S,H,C espirituales

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«Cuán grande es El» escrito por Carl Boberg en 1885 a los 25 años de edad. Realizaba una excursión de aproximadamente 3 km en su natal Suecia cuando le acometió una fuerte tormenta. Ante la majestad del Dios Creador, la majestuosidad de su creación, Su bondad inherente en el regalo de su Hijo amado, el hombre sabio no puede menos que responder  con un corazón ensanchado ¡cuán grande es El!

Uno de los himnos más cantados y populares de todos los tiempos, uno de los más traducidos, he aquí en versión «moderna» por este armonioso grupo llamado Page CXVI en honor a CS Lewis.

Adolescentes.3

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Tedd Tripp es Senior Pastor of Grace Fellowship Church in Hazleton, Pennsylvania. Este artí­culo apareció en Journal of Biblical Counseling, Volume 23 Number 3, Summer 2005. Por su relevancia publicaremos algunos extractos como una pequeña serie. El artículo completo lo encontrarán en la dirección de la página web. ¡Gracias!
© 2005, 2010 – The Christian Counseling and Educational Foundation.
http://www.ccef.org/communicate-teens

TEMAS BASICOS
Proverbios 1 describe tres aspectos fundamentales para los años juveniles. Estudia Proverbios 1. Discute cada tema con tus adolescentes. Primero, porque la opinión de Dios importa de modo supremo. El mira y pesa lo que hacemos. Segundo, porque los hijos necesitan aprender a escuchar a sus padres y recordar las cosas sabias que dicen. Tercero, porque hemos de ser cuidadosos para elegir nuestros amigos.
1. El temor de Dios
El temor a Dios es el principio del conocimiento, pero los necios desprecian sabiduría y disciplina (Proverbios 1:7)
Dios nos ve y nos pesa. Aquí empieza la sabiduría. Vivimos en tiempos peligrosos. Hay multitud de carreras tontas. Y algunas veces la iglesia no puntualiza aquello que más necesitamos escuchar. Por ejemplo, el evangelismo moderno enfatiza la inmanencia de Dios (Dios está con nosotros). El es nuestro amigo. Pero esto debiera balancearse igualmente con la trascendencia de Dios: Dios es Dios Santo. El es Soberano. El es Dios de gloria. Hemos de adorarle en asombro y reverencia.
Necesitamos enfatizar la trascendencia de nuestro poderoso y majestuoso Dios a quien todo aquel que es sabio teme.

El evangelismo moderno se pierde en esto a menudo. En lugar de ser atraídos a la presencia de un Dios asombroso y glorioso, reducimos la adoración a un mero entretenimiento. En los últimos 50 años, en círculos evangélicos, hemos abandonado la riqueza del himnario que teníamos. En muchos casos ha sido reemplazado con parodias musicales que se pueden aplaudir y brincar, que carecen la profundidad, belleza y majestad del himnario de generaciones pasadas.
Forma parte del movimiento de lejanía al sentido de un Dios trascendente, quien es glorioso, majestuoso, santo, asombroso, maravilloso. Es moverse lejos de un Dios quien ha de ser temido, adorado, ante quien nos inclinamos.
Nuestros hijos necesitan esta verdad. Necesitan conocer al GRAN Dios que les ama.
El temor a Dios es el Paso #1 en el sendero de la sabiduría.

