Apuntes a Santiago

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TEMA 2. FE GENUINA Y PRUEBAS

¿Cuántos cristianos maduros habría en 44DC? Es el contexto donde Santiago escribe, contexto que podemos ampliar a nuestra era, lugares del planeta donde declararse cristiano es sinónimo de muerte. Escribe a personas que han perdido sus hogares y posesiones, que sufren porque son explotados por los ricos, llevados a juicio, difamados por creer en el nombre de Jesús (2:6-7).

2Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas,
3sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia

¡Qué extraño! (¿En qué planeta vives hermano?) Santiago vive en seguridad en Jerusalén,  escribe a quienes han perdido todo. Parece estar fuera de la realidad, ignorante de las pruebas diarias que sufren los demás (y algunos dirían que se trata del típico pastor que sabe escribir sermones pero no tiene idea del sufrimiento diario de sus ovejas).
Sin embargo Santiago está conectado. Vivió la muerte de Esteban, la persecución inicial y la dispersión de la iglesia de Jerusalén a Judea y Samaria (Hechos 8:1). Santiago conoce su tarea pastoral. Habla palabras de estímulo. Exhorta a regocijarse, al igual que Pedro y Pablo (Romanos 5:3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y 1 Pedro 1:6 En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas).

Santiago repite el mismo pensamiento del Señor Jesús en las Bienaventuranzas (Mateo 5:11-12 Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros; Lucas 6:22-23 Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecen, cuando os apartan de sí, os colman de insultos y desechan vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Alegraos en ese día y saltad de gozo, porque he aquí, vuestra recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban de la misma manera a los profetas). Literal, Santiago dice “no te llenes de amargura por causa de adversidad, más bien alégrate.” Asunto de voluntad, no de sentimientos, compromiso consciente y decidido como creyentes. Si le damos más valor a la comodidad que al carácter, entonces las pruebas nos resultarán molestas.

gozo
Del lat. gaudium.
1. Sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles.
2. Alegría del ánimo [sentimiento grato y vivo manifestado con signos exteriores].
3. Llamarada que levanta la leña menuda y seca cuando se quema.

¿Qué deseas para tu alma? Es verdad que las tribulaciones son dolorosas, pero cuando nos acercamos a las pruebas con la actitud del apóstol descubriremos que el punto central es esperanza: estar cerca del Señor, sensibles a Su presencia, Su bondad, amor y gracia. Como cuando damos a luz, los dolores de parto no son fáciles pero los soportamos porque sabemos que hay un propósito, sufrimos pero con esperanza (Juan 16:21 Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo).

¿Qué deseaba nuestro Señor? (Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza…). Piensa: 33 años de su vida en este mundo, viviendo sin pecado…

¿No tienes cicatrices?
¿Alguna oculta en pie, mano o costado?
Te oigo cantar altivo, y a tu lado
te alaban por tus triunfos tan felices…
¿No tienes cicatrices?

¿No estás tampoco herido?
Yo sí lo fui por hábiles arqueros.
Rodeado de brutales cancerberos,
sangrante hasta la cruz fui conducido.
¿Tampoco estás herido?

¿No hay “marcas del Señor”?
Pues como Cristo el siervo habrá de ser,
y han de herirse sus pies en el deber.
¿Exento estás? ¿Y eres mi servidor?
¿Cómo pruebas tu amor?

Amy Carmichael (El cordón dorado)
(India, 1867-1951)

Santiago ofrece una progresión de ideas: fe → tribulaciones → perseverancia → perfección [madurez]. O que el objetivo final de soportar las pruebas es llevarnos a madurez en la fe. La Filosofía puede instruir a guardar calma en la tribulación, pero el Cristianismo enseña a guardar gozo -mantener una actitud de gozo- porque tales ejercicios proceden del amor, no de la ira, del Señor. Son marcas de adopción. Aprendamos a ver las tribulaciones como oportunidades de Dios para crecer en madurez, para valorar la madurez cristiana por encima de nuestra comodidad.
Somos adictas a la comodidad. Vivimos en una cultura que exalta la comodidad.

hermanos míos… una apelación íntima, directa, que coloca al escritor al mismo nivel de nosotras (no como algunos que se refieren a sí mismos en tercera persona), quiere que sepamos que sus palabras son para nosotras. Al menos en 15 ocasiones Santiago utiliza el término “hermanos”. En sentido nacionalista, todos los judíos son hermanos (Exodo 2:11; Deut 15:3; Mateo 5:47; Hechos 13:26). Pero Santiago tiene en mente otro concepto, escribe a judíos cristianos porque ellos son sus hermanos espirituales. En tiempos del NT y en muchas iglesias hoy en día la palabra hermano(a) se refiere a colegas creyentes.

diversas pruebas… Ningún creyente tiene garantía de que vivirá una vida tranquila y pacífica, libre de pruebas. Muchas veces y de manera súbita tropezamos con las pruebas y tiempo más tarde empezamos a comprender por qué Dios nos ha puesto a prueba. Cuando abrimos los ojos, ver la bondad y misericordia del Señor nos llena de gozo y felicidad. Es por ello que Santiago exhorta a sus lectores a considerar las pruebas como causas de gozo. Como creyentes debiéramos ver la mano de Dios en todo.

sabiendo que la prueba de vuestra fe… ¿Sabemos? Las pruebas no suceden al azar, no son porque sí. Dios está detrás de cada prueba y cada tribulación. Quiere que aprendamos por experiencia, que no solo veamos sino que sintamos Su mano, que pongamos nuestra mano en Su mano. La fe que denota el pasaje, probada en tribulaciones, consiste en la creencia del poder, la Palabra y las Promesas de Dios y en fidelidad y constancia en el Señor Jesucristo. Y que en cada adversidad pongamos nuestra confianza en El como Padre. Dios está en control de cada situación y nos da exactamente lo que necesitamos: alegrías y tristezas, tribulaciones y triunfos.
Como dice un refrán árabe “la luz del sol crea desiertos.” Amada, considera tu gozo cuando aparecen nubes negras sobre tu cabeza, ¡te darán lluvias de bendiciones! No anheles continuar viviendo en el desierto de tu alma por miedo a que llueva; aprende a ver cada prueba como una oportunidad de Dios para crecer en madurez, para valorar la madurez cristiana más que tu propia comodidad.

Nos encanta la comodidad. Vivimos en una cultura que exalta la comodidad. Olvidamos que un país solamente lleno de sol acaba en desierto. Tenemos que aprender a olvidar la comodidad.

produce [desarrolla] paciencia (perseverancia)… para el creyente, experimentar una prueba significa refinamiento del proceso: la prueba de una gracia produce otra. (Proverbios 27:21 El crisol es para la plata y el horno para el oro, y al hombre se le prueba por la alabanza que recibe). Refinar el proceso es quitar impurezas; observen que la cantidad de oro permanece igual, pasiva, al refinarlo.
Pero la fe NUNCA es pasiva, debe ser ACTIVA, como señala Santiago: fe acompañada de obras -acciones- pues de lo contrario está muerta (2:17). La apatía estoica -resignación- produce insensibilidad a la aflicción. La paciencia activa produce triunfo sobre el dolor.

