S,H,C espirituales

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Y muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro; pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre. (Juan 20:30-31)

Historia de la Redención (1)

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Nuestra amada hermana Bianka ha preparado una breve historia sobre la redención del hombre que abarca desde Génesis hasta Apocalipsis. Disfruten.

Narrativa sobre el Antiguo Testamento.

Creación y propósito del hombre. Génesis Caps. 1,2 En el principio de los tiempos, decidió Dios crear, y creó Él, con su palabra y en espacio de seis días, la Tierra y todo lo que existe. Hizo Dios el universo y todo lo que contiene, sus grandes planetas y estrellas luminosas. A la tierra le dijo que produjera diferentes plantas buenas y deliciosas para comer. Hizo también los animales que viven en el mar, en la tierra y los que pueden volar. Todo lo hizo Dios bueno y hermoso en gran manera en un espacio de seis días. Para culminar su obra y la gloria de su Nombre y para que usaran y gobernaran sobre todo lo creado creó al hombre, varón y hembra los creó. Este hombre era perfecto, tenía su complacencia en Dios y disfrutaba de su comunión.

  1. El Trato de Dios con el mundo entero antes de escoger la nación de Israel. Necesidad de Salvación. (Génesis Caps. 3 al 11).

Caída (Pecado). Pero el estado de perfecta armonía entre el Creador y sus criaturas no fue perdurable, ellos decidieron desobedecer a su Creador, escuchando las falsas promesas de Satanás. Se volvieron en contra de Dios y comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal que se les había prohibido. Eva comió primero y después Adán, muriendo espiritualmente en ese mismo instante. Por esta desobediencia entró el pecado al mundo y toda la creación fue afectada.

La relación entre Dios y ellos se rompió, ya no existía esa comunión abierta entre ellos. Dios es santo y sin relación con el pecado. Sin embargo, Dios, mostrando su infinito amor y misericordia antes de echarlos del huerto les promete un Redentor, uno que saldría de la simiente de la mujer y que destruiría para siempre el dominio del pecado y de Satanás, uno que restauraría nuevamente la comunión entre Dios y la raza humana.

Primer Homicidio. Ahora viviendo el hombre fuera del huerto, en un estado de pecado, sufriendo las maldiciones de Dios sobre la tierra y todo su fruto; Eva concibió y trajo al mundo una descendencia pecadora y apartada naturalmente de Dios. Los primeros hijos de Adán y Eva fueron Caín y Abel, uno agricultor y el otro pastor. No pasó mucho tiempo para que empezaran a cosechar los frutos amargos del pecado. Sucedió un día que vinieron a adorar a Dios y cada uno trajo su ofrenda, pero Dios no se agradó de la ofrenda de Caín. Caín, gobernado por su ira y celos mató a su hermano Abel. Previamente vemos cómo Dios le sale al encuentro al pecador, primero haciendo ver en qué consiste el dominio del pecado, luego preguntando a Caín por su hermano. Esto así para llamarlo al arrepentimiento al cual éste nunca procedió.

Diluvio. La inclinación natural del hombre siguió siendo de continuo hacia el mal y las generaciones venideras así lo demostraron. Su corazón siempre inclinado a apartarse de Dios y su gobierno. El pecado prevaleció tanto y la maldad se volvió tan grande en la mente y acciones de los hombres, que Dios decidió destruir esa generación maligna y perversa a fin de hacer un nuevo principio.

Hubo un hombre llamado Noé que andaba en los caminos de Señor, Dios ordena a Noé que construya un arca muy grande donde él, su esposa, sus tres hijos y las esposas de ellos serían librados del juicio que Él traería sobre toda la faz de la tierra. Los hijos de Noé se llamaban Cam, Sem y Jafet. Dios también le dijo a Noé que llevara dentro del arca las parejas de animales que Él le indicaría. Ciento veinte años duró Noé construyendo el arca y en todo ese tiempo no hubo un solo corazón que se volviera hacia Dios.

Finalmente envió Dios un diluvio que duró cuarenta días y cuarenta noches y toda la faz de la tierra fue inundada, sobreviviendo únicamente Noé, su familia y los animales que estaban con él. Al salir del arca, Noé alabó y adoró a Dios construyendo un altar donde ofreció sacrificio. Noé y familia recibieron la promesa de que Dios no volvería a destruir la tierra con un diluvio y les dio como señal el arcoíris. Sus descendientes aumentaron rápidamente y se esparcieron por los valles fértiles de aquella tierra. (Asia Menor).

Torre de Babel

El Comienzo de Naciones. Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras, pero esto no significaba que los hombres se reunieran a alabar en nombre de Dios y contar sus maravillas o las grandes obras que había hecho a favor del hombre; más bien se pusieron de acuerdo para construir su propio gobierno y dijeron: vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre por si fuésemos esparcidos sobre la faz de la tierra.

