Romanos 4.11

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MANCHADOS, PERO NO DAñADOS

Texto: Romanos 8:1-4

Idea central: Aunque nuestra vida siga siendo manchada por el pecado, no hay condenación para los que están en Jesús porque Dios ya pagó en Él la ofrenda por el pecado.

Lecciones particulares: 

— La ley era débil por causa de la carne (v.3b). Por esta razón, la ley no pudo hacer efectiva una condena sobre nuestro pecado (v.3a,e). En lugar de pasar juicio definitivo y cerrar la deuda, la ley simplemente podía identificar el pecado (cf. Romanos 7:7-12), lo cual nos dejaba siempre culpables (Levítico 5:17).

— Dios, pues, tomó el asunto en sus propias manos (v.3c). Él envió a su Hijo “como si fuera la misma carne pecaminosa”, en todo igual, pero sin pecado (cf. Hebreos 4:15), de manera que pudiera servir como ofrenda por el pecado (cf. Levítico 5; Hebreos 5:1; 7:26,27; 9:11-14).

— Cuando Jesús se ofrendó por nuestro pecado, cerró el caso judicial y aplicó condena sobre el pecado: la deuda quedó saldada. De esta manera, sirvió de expiación, de purificación, para nosotros (Levítico 5:16b). De esta manera, nuestra relación con Jesús nos liberó de nuestra relación con el pecado: el juicio está definido por una nueva ley (v.2).

— Por esta razón, aunque nuestros sentimientos y deseos pecaminosos continúen levantándose dentro de nosotros (Romanos 7:21-24), ¡los requerimientos de la ley ya han sido cumplidos! (v.4a).

— Por tanto, ¡no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús! (v.1a). Y sabemos que estamos en Jesús si lo que rige nuestras decisiones y nuestra vida no son nuestras emociones y deseos naturales, sino el Espíritu (que nos revela la voluntad de Dios) (vv.1b,4b).

 

Preguntas de introspección:

¿Cuáles son las 3 ó 4 áreas de tu vida en las que puedes notar más fácilmente que el conocimiento del mal no te impide hacer lo malo? ¿Cuáles son las 2 ó 3 áreas de tu vida en las que crees que identificar el mal te ayuda a evitar el pecado?

¿Realmente evitas pecar gracias a este conocimiento, o simplemente evitas pecar de una forma que puedas identificar fácilmente?

¿Aprecias el regalo que Dios te dio cuando pagó por tu pecado? ¿Aprecias cómo se esmeró en cuidar todos los detalles? ¿Puedes explicar de manera individual para cada área que identificaste cómo el saber que Jesús saldó el caso contra ti te ayuda a no seguir atado al pecado?

¿Disfrutas de la paz que viene de saber que no hay condenación para ti? ¿Qué tan a menudo te detienes a recordar esta verdad? ¿Puedes, con sinceridad, enfrentar a tu conciencia y decirle que realmente estás en Jesús?

Historia sugerida: Historia de Hazael (2 Reyes 8:7-15; 10:32; 12:17,18; 13:3,22,23).

El terror del mar…

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El terror del mar
era Paco Rata,
el pirata,
el pirata ratonero,
el terror del mar entero.

Como casi todos los piratas
tenía una barba bárbara,
una pata de palo,
un ojo de cristal,
un diente de oro
y una sola oreja
con un pendiente oxidado.

(Mirando con sus catalejos,
a lo lejos).

-¡Barco blanco se avecina, tocad tambor y bocina!
¡Le arrastran las altas olas!
¡Se acerca!
¡Sacad los arcos y flechas!

-No es un barco, jefe,
es un tiburón como un camión.

(Mirando con sus catalejos,
a lo lejos).

-Ni un barco,
ni tiburón,
ni merluza,
ni camión.
¡Es un cetáceo enorme!

La ballena lanzó un sonido
que parecía la sirena
de un barco o un triste chirrido
de máquina rota o un ulular
de fantasma en alta mar
o un tenebroso alarido…
Y era que la ballena
no había comido.

-¡Ballena a la vista!
-gritó el pirata Paco Rata-
¡Qué mala suerte!
¡Qué mala pata!

La ballena abrió la bocaza
y se tragó el barco, de proa a popa,
como si fuera una taza
de sopa.
La ballena Gordinflas
se puso enferma,
empachada;
le dio una arcada,
nadó hacia la playa
y devolvió al barco pirata sin digerir.

El barco quedó descuajeringado,
el pirata medio muerto y medio tuerto
salió de la ballena…
Los otros marineros piratas no fueron “devueltos.”
El pirata Paco Rata les buscó por todas partes.
La playa estaba desierta.

La ballena Gordinflas lo pasó mal,
pero acabó con Paco Rata, el terror del mar.

Esta vez el feroz pirata
tuvo buena suerte,
no tuvo mala pata.
¡Dejó de ser pirata!
(a la fuerza).
La isla estaba desierta.

El pirata
no tenía a quién castigar,
no tenía a quién robar:
la isla estaba desierta.
El pirata dejó de ser malo,
porque vivió toda su vida solo,
con su pata de palo.

Gloria Fuerte
(España, 1908-1998)

No hay neutralidad

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«¿De quién eres tú…?» (1 Samuel 30:13)

«No hay neutralidad en la religión. O estamos bajo la bandera de Emanuel, para servir y pelear Sus batallas, o somos vasallos del príncipe de las tinieblas, Satanás.

Lector, permíteme ayudar a tu respuesta. ¿Eres de los que han «nacido de nuevo»? Si lo eres, perteneces a Cristo; porque sin el nuevo nacimiento no eres de los suyos. ¿En quién confías? Porque quienes creen en Jesús son llamados hijos de Dios. ¿A quién pertenece tu obra? Seguro que sirves a tu amo, porque quien sirve es propiedad de su señor. ¿Cuáles son tus compañías? Si perteneces a Jesús, fraternizarás con aquellos que visten la marca de la cruz. «Pájaros del mismo plumaje vuelan juntos.» ¿Cuál es tu conversación? ¿Es celestial o es terrenal? ¿Qué has aprendido de tu Amo? -los siervos aprenden de sus amos, son sus aprendices. Si has servido tu tiempo con Jesús, se dirá de ti lo que se dijo de Pedro y de Juan: «Se supo de ellos que habían estado con Jesús.»

¿De quién eres tú? Responde con honestidad antes de dar sueño a tus ojos. Si no eres de Cristo estás en un duro servicio –Huye de ese amo cruel! Entra al servicio del Señor del Amor, disfrutarás sus ricas bendiciones.

Si eres de Cristo déjame aconsejarte que hagas cuatro cosas. Perteneces a Jesús –obedécele; que Su palabra sea tu ley; que Su deseo sea tu voluntad. Perteneces al Amado, luego entonces ámalo; deja que tu corazón lo abrace; deja que toda tu alma sea llena de El. Perteneces al Hijo de Dios, luego entonces confía en El; descansa solo en El. Perteneces al Rey de Reyes, luego entonces sé decidido a estar por El. Todos sabrán a quién perteneces.»

Spurgeon, citado por Tom Challies. There Are No Neutralities in Religion. challies.com Noviembre 29,2015

Romanos 4.10

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SIETE VECES CAE EL JUSTO… Y SIETE VECES SE LEVANTA

Texto: Romanos 7:14-25

Idea central: Nuestra vida diaria es testimonio fiel de nuestra imperfección y de la influencia del pecado sobre nosotros. Sin embargo, ¡en Jesús hay esperanza! ¡No te rindas! ¡Álzate otra vez!

Lecciones particulares: Si nuestro corazón está en hacer lo bueno, nuetras malas acciones no nos definen. Pero…

—  Aunque nuestras intenciones y nuestro ser interior sean espirituales y amen a Dios, la realidad es que en nuestro interior continúa existiendo un agente “pecado” (vv.17,20).

—  De hecho, por buenas que sean nuestras intenciones, el pecado continúa siendo pecado, y Dios lo considera así (vv.15,16,19).

—  Nuestra incapacidad para poner la voluntad de Dios (i.e. la ley) en práctica en nuestras vidas diarias, para hacerlo nuestro modus vivendi, revela que el bien no está en nosotros mismos (vv.18,21). Podemos amar la ley de Dios (v.22), pero al tratar de vivirla nuestros impulsos se levantan y hacen guerra (v.23a), y, si es por nuestras fuerzas, triunfan y nos atan al pecado (v.23b).