Desarrollar significa trabajar hasta completar algo (Filipenses 2:12b …ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor).

Perseverancia es una cualidad que demanda admiración. No tiene nada en común con resignación. Algunos creen que, como son incapaces de evitar circunstancias, deben resignarse a ellas. “Lo que será, será.” Resignarse es un acto pasivo; termina en derrota. Perseverar es activo; termina en triunfo. El creyente persevera en el Señor Jesús, Autor y Consumador de la Fe (Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios; Romanos 5:3-5).
El creyente confía en Dios por ayuda, fortaleza, consuelo. Sabe que Dios siempre responde a la fe y provee los medios para soportar el período de prueba.

NOTA: se necesita paciencia mientras dure la aflicción o el problema, pero cuando éste termina, la paciencia no tiene razón de ser. Sin embargo el pasaje es de una característica interior permanente y de fortaleza que aumenta cada vez que se soporta con paciencia y confianza una prueba, por ello es mejor hablar de perseverancia.

El creyente que sabe perseverar se aferra a Dios en fe, persiste en hacer la voluntad de Dios y no se distrae de su propósito de servir a Dios.

perseverar
Del lat. perseverāre.
1. Mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión.
2. Durar permanentemente o por largo tiempo.

resignación
1. Entrega voluntaria que alguien hace de sí poniéndose en las manos y voluntad de otra persona.
2. Someterse, entregarse a la voluntad de alguien
3. Conformidad en las adversidades.

paciencia
Del lat. patientia.
1. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
4. Lentitud para hacer algo.
5. Tolerancia o consentimiento en mengua del honor.

4 y que la paciencia [perseverancia] ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.

Santiago repite el concepto de perseverancia. Alude a las enseñanzas del Señor Jesús (Mateo 10:22 Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo; 24:13 Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo).

Ahora bien, es imposible apresurar la perseverancia. Requiere tiempo (una fractura, por ejemplo… no apoyar, etc.). Pablo oró para que le fuera removido el aguijón en la carne (2 Corintios 12:8-9 Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí). Observa el término “perfeccionar,” Santiago usa la misma palabra “perfecto resultado.” Esto es, no interfieras con el plan de Dios para tu vida. Persevera en tus pruebas, de manera que la obra que Dios empezó en ti sea llevada a perfección (Salmo 138:8 El SEÑOR cumplirá su propósito en mí; eterna, oh SEÑOR, es tu misericordia; no abandones las obras de tus manos).

Observen el paralelismo, una de las características de la escritura semítica; el v.4 repite la idea del anterior y explica su significado:
La prueba de tu fe completa la virtud de perseverancia.
Que la perseverancia lleve a cabo su obra completamente.

Así como el árbol crece hasta dar fruto, otorga a la perseverancia su tiempo completo.

perfectos [maduros] y completos… ¿Qué significa “perfectos”? ¿Sin pecado? No, porque sabemos que todos tropezamos muchas veces. Más bien Santiago nos hace pensar en el concepto de totalidad, es decir, “no dejar atrás ningún punto.” Madurar, en pocas palabras (progreso y desarrollo en más y más partes del carácter piadoso). Otro sinónimo de maduro es “completo.”

totalidad
1. Cualidad de total.
2. todo (‖ cosa íntegra).
3. Conjunto de todas las cosas o personas que forman una clase o especie.
4. Período de discusión relativo a una ley o propuesta en que se examina lo esencial de su tendencia antes de pasar al articulado o detalles.

sin que os falte nada… es sinónima con la idea de completo: el concepto de que todas las partes funcionan.

Si hemos recibido todas las partes necesarias para ser maduros, completos, y si Dios nos ha dado todas las cosas y no falta nada, luego entonces deberíamos ser capaces de soportar las tribulaciones que Dios nos da. Y como Dios nos ha equipado completamente, luego entonces somos capaces de perseverar en fe.

La perseverancia es inseparable de la santidad. Porque no depende de su propia y libre voluntad o de su libre albedrío, sino de la firmeza del decreto de elección, que nace del amor gratuito y firme de Dios el Padre, de la eficacia del mérito e intercesión de Cristo, la permanencia del Espíritu, de la simiente de Dios en ellos y de la naturaleza del pacto de la gracia.
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Unicornio

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Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo dejé
y desapareció.
Cualquier información bien la voy a pagar,
las flores que dejó
no me han querido hablar.

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si se extravió.
Y yo no tengo más
que un unicornio azul,
si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré…
mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Mi unicornio y yo hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad,
con su cuerno de añil
pescaba una canción
saberla compartir
era su vocación.

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más que un unicornio azul
y, aunque tuviera dos,
yo solo quiero aquél,
cualquier información
la pagaré.

Mi unicornio azul,
se me ha perdido ayer,
se fue.

Silvio Rodríguez
Cuba (1946 – )
Del álbum “Unicornio”, 1982

Apuntes a Génesis

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TEMA VI. MELLIZOS Génesis 26:34-28:1-6

El conflicto familiar surge con toda su fuerza. La tensión inicia con el secreto plan de Isaac de bendecir a Esaú, sube de nivel en los planes de Rebeca y la «brillante» ejecución de Jacob. Por instantes Isaac parece adivinar de quién se trata, pero se alcanza el clímax  cuando Isaac bendice a Jacob.
Esaú llega tarde, alcanza lo que llamaremos una “anti-bendición” y finalmente el plan de Rebeca para evitar la muerte de sus hijos, de Jacob a manos de Esaú, y de Esaú condenado por asesinato.

La escena contiene 7 diálogos: Isaac y Esaú (v.1-4), Rebeca y Jacob (v.5-17), Isaac y Jacob disfrazado como Esaú (v.18-29), Isaac y Esaú (v.30-40), Rebeca y Jacob (v.41-45), Rebeca e Isaac (v.46), Isaac y Jacob (28:1-5). En la narración hebrea común solo conversan dos por lo general, uno cada vez; en esta escena llama la atención el número y la manera de encuentros por separado, lo cual sugiere exclusión intencional, reflejando las profundas divisiones internas de la familia.

El verso donde se menciona el matrimonio de Esaú con mujeres hititas viene siendo el marco de referencia para interpretar los sucesos posteriores, provee terreno para la estrategia de Rebeca de buscar la bendición para Jacob no importa los medios.

