Santidad 2017

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¿Qué es santidad? Alegría.

“Los preceptos del Señor son rectos, que alegran el corazón” (Salmo 19:8a)

La Biblia no distingue entre lo secular y lo espiritual. La verdad monda y lironda es que todo lo que hacemos, pensamos, decimos… o es para la gloria de Dios o no es para la gloria de Dios.
De ahí la exhortación de Pablo en 1 Corintios 10:31 “entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”
Con agradecimiento y sin ser motivo de tropiezo a nadie.
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Palabricidio

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Que las palabras mueren cuando no las usamos para señalar lo que realmente significan.

Rigurosidad de pensamiento y modo en que hablamos afectan, para bien o mal, el tipo de comunidad en que vivimos. Cuando una sociedad entra en crisis, esto se nota con mucha claridad en el lenguaje. El lenguaje se empobrece de un modo tal, que ciertas ideas ya ni siquiera llegan a expresarse, donde todo razonamiento es reemplazado por la frase hecha, el slogan.

Slogan es la característica de nuestra moderna sociedad de masas en sus actuaciones políticas. Y cuando toda comunicación se realiza mediante etiquetas, no solo atenta contra el lenguaje sino que se destruye la racionalidad, pues no habrá oportunidad de pensar con seriedad en el orden y sentido de lo político. Se resuelve recurriendo a frases prefabricadas.

A su vez, las frases se convierten en el medio por el cual todo el mundo expresa sus «convicciones,» mismas que no irán más allá del slogan mismo. Pero criticar el slogan no sirve de mucho. Es necesario un paso más. La obra de C.S. Lewis se encuentra llena de apelaciones al sentido común para defendernos de las ideas de moda.

«Bulverismo» fue el nombre inventado por Lewis para designar una práctica típica de la retórica actual: la de intentar sugerir por qué alguien está equivocado antes de demostrar que en efecto está equivocado.

El asunto es grave porque tiene apariencia de refutación, pero no lo es porque no se hace cargo del argumento contrario. El bulverismo se caracteriza por atender a la psicología del otro, a sus eventuales intereses ocultos, en lugar de hacerse cargo de lo que en realidad piensa. Por ejemplo, si digo tener una suma considerable de dinero en el banco, la única manera de saberlo es sentarse y hacer el cálculo. Si mi cálculo es correcto quedará demostrado. Si mi cálculo es incorrecto, sería interesante explicar cómo llegué a ser tan pobre en aritmética (tomará relevancia la idea del deseo oculto), pero solo después de haber calculado y demostrado el error.

Lo mismo sucede con ideas y sistemas de pensamiento: intentar demostrar quién está equivocado especulando sobre las intenciones ocultas ajenas te conducirá al ridículo. Primero hay que demostrar en términos lógicos quién tiene posiciones insostenibles. Después, y solo después, ir y descubrir la causas internas del error. Es decir, demostrar el hecho de que alguien está equivocado antes de empezar a demostrar por qué está equivocado.

Solo haciéndonos cargo de los argumentos, y no de los intereses del otro, podremos avanzar en el descubrimiento de la verdad.

Ahora bien, para atrevernos a pensar, a hacernos realmente cargo de los argumentos del otro, hace falta rigor intelectual (conocimiento) pero sobre todo coraje, la valentía de seguir la verdad adonde nos lleve, reconociendo que muchas veces puede significar dejarnos convencer por otros.

ETICA Y POLITICA. Una mirada desde CS Lewis. Manfred Svensson.

Hijos Discípulos

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  • Resulta fácil, como padres, asumir que si damos a nuestros hijos los ingredientes correctos, evitamos los equivocados, y luego los colocamos en el medio ambiente correcto durante el tiempo correcto, tendremos resultados garantizados. La paternidad no funciona así.
  • ¿Cómo disciplinas a tus hijos? ¿Para que te hagan feliz o para que sirvan a Cristo como adultos? ¿Cómo los educas? ¿Para que tengan un buen trabajo o para desarrollarlos a ser los mejores seguidores de Cristo que puedan ser? Piensa: luego trabajamos duro, muy duro, preparándolos para el día de su graduación pero olvidamos hacerlo para el Día de Juicio.
  • Los hijos son el medio de Dios para transformarnos. Su pecado revela nuestro pecado. Sus preguntas revelan nuestra ignorancia. Estas cosas son memorándums de Dios para que crezcamos.
  • El primer campo de batalla del discipulado familiar no es el corazón de mi hijo; es mi propio corazón. Cada padre deberá decidir qué le preocupa más: que su hijo sea aceptado en los cielos o en la universidad.
  • Nuestro objetivo debiera ser paternidad fiel, no paternidad “exitosa” per se.
  • Habiendo establecido que no hay garantías, hemos de proporcionar también la contraparte. Dios puede y utiliza medios. La ausencia de garantías no me da derecho a levantar las manos del arado. Creer las promesas y la providencia de Dios no me otorga licencia para una vida pasiva.
  • La rebelión adolescente no es parte natural del crecer. Es parte natural de la naturaleza pecaminosa madurando.
  • Mientras más cuenta tenga de mi incapacidad para discipular, más tiempo pasaré en oración.
  • El fino arte de la comunicación no es aprender a expresar mis pensamientos. Es aprender cómo sacar fuera los pensamientos de otro.
  • Hay una razón por la que Dios nos da hijos pequeños. El dolor de la corrección cuando son pequeños se olvida en años futuros. Adolescentes y adultos cuyos corazones han sido entrenados pueden decir más fácilmente “Sí, Señor.” Por tanto la disciplina no es para tener buenos hijos, sino adultos santos. Disciplina es discipulado en acción.