Mi esposa y yo fuimos bendecidos con tres hijos nacidos en un período de cinco años. Han crecido juntos. Cuando pequeños, les leíamos historias del Nuevo y Viejo Testamento. Cuando jovencitos, argumentadores de todo y de todos, leímos juntos las epístolas. Tomamos las cartas de Pablo por separado y discutíamos cada uno de sus finos razonamientos en la mesa de la cocina.
De adolescentes, leímos los profetas. ¿Cuál es el tema de los profetas? Juicio. La santidad de Dios. Un Dios puro y santo que no tolera el pecado, que no pasa por alto nada, que está dispuesto incluso a expulsar al pueblo escogido del Pacto fuera de la tierra prometida y preservar sólo un pequeño rebaño. Un Dios que no será burlado, y que no pasará por alto la maldad.
Noche tras noche, confrontamos escenas de juicio en nuestras lecturas. Algunas veces me cuestioné como padre “¿estoy haciendo lo mejor?”. Una noche, sentados los cinco a la mesa, revisábamos uno de los momentos de santidad previo a un período de juicio. Uno de nuestros hijos soltó de repente lo siguiente: “Papá, en lugar de traer un letrero pegado en el carro que dice ‘Sonríe, Dios te ama’, debiéramos pegar otro que diga ‘Tiembla, Dios es fuego consumidor’.”
Lleno de verdad, ¿no es cierto? De hecho, el amor de Dios no puede entenderse si no tenemos conocimiento apropiado de la ira de un Dios santo.

¿Por qué Cristo se halla entre el cielo y la tierra y clama “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, ¿Por qué Dios derramó su ira sobre Su Hijo?
Porque El es Santo. No puede pasar por alto el pecado. No hay modo de que nos acepte en Su cielo a menos que nuestro pecado sea justificado [en Cristo]. El dejó de mirar a Su Hijo para poder vernos a nosotros. No podemos entender la muerte de Cristo si no entendemos la ira de un Dios santo y entender algo del temor a Dios.
Tus adolescentes necesitan desesperadamente conocer el temor a Dios.
Por esto es tan importante mostrarles al Dios grande y glorioso de modo que ocupe el tamaño que El debiera tener en sus vidas -no como algo insignificante en la órbita tangencial de sus vidas, sino en el único lugar.
El temor a Dios es el principio de la sabiduría.

2. Recuerda las palabras de tus Padres
Oye, mi hijo, la instrucción de tu padre y no deseches la enseñanza de tu madre. Porque collares de gracia serán para tu cabeza y adornos para tu cuello (Proverbios 1:8).

Salomón amplía la idea en Proverbios 6:20-24
Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre; átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; hablarán contigo cuando despiertes.
Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, para que te guarden de la mala mujer.”

Urge a su hijo: “recuerda las palabras de tus padres.”
Durante esos años adolescentes necesitamos conectarnos con nuestros hijos, decirles cosas como “cariño, te quiero mucho; estamos comprometidos contigo. Por favor no permitas que estos años sean tiempos de lejanía.”
Ciertamente no tiene por qué ser así.

Necesitamos urgir a nuestros jóvenes a que vean la sabiduría de amarrarse a lo que Papá y Mamá han dicho y enseñado y a no distanciarse de ellos.

¿Acaso suena esto a egoísmo? Si tú no hablas así a tus hijos, ¿quién lo hará?
Tristemente hasta ministerios eclesiásticos de jóvenes podrían alejar los hijos de sus hogares y familias. Margy -hija nuestra- fue con un grupo de jóvenes de la escuela cristiana a un gran congreso sobre liderazgo juvenil. El conferencista, un hombre joven, lo primero que dijo fue “quiero que todos los viejos salgan del salón. Los jóvenes no hablarán conmigo si ustedes están aquí.” De modo que todos los sabios, adultos maduros, con eones de experiencia, se levantaron y salieron del salón. Todos excepto Margy.
El conferencista debió levantarse y decir “jóvenes, miren a estos viejos que los han traído. Demos gracias a Dios por ellos. Se han sacrificado para que ustedes disfruten educación cristiana. Manejan los mismos viejos carros. Han ahorrado para ustedes. Demos gracias a Dios por ellos.” En lugar de hablar así, ¿cuál fue el mensaje? “saquemos a todos estos viejos de aquí porque no pueden entendernos.”
¿Es este el mensaje que nuestros adolescentes necesitan oír?
Los ministerios de jóvenes necesitan enfocarse en tender puentes entre familia y hogar, y asegurarse que la familia y hogar caminen juntos en los senderos que deben andar.
Nuestros hijos necesitan ver la importancia de amarrarse a la guía y sabiduría de sus padres.

