Romanos 6.7

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EL CAMINO DEL GUERRERO 4: RESPONDIENDO AL MALTRATO

Texto: Romanos 12:19-21

Lecciones particulares:

— Cuando seas maltratado, nunca (o sea, ni siquiera una sola vez, ni siquiera en las cosas que parezcan sin importancia) busques “equilibrar la balanza” y dar retribución por ti mismo (v.19a).

— Más bien, hazte a un lado y permite que Dios sea quien pague a aquel que te ha herido. No te preocupes: Dios pagará exactamente lo que la otra persona merece y lo hará con pasión (v.19b).

¿Y por qué? ¿Por qué no puedo vengarme yo mismo?

— Bueno, hay varias razones, pero la más elemental es bien sencilla: Dios se ha reservado el derecho de pagarle a cada quien según sus obras (v.19c). No tiene que ver con si eres justo o no, si eres capaz o no… Cuando decidimos pagar mal por mal, cuando decidimos vengarnos, estamos diciéndole a Dios “No me importa lo que pienses…Yo voy a tomar tu derecho y yo pagaré”.

Y, entonces, ¿qué hago? ¿Qué opción me queda?

— No permitas que el mal, tu vieja naturaleza centrada en ti mismo (en tus sentimientos y necesidades), sea la que triunfe y te controle. Más bien, destruye tus viejos impulsos a través de vivir en tu nueva naturaleza (v.21): cultiva el carácter de Dios (i.e. ama y coloca a los demás primero) y vencerás tu tendencia de pensar primero (y muchas veces únicamente) en ti mismo.

¿Cómo logro esto? ¿Cómo cultivo el carácter de Dios en mí?

—  No seas pasivo. Cultiva el camino del guerrero en ti:

  1. Imita a Jesús y esfuérzate en fijarte en las circunstancias y necesidades de la persona que te hirió, en lugar de centrarte en ti mismo y tus circunstancias (v.20a). No te engañes ni te des excusa: todos sufrimos y tenemos necesidades.
  2. Activamente, decide usar el conocimiento acerca de quien te ha herido para hacerle bien, en lugar de hacerle  mal (v.20a). Y, luego… ¡hazle el bien! Considera todas las maneras indirectas en las que pudieras herir al otro (e.g. chisme) y decide no llevarlas a cabo.—  Si haces esto con sinceridad, no nada más en lo externo, sino desde el corazón, sucederán dos cosas:

    1.La ira de Dios tendrá lugar y Dios pagará: en lugar de haber quitado la razón para el pago de Dios (cf. Proverbios 24:17,18), vas a acumular razones, “carbones encendidos”, sobre la cabeza de esa persona para que Dios juzgue.

    2.Habrás vencido tu vieja naturaleza y cada uno de estos pasos en el camino del guerrero habrán hecho tu carácter más y más como el de Dios (v.21). Dios no es ciego: Él te recompensará (cf. Proverbios 25:21,22).

    Este es un tema difícil de tratar (nota cómo Pablo abre la discusión diciendo “amados”). De hecho, esto no puede ser logrado si uno no es capaz de confiar plenamente en Dios. Para poder vivir de esta manera es necesario (1) creer que Dios existe y (2) creer que Él realmente es galardonador, sea para bien o para mal. Es necesario cultivar la capacidad de, en medio de la ira, en medio del ultraje, ser capaz de mantener la vista fija en la realidad de que Dios existe, está en control, y pagará.

    Preguntas de introspección:

  • ¿Qué define tu vida, la comodidad en tus viejos hábitos o la lucha por ser hijo de Dios? (Efesios 5:1,2) ¿Qué es lo que hace que te sea tan difícil no buscar venganza? ¿Por qué es tan difícil perdonar? ¿En qué te estás enfocando cuando buscas la venganza? ¿Qué rol tiene Dios en tu vida en el momento en que estás pensando en vengarte?
  • ¿Por qué es la venganza un paradigma del viejo hombre? ¿Qué pasa con el carácter de Dios formándose en ti cada vez que prefieres ignorar a Dios y vengarte?
  • ¿Cómo se relacionan el rencor y la venganza? ¿A quiénes les guardas rencor ahora mismo? ¿De qué formas te estás vengando de ellos?¿Te has detenido a pensar la cantidad de veces que personas malas no han recibido su verdadero pago simplemente porque quien fue herido decidió tomar la venganza en sus propias manos y alegrarse en el mal del otro?
  • Historia sugerida: Historia de la crucifixión (Mateo 27:27-44; Lucas 23:33-38; esp. v.34).

