Apuntes a Génesis II

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TEMA 6. MELLIZOS. Génesis 28:10-22

Aparentemente Isaac quiere enderezar el barco. Pienso que la mayoría nos podemos reconocer en este Isaac, cuando servimos por motivos impuros o intenciones mal dirigidas, pero ejercitamos fe y Dios cumple Su buena obra, mientras nos disciplina en el camino.

He aquí una familia de fe y de fallas para llevar a cabo los planes de Dios.
– Isaac, dependiente de sus sentidos y falta de resolución.
– Rebeca, quien actúa mediante dominación y decepción.
– Jacob, quien engaña y blasfema al mentir.
Y sin embargo hay aquí un mensaje de esperanza para todos: la entrada al Reino de Dios en última instancia depende de la gracia soberana de Dios, no de la fidelidad humana.

La divina promesa de esperanza sobrepasa todas estas fallas. El escritor de Génesis muestra las debilidades humanas, es cierto, pero destacando la gracia de Dios. La salvación es por completo obra de Su misericordia.

Ahora, si bien se imparte la bendición de acuerdo a la buena voluntad divina, también se pronuncia veredicto sobre las egoístas acciones de la familia. Hemos de aprender que Dios nos usa a pesar de nuestras fallas, y hemos de reconocer que hay consecuencias reales secundarias a nuestro pecado y arrogancia.

10Y salió Jacob de Beerseba, y fue para Harán.
El hijo favorito de Mami, fuera de casa. La acción marca el principio del peregrinaje de Jacob como patriarca de cuño propio. Lleva en mente encontrar esposa, lo que no sabe es que primero encontrará a Dios.
De Beerseba hasta Harán son más de 800 km, un largo viaje, pero la narración se enfoca en solo 2 días y en un solo lugar.

11Y llegó a cierto lugar y pasó la noche allí, porque el sol se había puesto; tomó una de las piedras del lugar, la puso de cabecera y se acostó en aquel lugar. 12Y tuvo un sueño, y he aquí, había una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el cielo; y he aquí, los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
Donde le cogió la noche, como dirían nuestros campesinos, imposible viajar en la oscuridad. Lo que parece ordinario, un cierto lugar y una piedra cualquiera. Jacob está en medio de la nada, no sabe dónde está; es Dios quien toma la iniciativa y lo sorprende.
El sueño contiene una escalera, la palabra es de controversia porque en una escalera no hay modo de subir y bajar al mismo tiempo (¿por qué necesitarían escalera los ángeles?) así que otros sugieren se trataría de una rampa o algo así.

En el original se lee “escalera dirigida a la tierra.” Viene a la mente la historia de Babel,  allí los rebeldes construyen hacia los cielos pero aquí la construcción no es producto de ilusiones humanas grandiosas: es el modo como Dios se da a conocer a Jacob. No es orgullo lo que sube y baja, son mensajeros -ángeles de Dios- espíritus ministradores enviados a servir por causa de los que heredarán salvación (Hebreos 1:14).

13Y he aquí, el Señor estaba sobre ella, y dijo: Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 14También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra. 15He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido.

En el hebreo se lee que Jehová estaba parado al lado de Jacob, cerca, por tanto habla en lugar de llamar. ¿Qué dice el Señor?
Para sorpresa nuestra, no hay una sola palabra de amonestación por la conducta de Jacob contra su padre y su hermano. En lugar de fulminarlo, Dios expresa una cadena de promesas ¡incondicionales! (Jacob se integra al club, con Abraham e Isaac, de estar libres de censura por parte de Dios a pesar de conducta escandalosa patente. Esta ausencia de amonestación contrasta con los primeros capítulos de Génesis -Adán y Eva, Caín, Noé y contemporáneos, etc.; en la época de los patriarcas la amonestación cae sobre no israelitas -Faraón, Abimelec).

Pero parece haber censura indirecta. Dios se revela como el Dios de tu padre y de tu abuelo, de la primera y de la segunda generación, ¿lo será de la tercera?
La frase Dios de Isaac debe haber retiñido en los oídos de Jacob, porque ahora está frente al mismo Dios: Yo Soy Dios de quien tú engañaste y tomaste ventaja. ¿Me engañarás también a Mí?

Previo el énfasis ha sido la “obtención” de la bendición por parte de Jacob. Ahora el énfasis cambia a “ser” la bendición -en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra. “Yo Soy… Te protegeré…Te extenderás… Te haré regresar…No te abandonaré…” Seis veces el sujeto es Dios y el objeto es Jacob. Es la quinta ocasión que Génesis se refiere al patriarca y/o su descendencia como medio de bendición mundial. Quizás ahora es más dramática: Abraham estaba casado pero sin hijos, Jacob ni siquiera tiene esposa.

Yo estoy contigo… Constituye la primera de 3 promesas personales hechas a Jacob: de intimidad, de preservación y protección, de volverlo a casa.
No te dejaré… Dios no está limitado a un sitio particular.

16Despertó Jacob de su sueño y dijo: Ciertamente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía. 17Y tuvo miedo y dijo: ¡Cuán imponente es este lugar! Esto no es más que la casa de Dios, y esta es la puerta del cielo.
Jacob se da cuenta de inmediato que no se trata de un sueño cualquiera. Descubre con total asombro la realidad de la divina presencia a su lado y se reprocha a sí mismo no haberse percatado antes, él creía ser dueño de su espacio.
Interesante, comparen la respuesta de Jacob con la de Sansón: el primero no se dio cuenta de la presencia de Dios con él, el segundo no se dio cuenta que Dios no estaba con él (Jueces 16:20).
Resulta inexcusable la ignorancia o la presunción de la presencia de Dios.
La reacción de Jacob va de la sorpresa al asombro al temor, lo cual prepara el terreno para la acción siguiente.

18Y se levantó Jacob muy de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, la erigió por señal y derramó aceite por encima. 19Y a aquel lugar le puso el nombre de Betel [casa de Dios], aunque anteriormente el nombre de la ciudad había sido Luz. 20Entonces hizo Jacob un voto, diciendo: Si Dios está conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimento para comer y ropa para vestir, 21y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios. 22Y esta piedra que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo.

En los días de los patriarcas fue lícito erigir piedras como pilares (Génesis 31:13,45; 35:14; Exodo 24:4). Tales pilares servirían como (1) recordatorio de encuentro con Dios o símbolo visible e Su presencia, (2) establecer un límite y ser de testimonio, (3) servir de monumento en la tumba de un ser amado (Génesis 35:20).
Pero tiempo después tal práctica se consideró ilícita. ¿Por qué? Porque eran parte del culto canaanita que había de ser destruído (Exodo 23:24; 34:13; Deuteronomio 7:5). Además, levantar pilares formó parte de las caídas en el paganismo y sincretismo religioso del pueblo de Dios (1 Reyes 14:23; 2 Reyes 17:10). Es probable que la razón última para que algo lícito se tornara ilícito es que la piedra misma fuese vista como ídolo, no como símbolo.

La historia está llena de incidentes transformados. Una piedra convertida en pilar. Un cierto lugar en Bethel (casa de Dios). Un hombre que huye de su casa ahora corre hacia Dios. El mismo hombre será convertido de Jacob a Israel. Ahora, el Dios de Beth-El se convierte en el Dios personal de Jacob.
Piedad verdadera es mucho más que lindos sentimientos espirituales. La piedad encuentra expresión en actos de adoración tangibles, públicos, corporativos: altares, circuncisión, ahora pilares y diezmos.

