A poetic prayer

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Father, who givest us now the new year,
grant that Thy mercy may with it appear;
lead us the path along which we must go;
choose Thou our portion of pleasure or woe.

Father, Thy blessing give brightening each day;
be Thou our comforter, hear when we pray.
Let us not go alone out in the wild;
let Thy forgiving love shelter each child.

Whate’er our work shall be let us have light;
what our hands find to do doing with might;
faithfully serving Thee while it is day,
so be the happy year passing away.

Father, Thy wisdom give, let us be strong;
keep us from grieving Thee doing the wrong.
Oh, let us hear Thy voice calling us near,
oh, let us see the way clearly appear.

Father, we cannot see what is before,
yet we would sing our song trusting Thee more;
burdens we have and griefs bitter to bear.
But Thou wilt quiet us, thou who dost care.

So we will meet the months leaning on Thee,
loving and mighty One, still near us be;
help us to forward go strong in Thy fear;
Father, abide with us all through the year.

If it should be the last, happy are we!
We in the heavenly home with Thee shall be.
Guide our feet thither, and bless Thou us still—
Father, with us and ours do Thine own will.

Marianne Farningham. England (1834-1909)

B et C: Salmo 119:14-16

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Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras. Salmos 119:14-16.

En esta era tecnológica es difícil saber qué es lo más novedoso. Por ejemplo, algunas personas solo aprenden los conceptos básicos de cómo manejar un teléfono inteligente. Pero si aprendieran un poco más, encontrarían que dicho dispositivo es más útil de lo que se imaginan. Al poner un límite a su conocimiento, se pierden de los beneficios que ofrece el dispositivo para facilitar las tareas.

Luego tenemos el mismo problema en nuestra vida espiritual. La Biblia declara que cuando llegamos a la fe en Jesucristo, somos “nuevas criaturas». «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es…» (2 Corintios 5:17). En su Palabra, Dios ha provisto todo lo que necesitamos para saber cómo vivir como nuevas creaciones, pero hemos de crecer en nuestro conocimiento de dicha vida nueva.

¿Está usted tratando de vivir con los conceptos básicos de la Palabra de Dios sin profundizar ni descubrir verdades y percepciones más ricas?

Si es así, está limitando su crecimiento espiritual y perdiendo los beneficios que otorga una mayor comprensión de Dios, sus caminos y sus deseos. Puede que esté sobreviviendo, pero no está prosperando como el Señor desea. Nunca es demasiado tarde para aprender más y comenzar a disfrutar de los beneficios de la nueva vida en Cristo.

Lee. Medita. Aplica.

B et C: Marcos 10:51-52

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L

Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. Marcos 10:51-52

La Biblia enseña que nuestro trino Dios es omnisciente, conoce todas las cosas. Ninguna acción o persona se oculta de su vista; y el pasado, el presente, y el futuro están delante de Él.

“Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”  (Hebreos 4:13)

El Señor “…escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos…” (1 Cronicas 28.9). Nos conoce, y entiende lo que necesitamos. El amor y la preocupación de Dios por nosotros no cambian, aunque nuestro dolor sea el resultado de nuestras propias acciones pecaminosas.

Cristo demostró una y otra vez el amor y el cuidado de Dios por las personas. De hecho, gran parte de su ministerio consistió en aliviar el sufrimiento, junto con la enseñanza de cómo entrar en el reino de los cielos. Mientras viajaba a Jerusalén camino a la cruz, se encontró con un mendigo ciego que gritaba: “…¡Hijo de David, ten misericordia de mí!” (Marcos 10.48). Aunque la multitud le decía que callara, Cristo se detuvo para restaurar su vista y reconocer su fe.

Él también escuchará nuestros gritos de ayuda, porque su amor se extiende como un manto sobre nosotros. Cuando nuestras circunstancias nos tienten a dudarlo, recordemos nuestra perspectiva limitada y confiemos en la naturaleza de nuestro Dios. De manera que, acepte la invitación de Cristo de llevar sus cargas a Él, y encuentre descanso para su alma.

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” Mateo 11:29.

Lee. Medita. Aplica.

Versainograma a Santo Domingo

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[fragmento]

Perdonen si les digo unas locuras

en esta dulce tarde de febrero,

y si se va mi corazón cantando

hacia Santo Domingo, compañeros.

Vamos a recordar lo que ha pasado allí,

desde que Don Cristóbal, el marinero,

puso los pies y descubrió la isla,

¡ay, mejor no la hubiera descubierto!

porque ha sufrido tanto desde entonces,

que parece que el diablo, y no Jesús,

se entendió con Colón en ese aspecto.

Esos conquistadores españoles,

que llegaron desde España, por supuesto,

buscaban oro y lo buscaron tanto

como si les sirviese de alimento.

Enarbolando a Cristo con su cruz,

los garrotazos fueron argumentos

tan poderosos, que los indios vivos

se convirtieron en cristianos muertos.

Aunque hace siglos de esta historia amarga,

por amarga y por vieja se las cuento,

porque las cosas no se aclaran nunca,

con el olvido ni el silencio.

Y hay tanta inquietud sin comentario,

en la América hirsuta que me dieron,

que si hasta los poetas nos callamos,

no hablan los otros porque tienen miedo.

Ya se sabe, en un día declaramos

la independencia azul de nuestros pueblos,

una por una, América Latina,

se desgranó como un racimo negro,

de nacionalidades diminutas,

con mucha facha y poco dinero.

(Andamos con orgullo y sin zapatos,

y nos creemos todos caballeros).

Pablo Neruda. Chile (1904-1973)

B et C: Juan 15:16

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No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Juan 15:16

Pedir en el nombre de Cristo conlleva doble significado. Primero, los creyentes hemos de pedir por asuntos que armonicen con el plan de Dios. Necesitamos preguntarle si nuestras oraciones coinciden con su voluntad. Dios tiene varias formas de asegurarnos si estamos en el camino correcto; por ejemplo, puede aumentar los anhelos correctos o disminuir los incorrectos. Otra posibilidad es que usará su Palabra para redirigir nuestros pasos o confirmar que estamos yendo por el camino correcto. De cualquier manera, Dios creará una senda para que hagamos su voluntad.

Segundo, invocar el nombre de Cristo significa que deseamos glorificarlo. Santiago hace esta advertencia: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3). Para entender eso, consideremos como ejemplos a los que oran para salir de un problema económico. ¿Quiere la persona salir de sus deudas para tener más dinero y salir de preocupaciones? ¿O para utilizar lo que tiene de maneras que honren al Señor? Los motivos son evidentes para Dios, y no favorecerá a quienes están arraigados en el pecado.

En el nombre de Jesucristo hay poder abundante. Sin embargo, invocarlo en oración no es un amuleto para obtener lo que queremos. Más bien, es una señal de que estamos dejando a un lado nuestros deseos personales y nuestra manera de hacer las cosas. Al hacerlo, nos comprometemos a seguir a Dios y honrarle con nuestros deseos y peticiones. 

Lee. Medita. Aplica.