1 Pedro 1:6-7

Estándar

En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo (1 Pedro 1:6-7). 

¿Por qué permite, por qué envía Dios las pruebas?

Dios tiene un propósito para cada una.

Profundicemos hoy en el tema de las pruebas. ¿Qué propósito podría tener Dios al permitir que las enfrentemos?

•DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PROBAR NUESTRA FE. Sin embargo, no lo hace con la expectativa de que fracasemos. Más bien, quiere que aprendamos a depender más de Él. La fe que no ha sido puesta a prueba, no crece.

•DIOS UTILIZA LAS PRUEBAS PARA MOSTRAR SU PODER SUSTENTADOR. Como sabemos, todos enfrentamos períodos dolorosos en la vida. Al recurrir al poder de Dios durante estos tiempos, podemos compartir un poderoso testimonio frente a quienes no conocen a Cristo.

•NUESTRAS PRUEBAS NOS PREPARAN PARA AYUDAR A OTROS. Cuando pasamos por problemas, nos preparamos para alentar a quienes lleguen a pasar por alguna prueba similar. Este principio fue parte importante del ministerio de Pablo, «el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.» (2 Corintios 1:4).

•DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PURIFICARNOS. Las dificultades nos presionan, sobre todo en las áreas donde tratamos de ocultar el pecado. El Señor sabe que estas cosas deben ser sacadas a la superficie y enfrentadas abierta y sinceramente si queremos llegar a ser creyentes maduros.

Dios tiene un propósito para cada prueba. Manténgase firme y deje que el Padre celestial lleva a cabo su voluntad en usted, por los medios que Él considere necesarios. 

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

Santiago 1:2-4

Estándar

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna (Santiago 1:2-4).

¿Alguna vez ha mirado a alguien y ha pensado: quién fuera tan afortunado? En realidad, nadie tiene una existencia libre de problemas, y la Biblia nos dice que todos pasamos por pruebas.

Santiago 1.2 es un versículo corto, pero muy significativo ya que utiliza la palabra “cuando”. Pasar por pruebas no es una cuestión de si pasaremos por ellas, sino de cuándo.

En segundo lugar, Santiago dice que “hallaremos” pruebas, lo que implica que las dificultades surgirán de manera inesperada.

En tercer lugar, utiliza el adjetivo “diversas” para denotar las maneras cambiantes y sorprendentes en que aparecen las adversidades. Santiago tiene un mensaje específico que quiere transmitir: “Prepárense. Los problemas se acercan, así que deben estar preparados para manejarlos de manera efectiva”.

“Efectiva” tal vez no sea una palabra que usted usaría para describir su respuesta a las pruebas. Muy a menudo, esperamos que las dificultades pasen de nosotros rápidamente. Sin embargo, eso nos robaría la oportunidad de crecimiento que se encuentra en cada prueba.

Vuelva a leer despacio el pasaje de hoy. Ore mientras lee, pidiéndole al Señor que le muestre cómo soportar y cómo alegrarse en las pruebas. Él tiene un plan para los momentos difíciles. Pregúntele hoy cuál puede ser, y luego confíe en que Él logrará su propósito en ella.

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

La lluvia y tú

Estándar

La lluvia pertinaz golpea mis sentidos.

Desde algún lugar remoto dispara

como misil gruesas gotas invisibles.

El viento tormentoso le acompaña

gruñendo cual celoso Otelo,

que cubre con su manto gris su rostro.

La lluvia, potro desbocado, sin dejar

de ser hermosa, con casos centelleantes

hoy el suelo de arcilla apisonado.

La lluvia triste, humillada y vencida,

abre sus pobres surcos sedientos

herida de miseria campesina.

La lluvia no da tregua, cruel castiga,

Arrasa el suelo, fulmina sembradíos.

Deja sus huellas de angustia y fatigas.

Con ruego, el astro rey ha de irrumpir

cargado de rayos luminosos, a rescatar

los surcos de la tierra virgen maltratados,

Como la tierra huérfana, sedienta,

arrasada, en espera del sol que la redima,

así quedó mi alma destrozada.

“Servilletas de otoño”

Luis Scheker Ortiz. Rep. Dominicana

Salmo 106:13-14

Estándar

Bien pronto olvidaron sus obras; No esperaron su consejo. Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; Y tentaron a Dios… (Salmos 106:13-14)

Siempre es mejor esperar el tiempo de Dios. Si nos adelantamos a Él o nos quedamos rezagados, nos costará caro.