Tomado de: The disciple-making parent. http://www.challies.com
Revisión del libro: Chap Bettis The Disciple-Making Parent

Eso de dar gracias

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Quizás la dificultad estriba en que olvidamos cuánto se nos ha perdonado.

Merecemos la ira de Dios, nuestros corazones están de continuo inclinados al mal, y mientras más intentamos esclarecer nuestra situación realizando buenas obras, mayor la atracción de la ira de Dios [sobre nosotros].

Quizás luchamos con eso de dar gracias porque hemos olvidado cuánto se nos ha perdonado.

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De mujeres y transformaciones

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La pretensión de comprender a la verdadera mujer partiendo de la mentalidad y el equipo total masculino es un absurdo. Una eterna pérdida de tiempo.

La mujer es sobrecogedoramente distinta al hombre. Y no me limito a lo orgánico -visible o invisible- ni a los rasgos conductuales enseñados y aprendidos por centurias y centurias. La mujer auténtica, la que no es una pretensión de hombre en otro envase, esa, es un ser totalmente diferente al varón, con distintos y lejanos mecanismos de razonamiento y radicales diversidades en su escala de valores.

Los rumbos tomados por nuestros procesos de civilización han matado la fuerza originaria de la mujer; ella se ha ido masculinizando en sus esencias internas y ha llegado a ser una especie sustituta.  A la mujer verdadera, la que hizo Dios, la hemos sustituido por una mujer de hechura humana. «Hemos creado una raza de reemplazo: no es la mujer, es nuestra imagen con faldas, somos nosotros mismos con caderas redondas, una boca bella, un vientre inquietante» -escribe Louis Pauwels.

Escaso de capacidad creativa habría estado Dios si, decidido a crear un sexo opuesto, complementario, no hubiera podido hacerlo cuando el elemento opuesto es el accionante en todo el universo conocido, y donde no hay función opuesta no hay vida, porque la vida se produce por una interacción de oposiciones.

Solo hay que mirar con atención la fisiología, la química, la física, el mundo subatómico.

Qué extraña la mujer, con tanta fuerza cubierta por tenues encajes, por lencería primorosa, por telas tan indefensivas… Qué extraña la mujer, con todos los adminículos que le interesan, con su entusiasmo por las cajitas, los envases, los objetos memoriosos, las fechas, los aniversarios, los detalles. La verdadera ropa femenina tan tierna e invitante.

Los nuevos ideales, o mejor dicho, los viejos ideales y nuevas vías de accesos femeninos, llevan a la mujer a un caos.

Imagino que tendrán insólitos conflictos, tormentosas incompatibilidades entre su conducta externa y sus esencias. Creo que es el conflicto del doble papel.

La mujer está hoy pisando terrenos nuevos y pedregosos con sus delicados zapatos de tacón alto, y aunque pueda dar puntapiés -y los dé- con su calzado, no puede estar cómoda en ese tránsito irregular, accidentado y riscoso.

Ella es el vivero de la especie, ella deja sembrar la semilla en su entraña para que se opere el misterio de la vida, el misterio que sigue asombrando a la ciencia a medida que descubre nuevos detalles que llegan repletos de nuevas incógnitas, para dar lugar a nuevos descubrimientos que traerán misterios nuevos, más hondos y complejos.

La mujer es el gran arcano.

Hay mucha maravilla en ella, mucha luz aromática y mucha penumbra mefítica. En ella está la honradez más depurada y sublime, así como la malignidad más venenosa y taimada. Es demasiado esencial la mujer que Dios creó, para que pueda extinguirse, aplastada, aniquilada por una pseudo-mujer. Dudosa hechura nuestra.