—  Esta es la agonía de todo cristiano, ¡es una vida miserable, infeliz! Conocemos el buen camino, lo anhelamos… y no podemos tomarlo. Vemos a nuestro amor…del otro lado del cristal. Tan cerca y, al mismo tiempo, tan lejos (v.24).

—  Sin embargo, ¡gracias sean dadas a Dios! ¡Jesús es! (v.25a). Por tanto, ¡no desfallezcamos! Aunque nuestros impulsos prácticamente nos obliguen a continuamente caer prisioneros del mal, alcemos la cabeza y vivamos sirviendo la ley de Dios, deleitándonos en Él, siempre luchando, nunca rindiéndonos, poniendo la mente en las cosas del Espíritu, vivos a la justicia (v.25; cf. Ro. 8:5,10). Hay esperanza (cf. Ro. 8:11).

Preguntas de introspección:

¿Cómo juzgas la bondad o maldad de una acción? ¿Te das cuenta de que una acción pecaminosa continúa siéndolo aunque te sientas mal por haberla cometido? ¿En qué áreas de tu vida tiene más actividad el agente “pecado” que mora en ti? ¿En qué ambitos y relaciones se levantan más fácilmente tus impulsos y sentimientos pecaminosos? ¿En qué decisiones, acciones y actitudes le es más fácil al pecado hacerte prisionero de tus viejos caminos? ¿Sientes tu miserable incapacidad de vivir bien? ¿Sientes cómo está justo al alcance de tu mano, pero siempre intocable? ¿Brota en ti agradecimiento sabiendo que hay esperanza en Jesús, de que no será siempre así? ¿Luchas contra tu pecado con fuerzas renovadas, siempre levantándote a pesar de que la carne te traicione?

Historia sugerida: Historia de Pedro y la traición (Mateo 26:31-35,69-75; Juan 21:15-19).

Mujeres en crisis

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¿COMO MINISTRARLES?

Kristie Anyabwile es esposa de pastor y madre de Afiya, Eden y Titus. Apoya gozosamente a su esposo Thabiti, casados desde hace 24 años, en su labor pastoral en Anacostia River Church en el sureste de Washington, DC. Kristie es ama de casa y ama discipular mujeres.

Luego nos resulta difícil ministrar a otras en situaciones difíciles, trágicas. ¿Cómo servir? No tengo suficiente conocimiento de Biblia o suficiente sabiduría. La situación de la otra persona pudiera estar más allá de mi propia experiencia… Escucho, intento parecer calmada, pero en mi interior hay pánico, temor de no tener nada que ofrecer a esa hermana.

La mala noticia es que efectivamente somos ineficaces. La buena noticia es que Cristo es más que suficiente para lidiar con cualquier situación traumática. Es a El a quien debemos dirigir a esa hermana que lucha.

¿Cómo dirigirla a El?

  1. SE CREYENTE.

Quizás el aspecto más difícil para ministrar a mujeres en crisis sea ayudarles a creer. Algunas veces no creen que las cosas vayan a mejorar, o de que Dios sea bueno en su sufrimiento, o de que el gozo retornará, o de que Dios perdonará su pecado. Pero el dolor pierde su aguijón, como proclama David en el Salmo 30:5b «el llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá el grito de alegría.» ¡Servimos a un Dios que levanta muertos a vida! ¿Habrá algo difícil para El?

Algunas veces debemos afirmar esto para nuestras amigas, hasta que ellas sean capaces de creer por sí mismas. Y no, esto no es teología de «nombra y declara.» Nos acercamos al Señor con toda humildad, Dios es soberano y hace Su voluntad. En la lucha contra el pecado hemos de mirar a Jesús, «quien por el gozo puesto delante de El, soportó la cruz» (Hebreos 12:2). Jesús aceptó la voluntad de Dios y se deleitó en ella.

2. SE DISPONIBLE.

Nuestra mentalidad de lo instantáneo quiere que todo se resuelva YA. Creemos que si combinamos los versos apropiados con la oración correcta y hacemos las cosas adecuadas, entonces los problemas desaparecerán. Pero no es verdad. Es necesario que estemos disponibles a largo plazo, aunque sepamos que el sufrir, el pecado, y la muerte son momentáneos. A la luz del eterno peso de gloria, si es un día, o unas semanas, o 50 años, todo es un momento.