34Cuando Esaú tenía cuarenta años, se casó con Judit, hija de Beeri hitita, y con Basemat, hija de Elón hitita; 35y ellas hicieron la vida insoportable [amargura de espíritu] para Isaac y Rebeca.
El profano Esaú menosprecia la visión divina otorgada a Abraham de santificar la tierra a través de la descendencia. No tiene excusa porque se trata de mujeres hititas, pueblos canaanitas malvados (Las mujeres ajenas al pueblo de Israel, Tamar, Rahab, Ruth, Betsabé, que participaron en el linaje de Cristo fueron leales al pueblo de Israel). Esaú debía saber que Dios había condenado dichos pueblos.

27 1Y aconteció que siendo ya viejo Isaac, y sus ojos demasiado débiles para ver, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él le respondió: Heme aquí. 2Y dijo Isaac: Mira, yo soy viejo y no sé el día de mi muerte. 3Ahora pues, te ruego, toma tu equipo, tu aljaba y tu arco, sal al campo y tráeme caza; 4y prepárame un buen guisado como a mí me gusta, y tráemelo para que yo coma, y que mi alma te bendiga antes que yo muera.

Isaac tiene 100 años de edad. ¿Cuál es la diferencia entre primogenitura y la bendición?
La bendición constituye una profecía, es irreversible, inalterable, es compromiso total. Es como la corona de la primogenitura, por decirlo de alguna manera.
Aunque viejo y con problemas de salud, en realidad no estaba para morirse, de hecho algunos comentaristas dicen que vivió 80 años más!
¿Por qué llama solo a Esaú? ¿En privado? La bendición era un acto público (49:1, 28; 50:24-25; Deuteronomio 33:1), la costumbre era llamar a toda la descendencia. Debió llamar a ambos hijos, pero no, observen al distinguido patriarca buscando pasar por alto, activamente, la expresa voluntad divina proclamada.
Quiere bendecir a Esaú a toda costa, sigue la preferencia de sus apetitos: caza de un buen guisado como a mí me gusta. La caza de Esaú porque ama lo que este hijo le pone en la boca y se olvida de la amargura de su propio corazón secundaria a los matrimonios de este hijo y a su falta de perspicacia espiritual.
perspicacia
Del lat. perspicacia.
1. Agudeza y penetración de la vista.
2. Penetración de ingenio o entendimiento.

El narrador censura a este hombre mayor, quien a su avanzada edad se parece a su hijo Esaú, no a su padre Abraham, quien prioriza lo físico sobre lo espiritual. Isaac, el precioso hijo de un gran padre, es ahora el padre engañado de un hijo maquinador. Isaac sabe que Jacob es quien ha sido escogido por Dios para recibir bendición y primogenitura. Pero lo excluye de la escena.

5Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esaú. Y cuando Esaú fue al campo a cazar una pieza para traer a casa, 6Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo: He aquí, oí a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú, diciéndole: 7“Tráeme caza y prepárame un buen guisado para que coma y te bendiga en presencia del Señor antes de mi muerte.” 8Ahora pues, hijo mío, obedéceme en lo que te mando. 9Ve ahora al rebaño y tráeme de allí dos de los mejores cabritos de las cabras, y yo prepararé con ellos un buen guisado para tu padre como a él le gusta. 10Entonces se lo llevarás a tu padre, que comerá, para que te bendiga antes de su muerte.

Rebeca no es ninguna mujer pasiva. Sus valores espirituales son los adecuados, pero su método es deplorable. ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS? Explotar la debilidad de un ciego no solo es algo inhumano sino algo que Dios mismo vigila desde los cielos (Levítico 19:14; Deuteronomio 27:18).
Rebeca e Isaac no se comunican, conspiran uno contra el otro.
Rebeca organiza todo un plan, reconoce que el momento es crítico “Dios no está actuando aquí, ¿qué pasa? resolveré yo!” Ella ordena a Jacob lo que debe hacer, y que obedezca.

11Y Jacob dijo a su madre Rebeca: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velludo y yo soy lampiño. 12Quizá mi padre me palpe, y entonces seré para él un engañador y traeré sobre mí una maldición y no una bendición.

¡Vaya respuesta! En lugar de amonestar a su madre, las palabras de Jacob revelan dónde está su preocupación: para nada le preocupa la moral del asunto, sino ser atrapado.

Discurso y acciones revelan claramente las personalidades expuestas: Esaú, hombre violento y sin dirección; Isaac, sensual y débil; Rebeca, manipuladora y astuta; Jacob, oportunista y sin principios.

13Pero su madre le respondió: Caiga sobre mí tu maldición, hijo mío; solamente obedéceme, y ve y tráemelos. 14Y él fue, los tomó y los trajo a su madre; y su madre hizo un buen guisado, como a su padre le gustaba. 15Entonces Rebeca tomó las mejores vestiduras de Esaú, su hijo mayor, que tenía ella en la casa, y vistió a Jacob, su hijo menor; 16le puso las pieles de los cabritos sobre las manos y sobre la parte lampiña del cuello, 17y puso el guisado y el pan que había hecho en manos de su hijo Jacob.

Rebeca apuesta porque sabe que el mayor servirá al menor. Cierto que no recae ninguna maldición sobre ella, pero el precio que pagó por su engaño fue muy alto. Nunca más volvió a ver su adorado hijo, desaparece de la escena y la única muerte que se menciona más adelante es la de su nodriza Débora.

18Entonces él fue a su padre, y dijo: Padre mío. Y éste respondió: Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío? 19Y Jacob dijo a su padre: Soy Esaú tu primogénito. He hecho lo que me dijiste. Levántate, te ruego. Siéntate y come de mi caza para que me bendigas.
20E Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la has encontrado tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque el Señor tu Dios hizo que así me acaeciera.

Un saludo parco, que contrasta con la exhuberancia de Esaú (v.31). Y la blasfemia: el Señor tu Dios… ¿Tomar el nombre de Dios en vano? Vean aquí: engañar invocando el nombre del Señor. No dice mi Dios, tampoco.

21Isaac entonces dijo a Jacob: Te ruego que te acerques para palparte, hijo mío, a ver si en verdad eres o no mi hijo Esaú. 22Jacob se acercó a Isaac su padre, y él lo palpó y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú. 23Y no lo reconoció porque sus manos eran velludas como las de su hermano Esaú, y lo bendijo. 24Y le preguntó: ¿Eres en verdad mi hijo Esaú? Y él respondió: Yo soy. 25Entonces dijo: Sírveme, y comeré de la caza de mi hijo para que yo te bendiga. Y le sirvió, y comió; le trajo también vino, y bebió. 26Y su padre Isaac le dijo: Te ruego que te acerques y me beses, hijo mío. 27Y él se acercó y lo besó; y al notar el olor de sus vestidos, lo bendijo, diciendo:

Isaac se apoya totalmente en sus sentidos físicos: tacto, gusto, nariz… es interesante que al oler el aroma de los vestidos de Esaú (parece que Esaú vivía en casa con las mujeres hititas, por la rapidez con que Rebeca buscó la ropa) entonces Isaac se entrega. Permite que sus sentidos físicos le guíen en un asunto espiritual.
La bendición se refiere a fertilidad y dominio; descripciones de Jacob (v.27), de lo que recibirá (v.28) y de sus futuras relaciones (v.29), utilizando un lenguaje profético lleno de imágenes de la Tierra Prometida (Deuteronomio 7:13) y las mismas palabras que Dios dio a Rebeca antes de que los niños nacieran.