El turno ahora es de Jacob, quien pronuncia el voto más largo del Antiguo Testamento. Toma lo inmediato de las promesas divinas y revela su dependencia total en Dios. El mismo que antes manipuló a su antojo su padre y su hermano ahora es visualizado como uno huérfano de todo recurso, a merced de otro. Es evidente que no puede manipular a Dios.
Los votos no eran contratos o acuerdos limitados, eran rendiciones que reorientan vida; compromisos de relaciones continuas con Dios incluso después de haber sido librados de adversidad. Ahora bien, una vez hechos había que mantenerlos (Deuteronomio 23:21-23; Proverbios 20:25; Eclesiastés 5:4-5): honestidad de intención y de ejecución.
Ojo: la Escritura no da preceptos ni prácticas para que el cristiano haga votos conectados a peticiones personales. El voto nazareo expresaba separación de influencias corruptas para dedicación al Señor (Hechos 18:18; 21:23).

Para Jacob, este voto reorienta su jornada; un viaje que empezó como huida y en busca de esposa se convierte en un peregrinaje lleno de contenido teológico.
Jacob se arroja a la misericordia divina, no está calculando si acepta o no acepta a Dios.

Interesante, en los pactos con Abraham e Isaac el Señor establece condiciones: el cumplimiento de promesas según la obediencia de los patriarcas. Ahora es al revés: Jacob condiciona adoración a que el Señor cumpla Sus promesas!

La promesa de diezmar es un momento importante. No es más el que recibe, ahora es el que da. Y la intención es diezmar con regularidad, en aumento, no una mera ofrenda de una sola vez.

y de todo lo que me des, te daré el diezmo… Tú eres mi Dios. Ofrece diezmar como símbolo de su relación: se compromete y por otro lado reconoce Quién es la fuente de toda provisión.
Sobre el diezmo, desde tiempos antiguos se reconoce lo apropiado de dar a Dios al menos el 10% del ingreso. Disminuir el % es robar a Dios (Malaquías 3:6-12). Los apóstoles enuncian un estándar mayor para diezmar: el creyente se da a Dios primero (Romanos 12:1-2; 2 Corintios 8:5); después regresa bendiciones materiales a quienes traen bendiciones espirituales (1 Corintios 9:6-18; Gálatas 6:6) y ofrendas a los necesitados (Romanos 15:25-28; 1 Corintios 16:1-3; Efesios 4:28). Ahora el principio es “quien siembra escasamente, escasamente también segara; quien siembra abundantemente…así segará” (2 Corintios 9:6-7). Como creyentes, diezmar con entusiasmo, generosa y alegremente, la cantidad según el nivel de prosperidad de cada quien.

Nuestra práctica debiera reflejar la abundante generosidad a que somos llamados en el Nuevo Testamento. Los apóstoles no imponen obligación de diezmar, ni instruyen o motivan bajo ese argumento.

Volviendo a Jacob, he aquí el inicio de la transformación del carácter de este hombre.
El sitio de descanso ahora es santuario, el axis entre cielos y tierra. Bethel fue reemplazado por el Tabernáculo, luego por un Templo de piedra y cedros. Pero estos tipos de templo encuentran su cumplimiento en Cristo (Juan 2:19-22) y Su iglesia (Juan 7:37-39; I Corintios 3:16-17; 6:19; Apocalipsis 21:22).
A menudo, la iglesia parece insignificante (1 Corintios 1:26-31), nuestras vidas oscuras y difíciles hasta que Dios abre nuestros ojos para ver Su presencia transformándonos en el punto de enlace entre cielos y tierra.
La presencia de Dios proporciona dignidad eterna y significado a nuestra identidad, pero además transforma nuestro viaje de expedición turística en peregrinaje sacro (Hebreos 11:13; 1 Pedro 1:17; 2:11; Hebreos 12:22-24).

La vida consiste de tiempo cronos (horarios) y tiempo crisis (momentos definitorios). La regularidad de cronos confirma el carácter y prepara para momentos decisivos. Tiempos de crisis cambian la forma del tiempo cronos.
Encuentros con Dios son momentos de decisiones que cambian vida.
Responder a las crisis en fe lleva las marcas de frutos de virtud y significado eterno.
Responder en incredulidad lleva las marcas de vicios y una existencia insignificante.

Si Dios recompensara la virtud aliviando de inmediato el sufrimiento, confundiríamos moralidad con placer. Usaríamos a Dios para indulgencias privadas; una ética basada en hacer bien para obtener lo bueno, no en agradar a Dios sirviendo a la comunidad.
Al retrasar recompensas, Dios nos permite desarrollar gracias espirituales como fe, perseverancia, carácter, esperanza. He aquí la razón o una de las razones del por qué nos gloriamos en las tribulaciones (Romanos 5:3; 1Pedro 2:20-23; 3:8-22).
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El ciudadano

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Entré en las ferreterías
con mi corazón inocente
a comprar un simple martillo
o unas tijeras abstractas:
nunca debiera haberlo hecho,
desde entonces y sin reposo
dedico mi tiempo al acero,
a las más vagas herramientas:
los azadones me someten,
me avasallan las herraduras.

Me inquieto toda la semana
buscando nubes de aluminio,
tornillos atormentados,
barras de níquel taciturno,
innecesarios aldabones,
y ya las ferreterías
conocen mi deslumbramiento:
me ven entrar con ojos locos
de maniático en su caverna
y se ve que acaricio cosas
tan enigmáticas y ahumadas
que nadie podría comprar
y que sólo miro y admiro.

Porque en el sueño del injusto
surgen flores inoxidables,
innúmeras palas de hierro,
cuentagotas para el aceite,
fluviales cucharas de zinc,
serruchos de estirpe marina.

Es como el interior de una estrella
la luz de las ferreterías:
allí con sus propios fulgores
están los clavos esenciales,
los invencibles picaportes,
la burbuja de los niveles
y los enredos del alambre.

Tienen corazón de ballena
las ferreterías del puerto:
se tragaron todos los mares,
todos los huesos del navío.
Allí se reúnen las olas,
la antigüedad de las mareas,
y depositan en su estómago
barriles que rodaron mucho,
cuerdas como arterias de oro,
anclas de peso planetario,
largas cadenas complicadas
como intestinos de la Bestia
y arpones que tragó nadando
al este del Golfo de Penas.

Cuando entré ya no salí más,
ya nunca dejé de volver
y nunca me dejó de envolver
un olor de ferreterías:
me llama como mi provincia,
me aconseja inútiles cosas,
me cubre como la nostalgia.

¡Qué voy a hacerle! Hay hombres solos
de hotel, de habitación soltera,
hay otros con patria y tambor,
hay infinitos aviadores
que suben y bajan del aire.

Estoy perdido para ustedes.
Yo soy ciudadano profundo,
patriota de ferreterías.

