S,H,C espirituales

Estándar

Señor, tú has sido un refugio para nosotros de generación en generación. Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios…Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. (Salmo 95:1-2, 12)

Adolescentes.1

Estándar

Tedd Tripp es Senior Pastor of Grace Fellowship Church in Hazleton, Pennsylvania. Este artículo apareció en Journal of Biblical Counseling, Volume 23 Number 3, Summer 2005. Por su relevancia publicaremos algunos extractos como una pequeña serie. El artículo completo lo encontrarán en la dirección de la página web. Gracias!
© 2005, 2010 – The Christian Counseling and Educational Foundation.
http://www.ccef.org/communicate-teens

La vida del adolescente está llena de complejidad. Fuerzas poderosas compiten por su atención. A menudo tienen inseguridad. Se preocupan de su apariencia. Gastan mucho tiempo arreglando sus ropas y cabello. Se cambian de ropa tres y cuatro veces antes de salir. Practican frente al espejo: «¿es mi mejor sonrisa? ¿es éste mi mejor lado? ¿qué pensarán los demás? ¿tendré amigos?»
Se sienten vulnerables en el mundo de los adultos. Un adulto dirá «si quieres que te traten como adulto, actúa como adulto» y al minuto siguiente el mismo adulto les dirá «no te creas más grande de lo que eres, todavía eres un mocoso.»

Los adolescentes nunca están exactamente seguros de lo que se espera de ellos. Son inestables en el mundo de las ideas. Sufren bombardeos por todas partes. No saben qué pensar o por qué. Algunas veces prueban ideas justo a la hora de la comida, diciendo cosas injustas. Observan a sus padres y esperan que les digan por qué esas cosas son injustas. Algunas veces los padres están fuera de lugar cuando se intercambian tales ideas y reaccionan en exceso por su causa.

Son inestables en lo emocional. Por un momento se sienten maravillosamente felices y al poco rato como si el mundo estuviera por acabar, por tercera vez en el mismo día. Sus vidas son montañas rusas emocionales. Es difícil encontrar tierra sólida.
Encaran tentaciones y problemas de adultos: un amigo suicida, deseos y oportunidades sexuales, acceso a drogas y alcohol, consciencia de que alguien sufre abusos, o les asaltan memorias de sus propias experiencias depredadoras por causa de otros. Pero los adolescentes encaran estos problemas por primera vez.
Les preocupa el futuro. ¿Cómo llegarán a ser útiles? ¿Qué voy a hacer? ¿Quiénes serán mis amigos? ¿Encontraré a quién amar? ¿Me amarán?

Necesitamos interactuar con nuestros adolescentes, con sabiduría en grandes cantidades. Necesitamos emplear manos de terciopelo. Necesitamos comunicarnos.
Errores comunes al tratar con adolescentes
Suscitan multitud de reacciones en los adultos -algunas veces buenas, pero más a menudo no tan buenas. Algunas veces los adolescentes hacen surgir nuestras peores respuestas. ¿Reconoce alguna de las siguientes?

 

(1) Espía contra espía. Un montón de padres desarrollan esta clase de relación con sus hijos. Los muchachos tratando de salirse con la suya siempre que puedan y los padres tratando de atraparlos en «la movida.» El juego del gato y el ratón.
(2) Abandono. Los padres simplemente se dan por vencidos en la instrucción o en ser influencia para sus hijos. Limitan su cuidado a algunos consejos, advertencias y cosas por el estilo. Los jóvenes reciben más influencia de sus amigos que de sus propios padres. Los padres piensan que «no les importa lo que yo piense, total, si les digo algo escogen lo contrario.» En lugar de aparecer en la etapa más cruenta de la batalla en el tiempo más importante de sus vidas, estos padres abandonan y carecen de influencia alguna sobre sus hijos.
(3) Autoritarismo versus Influencia. Autoritarismo no significa ejercicio apropiado de la autoridad, sino dureza: «no te puedes salir con la tuya, te equivocas, yo siempre estaré ‘alante’, te castigaré más fuerte.» En lugar de pretender mayor autoridad, debiéramos aprender a caminar junto a nuestros adolescentes como una mayor influencia positiva. Necesitamos ser aquella persona que capta sus oídos, que les muestra amor, que les ayuda a ser exitosos en las cosas que desean obtener, que ha ganado el derecho de hablarles. Necesitamos convertirnos en la persona influyente en sus vidas. Que estén dispuestos a escuchar lo que decimos. En los años que transcurren de la infancia a la adultez, nuestra autoridad disminuye, pero nuestra influencia debiera aumentar.
(4) Palabras descompuestas. El proverbio dice que las «palabras descompuestas hieren como espadas, pero la lengua de los sabios trae sanidad.» Piensa.
(5) Graduación en ligas menores. Los padres tienden a enfocarse en asuntos de gusto y estilo. Los adolescentes quieren vestirse a su manera. Como regla general, necesitamos dejarlos hacer.
Pero hemos de escoger las batallas cuidadosamente. Escoge aquellas con significado moral, donde hay verdades bíblicas en juego. Cada generación intenta distinguirse de la anterior. No te pierdas en batallas sobre gustos y estilos que no tienen ninguna relevancia moral o significancia ética.