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Adolescentes.2

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Tedd Tripp es Senior Pastor of Grace Fellowship Church in Hazleton, Pennsylvania. Este artículo apareció en Journal of Biblical Counseling, Volume 23 Number 3, Summer 2005. Por su relevancia publicaremos algunos extractos como una pequeña serie. El artículo completo lo encontrarán en la dirección de la página web. ¡Gracias!
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Metas Paternas para los Años de Adolescencia
¿Qué deseamos conseguir en esos años de la adolescencia de nuestros hijos? ¿Cómo «atravesarlos»? Anhelamos que nuestros jóvenes adopten el evangelio de Cristo como su fuente primaria de fe. Anhelamos que permanezcan en la verdad y la abracen de tal manera que si incluso uno de sus padres abandonara la fe, ellos continúen siendo fieles.
Para ello, necesitamos cultivar su interacción con la Palabra de Dios.

A menudo utilizamos nuestras propias palabras cuando debiéramos usar las palabras de la Escritura. La Escritura dice que «la Palabra de Dios nunca retornará vacía, sino que hará lo que yo [Jehová] quiero, y será prosperada en aquello para que la envié» (Isaías 55:11).
Mis discursos podrán perderse en mis hijos, pero el Espíritu de Dios obra a través de Su Palabra.

Imagina llegar una tarde a tu casa y encontrar que tus hijos ven un programa basura en el televisor. Si te pones a debatir con ellos sobre si debieran ver un programa así, ten por seguro que perderás. Su primer argumento será «Papá, ¡oímos cosas peores en la escuela! Si no quieres que escuchemos esta clase de palabras, sácanos de allí!».
Pero tú puedes llevarlos a las Escrituras. Decir, por ejemplo «yo sé que escuchan cosas peores en la calle o en la escuela, pero, ¿cómo ustedes responden a ello?» y luego leerles las palabras de Pablo a los Efesios.

Entre ustedes, padres, no debe existir ni siquiera la más mínima sospecha de inmoralidad sexual o de alguna clase de impureza o envidia, porque esto es impropio al pueblo santo de Dios; tampoco existir palabras obscenas, lenguaje tonto o burlón, palabras que están absolutamente fuera de lugar, sino que su hablar sea con acciones de gracias.
Pueden estar seguros en esto. Ninguna gente inmoral o impura o envidiosa -tales personas son idólatras- tiene herencia en el reino de Dios en Cristo.
No permitas que nadie te engañe con palabras vacías, pues esto acarrea la ira de Dios a causa de la desobediencia. Por tanto, no seas compañero de tales personas. Una vez estuvimos en tinieblas, pero ahora somos luz en el Señor. Vive como hijo de luz (pues el fruto de ser iluminado consiste en toda bondad, justicia y verdad) y procura el agrado de Dios. No tengas nada que ver con las infructuosas obras de las tinieblas, más bien enfréntalas. Porque es vergonzoso incluso mencionar lo que tales desobedientes hacen en secreto (Efesios 5:3-12).

¿Qué significa tomar en serio este pasaje?
¡Efesios 5 aniquila el 90% de los programas de televisión! Puedes decirle a tus hijos que «yo no escribí el libro, por favor no argumenten conmigo. Es la Palabra de Dios. Es la manera como Dios considera con qué nos entretenemos. Vivamos como Dios dice. ¿Quieres lo crudo o lo que es bueno?

O imagina a tu hija adolescente hablando con palabras irrespetuosas, nada amables, a sus hermanitas pequeñas. Si tú le hablas con igual lenguaje o tono irrespetuoso, terminarás creando animosidad. Pero podemos decir «hablemos de lo que acabas de decir y cómo lo dijiste, busquemos en Santiago 3.»
¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tienen celos amargos y contención en el corazón, no te jactes, ni mientas contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa (Santiago 3:13-16).
El pasaje critica formas irrespetuosas de hablar. Te ayuda a evitar argumentos calientes con tu adolescente porque es un reto para ambos. Y luego te ofrece esperanza: «pero El da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.» (Santiago 4:6)

