Romanos 4.16

Estándar

MI PADRE VENDRA POR MI

Texto: Romanos 8:17

Idea central: “Hijo de Dios” significa que nada puede herirte irremediablemente; significa que todo lo bueno que Dios puede ofrecer es tuyo; significa que has sido llamado a caminar con Él en las buenas y en las malas.

Lecciones particulares: 

Ahora, ¿por qué me interesa ser hijo de Dios? ¿Qué hace que esto sea tan valioso?

— Si eres hijo de Dios, puedes estar seguro de que vivirás: si eres hijo de Dios, eres su heredero (v.17a), lo cual significa que no puedes perder nada (ni siquiera tu cuerpo frente a la muerte). Si el Señor es tu Padre, ¿por qué temerás mal alguno? (cf. Salmo 23:4).

Pero, ¿qué me asegura que la herencia es deseable? ¿Cómo sé que no me a a tocar ser el hijo olvidado que siempre tiene el plato vacío, la cama incómoda, y la camisa rota y remendada?

— Te lo asegura el hecho de que lo estarás heredando junto con Cristo (v.17b). Lo que sea que a Él le toque a ti también te va a tocar. ¿Vida eterna? ¿Gloria? ¿Seguridad? ¿Amor? ¡Todo lo que Jesús herede, tú también lo heredarás!

Ahora bien, no olvides…

— Sabemos que somos herederos porque somos hijos. Y sabemos que somos hijos porque tenemos el Espíritu. Y sabemos que tenemos el Espíritu porque somos guiados por el Espíritu… incluso cuando duele (v.17c).

 

— Ciertamente, serás glorificado junto con Cristo si en verdad también sufres con Él cuando la guía del Espíritu te lleve a caminar por una senda que no preferirías, que no te gusta o que, de plano, es un valle de sombra de muerte (cf. Salmo 23:4). No desmayes, pues, ¡cumple con tu rol hoy!

Preguntas de introspección:

¿En qué formas puedes meditar en tu relación con Dios, de modo que te traiga paz, incluso si todo parezca perdido? ¿Cómo puedes preparar tu corazón para que cuando te toque cruzar el río oscuro encuentres firme cimiento en el amor de tu Padre?

¿Cómo podrías pintar esta realidad con palabras de tal modo que puedas consolar a un hermano que camine por esas aguas antes que tú?

Si en este momento estás caminando en tu último valle, ¿qué salmos le pueden dar palabras a tu alma para recordar que Dios es tu Padre, tu Roca, tu Refugio? ¿Puedes enumerar las bendiciones que tiene Jesús por ser hijo de Dios? ¿Puedes hacer una lista de pasajes bíblicos que muestren que eres coheredero de esas bendiciones también?

¿Cuál es el efecto de todas estas promesas y verdades en ti? ¿De qué manera puedes crear un vínculo entre ellas y energía para caminar las pruebas con las que te enfrentes (en la casa, en el trabajo, en tu tiempo libre, en tus relaciones, en tu salud, en tu lucha contra emociones y deseos carnales, en tu uso de recursos…)?

Historia sugerida:

Historia de David y Goliat (1 Samuel 17, esp. vv.34-37). Historia de Daniel en el foso de los leones (Daniel 6:1-23).

Romanos 4.15

Estándar

HIJOS, NO ESCLAVOS

Texto: Romanos 8:14-16

Idea central: Si eres guiado por el Espíritu de Dios, no tienes por qué preocuparte, incluso cuando caigas: eres hijo de Dios y eso nada ni nadie te lo puede quitar.

Lecciones particulares: 

¿Cómo yo sé que seguir al Espíritu me traerá vida verdadera?

— Por la sencilla razón de que todos y cada uno de los que son guiados por el Espíritu son hijos de Dios (v.14). Ninguno de los que sigue al Espíritu será dejado afuera: si vives sometiéndote al Espíritu y no a tus sentimientos y deseos, has sido llamado a ser hijo de Dios (1 Juan 3:1).

¿Cómo puedo estar seguro de esto?

—  Puedes estar seguro porque el Espíritu que recibiste no fue un espíritu de esclavitud, de méritos y rendimiento, para que vuelvas a vivir igual que antes, en temor de si realmente eres aceptado o si pecaste más de lo que Dios quiere tolerarte (v.15a)…

—  El Espíritu que recibiste (y sabes que lo recibiste porque eres capaz de escucharle y hacerle caso) es su Espíritu de adopción como hijo (v.15b; cf. recibiste el “Espíritu de Cristo”, su Hijo – v.9c).

—  Por esta razón, puedes estar seguro de que Dios te ve como su hijo, te ama como su hijo. Puedes acercarte a Dios con confianza y abrirle tu corazón, pedirle consuelo, pedirle consejo, expresarle amor y sentir su amor, buscar refugio y protección (v.15c). Puedes clamar ¡Abba, Padre!

 

— Más aún, si tienes el Espíritu de Dios (si lo que define tus pensamientos, decisiones y acciones es el Espíritu de Dios), el mismo Espíritu te habla directamente a tu corazón palabras de paz. Él te dice “Eres hijo de Dios” (v.16).

¿Tienes dudas de si eres salvo, de si eres hijo de Dios?

Revisa (1) si el Espíritu puede hablarte (i.e. si lo estás siguiendo), y (2) si tú puedes escucharle (i.e. si estás confiando en Él).

Preguntas de introspección:

¿Comprendes la relación entre matar tu pecado (y negarte a vivir de acuerdo a tus emociones y deseos naturales) y ser hijo de Dios? ¿Aprecias que es precisamente tu lucha con el pecado lo que más claramente identifica a los hijos de Dios?

¿Cómo vives tu vida, como hijo de Dios o como hijo del Diablo? ¿Los deseos de qué padre son la característica de tu vida? (Juan 8:44a).

¿Aprecias lo que significa ser hijo de Dios? ¿Entiendes que, aún cuando es cierto que pecas, esto no define tu relación con Dios? ¿Entiendes que Dios te sigue amando, te sigue considerando su hijo, aunque le falles? ¿Comprendes la diferencia entre fallarle y vivir guiado por tus deseos?

¿Cómo impacta tu vida la realidad de que eres hijo de Dios? ¿Le abres tu corazón con tus preocupaciones? ¿Buscas su consejo? ¿Te cobijas en su amor? ¿Cómo impacta esto la forma en que le oras? ¿Le hablas con el corazón en la mano o lo que te interesa es hablarle rimbombantemente? ¿Cultivas en ti un oído para escuchar cuando el Espíritu de Dios le habla paz a tu corazón? ¿De qué manera puedes asegurarte de que cuando oyes/sientes “paz” realmente es el Espíritu de Dios que te lo dice y no tú engañándote a ti mismo? (cf. Ro. 8:14).

Historia sugerida:  Parábola de las cien ovejas (Lucas  15:3-7). Parábola del hijo pródigo (Lucas 19:11-24).

A Diego

Estándar

«Tengo una duda, en teoría un Haiku no tiene título, no tiene rima, y su estructura silábica es de 5-7-5. ¿El hecho de llamarle Haikú a estas composiciones es para diferenciarlas de los Haikus japoneses?»

R: Posiblemente la esencia del haikú sea la magia que existe entre la “pregunta” y la “respuesta.” Jane Reichold dice que para su total sorpresa “la forma literaria más pequeña -haikú- tiene la mayor cantidad de reglas.”

Por ello, la preferencia es dividir en dos porciones, el fragmento o la porción corta; y la frase o resto del poema la porción más larga. En este sentido, sí, lo publicado son haikú (¿haikúes?).
Y ¡gracias por preguntar!

Grupo Editorial del Blog

La duquesa Job

Estándar

(Fragmento)

En dulce charla de sobremesa,
mientras devoro fresa tras fresa
y abajo ronca tu perro Bob,
te haré el retrato de la duquesa
que adora a veces el Duque Job.