Consolemos con el consuelo que hemos recibido de Cristo. Quizás puedas apoyar a tu amiga dando gracias a Dios en su lugar. Quizás no experimentamos el mismo dolor, pero conocemos al Señor como «Padre de misericordias y Dios de toda consolación.» (2 Corintios 1:3b).

3. SE EN LA PALABRA

La Palabra de Dios es el medio más efectivo para alentar el creer. Nos enseña cómo es El, qué ha hecho a nuestro favor, y cuáles son Sus promesas para esta vida y la que vendrá. Aumentar nuestro conocimiento de Dios aumenta nuestra fe. ¿Recuerdas lo que pasó con Moisés, la rebelión del pueblo y el asunto del becerro de oro? ¿Qué hizo perseverar a Moisés? Dios se reveló a Moisés, y Moisés adoró -en lugar de derrumbarse en la depresión. (Exodo 34:6-7).

Es tentador escudriñar las Escrituras buscando versos que parezcan relacionados a una situación específica (lo cual es bueno en sí mismo). Pero abrir la Escritura buscando conocer a Dios, Su persona, Su carácter, y hacerlo de modo regular, día a día, en tiempos no de crisis, es la mejor preparación para tiempos de cualquier crisis, porque entonces nos apoyaremos en aquellas verdades ocultas en nuestro corazón. Y a medida que estudies, ora. Ora la Palabra de Dios para ti y con tu hermana herida. Dios oye y contesta la oración.

4. SE CONECTADA

Es vital conectarse a una iglesia local. Sabremos cómo, dónde, cuándo obtener ayuda adicional. Algunas mujeres necesitan mucha mayor disponibilidad que nuestra capacidad. Otras veces seremos de muy poca ayuda en cierta situación. No trabajes sola. Llama a un pastor o a un anciano para que te ayuden a amar y sostener a tu hermana. Busca alguien en tu iglesia que pueda proveer consejería o ayuda práctica o que sepa dirigir a recursos especiales.

Es vital conectarse a una iglesia local para beneficio espiritual propio. Ministrar a mujeres en crisis construye fe, al mirar cómo obra el Señor. Produce gozo en las oportunidades de puntualizar evidencias de la gracia de Dios en medio del dolor o pecado o pérdida. ¡Pero es duro! No se te ocurra apartarte del Cuerpo de Cristo.

Integrar un ministerio entre mujeres dentro de la vida de una iglesia ayuda a balancear tensiones y multiplica beneficios. Nuestra conexión a un cuerpo local ofrece la clase de soporte que necesitamos para ser efectivas en ministrar a mujeres en crisis. Y la conexión de ellas al Cuerpo beneficia sus almas al sentarse bajo la Palabra de Dios y ser alentada, amada, exhortada, oír la oración de todo el Cuerpo (no solo la tuya).

5. SE ALEGRE

Cristo mismo es la sabiduría (Proverbios 8:22-31). Y la sabiduría se regocija siempre delante del Padre (vv.30-31), apoyada en tres cosas específicas en las que Cristo mismo se regocija: la presencia de Dios, Su creación, y Su familia.

Podemos estimular a una mujer que se regocije en la presencia de Dios. Como creyente en Jesucristo, quien murió y resucitó por ella, es recipiente del Espíritu. Nunca la abandonará. La sostendrá por Su gracia.

Podemos estimularla a que se regocije en Su creación. Haz una caminata. Observa las pequeñas cosas -hormiguitas, libélulas, caracoles. Visita un parque. Lleva a tu amiga. ¿Qué mejor oportunidad para levantar nuestra vista a la belleza de las obras del Creador y regocijarse en cómo declara Su gloria?

Y podemos estimularla a que se regocije en la familia de Dios al recordar misericordias específicas, al orar por las preocupaciones de otros, al pasar tiempo en comunión.

Finalmente, podemos regocijarnos en el hecho de que nuestra más grande necesidad es llenada por Cristo mismo en la cruz. En medio de crisis, recordemos que el Señor nos ha rescatado del dominio de las tinieblas y nos ha transferido al reino de Su amado Hijo, en quien tenemos redención y perdón de pecados (Colosenses 1:13-14). ¡He aquí nuestro más grande gozo!

5 ways to minister to women in crisis. Kristie Anyabwile. The Gospel Coalition.com

¿Cómo sirve una mujer ocupada…

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en un Ministerio de Mujeres?

Jen Wilkin es esposa, madre de cuatro hijos, y abogada de que las mujeres amen a Dios con toda su mente a través del estudio fiel de Su Palabra. Escribe, dicta conferencias, enseña Biblia a mujeres. Vive en Flower Mound, Texas, y su familia llama “hogar” a la iglesia The Village Church. Jen es la autora de Women of the Word: How to Study the Bible with Both Our Hearts and Our Minds (Crossway, 2014). Puedes encontrarla en jenwilkin.blogspot.com y seguirla en Twitter.

Cuando joven madre, escribí una carta a mi iglesia solicitando considerar formalizar el papel del ministerio de mujeres. El pastor ejecutivo me llamó a una reunión y prontamente me ofreció el trabajo. Me quedé sin habla. En esa época mis cuatro hijos iban de 1 a 5 años de edad. ¿Sería que este hombre estaba mal de la cabeza?
Explicó que claramente yo tenía una seria preocupación por las mujeres de nuestra iglesia, y me encomendó elaborar un calendario de acuerdo a mi persona. El conocía un secreto que a menudo es pasado por alto en nuestra frenética cultura: hacemos tiempo para aquello que más nos preocupa.

Así que, con el apoyo entusiasta de mi marido, me pasé tardes y horas de siesta construyendo un ministerio de mujeres. Durante esos años, no me comprometí con ninguna otra actividad, ni siquiera club de libros, club de padres, tiempo para ejercicio o para ver televisión. Aunque esas actividades tengan valor, las puse a un lado para dar espacio al ministerio porque sentí que revivía algo en mi interior. Es más, pude ver el poder del evangelio obrando entre el pueblo de Dios, cambiando vidas por Su Espíritu y Su Palabra.

Mi situación no es única. Las mujeres de nuestras iglesias son malabaristas de muchos compromisos. Ya sea que alguna lidere un grupo de estudio bíblico, o participe en algún estudio bíblico que requiera preparación, o planifique una conferencia, tendrá qué encarar cómo integrar tales actividades ministeriales dentro de todos los compromisos de su ocupada vida.

He aquí cinco consideraciones que me han ayudado a decidir si, cuándo, y dónde comprometer mi tiempo:

1. Recuerda tu primera área de ministerio

Nuestra primera área de servicio se debe a nuestras relaciones primarias. Cualquier compromiso ministerial que hagamos debe ser uno que no comprometa nuestra relación con esposos, niños, o padres. No significa que no podamos tomar tiempo fuera de esas relaciones (ir al gimnasio o al club de libros, por ejemplo, nos hará tomar tiempo); significa que debemos mantener presente el efecto de esos intercambios de tiempo.
Si eres casada, conversa con tu marido sobre tu anhelo de tener un rol ministerial. Asegúrate de que ambos estén en la misma página sobre encontrar un lugar de servicio y sobre el tiempo que el compromiso conllevará. Oren juntos sobre cómo cada uno puede estimular el crecimiento espiritual del otro e involucrarse en la iglesia. En mi experiencia, el tiempo otorgado al ministerio me ha hecho ser una mejor madre, hija, y esposa.
El tiempo dado al ministerio fuera de mi casa me ha ayudado a atesorar y nutrir el ministerio dentro de mi hogar. Quienes gastan sus días en ambientes profesionales y toman tiempo para un estudio bíblico semanal o alguna relación de discipulado, por ejemplo, a menudo hablan no solo de su propio crecimiento espiritual sino también de un corazón y capacidad creciente para ministrar a la familia, amigos, y colaboradores.