Pablo Neruda
Chile (1904-1973)

Apuntes a Santiago

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TEMA 2. FE GENUINA Y PRUEBAS 1:3-8

3sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia [perseverancia]
4y que la paciencia [perseverancia] ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.
5Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Característicamente, Santiago introduce -encapsula- un tema que luego desarrolla más tarde. Para que Dios haga Su obra completa en y por medio de nosotros es necesario que seamos dóciles y comprender que en Su misericordia Dios usa las pruebas para fortalecer y perfeccionarnos.
dócil
Del lat. docĭlis.
1. Suave, apacible, que recibe fácilmente la enseñanza.
2. obediente.
3. Dicho de un metal, de una piedra o de otra cosa: Que se deja labrar con facilidad.

Pero observen el arte de escribir: combina palabras y frases clave. En el v.3 escribe perseverancia al final de la frase, en el v.4 es la primera expresión.

Ahora, termina el v.4 con “sin que os falte nada” e inicia v.5 con la misma frase pero con inmensa ternura “si alguno le falta…” ¿A quién no le falta sabiduría?
¿Recuerdan la biografía de Salomón? Pidió sabiduría y Dios se complació tanto que le dio eso y más (1 Reyes 3:9-11). Y casi de inmediato (v.16) Salomón fue puesto a prueba: el caso de las dos prostitutas y del hijo; Salomón medita un momento (v.23) y ordena traer una espada y partir al niño (v.24-25). Observa que Salomón no se puso a orar en ese momento a que el Señor le revelara quién era la verdadera madre, ¿saben por qué? Porque Dios le había dado algo mejor: sabiduría. Sabiduría es la capacidad de tomar los hechos y realizar con ellos la mejor decisión. Luego queremos que Dios nos de hechos (que si la carrera, que si la escuela, que si Fulanito, etc.) pero lo que El nos ha prometido (y dado) es sabiduría: la capacidad de escoger lo recto entre las opciones disponibles (y en caso de dos iguales, nos permite preferir). Hay una gran diferencia.

¿Crecemos en sabiduría? ¿Cómo educas a tus hijos? ¿Cómo les enseñas a pensar? Recuerdo cuando eran pequeños, solía contestar la mayoría de sus preguntas; les enseñé a “pensar antes de actuar: hacer buenas preguntas” y al ser mayorcitos los hacía buscar la respuesta, pensar en ello, que desarrollaran capacidad de decisión y pudieran operar por sí mismos. ¿Con qué proverbios equipas a tus hijos?
La madurez proviene de ser sabios, no de acumular conocimiento.

El primer requisito para tal fe es comprensión piadosa. La fe fuerte, sana, no está basada en emociones sino en conocimiento y comprensión de las promesas de la verdad de Dios, esto es, en sabiduría espiritual (Proverbios 3:5-7 Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas. No seas sabio a tus propios ojos, teme al SEÑOR y apártate del mal; Job 28:12-22… la última respuesta de Job a sus amigos y presuntos consejeros).

5Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Santiago sabe comunicarse con prosa directa, sencilla, al grano.

a) Necesidad. “Yo sé que no lo admitirán, pero necesitan sabiduría.” Es una cláusula condicional “si”, el tema es delicado, porque a nadie le gusta reconocer su estupidez o que comete errores o que necesita ayuda. Por naturaleza somos independientes. La paciencia se ejercita pero la sabiduría hay que pedirla, es una virtud divina, pertenece a Dios. “Si alguno…” ofrece la oportunidad de auto examinarnos.
b) Pedir. ¿Por qué a Dios? Porque es la Fuente de Sabiduría. (Proverbios 2:6 Porque el SEÑOR da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia; 1 Corintios 1:30). Salomón equivale sabiduría con entendimiento y conocimiento. Entre los judíos, la sabiduría es uno de los atributos de Dios e identificado con el Espíritu de Dios. Si sabiduría es uso correcto del conocimiento, luego entonces sabiduría perfecta presupone conocimiento perfecto. Esto es, para alcanzar madurez y ser completos, hemos de pedir sabiduría a Dios, quien la da a todo el que pida con humildad, en abundancia y sin reproche.
c) Regalo. Observen que la frase no tiene condiciones: “a todos abundantemente y sin reproche.” Dios no es parcial. Su regalo es libre, sin intereses, sin que haya que pagar. Gratis. Salomón no terminó bien, sin embargo Dios no le puso un condicional para otorgarle sabiduría “si te portas bien… te daré sabiduría.” Dios no condiciona cuán buenas somos; pero hay un punto para comenzar: el principio de la sabiduría radica en el temor a Dios (Proverbios 1:7 El temor del SEÑOR es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción). El problema es que no todo el mundo anhela temer a Dios -no, no hablamos de miedo- todo el mundo quiere sabiduría pero no quiere pagar el costo. Temor a Dios es reverencia a Quién es El. ¿Pides sabiduría? Empieza por el temor a Dios, es decir tribulaciones. El Señor nunca lanzará el mínimo reproche sobre aquel hijo suyo que busca sabiduría en tiempo de aflicción y prueba. Dará su divina sabiduría con generosidad.
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6Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.

Santiago cambia ahora del Padre deseoso al hijo que espera, pone en claro que el Señor requiere que le pidamos como debe ser, correctamente, con fe, sin dudar nada: solicitud respaldada por verdadera confianza en Su carácter, propósito y promesas.
O sea que ¡es irrelevante si tu piensas que no mereces recibir tal o cual regalo!
Otros pelean contra Dios porque piensan que no merecen tal o cual calamidad…
Amadas, una petición que no considere lo que Dios mismo ha dicho, que duda de Su capacidad o Su fidelidad, es arrogante, sin valor, y es una afrenta al mismo Dios.

El que pida, no dude. El que duda… ¿Es la duda pecaminosa siempre? No, no necesariamente. Por ejemplo, la duda puede aparecer como asombro, perplejidad. Cuando los judíos oyeron la predicación apostólica en Pentecostés se asombraron y estuvieron perplejos (Hechos 2:12 Todos estaban asombrados y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?). Les resultaba incomprensible lo que estaba sucediendo: el derramamiento del Espíritu Santo en hombres sencillos, pero luego de la predicación de Pedro se convirtieron 3,000; sin embargo otros se burlaron feamente (v.13), esta gente rechazó aceptar la verdad de Dios por causa de sus dudas. En ellos, la duda expresada como incredulidad fue pecado porque cuestionaron la esencia misma, el carácter de Aquel que promete.

perplejidad
Del lat. tardío perplexĭtas, -ātis.
1. Irresolución, confusión, duda de lo que se debe hacer en algo.

a) Contraste. Es evidente que Dios pide sinceridad de corazón. Dios da generosamente, sin reservas; por tanto espera que el creyente se acerque igual, sin reservas. Fe y duda no coexisten al mismo tiempo: si crees, no dudes. Si dudas, no hay fe (Hebreos 11:6 Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan; Mateo 21:21-22 En verdad os digo que si tenéis fe y no dudáis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que aun si decís a este monte: «Quítate y échate al mar», así sucederá. Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis). Quien ore a Dios con un corazón lleno de dudas tenga la seguridad de que Dios no responderá. Porque duda de la capacidad de Dios para ayudar, esta persona reafirma su independencia.
b) Ilustración. Santiago creció en Nazaret, unos 30 km del mar de Galilea y del Mediterráneo. Los oyentes entendían perfectamente la ilustración: inestabilidad e inquietud, así es la persona que duda.

