Educar

Estándar

Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
…y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras,
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos,
seguirá nuestra bandera
enarbolada.

Gabriel Celaya

Cortesía de Bianka, 🙂

Romanos 4.17

Estándar

¡TODAVÍA FALTA MUCHO POR HACER!

Texto: Romanos 8:18-25

Idea central: Todo el dolor que vemos en el mundo es el equivalente visible de toda la gloria invisible que se perdió con el pecado. Toda esa gloria aún está por venir y saber eso nos capacita para sufrir con Cristo hoy, aunque signifique negarnos a las cosas de este mundo.

Lecciones particulares: 

Seremos glorificados con Cristo si seguimos al Espíritu no solo cuando todo va bien, sino también cuando el camino trae dolor (v.17). Pero, ¿vale la pena contentarnos con lo que Dios nos dé, en lugar de luchar por seguir nuestro propio camino?

— Sí, porque la gloria que Dios tiene reservada para mostrar a sus hijos hace que cualquier sufrimiento que tengamos o cualquier cosa que dejemos de obtener sea insignificante (v.18).

¿Cómo sé que esa gloria realmente será tan espectacular como Dios quiere que creamos?

—  La libertad de la gloria de los hijos de Dios es la antítesis de la esclavitud a la corrupción del pecado (v.21). Cuando el pecado entró al mundo y corrompió la Creación, esto no activó un gatillo de maldición automática, ni tampoco fue la decisión de la Creación misma (v.20a). Más bien, la maldición que sobrevino fue el resultado de una decisión calculada de parte de Dios (v.20b), de manera que el contraste hiciera claramente la diferencia entre vivir en esclavitud a la corrupción y vivir en la libertad de la gloria de Dios (v.20b).

—  Así, todo el dolor que vemos en la Creación a nuestro alrededor – la extinción de especies, las sequías, los desastres naturales, las hambrunas, las enfermedades… – es evidencia visible de lo mucho que se ha perdido (v.22). En otras palabras, lo profundo del dolor en la Creación está diseñado para que podamos apreciar lo inmensurable de la gloria que está por venir (v.19): viendo el agujero podemos estimar el tamaño de la pelota.

— Más aún, si realmente tenemos al Espíritu de Dios (v.23a), nosotros también hemos tenido un “gustico”, una “probadita” de lo que es la realidad espiritual de gloria. Esto hace que también sintamos la “penita”, el anhelo por ese “algo” mejor… Por la consumación final de todo y la redención de nuestro cuerpo (v.23).

Ahora bien…

—  La razón por la cual todavía tenemos esta “penita” en el corazón es precisamente porque todo lo que tenemos o que pudiéramos tener no es esa gloria suprema que explica el sufrimiento del mundo (v.24). Si lo fuera, entonces, ¿por qué esperar algo más?

—  Ahora, si realmente estamos esperando, si realmente sabemos que la gloria no es este mundo, entonces no viviremos enfocados en obtener la vida perfecta, sin sufrimiento, completamente “realizada” y exitosa. Más bien, si realmente estamos esperando, podremos esperar con paciencia, dispuestos a sufrir con Cristo si es necesario (v.17), pues sabemos que lo mejor aún está por venir (v.18).

Preguntas de introspección:

¿Qué tan sensible eres al dolor que te rodea? Si el sufrimiento de la Creación es tan profundo que apunta a la gloria por venir, ¿tienes un corazón tierno que se duele y compadece de ella, o estás tan endurecido que no te das cuenta o, peor, no le das importancia?

¿En qué maneras puedes mostrar un corazón como el de tu Padre en los cielos, que cuida hasta el más pequeño de los pajarillos del campo? ¿Cuál es tu círculo de influencia sobre el que Dios te ha dado responsabilidad?

Al ver el dolor a tu alrededor, ¿es tu corazón cínico, quejón, que huye de la responsabilidad, o tienes un corazón amoroso y valiente?

¿Qué mundo es el que llena los ojos de tu mente? ¿Cuáles son aquellas cosas, relaciones o situaciones específicas que deseas tanto que hacen que tu vista se enfoque aquí?

¿Te das cuenta de la relación que existe entre tu sensibilidad al dolor a tu alrededor y la claridad de tu fe? ¿De qué formas prácticas el dolor que ves en la Creación puede ayudarte a mantener tu vista enfocada en la gloria por venir? ¿Cómo puedes vivir con los ojos puestos en la gloria venidera, pero sin hacerte insensible al sufrimiento a tu alrededor?