He aquí, el olor de mi hijo
es como el aroma de un campo que el Señor ha bendecido.
28 Dios te dé, pues, del rocío del cielo,
y de la grosura de la tierra,
y abundancia de grano y de mosto.
29 Sírvante pueblos,
y póstrense ante ti naciones;
sé señor de tus hermanos,
e inclínense ante ti los hijos de tu madre.
Malditos los que te maldigan,
y benditos los que te bendigan.

Por favor tomen nota: el fin no justifica los medios. Rebeca y Jacob obran con engaño, ni la costumbre humana ni virtud moral alguna hacen a Jacob merecedor de tal bendición.
Jacob no merece esta bendición, sin embargo le es otorgada.
¿Te molesta esto? ¿Te irrita?

Seamos cuidadosas. Porque somos iguales a Jacob. Dios nos habla y bendice de la misma manera que a Jacob, y tampoco lo merecemos. El tiene misericordia de quien El quiera tener misericordia.

Hablar de la soberanía de Dios es terreno que debiéramos conocer mejor, pero no es así por la sencilla razón de que en el corazón del tema se halla la palabra control. La pregunta es ¿qué tanto control tiene Dios?
La Escritura señala con toda claridad que Dios controla todas las cosas, no muchas o la mayoría, sino todas las cosas. Sin límites. Lo que desea, El hace.

Piper: la palabra “soberanía» no está en la Biblia, pero he aquí la forma como lo dice: “Yo Soy Dios, y no hay otro Dios… Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero” (Isaías 46:9-10). “El hace Su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga Su mano y le diga ¿Qué haces?” (Daniel 4:35). “Pero si El determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. El, pues, acabará lo que ha determinado de mí” (Job 23:13-14). “Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho” (Salmo 115:3).
Esta doctrina es tan preciada porque sabemos que el gran deseo de Dios es mostrar misericordia y bondad con aquellos que confían en El (Efesios 2:7; Salmo 37:3-7; Proverbios 29:25).

Wilkin: puesto que Dios controla todas las cosas, en última instancia obra para nuestro bien, hasta en aquello que otros hayan querido hacernos mal.
El obra activamente a través de nuestra obediencia; también puede hacerlo pasivamente a través de nuestra desobediencia, como en el caso de los hermanos de José. Soberanía divina y responsabilidad humana van de la mano, son verdades paralelas simultáneas (1 Crónicas 29:11-12).

Isaac es una figura irónica. Intenta desviar los planes de Dios, pero su propio engaño es desviado por el engaño de Rebeca y Jacob. En un momento de increíble ironía bendice a Jacob creyendo que lo hace a Esaú y deposita tan grande bendición sobre Jacob que no deja nada al hijo suyo favorito.

30Y sucedió que tan pronto como Isaac había terminado de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de la presencia de su padre Isaac, su hermano Esaú llegó de su cacería. 31Y también él hizo un buen guisado y lo trajo a su padre, y dijo a su padre: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que tú me bendigas.
32Y su padre Isaac le dijo: ¿Quién eres? Y él respondió: Soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.
33Y tembló Isaac con estremecimiento muy grande, y dijo: ¿Quién fue entonces el que trajo caza, antes de que tú vinieras, y me la trajo y yo comí de todo, y lo bendije?
Sí, y bendito será.

¿Por qué tiembla Isaac? Se da cuenta de lo que ha sucedido pero más importante, que ciertamente Jacob será bendito.

34Al oír Esaú las palabras de su padre, clamó con un grande y amargo clamor, y dijo a su padre: ¡Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío! 35Y él respondió: Tu hermano vino con engaño, y se ha llevado tu bendición. 36Y Esaú dijo: Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces. Me quitó mi primogenitura, y he aquí, ahora me ha quitado mi bendición. Y añadió: ¿No has reservado una bendición para mí?

¿Le quitó la primogenitura? No, Esaú se la dio. Pero ahora el menor arrebata la bendición, cierto. Jacob es sinónimo de Suplantador, al punto que Jeremías utiliza el mismo lenguaje cuando escribe “más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” (Jeremías 17:9).
Igual que su padre, Esaú no tiene discernimiento. Tiene visión de águila, fuerza de oso, pies de gacela, el favor de su padre, quien ama la caza de su hijo. Sin embargo le falta lo esencial, la virtud que agrada a Dios: fe.
Esaú reacciona a lo inmediato, no reflexiona en lo futuro. Menospreció ser parte del destino de Abraham.

37Pero Isaac respondió, y dijo a Esaú: He aquí, yo lo he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus parientes; y con grano y mosto lo he sustentado. En cuanto a ti ¿qué haré, pues, hijo mío? 38Y Esaú dijo a su padre: ¿No tienes más que una bendición, padre mío? Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío. Y Esaú alzó su voz y lloró. 39Entonces su padre Isaac respondió, y le dijo:
He aquí, lejos de la fertilidad de la tierra será tu morada,
y lejos del rocío que baja del cielo.
40Por tu espada vivirás,
y a tu hermano servirás;
mas acontecerá que cuando te impacientes,
arrancarás su yugo de tu cerviz.

La anti-bendición que recibe describe una tierra árida, de poca agua, exactamente la clase de tierra donde morará el pueblo de Edom.
Esaú cosecha lo que ha sembrado, aunque sufre también la injusticia de las maniobras de Jacob. Tristemente, no queda más que una anti-bendición para este hijo; no hay dominios, ni fertilidad, una parodia. Vivirá, pero será una vida dura; sus descendientes subsistirán cazando gente, sin embargo los israelitas no caerán ante el depredador.
La profecía sobre el yugo se cumple en 2 Reyes 8:20,22.