Génesis II parte

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Reanudamos Estudio del Libro de Génesis, la segunda parte comprende los capítulos 12 al 50. Para refrescar la mente he aquí principios generales de repaso. ¡Que disfruten y el Señor nos permita aprender en el proceso!

¿Cómo acercarnos a la Palabra de Dios?

INTRODUCCION

La verdad es que hemos de examinar nuestra motivación con toda honestidad. ¿Escudriño las Escrituras para conocer mejor Su Autor y Su voluntad? ¿Es mi propósito dominante crecer en gracia y conocimiento del Señor? ¿O es aprender a caminar junto a Dios y disfrutar de Su comunión y compañía?

El presente estudio no es para contestar la pregunta “¿Qué dice la Biblia acerca de mí?” Lo que haremos es estudiar un libro de la Biblia y adquirir conocimiento que perdure en los años por venir. Será un reto para ir más allá de amar a Dios con todo nuestro corazón a amar a Dios con toda nuestra mente. Nos enfocaremos en responder la pregunta “¿Qué dice la Biblia acerca de Dios?” con el expreso objetivo de ayudarnos en el descubrimiento de Dios.

Porque la Escritura no es un libro para autodescubrirnos. Es un libro para descubrir a Dios.
Es el declarado intento de Dios de darse a conocer a nosotros. Al aprender sobre el carácter de Dios claro que también aprenderemos sobre nosotras mismas, pero el foco principal es Dios mismo.

Por tanto esto cambia la metodología de estudio. Primero hemos de buscar qué nos enseña un pasaje sobre el carácter de Dios, permitiendo que el autoconocimiento sea secundario al descubrimiento de Quién es Dios.
¿Por qué? Porque no existe verdadero autoconocimiento fuera del conocer a Dios. Si leemos la historia de Jonás, por ejemplo, lo primero que resalta es la fidelidad de Dios, cuán fiel es al proclamar Su mensaje a Nínive, no importa qué. Lo segundo es que yo, en contraste (y similar a Jonás), soy injusta con mi prójimo e infiel a la Palabra de Dios.
Conocer a Dios conduce al conocimiento propio, lo cual conduce a arrepentimiento y transformación. Esto es lo que Pablo quiere decir cuando escribe que somos transformados por la renovación de nuestra mente (Romanos 12:2).

Las mujeres somos buenas para amar a Dios con todo nuestro corazón. Somos buenas para capturar emociones en nuestra búsqueda de Dios. Pero el Dios que manda amarle con todo el corazón, alma y fuerza, también nos ordena amarle con toda nuestra mente.
Y como El ordena solo aquello que El capacita, es perfectamente posible amarle con todo nuestro corazón y toda nuestra mente. Traeremos emociones al estudiar la Palabra de Dios, eso es bueno y es correcto. Pero es la mente lo que debemos capturar.
Dios quiere que seamos buenas estudiantes, que al renovar nuestra mente seamos transformadas de corazón.

EL PROCESO
Ser buen estudiante significa adquirir buenos hábitos de estudio. Cuando nos sentamos a leer, la mayoría lee un pasaje particular y luego intenta aplicarlo a su vida diaria. A veces leemos un libro por entero, otras veces brincamos de pasaje en pasaje. Es triste, pero la persona que quiere la práctica sin la teoría generalmente termina con malas teorías que llevan a una mala práctica.