7No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor,
8siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos

Luego confesamos ser débiles y tímidas, luchamos con períodos de duda. ¿Somos la gente que Santiago pinta? ¿Empujadas de un lado a otro? ¿Perdemos el derecho a las bendiciones por ser de fe débil?
¿Qué dice Santiago?
No se refiere a la persona que evita dudas, sino a la persona que tiene una mente doble, dos personalidades o literalmente dos almas. Esquizofrenia espiritual. Alguien que pide algo a Dios de acuerdo a Su carácter y luego duda que El tenga ese carácter para cumplir. Una calumnia contra el carácter de Dios. Es alguien que afirma ser creyente pero su conducta muestra que es incrédulo: se vuelve a recursos humanos, o se amarga y resiente y no busca ayuda, no abandona a Dios pero actúa como si El no existiera o no se interesara o no pudiera librarlo. La persona de doble ánimo intenta servir a dos señores (Mateo 6:24 Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas).

“Ese hombre…” ¡Santiago lo menosprecia! Porque duda la veracidad del poder y las promesas de Dios: pide sabiduría pero duda si la dará, en un momento ora pero en otro momento ignora; tal oración carece de fe.

Observen que no es lo mismo al cuadro del padre del hijo epiléptico (Marcos 9:24 Al instante el padre del muchacho gritó y dijo: Creo; ayúdame en mi incredulidad). Jesús oyó y contestó esta oración. El padre luchaba contra su incredulidad y pidió ayuda.
Dios quiere que le oremos porque El quiere ser nuestro Dios.
El es inmutable en todo (Malaquías 3:6 Porque yo, el SEÑOR, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.; Hebreos 6:17-18 De la misma manera Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, seamos grandemente animados los que hemos huido para refugiarnos, echando mano de la esperanza puesta delante de nosotros) y espera de nosotras lo mismo; el Señor detesta la inestabilidad, la mente doble, la duda.

Necesitamos pensar en esto, ser hombres y mujeres de una sola mente. Mentes de un solo propósito. ¿Crees en Aquel que ha prometido ser fiel? Cada vez que le preguntaron a Cristo “¿Por qué haces lo que haces?” Su respuesta invariable fue “Porque he venido a hacer la voluntad de Mi Padre.” Cero dudas.
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No me hagan caso

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Entre las cosas que echa el mar
busquemos las más calcinadas,
patas violetas de cangrejos,
cabecitas de pez difunto,
sílabas suaves de madera,
pequeños países de nácar,
busquemos lo que el mar deshizo
con insistencia y sin lograrlo,
lo que rompió y abandonó
y lo dejó para nosotros.

Hay pétalos ensortijados,
algodones de la tormenta,
inútiles joyas del agua,
y dulces huesos de pájaro
en aún actitud de vuelo.

El mar arrojó su abandono,
el aire jugó con las cosas,
el sol abrazó cuanto había,
y el tiempo vive junto al mar
y cuenta y toca lo que existe.

Yo conozco todas las algas,
los ojos blancos de la arena,
las pequeñas mercaderías
de las mareas en otoño
y ando como grueso pelícano
levantando nidos mojados,
esponjas que adoran el viento,
labios de sombra submarina,
pero nada más desgarrador
que el síntoma de los naufragios:
el suave madero perdido
que fue mordido por las olas
y desdeñado por la muerte.

Hay que buscar cosas oscuras
en alguna parte en la tierra,
a la orilla azul del silencio
o donde pasó como un tren
la tempestad arrolladora:
allí quedan signos delgados,
monedas del tiempo y del agua,
detritus, ceniza celeste
y la embriaguez intransferible
de tomar parte en los trabajos
de la soledad y la arena.

Pablo Neruda
Chile (1904-1973)

Apuntes a Santiago

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TEMA 2. FE GENUINA Y PRUEBAS

¿Cuántos cristianos maduros habría en 44DC? Es el contexto donde Santiago escribe, contexto que podemos ampliar a nuestra era, lugares del planeta donde declararse cristiano es sinónimo de muerte. Escribe a personas que han perdido sus hogares y posesiones, que sufren porque son explotados por los ricos, llevados a juicio, difamados por creer en el nombre de Jesús (2:6-7).

2Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas,
3sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia

¡Qué extraño! (¿En qué planeta vives hermano?) Santiago vive en seguridad en Jerusalén,  escribe a quienes han perdido todo. Parece estar fuera de la realidad, ignorante de las pruebas diarias que sufren los demás (y algunos dirían que se trata del típico pastor que sabe escribir sermones pero no tiene idea del sufrimiento diario de sus ovejas).
Sin embargo Santiago está conectado. Vivió la muerte de Esteban, la persecución inicial y la dispersión de la iglesia de Jerusalén a Judea y Samaria (Hechos 8:1). Santiago conoce su tarea pastoral. Habla palabras de estímulo. Exhorta a regocijarse, al igual que Pedro y Pablo (Romanos 5:3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y 1 Pedro 1:6 En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas).

Santiago repite el mismo pensamiento del Señor Jesús en las Bienaventuranzas (Mateo 5:11-12 Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros; Lucas 6:22-23 Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecen, cuando os apartan de sí, os colman de insultos y desechan vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Alegraos en ese día y saltad de gozo, porque he aquí, vuestra recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban de la misma manera a los profetas). Literal, Santiago dice “no te llenes de amargura por causa de adversidad, más bien alégrate.” Asunto de voluntad, no de sentimientos, compromiso consciente y decidido como creyentes. Si le damos más valor a la comodidad que al carácter, entonces las pruebas nos resultarán molestas.

gozo
Del lat. gaudium.
1. Sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles.
2. Alegría del ánimo [sentimiento grato y vivo manifestado con signos exteriores].
3. Llamarada que levanta la leña menuda y seca cuando se quema.

¿Qué deseas para tu alma? Es verdad que las tribulaciones son dolorosas, pero cuando nos acercamos a las pruebas con la actitud del apóstol descubriremos que el punto central es esperanza: estar cerca del Señor, sensibles a Su presencia, Su bondad, amor y gracia. Como cuando damos a luz, los dolores de parto no son fáciles pero los soportamos porque sabemos que hay un propósito, sufrimos pero con esperanza (Juan 16:21 Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo).

¿Qué deseaba nuestro Señor? (Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza…). Piensa: 33 años de su vida en este mundo, viviendo sin pecado…

¿No tienes cicatrices?
¿Alguna oculta en pie, mano o costado?
Te oigo cantar altivo, y a tu lado
te alaban por tus triunfos tan felices…
¿No tienes cicatrices?

¿No estás tampoco herido?
Yo sí lo fui por hábiles arqueros.
Rodeado de brutales cancerberos,
sangrante hasta la cruz fui conducido.
¿Tampoco estás herido?

¿No hay “marcas del Señor”?
Pues como Cristo el siervo habrá de ser,
y han de herirse sus pies en el deber.
¿Exento estás? ¿Y eres mi servidor?
¿Cómo pruebas tu amor?

Amy Carmichael (El cordón dorado)
(India, 1867-1951)

Santiago ofrece una progresión de ideas: fe → tribulaciones → perseverancia → perfección [madurez]. O que el objetivo final de soportar las pruebas es llevarnos a madurez en la fe. La Filosofía puede instruir a guardar calma en la tribulación, pero el Cristianismo enseña a guardar gozo -mantener una actitud de gozo- porque tales ejercicios proceden del amor, no de la ira, del Señor. Son marcas de adopción. Aprendamos a ver las tribulaciones como oportunidades de Dios para crecer en madurez, para valorar la madurez cristiana por encima de nuestra comodidad.
Somos adictas a la comodidad. Vivimos en una cultura que exalta la comodidad.

hermanos míos… una apelación íntima, directa, que coloca al escritor al mismo nivel de nosotras (no como algunos que se refieren a sí mismos en tercera persona), quiere que sepamos que sus palabras son para nosotras. Al menos en 15 ocasiones Santiago utiliza el término “hermanos”. En sentido nacionalista, todos los judíos son hermanos (Exodo 2:11; Deut 15:3; Mateo 5:47; Hechos 13:26). Pero Santiago tiene en mente otro concepto, escribe a judíos cristianos porque ellos son sus hermanos espirituales. En tiempos del NT y en muchas iglesias hoy en día la palabra hermano(a) se refiere a colegas creyentes.

diversas pruebas… Ningún creyente tiene garantía de que vivirá una vida tranquila y pacífica, libre de pruebas. Muchas veces y de manera súbita tropezamos con las pruebas y tiempo más tarde empezamos a comprender por qué Dios nos ha puesto a prueba. Cuando abrimos los ojos, ver la bondad y misericordia del Señor nos llena de gozo y felicidad. Es por ello que Santiago exhorta a sus lectores a considerar las pruebas como causas de gozo. Como creyentes debiéramos ver la mano de Dios en todo.

sabiendo que la prueba de vuestra fe… ¿Sabemos? Las pruebas no suceden al azar, no son porque sí. Dios está detrás de cada prueba y cada tribulación. Quiere que aprendamos por experiencia, que no solo veamos sino que sintamos Su mano, que pongamos nuestra mano en Su mano. La fe que denota el pasaje, probada en tribulaciones, consiste en la creencia del poder, la Palabra y las Promesas de Dios y en fidelidad y constancia en el Señor Jesucristo. Y que en cada adversidad pongamos nuestra confianza en El como Padre. Dios está en control de cada situación y nos da exactamente lo que necesitamos: alegrías y tristezas, tribulaciones y triunfos.
Como dice un refrán árabe “la luz del sol crea desiertos.” Amada, considera tu gozo cuando aparecen nubes negras sobre tu cabeza, ¡te darán lluvias de bendiciones! No anheles continuar viviendo en el desierto de tu alma por miedo a que llueva; aprende a ver cada prueba como una oportunidad de Dios para crecer en madurez, para valorar la madurez cristiana más que tu propia comodidad.

Nos encanta la comodidad. Vivimos en una cultura que exalta la comodidad. Olvidamos que un país solamente lleno de sol acaba en desierto. Tenemos que aprender a olvidar la comodidad.

produce [desarrolla] paciencia (perseverancia)… para el creyente, experimentar una prueba significa refinamiento del proceso: la prueba de una gracia produce otra. (Proverbios 27:21 El crisol es para la plata y el horno para el oro, y al hombre se le prueba por la alabanza que recibe). Refinar el proceso es quitar impurezas; observen que la cantidad de oro permanece igual, pasiva, al refinarlo.
Pero la fe NUNCA es pasiva, debe ser ACTIVA, como señala Santiago: fe acompañada de obras -acciones- pues de lo contrario está muerta (2:17). La apatía estoica -resignación- produce insensibilidad a la aflicción. La paciencia activa produce triunfo sobre el dolor.

Desarrollar significa trabajar hasta completar algo (Filipenses 2:12b …ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor).

Perseverancia es una cualidad que demanda admiración. No tiene nada en común con resignación. Algunos creen que, como son incapaces de evitar circunstancias, deben resignarse a ellas. “Lo que será, será.” Resignarse es un acto pasivo; termina en derrota. Perseverar es activo; termina en triunfo. El creyente persevera en el Señor Jesús, Autor y Consumador de la Fe (Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios; Romanos 5:3-5).
El creyente confía en Dios por ayuda, fortaleza, consuelo. Sabe que Dios siempre responde a la fe y provee los medios para soportar el período de prueba.

NOTA: se necesita paciencia mientras dure la aflicción o el problema, pero cuando éste termina, la paciencia no tiene razón de ser. Sin embargo el pasaje es de una característica interior permanente y de fortaleza que aumenta cada vez que se soporta con paciencia y confianza una prueba, por ello es mejor hablar de perseverancia.

El creyente que sabe perseverar se aferra a Dios en fe, persiste en hacer la voluntad de Dios y no se distrae de su propósito de servir a Dios.

perseverar
Del lat. perseverāre.
1. Mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión.
2. Durar permanentemente o por largo tiempo.

resignación
1. Entrega voluntaria que alguien hace de sí poniéndose en las manos y voluntad de otra persona.
2. Someterse, entregarse a la voluntad de alguien
3. Conformidad en las adversidades.

paciencia
Del lat. patientia.
1. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
4. Lentitud para hacer algo.
5. Tolerancia o consentimiento en mengua del honor.

4 y que la paciencia [perseverancia] ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.

Santiago repite el concepto de perseverancia. Alude a las enseñanzas del Señor Jesús (Mateo 10:22 Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo; 24:13 Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo).

Ahora bien, es imposible apresurar la perseverancia. Requiere tiempo (una fractura, por ejemplo… no apoyar, etc.). Pablo oró para que le fuera removido el aguijón en la carne (2 Corintios 12:8-9 Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí). Observa el término “perfeccionar,” Santiago usa la misma palabra “perfecto resultado.” Esto es, no interfieras con el plan de Dios para tu vida. Persevera en tus pruebas, de manera que la obra que Dios empezó en ti sea llevada a perfección (Salmo 138:8 El SEÑOR cumplirá su propósito en mí; eterna, oh SEÑOR, es tu misericordia; no abandones las obras de tus manos).

Observen el paralelismo, una de las características de la escritura semítica; el v.4 repite la idea del anterior y explica su significado:
La prueba de tu fe completa la virtud de perseverancia.
Que la perseverancia lleve a cabo su obra completamente.

Así como el árbol crece hasta dar fruto, otorga a la perseverancia su tiempo completo.

perfectos [maduros] y completos… ¿Qué significa “perfectos”? ¿Sin pecado? No, porque sabemos que todos tropezamos muchas veces. Más bien Santiago nos hace pensar en el concepto de totalidad, es decir, “no dejar atrás ningún punto.” Madurar, en pocas palabras (progreso y desarrollo en más y más partes del carácter piadoso). Otro sinónimo de maduro es “completo.”

totalidad
1. Cualidad de total.
2. todo (‖ cosa íntegra).
3. Conjunto de todas las cosas o personas que forman una clase o especie.
4. Período de discusión relativo a una ley o propuesta en que se examina lo esencial de su tendencia antes de pasar al articulado o detalles.

sin que os falte nada… es sinónima con la idea de completo: el concepto de que todas las partes funcionan.

Si hemos recibido todas las partes necesarias para ser maduros, completos, y si Dios nos ha dado todas las cosas y no falta nada, luego entonces deberíamos ser capaces de soportar las tribulaciones que Dios nos da. Y como Dios nos ha equipado completamente, luego entonces somos capaces de perseverar en fe.

