Maestra vieja
EstándarAdusta y noble traza con su lápiz
sus cuadrículas llenas de ternura.
Más que una informadora es una madre
que pule el sentimiento de los niños.
Maestra vieja de encaladas sienes
la miro iluminada como un rezo,
como una sabia que destila huellas
para que los cachorros no se pierdan.
En el aula trabaja y sigue en casa
diseccionando libros y horizontes.
Prepara el pasto para sus corderos,
es un milagro si le dan buen sueldo.
La estrella de su vida siempre brilla
porque nació para alumbrar caminos.
Julio Iraheta Santos. El Salvador (1939- )
S,H,C espirituales
EstándarGracia, paz, gratitud
EstándarMi mente toma, oh Dios, pidiendo estoy, la mente del Señor concédeme hoy. Oh Cristo, tu verdad enséñame, y en todo mi pensar yo te honraré.
Señor,
mi corazón no es soberbio,
ni mis ojos altivos,
no ando tras las grandezas,
ni en cosas demasiado difíciles para mí,
sino que he calmado y acallado mi alma.
Como un niño destetado en el regazo de su madre,
como un niño destetado reposa en mí mi alma.
Espera, oh Israel, en el Señor, desde ahora y para siempre.
Les ruego que piensen con bondad. Las palabras del himno y las palabras del salmista se entrelazan, revelan temas profundos, desconocidos. Con las aflicciones de los últimos meses, cuán necesario me ha sido pensar en ello.
Oh Cristo, tu verdad enséñame, y en todo mi pensar yo te honraré.
Amados, amadas, ¿cómo es la mente de Cristo? Si gracia y paz son producto divino, luego entonces soy incapaz de crear ambas. ¡He de aprender a controlar mis pensamientos! A llevarlos cautivos a la presencia de mi Señor, a entrenar mi mente y en todo momento, mediante oración y súplica con acción de gracias, dar a conocer mis peticiones delante de Dios; y la paz de Dios [entonces] guardará mi corazón y mi mente en Cristo… qué difícil se hace en medio de turbulencias diarias, inquietudes, problemas, dolores propios y ajenos, en fin.
Ah, pero luego queremos ser políticamente correctas ¡hasta con Dios!
Dar gracias por esto o aquello, cumpliendo con el deber. Pienso que dar gracias no es un deber. Es una misericordia que el Señor nos ha dispensado para que recordemos sus dádivas y mostremos gratitud de corazón, para que mostremos un estilo de vida de arrepentimiento inteligente, fe genuina y obediencia específica, como escribe David Powlison.
Mi mente toma, oh Dios, pidiendo estoy, la mente del Señor concédeme hoy. Oh Cristo, tu verdad enséñame, y en todo mi pensar yo te honraré.
Toma mi corazón, oh Salvador, tu trono ocupa allí, Rey y Señor. Quiero tu santo amor manifestar, la tierra en cielo yo quiero cambiar.
Toma mi voluntad, oh alto Dios, la tuya quiero hacer y oír tu voz. Todo mi tiempo así santo será. Mi vida entera así Tú la guiarás.
Mi mente y corazón, mi voluntad, tómalos todos hoy, Dios de bondad. Tiempo y talentos hoy yo te los doy, tu soberana voz oyendo estoy.
Wiliam Hiram Foulkes (1877-1962)
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Me encanta Dios
Estándar(fragmento)
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang.
Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae?
Esto es asunto solo para agencias de viajes.
A mí me encanta Dios.
Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito
en el camino de las hormigas.
Y es tan juguetón y travieso
que el otro día descubrí que ha hecho
-frente al ataque de los antibióticos-
¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador,
cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso,
hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar,
y mueve la otra y hace el bosque.
Y cuando pasa por encima de nosotros,
quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos,
y manda tormentas, caudales de fuego,
vientos desatados, aguas alevosas,
castigos y desastres.
Pero esto es mentira.
Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.
Dios siempre está de buen humor.
Por eso es el preferido de mis padres,
el escogido de mis hijos,
el más cercano de mis hermanos,
la mujer más amada, el perrito y la pulga,
la piedra más antigua, el pétalo más tierno,
el aroma más dulce, la noche insondable,
el borboteo de luz, el manantial que soy.
A mí me gusta, a mí me encanta Dios.
Que Dios bendiga a Dios.
Jaime Sabines. México (1926-1999)
S,H, y C espirituales
EstándarEl peatón
EstándarSe dice, se rumora, afirman en los salones,
en las fiestas alguien o algunos enterados,
que Jaime Sabines es un gran poeta.
O cuando menos un buen poeta. O un poeta decente,
valioso. O simplemente,
pero realmente, un poeta.
Le llega la noticia a Jaime y éste se alegra:
¡qué maravilla! ¡Soy un poeta!
¡Soy un poeta importante!
¡Soy un gran poeta!
Convencido, sale a la calle, o llega a la casa, convencido.
Pero en la calle nadie,
y en la casa menos:
nadie se da cuenta de que es un poeta.
¿Por qué los poetas no tienen una estrella en la frente,
o un resplandor visible,
o un rayo que les salga de las orejas?
¡Dios mío!, dice Jaime.
Tengo que ser papá o marido, o trabajar
en la fábrica como otro cualquiera,
o andar, como cualquiera, de peatón.
¡Eso es!, dice Jaime. No soy un poeta: soy un peatón.
Y esta vez se queda echado en la cama con una alegría dulce y tranquila.
Jaime Sabines. México (1926-1999)
S,H,C espirituales
EstándarLied
EstándarLa mañana está de fiesta
porque me has besado tú
y al contacto de tu boca
todo el cielo se hace azul.
El arroyo está cantando
porque me has mirado tú
y en el sol de tu mirada
toda el agua se hace azul.
El pinar está de luto
porque me has dejado tú…
y la noche está llorando,
noche pálida y azul,
noche azul de fin de otoño
y de adiós de juventud,
noche en que murió la luna,
¡noche en que me has dejado tú!
Jaime Torres Bodet. México (1902-1974)