Apuntes a Jueces, 3:31

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UN MOMENTICO DE SALVACION

3:31 Después de Aod vino Samgar, hijo de Anat, el cual hirió a seiscientos filisteos con una aguijada de bueyes; y él también salvó a Israel. 

La narración es como esos momentos entre conferencias que permiten ir al baño o tomar una taza de café [para recuperar fuerzas en medio del programa regular]. Pero “también salvó a Israel”, o sea que tenemos aquí un “momentico de salvación.”

Hay muy poco sobre este Samgar… ¿era israelita sí o no? su nombre no es muy hebreo que digamos, más bien de origen hitita. ¿Residente de Beth-Anat en Galilea [Josué 19:38; Jueces 1:33] o adorador de la diosa canaanita Anat [ups] la cual era exhibida como guerrera? ¿Hirió a los filisteos él solo o como parte de una milicia de agricultores (tal parece que se trataba de un amateur más que un profesional)? Los estudiosos dicen que este Samgar no era un israelita, sin embargo no pensemos que se trata de un desconocido cualquiera simplemente porque nosotros no sabemos nada, hay otra breve alusión en Jueces 5:6 (En los días de Samgar, hijo de Anat, en los días de Jael, quedaron desiertos los caminos, y los viajeros andaban por sendas tortuosas), donde los eventos se mencionan poniendo a este hombre como referencia, lo cual evidencia su estatus en aquel tiempo.

Respecto a la quijada de buey, análogos de su época señalan unos 8 pies de largo x hasta 6 pulgadas de ancho en el extremo final. El extremo más pequeño contenía además una cuña filosa para gobernar a los bueyes mientras que el otro extremo tenía una parte plana para limpiar. Una bayoneta, en pocas palabras.

La breve mención de los filisteos prepara el camino para su aparición como enemigos activos de Israel. Es posible que los filisteos hayan ido de exploradores a territorio no familiar, ventaja de la sorpresa para Samgar, o de preparar alguna emboscada. Pero el texto implica que la victoria no fue obra de Samgar (y él también salvó), sino de Dios mismo (Jueces 10:11 Y el SEÑOR respondió a los hijos de Israel:¿No os libré yo de los egipcios, de los amorreos, de los hijos de Amón y de los filisteos?).

Por lo que vemos, los instrumentos de liberación empleados por Dios forman una singular colección de herramientas. La quijada de Samgar con la daga de Ehud, el martillo de Jael, las trompetas y antorchas de Gedeón, la rueda de molino de la mujer, la quijada de asno de Sansón. ¡Los instrumentos son interesantes y coloridos!

Sin embargo el punto principal es la frase final: y él también salvó a Israel. ¿Qué si no era israelita? ¿Qué si tenía conexiones canaanitas? ¿Qué si nunca tendremos la completa biografía de este hombre? ¿Percibimos la mismita gloria de Dios?

Si Jehová es el creador de cielos y tierra, si tiene todos los recursos a su disposición, ¿acaso no podrá librar por muchos o por pocos [1 Samuel 14:6 Y miraron los centinelas de Saúl en Guibeá de Benjamín, y he aquí que la multitud se dispersaba yendo en todas direcciones], por discípulos y también por no cristianos? ¿Cómo??

Si Jehová el Señor levantó a Samgar para salvar a Israel, no es ninguna sorpresa la aparición de Ciro rey de Persia [Isaías 45:1-7 Así dice el SEÑOR a Ciro, su ungido, a quien he tomado por la diestra, para someter ante él naciones, y para desatar lomos de reyes, para abrir ante él las puertas, para que no queden cerradas las entradas: 2Yo iré delante de ti y allanaré los lugares escabrosos; romperé las puertas de bronce y haré pedazos sus barras de hierro. 3Te daré los tesoros ocultos, y las riquezas de los lugares secretos, para que sepas que soy yo, el SEÑOR, Dios de Israel, el que te llama por tu nombre. 4Por amor a mi siervo Jacob y a Israel mi escogido, te he llamado por tu nombre; te he honrado, aunque no me conocías. 5Yo soy el SEÑOR, y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te ceñiré, aunque no me has conocido, 6para que se sepa que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, no hay ninguno fuera de mí. Yo soy el SEÑOR, y no hay otro; 7el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el SEÑOR, el que hace todo esto]. 

Es gloria de Dios, particularmente, salvar mediante instrumentos desconocidos o apenas conocidos por nosotros. Mediante otro ejemplo extremo, de calidad satírica similar a la de Ehud, vemos que no solamente salva Dios a Israel de sus enemigos, sino que Sus medios para hacerlo no son fácil de explicar o predecir.

Como exclamara el ciego, Juan 9:30 “Respondió el hombre y les dijo:Pues en esto hay algo asombroso, que vosotros no sepáis de dónde es, y sin embargo, a mí me abrió los ojos.” No sabemos nada de este Samgar y sin embargo Dios lo usó para Su gloria, para salvar a Israel. ¿No es maravilloso? 

Matthew Henry: Si Dios se agrada, una quijada de buey hace más que la espada de Goliath.

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Apuntes a Jueces, 3:12-30

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Parte II. La salvación de un Dios longánime

Recordando Verdades sobre Dios:

  1. Ofrece Su gracia, constantemente, a personas que no la merecen, ni la buscan, ni la aprecian incluso después de haber sido salvos por ella.
  2. Dios quiere señorear cada aspecto de nuestra vida, no solo algunos.
  3. Hay tensión entre la gracia y la ley, entre condicional e incondicionalidad.
  4. Necesitamos renovación espiritual continua aquí en la tierra, y maneras de hacerla realidad.
  5. Necesitamos un Salvador verdadero, al cual señalan todos los salvadores humanos, con sus flaquezas y fortalezas.
  6. Dios está en control, no importa lo que parezca.

¿QUE HACER CON UN SALVADOR ZURDO?

Este es uno de esos pasajes que a muchos causa consternación y un montón de preguntas. Henos aquí en uno de esas secciones R-rated del Antiguo Testamento (AT), pero antes de juzgar, tengamos cuenta con la hipocresía de permitir que nuestros hijos y nosotras mismas seamos testigos de toda clase de violencia en la TV. Ah, permitimos la historia de David y Goliat en la escuela dominical para niños, pero ¿la del zurdo benjamita? Jamás. Algunos opinan que ciertas narraciones del AT no significan lo que dicen; la daga de Ehud, por ejemplo, simboliza “la espada del Espíritu” (a la efesios 6), la palabra de Dios  que es más “filosa que espada de dos filos.” Pero dudo que el rey Eglon lo haya visto así -es más, probablemente hubiera deseado que la daga de Ehud fuesen solo palabras!

Otros lo que hacen es moralizar el texto, en especial buscando las lecciones que enseña. ¿Resultado? Ehud luce bastante vengativo y aborrecedor: no seáis como él. O, ¿qué tal un sermón sobre “El Peligro de Estar Solo”?, basado en el v.19b…

El asunto no es ligero. Ciertamente toda la Escritura es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16); nos ofende si alguien insinúa que no toda la Biblia es verdad, o si alguno niega la autoridad de alguna parte de la Escritura. ¡No señor! La Biblia es nuestra autoridad. 

Resulta extraño que nos enorgullecemos en la autoridad plena de la Escritura y al mismo tiempo tenemos nuestra manera de negar la misma autoridad. Esto es, ignoramos buenas porciones de ella, en especial aquellas del AT que avergüenzan nuestra iluminada sensibilidad. Dame a Jesús en el evangelio de Marcos o a Pablo en Gálatas, pero ¿Ehud en Jueces? yuks…

El tema de la narración (3:15)

Claridad por delante. ¿Cuál es el tema?

v.15 Pero los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, y el SEÑOR les levantó un libertador, a Aod, hijo de Gera, benjamita, el cual era zurdo. Y los hijos de Israel enviaron tributo con él a Eglón, rey de Moab.

El tema es la manera como Dios salva su pueblo en sus aflicciones (bien merecidas, por cierto). El verso dice que Jehová es el responsable, quien escoge a este zurdo Ehud, un salvador, (¿oyen esto? no dice un asesino, un sicario, un mentiroso, un deshonesto, dice un libertador!). Se trata de una historia de salvación.

El punto no es “¿Por qué Dios se asocia a un carácter como el de este hombre?.” El tema es “ver cómo se deleita Dios en salvar a su pueblo de sus aflicciones.” No es para ver los problemas que aparentemente crea Dios sino la salvación que brinda.

Luego es difícil mantener el punto central. 

Observen que no negamos los problemas inherentes a la historia, pero que si atendemos solo a ellos perderemos el punto central, nos la pasaremos buscando los textos embarrados de mantequilla cuando la atención de Dios es que veamos el pan de Su salvación.

Lee el texto completo, pero sin tennis de marca… ponte tus viejas sandalias israelitas. Trata de escuchar la historia como la habría escuchado un israelita de aquellos tiempos, recuerda, que durante 18 años ha sido oprimido, pagado tributo, aplastado, por el grueso Eglón… Viviendo cada día más pobres, al borde de la existencia -comprenderemos mejor el disfrute del escritor de Jueces, la sátira y humor devastador de la narración. El problema de los Comentaristas es que suelen ser solemnes, secos y desabridos.