La mujer cristiana guiada por emociones es alguien que vive más por los sentimientos que por su entendimiento de la Palabra de Dios. Cuando experimenta euforia espiritual, es un remolino de actividad divina; cuando está deprimida, es una incompetente espiritual. No busca conocer a Dios: quiere experimentarlo.
Y como en la canción, alegre va por su camino hasta que se encuentra con el dolor de la vida y entonces se desploma. Por lo general termina abrazando algún tipo de “teología de las relaciones” (la más terrible maldición de la cristiandad moderna), en la cual las relaciones personales y la experiencia toman precedencia sobre la Palabra de Dios.

La Biblia está dirigida primordial aunque no exclusivamente a nuestro entendimiento. El cristianismo es intelectual, no intelectualista. La Escritura está dirigida al intelecto, no a meras conjeturas o racionalismo frío (intelectualismo), a una vida de pasión vibrante, donde se manifiestan una y otra vez fuertes sentimientos de gozo, amor y exaltación. Pero esos sentimientos son una respuesta a lo que entendemos como verdad en nuestra mente.

¿Por qué es tan importante ser alfabetizadas en Biblia?
Porque nos protege de caer en el error. Tanto el humanista secular como el falso maestro se apoyan en la ignorancia bíblica de los otros para que sus mensajes echen raíces, y para desgracia nuestra, la iglesia de hoy ha probado ser tierra fértil para dichos mensajes.

Debido a no conocer nuestra Biblia, temblamos ante el más mínimo cuestionamiento de nuestra cosmovisión. Nos come la desilusión y la apatía; y cuando una mujer es cada vez más floja para estudiar Biblia, resultará afectado todo el mundo en su esfera de influencia.
En lugar de ser luz y sal, nuestra contribución será como blanda mantequilla en el mundo que habitemos, indistinguible de aquel mundo que no ha sido tocado por el evangelio.
La casa, la iglesia, la comunidad, el país, necesita con desesperación la influencia de mujeres que saben por qué creen lo que creen, apoyadas en la Escritura, Palabra de Dios.
Necesitamos la influencia de mujeres que aman profunda y activamente el Dios proclamado en la Biblia.

Para ser alfabetizadas, lo primero es que hagamos una evaluación honesta de lo que hacemos. Algunos de nuestros hábitos puede que que no sean “malos” en el sentido de que nos ayudan a aprender, pero podrían ser limitantes, en el sentido de que solo llegamos hasta un punto y ya.
Hay otros hábitos que de plano debemos abandonar.

¿Cómo estudiaremos?
Existe un enfoque diferente, uno que quizás no tenga aplicación o consuelo o paz inmediata, pero que construye entendimiento acumulado del mensaje de la Escritura.

Lectura repetitiva, en contexto.
Imagina recibir una carta. El sobre está escrito a mano pero ni siquiera miras quién lo envía. En lugar de ello, abres la carta de una vez, brincas a la segunda página, lees los dos párrafos finales y pones la carta a un lado.
Luego te pones a pensar cómo responder a esos párrafos que recién leíste. Dime, ¿tendrás éxito?

Nadie lee así una carta. Sin embargo es la manera como muchas leemos la Biblia. Nos saltamos la lectura del sobre -¿quién escribió esto? ¿a quién lo escribió? ¿cuándo lo escribió? ¿dónde fue escrito?- y luego tratamos de determinar el propósito del contenido leyendo una porción del total. ¿Qué tal si leemos primero el sobre? ¿Qué tal si, luego de determinar el contexto- empezamos por el principio y leemos hasta el final? ¿No tendría más sentido?

Empezaremos pues leyendo “el sobre”, colocando nuestro texto en su contexto cultural e histórico. Repetiremos la lectura de todo el texto muchas veces, para determinar mejor qué nos quiere decir. Leeremos repetidamente de tal modo que podamos movernos a través de 3 estadios críticos de entendimiento: comprensión, interpretación y aplicación.

Estadio 1. Comprensión
¿Recuerdas los pasajes de “Lectura Comprensiva” de tus clases de Lenguaje? ¿Luego las preguntas para probar tu conocimiento de la lectura? El objetivo era forzarte a leer buscando detalles. Igual con la Escritura. Al leer, preguntarnos “¿Qué es lo que dice?”
Una persona que comprende el recuento de la Creación te puede señalar específicamente qué sucedió cada día. Es el primer paso para ser capaces de interpretar y aplicar la historia de la Creación a nuestra vida.