41Esaú, pues, guardó rencor a Jacob a causa de la bendición con que su padre lo había bendecido; y Esaú se dijo: Los días de luto por mi padre están cerca; entonces mataré a mi hermano Jacob. 42Cuando las palabras de Esaú, su hijo mayor, le fueron comunicadas a Rebeca, envió a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: Mira, en cuanto a ti, tu hermano Esaú se consuela con la idea de matarte.
43Ahora pues, hijo mío, obedece mi voz: levántate y huye a Harán, a casa de mi hermano Labán. 44Y quédate con él algunos días hasta que se calme el furor de tu hermano; 45hasta que la ira de tu hermano contra ti se calme, y olvide lo que le hiciste. Entonces enviaré y te traeré de allá.
¿Por qué he de sufrir la pérdida de vosotros dos en un mismo día?
46Y Rebeca dijo a Isaac: Estoy cansada de vivir a causa de las hijas de Het; si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué me servirá la vida?

Rebeca otra vez, con su plan B. Disfraza el exilio de Jacob con el tema del matrimonio de Esaú, utiliza lenguaje manipulador que una vez más revela la pobreza de Isaac y el tipo de relación que mantenían como esposos. Sus palabras hieren en el punto preciso a Isaac, porque este sabe muy bien que su hijo mayor quebrantó el pacto de Abraham, hay una sutil amonestación contra el desmedido favoritismo de Isaac por Esaú, una amonestación fríamente calculada para lograr su propósito de favorecer la huida y vida de Jacob.

Manipulación (Lou Priolo).
Para un creyente, es utilizar medios no bíblicos para controlar e influenciar a otros; más específico, a menudo es un intento de obtener control sobre otro individuo o una situación al evocar una reacción emocional más que una respuesta bíblica. A menudo se acompaña de intimidación. Implica coerción egoísta sobre alguien para hacer/inhibir un curso particular de acción mediante el uso (directo o indirecto) de la sensación de algún tipo de amenaza.

Ciertamente no podemos saber lo que pasa en el corazón ajeno sin que éste nos diga; la Biblia prohíbe hacer juicios sobre los pensamientos y motivaciones de otros (1 Corintios 5:4), de modo que nuestro propósito NO es leer la mente ajena sino más bien aprender a reconocer lo que realmente existe tras una conducta manipuladora, de tal manera que podamos ministrar (servir) a otros a identificar y/o corregir las actividades pecaminosas de su corazón [y del nuestro].

En la primera columna de la tabla anexa encontramos una lista de lo más común, es importante recordar que quien manipula (alias el personaje) pudiera ser/no ser consciente de que está siendo manipulador(a). La realidad es que se trata de un concepto aprendido desde edades muy tiernas: el niño(a) entrenado al darse cuenta que ciertas acciones o palabras le hacen obtener lo que desea; así que practica y practica hasta la destreza, quizás incluso sin darse cuenta de la situación.
La segunda columna se refiere a la posible respuesta emocional que se pretende obtener en el corazón de la víctima (para estas alturas mucho(a)s ya saben lo que hacen y persiguen sus deseos egoístas hasta con venganza, cielos).
La tercera columna identifica el propósito egoísta de la trama.
La cuarta columna sugiere motivaciones posibles. Cosas que se aman desordenadamente (¿disposición a pecar para conseguir tal o cual cosa?), tan intensamente, que el personaje está dispuesto a lo que sea, incluyendo conductas pecaminosas, para satisfacer su deseo.

Conducta de quien manipula

Posible deseo de respuesta en la víctima

Deseo real del personaje

¿Idolatría posible?

acusaciones

culpa

morosidad

amor al placer

críticas

avergonzar

evitar obligación

amor al poder

llantos

avergonzar

cambiar la mente

amor a ser alabado

¿por qué…?

herir

morosidad

amor al $

énfasis obligaciones

ira

estándares imposibles, no bíblicos

amor a lo que sea

malhumor, berrinche

temor, ansiedad, intimidar

influenciar, controlar decisiones

retirar afecto

estar “arriba”

el hielo

obtener lo que quiere

abuso físico

adulación…

Muy posiblemente hay algo que el manipulador desea tanto que está dispuesto a luchar, incluso recurrir a métodos pecaminosos para obtener lo que desea. Tales personajes a menudo se muestran como “heridos”, “lastimados”, “temerosos” cuando la verdad es que son agresivos y hostiles guerreros:
Santiago 4:1-3 ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres.

Cuando un individuo recurre a manipulación para obtener algo, se debe a que ese algo está equivocado. No es que necesariamente sea pecaminoso en sí mismo, sino en que anhelan ese algo en forma desmedida. Un creyente dispuesto a pecar al manipular a otros para obtener lo que quiere es evidencia de que ha fabricado un ídolo. Un anhelo idólatra es todo aquello que deseamos tanto que estamos dispuestos a pecar por ello.

28 1Y llamó Isaac a Jacob, lo bendijo y le ordenó, diciendo: No tomarás mujer de entre las hijas de Canaán. 2Levántate, ve a Padán-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre; y toma de allí mujer de entre las hijas de Labán, hermano de tu madre. 3Y el Dios Todopoderoso [El Shaddai] te bendiga, te haga fecundo y te multiplique, para que llegues a ser multitud de pueblos. 4Y te dé también la bendición de Abraham, a ti y a tu descendencia contigo, para que tomes posesión de la tierra de tus peregrinaciones, la que Dios dio a Abraham. 5Entonces Isaac despidió a Jacob, y éste fue a Padán-aram, a casa de Labán, hijo de Betuel arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y Esaú.

El hombre casero, amante del hogar, fuera del hogar. Noten el orden: ahora va Jacob en primero.
El contraste con Abraham y los 10 camellos recargados de joyas y objetos preciosos y he aquí Jacob huyendo solo con lo que tiene puesto, con una piedra por almohada…

6Y vio Esaú que Isaac había bendecido a Jacob y lo había enviado a Padán-aram para tomar allí mujer para sí, y que cuando lo bendijo, le dio órdenes, diciendo: No tomarás para ti mujer de entre las hijas de Canaán, 7y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padán-aram. 8Vio, pues, Esaú que las hijas de Canaán no eran del agrado de su padre Isaac; 9y Esaú fue a Ismael, y tomó por mujer, además de las mujeres que ya tenía, a Mahalat, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nebaiot.

