Sacerdocio de todos

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«A fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.» Efesios 4:12

Pastor: ¿Te preocupa la aparición de mujeres en los púlpitos? Lo mejor que podrías hacer es equipar -capacitar- a toda tu congregación para la obra del ministerio, decirle a cada uno (hombres y mujeres) cuán indispensable es su participación, en obediencia a la misma Palabra (1 Corintios 12).

El cuerpo necesita pies y manos, tanto como una cabeza. Y muchas de esas manos y de esos pies pertenecen al supuesto sexo «débil.» Valora, equipa, y utiliza.

🙂

El placer de servir

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Toda la naturaleza es un anhelo de servicio. Sirve la nube, sirve el aire, sirve el surco.

Donde haya árbol que plantar, plántalo tú; donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú; donde haya un esfuerzo que todos esquiven, acéptalo tú.

Sé el que apartó la estorbosa piedra del camino; sé el que apartó el odio de entre los corazones y las dificultades del problema.

Existe la alegría de ser sano y la de ser justo; pero hay, sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.

¡Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho, si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que acometer! Que no te llamen solamente los trabajos fáciles. ¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!

Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito con los grandes trabajos; hay pequeños servicios que son buenos servicios: adornar una mesa, ordenar unos libros, peinar una niña.

Aquél es el que critica, éste es el que destruye, sé tú el que sirve.

El servir nos es faena de seres inferiores. Dios, que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera llamársele así: El Que Sirve.

Y tiene Sus ojos fijos en nuestras manos y nos pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién? ¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?

Gabriela Mistral (Chile, 1889-1957)

Romanos 3.2

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DIOS HIZO TODO LO QUE HACÍA FALTA

Texto: Romanos 3:21-31

Idea central: Somos salvados por medio de la fe en Jesús, sin poder hacer nada para salvarnos. Si fuimos salvos por gracia, ¡seamos humildes!

Lecciones particulares:

— Todos pecamos y nos apartamos de Dios; ninguno había cumplido la ley (vv.22b,23).

— Sin embargo, Dios había pasado por alto algunos pecados (v.25b).
— Dios sacrificó a Jesús por aquellos que creen en Él, para pagar la deuda de su pecado (v.21,22a,25,26).

— Todo el que cree en Jesús es justificado de gratis (v.24) por medio de la fe y solamente de la fe (vv.28-30).

— Por tanto, ¡seamos humildes! Dejemos de creernos la gran cosa y seamos agradecidos a Dios por lo que hizo por nosotros (v.27).

Preguntas de introspección: Si mueres hoy, ¿qué respuesta le dirás a Dios cuando te pregunte por qué debe dejarte entrar al cielo? ¿Realmente puedes decir que has cumplido toda la ley? ¿Por qué crees que fue necesario que Jesús muriera? ¿Has sido salvo por gracia solamente, o crees que Jesús vale poco? ¿Se refleja esto en cómo te ves a ti mismo y a otros? ¿Eres agradecido para con Dios de que estableció un mecanismo para resolver el problema?

Historia sugerida: Parábola del siervo perdonado que no perdonó a sus consiervos (Mateo 18:23-35).

El fantasma Pepillo

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El fantasma se llama Pepillo
(no tenía nombre de fantasma pero lo era).
El fantasma Pepillo
no tenía sábana,
no tenía castillo.
Vivía en una casa vieja,
tan vieja,
que no tenía una teja.

Pepillo, el fantasma,
no tenía sábana;
se embadurnaba de harina
y dormía en la cocina.
Cuando llovía
se mojaba,
cuando había tormenta
se alegraba.
Como no tenía sábana,
cuando se iba a aparecer
tocaba una campana.

Cansado de no asustar,
el fantasma Pepillo
se compró un traje de pana,
se puso flequillo,
y se fue al parque
a jugar con los chiquillos.

Gloria Fuerte
(España, 1908-1998)

No estoy chiflada

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Me gusta el mar,
el monte, el río,
la cascada;
me gusta el libro,
la música, la amistad,
la playa.
Me chifla todo,
estoy chiflada.