No es la condesa que Villasana
caricatura, ni la poblana
de enagua roga, que Prieto amó;
no es la criadita de pies nudosos,
ni la que sueña con los gomosos
y con los gallos de Micoló.

Mi duquesita, la que me adora,
no tiene humos de gran señora:
es la griseta de Paul de Kock.
No baila Boston, y desconoce
de las carreras el alto goce,
y los placeres del five o’clock.

Desde las puertas de La Sorpresa
hasta la esquina del Jockey Club,
no hay española, yanqui o francesa,
ni más bonita, ni más traviesa
que la duquesa del Duque Job.

Manuel Gutiérrez Nájera
(México, 1859-1895)

Romanos 4.14

Estándar

UNA DEUDA DE HONOR

Texto: Romanos 8:12,13

Idea central: Fuiste salvo por gracia, pero esto no significa que no tengas una deuda. Aunque no puedas pagar el costo de tu salvación (ni Dios te lo vaya a exigir…), tienes una deuda de gratitud y honor. Tu vida ya no es tuya: tu vida es de tu Shogun.

Lecciones particulares:

Si tenemos el Espíritu de Dios en nosotros, Dios nos levantará incluso de entre los muertos, no solo en Espíritu, ¡sino corporalmente también!

—  Por tanto, ¡no seas malagradecido! Muestra tu honor samurai, pues efectivamente tienes una deuda de honor y gratitud: le debes tu vida y bienestar a Dios (v.12a).

—  Más aún, muestra tu discernimiento y distingue que no le debes ninguna lealtad a tus emociones y deseos naturales (v.12b), pues ellos solo te traerán muerte (v.13a). ¡No tienes que hacerle caso y obligatoriamente seguir los deseos de tu cuerpo, los deseos de tus ojos, o a todas las cosas atractivas que podrías encontrar en el mundo!

—  Así, mejor rinde tu vida al Espíritu… O, en otras palabras, a través de la guía y la fuerza del Espíritu, destruye cualquier hábido/decisión/palabra que se origina simplemente en “yo siento…”, “yo merezco…” o “yo quiero…” (v.13b). Si haces esto, ¡vivirás! (v.13c).

Preguntas de introspección:

¿Cómo viviste ayer? ¿Cómo estás viviendo hoy? ¿Qué lealtad testifica tu vida que tienes? ¿Es tu vida como cristiano una vida de honor o es tu vida la de un traidor cuyo honor no vale el polvo que pisa?

¿De qué manera puedes mantener fresca en tu mente la deuda de honor que tienes? ¿De qué manera puedes ayudarte a crear el hábito de tomar tus decisiones a la luz de qué consecuencias espirituales traerán?

¿En qué formas prácticas puedes alimentar tu fe, para creerle a Dios cuando te dice que “hay camino que puede parecerte derecho, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12)?

Historia sugerida: Historia de los diez leprosos (Lucas 17:11-19). Parábola de los talentos (Mateo 25:14-30; 2 Timoteo 4:7,8).

Feliz Navidad!

Estándar

Muy amados y amadas, «lo mejor siempre está por venir» dice el poema. Y tenemos la certeza de que es así. Por tanto,

Que el Señor te bendiga y te guarde.

Que haga resplandecer Su rostro sobre ti.

Te conceda paz.

Y nos permita continuar creciendo en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo y aprender a vivir en santidad para alabanza de la gloria de Su gracia.

Con sumo afecto del equipo editorial de este blog!

 

 

 

Las hormigas

Estándar

Tengo en el patio un verde limonero
que prodiga su sombra a un hormiguero.

En una gran cima de piedras pequeñas
hay un agujero en donde, risueñas,
entran y salen cargando migajas,
pedazos de hierba y briznas de paja.

Todo lo guardan
con tal gracia y arte
que no hay almacén mejor
en otra parte.

Separan cada cosa, después la ordenan
en su majestuosa y surtida alacena.

Así una a una muestra con orgullo
aquello que trajo
como un gran modelo
de amor al trabajo.

Enrique Elliot
(México)