendiendo un puente con esta simple frase. Une el tradicional saludo griego “gracia a ustedes” con el “shalom” hebreo de paz. Esa totalidad, ese bienestar integral de la presencia de Dios morando en uno, tan familiar al judío convertido.

Combina el tradicional saludo griego con el tradicional saludo judío para decir “los veo a todos, sé que provienen de lugares diferentes pero en Cristo no hay judío ni hay griego.”

E inicia con la suma de quienes somos, nuestra identidad como expatriadas elegidas.

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Ala de colibrí

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Hoy me propongo fundar un partido de sueños,

talleres donde reparar alas de colibríes.

Se admiten tarados, enfermos, gordos sin amor, tullidos, enanos, vampiros y días sin sol.

Hoy voy a patrocinar el candor desahuciado,

esa crítica masa de Dios que no es pos ni moderna.

Se admiten proscritos, rabiosos, pueblos sin hogar, desaparecidos deudores del banco mundial.

 

Por una calle descascarada, 

por una mano bien apretada.

 

Hoy voy a hacer asamblea de flores marchitas, de deshechos de fiesta infantil, de piñatas usadas, 

de sombras en pena -del reino de lo natural-

que otorgan licencia a cualquier artefacto de amar.

 

Por el levante, por el poniente, por el deseo, por la simiente, por tanta noche, por el sol diario,

en compañía y en solitario.

Ala de colibrí, liviana y pura.

Ala de colibrí para la cura.

Silvio Rodríguez

Cuba (1946 – )

Del álbum “Domínguez”, 1996

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Grande es el Señor, y muy digno de ser alabado en la ciudad de nuestro Dios, su santo monte. Hermoso en su elevación, el gozo de toda la tierra es el monte Sion, en el extremo norte, la ciudad del gran Rey. Salmo 48:1-2