Gálatas 2:20

Estándar

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gálatas 2:20).

¿Cuál es el objetivo de la vida cristiana? Romanos 8.29 lo expresa de esta manera: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. Esto se llama santificación, y tiene varias etapas.

Primero viene la salvación: nuestra redención por medio del sacrificio expiatorio de Cristo. El resultado es el perdón del pecado, que nos permite tener una relación con Dios.

Luego, Dios nos da la oportunidad de servir. Fuimos creados para hacer buenas obras en el nombre del Señor Jesucristo, «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.» (Efesios 2:10).

Después viene la frustración por la insuficiencia. Esta es una parte necesaria de la experiencia cristiana. Aunque es difícil, esta fase es hermosa porque nos lleva a la dependencia total del Señor, que es lo mejor de nuestra vida espiritual. Y es lo que nos acerca más a nuestro objetivo final: convertirnos en un reflejo de Cristo.

Por desgracia, muchos cristianos no llegan al punto de una total dependencia del Señor. El apóstol Pablo nos recuerda que debemos fijar nuestra mirada en la meta de la madurez en Cristo, «prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.» (Filipenses 3:14). Aprender a morir a uno mismo es doloroso, pero, irónicamente, es el único camino verdadero a la vida.» 

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

A Mercedes Sosa

Estándar

No sé qué fuerza vital tiene la lluvia

que evoca en mí tu voz de cordillera,

tu voz de libertades sin frontera.

*

Voz que es guitarra y es abrigo.

*

Unica al dolor del afligido

de hombres y mujeres oprimidos.

*

Voz de cantor de pueblos tristes,

de labriegos, de obreros, de estudiantes,

combatientes de paz y guerra.

*

Tu voz de mar azul y caracolas.

De arena, de sal, de viento enardecido

que no alcanza a quebrantar las olas.

*

Voz que se levanta cristalina

con luces de unicornio y de quimeras

cual dulce despertar de estrellas.

Voz de sol, de tules, de azucena.

De matices, de verde primavera.

Voz de cristal que no se quiebra.

*

De ruiseñor, de carretero errante,

de pueblo de gesto antiguo, solidario

tendida la mano al caminante.

*

Tu voz, Mercedes, que reverdece

en cada gota perfumada de rocío.

Y en cada amanecer, florece.

*

Voz que crece igual que los trigales

de pueblos oprimidos y olvidados

que a pesar de tanto olvido, ¡crecen!

“Servilletas de otoño”

Luis Scheker Ortiz. Rep. Dominicana

1 Pedro 1:6-7

Estándar

En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo (1 Pedro 1:6-7). 

¿Por qué permite, por qué envía Dios las pruebas?

Dios tiene un propósito para cada una.

Profundicemos hoy en el tema de las pruebas. ¿Qué propósito podría tener Dios al permitir que las enfrentemos?

•DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PROBAR NUESTRA FE. Sin embargo, no lo hace con la expectativa de que fracasemos. Más bien, quiere que aprendamos a depender más de Él. La fe que no ha sido puesta a prueba, no crece.

•DIOS UTILIZA LAS PRUEBAS PARA MOSTRAR SU PODER SUSTENTADOR. Como sabemos, todos enfrentamos períodos dolorosos en la vida. Al recurrir al poder de Dios durante estos tiempos, podemos compartir un poderoso testimonio frente a quienes no conocen a Cristo.

•NUESTRAS PRUEBAS NOS PREPARAN PARA AYUDAR A OTROS. Cuando pasamos por problemas, nos preparamos para alentar a quienes lleguen a pasar por alguna prueba similar. Este principio fue parte importante del ministerio de Pablo, «el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.» (2 Corintios 1:4).

•DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PURIFICARNOS. Las dificultades nos presionan, sobre todo en las áreas donde tratamos de ocultar el pecado. El Señor sabe que estas cosas deben ser sacadas a la superficie y enfrentadas abierta y sinceramente si queremos llegar a ser creyentes maduros.

Dios tiene un propósito para cada prueba. Manténgase firme y deje que el Padre celestial lleva a cabo su voluntad en usted, por los medios que Él considere necesarios. 

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

Santiago 1:2-4

Estándar

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna (Santiago 1:2-4).

¿Alguna vez ha mirado a alguien y ha pensado: quién fuera tan afortunado? En realidad, nadie tiene una existencia libre de problemas, y la Biblia nos dice que todos pasamos por pruebas.

Santiago 1.2 es un versículo corto, pero muy significativo ya que utiliza la palabra “cuando”. Pasar por pruebas no es una cuestión de si pasaremos por ellas, sino de cuándo.