Me gusta la lluvia,
la nevada;
me gusta el bosque,
el duende, el hada.
Me chifla todo,
estoy chiflada.

Me gustan los gamusinos azules,
las verdes ranas,
las gárgolas de piedra,
las campanas.
Me chifla todo,
estoy chiflada.

Me gustan los niños:
blancos, negritos,
esquimales, gitanitos,
indios, chinitos…
Me chiflan todos.
¡No estoy chiflada!

Gloria Fuerte
(España, 1908-1998)

Romanos 3 ¿Cómo nos salvamos?

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3.1 NUESTRAS BUENAS ACCIONES NO PUEDEN GANARNOS EL CIELO

Texto: Romanos 3:19-20

Idea central: Conocer qué es lo que agrada a Dios es bueno; cumplir la voluntad de Dios es mejor… Sin embargo, ni una cosa ni la otra pueden pagar por nuestro pecado.

Lecciones particulares:

— Dios nos enseña su voluntad para que sepamos qué es bueno y qué es malo (vv.19b, 20b).

— Como tenemos conocimiento de lo que es pecado, todos somos responsables de nuestras acciones ante Dios (v.19).

— Hacer cosas buenas no puede salvarnos: ¡eso no resuelve el problema de que ya somos culpables y necesitamos ser justificados! (v.20).

Preguntas de introspección: ¿Estás bien con Dios? ¿Cómo sabes que estás bien con Dios? ¿Basas tu confianza en que haces buenas obras? ¿Estás consciente de que –ni siquiera en parámetros humanos– una buena acción no excusa una mala? ¿Has asimilado que no puedes ganarte el cielo haciendo lo bueno?

Historia sugerida: “Historia de Julián”, que hizo buenas obras, pero fue rechazado (Mateo 7:21-23).

Romanos 2:8

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NO SOMOS MEJORES QUE LOS DEMAS

Texto: Romanos 3:9-18

Idea central: No nos engañemos, ¡nosotros somos pecadores y culpables, del mismo modo que las demás personas! No somos mejores; merecemos castigo.

Lecciones particulares: 

— Hay que gente que peca porque no conoce la Biblia; otros conocen la Biblia y buscan excusas para pecar. Nosotros no somos mejor que ninguno de ellos (v.9).

— Todos somos pecadores: ¡nadie busca a Dios por naturaleza!, ¡nadie hace lo bueno! (vv.10- 12).

— Evidencia de que somos culpables es que:
** engañamos y mentimos con manipulación (v.13),
** hablamos mal de la gente y las cosas (v.14),
** sacamos amargura por nuestra boca (v.14),
** somos rápidos para herir a otros y pagar mal por mal (v.15),
** en nuestras vidas no es raro que traigamos destrucción y dolor (v.16),

** tener y vivir en paz verdadera no nos interesa (v.17), y
** lo que guía nuestras vidas no es la voluntad y opinión de Dios (v.18).

Preguntas de introspección: ¿En qué te enfocas, en acusar a otros o en analizarte a ti mismo? ¿Eres rápido para darte cuenta cómo otros necesitan de Dios? ¿Cuándo fue la última vez que te diste cuenta de que necesitas la misericordia de la gracia de Dios?

Historia sugerida: David y Natán, luego de que David pecara con Betsabé (2 Samuel 12:1-12; cf. 2 Samuel 11).

Tarea sugerida: 

— Confiésale a Dios de manera específica los pecados que hayas encontrado en ti, pídele perdón y, a través de su gracia, asume tu responsabilidad para luchar contra ellos.

cf= referencia cruzada

El niño y el buey

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El niño:
¿En qué piensas todo el día
tendido sobre la yerba?
Parécesme un gran doctor
embelesado en su ciencia.

El buey:
-La ciencia, niño querido,
no es lo que a mí me
alimenta;
eso es fruto del estudio,
con que Dios al hombre
obsequia.

Fuera el pensar para mí
pobre animal,
ardua empresa;
prefiero hacer treinta surcos
antes que aprender
dos letras.
Mascar bien, me importa
más que una lección
en la escuela.
Con las muelas masco
yo, tú, niño,
con la cabeza.