<{{{{<<

Apuntes a Génesis, 44:18 a 45:15

Estándar

TEMA X. JOSE GOBIERNA EGIPTO. Génesis 42 al 47
Génesis 44:18-45:15

18Entonces Judá se le acercó, y dijo: Oh señor mío, permite a tu siervo hablar una palabra a los oídos de mi señor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo, pues tú eres como Faraón mismo. 19Mi señor preguntó a sus siervos, diciendo: “¿Tenéis padre o hermano?” 20Y respondimos a mi señor: “Tenemos un padre ya anciano y un hermano pequeño, hijo de su vejez. Y su hermano ha muerto, así que sólo queda él de los hijos de su madre, y su padre lo ama.” 21Entonces tú dijiste a tus siervos: “Traédmelo para que yo lo vea.” 22Y nosotros respondimos a mi señor: “El muchacho no puede dejar a su padre, pues si dejara a su padre, éste moriría.” 23Tú, sin embargo, dijiste a tus siervos: “Si vuestro hermano menor no desciende con vosotros, no volveréis a ver mi rostro.”
24Aconteció, pues, que cuando subimos a mi padre, tu siervo, le contamos las palabras de mi señor. 25Y nuestro padre dijo: “Regresad, compradnos un poco de alimento.”
26Mas nosotros respondimos: “No podemos ir. Si nuestro hermano menor va con nosotros, entonces iremos; porque no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano no está con nosotros.”
27Y mi padre, tu siervo, nos dijo: “Vosotros sabéis que mi mujer me dio a luz dos hijos; 28el uno salió de mi lado, y dije: ‘Seguro que ha sido despedazado’, y no lo he visto desde entonces. 29“Y si también os lleváis a éste de mi presencia, y algo malo le sucede, haréis descender mis canas con dolor al Seol.”
30Ahora pues, cuando yo vuelva a mi padre, tu siervo, y el muchacho no esté con nosotros, como su vida está ligada a la vida del muchacho, 31sucederá que cuando él vea que el muchacho no está con nosotros, morirá. Así pues, tus siervos harán descender las canas de nuestro padre, tu siervo, con dolor al Seol.
32Porque yo, tu siervo, me hice responsable del muchacho con mi padre, diciendo: “Si no te lo traigo, que lleve yo la culpa delante de mi padre para siempre.” 33Ahora pues, te ruego que quede este tu siervo como esclavo de mi señor, en lugar del muchacho, y que el muchacho suba con sus hermanos.
34Pues, ¿cómo subiré a mi padre no estando el muchacho conmigo, sin que yo vea el mal que sobrevendrá a mi padre?

El discurso humano más largo de Génesis. En vv.18-32 comprime nueve diálogos previos, y en vv.33-34 habla del momento presente. Judá es muy cuidadoso en su lenguaje, sigue el protocolo en todo momento (tu siervo, tus siervos), le sugiere a José que su insistencia de conocer al menor ha sido un tanto egoísta, que su padre es incapaz de sobrevivir sin el muchacho y solo hasta el final evidencia su propia participación como garante de la seguridad de Benjamín.

El clímax es su propuesta de quedarse él, Judá, en lugar de Benjamín. ¡Vaya metamorfosis espiritual de este Judá! El mismo hombre endurecido que dirigió la venta del hermano, lleno de ira y envidia, ahora está dispuesto a servir como esclavo de José para que el resto de sus hermanos, en especial de Benjamín, puedan ser libres y volver a Canaán. Noten lo increíble del argumento: ¡utiliza el favoritismo de Jacob como razón para su auto sacrificio!
Una prueba de amor filial tan irresistible que finalmente rompe el dique de las defensas de José.