La autosuficiencia nos saca de la voluntad del Señor. Lo que se hace bien, pero en el momento equivocado, puede dejarnos vulnerables a las tretas de Satanás, y puede retrasar o incluso destruir las bendiciones que Dios había dispuesto para nosotros. Actuar conforme a nuestra agenda puede también traer confusión, tanto a nosotros como a otras personas, resultando en imprevistos y problemas.

Por negarnos a esperar en Dios, a menudo nos causamos angustias inútiles. Por ejemplo, si usamos la tarjeta de crédito para comprar ropa innecesaria, aparatos electrónicos, y otras cosas para complacernos, podemos llegar a acumular deudas más allá de nuestra capacidad de pago. Entonces nuestra capacidad crediticia se desplomará con poco alivio financiero. Mientras que al manejar el dinero conforme a los principios bíblicos, quizás nuestro estilo de vida sea exento de lujos, pero tendremos libertad y paz mental. Podemos aplicarlo a cualquier otra área de nuestra vida. 

«Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.» (Lamentaciones 3:24-26.)

Lee. Medita. Aplica.

Colosenses 3:12

Estándar

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia (Colosenses 3:12)

La compasión solo es posible cuando pensamos en los demás antes que en nosotros. El egocentrismo (pensar sólo en nosotros) nos impide ver las necesidades y las heridas de quienes nos rodean y actuar en beneficio de ellos. Necesitamos una mente renovada.

Nacemos con una naturaleza egoísta y pecaminosa, conocida como el “viejo yo”. Pero cuando una persona pone su confianza en Cristo, recibe un “nuevo yo” creado en justicia por Dios. A medida que nuestra mente se renueva con la Palabra de Dios y crecemos en obediencia, el amor y la compasión de Cristo comienzan a fluir a través de nosotros. En vez de ser ajenos al sufrimiento que nos rodea, Dios nos abrirá los ojos y nos usará para consolar a los necesitados.

Un corazón compasivo no se logra por medio del esfuerzo propio sino mediante una vida enfocada en Dios. Cuando nos acercamos a Él por medio de su Palabra y su Hijo, transforma nuestro enfoque, pensamientos y sentimientos. ¡Qué alivio saber que Dios ha provisto todo lo que necesitamos para imitar a Cristo! Él siempre nos capacita para obedecer.

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

El gallo despertador

Estándar

Kikirikííí…

estoy aquí

decía el gallo Colibrí.

*

El gallo Colibrí era pelirrojo,

y era su traje

de hermoso plumaje.

*

Kikirikííí…

levántate campesino,

que ya está el sol de camino.

*

Kikirikííí…

levántate labrador,

despierta con alegría, 

que viene el día.

*

Kikirikííí…

Niños del pueblo despertad con el ole,

que os esperan en el “cole”.

El pueblo no necesita reloj,

¡le vale el gallo despertador!

Gloria Fuertes. ESPAÑA

(1908 – 1998)

Jonás 1:1-3

Estándar

Vino palabra del Señor a Jonás, hijo de Amitai, diciendo: Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su maldad ha subido hasta mí. Pero Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Y descendiendo a Jope, encontró un barco que iba a Tarsis, pagó el pasaje y entró en él para ir con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor (Jonás 1:1-3)

¿Alguna vez ha tratado de huir de Dios? La mayoría de nosotros no intentaremos escapar físicamente huyendo a otro lugar, como lo hizo Jonás. Pero somos expertos en ignorar los mandatos de Dios, en distraernos con las ocupaciones, y ofrecer un plan alternativo en lugar de la total obediencia. No importa cómo lo justifiquemos y nos excusemos, la rebelión solo conduce al dolor y al sufrimiento.

Mientras huía del Señor, Jonás pasó por alto algunos aspectos esenciales que todos deberíamos tener en cuenta. Supuso equivocadamente que huir sería una manera de evitar obedecer a Dios, pero el Señor no se deja disuadir por nuestros intentos de manipulación. Como escribió David en una ocasión, «Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.» (Salmo 139:9-10).

Jonás también pasó por alto el hecho de que la desobediencia, en sentido figurado, hace descender a una persona. Observe que el renuente profeta en realidad experimentó esto de una manera más literal también, pues después de descender a Jope, bajó a un barco y terminó sumergido en las profundidades del mar, «Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor.» (Jonás 1:15).

Huir de Dios es inútil; no hay lugar para esconderse porque siempre estamos a la vista del Señor. Por eso, en vez de tratar de huir de su presencia, recibamos con complacencia.

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo