Lucas 10:39-42

Estándar

Quizás conozca la historia de María y Marta, las dos hermanas que recibieron con alegría a Cristo en su hogar. Como muchos de nosotros, Marta se ocupó de que el Señor estuviera bien servido. Mientras tanto, María se sentó con el Señor y lo escuchó. Después de un rato, Jesús dijo a Marta: “…Afanada y turbada estás con muchas cosas; pero solo una cosa es necesaria…” (Lucas 10.41, 42).

Ninguna de las tareas que hacía Marta era mala o equivocada, pero el Señor le señaló con gentileza que sus tareas la estaban distrayendo de pasar tiempo con Él. De igual modo, el Señor no nos pide que abandonemos nuestras tareas. De hecho, mucho de lo que hacemos a diario es importante, pero debemos ser capaces de discernir lo bueno de lo mejor, saber también cuándo hemos permitido que otra cosa ocupe el lugar del Señor en el trono. Recuerde que nuestra relación con Él es lo más valioso que tenemos.

PIENSE EN ESTO:

• Reajustar las prioridades de nuestro corazón no es cosa de una sola vez. Pregúntele al Espíritu Santo qué puede estar desviando su atención del Señor.

• ¿Cómo se siente al saber que su atención plena honra a Dios?

Santiago 1:16

Estándar

Amados hermanos míos, no erréis. Santiago 1:16

¿En qué punto enfrenta usted al pecado? 

Esperamos que no en el punto de la conducta (la acción), porque entonces es demasiado tarde, sino en el momento del deseo. La persona que domina sus reacciones emocionales puede enfrentarse con el pecado cuando llegan las tentaciones. Cuando se le está bombardeando con reacciones emocionales negativas, la persona con una mente santificada puede desactivar los deseos antes que ellos sean activados por la voluntad. Pero una vez que dominan la voluntad, su nacimiento es inevitable. «Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.» (Santiago 1:15). 

Es vital enfrentar las emociones si quiere enfrentarse con éxito al pecado en su vida. Si expone sus emociones al anzuelo, puede quedar atrapado a menos que tome medidas inmediatas.

«La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.» (Romanos 13:12-14). 

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

Juan 8:31-32

Estándar

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:31-32

¿Se considera libre? 

La realidad es que la mayoría de las personas son esclavas, aunque no lo sepan. 

Cuando Cristo habló acerca del poder de la verdad para liberar a las personas, los fariseos se negaron a reconocer su propia condición pues pensaban que eran libres. Lo mismo ocurre con muchas personas hoy, no tienen idea de ser esclavas del pecado, el resultado de rechazar a Jesucristo.

La libertad proviene de creer lo que Dios ha dicho acerca de su Hijo, reconocer que somos pecadores sin esperanza y aceptar a Cristo como nuestro Salvador. En ese momento, somos liberados del castigo y del  dominio del pecado, para que cuando lleguemos al cielo, seamos liberados de la presencia del pecado y nunca más asediados por él.

Mientras vivamos en este mundo, el pecado nos rodeará, será algo con lo que debamos batallar. Sin embargo, Dios nos ha dado la manera para liberarnos poco a poco de su poder. Su solución es la misma que nos llevó a la salvación: la verdad, encarnada en Jesucristo. 

La clave es llenar cada día nuestra mente con la Palabra de Dios. A medida que modela nuestras emociones y dicta nuestras acciones, tendremos la victoria sobre los pensamientos, las actitudes y los hábitos pecaminosos. 

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

Proverbios 4:20-23

Estándar

Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida (Proverbios 4:20-23).

La fuente más obvia de sabiduría divina es la Biblia. Allí encontramos los principios del Señor para el correcto proceder, carácter y conducta que se aplican a las situaciones y decisiones a las que se enfrenta todo ser humano.

Todos somos capaces de recordar momentos en los que no reaccionamos con sabiduría. Esos incidentes se pueden remontar a una de dos posibilidades: o no conocíamos cierto principio bíblico, o conocíamos el principio aplicable, pero decidimos ignorarlo. Para asegurarnos de que estamos familiarizados con las normas de Dios y con la importancia de obedecerlas, tenemos que pasar tiempo leyendo y entendiendo su Palabra.

Al esforzarnos por vivir para Cristo, adquirimos sabiduría cuando profundizamos en la Biblia, hacemos lo que ella dice y observamos el resultado, incluso cuando las consecuencias parezcan menos favorables. No se requieren clases especiales; Dios solo quiere un corazón obediente y un espíritu dispuesto.

«…Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.» (Salmos 51:17).

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

Mateo 7:25

Estándar

Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca (Mateo 7:25).

La casa fundada sobre la roca representa la vida de obediencia espiritual. Es la vida que tiene una perspectiva bíblica de sí mismo y del mundo, como se describe en las bienaventuranzas del Sermón del Monte en Mateo capítulo 5. Es la vida que se preocupa más por la justicia interna que por la forma externa. Es una vida de autenticidad y no de hipocresía, y de justicia de Dios en vez de justicia propia.

La casa fundada sobre la roca describe la vida que se deshace del orgullo y de las buenas obras humanas y es humilde y contrita debida a su propio pecado. Tal vida procura, con la ayuda del Espíritu, entrar por la puerta estrecha de la salvación y ser fiel al camino angosto de Cristo y de su Palabra. La vida edificada sobre la roca confía en la voluntad de Dios y espera en su Palabra por encima de todo. ¡Hágase un auto examen! ¿Dónde descansa su esperanza y dónde radica su confianza?

«Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.» (Salmos 62:5-6).