Estadio 2. Interpretación
Luego de comprender, la segunda pregunta es “¿Qué significa?” Una vez que hemos leído las veces suficientes para saber lo que dice entonces estaremos listas para averigüar significado. Alguien que interpreta la historia de la Creación te puede decir por qué Dios creó siguiendo un orden particular. Esta persona es capaz de derivar implicaciones del texto.
Hermenéutica es la ciencia de la interpretación bíblica. Como toda ciencia, tiene reglas y pautas de uso. Hay tres principales:
Analogía de la fe es la regla de que la Escritura interpreta a la Escritura (la Escritura es su propio intérprete). Es decir que ninguna parte de la Escritura puede ser interpretada de forma tal que origine conflicto con lo que está claramente enseñado en otra parte de la Escritura.
Significado literal: la Biblia debe ser interpretada de acuerdo con su sentido literal. Conocimiento de lo que está siendo comunicado por medio de diversas formas y figuras de lenguaje (hipérbole, personificación, metáfora, otras).
El método gramático histórico enfoca nuestra atención sobre el significado original del texto para no caer en la tentación de buscar en la Escritura nuestras propias ideas del presente. La estructura gramatical determina si las palabras deben ser tomadas como preguntas (interrogativo), órdenes (imperativo), o declarativas (indicativo). El análisis histórico busca conocer el ambiente y la situación en que se escribió Génesis, por ejemplo. Si sabemos quién escribió, para quién, bajo qué circunstancia(s), en cuál período de la Historia, adelantaremos mucho.

Estadio 3. Aplicación
Finalmente llegamos a la pregunta “¿Cómo me cambia esto?” Para ello nos apoyamos en nuestra perspectiva centrada en Dios y haremos tres preguntas de sostén:
¿Qué me enseña este pasaje acerca de Dios?
¿De qué manera este aspecto del carácter de Dios cambia la visión de mí misma?
¿Cómo debiera responder?

Una persona que aplica la historia de la creación puede decirnos que debido al orden mostrado por Dios, nosotras hemos de vivir en orden por igual. El conocimiento de Dios obtenido mediante la comprensión del texto y la interpretación del significado ahora es aplicable a mi ser, retándome a ser diferente.

UN POCO DE GUIA
Para los propósitos de este estudio es vital que recorras los tres estadios de entendimiento por ti misma, sin ayuda de notas ni comentarios. Es más que probable que en tus primeras lecturas te sientas confundida. En realidad esto es algo bueno. Esa sensación de estar perdida, el “yo no sé”, hará que el momento de descubrimiento sea felicidad.

A nadie le gusta sentirse perdida o confusa, pero es un paso importante para adquirir y retener entendimiento. He aquí algunas guías que sirvan de pista en este camino.
Evita toda clase de Comentarios hasta que hayas intentado comprender e interpretar por ti misma, en oración. Espera a leer Comentarios u otros libros similares hasta después que hayas hecho tu tarea. Después, consulta Comentarios confiables. Puedes encontrar una lista de ayuda en http://www.ligonier.org/blog/top-commentaries-on-every-book-of-the-bible/
Consigue una Biblia SIN anotaciones. Es muy fácil verlas, tú lo sabes.
Otras herramientas útiles:
– referencias cruzadas (cf, de cross-references) son las referencias de la Escritura anotadas en los márgenes o al final de la página de tu Biblia. Apuntan a otros pasajes relevantes al tema.
– diccionario de español para búsqueda de palabras no familiares.
– otras traducciones de la Biblia, expande entendimiento del significado. OJO: no confundir traducción con paráfrasis, éstas son más bien comentarios y podrían consultarse luego de estudio cuidadoso de una traducción.
– copia impresa del texto, a doble espacio, para poder escribir, marcar, colorear, resaltar, palabras, frases, ideas.

