1 Corintios 2:16

Estándar

Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo (1 Corintios 2:16).

Algunos suponen que la preocupación es resultado de pensar demasiado. Pero en realidad es el resultado de pensar muy poco en la dirección correcta. Cuando fuimos salvos, recibimos una nueva mente o manera de pensar. Ahora, nuestro modo de pensar debiera estar impregnado de pensamientos divinos y sobrenaturales.

«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.» (Filipenses 4:8).

El apóstol Pablo dijo: “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Romanos 8:5-6). Gracias al Espíritu de Dios en nuestra vida, pensamos a un nivel espiritual, no a un nivel carnal. Ahora bien, hay que cultivar esta nueva manera de pensar y proceder siendo diligentes en el estudio de la palabra de Dios, la Biblia.

Pablo también dijo: “Por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Corintios 1:30). Como Dios nos da su sabiduría, podemos pensar los profundos pensamientos del Dios eterno.

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo

El terror del mar

Estándar

El terror del mar era Paco Rata,

el pirata,

el pirata ratonero,

el terror del mar entero.

Como casi todos los piratas

tenía una barba bárbara,

una pata de palo,

un ojo de cristal,

un diente de oro

y una sola oreja

con un pendiente oxidado.

(Mirando con sus catalejos, a lo lejos).

-¡Barco blanco se avecina, tocad tambor y bocina!

¡Le arrastran las altas olas!

¡Se acerca!

¡Sacad los arcos y flechas!

-No es un barco, jefe,

es un tiburón como un camión.

(Mirando con sus catalejos, a lo lejos).

-Ni un barco,

ni tiburón,

ni merluza,

ni camión.

¡Es un cetáceo enorme!

La ballena lanzó un sonido

que parecía la sirena

de un barco o un triste chirrido

de máquina rota o un ulular

de fantasma en alta mar

o un tenebroso alarido…

Y era que la ballena no había comido.

-¡Ballena a la vista!

-gritó el pirata Paco Rata-

¡Qué mala suerte!

¡Qué mala pata!

La ballena abrió la bocaza

y se tragó el barco, de proa a popa,

como si fuera una taza de sopa.

La ballena Gordinflas se puso enferma,

empachada;

le dio una arcada,

nadó hacia la playa

y devolvió al barco pirata sin digerir.

El barco quedó descuajeringado,

el pirata medio muerto

y medio tuerto

salió de la ballena…

Los otros marineros piratas no fueron “devueltos.”

El pirata Paco Rata les buscó por todas partes.

La playa estaba desierta.

La ballena Gordinflas lo pasó mal,

pero acabó con Paco Rata, el terror del mar.

Esta vez el feroz pirata

tuvo buena suerte,

no tuvo mala pata.

¡Dejó de ser pirata!

(a la fuerza).

La isla estaba desierta.

El pirata

no tenía a quién castigar,

no tenía a quién robar:

la isla estaba desierta.

El pirata dejó de ser malo,

porque vivió toda su vida solo,

con su pata de palo.

Gloria Fuerte. España (1908-1998)

Hebreos 17:11

Estándar

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así (Hechos 17:11).

Es alarmante que nuestra cultura tiene más interés en la emoción y el pragmatismo que en pensar. Eso es evidente cuando las personas se preguntan muchas veces “¿Cómo me hará sentir eso?”, en vez de preguntarse “¿Es la verdad?”

Ese enfoque equivocado también es evidente en la teología actual, en la que predominan las preguntas “¿Dividirá?” y “¿Ofenderá?” en lugar de “¿Es correcto?” No hay muchas personas como las de Berea, a quienes la Biblia describe como “más nobles” porque estaban interesadas en buscar la verdad, no en las emociones ni en las circunstancias agradables.

«Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.» (Mateo 15:7-9).

Muchísimas personas van actualmente a la iglesia no a pensar ni a razonar acerca de la verdad, sino a experimentar ciertas emociones. Pero vivir de emociones en vez de pensar debidamente producirá inestabilidad. En su libro Your Mind Matters [Su mente tiene importancia], John Stott explica este punto: “El pecado tiene más efectos peligrosos en nuestra facultad de sentir que en nuestra facultad de pensar, ya que nuestras opiniones pueden comprobarse y regularse más fácilmente que nuestras experiencias con la verdad revelada”.

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo

1 Juan 4:9-10

Estándar

Sabemos que Dios nos ama. Esta verdad se repite en la iglesia y los creyentes a menudo recitamos versículos bíblicos sobre el tema. Sin embargo, ¿comprendemos realmente lo que significa ser cuidados de esta manera por el Creador del universo? Exploremos dos aspectos de su amor.

Primero, el amor de Dios no está influenciado por nada dentro o alrededor de nosotros porque es uno de Sus atributos inmutables. Sabemos que aun cuando vivíamos en pecado, Cristo murió por nosotros, «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.» (Romanos 5:8). No hicimos nada para ganarnos su amor, y no podemos hacer nada para impedirlo.

Segundo, el amor divino es eterno. Los creyentes nunca serán separados del mismo. Efesios 1:4 nos dice que el Padre nos escogió desde antes de la fundación del mundo. Sabemos, por lo tanto, que su cuidado por nosotros siempre ha sido una realidad —y siempre lo será. «Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,» (Efesios 1:4).

Podemos confiar en Aquel que nos ama por completo. El Señor Jesús demostró su amor al morir en nuestro lugar para rescatarnos del pecado y sus consecuencias. Él promete permanecer con nosotros siempre, y nos redirige cuando nos desviamos. Ya sea que sintamos o no su presencia, su amor nos rodea y protege para siempre.