Observemos los detalles:

Ehud es la cabeza de la delegación que viene a pagar el tributo correspondiente al rey Eglón en Jericó (la ciudad de las palmeras) (v.15b). Previo, Ehud se hizo una daga, unas 15-18 pulgadas de largo, y se la amarra a su muslo derecho, oculta por las vestiduras (v.16), tal como lo haría un zurdo (v.15a). Los guardaespaldas seguro inspeccionarían el muslo izquierdo (porque la mayoría de los soldados, incluso entonces, son diestros). Luego el escritor nos prepara señalando que “Eglón era un hombre muy grueso” (v.17b). Entregan el tributo pero luego Ehud regresa alegando que tiene un mensaje secreto para el rey (v.19a).

Estúpida o cándidamente, Eglón despacha su gente (¿pueden oír las risitas de quienes escuchan la historia?) y se sienta frente a Ehud (v.19b-20a). Ehud anuncia “tengo un mensaje de Dios para ti”, y Eglón se levanta de la silla en reverencia supersticiosa (v.20b). 

Y ahora, en cámara lenta, con lujo de detalles:

v.21 Aod alargó la mano izquierda, tomó la espada de su muslo derecho, y se la hundió en el vientre. 22Y la empuñadura entró también tras la hoja, y la gordura se cerró sobre la hoja, pues no sacó la espada de su vientre; y se le salieron los excrementos. 23Entonces salió Aod al corredor, cerró tras sí las puertas de la sala de la terraza y les pasó el cerrojo.

¿Notan el sarcasmo a continuación?

SARCASMO: (Del lat. sarcasmus, y este del gr. σαρκασμός).

1. Burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo. 2. Figura que consiste en emplear esta especie de ironía o burla.

v.24 Después de haber salido, vinieron los siervos y miraron, y he aquí, las puertas de la sala de la terraza tenían pasado el cerrojo, y dijeron: Sin duda está haciendo su necesidad en la sala de verano. 25Y esperaron hasta sentir inquietud, pues he aquí que él no abría las puertas de la sala de la terraza. Entonces tomaron la llave y las abrieron, y he aquí, su señor caído en el suelo, muerto.

¿Conocen las historias de Ulises Hieraux? Hay que ser dominicano para entender los giros de las actuaciones de este pasado presidente. Aquí hay que ponerse unos goggles israelitas para sentir el humor (negro, pero humor) de la situación. Es evidente que el escritor no tiene la más mínima vergüenza en contar lo que sucedió! La frase “he aquí” que aparece tres veces en el original nos indica lo inesperado de lo que viene a continuación y al mismo nos muestra lo irónico del asunto: los criados preguntándose por qué Eglón tarda tanto mientras Ehud ejecuta un escape espléndido… luego, cuando reúnen el coraje suficiente para abrir la puerta, he aquí el masivo cuerpo en el suelo.

  1. realmente es un peligro oprimir y aplastar al pueblo de Dios, no vaya a ser que seas objeto de alguna de Sus ‘bromas.’
  2. que Dios hace a su pueblo capaz de reír después de la tristeza y de sonreír ante las maneras como El los saca de problemas.
  3. que no hay razón para que los caminos de Dios sean aburridos y sombríos

La narrativa misma es una forma de alabanza, el humor con que es contada denota el gozo de alegrarse en la inmerecida gracia de Jehová

Pero -volviendo a nuestro imaginario opositor, alguien molesto con que Dios tenga algo que ver en el asunto o de que esta narración ensucia las pristinas páginas blancas de la Biblia. Noten el por qué Israel cuenta y se regocija: porque su Dios y nuestro Dios no es un Dios que se mantiene a distancia en el caos de nuestros tiempos.

Cada padre teme quedarse a solas con su hijo recién nacido. Ahora hay desechables, pero antes eran de tela, y había que limpiar, sacudir, poner en tina de agua, lavar al niño… Y aquí reside la gloria del pasaje: nos dice que Dios lidia con todos los miserables avatares de nuestra existencia, aquellos en que nos colocamos solitos. La gloria del texto señala que Jehová no es un dios de guantes blancos sentado en algún lugar remoto del universo, que duda extender Su mano y ensuciarse en el lodo de nuestra existencia.

Dios se deleita en rescatar Su pueblo incluso de sus miserias, y en el proceso hacernos reír otra vez.

La tragedia de la historia o el por qué es triste

v.26 Mas Aod había escapado mientras ellos esperaban; pasando por los ídolos, había escapado a Seirat. 27Y cuando llegó, tocó la trompeta en la región montañosa de Efraín; y los hijos de Israel descendieron con él de la región montañosa, estando él al frente de ellos. 28Y les dijo:Perseguidlos, porque el SEÑOR ha entregado en vuestras manos a vuestros enemigos, los moabitas. Y descendieron tras él y se apoderaron de los vados del Jordán frente a Moab, y no dejaron pasar a nadie. 29En aquella ocasión mataron a unos diez mil moabitas, todos hombres robustos y valientes; ninguno escapó. 30Y fue subyugado Moab aquel día bajo la mano de Israel. Y la tierra tuvo descanso por ochenta años.

Sí, Ehud escapó y luego venció, pero la historia es triste porque 4:1 Cuando murió, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR.

Si bien Dios trajo cierta clase de salvación, nada de lo que Ehud hiciera cambiaría los corazones del pueblo, no pudo liberar a Israel de la esclavitud al pecado o destronar los ídolos de sus corazones. Ningún salvador zurdo desparramando los intestinos de reyes extraños puede liberarte de la esclavitud al pecado. Observa que no es de ‘pecados’, sino de pecado (en singular). Porque el pecado no es un hecho sino un poder. Estar bajo pecado es estar prisionero, encadenado. Irracional, pero real.

Alguna dirá que ya no somos un montón de primitivos israelitas adoradoras de ídolos, somos el pueblo de Dios. También Israel lo era. Todos circuncidados, con su carnet de hebreos, y esclavos del pecado. Y alguna podrá bautizarse, ser discipulada, brillante bautista reformada y, sin embargo, esclava de pecado. Por eso es tan bueno oír de Aquel…

Apocalipsis 1:5b …Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con su sangre

Pues nuestra esclavitud no consiste en moabitas o reyes obesos o en opresión económica o física. Ningún salvador zurdo puede salvarnos de la tiranía. La tragedia es que teniendo a mano un Salvador, no clamemos por su ayuda.

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Apuntes a Jueces, 3:7-11

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Parte II. La salvación de un Dios longánime

LONGANIMIDAD: (Del lat. longanimĭtas, -ātis).

1. f. Grandeza y constancia de ánimo en las adversidades. 2. f. Benignidad, clemencia, generosidad.

DR Davis propone que la sección desde 3:7 hasta el capítulo 16:31 se denomine “La Salvación de un Dios longánime.” Como el texto contiene muchas unidades pequeñas pudiera no contemplarse el eje central que transcurre a todo lo largo:

La salvación de un Dios de larga paciencia, longánime, 3:7-16:31

El paradigma de salvación provista por Jehová, 3:7-11 (Otoniel).

El entusiasmo de la salvación de Jehová, 3:12-5:31 (Ehud y Débora).

La debilidad de la salvación de Jehová, 6:1-8:32 (Gedeón).

La antítesis de la salvación de Jehová, 8:33-9:57 (Abimelec).

La extrañeza de la salvación de Jehová, 10:1-16:31 (Jefté y Sansón).

Las palabras ‘v.7 Y los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR’ introduce la carrera de Otoniel como el primer juez-salvador, así como la de Gedeón en 6:1. La misma frase, ligeramente distinta (los israelitas continuaron haciendo lo malo…), introduce las carreras de Ehud (Aod en LBLA), Barak, Jefté y Sansón  en 3:12, 4:1, 10:6 y 13:1, respectivamente. Tal parece que la función es dividir el cuerpo principal en 6 narraciones mayores.

Hay una serie de pequeñas figuras, referidas muy brevemente, de las cuales se dice que salvaron y/o juzgaron también a Israel:

3:31

Después de Aod vino Samgar…

10:1

Después de Abimelec se levantó Tola

10:3

Después de Tola, Jair galaadita

12:8

Después de Jefté, Ibzán de Belén… juzgó

12:11

Después de él, Elón zabulonita… juzgó

12:13

Después de Elón, Abdón… juzgó

Pero no se trata de una simple antología de historias de jueces y/o resumen de noticias, sino de una larga y compleja narración. Tiene una estructura en episodios con un eje lineal subyacente (¡cual telenovela!).

Paradigma de salvación 

Mi hermano mayor y yo solíamos jugar partidas de ajedrez cuando éramos adolescentes: quien perdiera temía que lavar una pila de vasos, platos, cubiertos, ollas y vasijas, imaginen, éramos 9 a la mesa… Jugar ajedrez no es tan sencillo como parece, las primeras veces es más bien como un esfuerzo pionero, donde uno es la ignorante que más o menos va aprendiendo a mover las piezas. Jueces 3:7-11 es algo similar: un ejemplo inicial del proceso que vimos antes en 2:11-23, observen que con un mínimo de detalle 3:7-11 le pone algo de carne histórica al hueso teológico de 2:11-13 hasta 3:6.