45 1José no pudo ya contenerse delante de todos los que estaban junto a él, y exclamó: Haced salir a todos de mi lado. Y no había nadie con él cuando José se dio a conocer a sus hermanos. 2Y lloró tan fuerte que lo oyeron los egipcios, y la casa de Faraón se enteró de ello. 3José dijo a sus hermanos: Yo soy José. ¿Vive todavía mi padre? Pero sus hermanos no podían contestarle porque estaban atónitos delante de él.
4Y José dijo a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron, y él dijo: Yo soy vuestro hermano José, a quien vosotros vendisteis a Egipto.
5Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido aquí; pues para preservar vidas me envió Dios delante de vosotros. 6Porque en estos dos años ha habido hambre en la tierra y todavía quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni siembra ni siega.
7Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación.
8Ahora pues, no fuisteis vosotros los que me enviasteis aquí, sino Dios; y El me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto.

El discurso de Judá prueba sin lugar a dudas que los hermanos son ahora motivados por el amor de unos para con otros, integridad para con sí mismos y de unos para con otros.
Que los ocupantes de la casa de Faraón escucharan sus lloros significa que la casa de José estaba muy cercana a la de Faraón.
Pero los hermanos están chocados, atónitos, incapaces de responder las preguntas de José. Este quiere saber de su padre otra vez, si efectivamente vive, y afirma algo que solo ellos y el mismo José saben: vosotros me vendisteis a Egipto.
Pero de inmediato ofrece consuelo. Les explica que “Dios me envió delante, para preservar sus vidas.” Porque faltan cinco años de hambruna.

El concepto del v.5 es el razonamiento de José, producto de sus experiencias, percibidas paso a paso a lo largo de su vida. No amonesta, dirige la mirada de los hermanos hacia la gracia de Dios (Números 21:8-9). Si analizamos, hasta ahora no hay indicios que nos hagan pensar que José tenía esta perspectiva cuando llegó a Egipto. No, fue creciendo en fe, en conocimiento y estatura y gracia, al modelo futuro de Cristo. No tenía esta convicción cuando llegó a Egipto con 17 años. Doctrina de la santificación progresiva.
Ahora tiene 39 años de edad.

La doctrina del remanente. José percibe que hay mucho más que la supervivencia familiar en juego. Se trata de la supervivencia del plan de redención anunciado a Abraham. Esta doctrina se convertirá en el tema principal de los Profetas, Dios preservará un remanente del cual vendrá el Mesías. El remanente, junto al Mesías, gobernará la tierra (Miqueas 4-5). En la actualidad Dios tiene un remanente étnico israelita dentro de la Iglesia y Pablo implica que el día vendrá cuando el Israel étnico participará en el nuevo pacto establecido mediante la sangre de Cristo (Romanos 11:1-27).
Observen el lugar central de Dios en el pensamiento de José, habla más de Dios que del mismo José.

remanente
Del lat. remănens, -entis, part. act. de remanēre ‘quedar’.
1. Que queda o sobra.
2. Parte que queda de algo.
El término denota descendientes que sobreviven una gran catástrofe. La metáfora incompleta significa que el embrión de nación “al escapar en estrecho es como un remanente que lleva la semilla de esperanza de su existencia futura.”

9Daos prisa y subid adonde mi padre, y decidle: “Así dice tu hijo José: ‘Dios me ha hecho señor de todo Egipto; ven a mí, no te demores. 10‘Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ovejas y tus vacas y todo lo que tienes. 11‘Allí proveeré también para ti, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no pases hambre tú, tu casa y todo lo que tienes.’”
12Y he aquí, vuestros ojos y los ojos de mi hermano Benjamín ven que es mi boca la que os habla. 13Notificad, pues, a mi padre toda mi gloria en Egipto y todo lo que habéis visto; daos prisa y traed aquí a mi padre.
14Entonces se echó sobre el cuello de su hermano Benjamín, y lloró; y Benjamín también lloró sobre su cuello. 15Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él.

¡Quizás los hermanos crean estar alucinando! José inicia el mensaje a su padre Jacob naturalmente mencionando a Dios en primer lugar, le informa que sus canas bajarán a vida, no al Seol como creyó, que encontrará favor y compasión, en todo momento dando crédito a Dios.
Respecto a Gosén, el nombre parece ser de origen semita, no egipcio. Gosén es un distrito localizado al este en el delta del Nilo.
Noten que los hermanos siguen mudos. Finalmente José se acerca, los abraza, los besa, llora con ellos y entonces “sus hermanos hablaron con él” señal de restauración de la brecha que existía desde 37:4 cuando “no podían hablarle amistosamente.”