En segundo lugar, Santiago dice que “hallaremos” pruebas, lo que implica que las dificultades surgirán de manera inesperada.

En tercer lugar, utiliza el adjetivo “diversas” para denotar las maneras cambiantes y sorprendentes en que aparecen las adversidades. Santiago tiene un mensaje específico que quiere transmitir: “Prepárense. Los problemas se acercan, así que deben estar preparados para manejarlos de manera efectiva”.

“Efectiva” tal vez no sea una palabra que usted usaría para describir su respuesta a las pruebas. Muy a menudo, esperamos que las dificultades pasen de nosotros rápidamente. Sin embargo, eso nos robaría la oportunidad de crecimiento que se encuentra en cada prueba.

Vuelva a leer despacio el pasaje de hoy. Ore mientras lee, pidiéndole al Señor que le muestre cómo soportar y cómo alegrarse en las pruebas. Él tiene un plan para los momentos difíciles. Pregúntele hoy cuál puede ser, y luego confíe en que Él logrará su propósito en ella.

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

La lluvia y tú

Estándar

La lluvia pertinaz golpea mis sentidos.

Desde algún lugar remoto dispara

como misil gruesas gotas invisibles.

El viento tormentoso le acompaña

gruñendo cual celoso Otelo,

que cubre con su manto gris su rostro.

La lluvia, potro desbocado, sin dejar

de ser hermosa, con casos centelleantes

hoy el suelo de arcilla apisonado.

La lluvia triste, humillada y vencida,

abre sus pobres surcos sedientos

herida de miseria campesina.

La lluvia no da tregua, cruel castiga,

Arrasa el suelo, fulmina sembradíos.

Deja sus huellas de angustia y fatigas.

Con ruego, el astro rey ha de irrumpir

cargado de rayos luminosos, a rescatar

los surcos de la tierra virgen maltratados,

Como la tierra huérfana, sedienta,

arrasada, en espera del sol que la redima,

así quedó mi alma destrozada.

“Servilletas de otoño”

Luis Scheker Ortiz. Rep. Dominicana

Salmo 106:13-14

Estándar

Bien pronto olvidaron sus obras; No esperaron su consejo. Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; Y tentaron a Dios… (Salmos 106:13-14)

Siempre es mejor esperar el tiempo de Dios. Si nos adelantamos a Él o nos quedamos rezagados, nos costará caro.

La autosuficiencia nos saca de la voluntad del Señor. Lo que se hace bien, pero en el momento equivocado, puede dejarnos vulnerables a las tretas de Satanás, y puede retrasar o incluso destruir las bendiciones que Dios había dispuesto para nosotros. Actuar conforme a nuestra agenda puede también traer confusión, tanto a nosotros como a otras personas, resultando en imprevistos y problemas.

Por negarnos a esperar en Dios, a menudo nos causamos angustias inútiles. Por ejemplo, si usamos la tarjeta de crédito para comprar ropa innecesaria, aparatos electrónicos, y otras cosas para complacernos, podemos llegar a acumular deudas más allá de nuestra capacidad de pago. Entonces nuestra capacidad crediticia se desplomará con poco alivio financiero. Mientras que al manejar el dinero conforme a los principios bíblicos, quizás nuestro estilo de vida sea exento de lujos, pero tendremos libertad y paz mental. Podemos aplicarlo a cualquier otra área de nuestra vida. 

«Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.» (Lamentaciones 3:24-26.)

Lee. Medita. Aplica.

Colosenses 3:12

Estándar

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia (Colosenses 3:12)

La compasión solo es posible cuando pensamos en los demás antes que en nosotros. El egocentrismo (pensar sólo en nosotros) nos impide ver las necesidades y las heridas de quienes nos rodean y actuar en beneficio de ellos. Necesitamos una mente renovada.

Nacemos con una naturaleza egoísta y pecaminosa, conocida como el “viejo yo”. Pero cuando una persona pone su confianza en Cristo, recibe un “nuevo yo” creado en justicia por Dios. A medida que nuestra mente se renueva con la Palabra de Dios y crecemos en obediencia, el amor y la compasión de Cristo comienzan a fluir a través de nosotros. En vez de ser ajenos al sufrimiento que nos rodea, Dios nos abrirá los ojos y nos usará para consolar a los necesitados.

Un corazón compasivo no se logra por medio del esfuerzo propio sino mediante una vida enfocada en Dios. Cuando nos acercamos a Él por medio de su Palabra y su Hijo, transforma nuestro enfoque, pensamientos y sentimientos. ¡Qué alivio saber que Dios ha provisto todo lo que necesitamos para imitar a Cristo! Él siempre nos capacita para obedecer.

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo