Apuntes a Jueces, 12:8-13:25

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IBSAN, ELON Y ABDON (12:8-15)

Los versos completan a los jueces menores. Como hemos visto se encuentran distribuidos en los capítulos 3-12 en grupos de uno, dos, y tres respectivamente (3:31; 10:1-5; 12:8-15).

Luego quisiéramos los detalles jugosos del caso, ¿un juez con 30 hijos y 30 hijas? ¿otro con 40 hijos y 30 nietos?) (wow). Ni por un instante pienses que tales jueces fueron sin importancia. Es evidente que tenían estatura social y juicio político (los 70 no andaban a pie!). 

No sabemos por qué la Biblia se guarda los detalles, lo que sí sabemos es que la Biblia es teocéntrica, su foco de atención es Dios, no el hombre.

Interesante, Jefté con solo una hija, se encuentra entre Jair con sus 30 hijos (10:3-5) y ahora Ibsen con 60 y los 70 de Abdón: Jehová da y Jehová quita, ambas cosas provienen del Señor. De todos los jueces, el libro solo menciona a la hija de Jefté y ahora las 30 hijas de Ibsán, como un contraste entre la trágica esterilidad de Jefté y la plenitud del otro. El enigma de la providencia divina.

SANSON

No debiéramos tomar Sansón a la ligera. Fue un salvador. Cuando nació, nació un salvador (la clave de todo el capítulo 13). Su historia contiene muchos rompecabezas, y en un sentido toda la historia es eso, un enigma, como Sansón mismo. Sea como sea, es un ser humano real; su humanidad llama a la nuestra y podemos identificarnos con él aunque no lo comprendamos o entendamos.

La persona de Sansón es el clímax del ciclo del libro de Jueces. El clímax resulta de gran tragedia porque este juez fue indiferente al llamado especial que recibió, incluso cuando Dios mismo continuó dando oportunidades para que Sansón fuera lo que se suponía. Vivió absorto en sí mismo, enredado en su apetito sexual y en líos con mujeres. Terminó físicamente ciego, en testimonio irónico a su ceguera espiritual.

Representa el deterioro de toda la nación de Israel. Al igual que el hombre, Israel es ciega al llamado de Dios, aun cuando Dios ha prodigado gracia y liberación constante.*

Jueces 13:3 Nacimiento milagroso de una mujer estéril (igual que Israel -Sara, Abraham y el hijo de la promesa, Isaac).
Jueces 13:5 Se le da un llamado especial, un protocolo a seguir (voto nazareo).
Jueces 13:6 Se le da un propósito especial (salvador).
Jueces 13:7,8,13,14b y 14:4 Sansón creció sin conocer el propósito de su llamado especial y del por qué del protocolo, su madre nunca le informó… Y, sin embargo, Dios le concedió oportunidades para reconocer que algo es diferente…

Es el último de los Jueces. La historia comienza con la no solicitada aparición de un mensajero de Jehová a una mujer estéril, la esposa de Manoa el danita (13:2-5), quien anuncia dos cosas: la mujer estéril dará un hijo, y este hijo empezará a salvar a Israel de los filisteos (v.5 Pues he aquí, concebirás y darás a luz un hijo; no pasará navaja sobre su cabeza, porque el niño será nazareo para Dios desde el seno materno; y él comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos). Como ven, el tema es salvación.

Pero hay un peligro. Sansón es un tipo tan entretenido, medalaganario y fuera de serie, que preocupa. No permitamos que el salvador que Dios levanta eclipse al Dios quien salva. Por tanto, hemos de aprender qué es lo que Dios está haciendo.

13:1 Y los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, y el SEÑOR los entregó en manos de los filisteos por cuarenta años.

La muy conocida frase, aparece por última vez. Pero, por primera vez, la liberación no ocurre en vida del juez; los 40 años del verso duraron más allá de la muerte de Sansón.

Lo esperado sería el clamor del pueblo, de acuerdo al patrón que hemos visto antes. Pero no. Para el tiempo en que nació, la opresión de los filisteos era tan completa y la moral de Israel tan baja que ni siquiera se les ocurría que Dios pudiera salvarlos. No había fuerza ni para llorar.

Estaban tan acostumbrados a la esclavitud que se sorprenden incluso que alguien pudiera mencionar otra clase de vida (15:11 Tres mil hombres de Judá descendieron a la hendidura de la peña de Etam, y dijeron a Sansón: ¿No sabes que los filisteos reinan sobre nosotros? ¿Qué, pues, es esto que nos has hecho? Y él les dijo:Como ellos me hicieron, así les he hecho).

¿Puedes ver la magnanimidad del carácter de Dios? 

MAGNANIMIDAD. (Del lat. magnanimĭtas, -ātis).

  1. Grandeza y elevación de ánimo. Cualidad de ser magnánimo: suavidad de espíritu que permite ser capaz de tolerar problemas en calma, desdeñar menosprecio, exhibir generosidad.

¿Qué hace Dios con un pueblo tan acostumbrado a la esclavitud que ni siquiera saben pedir auxilio? Dios mismo empieza a elaborar un camino de salvación. Esto es gracia. Gracia más grande que nuestro pecar, nuestra estupidez, nuestra densa oscuridad.

El lugar donde Dios comienza

v.2 Y había un hombre de Zora, de la familia de los danitas, el cual se llamaba Manoa; su mujer era estéril y no había tenido hijos.

Zora, 24 km al oeste de Jerusalén, lugar de colinas bajas cerca de la zona costera. Manoa = reposo, resulta irónico, porque eso es lo que menos tenían los danitas, como un anhelo, la clase de dolor que permanece cuando ya no hay esperanza. Y peor, su mujer era estéril. Igual que Israel: en desgracia y sin poder, sin nada qué esperar excepto extinción.

v.3 Entonces el ángel del SEÑOR se le apareció a la mujer, y le dijo: He aquí, tú eres estéril y no has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo.

Hasta el ángel parece hablar con rudeza al principio. Pero luego… y el ángel habla con toda seguridad: esto sucederá así! La aparición indica que las cosas cambiarán. Si recuerdan, en Boquim apareció para reprender (2:1), cuando Gedeón apareció para comisionar (6:11-12). Aquí hay conexiones obvias: hay una comisión y el clímax es otra teofanía con fuego que no deja lugar a dudas de quién se trata.

Se trata de una poderosa inyección de esperanza.

El tema de la esterilidad es un patrón familiar. Sara vivía angustiada (Génesis 11:30-21:1). Rebeca y sus primeros 20 años casada, sin hijos y verde de envidia, hasta que nació José (Génesis 25:19-26). Luego Ana (1 Samuel 1) y Elizabeth (Lucas 1). La mujer de Manoa ni siquiera tiene nombre: esterilidad y oscuridad.

Jehová suele empezar precisamente ahí -en la total oscuridad y desesperanza humana- cuando no queda nada. Este punto es muy importante.

Recién llegados a este país, recuerdo quise hacer un pastel -un bizcocho. No encontré harina de trigo en toda La Vega, República Dominicana. Ni siquiera conocían las mezclas de harina preparada que vienen en caja. La historia de este mercado de harinas preparadas es bien interesante. Cuando aparecieron por primera vez, las instrucciones decían “solo agregar agua.” Pero muchas amas de casa le ponían leche y naturalmente el bizcocho resultaba un desastre. Otras cajas decían “no agregar huevo ni leche”… y las ventas cayeron estrepitosamente. Pero lo bueno de los mercadólogos es que insisten en saber las causas de éxitos y fracasos.

Entrevistaron montones de mujeres, y el patrón de queja era el mismo: ‘¿qué clase de bizcocho no necesita huevos o leche?’ Así que cambiaron la estrategia: las nuevas cajas instruían cuándo y cuánto agregar. ¿El mensaje? oh, he aquí tu contribución.

En la historia divina hay ocasiones en que El rechaza la ayuda de la gente y no les permite agregar su toque. Provee salvación o salva de la aflicción en contra de toda posibilidad humana. Exhibe Su poder precisamente cuándo y dónde nosotros no podemos contribuir nada, todo para que levantemos nuestra vista a El, de tal modo que no haya dudas de dónde proviene nuestra ayuda. 

He aquí por qué en días que los filisteos gobernaban la tierra, el Angel de Jehová visitó a una mujer estéril, innominada.

v.4 Ahora pues, cuídate de no beber vino ni licor, y de no comer ninguna cosa inmunda.

v.5 Pues he aquí, concebirás y darás a luz un hijo; no pasará navaja sobre su cabeza, porque el niño será nazareo para Dios desde el seno materno; y él comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos.

El origen y práctica del nazareato no es muy clara. La similitud con las instrucciones en Números 6 son la mejor guía. La palabra ‘nazareo’ significa “separar, abstener”. Normalmente era algo voluntario, por tiempo corto, e implicaba hacer un voto de separación para el Señor con algún propósito especial. En resumen, tal persona debía mantenerse ceremonialmente limpia, de modo semejante a un sacerdote (Levítico 10:8-9; 21:1-24; Ezequiel 44:21). Al finalizar el tiempo debía presentar ciertas ofrendas a Jehová, rasurar el cabello de su cabeza y quemar en el altar. Luego, después que el sacerdote cumpliera otros ritos, el nazareo quedaba libre de voto y reasumía su vida normal.

De la historia en Samuel, parece que en circunstancias especiales los padres podían hacer votos en nombre de sus hijos y posteriormente consagrarlos como nazareos de por vida (1 Samuel 1:11, 24-28). El Antiguo Testamento no ofrece más información sobre la clase de cosas que los nazareos hacían durante el tiempo de su voto. Samuel comenzó como asistente de Eli, después fue llamado profeta.

Igual que Samuel, Sansón era un caso especial. No hay voto de por medio. La condición de nazareo se estipula divinamente, no es voluntaria, y es para toda la vida.

La madre debía ser particularmente cuidadosa en la observancia de las leyes sobre comidas impuras, a causa de la santidad del niño que crecía en su vientre. Primero, la madre debía obedecer las instrucciones, pero la razón (será nazareo) implica que Sansón mismo tendría qué obedecer. Observen que el asunto del cabello se reservó solo para Sansón: proporciona a este signo prominencia especial, un anticipo.

El propósito fue establecido con claridad: comenzará a salvar… Será un salvador, dicho por el ángel mismo mucho antes de que fuera concebido.

v.6 Y la mujer fue y se lo dijo a su marido, diciendo: Un hombre de Dios vino a mí, y su aspecto era como el aspecto del ángel de Dios, muy imponente. Yo no le pregunté de dónde venía, ni él me hizo saber su nombre.

v.7 Pero él me dijo: “He aquí, concebirás y darás a luz un hijo; desde ahora no beberás vino ni licor, ni comerás cosa inmunda, porque el niño será nazareo para Dios desde el seno materno hasta el día de su muerte.”

Los versos muestran al visitante desde la perspectiva de la mujer, el darse cuenta que no es una visita ordinaria ni se trata de un profeta ‘cualquiera’, algo tan maravilloso que ni siquiera se atreve a preguntar su nombre o de donde viene.

Noten, curiosamente, que la madre no menciona el propósito o destino del niño, sino que agrega palabras sobre su muerte “será nazareo desde el seno materno hasta el día de su muerte.” Mmm.

La oración que Jehová escucha

Manoa el padre naturalmente quiere saber todo, observen que en el reporte de la mujer ella deja fuera justamente lo que Manoa quiere saber: ¿qué tenemos qué hacer con el niño que nacerá? (¿Cómo lo criamos?), de modo que solicita otra visita:

v.8-11 Entonces Manoa imploró al SEÑOR, y dijo: Te ruego Señor, que el hombre de Dios que tú enviaste venga otra vez a nosotros, para que nos enseñe lo que hemos de hacer con el niño que ha de nacer. 9Y Dios escuchó la voz de Manoa. Y el ángel de Dios vino otra vez a la mujer cuando estaba sentada en el campo; y Manoa su marido no estaba con ella.

10Y la mujer corrió rápidamente y avisó a su marido, y le dijo: He aquí, se me ha aparecido el hombre que vino el otro día. 11Manoa se levantó y siguió a su mujer, y cuando llegó al hombre, le dijo: ¿Eres el hombre que habló a la mujer? Y él respondió: Yo soy.

Luego damos las cosas por sentadas, pero vean: Dios escuchó la voz de Manoa. ¿Qué pensamos de nuestras oraciones? Saber que Dios escucha es lo más importante de toda oración!

Dice un autor que orar es como la basura. Sacar la basura resulta tedioso, una tarea que se la dejamos a otro siempre que se pueda. Grave error. Sacar la basura de la cocina debiera verse como un sacramento, porque la basura misma es señal de provisión. Las cáscaras de plátano, los pedazos de yuca o de batata o etc., son testimonios silentes de que Dios nos alimenta. Tirar la basura es una bendición. Lo olvidamos porque es algo rutinario pero debiéramos empezar a pensar teológicamente hasta de la basura.

No trivialicemos nuestra oración, cada respuesta es un milagro, es la gracia que condesciende a encontrarse con una, Dios mismo escuchando los verbos y adverbios y preguntas y gemidos.

No sabemos por qué el ángel aparece otra vez solo a la mujer, quien sale corriendo a buscar al marido. Manoa no toma ofensa, sin embargo, y aprovecha la oportunidad para encontrar y hablar directamente al mensajero.

v.12-14 Y Manoa dijo:Cuando tus palabras se cumplan, ¿cómo debe ser el modo de vivir del muchacho y cuál su vocación? 13Y el ángel del SEÑOR dijo a Manoa: Que la mujer atienda a todo lo que le dije. 14No comerá nada que venga de la vid, no beberá vino ni licor, ni comerá nada inmundo; que guarde ella todo lo que le he mandado.

Hace dos preguntas. La primera busca confirmar lo que su mujer le ha dicho, pero la forma de la pregunta da qué pensar, como si no tuviera confianza o quizás para tomar control. Pero el punto claro es confirmar que no hay error, pues se da cuenta que hay cosas grandes de por medio, pero Manoa no ha comprendido todavía con quién habla (¿eres el hombre…?).

Al preguntar sobre la vocación, la respuesta es muy clara: el niño será nazareo de Dios desde que nazca, y será Dios quien conforme su vida. Duro para este padre, pero una realidad que tendrá qué aceptar.

v.15 Entonces Manoa dijo al ángel del SEÑOR: Permítenos detenerte y prepararte un cabrito.

¿Estará maquinando saber más? Parece que no. Más bien Manoa parece corregirse: debió mostrar hospitalidad primero, antes de caerle a preguntas. Lo menos que puede hacer ahora es mostrarse hospitalario.

v.16-17 Y el ángel del SEÑOR respondió a Manoa: Aunque me detengas, no comeré de tu alimento, mas si preparas un holocausto, ofrécelo al SEÑOR. Y Manoa no sabía que era el ángel del SEÑOR.17Y Manoa dijo al ángel del SEÑOR: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumplan tus palabras, te honremos?.

El ángel empieza a iluminar la menta de Manoa: no comida, sino ofrenda. Pero como que el hombre es medio tapado, y entonces pregunta el nombre del personaje…

v.18 Y el ángel del SEÑOR le respondió:¿Por qué preguntas mi nombre, viendo que es maravilloso?

MARAVILLOSO, SA (De maravilla).

1. Extraordinario, excelente, admirable.

Maravilloso, algo que está más allá de la comprensión humana (la misma palabra que se utiliza en Salmo 139:6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; es muy elevado, no lo puedo alcanzar). No es la clase de nombre que Manoa espera, pero el mensajero no es la clase de persona que Manoa piensa. Hay un misterio, una profundidad, incomprensible para nosotras; no es que no podamos conocer a Dios, lo conocemos pero no exhaustivamente. Nos ha dado suficiente, pero hay límites. Somos nuevas criaturas en Cristo que continuamos siendo nuevas criaturas en Cristo. ¡Seamos humildes, pues!

El tema no es el nombre de Dios (revelado en tiempos de Moisés, Exodo 3:13-15), sino la identidad del mensajero mismo, la respuesta implica conexión muy cercana entre el mensajero y Dios -mucho más cercana de lo que Manoa piensa. Maravillar, la raíz de la palabra, se utiliza 13 veces en el AT siempre en conexión con Dios, en especial en sus actos de salvación y juicio, sus leyes, sus actos finales de juicio apocalíptico y (una vez) su Mesías. 

La respuesta contiene una reprensión suave: ¿por qué preguntas mi nombre? Te has introducido en terreno sagrado, inadvertidamente.

v.19-21 Y Manoa tomó el cabrito con la ofrenda de cereal y los ofreció sobre una piedra al SEÑOR, y el ángel hizo maravillas mientras que Manoa y su mujer observaban. 20Pues sucedió que cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel del SEÑOR ascendió en la llama del altar. Al ver esto, Manoa y su mujer cayeron rostro en tierra. 21Y el ángel del SEÑOR no volvió a aparecer a Manoa ni a su mujer. Entonces Manoa supo que era el ángel del SEÑOR.

La revelación progresiva alcanza clímax. Manoa tenía trigo y un altar disponible (hacía su devocional), ahora tiene un cabrito y la visita enfrente. Y entonces, el visitante sube al altar y asciende en la llama! frente a los ojos de Manoa y su mujer.

Maravilloso.

Cayeron rostro en tierra. En vista de la intensidad de lo que ha pasado podríamos olvidar que el capítulo se refiere al nacimiento de un niño, no a la identidad del mensajero. Observen que la mayor parte del tiempo Manoa ha tratado de ponerse en el centro de la historia. tanto física como intelectualmente (ver como ella), pero apenas alcanza su meta cuando cae otra vez.

v.22-23 Y Manoa dijo a su mujer:Ciertamente moriremos, porque hemos visto a Dios. Pero su mujer le dijo: Si el SEÑOR hubiera deseado matarnos, no habría aceptado el holocausto ni la ofrenda de cereal de nuestras manos; tampoco nos habría mostrado todas estas cosas, ni nos habría permitido ahora oír cosas como éstas.

Aquí Manoa recuerda el axioma bíblico (Exodo 33:20 Y [El] añadió: No puedes ver mi rostro; porque nadie puede verme, y vivir). Manoa percibe que han visto más de la cuenta.

Borremos la sonrisa: al leer pasajes así tenemos la tendencia a ser condescendientes “claro, Manoa pertenece al Antiguo Testamento, no entiende.” Pero resulta todo lo contrario: entendió perfectamente y tembló. Permite que Manoa sea tu maestro. Se equivocó en la inferencia, pero no en la verdad, ¿de dónde hemos sacado la idea que podamos estar mascando chicle en un culto de adoración? ¿o estar revisando mensajitos en medio del culto o conversando trivialidades en lo que empieza? ¿de dónde sacamos la idea de que la presencia de Dios no es peligrosa? ¿Habremos comprado la teología de Santa Claus?

REVERENCIA. (Del lat. reverentĭa).

1. Respeto o veneración que tiene alguien a otra persona. 2. Inclinación del cuerpo en señal de respeto o veneración. 3. Tratamiento que se da a los religiosos condecorados o de cierta dignidad.

VENERAR. (Del lat. venerāri).

1. Respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda. 2. Dar culto a Dios, a los santos o a las cosas sagradas.

Y observa cómo al lado del temor expresado por Manoa aparece el consuelo declarado por la esposa (no se burla!). Hemos visto a Dios, con forma humana. Nos preservará.

Interesante: Manoa tiene reverencia pero no el consuelo; el temor pero sin gozo. Necesitamos balance apropiado ante la presencia de Dios. Luego caemos en los extremos. Sal 2:11 Adorad al SEÑOR con reverencia, y alegraos con temblor.

Permitamos también la enseñanza de la mujer: aún cuando nos asombre al vislumbrar ratitos de Su majestad, no es para destruir, sino para asegurarnos que Su poder, y Su voluntad es salvarnos.

v.24a Y la mujer dio a luz un hijo y le puso por nombre Sansón.

¡Es el fin de todo el capítulo! Muy escueta nota, pero no pertenece a las cosas ordinarias. Es el reverso de lo que ha sido una condición irreversible, la mujer estéril da a luz, tal como dijo el Mensajero. Ciertamente la vida y la muerte están en Sus manos y ninguna situación es desesperada, incluyendo a Israel.

Observen que la mujer le pone nombre al niño, no el padre. El nombre expresa la confianza de ella en que se cumplirá la palabra del mensajero; saber cuál es el destino del hijo y espera que se cumpla. Como el sol (Sansón tiene similitud con sol, en hebreo), será fuerte, y en su fortaleza vencerá los enemigos de Jehová (e Israel).

v.24b Y el niño creció y el SEÑOR lo bendijo.

v.25 Y el Espíritu del SEÑOR comenzó a manifestarse en él en Mahne-dan, entre Zora y Estaol.

Infancia feliz, la bendición ha de entenderse en términos de buena salud, desarrollo normal, y el cuidado de padres amorosos con provisión de un ambiente protegido en medio del desastre nacional. Cualquier visitante vería una familia piadosa con un buen hijo. Pero los padres sabían y Sansón también (16:17 …he sido nazareo para Dios desde el vientre de mi madre).

Saben, la historia de Jesús sigue el mismo patrón. Lucas y Mateo relatan con detalle lo referente a genealogía y nacimiento, y luego un salto a la madurez (excepto Lucas 2:41-52).

En todo el libro de Jueces no aparece ninguna otra historia sobre nacimiento de algún juez. 

¿Por qué el escritor se detiene en el nacimiento de Sansón?

Nos muestra que Jehová no solo levanta libertadores ya disponibles, sino que hace crecer uno donde no había nada. Medita en esto. La salvación provista no es algo pre-hecho, poner una venda en la herida y ya, una pieza en el manejo de una crisis… la salvación es un plan que el Señor tiene en mente y dispone desde mucho antes.

1 Pedro 1:20 Porque El estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros.

¡Jueces 13 quiere que cantemos esta doxología!

Eventualmente, llegó el día cuando el Señor reclamó para sí a Sansón (v.25). 

La traducción usual “el Espíritu…comenzó a manifestarse” es una palabra hebrea que solo aparece aplicada a Sansón. La traducción literal es algo así como “lo pateaba.” Como un vistazo de lo que sería el carácter turbulento. Inquieto, apasionado, errático; el verso nos dice desde un principio que -sin importar las peculiaridades del temperamento- la causa subyacente es la presencia y actividad del Espíritu del Señor, empujando a Sansón a entrar en conflicto con los filisteos y cumplir su destino.

Zora y Estaol se localizan a unos 12 km al oeste de Jerusalén, en las colinas bajas de la costa, en la parte norte del valle de Sorek. Pertenecían al territorio de Dan (Josué 19:41; Jueces 18:2,8,11). Mahne-Dan o el campo de Dan, localizado entre Zora y Estaol, sería un puesto militar establecido para defender las ciudades. O sea que Sansón nació en tiempos de tensión.

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*The danger of living without a purpose: Samson. Janet Aucoin

Apuntes a Jueces, 12:1-7

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Orgullo trágico

¿Cuántos hay que no se contentan con ocupar un sitio a la derecha o a la izquierda, sino que insisten en ocupar el centro?