Almacenando tesoros
Acercarse a la Palabra de Dios con perspectiva centrada en Dios, en contexto, con cuidado, requiere esfuerzo y compromiso. Es estudio a largo plazo. Algunas veces no nos moverá emocionalmente, o no responderá alguna necesidad inmediata. Quizás seamos incapaces de encontrar una aplicación. Pero si dentro de 10 años, en una oscura noche del alma, ese pasaje se abre delante de ti, por causa del estudio que hiciste hoy, ¿habrá valido la pena?

En Mateo 13 nuestro Señor comienza a enseñar en parábolas. Elabora siete sencillas historias que dejan a sus discípulos luchando por entenderlas, navegando en el “yo no sé” Sin embargo, luego de la última pregunta a los discípulos si han entendido, y a pesar de su aparente confusión, todos responden que “sí.” Jesús entonces hace la aplicación: este nuevo conocimiento es “como el propietario de una casa que almacena nuevos tesoros junto a los viejos.”

Un almacén es un lugar para guardar cosas valiosas durante largo tiempo, para usarlas cuando se necesiten. El estudio fiel de la palabra de Dios es un medio para llenar nuestras cisternas espirituales con la verdad, para que en nuestra hora de necesidad saquemos tanto lo viejo como lo nuevo, como una fuente de ricas provisiones.
Es mi oración que este estudio sea fuente de mucho tesoro, y que trabajaréis bien para obtenerlo.

Gracia y paz,

Jennifer Wilkin, 2010 Women’s Bible Study: Genesis. In the Beginning.

Bibliografía sugerida:

  1. R.C Sproul. Cómo leer e interpretar la Biblia, pp.10-12
  2. Jen Wilkin. Women of the Word: how to study the Bible with both our hearts and our minds. (Crossway, 2014).

La ciudad de Dios

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Hay un lugar al que mi alma anhela tanto por llegar;
una ciudad donde hay descanso y gozo por la eternidad.
Sé que pronto allá estaré;
con mis ojos yo veré
a Aquel que vino a rescatarme
para llevarme allí con El.

He aquí que la presencia del Señor mora en medio de los hombres que El salvó,
ellos son Su pueblo y El su eterno Dios.
La ciudad de Dios es lo que anhelo yo.

Hay un lugar resplandeciente donde no hay más oscuridad;
no existe más un enemigo, se vive en plena libertad.
Santa y dulce comunión, sin vergüenza ni temor,
Su justicia cubre por siempre mi pecado y corrupción.

He aquí que la presencia del Señor mora en medio de los hombres que El salvó,
ellos son Su pueblo y El su eterno Dios.
La ciudad de Dios es lo que anhelo yo.

Hay un lugar donde Su gloria satisface el corazón,
recibiré la recompensa, me abrazará mi Salvador.
Ya no hay llanto ni dolor, no hay prueba ni aflicción.
La muerte es solo una memoria,
recuerdo de la redención.

He aquí que la presencia del Señor mora en medio de los hombres que El salvó,
ellos son Su pueblo y El su eterno Dios.
La ciudad de Dios es lo que anhelo yo.

Jonathan Jerez,
(Rep. Dominicana, 2014) Letra y música.

Salmos, himnos y cánticos espirituales

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Los cielos proclaman la gloria de Dios,
y la expansión anuncia la obra de sus manos.
Un día transmite el mensaje al otro día,
y una noche a la otra noche revela sabiduría.
No hay mensaje, no hay palabras;
no se oye su voz.
Mas por toda la tierra salió su voz,
y hasta los confines del mundo sus palabras.

Salmo 19:1-4

De mujeres y transformaciones

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La pretensión de comprender a la verdadera mujer partiendo de la mentalidad y el equipo total masculino es un absurdo. Una eterna pérdida de tiempo.

La mujer es sobrecogedoramente distinta al hombre. Y no me limito a lo orgánico -visible o invisible- ni a los rasgos conductuales enseñados y aprendidos por centurias y centurias. La mujer auténtica, la que no es una pretensión de hombre en otro envase, esa, es un ser totalmente diferente al varón, con distintos y lejanos mecanismos de razonamiento y radicales diversidades en su escala de valores.