Veamos el patrón.

Infidelidad de Israel e ira de Jehová (v.7-8)

v.7 Y los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR, y olvidaron al SEÑOR su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera.

v.8 Entonces se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los vendió en manos de Cusán- risataim, rey de Mesopotamia; y los hijos de Israel sirvieron a Cusán- risataim por ocho años.

Primero encontramos la infidelidad del pueblo y la ira del Señor. ¿Se acuerdan de 2:13-14Y dejaron al SEÑOR y sirvieron a Baal y a Astarot. Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los entregó en manos de salteadores que los saquearon; y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor, y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos.

La secuencia no es un episodio natural de “causa-efecto” sino más bien efluvios del calor que desprende la ira de Jehová. Estamos tan acostumbradas a la visión secularizada -no reveladora- de la Historia, la cual coloca eventos como resultantes de diversas causas observables, condiciones y factores, y, paradójicamente, estamos tan familiarizadas con las historias bíblicas que no reconocemos cuán extraña es la historia bíblica (profética). No un proceso natural sino ira sobrenatural abrasadora que explica la esclavitud de Israel. 

Jehová es el Dios que hace y ordena la Historia.

El cristianismo es la más histórica de las religiones. El mundo fue creado en el tiempo. El hombre cayó luego en pecado. A través de un largo proceso documentado en los Libros Históricos de la Biblia con datos y sitios precisos, Dios preparó la venida de nuestro Salvador. El nació, vivió, murió y resucitó históricamente. Pensar que no podemos entender o hacer entender a nuestros hijos Historia es negar nuestra capacidad de entender la Escritura y los hechos de Dios revelados en ella. Hemos de ayudar a nuestros hijos a entender la obra de Dios en la Historia. 

Pero hay algo más, 

Historia tiene que ver con los hechos de los hombres en obediencia o desobediencia a Dios. Hemos de ayudar a nuestros hijos a que entiendan por qué los hombres actúan como lo hacen y ayudarlos a criticar los hechos del hombre a la luz de la Palabra de Dios. 

El que un niño no tenga desarrollado su sentido histórico descubre la importancia de la necesidad de enseñarle y cultivar dicho espíritu. Bajo el estándar bíblico los “Grandes Hombres de la Historia” no son tales, todo hombre, excepto Jesús, es pecador y necio. Hemos de enseñar a nuestro hijos a reconocer tanto lo bueno como lo malo de las acciones humanas. 

Conectado a este enfoque crítico hemos de enseñar que el mundo actual no es la culminación de épocas pasadas; reconocer la misericordia y larga paciencia de Dios al preservar este mundo y bendecirlo con tantas cosas buenas; reconocer las contribuciones cristianas a la cultura (hospitales, hospicios, escuelas, etc); reconocer por igual la contribución de la rebelión y el orgullo humano a la civilización moderna y posterior.

Y conectado con todo lo anterior hemos de aprender a no enfatizar el desarrollo tecnológico humano como la clave de la Historia. Avances técnicos pudieran estar acompañados de decadencia espiritual (y de memoria, por ejemplo con los teléfonos de hoy).

Salmo 90:11 ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu furor conforme al temor que se te debe?

Salmo 76:7  Tú, sólo tú, has de ser temido; ¿y quién podrá estar en pie en tu presencia en el momento de tu ira?

Pero incluso aquí, en la ira de Dios, hay esperanza para Israel, porque Su ira revela que no permitirá que Israel sirva a Baal como si nada pasara. Su ira es el calor de su celoso amor mediante el cual rehusa dejar ir a Su pueblo; rechaza permitir que Su pueblo permanezca cómodo en el pecado. Servir a Cusán-risataim pudiera parecernos cero salvación, y ciertamente no es salvación, pero si reduce nuestro agarre de Baal pudiera ser el principio de una salvación.

Confesemos que la ira de Dios es una buena mala noticia.

Revela que el Dios del pacto está dispuesto a cumplir Su parte: no permitirá que Israel se acurruque en su infidelidad. El amor celoso los persigue en su iniquidad y hasta les inflige miseria para despertarlos.

Ciertamente la ira de Dios no es ir de paseo al campo, pero pudiera ser el único signo de esperanza para el pueblo de Dios, incluso aunque éste no se percate del hecho.

Gemir de Israel y el Salvador del Señor

Segundo, escuchamos el clamor:

v.9 Cuando los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, el SEÑOR levantó un libertador a los hijos de Israel para que los librara, a Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb.

¿En qué consistió el clamor? No, no implica necesariamente conversión ni arrepentimiento. El uso más bien indica solicitud de ayuda (frecuentemente dirigida al Señor) producto de malestar profundo o por circunstancias insoportables; ocasionalmente implica un clamor dirigido a nadie en particular. Esto es muy importante, significa que cuando dice ‘Jehová levantó un libertador’ no se trata de una divina reacción al arrepentimiento de Israel. En todo caso estaría respondiendo a su miseria más que a su tristeza, a su dolor más que a su penitencia. 

¿Notamos el abismo de profundidad de la misericordia de Dios aun por un pueblo pecaminoso?

El problema es que no vemos esto, y como ya sabemos la verdad teológica nos quedamos muy campantes… No ver, no sentir, no deleitarnos en el milagro de la propia naturaleza de Dios…

El opresor de Israel y el poder de Jehová

Tercero, el siguiente verso coloca cara a cara el opresor y el poder de Dios.

v.10 Y vino sobre él el Espíritu del SEÑOR, y juzgó a Israel. Cuando salió a la guerra, el SEÑOR entregó en su mano a Cusán- risataim, rey de Mesopotamia, y su poder prevaleció sobre Cusán- risataim.

El énfasis es el poder de Dios vía el Espíritu que desciende sobre Otoniel. El ‘Espíritu de Jehová’ es quien da poder y equipa a Otoniel. La salvación proviene del Señor (Jonás 2:9 mas yo con voz de acción de gracias te ofreceré sacrificios. Lo que prometí, pagaré. La salvación es del SEÑOR).

Nadie sabe exactamente qué hacer con el nombre de Cusán-risataim, en hebreo significa “Cusán el de doble maldad”, un comentarista opina que el escritor de Jueces se divierte: Cusán-risataim rima con Aram-naharaim (su reino en Mesopotamia), ‘Cusán el de doble maldad de Aram la de los dos ríos’ (doble maldad de doble río, un nombre derogatorio, burlador).

Ahora bien, v.8 dice que ‘Jehová los vendió en manos de Cusán-ristaim’ mientras que el v.10 dice ‘Jehová entregó a CR… en manos de Otoniel.’ Tenemos aquí una pincelada de cómo obra Dios, de cómo El es Señor de la Historia. Cuando el pueblo es infiel, levanta un instrumento de Su ira para abatirlos; pero cuando llega el tiempo de que el instrumento sea demasiado grande, cuando el instrumento se engaña a sí mismo pensando que él es señor y no vasallo del gran Rey, Jehová abate el instrumento que rechaza ser un instrumento.

Jeremías 27 es ejemplo de este patrón. Los reyes de Edom, Moab, Tiro y Sidón vienen a conferenciar con Sedequías rey de Judá. Aparentemente es una Cumbre Financiera. Pero la pregunta oculta es ¿Se unirá Judá a la campaña contra Nabucodonosor de Babilonia?

Imaginen la escena: luego de buena comida y buenos vinos, en consenso, los distintos dignatarios emergen en la escalinata del palacio, listos para la rueda de prensa de rigor, todos serios, solemnes, evasivos, con respuestas inocuas a las preguntas de reporteros y periodistas. De repente aparece Jeremías con estos ridículos yugos y coyundas alrededor del cuello… en el silencio resultante, esta extraña criatura anuncia Palabra de Jehová:

Jeremías 27:5-7 “Yo hice la tierra, los hombres y los animales que están sobre la faz de la tierra con mi gran poder y con mi brazo extendido, y la doy a quien me place.” 6Y ahora yo he puesto todas estas tierras en manos de mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mío, y también las bestias del campo le he dado para que le sirvan. 7“Y todas las naciones le servirán a él, a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que llegue también la hora a su propia tierra; entonces muchas naciones y grandes reyes lo harán su siervo.”

Mírenlo ahí. Hasta que llegue también la hora a su propia tierra, cuando ese reino sea abatido por su arrogancia y opresión (Jeremías 50:29-38). No importa si es Cusán-risataim, o Asiria (Isaías 10:5-34), o Babilonia (Jeremías 27, 50, 51; Habacuc 2). Ellos, así como la Iglesia, están bajo el soberano control de Dios. Nadie usa los pantalones políticos de la Historia a menos que Dios lo disponga. Y si comienza a envanecerse o hacerse el loco en dichos pantalones, alas ‘la hora también llegará a su tierra.’ Cusán o Nabucodonosor, no importa, son testigos de la misma verdad: Jehová, Dios del pequeño Israel, es Señor de la Historia. No solo ‘mis tiempos’ (Salmo 31:15 En tu mano están mis años; líbrame de la mano de mis enemigos, y de los que me persiguen) sino los tiempos de la Historia están en manos de Dios. Grande consuelo para la Iglesia.