El éxito confirma a Jefté como cabeza y líder de los galaaditas. Pero la aceptación de su autoridad solo es visible en la parte oriental (Galaad), no en la occidental (el corazón de Israel). Al remover la amenaza externa, de nuevo afloran las rivalidades y celos tribales.

v.1 Los hombres de Efraín se reunieron y cruzaron el Jordán hacia el norte, y dijeron a Jefté:¿Por qué cruzaste a pelear contra los hijos de Amón sin llamarnos para que fuéramos contigo? Quemaremos tu casa sobre ti.

Zafón era uno de los pueblos de Galaad (Josué 13:25-27), 7 km al norte de Jaboc y unos 4 km al este del Jordán. Observen el lenguaje: “cruzaste”, “no nos llamaste.” 

La implicación es que cuando Jefté salió de tour, no se confinó a la parte este de Manasés (11:29 Y el Espíritu del SEÑOR vino sobre Jefté, y pasó por Galaad y Manasés; luego pasó por Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad fue adonde estaban los hijos de Amón), sino que cruzó el Jordán para visitar también el Manasés occidental, y luego había regresado -vuelto a cruzar- para pelear contra Amón.

Gentes que se creen importantes, y que no han recibido el trato de lo que se creen: ¿Por qué nos ignoraste? Pero vienen con intención de pelea, se han movilizado para la guerra y cruzaron el Jordán, desde otra dirección.

El punto no es la tierra, sino el liderazgo.

Demandan explicación porque no están preparados para reconocer ningún líder de Israel que obre independiente de Efraín. Se sienten heridos en su importancia, después de todo pertenecían a una tribu líder, de la cordillera central, y en ese contexto amenazan a Jefté. Le montan un ataque a su credibilidad como jefe, en pocas palabras.

¿Recuerdan el caso de Gedeón? Tuvo un problema similar, menos intenso, pues entonces los efrainitas no se movilizaron contra Gedeón y de hecho reconocieron su liderazgo al traerle la cabeza de los dos príncipes madianitas.

Ahora la situación es diferente: han pasado dos meses o más de la derrota de los amonitas.

v.2 Y Jefté les respondió: Yo y mi pueblo estábamos en gran contienda con los hijos de Amón, y cuando os llamé, no me librasteis de sus manos. 3Viendo, pues, que no me ibais a librar, arriesgué mi vida y crucé contra los hijos de Amón, y el SEÑOR los entregó en mi mano. ¿Por qué, pues, habéis subido hoy a pelear contra mí? 4aEntonces Jefté reunió a todos los hombres de Galaad y peleó contra Efraín

Jefté intenta la diplomacia, rechaza la acusación y cambia la perspectiva al dar su propia historia. Apela al Señor y termina con una pregunta retórica, implicando “yo estoy en lo correcto, ustedes se han equivocado.” (vaya vaya: Jefté no usó ninguna diplomacia contra Tob…). Efraín no responde, así que Jefté ordena la batalla y de nuevo sale victorioso.

4b … y los hombres de Galaad derrotaron a Efraín, porque éstos decían: Sois fugitivos de Efraín, vosotros los galaaditas, en medio de Efraín y en medio de Manasés.

El resumen está en el v.7, y las consecuencias políticas son muy claras: las tribus al oeste del Jordán fueron sometidas y Jefté juzgó a Israel (toda la nación) durante 6 años.

v.7 Jefté juzgó a Israel seis años. Y murió Jefté galaadita, y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad.

Pero hay otro punto que emerge, si miramos de cerca: el reclamo de Efraín revela un asunto personal, y la respuesta de Jefté la confirma “yo y mi pueblo.” Y en el v.4 recluta a todos los hombres de Galaad; la animosidad intertribal es la razón oculta de la guerra:

Los hombres de Galaad arrollaron a los de Efraín porque estos dijeron “ustedes galaaditas son meros fugitivos de Efraín, en medio de Efraín y Manasés.”

El intercambio inicial de palabras semeja al realizado con los amonitas, pero el significado es muy diferente. Ahora no se habla de intervención divina, es más, Jehová no aparece por ninguna parte. La batalla no es ninguna guerra santa.

Los galaaditas responden a los insultos de los efrainitas colocándolos como pollitos en fuga, haciendo a los de Efraín los verdaderos fugitivos de la película:

v.5 Y se apoderaron los galaaditas de los vados del Jordán al lado opuesto de Efraín. Y aconteció que cuando alguno de los fugitivos de Efraín decía: Dejadme cruzar, los hombres de Galaad le decían: ¿Eres efrateo? Si él respondía: No, 6entonces, le decían: Di, pues, la palabra Shibolet; pero él decía Sibolet, porque no podía pronunciarla correctamente. Entonces le echaban mano y lo mataban junto a los vados del Jordán. Y cayeron en aquella ocasión cuarenta y dos mil de los de Efraín.

La táctica de atacar los vados del Jordán, previamente de éxito contra moabitas y madianitas, ahora es utilizada por los mismos israelitas contra israelitas, las consecuencias son devastadoras: 42,000, un genocidio.

El narrador de Jueces presenta un Jefté fuerte, decisivo, capaz, pero al mismo tiempo muy parcial, un galaadita más que israelita, embebido en celos y rencillas tribales. No hay magnanimidad para él: sirvió a los interés nacionales de modo incidental. Nada más.

De ser casi una figura mosaica termina como jefe tribal cualquiera, apoyado en la lealtad de sus hombres, dispuesto a empatársela, consolidar posiciones y extender su esfera de influencia. Una guerra santa convertida en una guerra política.

Y este es el hilo que enhebra los episodios de Jefté: la tendencia a convertir la piedad en política, de negociar con Dios en lugar de someterse a El. Sucede a nivel personal y a nivel nacional.

El patrón literario de la narración -cinco episodios, cada uno con un diálogo- destaca los diálogos y los asocia.

Pero la historia también nos enseña cómo obra Dios con Israel: profundamente personal y emocional más que meramente formal o legal. Al final, no es gobierno bajo rígidos principios de recompensa o castigo, justicia o retribución, sino que es un gobierno doloroso, bajo estrés. ¡Jehová salva a Israel bajo protesta! Airado por su apostasía y afrontado por su “arrepentimiento” y, sin embargo, no puede tolerar su continua miseria. No puede simplemente dejarlos a su suerte. Interviene brevemente para salvar de los amonitas, no interviene para aliviar la angustia o para salvar la hija de Jefté. Hay un contraste: Dios está silente, en la penumbra -otro signo de la creciente alteración de relaciones con su pueblo.

La historia revela la condición humana. Jefté es un hombre capaz -con las palabras, como guerrero; posee una personalidad fuerte, decisiva, es un líder. En su mejor momento ejerce una fe ejemplar. Pero tiene antecedentes personales que nos hacen comprender pero no justificar sus limitaciones. Es inseguro, centrado en sí mismo. No se involucra con los intereses de otros. He aquí la dureza del hombre y la razón del por qué no fue grande.

Por causa de la inseguridad y egoísmo condujo a su hija al sacrificio. No pudo ser padre. Por la misma razón no pudo ser otro Moisés u otro Josué. Al final, Jefté el galaadita (v.7) es el resumen de todo. 

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No rescates a Jefté

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NOTA: Para su consideración y análisis.

Jueces 11 es uno de los más oscuros capítulos de la Biblia. El juez de Dios, Jefté, ofrece su única hija en sacrificio humano, bajo la increíble y pecaminosa presuposición de que Jehová se adora igual que los dioses paganos. La historia evidencia que, sin fe, el pueblo de Dios es tan depravado como el mundo, y que Israel está en desesperada necesidad de un salvador, más que de un juez.

Algunos dicen “no…no… están equivocados, Dios nunca permitiría que uno de Sus jueces hiciera algo tan horrible… Jefté no la sacrificó, ella solicitó vivir en castidad en servicio a Jehová.”

Pienso que este intento de rescatar la reputación de Jefté es un error, y he aquí por qué:

EL VOTO

La narración ocurre en la época de Jueces, días de obscuridad y tinieblas. Su madre era prostituta (11:1) y Jefté tuvo numerosos medio hermanos que lo odiaban cordialmente. Lo expulsaron de su casa y acabó rodeado de hombres indignos (11:3). Pero entonces, al ocurrir la invasión amonita, los galaaditas acuden a él, Jefté acepta, pelea contra los invasores, el Espíritu del Señor cae sobre él, y salvaguarda a Israel.

Hasta aquí, excepción de la compañía de hombres indignos, todo va bien. El problema inicia cuando al principio de la batalla Jefté hace un voto al Señor: si me entregas a los amonitas, cualquiera que me reciba primero al regresar de la batalla, pertenecerá al Señor y lo ofreceré como holocausto (11:30-31).

El problema es doble:

  1. Al Señor no le impresionan los votos.
  2. Cuando Jefté gana la batalla, su hija emerge feliz a recibirlo. 

Jefté le revela el voto que ofreció, ella manifiesta estar de acuerdo en que debe cumplirlo, y simplemente solicita dos meses para dolerse porque el linaje de su padre terminará ahí, puesto que ella es hija única. Luego de dos meses, Jefté entonces la ofrece en holocausto a Jehová.

EL DEBATE

La historia molesta. Por un lado, sacrificar niños es malo de por sí; por otro, hacerlo por quienes tienen el Espíritu del Señor, pues… peor.

Quizás por ello algunos quieran rescatar a Jefté de su voto. Pretenden que “holocausto” aquí quiere decir dejarla servir a Jehová por el resto de su vida [una monja, por ejemplo]. Algo así como Ana hizo con Samuel generaciones más tarde: dejar el sacrificio en el templo y que la persona viva el resto de sus días sirviendo al Señor vocacionalmente.

POR QUE IMPORTA ESTO

El debate pudiera parecer sin importancia, pero es crítico para entender el libro de Jueces. En la visión tradicional (que holocausto significa sacrificio literal), el libro de Jueces es un libro oscuro. No hay héroes, solo dañados líderes de un pueblo apóstata.

Barac no irá si Débora no la acompaña.

Gedeón era un cobarde, usurpó el sacerdocio y se fabricó un efod autoproclamándose rey de facto [y con todo, su nombre aparece en los héroes de la fe en Hebreos 12!]

Jefté pensó que honraba a Dios con un sacrificio humano.

Sansón al parecer solo conoció tres o cuatro de los mandatos de Dios, en cierta forma, pues violó todos los que sabía.

[David aparece en la misma línea en Hebreos 11:32, y sabemos lo que pasó con Betsabé]

Fueron los días cuando Israel se comportó peor que Sodoma. Intentaron aniquilar dos de las doce tribus, y casi acaban con una. Benjamín había aceptado la homosexualidad, la misma maldad que Lot conoció, como si nada.

El punto del libro es hacernos ver que no había ningún justo en Israel, todos hacían lo que bien les parecía porque había rechazado a Dios como su Rey -hasta los mismos Jueces.

Querer rescatar a Jefté de su estúpido voto cambia todo esto. 

No solo convierte a Jefté en líder virtuoso sino que adopta el concepto de negociar con Dios, lo justifica. Como si fuera legítimo decirle a Dios “si me das X, entonces te doy Y” como si Dios necesitara algo. De repente Jueces 11 se convierte en modelo a seguir, en lugar del pozo de depravación a evitar.

LOS ARGUMENTOS

Los intentos de rescatar a Jefté se centran en lo siguiente: 

  1. El Antiguo Testamento prohíbe sacrificios infantiles.
  2. El Nuevo Testamento dice que Jefté era un hombre de fe  (Hebreos 11:32).
  3. Jefté tenía el Espíritu de Dios, no es posible que hubiera hecho algo tan pecaminoso.
  4. La hija hizo duelo por su virginidad, no por su muerte.

Analicemos esto.

  1. El AT prohíbe sacrificios infantiles.

Cierto. Pero el punto entero del libro es que Israel ahora es peor que Sodoma. El AT prohíbe toda clase de cosas que toda clase de Juez hace: sacar miel de un león muerto, matar concubinas, matrimonio con filisteos, masacrar una o dos tribus, secuestrar esposas, adorar a Baal -prohibido en el AT, y todo sucede en cada capítulo del libro de Jueces. Es obvio que lo sucedido en el Capítulo 11 desagrada al Señor -este es el punto!

2) ¿Dice el NT que Jefté era un hombre de fe?

Sí, junto con Sansón y Gedeón, dos jueces cuyos pecados son famosos. Y a propósito, Noé era bebedor, Moisés un asesino, y Rahab una prostituta. Y todos están en la lista de Hebreos 11. El punto es que todos fueron pecadores terribles, mas confiaron en Jehová y no en los ídolos que sus compatriotas adoraban [vale la pena mencionar aquí la ironía de gentes que son “ evangelio céntricos” y que sin embargo pierden el punto del evangelio en Hebreos 11 al querer rehabilitar la reputación de pecadores que fueron salvos por gracia; como si el pináculo del evangelio estaría mejor ejemplificado si los que creen fueran menos pecadores]. 

3) Jefté tenía el Espíritu de Dios, no es posible que hubiera hecho algo tan pecaminoso.

Este argumento es el más traiciona o revela la posición de una persona en el espectro continuo/discontinuo. ¿Ser utilizado por el Espíritu en el AT, es lo mismo que sellado por el Espíritu en el NT?

Si respondemos afirmativo, intentaremos separar al Jefté interno del sacrificio externo. 

Pero la verdad es que Jehová envió Su Espíritu para levantar Jueces que liberaran a Israel de sus enemigos. Su Espíritu no los santificó. Simplemente los usó para llevar a cabo su propósito y dirigir a Israel al arrepentimiento.  Su Espíritu también vino sobre Sansón (mientras estaba atado a una prostituta), por no mencionar a Saúl, o a Baalam.

4) ¿Habría hecho duelo la hija de Jefté tan solo por su virginidad, sabiendo que iba a morir? 

Somos mujeres. ¿Se dolería así, tan solo por nunca haberse casado?

Jueces 11 incomoda. Ese es el punto. Cada capítulo del libro de Jueces es peor que el anterior, en Israel. En lugar de querer rescatar a Jefté, permitamos que el texto brille, que Dios rescate a Jefté mediante la fe, y gracias a la Venida de un mejor Juez.

Jesse Johnson. http://www.thecripplegate.com; Oct 23, 2014

 

Apuntes a Jueces, 11:29-40

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El elemento común es la victoria sobre Amón, adonde apunta la narración desde un principio, pero el asunto del voto hecho en los versos 30-31 inicia una secuencia que para nada termina en victoria. De hecho eclipsa el clímax esperado al subordinarlo a un nuevo clímax que termina en v.34-37 cuando Jefté cumple su voto y ofrece su hija en holocausto. 

Este evento, descrito con mayores detalles que la batalla misma, es el foco principal y el clímax real.

A.

Jefté lleno del Espíritu

conduce a

victoria sobre Amón

B.

El voto de Jefté +

victoria sobre Amón

conduce a

cumplimiento del voto

v29 Y el Espíritu del SEÑOR vino sobre Jefté, y pasó por Galaad y Manasés; luego pasó por Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad fue adonde estaban los hijos de Amón.

Hasta ahora Jehová no ha aparecido a Jefté ni le ha hablado directamente; de hecho no hay indicación de la aprobación de Jehová. Jefté fue llamado por hombres, colocado en posición de líder por hombres, y lo que sabemos de Dios es que “Jehová se ha exasperado con la miseria de Israel” (10:16). Su silencio y aparente inactividad es de temer, dada la velocidad con que antes acudió a salvar en situaciones similares.

Ahora todo cambia.

La expresión es la misma en relación a Otoniel (3:10), a Gedeón (6:34), y no permite dudas sobre la elección de Jefté por Jehová para liberar a Israel. Implica que la actividad siguiente es consecuencia del Espíritu sobre Jefté: cruzó… atravesó… fue a… Galaad. Manasés, Mizpa de Galaad (el pueblo donde nació), culminando donde los amonitas (el lugar donde habían acampado). Tal parece que el propósito del tour es mostrarse como líder y a la vez reclutar refuerzos.

v.30-31 Y Jefté hizo un voto al SEÑOR, y dijo: Si en verdad entregas en mis manos a los hijos de Amón, sucederá que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo vuelva en paz de los hijos de Amón, será del SEÑOR, o lo ofreceré como holocausto

HOLOCAUSTO. (Del lat. holocaustum, y este del gr. ὁλόκαυστος).

1. Gran matanza de seres humanos. 2. Acto de abnegación total que se lleva a cabo por amor. 3. Entre los israelitas especialmente, sacrificio en que se quemaba toda la víctima.

¿Se acuerdan del vellón de Gedeón? (6:36-40). Igual que el primero, Jefté busca seguridad de que Dios le dará victoria. Resulta extraña la inseguridad luego de su aparente demostración pública de confianza. El voto nos lleva al interior de la psiquis de este hombre, nos enseña un hombre perseguido por su pasado.

v.30 si en verdad entregas en mis manos a los amonitas
v.31 sucederá que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo vuelva victorioso será de Jehová y lo ofreceré como holocausto

Públicamente argumenta la inocencia de Israel (v.27) y expresa confianza en el favor del juicio de Dios; privadamente recuerda su propia inocencia y derechos rotos por aquellos que debían protegerlo. Su profunda angustia se revela: “si en verdad entregas…”  (¿Me rechazará Jehová, también?).

Recuerden que perderá todo -posición dentro del clan y tribu-, hasta su vida, si la batalla resulta desfavorable. Si pierde la guerra, reiniciará el ciclo de rechazo otra vez.

La ironía es que nosotras sabemos que el temor de Jefté al rechazo es un fantasma. El Espíritu del Señor vino sobre él: el divino Juez ya dictó sentencia. Pero esta información la tenemos nosotras. Jefté no ha leído el periódico, no se ha percatado del fondo. No ha recibido instrucciones directas, ninguna visita especial, ninguna palabra profética. Desde el punto de vista de Jefté, Jehová no se ha comprometido. Jefté se ha convertido en instrumento de Dios sin que Jefté se dé cuenta de ello. Observamos, con ventaja que él no tiene, cómo toma medidas extremas para asegurar la ayuda divina, algo que sabemos ya le ha sido concedida.

Así como los principales quisieron seducirlo, ahora él intenta hacer lo mismo con Dios. Jefté es el suplicante, pero en sus palabras vemos toda la sagacidad a la que nos ha acostumbrado. Quiere prevalecer sobre Jehová [te pido… ¡y no me digas que no!]… El voto es muy específico en la oferta al ofrecer un holocausto, pero más circunspecto al nominar la víctima. De hecho solo menciona los medios para identificar la víctima, lo cual introduce un elemento dramático inmediato, ¿qué o quién? El lenguaje es ambiguo, pero aplicable a un ser humano, no a un animal. La gravedad misma de la situación implica que se trata de un holocausto humano. El voto coloca en riesgo a todos los ocupantes de la casa de Jefté, pero observen que ofrecerá solo aquello a lo cual sea forzado: igual que los ancianos de Galaad, no ofrecerá cabeza si puede ser líder, es decir, tira los dados y apuesta. El voto no es impulsivo, está fríamente calculado, hecho con sagacidad, muy de acuerdo con el carácter del hombre.

v.32 Y Jefté cruzó adonde estaban los hijos de Amón para pelear contra ellos; y el SEÑOR los entregó en su mano. 33Y los hirió con una gran matanza desde Aroer hasta la entrada de Minit, veinte ciudades, hasta Abel- keramim. Y los hijos de Amón fueron sometidos delante de los hijos de Israel

La manera como empieza el verso resume las palabras del v.19, o sea que el voto es una interrupción en el progreso de la batalla: habría ganado de todos modos! Miren la escueta nota: y el Señor los entregó en su mano y los hirió

¡El voto era irrelevante! Jefté hubiera vuelto victorioso de todos modos, lo cual, tristemente, crea la condición para que este hombre deba cumplir lo que prometió. Observen que no hay detalles de la batalla, el escritor comprime el texto porque quiere nuestra atención en el voto que hizo Jefté. Como si el escritor quisiera sorber la victoria en tristeza, preocupado por lo que viene.

VOTO. (Del lat. votum).

1. Expresión pública o secreta de una preferencia ante una opción. 2. Gesto, papeleta u otro objeto con que se expresa tal preferencia. 3. Parecer o dictamen explicado en una congregación o junta en orden a una decisión. 4. Ruego o deprecación con que se pide a Dios una gracia.5. Juramento o execración en demostración de ira.6. Ofrenda dedicada a Dios o a un santo por un beneficio recibido.

¿Es malo hacer votos? No. El problema es hacerlo con ligereza y no cumplir. (Hechos 18:18 Y Pablo, después de quedarse muchos días más, se despidió de los hermanos y se embarcó hacia Siria, y con él iban Priscila y Aquila. Y en Cencrea se hizo cortar el cabello, porque tenía hecho un voto). 

v.34 Cuando Jefté llegó a su casa en Mizpa, he aquí, su hija salió a recibirlo con panderos y con danzas. Era ella su única hija; fuera de ella no tenía hijo ni hija.

La narración explota en ironías: vemos la escena a través de los ojos del propio Jefté. Su única hija, preciosa, sale a recibirlo ( eco del voto) con panderos y danza (como Miriam y sus amigas luego del cruce del Mar Rojo en Exodo 15:20). Feliz porque su padre regresa victorioso, pero contrario a Miriam y contrario a quienes recibieron a David (1 Samuel 18:6-7), ella sale sola, y es esta figura solitaria lo que aumenta el énfasis terrible: solo ella, porque fuera de ella no tenía hijo ni hija. Las palabras subrayan la soledad de la niña (solo ella será sacrificada) y la agonía del padre (no tiene a nadie más), su seguridad personal ha sido sacudida.

v.35 Y cuando la vio, él rasgó sus ropas y dijo: ¡Ay, hija mía! Me has abatido y estás entre los que me afligen; porque he dado mi palabra al SEÑOR, y no me puedo retractar36Entonces ella le dijo:Padre mío, has dado tu palabra al SEÑOR; haz conmigo conforme a lo que has dicho, ya que el SEÑOR te ha vengado de tus enemigos, los hijos de Amón.

Jefté había puesto en riesgo a su hija, pero había esperado evitar lo que ahora debe confrontar. Ahora frente a ella se da cuenta de su verdadero valor como hija, y, sin embargo, leemos que es su propio predicamento lo que más le molesta!

¡Ay hija mía! me has abatido y estás entre los que me afligen

Tú eres (te has convertido en) la causa de mi calamidad

No ofrece consuelo, solo acusación. ¡Oh la autoabsorción! El amor egoísta. Hace referencia al voto de modo indirecto, señalando su significancia: he dado mi palabra al Señor, no me puedo echar atrás. Parte admisión de responsabilidad (he abierto mi boca) y parte negación de la responsabilidad (no me puedo retractar). El problema es hechura suya 100% y hemos de ser prudentes, esto es, no atribuir a Jefté un cierto complejo de piedad que refleje más lo que nosotras queremos pensar que lo que el texto dice.

Es otra cosa con su hija, cuando habla, se hace eco de las palabras de su padre: Padre mío, has dado tu palabra al SEÑOR. Y observen que no hay recriminación, sino más bien un darse cuenta del alcance de su significado, un hacer la paz, un componerse a sí misma para una respuesta digna.

v.37-40 Y ella dijo a su padre: Que se haga esto por mí; déjame sola por dos meses, para que vaya yo a los montes y llore por mi virginidad, yo y mis compañeras. Y él dijo:Ve, y la dejó ir por dos meses; y ella se fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes. Al cabo de los dos meses ella regresó a su padre, que hizo con ella conforme al voto que había hecho; y ella no tuvo relaciones con ningún hombre. Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año las hijas de Israel fueran cuatro días en el año a conmemorar a la hija de Jefté galaadita.