Esaú de nuevo queriendo ganar el favor de su padre, no tiene ese sentido espiritual para poder conectarse a su familia. Increíble pero apenas ahora se da cuenta que casarse con canaanitas no es apropiado en esta familia.
Así que busca donde las hijas de Ismael, ¡la descendencia rechazada de Abraham!
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Apuntes a Santiago

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TEMA 1. LA INTRODUCCION

¿Quién escribió el libro de Santiago?
A) Santiago el hijo de Zebedeo falleció en 44 DC. Cuando inició la persecución contra los judíos.
B) Santiago, el hermano de Jesús… ¿alguien que creció en la misma casa?
En Hechos 15 tenemos el capitulo sobre el Concilio en Jerusalén, donde se toca el tema de creyentes no judíos, y qué hacer con ellos. Santiago dice “tenemos que ser amables, recibamos estas personas con amor” y se nota que este hombre tenía autoridad, respeto, era la cabeza de la Iglesia (Gálatas 1:19; 2:9;12) y fue quien recibió a Pablo para escuchar su reporte sobre misiones al mundo gentil (Hechos 21:18). Además, al comparar este capitulo de Hechos con el libro de Santiago vemos similitud en frases, estructura, etc.
Este Santiago era conocido como El Justo por su reputación de piedad.
El historiador Eusebio relata que también era conocido como “rodillas de camello viejo” porque oraba tanto tiempo por su rebaño que sus rodillas se había puesto duras y anchas como las de un camello. Y pienso que oraba por este libro por la multitud de mandatos que contiene, ¡y por nosotros sus futuros lectores!
Murió en 62DC, violentamente, lo tiraron del techo del templo pero no murió, así que lo apedrearon y luego remataron. Uno de los primeros mártires.

¿Cuándo fue escrito?
Santiago habla mucho de tribulaciones, si recordamos, la persecución inició en 44DC. De modo que este libro fue escrito entre 44 y 49DC, lo cual es muy significativo: probablemente es el primer libro escrito de todo el Nuevo Testamento! Antes que las cartas de Pablo, y que los Evangelios.

¿A quién fue escrito?
v.1 la dispersión. Luego de la deportación de las 10 tribus de Israel hacia Asiria (2Reyes 17:6) y el exilio de las dos tribus a Babilonia (2Reyes 25:11), miles de judíos vivían fuera de los límites de su nación. Estos judíos devotos volvían a Jerusalén para la Fiesta de Pentecostés; es decir que oyeron el evangelio de Jesucristo, se convirtieron, y regresaron a sus lugares de residencia. Los que permanecieron en Jerusalén fueron perseguidos y exiliados luego de la muerte de Esteban (Hechos 8:1; 11:19).
La carta se dirige a judíos cristianos que viven fuera de Jerusalén.

¿Cuál es su estilo literario?
Es una epístola, pero muy parecida a un sermón, en el estilo de los Libros Sapienciales del Antiguo Testamento (Proverbios, Cantares). El libro contiene ecos muy cercanos de las enseñanzas de Cristo, más que cualquier otro libro. Para empezar, hay 20 referencias al Sermón del Monte (Mateo 5:3-7:27; Lucas 6:20-49).
Es claro que Jesús repetía muchas de sus enseñanzas, Santiago tiene que haberlas oído.
Hay 40 referencias al AT, de modo que Santiago es muy especifico en los temas que selecciona.

¿Cuál es el tema central del libro?
Que sepamos cómo vivir en santidad en cada una de las áreas prácticas de nuestra vida. ¿Cómo luce – cómo es- la fe genuina? ¿La definición en cada tema?

v.1 Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo: A las doce tribus que están en la dispersión: Saludos.
¿Por qué no enseña sus credenciales en este primer verso? ¿Por qué no dice “Santiago el hermano de Jesús”?
La palabra traducida como “siervo” en realidad significa “alguien nacido en esclavitud.” Alguien cuyas necesidades -todas- serían provistas por su Amo. La palabra “Señor” es Kirios, que en el AT es Adonai -una palabra aplicada solo al Padre- que quiere decir el Unico Soberano (el Amo de esclavos), y “Cristo” es la palabra griega para Mesías. De modo que Santiago aquí escribe que es “esclavo de Dios, y del Soberano Jesús, su Mesías.”

¿Por qué empieza con tanta humildad?
Piensen por un instante en tener un hijo como Jesús y lo que sería para los otros hermanos convivir con alguien así… ¿Cómo le haría María para balancear los hermanos? ¿Se darían cuenta que no pecaba? ¿Que no ofendía a nadie y sin embargo levantaba rencillas como luego cuando fue grande?
Si alguien conoció bien a Jesús tiene que haber sido Santiago (griego Jacobo): crecieron dentro de la misma familia, comían juntos, jugaron juntos, trabajaron juntos.

Tomen nota de la actuación de los queridos hermanos:

Marcos 6:1-3 …¿no es el carpintero, hermano de…? ¿Quién es mencionado primero? Santiago, el más cercano en edad, por tanto el que más tiempo pasó cerca.
Marcos 3:13, 21 …su familia… ¿cómo se sentía la familia?
Juan 7:1-5 ¿Por qué no va a Judea? porque lo buscaban para matarle.
v.2 Jerusalén está en Judea.
v.3 ¡sus hermanos le dicen que vaya a Judea! v.5
Y recuerden que el mayor es Santiago.

Hechos 1:12,14 No creían ni les importaba pero ahora están aquí, totalmente transformados! ¿Qué pasó?
1 Corintios 15:3-7 ¡Jesús apareció a Santiago!
Santiago sabe ahora que Cristo es el Mesías, que murió, resucitó y vendrá otra vez, y he aquí en ¡fuerte abrazo con su hermano resucitado! Ha nacido de nuevo, ahora como un esclavo de Cristo el Mesías.
Santiago sabe que ofendió muchas veces, pero que ahora ha sido aceptado, perdonado y tiene nueva vida. Ser esclavo de Cristo es lo mejor que pudo haberle pasado. Se abstiene de presumir ser hermano, con toda humildad se auto denomina “siervo de Dios y del Señor JC” lo cual haríamos bien en imitar.

¿Y nosotros?
¿Creemos que somos iguales? Muchas veces es casual, pero en la Escritura nadie habla de Jesús como igual sino como el Señor Jesús, o Señor, o Rabí. Ni siquiera sus enemigos le decían Jesús, se acercaban con todo respeto.
E incluso los demonios dicen “Jesús hijo de Dios.”

¿Qué enseñas a tus hijos? ¿Que Jesús es su amigo sin haberle enseñado Su señorío?
¿Cómo manejamos el nombre de Cristo?

El libro de Santiago es un llamado a obediencia radical. ¿Quién atenderá mejor este llamado? Uno que se considera igual o uno que es esclavo?
Quiera el Señor encontremos esta humildad antes de empezar este libro.
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Banquete de tiranos

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Hay una raza vil de hombres tenaces,
de sí propios e inflados y hechos todos,
todos del pelo al pie
de garra y diente,
y hay otros
como flor que al viento exhalan
en el amor del hombre
su perfume.

Como en el bosque hay tórtolas y fieras,
y plantas insectívoras y puras,
sensitivas y claveles en los jardines,
de alma de hombres
los unos se alimentan,
los otros,
su alma dan a que se nutran
y perfumen su diente los glotones
tal como el hierro frío en las entrañas
de la virgen que mata,
se calientan.