La escena expone la anatomía de la reconciliación:
1) Lealtad a un miembro de la familia en necesidad, aún cuando él o ella parezcan culpables;
2) Dar gloria a Dios al reconocer el pecado y las consecuencias;
3) Pasar por alto la ofensa (favoritismo en este caso);
4) Ofrecerse uno para salvar al otro;
5) Demostrar verdadero amor mediante actos concretos de sacrificio y crear un contexto de confianza;
6) Descartar control y el poder del conocimiento en favor de intimidad;
7) Abrazar la compasión profunda, sentimientos de ternura, sensibilidad y perdón;
8) Restaurar comunicación unos con otros

<{{{{<<

La gallina y el cerdo

Estándar

Bebiendo una gallina
de un arroyuelo,
a cada trago alzaba
la vista al cielo,
y con el pico
gracias daba
a quien hizo
licor tan rico.

¿Qué es eso? -gruñó un puerco.
¿Qué significa
tan ridícula mueca?
Y ella replica:
-Nada, vecino.
La gratitud es griego
para un cochino.

Pero no hay alma noble
que no agradezca
hasta una gota de agua
que se le ofrezca;
y aún la gallina
siente la inagotable
bondad divina.

Rafael Pombo
Colombia (1833-1912)

Para niños

Estándar

Jesus Kids
Chorus
A Jesus kid, I’m a Jesus kid
I believe the good news so I’m a Jesus kid
A Jesus kid, I’m a Jesus kid
God can use me too ‘cause I’m a Jesus kid

Verse 1
One thing we learn from Jesus’ time in this world
Is how much He loves little boys and girls
Big crowds followed Jesus hoping He would heal their sickness
Jesus showed compassion and healed them with the quickness
Some wanted to hear His lessons, others asked Him questions
Some brought children to Him, hoping that He would bless them
Or maybe pray for them, lay hands on the babies
But when they saw this, the disciples got angry
“What do you think this is? He’s not a babysitter, is He?
Send the kids away, don’t you see the Teacher’s busy?”
But Jesus said, “They can come if they please
The Kingdom of God belongs to ones like these
So, please, let the children come to Me and don’t hinder
Unless you become like them, heaven you won’t enter”
So kids, look to the cross where Jesus hung
And receive eternal life because you’re not too young!

Chorus

Verse 2
Story number two is really kind of simple
It’s all about some children and what they did in the temple
On this very day, Jesus appeared humbly
He entered into Jerusalem riding on a donkey
The King had arrived, the crowd was so excited
That they began to shout out, “Hosanna in the highest!”
When Jesus got to the temple, some children were there
Blind people came to him and He healed them right there
When the kids saw Jesus, you wanna know what they did?
They cried out, “Hosanna to the Son of David!”
Some adults got angry, saying, “You hear what they said?!”
Jesus said, “Yeah I heard them, have you never read,
‘From the mouths of infants and nursing babes
The God of the Universe has prepared praise’”?
So kids, trust in Jesus- He can make you new
And you can open up your mouth and sing His praises too!

Chorus

Verse 3
Now story number three is something you gotta see
This one takes place by the Sea of Galilee
Now Jesus did miracles, showing God’s great might
The sick He made well, the blind He gave sight
He healed so many people that He drew a large crowd and then
Wherever Jesus went, He had a lot of people following
That didn’t bother Him, He welcomed all that God would bring Him
He healed all their diseases and He spoke of God’s kingdom
Well now it was the end of a very long day
The disciples said, “Lord, please send these people away!
They need a place to stay, plus they haven’t eaten and…”
Jesus looked them in the eyes and said “You feed them, then.”
They looked at Jesus, they looked at the crowd again
They said, “Uh.. Lord there’s over five thousand men.
We could work for six or seven months and still that won’t equal
Enough to give little bit to all of these people!”
Just then a boy came forward, you know what he said?
“I got a little bit of fish and a little bit of bread”
So Jesus took it, and though it wasn’t a whole bunch
He fed five thousand men with a little boy’s lunch
Everybody ate, they had food to spare
All because a little boy wasn’t too rude to share
So kids, trust in Jesus, that’s what you should do
And if you give Him what you have, He can use you too!

Chorus

Shai Linne
USA, published Dec 28, 2017
http://bit.ly/JesusKidsDL

S,H,C espirituales

Estándar

VERSE 1:
Your labor is not in vain
though the ground underneath you is cursed and stained
Your planting and reaping are never the same
But your labor is not in vain.