Los rumbos tomados por nuestros procesos de civilización han matado la fuerza originaria de la mujer; ella se ha ido masculinizando en sus esencias internas y ha llegado a ser una especie sustituta.  A la mujer verdadera, la que hizo Dios, la hemos sustituido por una mujer de hechura humana. «Hemos creado una raza de reemplazo: no es la mujer, es nuestra imagen con faldas, somos nosotros mismos con caderas redondas, una boca bella, un vientre inquietante» -escribe Louis Pauwels.

Escaso de capacidad creativa habría estado Dios si, decidido a crear un sexo opuesto, complementario, no hubiera podido hacerlo cuando el elemento opuesto es el accionante en todo el universo conocido, y donde no hay función opuesta no hay vida, porque la vida se produce por una interacción de oposiciones.

Solo hay que mirar con atención la fisiología, la química, la física, el mundo subatómico.

Qué extraña la mujer, con tanta fuerza cubierta por tenues encajes, por lencería primorosa, por telas tan indefensivas… Qué extraña la mujer, con todos los adminículos que le interesan, con su entusiasmo por las cajitas, los envases, los objetos memoriosos, las fechas, los aniversarios, los detalles. La verdadera ropa femenina tan tierna e invitante.

Los nuevos ideales, o mejor dicho, los viejos ideales y nuevas vías de accesos femeninos, llevan a la mujer a un caos.

Imagino que tendrán insólitos conflictos, tormentosas incompatibilidades entre su conducta externa y sus esencias. Creo que es el conflicto del doble papel.

La mujer está hoy pisando terrenos nuevos y pedregosos con sus delicados zapatos de tacón alto, y aunque pueda dar puntapiés -y los dé- con su calzado, no puede estar cómoda en ese tránsito irregular, accidentado y riscoso.

Ella es el vivero de la especie, ella deja sembrar la semilla en su entraña para que se opere el misterio de la vida, el misterio que sigue asombrando a la ciencia a medida que descubre nuevos detalles que llegan repletos de nuevas incógnitas, para dar lugar a nuevos descubrimientos que traerán misterios nuevos, más hondos y complejos.

La mujer es el gran arcano.

Hay mucha maravilla en ella, mucha luz aromática y mucha penumbra mefítica. En ella está la honradez más depurada y sublime, así como la malignidad más venenosa y taimada. Es demasiado esencial la mujer que Dios creó, para que pueda extinguirse, aplastada, aniquilada por una pseudo-mujer. Dudosa hechura nuestra.

Jacinto Gimbernard Pellerano. Violinista y director de orquesta; escritor dominicano. Artículo publicado en el periódico HOY, 25 de junio de 2016, pág.9A

 

Romanos 6.6

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EL CAMINO DEL GUERRERO 3: RELACIONES HUMANAS

Texto: Romanos 12:14-18

Idea central: El camino del guerrero se caracteriza porque nuestras relaciones no se definen en función de mí mismo, sino en función de hacer el bien a los demás. Esta realidad nace en el corazón y se expresa en cómo considero a los demás, en cómo me considero a mí mismo, cómo respondo cuando soy maltratado, y cómo cultivo mis relaciones.

Lecciones particulares: Vivir de una manera que no avergüence a nuestro Padre es una lucha constante, es el camino del guerrero. ¿Cómo puedo reflejar el carácter de Dios en mi trato con los que me rodean?

—  Habrá momentos en que serás maltratado. Muestra el carácter de Dios empezando desde el corazón: aunque seas herido, desea y ora por el bien de quien te hirió, no su mal (v.14).

—  No vivas enfocado en ti mismo y tus sentimientos. Más bien, muestra el carácter de Dios siendo sensible a los sentimientos de los demás… Cuando alguien esté contento, alégrate con él; cuando alguien esté triste, acompáñale en su tristeza (v.15).

—  Muestra el carácter de Dios al vivir en armonía con los que te rodean, sin contiendas (v.16a). Esto solamente es posible cuando cultivas la humildad, en carácter y pensamiento. Para ello…

—  Corrige la importancia que le das a tus sentimientos y persona: no eres la última Coca-Cola del desierto (v.16b).