Historia sugerida: Selección de las historias de los héroes de la fe (Hebreos 11).

Paradoja

Estándar

«La dolorosa tensión entre lo que la iglesia proclama ser y lo que parece ser; entre el ideal divino y la realidad humana; entre charlas románticas acerca de «la esposa de Cristo» y la nada romántica, fea, impía y contenciosa comunidad cristiana que sabemos que somos.

Es la tensión entre nuestro destino final glorioso en los cielos y nuestra presente y, a menudo, nada gloriosa ejecución diaria. Esta es la ambigüedad de la iglesia.»

John Stott, Paradox of the local church. Citado por Cindy Cochrum en Word-Filled Women’s Ministry. Ed Crossway, 2015, pp.97

Romanos 4.16

Estándar

MI PADRE VENDRA POR MI

Texto: Romanos 8:17

Idea central: “Hijo de Dios” significa que nada puede herirte irremediablemente; significa que todo lo bueno que Dios puede ofrecer es tuyo; significa que has sido llamado a caminar con Él en las buenas y en las malas.

Lecciones particulares: 

Ahora, ¿por qué me interesa ser hijo de Dios? ¿Qué hace que esto sea tan valioso?

— Si eres hijo de Dios, puedes estar seguro de que vivirás: si eres hijo de Dios, eres su heredero (v.17a), lo cual significa que no puedes perder nada (ni siquiera tu cuerpo frente a la muerte). Si el Señor es tu Padre, ¿por qué temerás mal alguno? (cf. Salmo 23:4).

Pero, ¿qué me asegura que la herencia es deseable? ¿Cómo sé que no me a a tocar ser el hijo olvidado que siempre tiene el plato vacío, la cama incómoda, y la camisa rota y remendada?

— Te lo asegura el hecho de que lo estarás heredando junto con Cristo (v.17b). Lo que sea que a Él le toque a ti también te va a tocar. ¿Vida eterna? ¿Gloria? ¿Seguridad? ¿Amor? ¡Todo lo que Jesús herede, tú también lo heredarás!

Ahora bien, no olvides…

— Sabemos que somos herederos porque somos hijos. Y sabemos que somos hijos porque tenemos el Espíritu. Y sabemos que tenemos el Espíritu porque somos guiados por el Espíritu… incluso cuando duele (v.17c).

 

— Ciertamente, serás glorificado junto con Cristo si en verdad también sufres con Él cuando la guía del Espíritu te lleve a caminar por una senda que no preferirías, que no te gusta o que, de plano, es un valle de sombra de muerte (cf. Salmo 23:4). No desmayes, pues, ¡cumple con tu rol hoy!

Preguntas de introspección:

¿En qué formas puedes meditar en tu relación con Dios, de modo que te traiga paz, incluso si todo parezca perdido? ¿Cómo puedes preparar tu corazón para que cuando te toque cruzar el río oscuro encuentres firme cimiento en el amor de tu Padre?

¿Cómo podrías pintar esta realidad con palabras de tal modo que puedas consolar a un hermano que camine por esas aguas antes que tú?

Si en este momento estás caminando en tu último valle, ¿qué salmos le pueden dar palabras a tu alma para recordar que Dios es tu Padre, tu Roca, tu Refugio? ¿Puedes enumerar las bendiciones que tiene Jesús por ser hijo de Dios? ¿Puedes hacer una lista de pasajes bíblicos que muestren que eres coheredero de esas bendiciones también?

¿Cuál es el efecto de todas estas promesas y verdades en ti? ¿De qué manera puedes crear un vínculo entre ellas y energía para caminar las pruebas con las que te enfrentes (en la casa, en el trabajo, en tu tiempo libre, en tus relaciones, en tu salud, en tu lucha contra emociones y deseos carnales, en tu uso de recursos…)?

Historia sugerida:

Historia de David y Goliat (1 Samuel 17, esp. vv.34-37). Historia de Daniel en el foso de los leones (Daniel 6:1-23).

Romanos 4.15

Estándar

HIJOS, NO ESCLAVOS

Texto: Romanos 8:14-16

Idea central: Si eres guiado por el Espíritu de Dios, no tienes por qué preocuparte, incluso cuando caigas: eres hijo de Dios y eso nada ni nadie te lo puede quitar.