La perseverancia es inseparable de la santidad. Porque no depende de su propia y libre voluntad o de su libre albedrío, sino de la firmeza del decreto de elección, que nace del amor gratuito y firme de Dios el Padre, de la eficacia del mérito e intercesión de Cristo, la permanencia del Espíritu, de la simiente de Dios en ellos y de la naturaleza del pacto de la gracia.
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Unicornio

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Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo dejé
y desapareció.
Cualquier información bien la voy a pagar,
las flores que dejó
no me han querido hablar.

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si se extravió.
Y yo no tengo más
que un unicornio azul,
si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré…
mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Mi unicornio y yo hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad,
con su cuerno de añil
pescaba una canción
saberla compartir
era su vocación.

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más que un unicornio azul
y, aunque tuviera dos,
yo solo quiero aquél,
cualquier información
la pagaré.

Mi unicornio azul,
se me ha perdido ayer,
se fue.

Silvio Rodríguez
Cuba (1946 – )
Del álbum “Unicornio”, 1982

Apuntes a Génesis

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TEMA VI. MELLIZOS Génesis 26:34-28:1-6

El conflicto familiar surge con toda su fuerza. La tensión inicia con el secreto plan de Isaac de bendecir a Esaú, sube de nivel en los planes de Rebeca y la «brillante» ejecución de Jacob. Por instantes Isaac parece adivinar de quién se trata, pero se alcanza el clímax  cuando Isaac bendice a Jacob.
Esaú llega tarde, alcanza lo que llamaremos una “anti-bendición” y finalmente el plan de Rebeca para evitar la muerte de sus hijos, de Jacob a manos de Esaú, y de Esaú condenado por asesinato.

La escena contiene 7 diálogos: Isaac y Esaú (v.1-4), Rebeca y Jacob (v.5-17), Isaac y Jacob disfrazado como Esaú (v.18-29), Isaac y Esaú (v.30-40), Rebeca y Jacob (v.41-45), Rebeca e Isaac (v.46), Isaac y Jacob (28:1-5). En la narración hebrea común solo conversan dos por lo general, uno cada vez; en esta escena llama la atención el número y la manera de encuentros por separado, lo cual sugiere exclusión intencional, reflejando las profundas divisiones internas de la familia.

El verso donde se menciona el matrimonio de Esaú con mujeres hititas viene siendo el marco de referencia para interpretar los sucesos posteriores, provee terreno para la estrategia de Rebeca de buscar la bendición para Jacob no importa los medios.

34Cuando Esaú tenía cuarenta años, se casó con Judit, hija de Beeri hitita, y con Basemat, hija de Elón hitita; 35y ellas hicieron la vida insoportable [amargura de espíritu] para Isaac y Rebeca.
El profano Esaú menosprecia la visión divina otorgada a Abraham de santificar la tierra a través de la descendencia. No tiene excusa porque se trata de mujeres hititas, pueblos canaanitas malvados (Las mujeres ajenas al pueblo de Israel, Tamar, Rahab, Ruth, Betsabé, que participaron en el linaje de Cristo fueron leales al pueblo de Israel). Esaú debía saber que Dios había condenado dichos pueblos.

27 1Y aconteció que siendo ya viejo Isaac, y sus ojos demasiado débiles para ver, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él le respondió: Heme aquí. 2Y dijo Isaac: Mira, yo soy viejo y no sé el día de mi muerte. 3Ahora pues, te ruego, toma tu equipo, tu aljaba y tu arco, sal al campo y tráeme caza; 4y prepárame un buen guisado como a mí me gusta, y tráemelo para que yo coma, y que mi alma te bendiga antes que yo muera.

Isaac tiene 100 años de edad. ¿Cuál es la diferencia entre primogenitura y la bendición?
La bendición constituye una profecía, es irreversible, inalterable, es compromiso total. Es como la corona de la primogenitura, por decirlo de alguna manera.
Aunque viejo y con problemas de salud, en realidad no estaba para morirse, de hecho algunos comentaristas dicen que vivió 80 años más!
¿Por qué llama solo a Esaú? ¿En privado? La bendición era un acto público (49:1, 28; 50:24-25; Deuteronomio 33:1), la costumbre era llamar a toda la descendencia. Debió llamar a ambos hijos, pero no, observen al distinguido patriarca buscando pasar por alto, activamente, la expresa voluntad divina proclamada.
Quiere bendecir a Esaú a toda costa, sigue la preferencia de sus apetitos: caza de un buen guisado como a mí me gusta. La caza de Esaú porque ama lo que este hijo le pone en la boca y se olvida de la amargura de su propio corazón secundaria a los matrimonios de este hijo y a su falta de perspicacia espiritual.
perspicacia
Del lat. perspicacia.
1. Agudeza y penetración de la vista.
2. Penetración de ingenio o entendimiento.

El narrador censura a este hombre mayor, quien a su avanzada edad se parece a su hijo Esaú, no a su padre Abraham, quien prioriza lo físico sobre lo espiritual. Isaac, el precioso hijo de un gran padre, es ahora el padre engañado de un hijo maquinador. Isaac sabe que Jacob es quien ha sido escogido por Dios para recibir bendición y primogenitura. Pero lo excluye de la escena.

5Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esaú. Y cuando Esaú fue al campo a cazar una pieza para traer a casa, 6Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo: He aquí, oí a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú, diciéndole: 7“Tráeme caza y prepárame un buen guisado para que coma y te bendiga en presencia del Señor antes de mi muerte.” 8Ahora pues, hijo mío, obedéceme en lo que te mando. 9Ve ahora al rebaño y tráeme de allí dos de los mejores cabritos de las cabras, y yo prepararé con ellos un buen guisado para tu padre como a él le gusta. 10Entonces se lo llevarás a tu padre, que comerá, para que te bendiga antes de su muerte.

Rebeca no es ninguna mujer pasiva. Sus valores espirituales son los adecuados, pero su método es deplorable. ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS? Explotar la debilidad de un ciego no solo es algo inhumano sino algo que Dios mismo vigila desde los cielos (Levítico 19:14; Deuteronomio 27:18).
Rebeca e Isaac no se comunican, conspiran uno contra el otro.
Rebeca organiza todo un plan, reconoce que el momento es crítico “Dios no está actuando aquí, ¿qué pasa? resolveré yo!” Ella ordena a Jacob lo que debe hacer, y que obedezca.

11Y Jacob dijo a su madre Rebeca: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velludo y yo soy lampiño. 12Quizá mi padre me palpe, y entonces seré para él un engañador y traeré sobre mí una maldición y no una bendición.

¡Vaya respuesta! En lugar de amonestar a su madre, las palabras de Jacob revelan dónde está su preocupación: para nada le preocupa la moral del asunto, sino ser atrapado.

Discurso y acciones revelan claramente las personalidades expuestas: Esaú, hombre violento y sin dirección; Isaac, sensual y débil; Rebeca, manipuladora y astuta; Jacob, oportunista y sin principios.

13Pero su madre le respondió: Caiga sobre mí tu maldición, hijo mío; solamente obedéceme, y ve y tráemelos. 14Y él fue, los tomó y los trajo a su madre; y su madre hizo un buen guisado, como a su padre le gustaba. 15Entonces Rebeca tomó las mejores vestiduras de Esaú, su hijo mayor, que tenía ella en la casa, y vistió a Jacob, su hijo menor; 16le puso las pieles de los cabritos sobre las manos y sobre la parte lampiña del cuello, 17y puso el guisado y el pan que había hecho en manos de su hijo Jacob.