SUMISION. (Del lat. submissĭo, -ōnis).

1. Sometimiento de alguien a otra u otras personas. 2. Sometimiento del juicio de alguien al de otra persona. 3. Acatamiento, subordinación manifiesta con palabras o acciones. 4. Acto por el cual alguien se somete a otra jurisdicción, renunciando o perdiendo su domicilio y fuero.

¿Por qué tanto hablar de la sumisión? Nos incomoda, lo percibimos negativamente. Suena como si la mujer fuera menos que el hombre. ¿Acaso una mujer no puede ejercer su don? ¿Ni siquiera puede abrir la boca?

La verdad es que cualquiera se incomoda con semejante clase de sumisión. Yo también. Y en sinceridad, al escuchar la definición no nos sentimos particularmente inclinadas a ello. Pero el asunto no es idea mía sino de Dios, por tanto es preferible que estudie lo que enseña Su Palabra y frenar el rechazo pasivo o activo del asunto, por lo general secundario a pobre o equivocado entendimiento.

1 Crónicas 11:10  Estos son los jefes de los valientes que tenía David, quienes le dieron fuerte apoyo en su reino, junto con todo Israel, para hacerlo rey, conforme a la palabra del SEÑOR concerniente a Israel. 

Leamos bien. Primero que todo, el reconocimiento de la autoridad dada por Dios. Reconocerla, aceptarla, luego dar apoyo completo y hacer todo cuanto esté a su alcance para hacerlo -no hacerse- rey.

Creyentes -hombres y mujeres- reconocemos la autoridad de Cristo. Oramos “sea hecha Tu voluntad.” Hacemos esfuerzos honestos de cooperar con lo que El hace, de enderezar lo torcido de nuestras vidas de acuerdo a Su deseo. Una mujer creyente, en sumisión a Dios, reconoce la autoridad divinamente asignada a su esposo (no, él no se la ganó, recuerda que la tiene por ‘dedazo’) y decide otorgar fuerte apoyo a ayudarlo, fortalecerlo en lo que se supone debe hacer, ser lo que se supone debe ser -su cabeza. 

Esta mujer no intenta salirse con la suya. Más bien es facilitadora del trabajo de él. Busca contribuir al propósito de él, en lugar de dedicarse a planificar cómo logrará los suyos. Si esto se oye sospechoso, algo así como tradicionalista… ok, aplica el filtro de la Escritura: Efesios 5:22 Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor.

¿Cuándo dejarás de estarte quejando?*

La hija de Jefté se sometió. Luego de llorar dos meses su virginidad, volvió y en sumisión total se entregó. Y no hubo palabra del cielo que detuviera la mano de Jefté.

¿Debiera haber quebrantado Jefté su voto?

En el AT los votos son tomados muy seriamente. La regla general es que son voluntarios, pero una vez pronunciados han de ser cumplidos (Números 30:2 Si un hombre hace un voto al SEÑOR, o hace un juramento para imponerse una obligación, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca Hebreos 3]). Incluso un voto hecho a la ligera debía cumplirse, a menos que fuese exonerado por alguien que tuviera la autoridad para hacerlo, en un tiempo específico (un padre, un esposo, por ejemplo. Números 30:3-16).

Pero si alguien pronunciaba sin querer voto para hacer un mal, al darse cuenta de su error debía confesarlo y traer un animal apropiado como ofrenda por el pecado, y el sacerdote haría la ofrenda a nombre de la persona buscando el perdón (Levítico 5:4-6 O si alguien, sin pensar, jura con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier asunto que el hombre hable sin pensar con juramento, sin darse cuenta, y luego llega a saberlo, será culpable de cualquiera de estas cosas. Así será que cuando llegue a ser culpable de cualquiera de estas cosas, confesará aquello en que ha pecado. Traerá también al SEÑOR su ofrenda por la culpa, por el pecado que ha cometido, una hembra del rebaño, una cordera o una cabra como ofrenda por el pecado. Y el sacerdote le hará expiación por su pecado).

Jefté se equivocó al pronunciar el voto. No solo era innecesario (Dios le daría la victoria de todos modos), sino que en sí mismo era manipulación, es decir, negación de la supuesta confianza en Jehová que había manifestado públicamente. Todavía más, puesto que el sacrificio infantil era un rito pagano condenado en la ley mosaica (Levítico 18:21; 20:2-5), hacerlo -aún en cumplimiento de un voto- sería una abominación (Jeremías 32:35) y por tanto incurrir en el juicio de Dios.

No hay duda que Jefté se equivocó. Y peor todavía el haber sacrificado a su hija.

Su intención, sin embargo, era asegurar la ayuda de Jehová. Jefté sabía la historia de Israel, creía en Jehová como Juez Supremo, y fue capaz de confiar en El (su mejor momento). Pero también fue capaz de hacer compromisos teológicos (sincretismo), dudar (su peor momento) y querer asegurar con métodos paganos el favor de Jehová.

No debiera sorprendernos, en vista del confuso estado de la religión israelita en el período de los Jueces y del carácter mixto de Gedeón, el juez anterior.

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*What do you mean by submission. [Elizabeth Elliot, Keep a quiet heart, pp.85]

 

 

 

 

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Apuntes a Jueces, 11:4-28

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v.4 Después de cierto tiempo sucedió que los hijos de Amón pelearon contra Israel.

Periódico: ¡llegaron los amonitas! (otra vez). Ya vimos la ineficacia de los capitanes, ahora la situación es crítica, así que los principales de la ciudad toman el caso en sus manos:

v.5 Y cuando los hijos de Amón pelearon contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob.

El escritor escoge muy bien las palabras: fueron a traer… y van al punto de inmediato:

v.6 Y dijeron a Jefté:Ven y sé nuestro jefe para que peleemos contra los hijos de Amón.

“Toma comando de los hombres y ve haz la guerra” ¿Y es fácil? ¿Habrán creído que el hombre saltaría de contento ante tamaña responsabilidad como si nada? 

v.7 Entonces Jefté dijo a los ancianos de Galaad:¿No me odiasteis y me echasteis de la casa de mi padre? ¿Por qué, pues, habéis venido a mí ahora cuando estáis en apuros?

Je, Jefté no es ninguna papita. Rechaza airado y les recuerda agriamente lo que pasó. Desesperados, los principales proponen nuevos términos, más humilditos esta vez:

v.8 Y los ancianos de Galaad dijeron a Jefté: Por esta causa hemos vuelto a ti: para que vengas con nosotros y pelees contra los hijos de Amón y seas jefe sobre todos los habitantes de Galaad.

Noten el cambio: primero fue “comandante para que luches”, ahora es “guerrea y serás líder de todos los habitantes de Galaad” (incluyéndose ellos), implica permanencia: jefe de la tribu. Había sido la propuesta de los militares en 10:18, los principales quisieron pasarse de listos y asegurar por menos los servicios de Jefté, ahora se dan cuenta de su profunda equivocación, de modo que Jefté revisa la oferta y se atreve a negociar:

v.9 Y Jefté dijo a los ancianos de Galaad:Si me hacéis volver para pelear contra los hijos de Amón y el SEÑOR me los entrega, ¿seré yo vuestro jefe?

¿Notan los pronombres personales? “¿no me odiasteis…?” “¿seré yo…jefe?” Jefté: lo que hay aquí es una transferencia de poder de ustedes hacia mí. Punto. No es un tonto, sabe que su situación depende de su victoria y noten que el Señor no aparece en los versos pero ahora el mismo Jefté invoca el nombre de Jehová, Jefté eleva la victoria al estatus de “tengo el sello divino” o sea que acentúa su autoridad frente a los principales.

El Señor entra al escenario pero de modo oblicuo, como si fuera una carta de juego en las negociaciones y hasta los ancianos lo citan, pero no han consultado ni buscado guía del Señor en todo esto. Acceden al hombre en todo.

v.10 Y los ancianos de Galaad dijeron a Jefté:El SEÑOR es testigo entre nosotros; ciertamente haremos como has dicho.

Satisfecho, Jefté regresa a Mizpa donde es recibido con tal entusiasmo que el pueblo lo hace cabeza y líder ahí mismo.

v.11 Jefté fue con los ancianos de Galaad, y el pueblo le hizo cabeza y jefe sobre ellos; y Jefté habló todas sus palabras delante del SEÑOR en Mizpa.

La historia de salvación 

El pasaje bien pudiera llamarse así, pues una gran parte del mismo consiste en Jefté ensayando (v.15-27) cómo otorgó Jehová las tierras al este del Jordán a Israel.

En los dos episodios anteriores hemos visto la importancia del diálogo, ahora, el tercer diálogo llena todo el episodio pero tiene lugar a la distancia, por intermedio de mensajeros. Formalidad y distancia como espejo de la lejanía (en término de relaciones) entre los dos bandos. Jefté habla por Israel, su adversario lo hace por Amón. 

El diálogo contiene dos historias, en principio es el intercambio de mensajes y mensajeros entre Jefté y los de Amón [no sabemos el nombre de sus jefes] que conduce al desenlace del v.28 (Pero el rey de los hijos de Amón no hizo caso al mensaje que Jefté le envió). Al mismo tiempo nos narra acerca del éxodo de Israel, la salida de Egipto y su llegada al territorio que ahora se disputan Israel y amonitas. Del análisis retrospectivo emergen dos versiones irreconciliables entre sí y que conducen al mismo fin.

El pasaje narrado contiene una disputa que más adentro es una mezcla de diplomacia y litigación.

LITIGAR. (Del lat. litigāre). 1. Pleitear, disputar en juicio sobre algo. 2. Altercar, contender.

Lo que empieza como un intercambio diplomático termina como causa frente a un juez. Jefté, el acusado, termina como el querellante, su adversario como el acusado y Jehová como Juez de la corte de Apelación.

¿Por qué atacan los amonitas?

v.13 Y el rey de los hijos de Amón dijo a los mensajeros de Jefté: Porque Israel tomó mi tierra, cuando subieron de Egipto, desde el Arnón hasta el Jaboc y el Jordán; por tanto devuélvela ahora en paz.

v.12 Y envió Jefté mensajeros al rey de los hijos de Amón, diciendo:¿Qué hay entre tú y yo, que has venido a mí para pelear contra mi tierra?

Al enviar una misión diplomática Jefté comienza el ejercicio de su nueva autoridad como cabeza y líder de los galaaditas, y observen que sigue el precedente que tuvo Moisés con los gobernantes de la misma zona (Números 21:21 Entonces Israel envió mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, diciendo: déjame pasar por tu tierra…; Deut 2:26 Entonces envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz…). ¿Está Jefté buscando la paz? mmm, recuerden que los galaaditas lo fueron a buscar para que peleara. Tal parece que su intención es más bien ganar una plataforma moral estableciendo la justicia de su causa. Su tono no es conciliador. Habla de su tierra, esto es, Galaad, y reta a su oponente a justificar la invasión. Observen también que al reconocer al otro como rey y hablarle de tú a tú, significa “yo también.” Tampoco menciona el nombre del otro. 

CONCILIAR. (Del lat. conciliāre). 1. Componer y ajustar los ánimos de quienes estaban opuestos entre sí. 2. Conformar dos o más proposiciones o doctrinas al parecer contrarias. 3. Granjear o ganar los ánimos y la benevolencia, o, alguna vez, el odio y aborrecimiento. 

En pocas palabras, el primer movimiento de Jefté es poner al otro a la defensiva y claramente establecer que los galaaditas no aceptarán más como válido ser subyugados por los amonitas. Israel tiene ahora un hombre de acero. La mejor defensa es el ataque: Jefté.