[NOTA: Sobre la palabra ‘juez, juzgar’ hay incertidumbre sobre el significado exacto; en el v.10 parece consistir en asegurar justicia para Israel, restaurar sus derechos y liberación de su opresor. La introducción en 2:16-19 sugiere que además de liberación los jueces ejercían alguna clase de liderazgo espiritual e influencia para mantener a Israel fiel al Señor, como Samuel hizo después; en cualquier caso el uso bíblico de ‘juez’ y el uso en los tiempos antiguos indican una connotación amplia, de regular, gobernar, dirigir, no como llega a nuestras mentes de hoy].

Oportunidad de Israel y el regalo de Jehová

Cuarto, revisemos v. 11 Y la tierra tuvo descanso por cuarenta años. Y murió Otoniel, hijo de Cenaz.

¿Descanso de qué? De guerras, sin lugar a dudas (Josué 11:23 Tomó, pues, Josué toda la tierra de acuerdo con todo lo que el SEÑOR había dicho a Moisés. Y Josué la dio por heredad a Israel conforme a sus divisiones por sus tribus. Y la tierra descansó de la guerra), y por tanto de ataques, opresión y dificultades.

¿Acaso la bondad de Dios no es para llamarnos al arrepentimiento? (Romanos 2:4 ¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?) ¿No busca Dios despertarnos tanto por su bondad como por su severidad? ¡Ambas debieran conducirnos a arrepentimiento y fidelidad!

Este descanso es una oportunidad para disfrutar solo en continua fidelidad al Señor. Israel no puede ser piqui piqui con ello, porque no siempre se extenderá.

[Los primeros 5 jueces, incluyendo al misterioso Samgar, son figuras de liberación, representantes de un tiempo donde la tierra experimenta momentos periódicos de reposo de conflictos (ver 3:11,30; 5:31; 8:28). Como contraste, el período tardío se caracteriza por jueces menores… además de los poco ortodoxos Jefté y Sansón; en este tiempo no se menciona nunca que “hubiera descanso” y más bien la imagen es de creciente declinación moral, política y militar, la cual alcanza un clímax en los eventos finales (o el Epílogo, capítulos 17-21).

La lección es clara: un pueblo que falle en entregar obediencia de corazón al Señor, únicamente se hundirá más y más].

El descanso que Dios otorga debe ser igualado por la constancia en su pueblo. Y no espiritualicemos esto más de la cuenta: no hablamos de reposo celestial. Es la tierra la que goza de reposo. Aterricemos esto, ¿acaso no manda el apóstol a orar ‘por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad’? (1 Timoteo 2:2). 

Tener gobernantes que mantengan orden social y civil es un don de Dios para su pueblo, y si tu tierra goza de descanso, ¡demos gracias!

Algunos comentan que esta mininarrativa sobre Otoniel es como para escribir algo y llenar el espacio. Solo tenemos lo esencial, básicamente lo que Jehová hizo. Con Otoniel el problema es que no tiene color, nada de ser zurdo o de caminar en puntillas con un martillo en la mano… y quizás por una buena razón: es posible que este primer episodio sea tan básico para que podamos ver con claridad lo esencial, la actividad de Jehová. Sin embargo, un punto fuerte a favor de Otoniel es el contraste con 3:6 donde dice que los israelitas se mezclaron con los canaanitas, pero no Otoniel: su mujer era israelita de pura cepa, nada menos que hija del ilustre Caleb; casi casi asentimos a la elección de Otoniel hecha por Dios.

Luego nos ponemos a estudiar los personajes -tan folclóricos- sin ver lo que Dios está haciendo.

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Apuntes a Jueces, 2:14 a 3:6

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El asombroso carácter de nuestro Dios

¡Cuán rico y complejo el carácter de nuestro Dios!

  1. la fidelidad de su ira

14Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los entregó en manos de salteadores que los saquearon; y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor, y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos. 15Por dondequiera que iban, la mano del SEÑOR estaba contra ellos para mal, tal como el SEÑOR había dicho y como el SEÑOR les había jurado, y se angustiaron en gran manera.

El balance del verso describe la manera como se expresó la ira, así como las consecuencias que tuvo para Israel.

A. [El] los entregó en manos de salteadores

B. Quienes los saquearon

A’ y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor

B’ y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos

La estructura paralela nos habla de significado acumulativo. AB revela la clase de ataque a que fueron sometidos; A’B’ revela su incapacidad para resistir, pensamiento que se elabora más a fondo en el v.15
a) por dondequiera que iban

b) la mano del Señor estaba contra ellos para mal

c) tal como el Señor había dicho

d) y se angustiaron en gran manera [conclusión]

Dios únicamente estaba ejecutando lo que les había advertido. Castigo de acuerdo al crimen. Es ira fiel. No debiera sorprendernos: es el precio por ser amados. Amor exclusivo requiere celos exclusivos (Exodo 34:14 pues no adorarás a ningún otro dios, ya que el SEÑOR, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso). Este es el problema de tener al Dios de la Biblia como nuestro Dios. Un Dios que ama a Su pueblo es Dios celoso, y un Dios celoso es Dios intolerante. 

Hablar de “amor divino” es hablar de intolerancia (Mateo 10:37-38 El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí). 

¿Habías oído de amor y fidelidad así alguna vez? Te olvidas de El, te perseguirá -en Su ira.

Considera ahora lo increíble de la salvación (contrastar v.14a y 16a se encendió la ira del SEÑOR):  levantó jueces para salvarlos. Si fuéramos las editoras, en el v.15 habríamos puesto que “Israel abandonó su maldad, se olvidó de Baal, y buscó al Señor”, pero la Biblia no es así. Tal parece que el v.16 se escribió para sobresalir, noten la estructura global de los v.11-23:

Apostasía, 2:11-23 (del Dios de gracia histórica)
Ira, v.14-15
(y se encendió la ira del Señor contra Israel)
Gracia, v.16
Apostasía, 2:17-19 (del Dios de gracia contemporánea)
Ira, v.20-23
(y se encendió la ira del Señor contra Israel)

16Entonces el SEÑOR levantó jueces que los libraron de la mano de los que los saqueaban.

Sin embargo, el énfasis siguiente nos dice que cada generación los israelitas se volvieron a un peor estado de corrupción, más que sus padres. Es una espiral descendente que alcanza clímax en el v.19.

17Con todo no escucharon a sus jueces, porque se prostituyeron siguiendo a otros dioses, y se postraron ante ellos. Se apartaron pronto del camino en que sus padres habían andado en obediencia a los mandamientos del SEÑOR; no hicieron como sus padres.

18Cuando el Señor les levantaba jueces, el Señor estaba con el juez y los libraba de mano de sus enemigos todos los días del juez; porque el Señor se compadecía por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían.

19Pero acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás y se corrompían aún más que sus padres, siguiendo a otros dioses, sirviéndoles e inclinándose ante ellos; no dejaban sus costumbres ni su camino obstinado.

La sección es puro contraste, el v.16 como punto de apoyo donde gira la unidad: Quien “los entrega en manos de opresores” v.14 “los libra de la mano de sus opresores.” La “mano que está contra ellos –v.15– es la misma que misteriosamente está a su favor –v.16. 

He aquí uno de los milagros fundamentales de la Escritura: el mismo Dios que nos coloca de cara al suelo es Quien -sin razón alguna- también nos levanta. 

Hemos dicho ‘sin razón alguna.’ Pero sí hay razón, la profundidad de Su misericordia, otra sorpresa. 

Es evidente la apostasía persistente de Israel, pero Jehová levanta jueces y los utiliza para salvar a Israel de sus enemigos. ¿Por qué? 

v.18b …porque el SEÑOR se compadecía por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. Gemidos que implican miseria más que arrepentimiento y que, sin embargo, mueven el corazón de Dios [los gemidos despertaron Su compasión; no fue el arrepentimiento de ellos por el pecado sino Su arrepentimiento por el lloro y sufrimiento que Le impulsó a ayudarlos].

¿Podemos verlo?

Dios se conmueve al ver Su pueblo -incluso Su pecaminoso pueblo- gimiendo.

Ver el corazón de Dios en Jueces 2:18 nos permite comprender más:

Hebreos 4:15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.

Algo más: los gemidos del v.18 es una palabra hebrea empleada solo 3 veces en el AT (aquí y en Exodo 2:24; 6:5). Son los gemidos de Israel bajo la esclavitud egipcia, un gemido que Dios oye -y recuerda Su pacto y los libera. El uso de la palabra en Jueces debiera llevarnos de inmediato a Exodo, es como si el texto dijera “Vean! Jehová es el mismo en 1,100 AC como en 1,400 AC! [fechas aproximadas]” Sus misericordias nunca terminan.