Este plan no fue del agrado de Dios, pues sabía que la motivación de sus perversos corazones era que Él no gobernara sobre ellos. Él sabía que los hombres no desistirían de este plan puesto ya se había puesto de acuerdo. Por tanto dijo: Descendamos y confundamos allí su lengua para que ninguno entienda el habla de su compañero. Entonces cada uno se agrupó con aquellos que tenían el mismo idioma.

Así esparció Dios toda aquella gente desde allí sobre toda la faz de la tierra y así dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió el Señor el lenguaje de toda la tierra.

Bianka Reyes de Suriel

 

Piedritas en la ventana

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De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana.

Quiere avisarme
que está ahí esperando,
pero me siento calmo
casi diría ecuánime.
Voy a guardar la angustia
en un escondite
y luego a tenderme
cara al techo,
que es una posición gallarda
y cómoda
para filtrar noticias y creerlas.

Quién sabe
dónde quedan
mis próximas huellas
ni cuando mi historia va a ser
computada,
quién sabe qué consejos
voy a inventar aún
y que atajo
hallaré para no seguirlos.

Está bien
no jugaré al desahucio,
no tatuaré
el recuerdo con olvidos,
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas
para llenar la boca.

Está bien
me doy por persuadido
que la alegría
no tire más piedritas,
abriré la ventana,
abriré la ventana.

Mario Benedetti
Uruguay (1920-2009)

¿Qué me pongo?

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Excúsenme pero la ropa importa. Pregunten a Adán y Eva: lo primero que Dios hizo fue cubrir su desnudez al confrontar su pecado.
De modo que cada vez que buscamos cubrirnos -porque no es verdad que andaremos “al aire” aunque algunas lo intentan y nos colocan en situaciones bastante embarazosas por cierto- cada vez que analizamos el guardarropa y aparece la eterna pregunta “¿Qué me pongo?” pienso que Dios comprende la angustia.*

“En gran manera me gozaré en el Señor, mi alma se regocijará en mi Dios; porque El me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia como el novio se engalana con una corona, como la novia se adorna con sus joyas” (Isaías 61:10).

El tema de la vestimenta es crucial. Adán y Eva se pusieron lo primero que encontraron (¿hojas de higuera cosidas? ¡Ay Adán!). Noten las primeras evidencias de “lo que a mí me parece.”
Fue Dios mismo, diseñador por excelencia, quien hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió (Génesis 3:21). La ilimitada compasión del Señor versus la ignorancia de los hombres hasta para escoger qué ponerse.
E Isaías nos dice que Dios mismo recorre la milla extra y provee las mejores telas: ropas de salvación, manto de justicia, ¡vestidos de bodas!

Luego entonces la pregunta es pertinente: ¿qué me pongo hoy?
Quiera el Señor aprendamos a contestarla en el temor a Dios, conscientes de su Presencia a nuestro lado, conscientes de estar vestidas con la más hermosa de las telas, Su propia y eterna justicia.

*Idea central de Anne Kennedy, pp.257 de su libro “Nailed it. 365 sarcastic devotions for angry or worn-out people.”

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Apuntes a Santiago. 5:1-6

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TEMA 9. FE GENUINA Y SUMISION. 5:1-6

¿Es malo ser rico? Santiago ha sido fuerte con los ricos en todo el libro. La pregunta más atinada es “¿eres el dueño de las cosas o las cosas te poseen a ti?

5:1 ¡Oíd [vamos] ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que vienen sobre vosotros. 2Vuestras riquezas se han podrido y vuestras ropas están comidas de polilla. 3Vuestro oro y vuestra plata se han oxidado, su herrumbre será un testigo contra vosotros y consumirá vuestra carne como fuego. Es en [para] los últimos días que habéis acumulado tesoros. 4Mirad, el jornal de los obreros que han segado vuestros campos y que ha sido retenido por vosotros, clama contra vosotros; y el clamor de los segadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. 5Habéis vivido lujosamente sobre la tierra, y habéis llevado una vida de placer desenfrenado; habéis engordado[nutrido] vuestros corazones en el día de la matanza.
¿Qué clase de relación mantienes con tus posesiones? ¿Cómo ves a Dios respecto a tus riquezas? ¿Lo ves como El Propietario que te ha confiado algunas de Sus riquezas, las cuales debes administrar correctamente? ¿O te consideras el dueño, para tu exclusivo placer y beneficio?

Santiago nos hace ver que estos personajes no están operando como debieran:
(1) la certeza del juicio: las miserias que vienen… sobre vosotros.
(2) no es porque sean ricos sino por la manera como han manejado su riqueza. ¿Recuerdan la parábola del hombre que construía naves cada vez más grandes para almacenar su grano? Y Jesús le dice “necio, esta noche…” Porque una de las formas en que el rico se aferra a sus riquezas es almacenando alimentos. El rico necio tenía montones de alimentos y de ropa (2Vuestras riquezas se han podrido y vuestras ropas están comidas de polilla). Tienes mucho más de lo que necesitas y te aferras a ello. Al aferrarte, lo retienes de otros que podrían darle uso, atesoras cosas.
(3) Todos tenemos alguna cosa que nos da seguridad y mantenemos una pila de ello. Santiago: colocas tu seguridad en el lugar equivocado, una idea estúpida porque nada te vas a llevar. Se pudre, se corroe, se lo come la polilla, etc.
(4) En Occidente, amasar riqueza resulta admirable. Como cristianos, pensemos seriamente ¿Cuándo tenemos demasiado? ¿Cuánto es mucho?