A un banquete se sientan los tiranos
pero cuando la mano ensangrentada
hunden en el manjar del mártir muerto
surge una luz que les aterra:
flores, grandes como una cruz,
súbitos surgen y huyen
rojo el hocico y pavoridos
a sus negras entrañas los tiranos.

Los que se aman así,
los que la augusta razón
a su avaricia y gula pone,
los que no ostentan en la frente honrada
ese cinto de luz
que en el yugo funde
como el inmenso sol que en ascuas
quiebra los astros
que a su seno se abalanzan,
los que no llevan del decoro humano
ornado el sano pecho,
los menores y los segundones
de la vida,
solo son ruin y medro atentos
y no al concierto universal

Danzas,
comidas,
músicas,
areles,
jamás la aprobación de un hombre honrado;
y si acaso sin sangre hacer se puede,
hágase,
clávalos,
¡clávalos en el horcón más alto del camino!
por la mitad de la villana frente,
a la grandiosa humanidad traidores,
como implacable obrero
que a un féretro de bronce
clavetea,
los que contigo
se parten la nación a dentelladas.

José Martí
Cuba (1853-1895)
[Pablo Milanés Canta a José Martí, Album]

Apuntes a Génesis II

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TEMA VI. MELLIZOS  Génesis 25:19 hasta Génesis 28

De nuevo confrontamos la verdad de que los escogidos de Dios son seres fragmentados, manchados, para que sepamos que nuestra salvación “no depende de voluntad humana, sino de Dios, quien tiene misericordia” (Romanos 9:16).
Notarán que pasamos mucho tiempo hablando de Abraham, pero no hay mucho qué decir sobre Isaac. De hecho un comentarista ha escrito que “Isaac fue el hijo ordinario de un gran padre, y el padre ordinario de un hijo extraordinario.”
¿Quién fue Isaac? ¿Cómo fue su vida familiar?

19Estas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac.
Estas son las generaciones… Cada vez que leemos esta frase en Génesis indica que se abre una sección nueva. En el v.12 fue para notar la descendencia de Ismael, ahora se refiere a Isaac aunque el recuento histórico recae principalmente sobre Jacob.

20Tenía Isaac cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, arameo de Padán-aram, hermana de Labán arameo. 21Y oró Isaac al Señor en favor de su mujer, porque ella era estéril; y lo escuchó el Señor, y Rebeca su mujer concibió. 22Y los hijos luchaban dentro de ella; y ella dijo: Si esto es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar al Señor. 23Y el Señor le dijo:
Dos naciones hay en tu seno,
y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas;
un pueblo será más fuerte que el otro,
y el mayor servirá al menor.
24Y cuando se cumplieron los días de dar a luz, he aquí, había mellizos en su seno. 25Salió el primero rojizo [pelirrojo], todo velludo como una pelliza, y lo llamaron Esaú. 26Y después salió su hermano, con su mano asida al talón de Esaú, y lo llamaron Jacob [el que toma por el talón, suplantador]. Isaac tenía sesenta años cuando ella los dio a luz.

El marco de la escena lo conforma la edad de Isaac: 40 a 60 años. Significa que se ha pasado veinte años orando por la infertilidad de su mujer, mientras que Ismael se reproducía como un conejo. Ups. “¿Se habrá olvidado de mí el Señor?” “¿Por qué estoy aquí, como si nada se mueve?”

Interesante, vean la noticia: Dios separa. Desde el mismo principio Dios da a conocer Su voluntad sobre el vientre abultado de Rebeca (¡un ultrasonido celestial!).
Isaac fue el único patriarca monógamo, no recurrió al concubinato, pero la mujer indicada es estéril, resaltando una vez más el poder de Dios para proveer descendencia. Cualquier pretensión de futuro asegurado por derecho o reclamación es un error.
Ahora bien, la soberanía de Dios está llena de misericordia (Romanos 9:10-15).

Esta generación tiene que aprender lecciones de fe (Juan 1:1-13; Gálatas 1:15; Santiago 1:18) y entender que su semilla no es natural, sino sobrenatural.
Los hijos pelean dentro del vientre materno, la rivalidad progresa desde el útero, el problemático nacimiento, sus diferentes ocupaciones, el favoritismo de sus padres.

27Los niños crecieron, y Esaú llegó a ser diestro cazador, hombre del campo; pero Jacob era hombre pacífico [íntegro, civilizado], que habitaba en tiendas. 28Y amaba Isaac a Esaú porque le gustaba lo que cazaba, pero Rebeca amaba a Jacob.

Uno era el tipo deportista, dirigido a lo inmediato; otro el tipo civilizado, con miras más largas. La caracterización sirve para exhibir lo inmerecido de uno sin exagerar el valor del otro.
En la Escritura, la frase “diestro cazador” no tiene buena reputación.
Observen la nota, ¿por qué amaba Rebeca a Jacob? Porque se parecía a ella: una mujer de ciudad, civilizada. En cambio Isaac se proyecta en la vida de Esaú: el hijo lleva la vida que al padre le hubiera gustado ser, observen que apela a sus sentidos físicos, le gustaba lo que cazaba.
Como padres, somos así. Y luego ni siquiera nos damos cuenta.
Un matrimonio hecho en los cielos puede terminar disfuncional cuando un esposo prioriza el gusto de los sentidos sobre la voz del corazón.
Esaú es el favorito de Isaac, el escogido por antonomasia, el primogénito. Noten el paralelo con Abraham e Ismael, quien en un momento dado hizo el mismo tipo de elección.

Abraham falleció cuando los muchachos tenían 15 años de edad, así que conocieron al abuelo. Es fácil imaginarlos sentados en sus rodillas contándoles las bendiciones de la familia así como las promesas divinas. Pero estos jóvenes tendrán que realizar sus propias elecciones y encarar sus propias pruebas.

29Un día, cuando Jacob había preparado un potaje, Esaú vino del campo, agotado; 30y Esaú dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer un poco de ese guisado rojo, pues estoy agotado. Por eso lo llamaron Edom. 31Pero Jacob le dijo: Véndeme primero [hoy] tu primogenitura. 32Y Esaú dijo: He aquí, estoy a punto de morir; ¿de qué me sirve, pues, la primogenitura? 33Y Jacob dijo: Júramelo primero; y él se lo juró, y vendió su primogenitura a Jacob.

primogenitura
1. Dignidad, prerrogativa o derecho del primogénito.

Primogenitura implica honor y responsabilidad.
Vemos aquí cómo Jacob explota la miseria del hermano, lo considera presa fácil. Su falta de compasión y de hospitalidad es notable, ¡hasta comparado con Lot! En la traducción se pierde un poco el sentido, pero la forma como Jacob habla es la de un superior a un inferior, y además con sentido legal, un juramento.
La fealdad del carácter de Jacob es para recordarnos que gracia divina no es la recompensa de, sino la fuente, de rasgos nobles. Jacob necesita la gracia transformadora de Dios. Gracia que vence al pecado y transforma la naturaleza humana.