2. Su paciencia.

Y Jehová sigue sorprendiéndonos cuando analizamos la longitud de Su paciencia en 2:20-23 y 3:1-4. Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y dijo:Por cuanto esta nación ha quebrantado el pacto que ordené a sus padres, y no ha escuchado mi voz, tampoco yo volveré a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó cuando murió, para probar por medio de ellas a Israel, a ver si guardan o no el camino del SEÑOR, y andan en él como lo hicieron sus padres. Así pues, el SEÑOR permitió que aquellas naciones se quedaran allí, sin expulsarlas enseguida, y no las entregó en manos de Josué.

Y estas son las naciones que el SEÑOR dejó para probar con ellas a Israel, es decir, a los que no habían experimentado ninguna de las guerras de Canaán (esto fue sólo para que las generaciones de los hijos de Israel conocieran la guerra, aquellos que antes no la habían experimentado): los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios y los heveos que habitaban en el monte Líbano, desde el monte de Baal- hermón hasta Lebo- hamat. Y eran para probar a Israel, para ver si obedecían los mandamientos que el SEÑOR había ordenado a sus padres por medio de Moisés.

Si Israel no escuchaba a los jueces que los libertaban (2:16-17); si, al morir el juez, persistía Israel en su pasión por otros dioses (2:19); y, si a la luz de todo esto, se encendía la ira de Jehová contra estos transgresores del pacto (2:20), cualquiera esperaría el fin de Israel.

Sin embargo, Dios los coloca bajo juicio disciplinario para probarlos (noten los versos, 3 veces): extiende la oportunidad para mostrar si el camino de Jehová todavía les importa (2:22). 

Empaquetado en cinco versículos (v.14-18) encontramos la descripción de Dios como inescrutable. Solo existe una respuesta apropiada a un Dios así: caer de rodillas como el profeta Miqueas y exclamar ¿Qué Dios como Tú?! 

Miqueas 7:18 ¿Qué Dios hay como tú, que perdona la iniquidad y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad? No persistirá en su ira para siempre, porque se complace en la misericordia.

La progresiva esclavitud de nuestro pecado.

El texto nos advierte: Jehová levantaría jueces para salvar a Israel, sin embargo Israel “se prostituyó tras otros dioses” (2:17-19). ¿Quieres descubrir la verdadera naturaleza de la gente? Observa cuando no hay nada externo que les restrinja. Un salón de clases, por ejemplo, basta que el maestro se ausente para que se levanten las clonas de Caín. 

En vida del juez, Israel tolera justicia externa; muere el juez, todo el mundo a la idolatría. Ni siquiera la bondad o la gentileza de Dios (2:16, 18) mueve a los israelitas al arrepentimiento o a la fidelidad. No se apartan y al parecer tampoco pueden apartarse de la esclavitud al pecado (v.19); la garra los tiene en su poder, tienen a Baal en la sangre.

Luego nos resulta difícil entender este concepto de esclavitud al pecado (un tema clave en todo el libro, a propósito), comprender el poder del pecado. Hay un misterio aquí.

2:19 Pero acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás y se corrompían aún más que sus padres, siguiendo a otros dioses, sirviéndoles e inclinándose ante ellos; no dejaban sus costumbres ni su camino obstinado.

¿Por qué?

Un misterio. Jueces nos enseña la trágica tiranía del pecado. Pecar no es una acción simple que haces o no haces (omisión o comisión), que eliges hacer o no hacer. Pecar es un poder que te aprisiona en su garra. 

Es precisamente lo que Pablo enseña cuando dice que todos estamos bajo pecado (Romanos 3:9 ¿Entonces qué? ¿Somos nosotros mejores que ellos? De ninguna manera; porque ya hemos denunciado que tanto judíos como griegos están todos bajo pecado -es decir, bajo su poder). 

Y si no entendemos bien esto, nunca veremos la salvación sino como una simple broma religiosa, en lugar de verla como un acto de santa violencia mediante la cual Cristo arranca a Su pueblo de los garfios del príncipe de las tinieblas (1 Juan 3:8 El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito:para destruir las obras del diablo). La existencia de perversidad no nos debe cegar a la pureza.

En Jueces, Israel es cautivo del pecado. Observen que Dios habla de “este pueblo” (2:20) y no de “mi pueblo.” Israel se parece más a las naciones paganas que al pueblo de Dios. 

v.20 Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y dijo: Por cuanto esta nación ha quebrantado el pacto que ordené a sus padres, y no ha escuchado mi voz, tampoco yo volveré a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó cuando murió

Observa que no hay nada aquí de la pregunta inicial “¿Qué es esto que habéis hecho”? (v.2). 

El v.20 es claro anuncio de juicio:

a) la acusación, v.20b no ha escuchado mi voz

b) el castigo, v.21-23 tampoco yo volveré a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó cuando murió, para probar por medio de ellas a Israel, a ver si guardan o no el camino del SEÑOR, y andan en él como lo hicieron sus padres. Así pues, el Señor permitió que aquellas naciones se quedaran allí, sin expulsarlas enseguida, y no las entregó en manos de Josué.

El resumen siguiente nos muestra la cruda y total realidad: Israel vive entre los paganos, se casan con ellos y sirven a sus dioses.

 3:1-6 Y estas son las naciones… los hijos de Israel habitaron entre los cananeos, los heteos, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos; tomaron para sí a sus hijas por mujeres, y dieron sus propias hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses. La completa degeneración de una generación completa.

De “pueblo que sirve a Dios” (2:7) llegamos a “sirvieron otros dioses” (3:6).

Quizás ahora entendamos mejor la Navidad, cuando el ángel dice: Mateo 1:21 Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados. 

Podremos llamarnos pueblo de Dios y sin embargo ser prisioneros del pecado. Religiosas que somos, seguiremos siendo “hijas de ira” como el resto (Efesios 2:3), sin esperanza igual que los demás (Efesios 2:12), a menos que Dios realmente sea rico en misericordia (Efesios 2:4).

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El imaginario

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En los últimos días, ¿cuántas conversaciones sobre toma de decisiones has escuchado? Tal parece que ha medida que disminuye el discernimiento, aumenta de modo exponencial la necesidad de distinguir entre las cosas -buenas y/o malas, verdaderas y/o falsas, nutritivas y/o destructivas. No es mero accidente que estas tendencias ocurran a la par.

¿Y los adultos? ¿Seremos inmunes a influencias adversas? ¿Cuál es el estado de nuestro discernir? ¿No debiera interesarnos desarrollar aquellos rasgos personales del carácter que mejor nos preparen en toma de decisiones? ¿Cuántas horas debería dedicarle a mi juego favorito en la computadora, o “textear” por el teléfono o navegar en la internet o escuchar música? ¿Qué o cuál contenido me perjudica?

¿Cómo imitar a Jesús cuando la publicidad constantemente me dice lo que debo “tener de modo absoluto” para ser? ¿Qué debiera hacerse contra el terrorismo tecnológico o el calentamiento global?

Preguntas como estas tienen componentes morales y espirituales, sin embargo la forma de interpretar dichos componentes no es obvia.

Discernir importa. Según gastemos el día es como gastamos nuestra vida. En principio, quizás no nos percatamos de la importancia de distinguir moralmente; pero con el tiempo, las elecciones basadas en esas distinciones labran nuestras almas. Y si ignoramos la forma que vayamos adquiriendo, terminaremos como una deforme taza de café en lugar de aquella escultura que causaría el asombro de un Miguelangel, una que represente la hermosura de nuestro Padre en los cielos.

Olvidamos que, sin el uso, el discernimiento se atrofia.

Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal (Hebreos 5:13-14).

Distinguir entre lo bueno y lo malo es evidencia de madurez. No sucede en automático. Requiere entrenamiento y diligencia constante. Por ejemplo, cuando nos ofrecen la última cura milagrosa para tal o cual enfermedad, una pócima que “lo cura todo, hasta el cáncer.” Pero crecer en discernimiento es como ir subiendo peldaños: entre lo malo y lo bueno, luego entre lo bueno y lo mejor, luego entre lo mejor y lo excelente, como la luz de la aurora, que va en ascenso hasta que el día es perfecto.

El buen discernimiento no depende de la capacidad de colocar cada forma de realidad en nítidas cajitas apropiadas. C.S Lewis lo entendió muy bien: “no preguntemos si algo es real, puesto que todo es real, más bien la pregunta es ¿un real, qué?” Las películas son reales, las páginas de internet son reales. Hasta las fantasías son reales, son actos reales de la imaginación.

En lugar de examinar el grado de realidad natural en cada escena de cine, debiéramos examinarnos a nosotros mismos y ver si hemos abdicado la virtud del discernimiento.

El imaginario*: creer que ganamos experiencia sin consecuencia Este término no se refiere a las cualidades fundamentales de la imaginación, sino al concepto de que vivimos en una cultura saturada de imágenes, lo cual nos lleva a creer que -como espectadores- ganamos experiencia sin ser afectados por tal experiencia.