2. Valora (y re-valora) tu calendario

Si bien la mayoría nos quejamos de estar muy ocupadas, prestar atención a los “hábitos de gasto” respecto al tiempo a menudo revelará tiempo a discreción que reclamamos para mejores propósitos. Haz inventario de tu calendario para determinar dónde caen tus ventanas predecibles de tiempo discrecional. Luego observa alguna área de servicio que corresponda a esas ventanas.
Cuantifica -mide- cuánto tiempo dispones antes de comprometerte, y luego mantén ojo alerta sobre el tiempo real de compromiso una vez que entres a alguna oportunidad de servicio. A medida que entres en nuevas etapas de vida, re-valora si tu compromiso de servicio todavía se acomoda a tus cambiantes demandas de tiempo.
Un rol que te haga perder con regularidad las actividades de un niño probablemente sea una mala elección de temporada. Dos años más adelante, quizás, podrías acomodar ese rol. Busca y ora por compromisos que permitan máxima oportunidad de servir a tu familia eclesiástica dentro de la red de responsabilidades esenciales a las que Dios te ha llamado en el presente.

3. Busca un rol que resuene

Algunas veces tomamos algún rol de servicio sin referencia a nuestros dones o preferencias porque hay alguna necesidad inmediata que Dios nos permitió encontrar. Es una razón válida para servir, pero no siempre para hacerlo a largo plazo. Nuestra perspectiva de siervas y nivel de participación a menudo permanecerá más saludable cuando nos comprometemos a una área de servicio donde nos sentimos conectadas.
¿Qué amas? ¿Misiones? ¿Temas de justicia social? ¿Tutorizar madres jóvenes? ¿Hospitalidad? ¿Estudio Bíblico? Busca la manera de servir en aquella área de ministerio que te acelera el pulso.
Hay una razón por la cual Dios te dió un grupo particular de dones y pasiones. Permite que ello funcione como punto de referencia para determinar dónde invertirás tiempo y dar fruto conectada con el cuerpo de Cristo a tu alrededor.

4. Define el compromiso

A menudo, las mujeres se queman en el servicio porque un rol que empezó siendo manejable se disparó en el tiempo a una carga inmanejable. Para evitarlo, considera comprometerte a roles que posean descripción clara de la labor y del marco de tiempo.

Una buena líder de ministerio te puede decir con exactitud lo que necesita de ti. Pídele descripción por escrito. Luego, acepta responsabilidades adicionales solo si ambas están de acuerdo. Una buena descripción definirá tareas específicas, tiempo de compromiso semanal y duración de servicio esperada.
Comprometerse a un rol indefinido abruma y es riesgoso. En lugar de prometer tutoría a largo plazo a varias mujeres, por ejemplo, ¿por qué no considerar ofrecer reunirse con una mujer una semana sí y otra no durante una temporada o semestre?
A mejor definición de las expectativas de cada quien, desde el principio, más gustosamente podrás confiar tu tiempo al rol de servicio en cuestión.
Con todo, habrá ocasiones en el servicio donde seremos llamadas a extendernos más allá de toda expectativa. Por la gracia de Dios, dichas ocasiones traerán gran estiramiento [de una] pero también más profundo gozo.

5. Compañeros en servir

Dar tiempo para servir significará tomar tiempo de alguna otra área de nuestras vidas. Puesto que muchas mujeres son prestadoras primarias de servicios, es frecuente que las tareas domésticas sufran. Antes de que renuncies a tu papel de servicio porque el fregadero está lleno de platos, considera establecer un ministerio compartido.
Reconocemos la importancia que tiene el entendimiento de la familia del pastor de que la familia entera comparte el ministerio, no tan solo el pastor. El mismo principio es verdad con otras áreas de servicio dentro de la iglesia.
He impartido un estudio bíblico vespertino en los últimos 15 años. Mi familia inmediata sabe que, al manejar la comida y los platos en esa noche de la semana, no solo están ayudando a Mamá. Están compartiendo conmigo en ministrar a las mujeres.
Si un papel de servicio requiere que sacrifiques un aumento de tiempo que afecta a tu familia, considera cómo ellos podrían compartir y ayudarte a cargar las tareas que de otro modo caerían sobre ti.

Prioridad gozosa 

Al aceptar un compromiso definido que se acomoda a tu calendario, tus pasiones, y a tus valores sobre relaciones primarias, servir en un ministerio de mujeres no solo es alcanzable sino ricamente recompensable. Si te preocupa ministrar entre mujeres, si ves el enorme potencial de impactar hogares, iglesia, comunidad, para la gloria de Cristo, considera hacer de este servicio una prioridad gozosa entre las otras demandas de vida.
Es una manera sencilla de gastar una porción de nuestro tiempo para afectar la eternidad.
——-

Nota del Editor: Continuación de una serie destinada a tus preguntas específicas relacionadas a ministrar entre mujeres en el contexto de iglesia local. Tenemos un equipo de mujeres dispuestas a responder un selecto número de preguntas. Por favor, enviar todas las preguntas sobre el tema a nuestra coordinadora de iniciativas sobre la mujer,  Mallie Taylor (mallie.taylor [@] thegospelcoalition.org).