Lecciones particulares: 

¿Cómo yo sé que seguir al Espíritu me traerá vida verdadera?

— Por la sencilla razón de que todos y cada uno de los que son guiados por el Espíritu son hijos de Dios (v.14). Ninguno de los que sigue al Espíritu será dejado afuera: si vives sometiéndote al Espíritu y no a tus sentimientos y deseos, has sido llamado a ser hijo de Dios (1 Juan 3:1).

¿Cómo puedo estar seguro de esto?

—  Puedes estar seguro porque el Espíritu que recibiste no fue un espíritu de esclavitud, de méritos y rendimiento, para que vuelvas a vivir igual que antes, en temor de si realmente eres aceptado o si pecaste más de lo que Dios quiere tolerarte (v.15a)…

—  El Espíritu que recibiste (y sabes que lo recibiste porque eres capaz de escucharle y hacerle caso) es su Espíritu de adopción como hijo (v.15b; cf. recibiste el “Espíritu de Cristo”, su Hijo – v.9c).

—  Por esta razón, puedes estar seguro de que Dios te ve como su hijo, te ama como su hijo. Puedes acercarte a Dios con confianza y abrirle tu corazón, pedirle consuelo, pedirle consejo, expresarle amor y sentir su amor, buscar refugio y protección (v.15c). Puedes clamar ¡Abba, Padre!

 

— Más aún, si tienes el Espíritu de Dios (si lo que define tus pensamientos, decisiones y acciones es el Espíritu de Dios), el mismo Espíritu te habla directamente a tu corazón palabras de paz. Él te dice “Eres hijo de Dios” (v.16).

¿Tienes dudas de si eres salvo, de si eres hijo de Dios?

Revisa (1) si el Espíritu puede hablarte (i.e. si lo estás siguiendo), y (2) si tú puedes escucharle (i.e. si estás confiando en Él).

Preguntas de introspección:

¿Comprendes la relación entre matar tu pecado (y negarte a vivir de acuerdo a tus emociones y deseos naturales) y ser hijo de Dios? ¿Aprecias que es precisamente tu lucha con el pecado lo que más claramente identifica a los hijos de Dios?

¿Cómo vives tu vida, como hijo de Dios o como hijo del Diablo? ¿Los deseos de qué padre son la característica de tu vida? (Juan 8:44a).

¿Aprecias lo que significa ser hijo de Dios? ¿Entiendes que, aún cuando es cierto que pecas, esto no define tu relación con Dios? ¿Entiendes que Dios te sigue amando, te sigue considerando su hijo, aunque le falles? ¿Comprendes la diferencia entre fallarle y vivir guiado por tus deseos?

¿Cómo impacta tu vida la realidad de que eres hijo de Dios? ¿Le abres tu corazón con tus preocupaciones? ¿Buscas su consejo? ¿Te cobijas en su amor? ¿Cómo impacta esto la forma en que le oras? ¿Le hablas con el corazón en la mano o lo que te interesa es hablarle rimbombantemente? ¿Cultivas en ti un oído para escuchar cuando el Espíritu de Dios le habla paz a tu corazón? ¿De qué manera puedes asegurarte de que cuando oyes/sientes “paz” realmente es el Espíritu de Dios que te lo dice y no tú engañándote a ti mismo? (cf. Ro. 8:14).

Historia sugerida:  Parábola de las cien ovejas (Lucas  15:3-7). Parábola del hijo pródigo (Lucas 19:11-24).

A Diego

Estándar

«Tengo una duda, en teoría un Haiku no tiene título, no tiene rima, y su estructura silábica es de 5-7-5. ¿El hecho de llamarle Haikú a estas composiciones es para diferenciarlas de los Haikus japoneses?»

R: Posiblemente la esencia del haikú sea la magia que existe entre la “pregunta” y la “respuesta.” Jane Reichold dice que para su total sorpresa “la forma literaria más pequeña -haikú- tiene la mayor cantidad de reglas.”

Por ello, la preferencia es dividir en dos porciones, el fragmento o la porción corta; y la frase o resto del poema la porción más larga. En este sentido, sí, lo publicado son haikú (¿haikúes?).
Y ¡gracias por preguntar!

Grupo Editorial del Blog