Para muchos, las horas de descanso equivalen a sentarse frente a una pantalla. Espectadores habilidosos, miramos y aprendemos o criticamos, pero a menudo solo miramos. “Adentramos” lo que vemos, sin pensar, pasivamente. Si reflexionamos, ver o mirar una montaña, por ejemplo, no requiere esfuerzo; otra cosa es caminar a la cima. No hay nada malo en ver, pero nuestro mirar puede convertirse en obsesión que nos aparta de la debida percepción. Luego vemos la vida como si fuera otra pantalla, como material a observar pero mantenido a distancia. Y decimos que hemos experimentado tal o cual cosa, cuando en realidad solo la miramos. “Viajamos por el mundo” cuando nunca hemos salido de la sala. Mirar pasivo estimula aceptación no crítica, desalienta el discernimiento.

Otros lidian con las imágenes adquiriendo “ojos duros.” Espectadores que se ufanan de poder ver cualquier cosa sin ser influenciados en forma adversa. Hombres y mujeres de piel dura, impertérritos frente a cualquier violencia gráfica o valores torcidos, etc. Piensan que están en control. ¿Podrá alguien absorber cada pensamiento, cada imagen, y permanecer inalterable? ¿No es acaso una de las razones primarias al estar frente a una imagen el de ser afectados por ella -para reír, o desaburrirse o consolarse? En última instancia, ¿no son consecuencias tales sentimientos? Y me pregunto ¿qué tiene de admirable alcanzar un estado de “tengo ojos duros, nada me afecta”?

Al endurecer el exterior a los mensajes que nos rodean, perdemos sensibilidad a las cosas que debieran movernos. Si nuestra meta es ser inconmovibles, no nos “alegraremos con quienes se alegran, ni lloraremos con quienes lloran” (Romanos 12:15).

¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! (Isaias 5:20).

El peso de no poder decir lo que es real nos hace olvidar el trabajo de discernir. Hacer decisiones triviales nos produce la falsa sensación de ser sabios y paraliza nuestro compromiso a discernir. Y el Imaginario, la seducción de una cultura saturada de imágenes, niebla y endurece el entendimiento para efectuar el análisis necesario para discernir. ¿Qué hacer? El enfermo busca médicos.

Israel abandonó su Dios.

Sin embargo el escritor de Jueces no se lanza a una invectiva profética contra el pueblo, nos escribe de manera fría pero acusatoria lo que sucedió. La Biblia es muy clara: amnesia produce apostasía. Insiste una y otra vez en que no olvidemos lo que Dios ha hecho por nosotros (Deuteronomio 4, 6). Los canaanitas tenían experiencia como agricultores y atribuían sus éxitos a la adoración de sus dioses.

La nueva generación de israelitas solo conocía el desierto, noten el diagnóstico de Jeremías:

Tampoco dijeron:¿Dónde está el SEÑOR que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra de yermos y de barrancos, por una tierra seca y tenebrosa, una tierra por la que nadie pasó y donde ningún hombre habitó? (Jeremías 2:6).

¿Qué otra cosa podrían hacer sino imitar a los “sabios” canaanitas? El camino del sentido común, lo que dicta la necesidad. El triunfo de lo práctico sobre lo intelectual (pragmatismo vs. principios), la falla de confiar en Dios a pesar de Su constante provisión en el desierto. Cada vez que nos permitimos olvidar su quieto o su dramático rescate, cada vez que lo dejamos en la penumbra vamos en camino hacia Baal. No se trata de un antiguo problema israelita.

El apóstol nos advierte sobre los falsos maestros que “… encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina.” Razón más que suficiente para participar alegres y con acciones de gracias en la Cena del Señor. No sea que olvidemos.

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*Gregory Spencer. AWAKENING THE QUIETER VIRTUES [InterVarsity Press, 2010], pp. 27. Nota: este libro es un diamante pulido, no se lo pierdan!

Apuntes a Jueces, 2:6-13

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La degeneración de una generación

El pasaje funciona como una especie de “Centro para Visitantes” del libro de Jueces. Provee la vista necesaria para entender sucesos posteriores, en particular los capítulos 3-16. Un resumen que interpreta al lector el significado de las historias en Jueces. Nosotras nos enfocaremos en la enseñanza y en el testimonio (Isaías 8:20).

La mayoría de los lectores de Génesis 1 no se dan cuenta que tienen en sus manos una propaganda revolucionaria. Me explico: Génesis 1 propone la novel idea de que el sexo es una actividad humana. Este Dios de Israel es extraño. Jehová no tiene ninguna consorte. La Escritura encuentra a Dios actuando en la Historia (la creación, la caída, llamado y preservación de los patriarcas, liberación de Egipto, etc), no pulsando sobre la naturaleza.

Jehová se sienta en Su trono, alto y sublime, desde donde gobierna, crea, preserva, redime. No está en ninguna recámara celestial con su divina contraparte. Nos resulta tan difícil darnos cuenta de cuán diferente, cuán santo es el Dios de la Biblia.

Baal (que significa señor) era el dios de los canaanitas. Era el dios de las tormentas y la fertilidad, el nombre del juego, fertilidad en las cosechas, en el ganado y para la familia. Y, al ser dios de la naturaleza, lógicamente tenía su contraparte femenina, Astarot o Astarté. En la teología (y la agricultura) canaanita, la fertilidad de la tierra dependía de la relación sexual entre Baal y su consorte. El renacer de la naturaleza se debía a tal relación. Ahora bien, los canaanitas no permitían que Baal se encargara solo del asunto, de modo que su lema era “sirvamos a Baal con alegría, glándulas todas.” Por tanto practicaban ‘sacra’ prostitución como parte de su adoración. Por ejemplo, un hombre canaanita preocupado por su cosecha iría al templo de Baal y tendría relaciones sexuales con alguna de las prostitutas que servían ahí. El hombre en el papel de Baal y la mujer en el rol de Astarté. La idea era que la unión alentaría a la pareja divina a que hicieran lo mismo y por tanto habría lluvia, grano, vino y aceite otra vez. ¿Se dan cuenta? 

Nada sucedería a menos que los poderes de la fertilidad fueran adorados debidamente [Y, a propósito, he aquí una de las grandes diferencias entre paganismo y fe bíblica; en el paganismo hay que alentar, estimular, a los dioses, no confiar en ellos –Mateo 6:7-8].

Si prendemos el bombillo de la imaginación, entenderemos la facilidad de las conversiones israelitas hacia Baal (el remanente canaanita en funciones). Casi podemos escuchar la conversación con el amable vecino:

-oh, el Dios de ustedes que los sacó de Egipto y todo eso… no tengo nada contra él, pero, sabes, aquí en Caanán nos hacemos eco con los ritmos de la naturaleza, imagínate, hay que manejar el día a día, la cosecha, las vacas, etc. Ustedes debieran conocer algunos de nuestros secretos, ¿quizás tú y tu hijo? podrían acompañarnos allá al lugar alto al culto de entre semana…

En justicia, Israel sabía que Jehová era el único Dios de la fertilidad (Deuteronomio 28). El Dios que libera es el mismo que provee a diario (Romanos 8:32)… Y sin embargo…

Salmo 106: 34-40 No destruyeron a los pueblos, como el SEÑOR les había mandado, sino que se mezclaron con las naciones, aprendieron sus costumbres, y sirvieron a sus ídolos que se convirtieron en lazo para ellos. Sacrificaron a sus hijos y a sus hijas a los demonios, y derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, a quienes sacrificaron a los ídolos de Canaán, y la tierra fue contaminada con sangre. Así se contaminaron en sus costumbres, y fueron infieles en sus hechos. Entonces se encendió la ira del SEÑOR contra su pueblo, y El aborreció su heredad.

“Servir a Jehová” se refiere a estilo de vida que honre a Dios con propiedad, en esencia es adorar solo a Dios pero incluye mucho más. Al final de su vida Josué es llamado “siervo del Señor” (24:29) a modo de epitafio, una manera de resumir toda su vida y carácter. Lo mismo dice de Moisés (Deuteronomio 34:5). “Servir a Jehová” viene significando la expresión visible del pacto de obediencia, el patrón a seguir por el pueblo de Israel.

6Después que Josué despidió al pueblo, los hijos de Israel fueron cada uno a su heredad para tomar posesión de la tierra. 7Y el pueblo sirvió al Señor todos los días de Josué, y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían sido testigos de la gran obra que el Señor había hecho por Israel. 8Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, murió a la edad de ciento diez años. 9Y lo sepultaron en el territorio de su heredad, en Timnat-sera, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Galas.

Examina el período de lo que hemos estudiado, esta vez desde la perspectiva de Dios. Si recuerdan, la pregunta “¿Qué es esto que habéis hecho?” (2:2), se trata de una pregunta de índole religiosa, no militar ni política. Nos presenta un análisis de tres fases:

análisis de tres fases

1

Los días de Josué, el “siervo de Dios” Jehová hizo una “gran obra” por Israel Los israelitas “sirvieron” al Señor

2

Los días de los ancianos (Caleb, por ejemplo) que sobrevivieron a Josué Testigos de “la gran obra de Jehová” hecha por Israel Los israelitas “sirvieron” al Señor

3

Se levanta una nueva generación No conocían “la obra” de Jehová por Israel No conocían a Jehová [por tanto no “sirvieron”]

8Josué, hijo de Nun, siervo del SEÑOR, murió a la edad de ciento diez años.