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

Mateo 18:3

Estándar

Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos (Mateo 18:3).

Mientras hablaba de la genuina salvación, Jesús hizo una apropiada comparación con las características de los niños. Para ser salvo, es necesario ir a Cristo con la actitud dependiente y la perspectiva de un niño: sencillo, indefenso, confiado, sincero, sin pretensiones y sin ambiciones.

No es que los niños no tengan pecado, sino que son cándidos y modestos, dependientes de los demás y libres de egoístas reclamos de grandeza. Se someten al cuidado de sus padres y de otros seres queridos, dependiendo de ellos para que satisfagan todas sus necesidades. Esa es la actitud humilde y dependiente que ha de perseguir quien procure entrar en el reino de Jesucristo.

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

Hechos 6:3

Estándar

Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo (Hechos 6:3).

Un testimonio es la expresión pública de fe en Cristo de una persona. Ahora bien, nuestra declaración de fe es mucho más que la historia que contamos. Un buen testimonio para el Señor consiste en tres partes: carácter, conducta y conversación.

Como cristianos, ponemos un gran énfasis en la elaboración de un relato personal sólido de la obra del Señor en nuestra vida. También hablamos de las maneras en que podemos mostrar a Jesucristo a nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo a través de nuestras acciones. Pero el carácter es la parte del testimonio de cada creyente que subyace (que no se percibe a simple vista), tanto en la conducta cristiana como en la historia de una vida transparente.

No podemos engañar a Dios ni fingir ante el mundo por mucho tiempo. Tarde o temprano, el orgullo, el resentimiento y la hostilidad producirá acciones y palabras contrarias al mensaje de Cristo; no obstante, la santidad producirá verdadero fruto espiritual. 

«No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.» (Gálatas 6:7-8).

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

Colosenses 3:12

Estándar

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia (Colosenses 3:12)

La compasión solo es posible cuando pensamos en los demás antes que en nosotros. El egocentrismo (pensar sólo en nosotros) nos impide ver las necesidades y las heridas de quienes nos rodean y actuar en beneficio de ellos. Necesitamos una mente renovada.

Todos nacemos con una naturaleza egoísta y pecaminosa, conocida como el “viejo yo”. Pero cuando una persona pone su confianza en Cristo, recibe un “nuevo yo” creado en justicia por Dios. A medida que nuestra mente se renueva con la Palabra de Dios y crecemos en obediencia, el amor y la compasión de Cristo comienzan a fluir a través de nosotros. En vez de ser ajenos al sufrimiento que nos rodea, Dios nos abrirá los ojos y nos usará para consolar a los necesitados.

Un corazón compasivo no se logra por medio del esfuerzo propio sino mediante una vida enfocada en Dios. Cuando nos acercamos a Él por medio de su Palabra y su Hijo, transforma nuestro enfoque, pensamientos y sentimientos. ¡Qué alivio saber que Dios ha provisto todo lo que necesitamos para imitar a Cristo! Él siempre nos capacita para obedecer. 

«Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,» (2 Pedro 1:3).

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

2 Corintios 11:24-25

Estándar

De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar (2 Corintios 11:24-25).

Pablo pasó años al servicio de Cristo, pero experimentó un sufrimiento continuo. No parece justo, ¿verdad? ¿Por qué Dios le permitió sufrir? La pregunta que muchos nos hacemos hoy en día en cuanto a nosotros mismos. Pensamos que el Señor debería protegernos del sufrimiento y las aflicciones, pero no siempre lo hace.

Quizás se deba a que razonamos al revés. Creemos que los cristianos fieles no merecen sufrir, pero desde la perspectiva de Dios el sufrimiento es parte de seguirlo. Si todos tuviéramos vidas fáciles, sin dolor, nunca conoceríamos al Señor, porque nunca lo necesitaríamos. Nos guste o no, la adversidad nos enseña lo que leer la Biblia por sí sola nunca nos enseñará.

No estoy diciendo que no necesitemos conocer la Palabra de Dios, ella es nuestro fundamento para la fe. Pero si lo que creemos nunca se pone a prueba, sigue siendo conocimiento intelectual. ¿Cómo llegar a saber que se puede confiar en el Señor en medio de los problemas si nunca los hemos tenido? Dios nos da oportunidades para aplicar las verdades bíblicas a los problemas que enfrentamos y, al hacerlo, nos damos cuenta de que Él es fiel.

Las pruebas pueden ser un medio para edificar la fe o una vía para el desánimo y la autocompasión; eso dependerá de usted. Pero si aplica la Palabra de Dios a su situación, su confianza en el Señor y su fe se fortalecerán por medio de la adversidad.

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

Mateo 7:7-8

Estándar

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (Mateo 7:7-8).

Poseer la sabiduría de Dios es una de las mayores necesidades que tenemos. La sabiduría de Dios nos ayuda a tomar decisiones prudentes a lo largo de nuestra vida cristiana, a optar por el camino de Dios y rechazar el camino del mundo en toda situación.

La Biblia presenta muchos mandamientos y principios para la vida cristiana, pero no es un manual exhaustivo de métodos y reglas para toda situación concebible. Eso no sería muy práctico, e impediría que confiáramos solamente en Dios. Él quiere que leamos, meditemos y apliquemos su Palabra cada día de modo que podamos conocer sus principios para una vida recta y que podamos orar sabiamente pidiendo dirección cuando tenemos que tomar decisiones difíciles.

En las Escrituras el Señor presenta a los creyentes la verdad suficiente para vivir de manera responsable, y su­ficiente misterio para llevarlo a Él en la oración con­fiada: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5).

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo