La balada de la vuelta del juglar

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-Dolor, ¡qué callado vienes!
¿Serás el mismo que un día
se fue y me dejó en rehenes
un joyel de poesía?
¿Por qué la queja retienes?
¿Por qué tu melancolía
no trae ornadas las sienes
de rosas de Alejandría?
¿Qué te pasa? ¿Ya no tienes
romances de juglería,
trovas de amor y desdenes,
cuentos de milagrería?
Dolor: tan callado vienes
que ya no te conocía…

Y él nada dijo. Callado,
con el jubón empolvado,
y con gesto fosco y duro,
vino a sentarse a mi lado
en el rincón más oscuro,
frente al fogón apagado.

Y tras lento meditar,
como en éxtasis de olvido
en aquel mudo penar
nos pusimos a llorar
con un llanto sin ruido…

Afuera sonaba el mar…

Luis G. Urbina
(México, 1864-1934)

Romanos 4.13

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EL QUE CREE EN MÍ, AUNQUE MUERA, ¡VIVIRÁ!

Texto: Romanos 8:9-11

Idea central: Si somos de Cristo, el Espíritu de Dios vive en nosotros. Y, si el Espíritu de Dios vive en nosotros, nuestra esperanza sobrepasa incluso la misma muerte.

Lecciones particulares: 

— ¡Es vital que no demos por sentado nuestra salvación personal! Incluso conociendo todas las verdades particulares Romanos 1-8, existe la posibilidad de que el Espíritu no esté en nosotros (v.9b). Y, si no tenemos el Espíritu de Cristo dentro de nosotros, la realidad es que no somos de Cristo (v.9c).

— Ahora bien, si estamos en el Espíritu y no la carne (i.e. si nuestras vidas son guiadas por el Espíritu que mora en nosotros y no por nuestros sentimientos y deseos carnales), podemos estar seguros de que Dios se agrada en nuestras vidas (vv.8,9).

—  Podemos confiar en esta realidad incluso en la peor de las circunstancias. La paga del pecado es muerte (Romanos 6:23) y, como consecuencia, el cuerpo un día morirá (v.10a, a menos que Jesús vuelva antes). Sin embargo, el Espíritu de Dios es fuente de vida para nosotros (v.10b), gracias a la justicia que recibimos en Jesús (cf. Romanos 8:3,4)

—  Así, si el Espíritu de Dios vive en nosotros ahora (vv.9b,11a,11c), aunque un día todo se vea perdido, aunque parezca que el punto final ha sido escrito, Dios aún tendrá la última palabra. Así como Él un día le dio vida al cuerpo muerto de Jesús (v.11a), Él mismo (v.11b) se encargará de darle vida a tu cuerpo físico (v.11c), sin importar qué tan muerto y seco esté. Él no “está vivo”… ¡Él es vida!

—  Date cuenta qué tan indispensable es el Espíritu de Dios para ti: es a través de Él que volverás a la vida (vv.10b,11c). Si no tienes al Espíritu Santo en ti, no tienes derecho a ser vivificado (pues no eres de Cristo, v.9c) y no tienes la fuente de a través de la cual vendría la vida (v.10b; cf. Juan. 7:38,39).

Nota: Para el v.10b sigo la traducción de versiones más literales que LBLA –como la ESV–, las cuales traducen la frase “el Espíritu [es] vida” en lugar de “el espíritu [está vivo]”. Entiendo cómo el contraste entre “mi cuerpo” y “mi espíritu” pareciera ser la intención del versículo, pero hay 2 cosas que me inclinan a pensar que aquí la referencia es al Espíritu Santo. Primero, en todo el libro de Romanos el uso de la palabra pneuma y sus derivados está casi absolutamente restringido al Espíritu de Dios que hemos recibido; en particular, 22 de los 23 usos que ocurren en Romanos 8 hacen referencia inequívoca al Espíritu de Dios que hemos recibido y el uso restante está claramente indicado (v.16). Segundo, Pablo dice “espíritu [es] vida”, no “espíritu [está] vivo”.

Preguntas de introspección:

¿Te das cuenta de todas las precauciones que Pablo da antes de asegurar vida eterna, incluso cuando le escribe a presuntos cristianos que han pasado por Romanos 1-7?

¿Cuestionas con igual celo la realidad de tu salvación personal? ¿En qué te basas para decir que la justicia de Jesús realmente es tuya (cf. lección 4.12)? Son preguntas incómodas, pero mejor una colonoscopía [ugh] que un cáncer mortal.

Si verdaderamente tienes al Espíritu de Dios, ¿de qué formas prácticas puedes mantener presente en el día a día que Dios se agrada en ti? ¿De qué formas prácticas puedes llevar tu mente del conocimiento sobre la vida eterna a la realidad de gratitud y confianza en Dios?