Rebeca apuesta porque sabe que el mayor servirá al menor. Cierto que no recae ninguna maldición sobre ella, pero el precio que pagó por su engaño fue muy alto. Nunca más volvió a ver su adorado hijo, desaparece de la escena y la única muerte que se menciona más adelante es la de su nodriza Débora.

18Entonces él fue a su padre, y dijo: Padre mío. Y éste respondió: Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío? 19Y Jacob dijo a su padre: Soy Esaú tu primogénito. He hecho lo que me dijiste. Levántate, te ruego. Siéntate y come de mi caza para que me bendigas.
20E Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la has encontrado tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque el Señor tu Dios hizo que así me acaeciera.

Un saludo parco, que contrasta con la exhuberancia de Esaú (v.31). Y la blasfemia: el Señor tu Dios… ¿Tomar el nombre de Dios en vano? Vean aquí: engañar invocando el nombre del Señor. No dice mi Dios, tampoco.

21Isaac entonces dijo a Jacob: Te ruego que te acerques para palparte, hijo mío, a ver si en verdad eres o no mi hijo Esaú. 22Jacob se acercó a Isaac su padre, y él lo palpó y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú. 23Y no lo reconoció porque sus manos eran velludas como las de su hermano Esaú, y lo bendijo. 24Y le preguntó: ¿Eres en verdad mi hijo Esaú? Y él respondió: Yo soy. 25Entonces dijo: Sírveme, y comeré de la caza de mi hijo para que yo te bendiga. Y le sirvió, y comió; le trajo también vino, y bebió. 26Y su padre Isaac le dijo: Te ruego que te acerques y me beses, hijo mío. 27Y él se acercó y lo besó; y al notar el olor de sus vestidos, lo bendijo, diciendo:

Isaac se apoya totalmente en sus sentidos físicos: tacto, gusto, nariz… es interesante que al oler el aroma de los vestidos de Esaú (parece que Esaú vivía en casa con las mujeres hititas, por la rapidez con que Rebeca buscó la ropa) entonces Isaac se entrega. Permite que sus sentidos físicos le guíen en un asunto espiritual.
La bendición se refiere a fertilidad y dominio; descripciones de Jacob (v.27), de lo que recibirá (v.28) y de sus futuras relaciones (v.29), utilizando un lenguaje profético lleno de imágenes de la Tierra Prometida (Deuteronomio 7:13) y las mismas palabras que Dios dio a Rebeca antes de que los niños nacieran.

He aquí, el olor de mi hijo
es como el aroma de un campo que el Señor ha bendecido.
28 Dios te dé, pues, del rocío del cielo,
y de la grosura de la tierra,
y abundancia de grano y de mosto.
29 Sírvante pueblos,
y póstrense ante ti naciones;
sé señor de tus hermanos,
e inclínense ante ti los hijos de tu madre.
Malditos los que te maldigan,
y benditos los que te bendigan.

Por favor tomen nota: el fin no justifica los medios. Rebeca y Jacob obran con engaño, ni la costumbre humana ni virtud moral alguna hacen a Jacob merecedor de tal bendición.
Jacob no merece esta bendición, sin embargo le es otorgada.
¿Te molesta esto? ¿Te irrita?

Seamos cuidadosas. Porque somos iguales a Jacob. Dios nos habla y bendice de la misma manera que a Jacob, y tampoco lo merecemos. El tiene misericordia de quien El quiera tener misericordia.

Hablar de la soberanía de Dios es terreno que debiéramos conocer mejor, pero no es así por la sencilla razón de que en el corazón del tema se halla la palabra control. La pregunta es ¿qué tanto control tiene Dios?
La Escritura señala con toda claridad que Dios controla todas las cosas, no muchas o la mayoría, sino todas las cosas. Sin límites. Lo que desea, El hace.

Piper: la palabra “soberanía» no está en la Biblia, pero he aquí la forma como lo dice: “Yo Soy Dios, y no hay otro Dios… Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero” (Isaías 46:9-10). “El hace Su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga Su mano y le diga ¿Qué haces?” (Daniel 4:35). “Pero si El determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. El, pues, acabará lo que ha determinado de mí” (Job 23:13-14). “Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho” (Salmo 115:3).
Esta doctrina es tan preciada porque sabemos que el gran deseo de Dios es mostrar misericordia y bondad con aquellos que confían en El (Efesios 2:7; Salmo 37:3-7; Proverbios 29:25).

Wilkin: puesto que Dios controla todas las cosas, en última instancia obra para nuestro bien, hasta en aquello que otros hayan querido hacernos mal.
El obra activamente a través de nuestra obediencia; también puede hacerlo pasivamente a través de nuestra desobediencia, como en el caso de los hermanos de José. Soberanía divina y responsabilidad humana van de la mano, son verdades paralelas simultáneas (1 Crónicas 29:11-12).

Isaac es una figura irónica. Intenta desviar los planes de Dios, pero su propio engaño es desviado por el engaño de Rebeca y Jacob. En un momento de increíble ironía bendice a Jacob creyendo que lo hace a Esaú y deposita tan grande bendición sobre Jacob que no deja nada al hijo suyo favorito.

30Y sucedió que tan pronto como Isaac había terminado de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de la presencia de su padre Isaac, su hermano Esaú llegó de su cacería. 31Y también él hizo un buen guisado y lo trajo a su padre, y dijo a su padre: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que tú me bendigas.
32Y su padre Isaac le dijo: ¿Quién eres? Y él respondió: Soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.
33Y tembló Isaac con estremecimiento muy grande, y dijo: ¿Quién fue entonces el que trajo caza, antes de que tú vinieras, y me la trajo y yo comí de todo, y lo bendije?
Sí, y bendito será.

¿Por qué tiembla Isaac? Se da cuenta de lo que ha sucedido pero más importante, que ciertamente Jacob será bendito.

34Al oír Esaú las palabras de su padre, clamó con un grande y amargo clamor, y dijo a su padre: ¡Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío! 35Y él respondió: Tu hermano vino con engaño, y se ha llevado tu bendición. 36Y Esaú dijo: Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces. Me quitó mi primogenitura, y he aquí, ahora me ha quitado mi bendición. Y añadió: ¿No has reservado una bendición para mí?

¿Le quitó la primogenitura? No, Esaú se la dio. Pero ahora el menor arrebata la bendición, cierto. Jacob es sinónimo de Suplantador, al punto que Jeremías utiliza el mismo lenguaje cuando escribe “más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” (Jeremías 17:9).
Igual que su padre, Esaú no tiene discernimiento. Tiene visión de águila, fuerza de oso, pies de gacela, el favor de su padre, quien ama la caza de su hijo. Sin embargo le falta lo esencial, la virtud que agrada a Dios: fe.
Esaú reacciona a lo inmediato, no reflexiona en lo futuro. Menospreció ser parte del destino de Abraham.

37Pero Isaac respondió, y dijo a Esaú: He aquí, yo lo he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus parientes; y con grano y mosto lo he sustentado. En cuanto a ti ¿qué haré, pues, hijo mío? 38Y Esaú dijo a su padre: ¿No tienes más que una bendición, padre mío? Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío. Y Esaú alzó su voz y lloró. 39Entonces su padre Isaac respondió, y le dijo:
He aquí, lejos de la fertilidad de la tierra será tu morada,
y lejos del rocío que baja del cielo.
40Por tu espada vivirás,
y a tu hermano servirás;
mas acontecerá que cuando te impacientes,
arrancarás su yugo de tu cerviz.

