Brevitas et Claritas, Santiago 4:4-5

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¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?Santiago 4:4-5.

Al leer el Antiguo Testamento, no entendemos por qué la gente se inclinaba ante ídolos que ellos mismos habían fabricado. Pero nosotros cometemos un error parecido, dando demasiado valor a cosas como el dinero, las relaciones, la apariencia física y el poder. Si bien no son malas en sí mismas, estas cosas se convierten en objetos de adoración al priorizarlas por encima de Dios.

Hay dos razones por las que el Señor no permite que la devoción de sus hijos se desequilibre. Primero, Él merece la gloria, y segundo, nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Alabar a Dios por encima de todo es, en realidad, lo mejor para nosotros. Por tanto, cuando nuestro corazón no pertenece únicamente a Cristo, Él nos disciplina. Puede significar que los problemas nos recuerden quién es el Dios único. Las dificultades no nos agradan, pero podemos sentirnos alentados porque el Padre celestial nos ayuda a crecer mediante ellas, conforme a su voluntad.

Esta semana, fíjese en qué invierte su tiempo y dinero, y en lo que domina sus pensamientos. Pida al Señor que le indique todo lo que se ha convertido en un ídolo en su vida, todo aquello que divide su corazón. Confiese cualquier afecto malsano al Señor, y pida ayuda para hacer de Él el objeto de su devoción.

Lee. Medita. Aplica.

¡Aleluya! Alma mía, canta salmos a tu Dios

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¡Aleluya! Alma mía, canta salmos a tu Dios.

He de darle, mientras viva, alabanzas con mi voz.

No confiéis en meros hombres, ni los reyes durarán;

todos mueren, y sus planes, pues, también perecerán.

Es dichoso él cuya ayuda es el Dios de Israel,

en Jehová su Dios espera, bienaventurado aquel.

Dios creó el universo, para siempre es Su verdad,

cuidará a los agraviados, hace obras de bondad.

Da comida a los hambrientos; al cautivo librará,

El levanta a los caídos, a los ciegos vista da.

Guardará a los extranjeros, viudas, huérfanos también;

Dios trastorna a los impíos mas al justo da sostén.

¡Aleluya! Alma mía, canta salmos a tu Dios.

Quiero darle, mientras viva, alabanzas conmigo voz.

Soberano sobre todo, reina siempre el Dios de Sion,

El merece de su pueblo alabanza y bendición.

The Psalter 1912

B et C, Santiago 1:5

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Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Santiago 1:5

Cuando se le pruebe, reconozca que necesita fortaleza, tiene que buscar un recurso mayor para resistir en medio de la prueba: Dios mismo. La búsqueda de la sabiduría es la búsqueda suprema del hombre. A quienes conocen y aman al Señor, Él provee de esa sabiduría.

Esa sabiduría no es especulación filosófica, sino el absoluto de la voluntad de Dios; «Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.» (Santiago 3:17).

La sabiduría divina da por resultado la conducta en todos los asuntos de la vida. ¿Cuál es su primera reacción frente a un problema? ¿Acudir de inmediato a algún otro recurso humano?

Aunque Dios puede obrar por medio de otros creyentes, su reacción inicial ante las pruebas debiera ser pedir a Dios directamente la sabiduría que le permitirá a usted sentir gozo y ser obediente en la búsqueda y el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Las pruebas tienen el propósito de que seamos más dependientes de Dios al hacernos comprender que no tenemos suficientes recursos humanos, y que en Él lo tenemos todo.

«El temor de Jehová es el principio de la sabiduría,Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.» (Proverbios 9:10).

Lee. Medita. Aplica.

El mundo es de mi Dios

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El mundo es de mi Dios,

su eterna posesión.

Eleva a Dios su dulce voz la entera creación.

El mundo es de mi Dios,

trae paz así pensar.

El hizo el sol, y el arrebol,

la tierra, cielo y mar.

El mundo es de mi Dios,

escucho alegre son

del ruiseñor que a su Señor eleva su canción.

El mundo es de mi Dios,

y en todo mi redor,

las flores mil con voz sutil declaran fiel su amor.

El mundo es de mi Dios,

jamás olvidaré

aunque infernal parezca el mal,

mi Padre, Dios, es Rey.

El mundo es de mi Dios,

y al salvador Jesús

hará vencer por su poder

por la obra de la cruz.

Maltbie D. Babcok. USA (1858-1901)

B et C, Job 42:3

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…Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Job 42:3. 

Dios puede parecer esquivo o desinteresado en momentos o situaciones difíciles. Nuestras emociones pueden dañar la confianza en la verdad de Dios, y llegamos incluso a creer que no hay ningún resultado deseable para nuestra situación actual.

Sin embargo, Job nos muestra que con resistencia y paciencia podemos aprender cualquier lección que Dios quiere que aprendamos. Fue esa misma confianza la que hizo que glorificara a Dios al terminar su tiempo de sufrimiento: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5-6).

Como resultado de la paciencia y la confianza constantes durante su larga prueba, Job alcanzó un nuevo conocimiento de su Dios soberano y una mayor seguridad de las alegrías de ser tratado como uno de sus hijos.

«Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.» (Hebreos 12:6-8).

Lee. Medita. Aplica.

Dios, que el mundo has hermoseado

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Dios, que el mundo has hermoseado,

en mi corazón,

de tu Espíritu divino la hermosura pon.

Cual tus fuentes hazme puro

cual lo es el cristal,

hazme cual tus peñas grandes

firme contra el mal.

Como llena el sol el mundo llena tú mi ser,

como el pino recto y fuerte hazme así crecer.

Como son tus cielos altos

hazme en mí pensar;

todo sueño en obra noble

házmelo expresar.

Dios, que el mundo has hermoseado,

guarda tú mi ser

puro, verdadero y fuerte

por tu gran poder.

Jeremiah F. Rankin, USA (1828-1903)