«…He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.» (Mateo 28:20). 

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo

Often the dying ask for a map

Estándar

So when Locie, embraced by the great softness

of bed #12, 

her late blizzard of silver hair

fanning out beneath head and shoulders,

asked for one in plaintive, almost desperate tones,

I went out to my car and brought back my old,

frayed road map of Kansas,

and she followed the unfolding

as it in itself were a miracle,

and then held it over her head,

scanning the red interstates and blue country roads

without apparent method or intent

but smiled her morphined grand smile of awe

and wonder within an air of childhood

surprise and overwhelming acceptance.

Because here it was -the way there,

or here,

or out or over in, and there, sweetie,

let me hold it for you, let me hold…

and her trembling index finger knows no

certain path but wanders through the Flint

Hills toward Cottonwood Falls, 

then starts up toward Osawatomie,

and she can smell the new wheat,

its dark green deep as the jade of the 

necklace her husband brought home from the war in the Pacific.

And now as she crosses the Kaw river,

she sees a young woman

standing beneath the moon in a wheat field

in Kansas and wondering,

what will I be?

Who will I marry? Where will we live?

Will I have children?

And if, at the end,

I am lost, how will I find my way home?

B.H. Fairchild, Estados Unidos (1942 – )

1 Pedro 2:1-2

Estándar

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación (1 Pedro 2:1-2)

Si alguien en realidad ha sido salvo, será evidente hambre por la Palabra de Dios. Eso es porque, como creyentes, hemos saboreado la bondad del Señor y, por tanto, anhelamos conocerlo con más profundidad. Mordisquear por costumbre las Sagradas Escrituras no hace mucho para estimular nuestro apetito. La Palabra de Dios es un gusto adquirido, y cuanto más la consumamos, mayor será nuestra hambre por ella.

Si usted ha perdido su deseo de la Palabra, pídale al Señor que le restaure el apetito por leerla todos los días. A medida que se familiarice más con la Biblia, notará que su entendimiento y deseo de ella aumentan. Y lo mejor de todo, es que su amor y su devoción por su Salvador crecerán también. 

«La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.» (Salmos 19:7-8).

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo

Mateo 5:13

Estándar

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Mateo 5:13.

Cuando el Señor Jesús se refirió a sus seguidores, los llamó “la sal de la Tierra.” En aquellos días, la sal era la única manera de preservar los alimentos. Como cristianos, nosotros también tenemos un efecto de preservación en la Tierra porque tenemos el único mensaje que puede hacer libres a las personas de la corrupción del pecado y darles vida eterna.

Esto significa que hemos de ser una influencia positiva en las personas que nos rodean. Así como la sal mejora el sabor de la comida, un carácter cristocéntrico y un estilo de vida que agrade a Dios pueden ser ejemplo que atraiga a otros al Salvador. Ellos notarán nuestro gozo y satisfacción, y tal vez deseen tener esas cualidades, que están disponibles solo mediante una relación con Jesucristo.

La sal también tiene propiedades curativas únicas, al igual que el evangelio. Si nos tomamos un momento para escuchar las penas de las personas, tendremos la oportunidad de ofrecer la verdad que trae sanidad espiritual a quienes están atrapadas en la oscuridad y la desesperación del pecado.

Pero recuerde que el Señor Jesús también nos advirtió que no perdamos nuestra salinidad. Si toleramos el pecado en nuestra vida, seremos como el mundo. Para ser una influencia positiva para Cristo, debemos cuidarnos de no ser víctimas de la tentación.

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo

De cartón piedra

Estándar

Era la gloria vestida de tul,

con la mirada lejana y azul,

que sonreía en un escaparate

con la boquita menuda y granate,

y unos zapatos de falso charol

que chispeaban al roce del sol.

Limpia y bonita siempre iba a la moda,

arregladita como pa’ ir de boda.

Y yo, a todas horas la iba a ver

porque yo amaba a esa mujer

de cartón piedra,

que de San Esteban a Navidades,

entre saldos y novedades

hacía más tierna mi acera.

No era como esas muñecas de abril

que me arañaron de frente y perfil,

que se comieron mi naranja a gajos,

que me arrancaron la ilusión de cuajo,

con la presteza que da el alquiler

olvida el aire que respiró ayer.

Juega las cartas que le da el momento,

mañana es solo un adverbio de tiempo.

No, no, ella esperaba en su vitrina

verme doblar aquella esquina

como una novia,

como un pajarillo pidiéndome

libérame, libérame

y huyamos a escribir la historia,

De una pedrada me cargué el cristal

y corrí, corrí, corrí con ella hasta mi portal.

Todo su cuerpo me tembló en los brazos,

nos sonreía la luna de marzo,

bajo la lluvia bailamos un vals:

un, dos, tres, un, dos, tres, 

todo daba igual.

Y yo le hablaba de nuestro futuro

y ella lloraba en silencio, os lo juro.

Y entre cuatro paredes y un techo

se reventó contra su pecho

pena tras pena,

tuve entre mis manos el universo

e hicimos del pasado un verso

perdido dentro de un poema.

Y entonces, llegaron ellos.

Me sacaron a empujones de mi casa

y me encerraron entre estas cuatro paredes blancas

donde vienen a verme mis amigos

de mes en mes,

de dos en dos,

y de seis a siete.

Joan Manuel Serrat. España (1943 – )