Una marca de respeto, evidencia de la aprobación de Dios hacia él. Igual con Moisés, quien falleció a los 120 años y retuvo su vitalidad. En el mundo del Antiguo Testamento, longevidad y vitalidad son vistas como el divino sello de aprobación de una vida justa: Prov 16:31 La cabeza canosa es corona de gloria, y se encuentra en el camino de la justicia. Salmo 92:12-15 El justo florecerá como la palma, crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del SEÑOR, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes, para anunciar cuán recto es el SEÑOR, mi roca, y que no hay injusticia en El.

9Y lo sepultaron en el territorio de su heredad, en Timnat-sera, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Galas. 10También toda aquella generación fue reunida a sus padres; y se levantó otra generación después de ellos que no conocía al Señor, ni la obra que El había hecho por Israel.

La generación que surge no es cualquiera otra, observen el carácter: no “conocían” al Señor. “No conocer” es más que simple falta de información, es rechazo a aceptar las obligaciones inherentes a tal relación. ¿Recuerdan la historia del nuevo faraón y José? (Exodo 5:2), es la misma implicación. Ruptura de solidaridad.

CONOCER: (Del lat. cognoscĕre).

1. Averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas. 2. Entender, advertir, saber, echar de ver. 3. Percibir el objeto como distinto de todo lo que no es él. 4. Tener trato y comunicación con alguien. 5. Experimentar, sentir. Alejandro Magno no conoció la derrota. 6. Tener relaciones sexuales con alguien. 7. Confesar los delitos o pecados. 8. Mostrar agradecimiento. 9. Entender en un asunto con facultad legítima para ello. El juez conoce DEL pleito. 10. Juzgarse justamente.

PREFACIO al anuncio del:

11Entonces los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR y sirvieron a los baales 

¿Hay alguna pista que nos explique por qué Israel “abandonó al Señor”?

No mantuvieron separación distintiva con el paganismo a su alrededor (Sal 106:34-35); Dios demandó separación total, Israel obedeció a medias. Ciertamente somos llamadas a estar en el mundo, no a ser del mundo. No es estar en el mundo lo que nos arruina, sino el sufrir el mundo dentro de nosotras: cuando un barco se hunde, es porque el agua se mete al interior, no porque el barco navega en el agua. 

El principio hoy en día es el mismo: mantener culturas separadas al tiempo de combatir la pagana, o nos sumiremos en ella. Hace algunos años, nuestro país tenía un eficiente sistema de vigilancia de los medios de comunicación, hasta de las letras de canciones y demás –muy canaanitas en su preocupación sexual, ejem– pero la explosión de hoy no tiene palabras. La Iglesia hoy requiere santos que vivan santamente, pero también santos con mente espiritual que activamente critiquen y expongan los elefantes de la cultura en que vivimos, mentes que además de reconocer falsas doctrinas (en la educación, en la publicidad, en lo que dice el gobierno, etc.) también desenmascaren las presuposiciones que hay detrás. (Romanos 12:2 Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto). 

Algo más. Basta ya de pensar que es tarea solo de misioneros y pastores. Pidamos a Dios por artistas, mercadólogos, publicistas, políticos, historiadores, etc. Si hemos de producir una contracultura efectiva hemos de empezar reconociendo que todo en la vida pertenece al Señor Jehová. Si decimos creer que Dios gobierna y controla todas las cosas, luego entonces Dios gobierna y controla todas las cosas. Si asumimos que Baal tiene una esquinita sobre la agricultura y el sexo, habremos cedido los derechos de la corona de Jesucristo.

La ausencia de experiencia religiosa en la siguiente generación. Comparen con el v.7: Y el pueblo sirvió al SEÑOR todos los días de Josué, y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían sido testigos de la gran obra que el SEÑOR había hecho por Israel. Observen: el problema parece ser ignorancia, pero ello es incorrecto o al menos incompleto, no es que no supieran acerca de Dios, sino que no conocían a Dios (ver 1 Samuel 2:12, los hijos de Eli, conocían acerca de Dios -obvio, eran sacerdotes- pero no tenían respeto alguno ni se preocupaban por El). Sabían acerca de Dios pero no le reconocían como Dios, no les importaban Sus obras, no tenía influencia sobre ellos.

Un peligro permanente. Una generación alegre, en íntima comunión con Dios, confiada en el Señor, y la siguiente totalmente ajena. No es que repudien. Es que conocen acerca del Señor -el Exodo, el mar Rojo, el cruce del río Jordán, la caída de las murallas de Jericó- pero no al Señor -los salvadores actos de Dios ya no son centrales ni preciosos para ellos. No han aprendido a reverenciar o regocijarse en lo que Dios ha hecho. Olvidaron “el evangelio” de haber sido salvados de Egipto y llevados a la Tierra Prometida solo por la gracia y el poder de Dios. Hasta permanecen en iglesias, fríos, distantes, formales. Pero no hay fuego en su interior, no hay calidez en su amor, no hay alegría en la esperanza. 

Las palabras de Pablo les son extrañas: “Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo(Filipenses 3:8). 

APOSTASIA: (Del lat. apostasĭa, y este del gr. ἀποστασία).

1. Acción y efecto de apostatar.

APOSTATAR: (Del lat. apostatāre):

  1. Negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo. 
  2. Dicho de un religioso: Abandonar irregularmente la orden o instituto a que pertenece. 
  3. Dicho de un clérigo: Prescindir habitualmente de su condición de tal, por incumplimiento de las obligaciones propias de su estado. 
  4. Abandonar un partido para entrar en otro, o cambiar de opinión o doctrina.

12y abandonaron al SEÑOR, el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y siguieron a otros dioses de entre los dioses de los pueblos que estaban a su derredor; se postraron ante ellos y provocaron a ira al SEÑOR. 13Y dejaron al SEÑOR y sirvieron a Baal y a Astarot.

La simple descripción evidencia la ingratitud; subraya el carácter malvado de la apostasía al proveernos el marco de referencia de la obra de Dios por Israel [2:6-9 es casi una réplica de Josué 24:28-30]. Jehová es llamado “el Señor de nuestros padres”, luego entonces no hay razón para limitar la frase “nuestros padres” solamente a la generación del éxodo; el término incluye ¡hasta los patriarcas! Esta nueva generación, en lugar de servir al Señor, sirve a los mini-señores, los Baales.

Toda la historia anterior al éxodo subraya con tintes lumínicos la fidelidad de Dios en preservar un pueblo frágil (Salmo 105:12-15 Cuando eran pocos en número, muy pocos, y forasteros en ella, y vagaban de nación en nación, y de un reino a otro pueblo, El no permitió que nadie los oprimiera, y por amor a ellos reprendió a reyes, diciendo: No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas). De otro modo Israel no existiría.

Es decir que el “no conocían” fue un acto de la voluntad, alentado tanto por la atracción de la cultura canaanita como por su propio deseo (ah la famosa CONCUPISCENCIA: deseo de bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos).

La sucesión de verbos en 2:11-19 (sirvieron, abandonaron, fueron, siguieron, se postraron, provocaron, dejaron) enfatiza la naturaleza radical de la apostasía. La descripción establece con claridad la tensión fundamental (y la tentación) que experimentaron los israelitas al llegar a Canaán. Entre Egipto y Canaán, ambientes definitorios de dioses múltiples, recibieron la ley del Sinaí: Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. No tendrás otros dioses delante de mí (Exodo 20:2-3). Observen el énfasis del uno: “Jehová nuestro Dios, uno es.” Tema recurrente que contrasta con el plural de baales; Israel monoteísta vs el politeísmo rampante. Adorar cualquier otro o combinar con la adoración a Jehová es apostasía; es hacer lo malo ante los ojos del Señor y provocarle a ira.

Fe en el Señor no es creer un determinado cuerpo de conocimiento que puede ser transferido, como una cuenta de banco, de padres a hijos. Fe en el Señor es conocer a Dios, reconocerle personalmente, estar en relación de pacto –hessed– con él. 

Todas sabemos que la fe de los padres no es necesariamente la de los hijos. 

Deuteronomio 6:4-9 y 20-25 nos dicen qué hacer para pasar nuestra fe:

v.4-9  Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es. Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.

v. 20-25 Cuando en el futuro tu hijo te pregunte, diciendo:”¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los juicios que el SEÑOR nuestro Dios os ha mandado?”, entonces dirás a tu hijo: “Eramos esclavos de Faraón en Egipto, y el SEÑOR nos sacó de Egipto con mano fuerte.” Además, el SEÑOR hizo grandes y temibles señales y maravillas delante de nuestros ojos contra Egipto, contra Faraón y contra toda su casa; y nos sacó de allí para traernos y darnos la tierra que El había jurado dar a nuestros padres. ” Y el SEÑOR nos mandó que observáramos todos estos estatutos, y que temiéramos siempre al SEÑOR nuestro Dios para nuestro bien y para preservarnos la vida, como hasta hoy. Y habrá justicia para nosotros si nos cuidamos en observar todos estos mandamientos delante del SEÑOR nuestro Dios, tal como El nos ha mandado.