Primogenitura son los derechos del primer hijo (Exodo 4:22; Jeremías 2:3; 31:9). Tenía estatus privilegiado (Génesis 43:33; 49:3) y derecho sucesoral (2 Crónicas 21:3). Recibía doble porción de la herencia paterna (Deuteronomio 21:17); si, por ejemplo, habían 9 hijos, el primogénito recibía 2 y los otros 8 hijos se repartían 7 porciones. Si solo habían dos hijos, el primogénito heredaba todo.
La responsabilidad consistía en ser líder y protector de la familia.

La primogenitura era transferible; el hijo menor podía desplazar al mayor como en los casos de José/Judas y Rubén, Efraín/Manasés, Moisés/Aarón, David/sus 6 hermanos mayores, Salomón/Adonías.
En la familia de Abraham, quien poseyera el derecho de primogenitura heredaba el pacto de Abraham. Hebreos lo muestra como unidad (Hebreos 12:16-17).

34Entonces Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas; y él comió y bebió, se levantó y se fue.
Así menospreció Esaú la primogenitura.

El staccato de los verbos representa la conducta de este hombre: tan cruda e irreflexiva como sus palabras. Sacrifica lo permanente en el altar de la satisfacción inmediata.
Ni siquiera las hijas de Lot merecieron un juicio como el que Moisés escribe aquí de Esaú (Malaquías 1:3; Hebreos 12:16-17).

El narrador de Génesis define la naturaleza del pueblo escogido, al contrastar entre Jacob y Esaú: los escogidos, aún con sus imperfecciones, se caracterizan por compromiso a ser herederos de Abraham, hombres y mujeres de fe.
Los no escogidos carecen de este sentido de esperanza. Jacob se equivocó al crear esquemas contra su hermano, pero lo hizo porque creía, correctamente, que la primogenitura del linaje de Abraham e Isaac confería bendiciones y promesas tremendas. Con todas sus debilidades, Jacob mantuvo una visión de fe.

Isaac es el recipiente de la bendición familiar, poseedor de riquezas en ganados y tierras fértiles, de seguridad en medio de filisteos hostiles. Sin embargo la escena nos provee una visión íntima de los conceptos de primogenitura y bendición, nos enseña que el conflicto familiar no es la falta de bendición por parte del Señor, sino la falta de fe por parte de la familia de Isaac.
Dios siempre estará más preocupado con lo que hay dentro de nosotros, no con los sucesos a nuestro alrededor.

Saben, como ovejas de Su prado somos de las primicias de Sus criaturas (Santiago 1:18 En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas), primogénitas del Señor. ¿Valoramos este conocimiento? ¿Llevamos el honor y la responsabilidad del cargo? ¿O vivimos para la gratificación instantánea?

Lee ahora Génesis 26:1-35

La fe se manifiesta de maneras diversas. Abraham exhibió fe al obedecer los mandatos del Señor. Isaac al tener disposición de aceptar “piedras” (hambruna) dentro de la voluntad de Dios en lugar de buscar pan fuera de la voluntad divina. Cristo haciendo ambos, obedeciendo y aceptando (Mateo 4:3-4).
Ningún patriarca es perfecto. Isaac comparte algunas de las debilidades paternas, pero al igual que Abraham, no permite que sus fallas dañen su fe de modo permanente (bueno, no hasta ahora). A veces somos fuertes, a veces somos débiles.
Los fieles celebran la gracia de Dios y no se dejan abrumar por sentidos de culpa o ser destruidos por autocompasión.

Dios habla directamente a Isaac y claramente le dice “no vayas a Egipto.” ¿Por qué? Porque Isaac estaba en camino, en la misma dirección que su padre tomó años atrás.
Tristemente comete después el mismo error de Abraham con el otro Abimelec (parece que este nombre es más bien un título, como Faraón), y de nuevo vemos a un rey pagano con una moralidad superior al hijo de la promesa.
Mas para sorpresa nuestra, a este Isaac desobediente, miedoso, mentiroso, engañador… ¡Dios lo bendice ricamente! ¡¿Cómo?!

¡Ah la soberanía de Dios! Dios bendice a quien El quiere bendecir. El hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si alguna vez llegamos a creer que El nos ha dado gracia porque de alguna manera la merecemos, estaremos profundamente equivocadas.
Dios bendice a quien El quiere bendecir.

Dios tiene misericordia de quien El quiera tener misericordia.

Isaac recibe las bendiciones de Dios, pero como veremos más adelante, las bendiciones no son suficientes. De hecho Isaac no permanece obediente a los planes de Dios (que conocía perfectamente), y el costo a pagar será muy alto. Para colmo, los filisteos andan muy nerviosos, llenos de envidia.

Vemos también, en este asunto de los pozos, cierta actitud de indiferencia o pasividad por parte de Isaac. Abre un pozo, lo corren, se va, abre otro pozo, lo corren… hasta que Abimelec se da cuenta que el hombre es “bendito del Señor” y viene a ofrecer un “tratado de paz.”
Abraham hizo un tratado, fue respetado por todos, hasta que murió. Su hijo hace una fiesta, en lugar de traer a la memoria el tratado anterior.

Tampoco vemos un Isaac preocupado en la provisión de su casa. ¿Con quién se casa Esaú? <{{{{<<

Oda a la cebolla

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Cebolla,
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro.
Y cuando apareció tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinada a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre
la mesa
de las pobres gentes.

Generosa
deshaces
tu globo de frescura
en la consumación
ferviente de la olla,
y el jirón de cristal
al calor entendido del aceite
se transforma en rizada pluma de oro.

También
recordaré cómo fecunda
tu influencia el amor de la ensalada,
y parece que el cielo contribuye
dándole fina forma de granizo
al celebrar tu claridad
picada
sobre los hemisferios del tomate.

Pero al alcance
de las manos del pueblo,
regada con aceite,
espolvoreada
con un poco de sal,
matas el hambre
del jornalero en el duro camino.
Estrella de los pobres,
hada madrina envuelta en delicado papel,
sales del suelo,
eterna, intacta, pura
como semilla de astro,
y al cortarte
el cuchillo en la cocina
sube la única lágrima
sin pena.

Nos hiciste llorar sin afligirnos.

Yo cuanto existe celebré, cebolla,
pero para mí eres
más hermosa que un ave
de plumas cegadoras,
eres para mis ojos
globo celeste, copa de platino,
baile inmóvil de anémona nevada
y vive la fragancia de la tierra
en tu naturaleza cristalina.

Pablo Neruda
Chile (1904-1973)