En los últimos días… Primero nos dice que somos como un vapor, ahora nos habla de los últimos días. ¿Cuáles últimos días? Estos últimos días. No sabemos cuándo regresará Cristo pero estos son los últimos días. No te pierdas, una cosa es vivir en vilo esperando el regreso del Señor y otra cosa es estar preparada para el regreso del Señor.
¿Cómo me preparo para el regreso de Cristo? He ahí la pregunta que cada quien debe responder.

4Mirad, el jornal de los obreros que han segado vuestros campos y que ha sido retenido por vosotros, clama contra vosotros; y el clamor de los segadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.
¿Cómo tratas a tus empleados? Dirás “no tengo empleados.” Ok. ¿Y qué de tu doméstica? ¿Tiene salario adecuado? ¿Seguro médico? ¿Días de descanso? ¿Vacaciones? (Malaquías 3:5 Y me acercaré a vosotros para el juicio, y seré un testigo veloz contra… y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del extranjero y los que no me temen —dice el Señor de los ejércitos; Levítico 19:13 No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana; Deuteronomio 24:14-15).
Quien atesora riquezas no solo evidencia falsas prioridades sino que también depriva a otros de sus medios de vida.

5Habéis vivido lujosamente sobre la tierra, y habéis llevado una vida de placer desenfrenado; habéis engordado [nutrido] vuestros corazones en [para] el día de la matanza.
Santiago es puntual al señalar una audiencia que trata el dinero como suyo y de nadie más, pero no nos perdamos. Veamos nuestra responsabilidad. No digas “es que siempre habrá pobres”, “no podemos ayudarlos a todos”, etc. Recuerda que mundo es la esfera de responsabilidad concreta dada a cada uno, por y en Cristo (Bonhoeffer).

Nos alimentamos de aquello que nos hace ser más lo que somos.
Nos alimentamos de aquello que gratifica nuestro apetito sensual.

¿A qué nos manda la Escritura? Nota el contraste en Juan 6:51-58:
51Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.
52Los judíos entonces contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. 55Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. 57Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.

¿Qué significa “comer Su carne”? Permanecer en Él. ¿Por qué nos pide que recordemos? Porque somos olvidadizas. Tendemos a engordar nuestros corazones en el día de la matanza, nos olvidamos, de modo que Jesús nos dirige y vuelve al camino y nos repite una y otra vez que tengamos hambre y sed de justicia, porque solo permaneciendo en ello seremos salvos, porque el tiempo es corto, porque debemos prepararnos y estar listas para el regreso de nuestro Salvador.

6Habéis condenado y dado muerte al justo; él no os hace resistencia.
En efecto, el justo muere porque tú atesoras riquezas. En aquella época la comunidad de ricos era pequeña; pero ahora, con el internet y la TV, sin importar donde vivan, los pobres están frente a nosotros. Pecado de omisión porque no socorremos.

También hay situaciones donde el rico utiliza su riqueza e influencia para deprivar al justo pobre de su derecho y de su modo de vida (Amós 2:6 Así dice el Señor: Por tres transgresiones de Israel, y por cuatro, no revocaré su castigo, porque venden al justo por dinero y al necesitado por un par de sandalias; 5:12 Pues yo sé que muchas son vuestras transgresiones y graves vuestros pecados: oprimís al justo, aceptáis soborno y rechazáis a los pobres en la puerta; Miqueas 2:2,6-9; 3:1-3, 9-12; 6:9-16; Sal 10:8-9; 37:32).

Santiago concluye el párrafo recordándonos que el justo es víctima indefensa de las estratagemas de los ricos y poderosos.
estratagema
Del lat. strategēma, y este del gr. στρατήγημα stratḗgēma, der. de στρατηγός stratēgós ‘general de un ejército’.
1. Ardid de guerra.
2. Astucia, fingimiento y engaño artificioso.

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No te rindas

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No te rindas,
aún estás a tiempo de alcanzar
y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas,
por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda
y se calle el viento.

Aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y
tuyo también el deseo,
porque lo has querido
y porque te quiero.

Porque existe el vino
y el amor,
es cierto,
porque no hay heridas
que no cure el tiempo,
abrir las puertas
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas
que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar
los cielos.

No te rindas por favor
no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga
y se calle el viento.
Aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora
y el mejor momento,
porque no estás sola,
porque yo te quiero.

Mario Benedetti
Uruguay (1920-2009)

S,H,C espirituales

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Entonces, al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los judíos, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. (Juan 20:19)