La Palabra de Dios dice: «piensa en tu forma de hablar, ¿reflejas sabiduría de lo alto? [pacífico, gentil, sumiso, lleno de misericordia y buenos frutos, imparcial, sincero]. ¿O es sabiduría terrenal, llena de envidia, ambición egoísta, desorden, y toda práctica diabólica? Jesús es misericordioso. Pidamos ayuda.»
Ayuda a tus hijos adolescentes a evaluar su lenguaje en el colador de la Palabra de Dios. Enseña a tus hijos a buscar ayuda de Dios. En cada área, pastorea y cultiva la interacción de tus hijos con la Palabra de Dios.

Pastorea tus adolescentes en períodos de duda
Son tiempos de lucha con preguntas de fe. Es cierto para todos, incluso aquellos adolescentes criados en hogares cristianos. De niñitos creerán todo lo que les enseñes sobre Jesús, Sus milagros, y más. Lo creen porque Mamá y Papá dicen que es verdad. Pero al ir creciendo descubren que «allá afuera» hay otras personas inteligentes que no creen lo mismo que Papi o Mami cree.
Empiezan luchas con la pregunta «¿Creo estas cosas porque es lo que me han enseñado o porque en verdad las creo por mí mismo?» Madurez en la fe deriva de enfrentar preguntas de madurez.

Pastorea tus hijos a través de esos inevitables tiempos de duda.

No hagas retos: «¿Cómo es posible que cuestiones la existencia de Dios después de todo lo que te hemos enseñado?»
Más bien inquiere «¿Qué preguntas tienes? Hablemos de ellas. Tu Mamá y yo no somos cristianos porque desenchufamos el cerebro. Creemos que nuestra fe es razonable. Tendrás problemas para entender o darle sentido a la vida si no crees lo que te hemos enseñado. También tuvimos que aprender esto.»
Ayúdales a pensar estas cosas.
Como en cualquier otra carrera, uno corre al lado del otro hasta que está seguro que el otro corredor tiene el bastón de relevo firme en sus manos, entonces lo deja ir.

Pastorea tus hijos con palabras agradables. Las palabras suaves promueven instrucción. Proverbios 16 dice que «las palabras suaves son como miel, dulces al cuerpo y saludables para el alma.» Esta clase de palabras nutren, tienen sabor, construyen.
Es frecuente que los padres sientan que sus hijos se distancian de ellos, de modo que elevan la voz o el tono en lenguaje destructivo. Necesitamos volver atrás y retomar el camino. Necesitamos emplear palabras agradables, dulces al cuerpo y saludables para el alma. Necesitamos desarrollar relaciones conducentes a mutualidad como adultos delante de Dios. Esto es crucial.
¡Estamos criando hijos para que sean adultos como nosotros!

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S,H,C espirituales

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¡Aleluya!
Alabad al Señor desde los cielos; alabadle en las alturas.
Alabadle, todos sus ángeles;
alabadle, todos sus ejércitos.
Alabadle, sol y luna;
alabadle, todas las estrellas luminosas.

Alabadle, cielos de los cielos,
y las aguas que están sobre los cielos.

Alaben ellos el nombre del Señor,
pues El ordenó y fueron creados;
los estableció eternamente y para siempre,
les dio ley que no pasará.

Alabad al Señor desde la tierra,
monstruos marinos y todos los abismos;
fuego y granizo, nieve y bruma;
viento tempestuoso que cumple su palabra;
los montes y todas las colinas;
árboles frutales y todos los cedros;
las fieras y todo el ganado;
reptiles y aves que vuelan;
reyes de la tierra y todos los pueblos;
príncipes y todos los jueces de la tierra;
jóvenes y también doncellas;
los ancianos junto con los niños.

Alaben ellos el nombre del Señor,
porque solo su nombre es exaltado;
su gloria es sobre tierra y cielos.
El ha exaltado el poder de su pueblo,
alabanza para todos sus santos,
para los hijos de Israel, pueblo a El cercano.
¡Aleluya!