Los amonitas se defienden e introducen un argumento histórico (v.13): devuelven la pelota de tú a tú y definen el territorio en disputa: entre el río Arnón al sur y el Jaboc al norte. Ahora bien, la misma precisión entreabre la puerta a la posible negociación: los amonitas admiten tácitamente haber provocado la crisis al haber cruzado el Jordán en 10:9 (Y los hijos de Amón cruzaron el Jordán para pelear también contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y se angustió Israel en gran manera). La implicación del borde occidental del territorio definida por el rey de Amón es el río Jordán, donde desembocan los otros dos ríos. Entre líneas, los amonitas quieren ver si la oferta diplomática es real, si retornan el territorio en disputa y al no establecer el límite oriental pues quizá haya lugar para ambos, moderar las demandas y todos felices. Pero Jefté no es ningún tonto, como vimos antes.

v.14 Pero Jefté volvió a enviar mensajeros al rey de los hijos de Amón, 15que le dijeron: Así dice Jefté: “Israel no tomó la tierra de Moab, ni la tierra de los hijos de Amón.

Miren cómo empieza la nota: Así digo yo… ejemplo del lenguaje que usa el embajador de una potencia superior a una inferior. Una forma de lenguaje imperial, de intimidación (2 Reyes 18:28-29  El Rabsaces se puso en pie, gritó a gran voz en la lengua de Judá, y dijo:Escuchad la palabra del gran rey, el rey de Asiria.  Así dice el rey: “Que no os engañe Ezequías, porque él no os podrá librar de mi mano).

Si Amón escala el conflicto de Amón vs. Galaad a Amón vs. Israel, ‘no problema’ dice Jefté. Su ambición y confianza se revelan en el lenguaje que utiliza.

¿Por qué introduce a Moab?

Aparenta ser el primer indicio de adónde quiere llegar, quizás también debido a la referencia al río Arnón, el borde norteño del territorio moabita tradicional (Números 21:13 De allí partieron y acamparon al otro lado del Arnón, que está en el desierto y que sale del territorio de los amorreos, pues el Arnón es la frontera de Moab, entre Moab y los amorreos). 

El punto general es que Israel no tomó ninguna tierra equivocadamente.

v.16-18 Porque cuando subieron de Egipto, e Israel pasó por el desierto hasta el mar Rojo y llegó a Cades, Israel envió mensajeros al rey de Edom, diciendo:” Permítenos, te rogamos, pasar por tu tierra ‘, pero el rey de Edom no les escuchó. También enviaron mensajeros al rey de Moab pero él no consintió, así que Israel permaneció en Cades. “Luego atravesaron el desierto y rodearon la tierra de Edom y de Moab, llegaron al lado oriental de la tierra de Moab y acamparon al otro lado del Arnón; pero no entraron en el territorio de Moab, porque el Arnón era la frontera de Moab.

“Mira, aclaremos esto.” Israel pidió permiso. Se lo negaron. No hubo venganza sino que Israel rodeó Edom y Moab. Cades se encontraba en la franja norte de la península del Sinaí, el sitio donde casi entran a la Tierra Prometida (Deut 1:19), regresaron al desierto por 40 años hasta que volvieron a Cades (Números 13:1-20:1); la mayor parte de la generación del éxodo quedó atrás. Jefté brinca este período y habla a partir de Cades (la segunda ocasión) y el intento de alcanzar la Tierra, en esta ocasión desde el este, entre los ríos Arnón y Jaboc, al norte del Mar Muerto.

Edom se localiza al sur del Mar Muerto y Moab al este, de modo que la ruta más corta atraviesa ambas tribus. Ahora bien, los edomitas eran descendientes de Esaú, hermano mayor de Jacob (Génesis 35:27-36:19) mientras que los moabitas descendían de Lot, el sobrino de Abraham (Génesis 11:31; 19:36-37), era razonable esperar que estarían dispuestos a dejar pasar al pueblo de Israel. Pero no fue así, de modo que Israel tuvo que rodear Edom y Moab (Deut 2:2-23) para evitar conflictos. 

Jefté quiere mostrar -entre otras cosas- que, al enviar mensajeros al rey de Amón ha actuado como verdadero hombre de Estado en la tradición de Moisés, y que el rechazo de Amón para escuchar es tan reprensible como lo fue el de Edom y Moab. Después de todo, también los amonitas tienen raíces ancestrales con Israel (Génesis 19:38 Y en cuanto a la menor [de Lot], también ella dio a luz un hijo, y lo llamó Ben-ammi; él es el padre de los amonitas hasta hoy).

Ahora bien, resulta de particular importancia su reclamo de que Israel había acampado al otro lado del Arnón [al norte] (v.18) y no había entrado ni se había apropiado de territorio moabita. ¿Por qué Jefté habla tanto de Amón? 

v.19-20 “Y envió Israel mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, rey de Hesbón, y le dijo Israel:” Permítenos, te rogamos, pasar por tu tierra a nuestro lugar. ‘ 20“Pero Sehón no confió en Israel para darle paso por su territorio; reunió, pues, Sehón a todo su pueblo y acampó en Jahaza, y peleó contra Israel.

El recuento histórico ha sido sumario, pero ahora se ofrece más detalle porque se alcanza la parte crucial. Jefté cuenta cómo Israel entró en posesión de la tierra que ahora reclaman los amonitas. El terreno ni siquiera era amonita: pertenecía a Sehón, rey de los amorreos, capital Hesbón.

El término amorreos es flexible, usado en general para todos los habitantes de Canaan y en particular para los habitantes de una área definida. Aquí se emplea en el término particular, Hesbón está situada casi en el medio de los ríos Arnón y Jaboc; una franja de tierra directamente en el camino de Israel, por eso enviaron mensajeros a Sehón, quien rehusó y sin declaración acampó su ejército como a 15 km al sur de Hesbón y peleó contra Israel.

Una situación diferente por completo. No se trataba de diplomacia sino de guerra. El punto no era permiso para pasar, sino el territorio mismo. Sehón se equivocó en sus cálculos.

v.21-24 “Y el SEÑOR, Dios de Israel, entregó a Sehón y a todo su pueblo en manos de Israel, y los derrotaron, e Israel tomó posesión de toda la tierra de los amorreos, los habitantes de esa región.” 22Y poseyeron todo el territorio de los amorreos desde el Arnón hasta el Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán. 23“Y puesto que el SEÑOR, Dios de Israel, expulsó a los amorreos de delante de su pueblo Israel, ¿has tú de poseerla?” 

24¿No posees tú lo que Quemos, tu dios, te ha dado para poseer? De modo que todo el territorio que el SEÑOR nuestro Dios ha desposeído delante de nosotros, lo poseeremos.

Noten el cambio: Jefté introduce teología por primera vez. Israel derrotó a Sehón porque Jehová, Dios de Israel, entregó a Sehón y a todo su ejército en sus manos.

En el mundo ordinario actual en que vivimos, la diplomacia suele conducirse en términos seculares. Pero en el mundo de Jefté el resultado de las batallas se entendía como divinamente determinado, indicativas de la voluntad de Dios o de los dioses sobre la materia en disputa -especialmente tierras. Este entendimiento de cómo cambian de manos tierras y territorios es un claro reflejo del AT mismo, y lo encontramos incluso en textos extra bíblicos (anales de Tutmosis III de Egipto, Senaquerib de Asiria).

En este marco de ideas el reclamo de Jefté es válido por completo y debiera esperarse que Amón reflexionara el peso del argumento.

Es interesante es que el v.24 intenta razonar con Amón de modo apropiado. Sin embargo hay dos problemas obvios aquí: 

  1. de acuerdo a multitud de textos bíblicos y extra bíblicos, el dios amonita no era Quemos, sino Moloc. Quemos era el dios de Moab. Pudiera ser que Jefté se equivocó al citar. Sin embargo, la referencia a Quemos y no a Moloc debe considerarse en el contexto de la prominencia otorgada a Moab en todo el pasaje. 
  2. la referencia a Quemos indica una bandera roja en la teología básica de Jefté. Según la tradición (Deut 2:19, 36 “Y cuando llegues frente a los hijos de Amón, no los molestes ni los provoques, porque no te daré nada de la tierra de los hijos de Amón en posesión, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredad. 36Desde Aroer, que está a la orilla del valle del Arnón, y desde la ciudad que está en el valle, aun hasta Galaad, no hubo ciudad inaccesible para nosotros; el SEÑOR nuestro Dios nos las entregó todas”), Jehová otorgó los territorios respectivos. Jefté muestra sincretismo de corazón: en la teología jeftiana Jehová y Quemos parecen ocupar el mismo lugar. Sin embargo el v.24 es el clímax del argumento diplomático y la manera como apela al Señor como Juez en v.27 apoya que Jefté es monoteísta aún cuando sus palabras y acciones no son muy consistentes con lo que cree.

v.25-26 “Ahora pues, ¿eres tú mejor que Balac, hijo de Zipor, rey de Moab? ¿Acaso luchó él con Israel, o acaso peleó contra ellos?” Mientras Israel habitaba en Hesbón y sus pueblos, y en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades que están a orillas del Arnón, trescientos años, ¿por qué no las recuperaste durante ese tiempo?

Es claro que los dos territorios en disputa están a ambos lados el río Arnón: Israel al norte, Amón al sur. ¿Por qué de nuevo Moab? La clave de la prominencia dada a Moab en todo el discurso de Jefté la encontramos aquí. El foco en el Arnón como borde implica que para este tiempo los amonitas habían ocupado el territorio moabita al sur e intentaban invadir el norte de Israel también. Por eso Jefté habla al rey de Amón como sucesor de los reyes de Moab y quizás por ello la mención de Quemos.

Balac, hijo de Zipor, era el gobernante original cuando Israel en el tiempo de Moisés. Intentó destruir a los israelitas reclutando al profeta Balaam para que los maldijera, pero Dios convirtió la maldición en bendición (Números 22-24). Jefté advierte a su oponente que no olvide las lecciones de la historia. 

Los 300 años son desde la llegada de Israel y su establecimiento en la parte norte del Arnón, hasta el presente. La referencia ha sido geográfica, ahora es poblacional: dos centros principales así como sus villas satélites y pueblos. Los asociados a Hesbón, al centro y al norte; los de Aroer, al sur, a lo largo del Arnón. Ahora Amón pelea en los dos sitios. ¿Por qué no lo hizo antes? Porque no tenían razones para hacerlo. Ni ahora tampoco: no es una guerra de liberación sino pura agresión.

v.27 ”Por tanto, yo no he pecado contra ti, pero tú me estás haciendo mal al hacer guerra contra mí; que el SEÑOR, el Juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón.

Termina de hablar como diplomático y ahora lo hace como litigante que busca sentencia favorable, y puesto que el Juez es Jehová, las categorías son ahora morales y teológicas.

Jefté -e Israel- no han pecado contra los amonitas, son ellos quienes hacen mal.

Es lo que ha venido diciendo todo el tiempo, ahora puntualiza la claridad. Pero este resumen es para los oídos de Jehová, una apelación directa a que el resultado le sea favorable. Expresa que el asunto se resolverá primero en el cielo (la decisión del divino Juez), antes de serlo en la tierra (por las armas). Es el mejor momento de Jefté: brilla su creencia en la supremacía única de Jehová.

v.28 Pero el rey de los hijos de Amón no hizo caso al mensaje que Jefté le envió.

Jefté ha mostrado conocimiento, capacidad para negociar, capacidad de responder con mesura en tiempos de crisis en lugar de ir corriendo a una batalla y, de hecho, conseguir un par de días para sí y su ejército. Pero Israel no estaba en posición de negociar términos de paz (recordemos que los principales estaban desorganizados, etc.) y Jefté lo sabía.