Luego, ten una copia del libro Word-Filled Women’s Ministry: Loving and Serving the Church (Crossway, 2015) [review]. Este nuevo libro bosqueja una visión del ministerio entre mujeres enraizada en la Palabra de Dios, nutrida en el contexto del pueblo de Dios, dirigida a la gloria del Hijo de Dios.
También puedes registrarte ahora para nuestra 2016 National Women’s Conference, Junio 16 to 18, en Indianapolis, USA.

Previo en esta serie:
• Why Women’s Ministry? (Kathleen Nielson)
• 5 Ways to Minister to Women in Crisis (Kristie Anyabwile)
• 5 Questions for Choosing Bible Study Material for Women’s Groups (Mary Wilson)
• 3 Ways to Incorporate Group Prayer Into Your Bible Study (Melissa Kruger)
• How Can I Help Women Struggling with Sexual Issues? (Trillia Newbell)
• 7 Ways Women Can Grow in Studying and Teaching Scripture without Seminary (Nancy Guthrie)

The Gospel Coalition.
Noviembre 03, 2015

Romanos 4.9

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TÚ PECAS… PERO NO ERES PECADOR

Texto: Romanos 7:14-25

Idea central: Aún cuando los efectos de la ley muestran que hay pecado en nosotros, este pecado no nos define, no es quien somos. Lo que nos define es nuestro amor por Dios y deseo de servirle.

Lecciones particulares: Nota: Me inclino por la línea de pensamiento de que Pablo está haciendo referencia a su experiencia en Cristo en estos versículos y no a su previa lucha con el pecado como fariseo. Este no es el momento para argumentarlo, así que baste con decir que todo esto sucede a la luz de Romanos 7:4,22, y que las ideas a inicios de Romanos 8, que parecen sugerir que la carne es pasada, adquieren significado a la luz de la exhortación de Romanos 8:12,13. Entiendo que esto tiene implicaciones prácticas importantes para nuestra lucha contra el pecado.

Si la ley es espiritual… ¿Qué implicación tiene eso acerca de mí?

—  Si la ley es espiritual y el resultado es maldad, no podemos cerrar nuestros ojos a la realidad: nosotros, cristianos, continuamos bajo la influencia del pecado (v.14).

—  La influencia del pecado se revela en nuestras acciones sin sentido: en el día a día no vivimos de acuerdo a lo que amamos, la voluntad de Dios, sino que hacemos precisamente lo que odiamos, el pecado (vv.15,19).

—  Sin embargo, es precisamente esta tensión lo que revela nuestra verdadera naturaleza: el hecho de que seamos capaces de reconocer y detestar nuestras malas acciones muestra que estamos de acuerdo con la ley de Dios (v.16).

—  Nuestro pecado, aunque está presente en nosotros, no nos define, no es quien realmente somos. Mora en nosotros, sí; nos lleva a hacer lo malo, sí; pero no es quien somos (vv.17,20).

—  Lo que define quién somos es qué amamos o, más bien, a Quién amamos servir (vv.19,22,25).

Preguntas de introspección:

¿Aceptas el hecho de que no eres perfecto? ¿Cómo afecta esto la manera en que te evalúas? ¿Eres consciente de que tú, también, te equivocas, pecas, hieres…? ¿Eres consciente de que te engañas y que solo encontrarás decepción si te consideras infalible? ¿Cómo afecta esto la manera en que evalúas a otros cristianos y tus expectativas para las cosas de la vida diaria? ¿Con qué vara los mides y juzgas?