¿Cómo puedes alabar al Espíritu de Dios que vive en ti? ¿Cuándo fue la última vez que le agradeciste a Dios por Él y cómo puedes hacerlo de corazón? ¿Cómo se vería un día de tu vida (en tu casa, trabajo, recreaciones…) si lo vivieses a la luz de que tu vida no termina con la muerte? ¿Cómo afecta tus decisiones? ¿Cómo afecta tus emociones? ¿Cómo afecta tus relaciones?

Historia sugerida: Visión del valle de los muertos (Ezequiel 37:1-14).

 

Para entonces

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Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo;
donde parezca sueño la agonía,
y el alma, un ave que remonta el vuelo.

No escuchar en los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.

Morir cuando la luz, triste, retira
sus áureas redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira:
algo muy luminoso que se pierde.

Morir, y joven: antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona;
cuando la vida dice aún: soy tuya,
aunque sepamos bien que nos traiciona.

Manuel Gutiérrez Nájera
(México, 1859-1895)

Pan, pan, pan

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Don Domingo Arenas hacía pan.
Pan de dulce y pan de sal,
rosquillas para los niños que lo veían amasar.
Pan de nubes con azúcar,
polvorones de canela, para remojar,
cuernos de luna
y a veces galletitas para saborear.

-Don Domingo, ¿ya está el pan?
preguntaba el coro sin cesar.
-Lo estoy poniendo a dorar,
era la respuesta casual.

Don Domingo Arenas hacía pan.
Pan de dulce y pan de sal,
rosquillas para los niños que lo veían
hacer pan…

Anónimo
(Coplas mexicanas de la infancia)

Romanos 4.12

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EL VERDADERO ESPEJO DEL ALMA

Texto: Romanos 8:5-8

Idea central: Los que están en Jesús se caracterizan porque su vida está guiada por la voluntad de Dios y no por sus propios sentimientos y deseos naturales.

Lecciones particulares: 

¿Por qué es tan importante que mi vida y mis decisiones estén guiadas por el Espíritu y no por la carne? Si Jesús pagó por mis pecados, ¿por qué Dios hace tanto hincapié en qué me guía?

—  Las decisiones que tomamos, la forma en que reaccionamos… en fin, la forma en que vivimos el día a día importa porque demuestra dónde ponemos nuestros pensamientos, a qué le damos importancia, qué es lo que nos interesa (v.5; cf. Mateo 6:19-21).

—  De esta manera, si lo que me importa son los deseos y emociones de mi carne, cosecharé muerte (v.6a; cf. Mateo 6:23; 1 Juan 2:17a). Sin embargo, si lo que me importa son las cosas de Dios, cosecharé vida y paz (v.6b; cf. Mt. 6:22; 1 Jn. 2:17b).

¿Por qué? ¿Qué tiene de malo que yo le dé importancia a mis sentimientos y deseos?

—  Cuando tomamos nuestras decisiones, cuando reaccionamos, en base a nuestros sentimientos y deseos (i.e. las cosas de la carne), estamos convirtiéndonos en nuestra propia regla de vida y dejamos de guiarnos por la voluntad de Dios (v.7b). De hecho, las dos opciones son mutuamente excluyentes (v.7c): ¡o yo me gobierno a mí mismo como me dé mi gana, o yo me rindo y dejo que Dios me gobierne! (1 Juan 2:15,16).

—  Por tanto, si lo que me importa son mis sentimientos y deseos, en esencia, mi verdadero carácter es enemigo de Dios (v.6a; Santiago 4:4), ya que, por definición, Dios es soberano.

—  Así, es importante que nuestra vida se rija por el Espíritu y no por nuestros sentimientos y deseos carnales. No hay manera que Dios encuentre gozo en alguien que vive (1) sin darle importancia y (2) sin sujetarse a Él (v.8).

Preguntas de introspección:

¿Has considerado, de manera específica, qué te motiva a tomar tal o cuál decisión? ¿Por qué decides reaccionar de tal o cual manera?

¿Has notado que un mismo evento, bajo las mismas circunstancias, produce reacciones diferentes en ti, dependiendo de la persona involucrada?

¿Qué estás amando (en qué estás poniendo tu mente) que te lleva a reaccionar de esa manera, a Dios o a uno de tus sentimientos/”derechos”/emociones (nómbralo)? ¿Qué formas prácticas puedes implementar de manera que la influencia de Dios en tu vida vaya creciendo y tu carne, tus deseos y sentimientos naturales, vayan disminuyendo?

A la luz de esto y hablando sinceramente contigo mismo, ¿eres cristiano? “Dios no exige perfección, pero sí una nueva dirección” (J. Piper). Recuerda: Proverbios 28:13.

Historia sugerida: 

Historia de la madre y los hermanos de Jesús (Mateo 12:46-50).

Historia de Juan Inventado, que decía que era cristiano, pero no se regía por la voluntad de Dios (Mateo 7:21-23).

NOTA: ¿Ya leíste El Peregrino? de Juan Bunyan.