No seamos hipócritas ni inconsistentes en nuestra conducta. Observa que no se trata de mecánicas o parciales repeticiones. Dios obra en y a través de nosotros. Los niños son muy sensibles a cualquier inconsistencia, es una de las primeras razones por las que se apartan de la fe de sus mayores.

Hemos de aplicar y reflejar el evangelio de manera práctica, no solo en academia o en lo abstracto. V.6-7 no hablan de sermones familiares, sino de verbos en acción, sentarse… caminar… yacer… levantarse… de rutinas de la vida concreta. Impresionar las verdades de Dios en nuestro diario vivir. Sabias y pensadoras sobre las verdades y virtudes del evangelio que influyen decisivamente en nuestras decisiones y prioridades. 

Si solo venimos a que nos sirvan, adoración servida en lugar de adoración en servicio, con perdón de ustedes no habrá crecimiento o será muy limitado; enseñamos a los hijos a comer para que sean capaces de alimentarse a sí mismos, evitar la desnutrición y otros males. Lo mismo sucede espiritualmente. v.20-25 nos enseñan a unir las doctrinas de la fe con las acciones salvadoras de Dios en nuestra vida. Dar testimonio personal de la diferencia que Dios ha hecho en mí. Hablar no nada más de creencias y conductas sino de nuestra experiencia personal. Transparentes de cómo trabaja el arrepentimiento en mí.

En resumen, consistencia en mi conducta, sabiduría de la realidad, ternura personal de la fe son elementos fundamentales. Tenemos la tendencia a apoyarnos en instituciones que “pasen la fe.” Creemos que si instruimos nuestros hijos en la sana doctrina, los protegemos de inmoralidad y los anotamos en ministerios u organizaciones religiosas, ya, ¡cumplimos!

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Apuntes Jueces, 2:1-5

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v.1 Y el ángel del SEÑOR subió de Gilgal a Boquim y dijo:Yo os saqué de Egipto y os conduje a la tierra que había prometido a vuestros padres y dije:”Jamás quebrantaré mi pacto con vosotros, 

v.2 y en cuanto a vosotros, no haréis pacto con los habitantes de esta tierra; sus altares derribaréis.” Pero vosotros no me habéis obedecido; ¿qué es esto que habéis hecho? 

v.3 Por lo cual también dije:”No los echaré de delante de vosotros, sino que serán como espinas en vuestro costado, y sus dioses serán lazo para vosotros.” 

v.4 Y sucedió que cuando el ángel del SEÑOR habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró. 

v.5 Y llamaron a aquel lugar Boquim; y allí ofrecieron sacrificio al SEÑOR

¿Por qué de Gilgal? El tabernáculo se hallaba en Shiloh, Gilgal es donde se acampó el pueblo durante la mayor parte de la conquista. ¿El veredicto de Dios? ¿Cuál es la tensión existente entre lo que Dios dijo antes (v.1) y lo que dice ahora (v.3)?

Me han colocado en una situación imposible. Juré bendecirlos como mi pueblo amado y no bendecirlos si desobedientes. Prometí amarlos como mi pueblo; pero también prometí que juzgaría el pecado. ¿Cómo resolveré este dilema? ¡Dios con un dilema?!

Jehová acusa al pueblo de romper el pacto y anuncia disciplina y juicio. El episodio de Boquim nos hace considerar la naturaleza del arrepentimiento genuino. La implicación en v.2 es que Israel hizo algún tipo de convenio o pacto con el remanente de residentes que quedaban, prometiendo vida a cambio de esclavitud, como sucedió con Josué y los pobladores de Gabaón (Josué 9).

Notemos la respuesta: lágrimas por todos lados. Boquim de hecho significa ‘lloradero, llorones.’ Y luego hicieron sacrificio (v.5b). Hasta aquí, muy bien, un buen signo cuando todavía podemos derramar lágrimas, cuando nos conmovemos hasta las lágrimas.(48:30).  Pero somos tan sofisticadas, tan refinadas… tan endurecidas, o peor, todo ello, como para clamar por nuestro pecado. El texto nos persigue. ¿Qué pasó después? 

No hay respuesta. Lloraron, pero no hallamos evidencia de reforma, de que hayan vuelto a su casa y destruído las imágenes de idolatría y a sus adoradores. Muchos hay que se conmueven al escuchar la Palabra, para endurecerse otra vez antes de ser traspasados a otro molde.

¿Qué produjeron las lágrimas y sacrificios? Nuestra respuesta a las acusaciones debiera ser más que ojos húmedos. Es bueno ser conmovido hasta las lágrimas, pero mejor todavía ser traídas al arrepentimiento. Dios quiere producir “buena tristeza” en nosotros (2 Crónicas 7:8-11, la fiesta de Salomón al dedicar el templo), Sus demandas por medio del profeta Joel contienen balance perfecto y no necesitan de ninguna hermenéutica:

Joel 2:12-13  Aun ahora– declara el SEÑOR– volved a mí de todo corazón, con ayuno, llanto y lamento. Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora al SEÑOR vuestro Dios, porque El es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal.

¿Como resolvió Dios el dilema, de ser justo y perdonador de su pueblo?

Romanos 3:23-26 por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.

2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.

Amadas, el creyente en Cristo es un arrepentidor (¡un verbo vivo!) para toda la vida. Observen que no decimos arrepentido, sino arrepentidor, porque inicia con arrepentimiento y continúa en arrepentimiento de corazón: 

Romanos 8:12-13 Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne, porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Cada una de nosotras debiera ser arrepentidora, es decir, una ¡arrepentida que se arrepiente! 

Arrepentimiento: 1. Pesar de haber hecho algo.

Escrituralmente es un cambio de mente respecto al pecado y respecto a Dios, un volverse internamente del pecado hacia Dios, conocido por su fruto -obediencia (Mateo 3:8; Hechos 26:20; Lucas 13:5-9). Es odiar lo que una vez amamos y amar lo que una vez odiamos, es cambiar pecado irresistible por un Cristo irresistible.

Es mucho más que simple remordimiento, va más allá de la tristeza (2 Corintios 7:9-10 pero ahora me regocijo, no de que fuisteis entristecidos, sino de que fuisteis entristecidos para arrepentimiento; porque fuisteis entristecidos conforme a la voluntad de Dios, para que no sufrierais pérdida alguna de parte nuestra. Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte).

Tristeza terrenal se caracteriza por sentimientos de vergüenza, dolor, avergonzarse al haber sido atrapadas en algún pecado. Junto con la vergüenza hay falta de esperanza de ser limpiada del pecado o de la capacidad de restaurar las relaciones con la persona contra la cual pecaste. Este tipo de tristeza busca alivio haciendo cosas (por otros hacia uno o por una hacia sí misma), busca distraerse, manipular a otros.

Tristeza piadosa dirige directamente hacia Cristo. No necesitas que nadie más haga algo por ti, ni siquiera tú misma por ti. Caes delante de Dios, quien nos consuela en arrepentimiento y fe de lo que Cristo ha hecho por una; luego, descansando en dicho conocimiento, abandonamos todo intento de autojustificación frente a otros. Simplemente vas y pides perdón y reparas la herida que has hecho.

Muchas pasan años experimentando tristeza terrenal sobre un montón de cosas que demandan arrepentimiento genuino y luego se preguntan por qué las cosas o las relaciones no cambian. Sentirse mal por lo mal hecho no es igual a la tristeza piadosa que lleva al cielo. Dios nos llama a reconocer nuestros errores y nuestra necesidad de perdón y luego ir a El para perdonar y corregir. No tenemos qué vivir en un estado perpetuo de miedo y vergüenza. Vayamos a la cruz de nuestro Señor. Su sacrificio en lugar nuestro nos equipa para encarar nuestro pecado sin temor a que el pecado nos defina para siempre.*

El arrepentidor solo tiene una opción, la fe. Una persona religiosa a menudo se engañará a sí misma en su arrepentimiento. Es verdad que un creyente pudiera cometer el peor de los pecados; pero permanecer en el amor al pecado, o sentirse cómodo en atmósfera de pecado, son signos mortales, porque solamente los arrepentidos vamos al cielo.

Arrepentimiento y fe van juntos. 

Arrepentirse es abandonar autosuficiencia. 

Arrepentirse es un don de Dios (y un deber del hombre).

(Hechos 11:19; 2 Timoteo 2:25 …por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdadHechos 17:30 Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan; Lucas 13:3 …si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente). 

Sabremos que se nos ha otorgado, al hacer uso del regalo. 

(Filipenses 2:12-13 Así que, amados míos, tal como siempre habéis obedecido, no sólo en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito; Apocalipsis 3:19 “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete).

 

*Godly sorrow and repentance. Practical Theology for Women, W.Alsup, 18 april 2014

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