Jacinto Gimbernard Pellerano. Violinista y director de orquesta; escritor dominicano. Artículo publicado en el periódico HOY, 25 de junio de 2016, pág.9A

 

Al menos una vez por semana

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REFLEXIONEMOS LO SIGUIENTE:

«El problema central de nuestro tiempo no es liberalismo ni modernismo; tampoco lo es el viejo o el nuevo Catolicismo Romano ni la amenaza del comunismo; ni siquiera la amenaza del racionalismo y el monolítico consenso que nos rodea (ni, añado hoy, postmodernismo o consumismo materialista o el sensualismo visceral o cualquier otra cosa que se les ocurra).

Todo ello es peligroso pero no constituye la amenaza primaria.

El verdadero problema es el siguiente: la iglesia de nuestro Señor Jesucristo, individual o corporativamente, tiende a hacer la obra del Señor apoyada en el poder de la carne, no en el poder del Espíritu. El problema central siempre se encuentra en medio del pueblo de Dios, no en las circunstancias que lo rodean.»

Francis A. Schaeffer, No Little People (Wheaton, 2003), pp.66. Citado por Ray Ortlund, April 9, 2016 at thegospelcoalition.org

De Amy

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¿No tienes cicatrices?
¿Alguna oculta en pie, mano o costado?
Te oigo cantar altivo, y a tu lado
te alaban por tus triunfos tan felices…
¿No tienes cicatrices?

¿No estás tampoco herido?
Yo sí lo fui por hábiles arqueros.
Rodeado de brutales cancerberos,
sangrante hasta la cruz fui conducido.
¿Tampoco estás herido?

¿No hay “marcas del Señor”?
Pues como Cristo el siervo habrá de ser,
y han de herirse sus pies en el deber.
¿Exento estás? ¿Y eres mi servidor?
¿Cómo pruebas tu amor?

Amy Carmichael (El cordón dorado)
(India, 1867-1951)

3. Para envejecer «bien»

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HILLARY, BERNIE, DONALD, Y YO

Me doy cuenta -mi cuerpo me hace darme cuenta- de que no todo el mundo tiene el maravilloso privilegio de salud y recursos en la ancianidad. Alrededor de 4 millones de personas mayores de 65 viven en la pobreza. Millones sufren de las temidas amenazas de envejecer -problemas cardiacos, artritis, cáncer, enfermedad pulmonar, Alzheimer, osteoporosis. Eso sin mencionar la típica pérdida de audición, visión, y de energía.

No quiero añadir una carga a los que quisieran soñar conmigo, pero no pueden hacerlo. Tienes tu llamado dondequiera que vivas, con todas tus debilidades, para la gloria de Cristo. Y sí, El obtiene gloria en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9-10). Dios tiene grandes promesas para quienes confían en Jesucristo como su Salvador: «Aun hasta vuestra vejez, yo seré el mismo, y hasta vuestros años avanzados, yo os sostendré. Yo lo he hecho, y yo os cargaré; yo os sostendré, y yo os libraré» (Isaías 46:4).

Más bien escribo a los 25 millones de mi generación, mayores de 65, que están sanos y tienen recursos -y a los 7,000 que cumplen 70 cada día en salud y bienestar. Te invito a que mires a tu alrededor. Observa a Hillary, a Bernie, a Donald, y miles más, que sueñan sus sueños. Cualquiera que sea su motivación, ¿cuál es la tuya?

«quien se dio a sí mismo por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SI UN PUEBLO PARA POSESION SUYA, celoso de buenas obras» (Tito 2:4). No tenemos excusa. No hay límite de edad. Celosos. Apasionados. Hasta el final. Para buenas obras. Obras que el Señor te ha regalado. Te ha dado una vida de experiencia y sabiduría y recursos. Tienes una década de libertad frente a ti. Es un fideicomiso. Toda tu vida pasada fue diseñada para esta temporada de frutos. ¿Cuál es tu sueño?

La mayoría de los hombres no mueren de edad avanzada, mueren por causa de retiro. «El justo florecerá como la palma, crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del SEÑOR, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes, para anunciar cuán recto es el SEÑOR, mi roca, y que no hay injusticia en El» (Salmo 92:12-15). ¿Por qué habla Dios así? Porque El quiere que soñemos esto. Que oremos por esto. No todo el mundo tiene este privilegio. Algunos mueren jóvenes. Algunos llevan la carga de estar inmovilizados. Pero millones están libres. Si no sueñas por servicio productivo, útil, gozoso, para Cristo, en tus 70’s ¿qué le dirás al Salvador? Tu única excusa será que le hiciste más caso a la voz de la edad que a la voz de Dios. No será una buena excusa.

Pablo andaba en los 60’s camino a España (Romanos 15:23-28). Se definía como un hombre viejo (Filemón 1:9); sin embargo, mientras tuviera aliento, planificaba hacer todo cuanto por Cristo y Su reino. Nunca tuvo planes de pasarse los últimos días jugando cartas o algún otro juego. Tampoco debiera ser el tuyo.