Antes de continuar,

  1. la referencia a Jehová como Juez debe hacernos pensar, recordar que este libro es más que una simple colección de historias de guerra del heroico Israel. Todo es teología. Detrás de todos los jueces se halla Jehová, el Juez, cuya existencia y acciones son el determinante último de todo cuanto sucede.
  2. ¿la mejor explicación de por qué aparece el nombre de Jefté en Hebreos 11:32? En los primeros episodios vimos la procedencia del hombre y las circunstancias que lo llevaron al poder. Vimos una dureza, una ambición cuyo perfil es la de un “hombre hecho por sí mismo” cuyo carácter se ha forjado en la escuela de las pedradas, no en la escuela de la fe. Ahora vemos que hay más en Jefté. Toma su liderazgo con responsabilidad y lo ejerce con madurez y capacidad. Sobre todo, sabe que es Jehová quien gobierna el universo, no Jefté. Percibe su dependencia de Dios para la victoria que anhela y apela por ella. Esto es fe.

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Apuntes a Jueces, 10:16-11:3

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El corazón de Dios

10:16 Y quitaron los dioses extranjeros de en medio de ellos y sirvieron al SEÑOR; y El no pudo soportar más la angustia de Israel.

Una lectura superficial haría pensar que este verso es el resultado natural del clamor de Israel (v.15 y 16a) pero la reprensión del Señor señala que le habían abandonado a El, lo que despierta Su compasión es la angustia o miseria del pueblo.

Bien haremos en meditar esto. Nuestra esperanza no radica en la sinceridad de nuestro arrepentir sino en la intensidad de la compasión del Señor. Como si no pudiera soportar ver a su pueblo -incluso su pecaminoso pueblo- en angustia.

El sufre si el pueblo sufre. (Isaías 63:9 Se dispuso con los impíos su sepultura, pero con el rico fue en su muerte, aunque no había hecho violencia, ni había engaño en su boca). 

He aquí por qué sentimos esta tensión entre el juicio y la gracia en la Escritura. una tensión en el carácter mismo de Dios, pues El es el Dios cuya santidad demanda juicio contra su pueblo y, sin embargo, cuyo corazón salva a su pueblo. Si hay tensión, proviene del regazo mismo del Señor.

No pudo soportar más la angustia de Israel. Cuánto debiéramos meditar este texto, especialmente aquellas con vivo sentido de la severidad divina pero olvido de su gentileza. Miremos al corazón de Dios, y no olvides dónde te lo está mostrando, en el mismo Viejo Testamento, el libro de la gracia de Dios.

Interesante, la palabra hebrea que se traduce como “no pudo soportar más” es literalmente “exasperar.” Implica idea de frustración, impaciencia, ira:

Números 21:4-5 Partieron del monte de Hor, por el camino del mar Rojo, para rodear la tierra de Edom, y el pueblo se impacientó por causa del viaje. Y el pueblo habló contra Dios y Moisés:¿Por qué nos habéis sacado de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay comida ni agua, y detestamos este alimento tan miserable.

Job 21:4-5 En cuanto a mí, ¿me quejo yo al hombre? ¿Y por qué no he de ser impaciente? Miradme, y quedaos atónitos, y poned la mano sobre vuestra boca.

Zacarías 11:8-9 Y destruí a los tres pastores en un mes, pues mi alma se impacientó con ellos y su alma también se cansó de mí. Entonces dije: No os apacentaré más. La que ha de morir, que muera; y la que ha de ser destruida, que sea destruida; y las que queden, cómanse la carne unas a otras.

En pocas palabras, no es que Dios se arrepintió por la reforma de ellos sino que “se exasperó con su miseria.” La otra ocasión del Antiguo Testamento en que aparece la misma palabra es en Jueces 16:16 Y como ella le presionaba diariamente con sus palabras y le apremiaba, su alma se angustió hasta la muerte. Sansón se exaspera (incapaz de seguir tolerando) y revela -le da a Dalila lo que ella quiere. Ahora bien, ¿otorgó Dios como lo hizo Sansón?

v. 17 Entonces los hijos de Amón se reunieron y acamparon en Galaad. Y los hijos de Israel se juntaron y acamparon en Mizpa. 18Y el pueblo, los jefes de Galaad, se dijeron unos a otros:¿Quién es el hombre que comenzará la batalla contra los hijos de Amón? El será caudillo de todos los habitantes de Galaad.

Se nos transporta a la zona de batalla donde los amonitas están a punto de lanzar su ofensiva mientras Israel busca consejo entre sí. Es obvio que no hay liderazgo efectivo y por tanto muy vulnerables a la amenaza.

Había 3 lugares con el nombre de Mizpa: uno al norte de Jerusalén en la llanura central (Josué 13:26; 15:38; 18:26), otro más al norte en el vecindario del Monte Hermón (Josué 11:3,8) y el tercero en Galaad, cruzando el Jordán (Jueces 11:29, 34). De modo que como los amonitas habían cruzado el Jordán antes, es posible que Mizpa aquí sea la localizada en la llanura central. Sin embargo, dado que la acción subsecuente tiene lugar en Galaad, es más probable que la Mizpa sea de Galaad misma, el pueblo donde Jefté vivió (11:34), el mismo lugar de Génesis 31:49.

Lo que sí está claro es que la lucha de Galaad rápidamente se convierte en la lucha de todo Israel, por eso la referencia a la juntadera de Israel (v.17) aunque los actores primarios sea los capitanes de Galaad. Jehová se ha retirado a la penumbra.

La narración muestra agudo contraste con la de Gedeón: allá apareció el Angel del Señor que comisiona a Gedeón luego de la reprensión del profeta. Aquí, luego de fuerte reprensión de Jehová mismo, no hay intervención divina. Esta vez Israel tendrá qué trabajar su propia salvación.

Observen que los personajes están bien definidos. No hay llamado a asamblea, no hay llamado de un líder competente. Los capitanes no hablan al unísono y no hay ninguna estrategia. Ni siquiera se dirigen a los hombres, más bien hablan entre ellos (v.18).

Y ahora ¿quién podrá defendernos? (la mismita pregunta del chapulín…)

La misma pregunta de Jueces 1:1, pero en ¡qué circunstancia tan diferente!

Aquí están a la defensiva, hablando entre sí, con muy poca evidencia de unidad (tema que surgirá de modo explícito en la narración). Observen que ninguno de los jefes quiere tomar la iniciativa, están más que dispuestos a cualquier otro.

En tal escenario Jefté hace la entrada.

11:1-3 Y Jefté galaadita era un guerrero valiente, hijo de una ramera. Y Galaad era el padre de Jefté. 2Y la mujer de Galaad le dio hijos; y cuando los hijos de su mujer crecieron, echaron fuera a Jefté, y le dijeron: No tendrás heredad en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer. 3Jefté huyó de sus hermanos y habitó en la tierra de Tob; y hombres indignos se juntaron con Jefté y salían con él.

El escritor hace notar que era un auténtico galaadita, un candidato a líder. Pero era hijo de una prostituta, expulsado de su propio clan. Su problema no era su entrenamiento militar, sino la madre. Jefté “no pertenecía”, así que se exilió en la tierra de Tob [que significa “bueno”, vaya ironía], unos 15 km al este de Ramot de Galaad, cerca al nacimiento del río Yarmuk, donde reunió su grupo de pandilleros.

¿Qué es un líder? Alguien que tiene seguidores.

Jefté, despreciado socialmente, es, sin embargo, un guerrero sazonado, un sobreviviente y líder natural. Vaya paradoja. Quizás la verdadera razón de la expulsión del clan haya sido el miedo de sus hermanos a ser dominados por este hombre.

Observen la similitud estructural entre 10:6-16 (Israel y Jehová) y 11:1-11 (Galaaditas y Jefté):

Similitud estructural entre 10:6-16 y 11:1-11

Tema

Cap. 10 Cap. 11
Rechazo los israelitas rechazan a Jehová v.6 los galaaditas rechazan a Jefté v.1-3
Ansiedad no hallan cómo resolver v.7-9 no hallan cómo resolver v.4
Arrepentimiento buscan ayuda de Jehová, el rechazado v.10 buscan ayuda de Jefté, el rechazado v.5-6
Objeción de Jehová v.11-14 de Jefté v.7
Apelación “arrepentimiento” de israelitas v.15-16a “arrepentimiento” de galaaditas v.8
Aquiescencia restauran a Jehová como único a quien servir v.16b hacen líder a Jefté v.9-11
Exasperación de Jehová, por la miseria de Israel

En la Escritura nada es accidental. Los israelitas clamando (10:10), los de Galaad igual (11:5-6), y tanto la respuesta del Señor como la de Jefté es muy similar. Ambos ven claramente que el cambio de estrategia de los hombres no es producto de cambio de corazón, y responden de acuerdo a ello. 

Jueces no es mera descripción de violencia, sino de violencia interpretada. 

El reto no es si podemos identificarnos con la violencia, más bien es si podemos identificar la teología que la enmarca y la interpreta.

Santiago 3:17-18 Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía. Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aquellos que hacen la paz.

Jefté tiene oportunidad para recuperar sus derechos perdidos y asegurar una posición de poder en Galaad. No hay amor, sabe que el tema es negociación y sabe que él tiene la “sartén por el mango.”

Jehová no está impresionado para nada con el “arrepentimiento” de los israelitas, pero el dilema aquí es real porque Dios en verdad cuida de Su pueblo. No puede soportar más su miseria… y sabe que salvarlos no resolverá nada. He ahí el problema que Jehová encara repetidas veces en la época de Jueces. Escrituralmente, arrepentimiento es un cambio de mente respecto al pecado y respecto a Dios, un volverse internamente del pecado hacia Dios, acto conocido por su fruto -obediencia (Mateo 3:8; Hechos 26:20; Lucas 13:5-9). Es odiar lo que una vez amamos y amar lo que una vez odiamos, es cambiar pecado irresistible por un Cristo irresistible.

¿Como resolvió Dios el dilema de ser justo y perdonador de su pueblo?

Romanos 3:23-26 …por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.

2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El

La estructura paralela de los dos episodios expone la naturaleza verdadera del “arrepentimiento” de Israel: no tiene substancia. No es más que una política o estrategia para sobrevivir.

Por otra parte, el contraste revela el abismo de separación entre Jehová y Jefté al nivel de carácter y motivación, ¿cómo se desarrollarán las relaciones entre ellos?

Llama poderosamente la atención que Jehová utilice a este hombre, Jefté, hijo de una prostituta, rechazado por sus hermanos, jefe de una banda de ladrones, para salvar a Israel. Noten que Jefté no era el causante de la situación, más bien es la víctima. Era un perdedor. Y, sin embargo, el Espíritu del Señor vino sobre este perdedor (11:29), y Jehová entregó a los amonitas en su poder (11:32). Dios escogió lo que los hombres rechazan (1 Corintios 1:27; 1 Pedro 2:4).

