Ahora bien…
— La razón por la cual todavía tenemos esta “penita” en el corazón es precisamente porque todo lo que tenemos o que pudiéramos tener no es esa gloria suprema que explica el sufrimiento del mundo (v.24). Si lo fuera, entonces, ¿por qué esperar algo más?
— Ahora, si realmente estamos esperando, si realmente sabemos que la gloria no es este mundo, entonces no viviremos enfocados en obtener la vida perfecta, sin sufrimiento, completamente “realizada” y exitosa. Más bien, si realmente estamos esperando, podremos esperar con paciencia, dispuestos a sufrir con Cristo si es necesario (v.17), pues sabemos que lo mejor aún está por venir (v.18).
Preguntas de introspección:
¿Qué tan sensible eres al dolor que te rodea? Si el sufrimiento de la Creación es tan profundo que apunta a la gloria por venir, ¿tienes un corazón tierno que se duele y compadece de ella, o estás tan endurecido que no te das cuenta o, peor, no le das importancia?
¿En qué maneras puedes mostrar un corazón como el de tu Padre en los cielos, que cuida hasta el más pequeño de los pajarillos del campo? ¿Cuál es tu círculo de influencia sobre el que Dios te ha dado responsabilidad?
Al ver el dolor a tu alrededor, ¿es tu corazón cínico, quejón, que huye de la responsabilidad, o tienes un corazón amoroso y valiente?
¿Qué mundo es el que llena los ojos de tu mente? ¿Cuáles son aquellas cosas, relaciones o situaciones específicas que deseas tanto que hacen que tu vista se enfoque aquí?
¿Te das cuenta de la relación que existe entre tu sensibilidad al dolor a tu alrededor y la claridad de tu fe? ¿De qué formas prácticas el dolor que ves en la Creación puede ayudarte a mantener tu vista enfocada en la gloria por venir? ¿Cómo puedes vivir con los ojos puestos en la gloria venidera, pero sin hacerte insensible al sufrimiento a tu alrededor?
Historia sugerida: Selección de las historias de los héroes de la fe (Hebreos 11).