Salmo 148:1-14

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Señor, tú has sido un refugio para nosotros de generación en generación. Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios…Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. (Salmo 95:1-2, 12)

Adolescentes.1

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Tedd Tripp es Senior Pastor of Grace Fellowship Church in Hazleton, Pennsylvania. Este artículo apareció en Journal of Biblical Counseling, Volume 23 Number 3, Summer 2005. Por su relevancia publicaremos algunos extractos como una pequeña serie. El artículo completo lo encontrarán en la dirección de la página web. Gracias!
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La vida del adolescente está llena de complejidad. Fuerzas poderosas compiten por su atención. A menudo tienen inseguridad. Se preocupan de su apariencia. Gastan mucho tiempo arreglando sus ropas y cabello. Se cambian de ropa tres y cuatro veces antes de salir. Practican frente al espejo: «¿es mi mejor sonrisa? ¿es éste mi mejor lado? ¿qué pensarán los demás? ¿tendré amigos?»
Se sienten vulnerables en el mundo de los adultos. Un adulto dirá «si quieres que te traten como adulto, actúa como adulto» y al minuto siguiente el mismo adulto les dirá «no te creas más grande de lo que eres, todavía eres un mocoso.»

Los adolescentes nunca están exactamente seguros de lo que se espera de ellos. Son inestables en el mundo de las ideas. Sufren bombardeos por todas partes. No saben qué pensar o por qué. Algunas veces prueban ideas justo a la hora de la comida, diciendo cosas injustas. Observan a sus padres y esperan que les digan por qué esas cosas son injustas. Algunas veces los padres están fuera de lugar cuando se intercambian tales ideas y reaccionan en exceso por su causa.

Son inestables en lo emocional. Por un momento se sienten maravillosamente felices y al poco rato como si el mundo estuviera por acabar, por tercera vez en el mismo día. Sus vidas son montañas rusas emocionales. Es difícil encontrar tierra sólida.
Encaran tentaciones y problemas de adultos: un amigo suicida, deseos y oportunidades sexuales, acceso a drogas y alcohol, consciencia de que alguien sufre abusos, o les asaltan memorias de sus propias experiencias depredadoras por causa de otros. Pero los adolescentes encaran estos problemas por primera vez.
Les preocupa el futuro. ¿Cómo llegarán a ser útiles? ¿Qué voy a hacer? ¿Quiénes serán mis amigos? ¿Encontraré a quién amar? ¿Me amarán?

Necesitamos interactuar con nuestros adolescentes, con sabiduría en grandes cantidades. Necesitamos emplear manos de terciopelo. Necesitamos comunicarnos.
Errores comunes al tratar con adolescentes
Suscitan multitud de reacciones en los adultos -algunas veces buenas, pero más a menudo no tan buenas. Algunas veces los adolescentes hacen surgir nuestras peores respuestas. ¿Reconoce alguna de las siguientes?

 

(1) Espía contra espía. Un montón de padres desarrollan esta clase de relación con sus hijos. Los muchachos tratando de salirse con la suya siempre que puedan y los padres tratando de atraparlos en «la movida.» El juego del gato y el ratón.
(2) Abandono. Los padres simplemente se dan por vencidos en la instrucción o en ser influencia para sus hijos. Limitan su cuidado a algunos consejos, advertencias y cosas por el estilo. Los jóvenes reciben más influencia de sus amigos que de sus propios padres. Los padres piensan que «no les importa lo que yo piense, total, si les digo algo escogen lo contrario.» En lugar de aparecer en la etapa más cruenta de la batalla en el tiempo más importante de sus vidas, estos padres abandonan y carecen de influencia alguna sobre sus hijos.
(3) Autoritarismo versus Influencia. Autoritarismo no significa ejercicio apropiado de la autoridad, sino dureza: «no te puedes salir con la tuya, te equivocas, yo siempre estaré ‘alante’, te castigaré más fuerte.» En lugar de pretender mayor autoridad, debiéramos aprender a caminar junto a nuestros adolescentes como una mayor influencia positiva. Necesitamos ser aquella persona que capta sus oídos, que les muestra amor, que les ayuda a ser exitosos en las cosas que desean obtener, que ha ganado el derecho de hablarles. Necesitamos convertirnos en la persona influyente en sus vidas. Que estén dispuestos a escuchar lo que decimos. En los años que transcurren de la infancia a la adultez, nuestra autoridad disminuye, pero nuestra influencia debiera aumentar.
(4) Palabras descompuestas. El proverbio dice que las «palabras descompuestas hieren como espadas, pero la lengua de los sabios trae sanidad.» Piensa.
(5) Graduación en ligas menores. Los padres tienden a enfocarse en asuntos de gusto y estilo. Los adolescentes quieren vestirse a su manera. Como regla general, necesitamos dejarlos hacer.
Pero hemos de escoger las batallas cuidadosamente. Escoge aquellas con significado moral, donde hay verdades bíblicas en juego. Cada generación intenta distinguirse de la anterior. No te pierdas en batallas sobre gustos y estilos que no tienen ninguna relevancia moral o significancia ética.

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Para niños

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Jesus Kids
Chorus
A Jesus kid, I’m a Jesus kid
I believe the good news so I’m a Jesus kid
A Jesus kid, I’m a Jesus kid
God can use me too ‘cause I’m a Jesus kid

Verse 1
One thing we learn from Jesus’ time in this world
Is how much He loves little boys and girls
Big crowds followed Jesus hoping He would heal their sickness
Jesus showed compassion and healed them with the quickness
Some wanted to hear His lessons, others asked Him questions
Some brought children to Him, hoping that He would bless them
Or maybe pray for them, lay hands on the babies
But when they saw this, the disciples got angry
“What do you think this is? He’s not a babysitter, is He?
Send the kids away, don’t you see the Teacher’s busy?”
But Jesus said, “They can come if they please
The Kingdom of God belongs to ones like these
So, please, let the children come to Me and don’t hinder
Unless you become like them, heaven you won’t enter”
So kids, look to the cross where Jesus hung
And receive eternal life because you’re not too young!

Chorus

Verse 2
Story number two is really kind of simple
It’s all about some children and what they did in the temple
On this very day, Jesus appeared humbly
He entered into Jerusalem riding on a donkey
The King had arrived, the crowd was so excited
That they began to shout out, “Hosanna in the highest!”
When Jesus got to the temple, some children were there
Blind people came to him and He healed them right there
When the kids saw Jesus, you wanna know what they did?
They cried out, “Hosanna to the Son of David!”
Some adults got angry, saying, “You hear what they said?!”
Jesus said, “Yeah I heard them, have you never read,
‘From the mouths of infants and nursing babes
The God of the Universe has prepared praise’”?
So kids, trust in Jesus- He can make you new
And you can open up your mouth and sing His praises too!

Chorus

Verse 3
Now story number three is something you gotta see
This one takes place by the Sea of Galilee
Now Jesus did miracles, showing God’s great might
The sick He made well, the blind He gave sight
He healed so many people that He drew a large crowd and then
Wherever Jesus went, He had a lot of people following
That didn’t bother Him, He welcomed all that God would bring Him
He healed all their diseases and He spoke of God’s kingdom
Well now it was the end of a very long day
The disciples said, “Lord, please send these people away!
They need a place to stay, plus they haven’t eaten and…”
Jesus looked them in the eyes and said “You feed them, then.”
They looked at Jesus, they looked at the crowd again
They said, “Uh.. Lord there’s over five thousand men.
We could work for six or seven months and still that won’t equal
Enough to give little bit to all of these people!”
Just then a boy came forward, you know what he said?
“I got a little bit of fish and a little bit of bread”
So Jesus took it, and though it wasn’t a whole bunch
He fed five thousand men with a little boy’s lunch
Everybody ate, they had food to spare
All because a little boy wasn’t too rude to share
So kids, trust in Jesus, that’s what you should do
And if you give Him what you have, He can use you too!

Chorus

Shai Linne
USA, published Dec 28, 2017
http://bit.ly/JesusKidsDL