Sustitutos del arrepentimiento

Reforma en la conducta, no en el corazón Acciones interesadas e hipócritas
Experimentar la emoción, sin que haya efectos Santiago 1:23-24
  1. 2 Corintios 7:10
Confundir confesión con arrepentimiento. Confesar es mover los labios. Arrepent. es mover el corazón
  1. Mateo 21:28-32
  1. 1 Juan 2:4
  2. 1 Juan 4:20
Hacerlo por temor a la reprensión, no por aborrecer el pecado
  1. 1 Timoteo 1:8-11
  1. Josué 7:16-26
Condenar pecado en público, sin arrepent privado
  1. Mateo 23:1-3
  1. Santiago 4:4
Hacerlo por ganancia temporal, no por la gloria de Dios
  1. Mateo 16:24-26
  1. Filipenses 3:7-8
Arrepent de pecados menores con el propósito de evadir los mayores
  1. Lucas 11:42
  1. Mateo 6:24
Hacerlo de modo general y nunca de lo específico. La medusa…
  1. Proverbios 28:13
Hacerlo x causa de amigos y líderes religiosos, no por amor a Dios
  1. Isaías 1:10-17
  2. Génesis19:12-26
  1. Lucas 17:32
Confesar la acción pasada sin abandonar el hábito
  1. Romanos 8:13
  1. Lucas 6:46
Dejar abierta la puerta de la oportunidad. El ratón no anida debajo de la cama del gato
  1. Romanos 13:14
Hacer el esfuerzo de arena de algunos pero no todos
  1. Mateo 26:41

Arrepentimiento y fe van juntos. Arrepentirse es abandonar autosuficiencia. Arrepentirse es don de Dios. Sabremos que se nos ha otorgado, al hacer uso del regalo

Hechos 11:19; 2 Timoteo 2:25

Filipenses 2:12-13

Hechos 17:30 Lucas 13:3Apocalipsis 3:19

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Apuntes a Jueces, 10:1-15

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Un par de jueces menores

Algunos comentaristas señalan a Tola y Jair como jueces menores, en contraste con Débora, Ehud, Gedeón, porque el escritor gastó menos tinta, ocuparon menor espacio, pero no porque su importancia fuera poca. De hecho hay muy poca diferencia en la función de jueces mayores y menores.

10:1 Después de la muerte de Abimelec se levantó, para salvar a Israel, Tola, hijo de Puá, hijo de Dodo, varón de Isacar; y habitó en Samir, en la región montañosa de Efraín.

2Y juzgó a Israel veintitrés años. Y murió y fue sepultado en Samir.

El contraste es obvio: Tola no “salvó” a Israel igual que Abimelec. Israel requiere salvación, pero no se describe acción militar, nos dice que Tola vivía en Samir, presidió desde ahí durante 23 años [muy parecido a Débora quien “vivió/presidió” bajo su palmera en el monte Efraín], murió y fue sepultado. Narración muy parecida a Débora.

¿Qué sabemos de Tola? 

No mucho: su pedigree (hijo de Puá, hijo de Dodo), su tribu (Isacar), su residencia ( Samir), su duración como juez (23 años), su entierro (en Samir). Ahora bien, el v.1 cuidadosamente nos dice que se levantó después de Abimelec, para salvar a Israel (una pista de la bondad divina).

Tal parece que la actividad de Tola fue salvar a Israel del desastre de Abimelec y proveyó estabilidad, salvó de la desintegración. Típico del Señor. No agobia para siempre, unge nuestra cabeza con aceite luego de atravesar valles de sombra de muerte, nos prepara mesa incluso delante de nuestros enemigos. Jehová es Dios que no permite a los Abimelec de este mundo tener la última palabra.

v.3 Y tras él se levantó Jair galaadita, y juzgó a Israel veintidós años. 4Este tuvo treinta hijos que cabalgaban en treinta asnos, y tenían treinta ciudades en la tierra de Galaad que se llaman Havot- jair hasta hoy. 5Y murió Jair, y fue sepultado en Camón.

Luego aparece Jair, gobierna 22 años y tiene 30 ciudades en Galaad, al este del Jordán. Si en tiempos de Tola notamos la bondad del Señor, en la imagen de Jair vemos la tendencia del ser humano.

Hay que hilar fino aquí.

El texto solo muestra la imagen de los 30 hijos en 30 asnos, y lo amplio de su influencia. No significa que haya algo malo. La teología israelita enseña que tener muchos hijos es regalo del Señor como un medio de protección del enemigo (Salmo 127:3-5 He aquí, don del SEÑOR son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no serán avergonzados cuando hablen con sus enemigos en la puerta). 

Sin embargo, los 30 hijos de Jair (y quien sabe cuántas hijas tendría) implica que tuvo numerosas esposas. El texto no dice más. Pero si recordamos los 70 hijos de Gedeón, el escritor explica el por qué: tuvo muchas mujeres (8:30), una circunstancia que dio pie al fiasco de Abimelec (Deut 17:17).

La fertilidad de Gedeón fue señal de su “reinado” a pesar de su negativa verbal (8:22-23).

Es posible que la mención de Jair y sus hijos sea muestra del éxito de su administración pacífica, tan pacífica que nos advierte sobre la falta de preparación de los galaaditas para el desastre que está a punto de caerles encima, a punto tal que ofrecen hacer caudillo al hombre que luche por ellos (11:8). 

Bondad y severidad de Dios

v.6 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, sirvieron a los baales, a Astarot, a los dioses de Aram, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos; abandonaron, pues, al SEÑOR y no le sirvieron.

Este verso es terrible. Antes, leíamos que el pueblo hizo lo malo, punto. En esta ocasión, el verso hace énfasis repetitivo: sirvieron a, sirvieron a, sirvieron a… una pila de apostasía. Infidelidad hasta el tope. 

¿La respuesta del Señor? 

v.7 Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los entregó en manos de los filisteos y en manos de los hijos de Amón. 8Y ellos afligieron y quebrantaron a los hijos de Israel ese año; por dieciocho años oprimieron a todos los hijos de Israel que estaban al otro lado del Jordán, en Galaad, en la tierra de los amorreos9Y los hijos de Amón cruzaron el Jordán para pelear también contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y se angustió Israel en gran manera.

Severa retribución, doble opresión -por filisteos y por amonitas- por pueblos que aplastan, oprimen, a Israel, hasta la desesperación, que hasta incluyen una especie de confesión:

10Entonces los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, diciendo: Hemos pecado contra ti, porque ciertamente hemos abandonado a nuestro Dios y servido a los baales.

Pongamos atención a la respuesta directa del Señor:

v.11 Y el SEÑOR respondió a los hijos de Israel:¿No os libré yo de los egipcios, de los amorreos, de los hijos de Amón y de los filisteos?  12Cuando los sidonios, los amalecitas y los maonitas os oprimían, clamasteis a mí, y yo os libré de sus manos. 

13Mas vosotros me habéis dejado y habéis servido a otros dioses; por tanto, no os libraré más.  14Id y clamad a los dioses que habéis escogido; que ellos os libren en el tiempo de vuestra aflicción. 

¡Es evidente que el Señor está harto de las supuestas confesiones israelitas!

v.15 Y los hijos de Israel respondieron al SEÑOR: Hemos pecado, haz con nosotros como bien te parezca; sólo te rogamos que nos libres en este día.

Ay amadas, como si Dios fuese una gran máquina tragamonedas celestial, le pones unas cuantas fichas de arrepentimiento y ya, la máquina escupe liberación. Teología de la religión “refugio contra bombas” -solo hay que conocer unas cuantas reglas. Jehová es un gran Dios, si lo necesitas y lo usas.

Israel asume que es cuestión de ir y clamar cada vez que las cosas se ponen feas.

Pero Dios dice que así no es. El destruye toda falsa imagen que construimos sobre El. 

13Mas vosotros me habéis dejado y habéis servido a otros dioses… no os libraré más.

¡No vengas a Mí con tus actos de arrepentimiento! El pecado de Israel no es un círculo sino una espiral que cada vez va más abajo, que si persiste colocará a Israel más allá de la ayuda del Señor. Israel debe despertar. Jehová les dice que están a punto de ser abandonados.

¿Tan acostumbrada estás a la misericordia que ya ni la notas?

Naturalmente, como somos del Nuevo Testamento luego nos refugiamos en que “oh sí, pero tal amenaza ya no aplica hoy, desde la muerte y resurrección del Señor, ahora vivimos bajo la gracia…”

Simón de Samaria era un cristiano neotestamentario; creyó y fue bautizado y amaba la compañía de Felipe el evangelista (Hechos 8:13 Y aun Simón mismo creyó; y después de bautizarse, continuó con Felipe, y estaba atónito al ver las señales y los grandes milagros que se hacían).  Simón también creía que la religión era diversión y negocio, especialmente negocio, hizo su propio estudio de mercado sobre el Espíritu Santo (Hechos 8:18-19), que mereció la reprensión de Pedro (8:20-21,23 Entonces Pedro le dijo:Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. No tienes parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazón. Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad). 

DISCERNIR. (Del lat. discernĕre).

1. Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas. Comúnmente se refiere a operaciones del ánimo. 2. Conceder u otorgar un cargo, distinción u honor.

Al tocar el tema del discernir, la respuesta común es “sí, es cierto…y me preocupa mucho qué será de los niños”. Un sentimiento admirable. ¿Y los adultos? ¿Seremos inmunes a influencias adversas? ¿Cuál es el estado de nuestro discernir? ¿No debiera interesarnos desarrollar aquellos rasgos personales del carácter que mejor nos preparen en toma de decisiones?

Considera estas categorías:

¿Qué tan “rápido” debo avanzar en mi actual relación romántica? ¿Qué le digo a cierto amigo cristiano que se comporta como inmoral de modo significativo? ¿Cómo responder mejor a mi supervisor o profesor -un ogro gruñón? ¿Cuántas horas debería dedicarle a mi juego favorito en la computadora, o “textear” por el teléfono o navegar en la internet o escuchar música? ¿Qué o cuál contenido me perjudica? ¿Cómo imitar a Jesús cuando la publicidad constantemente me dice lo que debo “tener de modo absoluto” para ser? ¿Qué debiera hacerse contra el terrorismo tecnológico o el calentamiento global?

Discernir importa. Según gastemos el día es como gastamos nuestra vida. En principio, quizás no nos percatamos de la importancia de distinguir moralmente; pero con el tiempo, las elecciones basadas en esas distinciones labran el yeso de nuestras almas. 

Olvidamos que, sin el uso, el discernimiento se atrofia. 

(Hebreos 5:13-14 Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal). 

Distinguir entre lo bueno y lo malo es evidencia de madurez. No sucede automáticamente. Requiere entrenamiento y diligencia constante.

El peso de no ser capaz de reconocer lo que es real. Luego es imposible saber qué se generó en computadora y qué no, y para colmo, tampoco tenemos tiempo para revisar toda la experiencia. Nos llega muy rápido. Nos inunda la publicidad, ¿cómo escoger? Y los anuncios son apenas la cima. Está el correo electrónico y la internet y películas y la música, ad infinitum.

De modo que entender lo que es real se ha vuelto tan difícil que la mayor parte del tiempo simplemente lo ignoramos. Pienso que este factor alimenta nuestra pereza natural. Abdicamos la responsabilidad de discernir, reducimos las respuestas a emociones y no-aseveraciones que no evocan retos. Otras veces incluso optamos por no hacer distinciones morales, porque nos acostumbramos a no hacer distinciones sobre la realidad misma.

Si no importa si soy capaz de discernir grados de decepción en efectos mediáticos especiales (en cine, por ejemplo), ¿tendrá importancia discernir en mi propio vocabulario los puntos finos de decepción?

Ahora bien, el buen discernimiento no depende de la capacidad de colocar cada forma de realidad en nítidas cajitas apropiadas. C.S Lewis lo entendió muy bien: “no hemos de preguntar si algo es real, puesto que todo es real, más bien la pregunta es ¿un real, qué?” Las películas son reales, las páginas de internet son reales. Hasta las fantasías son reales, son actos reales de la imaginación. 

En lugar de examinar el grado de realidad natural en cada escena de cine, debiéramos examinarnos a nosotros mismos y ver si hemos abdicado la virtud del discernimiento.

Pobre discernimiento confunde sabiduría con trivialidad, o peor, con tontería. 

Isaías 5:20 ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! 

El peso de no poder decir lo que es real nos hace olvidar el trabajo de discernir. Hacer decisiones triviales nos produce la falsa sensación de ser sabios y paralizar nuestro compromiso a discernir. Y el Imaginario, la seducción de una cultura saturada de imágenes, niebla y endurece el entendimiento para efectuar el análisis necesario para discernir.

¿Qué hacer? El enfermo busca médicos.

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