Unete al salmista feliz: «Llena está mi boca de tu alabanza y de tu gloria todo el día. No me rechaces en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando me falten las fuerzas» (Salmo 71:8-9). Tenemos buenas razones para creer que Dios responderá dicha oración por causa de Cristo.

Desaprende, líbrate, del espíritu de la edad. Mira el mundo -mira tu vida- como Dios lo hace. El retiro verdadero -dulce reposo del alma- empieza cuando uno muere (Hebreos 4:3,10). No te equivoques. La Biblia cree en el retiro. Se llama cielo. Luego la nueva tierra. Permanecerá por siempre. Comparado, esta vida es una neblina; todas nuestras tribulaciones son «leves y momentáneas» que nos producen «eterno peso de gloria que no tiene comparación» (2 Corintios 4:17). Mantén tu vista en el premio. Un reposo que el mundo nunca ha soñado.

«Y oí una voz del cielo que decía: Escribe:»Bienaventurados los muertos que de aquí en adelante mueren en el Señor.» Sí -dice el Espíritu- para que descansen de sus trabajos, porque sus obras van con ellos» (Apocalipsis 14:13). Levántate y obra. Alegremente. Para Cristo. Lleno de esperanza.

John Piper. Feb 23, 2016 [desiringgod.org].

2. Para envejecer «bien»

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HILLARY, BERNIE, DONALD, Y YO

A mis 70, tengo energía para soñar grandes cosas; porque este año Hillary cumple 69, Bernie alcanza 75 y Donald 70. Mi nivel de energía no tiene nada que ver con sus políticas o con su carácter. Tiene que ver con el increíble hecho de que todos ellos quieren gastar sus 70’s haciendo el trabajo más duro del mundo.

Eso es maravillosamente contra-cultural. Dudo que sea motivado por pasión para magnificar la grandeza del Señor Jesús. Pero esto hace que mi inspiración sea mayor, porque no hay nada que me excite más que pasar mis 70’s esparciendo pasión por la gloria de Cristo y Su Palabra. Pablo es mi héroe cuando dice que «conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado, sino que con toda confianza, aun ahora, como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte» (Filipenses 1:20).

O sea que si Hillary o Bernie o Donald quieren llevar la carga del peso del mundo los siguientes cuatro a ocho años por motivos filantrópicos, humanistas, encuentro que mi celo a los 70 se enciende mucho más. Ellos quieren ser presidentes de un territorio llamado los Estados Unidos. Yo, en cambio, soy embajador del Soberano del universo. Ellos tienen la oportunidad de modificar cómo viven algunas personas durante unas décadas. Yo, la de cambiar cómo viven algunos para siempre -y disfrutar un montón de cosas buenas en el proceso.

Pero este no es un artículo sobre mí. Es acerca de los 70 millones que vienen detrás (los Baby Boomers). Soy el más viejo (nací en 1946). 10,000 de mi generación cumplen 70 cada día. Y continuarán así durante los siguientes 19 años.

Hillary, Bernie y Donald no son únicos. Permite que ellos -y el resto- te inspiren. Cinco de los ochos jueces de la Suprema Corte tienen más de 65, tres tienen más de 75. Ronald Reagan sirvió como presidente de los 70 a los 78. Winston Churchill tenía 66 cuando fue electo Primer Ministro de Inglaterra en 1940; utilizó su poderosa elocuencia contra los nazis hasta los 70 años. Seis años después fue re-electo y sirvió hasta los 81. A los 82 escribió Historia de los Pueblos de Habla Inglesa.

Charles Hodge el teólogo (1797-1878) vivió hasta los 80. Su biógrafo escribió que «sus últimos años fueron los más productivos…escribiendo miles de páginas [a mano] que se convertirían en su monumental Teología Sistemática y la incisiva Qué es Darwinismo?

A los 70, Benjamin Franklin ayudó con el borrador de la Declaración de Independencia. John Glenn se convirtió en el astronauta más viejo en ir al espacio a los 77. A esa edad, Grandma Moses empezó a pintar. ¡Empezó! A los 82, Goethe terminó Fausto. A los 89, Albert Schweitzer dirigía un hospital en Africa. A los 93, Storm Thurmond fue re-electo senador luego de prometer que no volvería a los 99; vivió hasta los 100.

«No te equivoques. La Biblia cree en el retiro. Se llama cielo.» La mayoría de los hombres no mueren por su edad avanzada, se mueren por haberse retirado. Salvan su vida y la pierden. Igual que otras drogas, otras adicciones psicológicas, el retiro es un virus, no una bendición… Dime, ¿dónde dice la Biblia que Moisés se retiró? ¿Que Pablo se retiró? ¿Pedro? ¿Juan? ¿Se retiran los oficiales en medio de la guerra?

John Piper. Feb 23, 2016 [desiringgod.org].