Pero si anhelas ser sabio
ojalá viéndome aprendas
a rumiar,
y rumiar mucho,
cada bocado de ciencia.
El digerir, no el comer,
es lo que al cuerpo aprovecha,
y el alma, cuerpo invisible,
tiene que seguir tal regla.

Sin rumiarlo bien,
no engullas ni una línea ni
una letra;
el que aprende como un loro,
loro ignorante
se queda.

Rafael Pombo (Colombia, 1833-1912)

¿Imposición o amorosa anticipación?

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¿Es imposición lo que los padres tratan de enseñar a sus hijos? ¿Atenta contra la personalidad de los retoños? ¿Será una rémora en su desarrollo?

Estas, y otras preguntas semejantes, se las formulan muchas familias al socaire de las modernas tendencias de la pedagogía. Respondiendo a esta mentalidad, formulada por un profesor en un periódico de Barcelona, alguien que firmaba simplemente «Una Madre» escribió al mismo periódico lo siguiente:

CARTA DE UNA MADRE

«Paso a mencionarle algunas de las más flagrantes violencias e imposiciones que han sufrido mis vástagos:

– Cuando han nacido mis hijos, no les he dejado decidir su sexo, ni tampoco el tamaño ni el color de los ojos y el pelo.

– Cuando los he alimentado, no les he preguntado que marca de leche ni que clase de papilla querían.

– Cuando han tenido la edad, no han podido decidir si quedarse en casa conmigo o ir al jardín de infancia.

– Cuando han enfermado, no han podido elegir médico ni tratamiento acorde con sus preferencias.

– Cuando han debido ir a la escuela primaria, no les he mostrado todas las posibles para su elección.»

«Hay también otras facetas en las que no han elegido: les he dado mi sangre y mi vida sin consultarles. Les he dado mi corazón sin consultarles. Les he dado noches sin dormir y días de dolor sin consultarles. Les he dado mis privaciones, mis esfuerzos y mis ilusiones sin consultarles.»

«Y continuaré sirviéndoles en lo que pueda sin consultarles. Creo que en cuestiones de amor no se funciona por consultas populares ni decisión de la mayoría. Y mal podrán ser útiles a la sociedad los que no saben amar.» (De un recorte de La Vanguardia, periódico español, 25/12/77)

El paso de los años no ha hecho perder actualidad a esta carta. La madre tiene razón: el amor toma la iniciativa siempre. Se anticipa de modo constante a las necesidades del ser amado.

Este ha sido siempre el método de Dios: «con amor eterno te he amado» dice Dios a Su pueblo. La bondad del Creador convertido en Salvador responde a un plan amoroso de buena voluntad hacia los pecadores, un plan sobre el cual no fuimos consultados, sino solamente beneficiados, bendecidos, salvados y transformados.

Porque el amor se anticipa, obsequia y se goza en el amado.

«De su plenitud -de la plenitud de Cristo- tomamos todos, y gracia sobre gracia

Jose Grau (España, 1997)

Romanos 2:7

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EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS

Texto: Romanos 3:1-8

Idea central: El hecho de que algo sea bueno y agradable a los ojos de Dios no excusa usar formas pecaminosas para conseguirlo, incluso si implica glorificar a Dios directamente. Hacer cosas malas para conseguir cosas buenas también es pecado.

Lecciones particulares: 

— Dios es justo y fiel (vv.3,4).
— Cuando pecamos, la justicia y fidelidad de Dios brillan más, por contraste (v.5).
— El mejor de los fines, glorificar a Dios, no excusa malos medios, nuestro pecado (vv.5-8).

Preguntas de introspección: ¿Buscas un buen fin para tu vida (el cielo)? ¿Buscas ese fin por el único buen medio (arrepentimiento del mal y fe en Jesús)? En tu vida diaria, ¿te preocupas de buscar cosas buenas de buena manera o te preocupas solamente de obtener esas cosas buenas sin importar cómo las obtuvieras?

Historia sugerida: Saúl, cuando ofreció sacrificio (1 Samuel 13:1-14).