¿Tratas el pecado de manera casual, diciéndote a ti mismo “Nadie es perfecto” o “Dios nos ama y entiende, Él no espera perfección”? ¿Qué te revela acerca de tu verdadera naturaleza
los sentimientos que tienes sobre tus malas acciones, palabras o pensamientos? ¿Puedes, honestamente, decir que te duele mentir, insultar, chismear, ser orgulloso, pensar primero en ti mismo, etc.? ¿Has buscado el rostro de Dios en arrepentimiento si no es así? ¿Qué plan de acción tienes para volver a despertar cuando notes que tu corazón se ha enfriado? ¿Qué plan de acción tienes para cultivar tu amor por Dios y sus caminos?

Historia sugerida: Historia de Lot, quien parecía sodomita (Génesis 13:12,13; 14:12; 19:1-8), pero cuya naturaleza estaba definida por su corazón (2 Pedro 2:7,8).

Tengo una muñeca

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Tengo una muñeca vestida de azul,
con su vestidito y su canesú.
La saqué a paseo y se me constipó.
Llegando a la casa la niña enfermó.

En la mañanita, me dijo el doctor,
que le dé jarabe con un tenedor.

Dos y dos son cuatro,
cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho y ocho dieciséis,
brinca la tablita, yo ya la brinqué,
bríncala de nuevo,
¡yo ya me cansé!

[anónimo]

Romanos 4.8

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¿SIGNIFICA, ENTONCES, QUE LA LEY DE DIOS MALA PARA MÍ?

Texto: Romanos 7:13

Idea central: La ley de Dios despierta nuestro pecado y produce muerte… Pero eso es algo bueno, pues nos muestra, sin lugar a dudas, que la causa de muerte es, definitivamente, el pecado.

Lecciones particulares: 

— Al considerar la relación entre el pecado y la ley, es normal que nos preguntemos si realmente nos conviene que Dios nos exprese su voluntad (v.13a). “Si algo me hace explotar, ¿no será mejor apartarme de eso?”

—  Sin embargo, la realidad absoluta es que la voluntad de Dios es buena para nosotros (v.13b). No es causa de muerte, sino que es para vida (v.10).

—  Si vemos la voluntad de Dios como algo inconveniente, es porque estamos fallando en ver el verdadero problema. En lugar de tratar de quitar la ley de Dios, debiéramos quitar la pólvora que hay en nuestro corazón (v.13c).

—  Dios nos brinda su ley para que sea evidente dónde está el problema y dónde realmente tenemos que trabajar. Si han desaparecido las galletas y solamente hay dos niños en la casa, identificar al culpable es tan fácil como ver cuál tiene la boca limpia. Al producir muerte a través de lo perfectamente bueno, justo y santo, es imposible que podamos concluir que el pecado (i.e. nuestros malos deseos y sentimientos) no tuvo la culpa.

Preguntas de introspección:

¿Sientes el amor de Dios por ti, en que su interés no es simplemente que sigas una serie de pasos o que te comportes de cierta manera, sino que quiere librarte de tu maldición? ¿Te das cuenta de que su intención es, realmente, hacerte el bien y no que todo se vea bien afuera y nada más?

¿Comprendes que el problema está en tus deseos y sentimientos pecaminosos, y no afuera? (piensa: si lo más santo produce muerte, entonces no tiene que ver con que lo externo sea más o menos santo, sino con la realidad interna). ¿Cómo impacta esto tu lucha con el pecado? ¿Te esfuerzas por trabajar con tu pecado interno o simplemente tratas de evitar los gatillos es decir lo que te dispara? ¿En qué maneras puedes identificar a qué nivel está tu lucha (naturaleza pecaminosa vs. evitar gatillos) en las diferentes áreas de tu vida? ¿De qué formas puedes asegurarte de llevar la batalla al corazón?

Historia sugerida: Historia del joven rico (Mateo 19:16-24; cf. Lucas 6:24), quien pensaba que era santo porque hacía lo bueno cuando no había gatillos.

Cucú, cucú

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Cucú, cucú, cantaba la rana,
cucú, cucú, debajo del agua.

Cucú, cucú, pasó un caballero,
cucú, cucú, con capa y sombrero.

Cucú, cucú, pasó un marinero,
cucú, cucú, llevando romero.

Cucú, cucú, pasó una muchacha,
cucú. cucú, llevando ensalada.

Cucú, cucú, pasó una señora,
cucú, cucú, llevando unas moras.

Cucú, cucú, le pedí un poquito,
cucú, cucú, no me quiso dar.
cucú. cucú, me puse a llorar.

[anónimo]