—  Corrige la importancia que le das a tus pensamientos y opiniones: no eres el Budha del momento, el que sabe cómo deben hacerse las cosas y que no necesita consejo (v.16c).

—  Más bien, busca la compañía de los humildes y comparte con ellos en sus labores (v.16b), aprendiendo de la forma en que ellos piensan de sí mismos.

—  No le hagas el mal a nadie, ni siquiera en esos momentos en que te sientas más justificado

–por ejemplo, cuando trates con alguien que te haya maltratado (v.17a). Más bien, muestra el carácter de Dios al hacerle el bien a todos, incluyendo a aquellos que te hayan maltratado (v.17b).

—  Muestra el carácter de Dios al tratar de tener buenas relaciones con todos (v.18b). Habrá momentos en que no será posible (ejemplo: cuando el otro, de plano, no quiera; o cuando estar en buenas relaciones implique hacer lo malo); sin embargo, que no sea por tu falta de disposición: ¡haz todo cuanto esté en tu mano! (v.18a).

 

No malinterpretes estos versos: Dios no exige que seas un menso cobarde, alguien que no se levanta contra la injusticia. Nota el ritmo que fluye en cada una de estas directrices: tu trato con los demás no está definido en función de qué te beneficia más a ti, tus sentimientos y tus opiniones; de hecho, idealmente, ¡eso ni siquiera es una consideración! Más bien, lo que define cómo deseas, hablas, actúas y respondes en tus relaciones, es cómo hacerle el mayor bien a los que te rodean. Y esto, en ocasiones, implicará levantarte en armas para defender el bien.

Preguntas de introspección: ¿Qué define tu vida, la comodidad en tus viejos hábitos o la lucha por ser hijo de Dios? (Efesios 5:1,2) ¿Cómo puedes preparar tu corazón de manera que tu reacción natural no sea desearle el mal a quien te hiera, sino desearle el bien?

¿Quién te ha herido y a quiénes te es difícil perdonar? ¿En qué formas prácticas, específicas, puedes orar a Dios por su bien, en lugar de desearles mal? ¿Cómo puedes cultivar sensibilidad al estado de ánimo ajeno? ¿Qué implicaciones tiene esto para cuánto hablas, cuánto escuchas, cuánto observas…? ¿Qué implicaciones tiene para tus acciones cuando te das cuenta del estado de ánimo ajeno (especialmente si no encaja con el tuyo)?

¿Cuál es el rol del Espíritu en cambiar tu visión de ti mismo? ¿Cuál es tu rol? ¿En qué formas prácticas puedes llevar a cabo tu parte en este tema de cultivar la humildad?
¿Cómo puedes crear un vínculo entre “desearle el bien a quien te hirió” y, efectivamente, hacerle el bien a quien te hirió? ¿Cómo puedes prepararte, de modo que no reacciones de acuerdo a tu vieja naturaleza, sino de acuerdo a la nueva? ¿Cómo se verían las últimas tres veces que reaccionaste pagando con mal si hubieras reaccionado pagando con bien?

¿Qué puedes hacer para tener buenas relaciones, estar en paz, con esas dos o tres personas con las que no te llevas? Sinceramente hablando, ¿es culpa de ellos solamente? ¿Has hecho todo en tu mano para estar en paz con ellos?

Historia sugerida: Historia de David y su relación con Saúl (1 Samuel 18:1-16; 19:8-10; 24:1-7).

Doña Primavera

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Doña Primavera
viste que es primor,
viste en limonero
y en naranjo en flor.
Lleva por sandalias
unas anchas hojas,
y por caravanas
unas fucsias rojas.

Salid a encontrarla
por esos caminos.
¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo…
No cree al que le hable
de las vidas ruines.
¿Cómo va a toparlas
entre los jazmines?
¿Cómo va a encontrarlas
junto de las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes?

De la tierra enferma
en las pardas grietas,
enciende rosales
de rojas piruetas.

Pone sus encajes,
prende sus verduras,
en la piedra triste
de las sepulturas…

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas:
rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño,
y de exultación.

Gabriela Mistral
(Chile, 1889-1957)