La anti-bendición que recibe describe una tierra árida, de poca agua, exactamente la clase de tierra donde morará el pueblo de Edom.
Esaú cosecha lo que ha sembrado, aunque sufre también la injusticia de las maniobras de Jacob. Tristemente, no queda más que una anti-bendición para este hijo; no hay dominios, ni fertilidad, una parodia. Vivirá, pero será una vida dura; sus descendientes subsistirán cazando gente, sin embargo los israelitas no caerán ante el depredador.
La profecía sobre el yugo se cumple en 2 Reyes 8:20,22.

41Esaú, pues, guardó rencor a Jacob a causa de la bendición con que su padre lo había bendecido; y Esaú se dijo: Los días de luto por mi padre están cerca; entonces mataré a mi hermano Jacob. 42Cuando las palabras de Esaú, su hijo mayor, le fueron comunicadas a Rebeca, envió a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: Mira, en cuanto a ti, tu hermano Esaú se consuela con la idea de matarte.
43Ahora pues, hijo mío, obedece mi voz: levántate y huye a Harán, a casa de mi hermano Labán. 44Y quédate con él algunos días hasta que se calme el furor de tu hermano; 45hasta que la ira de tu hermano contra ti se calme, y olvide lo que le hiciste. Entonces enviaré y te traeré de allá.
¿Por qué he de sufrir la pérdida de vosotros dos en un mismo día?
46Y Rebeca dijo a Isaac: Estoy cansada de vivir a causa de las hijas de Het; si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué me servirá la vida?

Rebeca otra vez, con su plan B. Disfraza el exilio de Jacob con el tema del matrimonio de Esaú, utiliza lenguaje manipulador que una vez más revela la pobreza de Isaac y el tipo de relación que mantenían como esposos. Sus palabras hieren en el punto preciso a Isaac, porque este sabe muy bien que su hijo mayor quebrantó el pacto de Abraham, hay una sutil amonestación contra el desmedido favoritismo de Isaac por Esaú, una amonestación fríamente calculada para lograr su propósito de favorecer la huida y vida de Jacob.

Manipulación (Lou Priolo).
Para un creyente, es utilizar medios no bíblicos para controlar e influenciar a otros; más específico, a menudo es un intento de obtener control sobre otro individuo o una situación al evocar una reacción emocional más que una respuesta bíblica. A menudo se acompaña de intimidación. Implica coerción egoísta sobre alguien para hacer/inhibir un curso particular de acción mediante el uso (directo o indirecto) de la sensación de algún tipo de amenaza.

Ciertamente no podemos saber lo que pasa en el corazón ajeno sin que éste nos diga; la Biblia prohíbe hacer juicios sobre los pensamientos y motivaciones de otros (1 Corintios 5:4), de modo que nuestro propósito NO es leer la mente ajena sino más bien aprender a reconocer lo que realmente existe tras una conducta manipuladora, de tal manera que podamos ministrar (servir) a otros a identificar y/o corregir las actividades pecaminosas de su corazón [y del nuestro].

En la primera columna de la tabla anexa encontramos una lista de lo más común, es importante recordar que quien manipula (alias el personaje) pudiera ser/no ser consciente de que está siendo manipulador(a). La realidad es que se trata de un concepto aprendido desde edades muy tiernas: el niño(a) entrenado al darse cuenta que ciertas acciones o palabras le hacen obtener lo que desea; así que practica y practica hasta la destreza, quizás incluso sin darse cuenta de la situación.
La segunda columna se refiere a la posible respuesta emocional que se pretende obtener en el corazón de la víctima (para estas alturas mucho(a)s ya saben lo que hacen y persiguen sus deseos egoístas hasta con venganza, cielos).
La tercera columna identifica el propósito egoísta de la trama.
La cuarta columna sugiere motivaciones posibles. Cosas que se aman desordenadamente (¿disposición a pecar para conseguir tal o cual cosa?), tan intensamente, que el personaje está dispuesto a lo que sea, incluyendo conductas pecaminosas, para satisfacer su deseo.

Conducta de quien manipula

Posible deseo de respuesta en la víctima

Deseo real del personaje

¿Idolatría posible?

acusaciones

culpa

morosidad

amor al placer

críticas

avergonzar

evitar obligación

amor al poder

llantos

avergonzar

cambiar la mente

amor a ser alabado

¿por qué…?

herir

morosidad

amor al $

énfasis obligaciones

ira

estándares imposibles, no bíblicos

amor a lo que sea

malhumor, berrinche

temor, ansiedad, intimidar

influenciar, controlar decisiones

retirar afecto

estar “arriba”

el hielo

obtener lo que quiere

abuso físico

adulación…

Muy posiblemente hay algo que el manipulador desea tanto que está dispuesto a luchar, incluso recurrir a métodos pecaminosos para obtener lo que desea. Tales personajes a menudo se muestran como “heridos”, “lastimados”, “temerosos” cuando la verdad es que son agresivos y hostiles guerreros:
Santiago 4:1-3 ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres.

Cuando un individuo recurre a manipulación para obtener algo, se debe a que ese algo está equivocado. No es que necesariamente sea pecaminoso en sí mismo, sino en que anhelan ese algo en forma desmedida. Un creyente dispuesto a pecar al manipular a otros para obtener lo que quiere es evidencia de que ha fabricado un ídolo. Un anhelo idólatra es todo aquello que deseamos tanto que estamos dispuestos a pecar por ello.

28 1Y llamó Isaac a Jacob, lo bendijo y le ordenó, diciendo: No tomarás mujer de entre las hijas de Canaán. 2Levántate, ve a Padán-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre; y toma de allí mujer de entre las hijas de Labán, hermano de tu madre. 3Y el Dios Todopoderoso [El Shaddai] te bendiga, te haga fecundo y te multiplique, para que llegues a ser multitud de pueblos. 4Y te dé también la bendición de Abraham, a ti y a tu descendencia contigo, para que tomes posesión de la tierra de tus peregrinaciones, la que Dios dio a Abraham. 5Entonces Isaac despidió a Jacob, y éste fue a Padán-aram, a casa de Labán, hijo de Betuel arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y Esaú.

El hombre casero, amante del hogar, fuera del hogar. Noten el orden: ahora va Jacob en primero.
El contraste con Abraham y los 10 camellos recargados de joyas y objetos preciosos y he aquí Jacob huyendo solo con lo que tiene puesto, con una piedra por almohada…

6Y vio Esaú que Isaac había bendecido a Jacob y lo había enviado a Padán-aram para tomar allí mujer para sí, y que cuando lo bendijo, le dio órdenes, diciendo: No tomarás para ti mujer de entre las hijas de Canaán, 7y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padán-aram. 8Vio, pues, Esaú que las hijas de Canaán no eran del agrado de su padre Isaac; 9y Esaú fue a Ismael, y tomó por mujer, además de las mujeres que ya tenía, a Mahalat, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nebaiot.

Esaú de nuevo queriendo ganar el favor de su padre, no tiene ese sentido espiritual para poder conectarse a su familia. Increíble pero apenas ahora se da cuenta que casarse con canaanitas no es apropiado en esta familia.
Así que busca donde las hijas de Ismael, ¡la descendencia rechazada de Abraham!
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