REFRAIN:
For I am with you, I am with you.
I am with you, I am with you
For I have called you,
called you by name
Your labor is not in vain.

VERSE 2:
Your labor is not unknown
though the rocks they cry out and the sea it may groan.
The place of your toil may not seem like a home
but your labor is not unknown. (refrain)

VERSE 3:
The vineyards you plant will bear fruit
the fields will sing out and rejoice with the truth,
for all that is old will at last be made new:
the vineyards you plant will bear fruit. (refrain)

VERSE 4:
The houses you labored to build
will finally with laughter and joy be filled.
The serpent that hurts and destroys shall be killed
and all that is broken be healed. (refrain)

The Porter’s Gate Worship Project, 2017

Apuntes a Génesis, 43:1 a 44:17

Estándar

TEMA X. JOSE GOBIERNA EGIPTO. Génesis 42 al 47
Génesis 43:1-33; 44:1-17

43 1Y el hambre iba agravándose en la tierra. 2Y sucedió que cuando acabaron de comer el grano que habían traído de Egipto, su padre les dijo: Volved allá y compradnos un poco de alimento. 3Pero Judá le respondió, diciendo: Aquel hombre claramente nos advirtió: “No veréis mi rostro si vuestro hermano no está con vosotros.”
4Si envías a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y compraremos alimento; 5pero si no lo envías, no descenderemos; porque el hombre nos dijo: “No veréis mi rostro si vuestro hermano no está con vosotros.”
6Entonces Israel respondió: ¿Por qué me habéis tratado tan mal, informando al hombre que teníais un hermano más? 7Pero ellos dijeron: El hombre nos preguntó específicamente acerca de nosotros y nuestros familiares, diciendo: “¿Vive aún vuestro padre? ¿Tenéis otro hermano?” Y nosotros contestamos sus preguntas. ¿Acaso podíamos nosotros saber que él diría: “Traed a vuestro hermano”?
8Y Judá dijo a su padre Israel: Envía al muchacho conmigo, y nos levantaremos e iremos, para que vivamos y no perezcamos, tanto nosotros como tú y nuestros pequeños. 9Yo me haré responsable de él; de mi mano lo demandarás.
Si yo no te lo vuelvo a traer y lo pongo delante de ti, que lleve yo la culpa para siempre delante de ti; 10porque si no hubiéramos perdido tiempo, sin duda ya habríamos vuelto dos veces.

Como si nada, Jacob pide a sus hijos que regresen a Egipto a comprar alimento (un poco más de granos), como si Egipto estuviera al final de la cuadra. ¿Habrá olvidado el ultimátum que recibió de “aquel hombre”?
Judá sale al frente y confronta a su padre, le recuerda las normas establecidas por el “egipcio.” Aquel hombre tiene el control. Judá es el hijo mayor que mantiene prestancia delante de Jacob; recordemos que Jacob desechó a Rubén y su débil garantía y Simeón está preso en Egipto. De ahora en adelante Judá y su tribu tomará prominencia en Israel (49:8-10; Mateo 1:2,17; Lucas 3:23,33).
Judá no usurpará a su padre. Los hermanos no van a raptar a Benjamín y salir huyendo.
Argumenta con solidez: “si nos quedamos en Canaán, moriremos tú, tus hijos y tus nietos (tres generaciones); si viajamos a Egipto, con o sin Benjamín, tenemos posibilidades. Decide.”

Sabiamente habla de Benjamín como “el muchacho” apelando al corazón de Jacob. Benjamín no es un adolescente. José tiene al menos 37 años, Benjamín un poco menos, aunque soltero. Judá sabe que no hay alternativa, pero razona con su padre y le ofrece seguridad en caso de que le sucediera cualquier cosa al muchacho.
Finalmente, por un instante Judá se impacienta y en esencia amonesta a su padre por su morosidad para actuar, utilizando una hipérbole sarcástica.

morosidad
Del lat. morosĭtas, -ātis.
1. Lentitud, dilación, demora.
2. Falta de actividad o puntualidad.

procrastinar
Del lat. procrastināre.
Diferir, aplazar.

hipérbole
Del lat. hyperbŏle, y este del gr. ὑπερβολή hyperbolḗ.
1. Aumento o disminución excesiva de aquello de que se habla.
2. Exageración de una circunstancia, relato o noticia.

11Entonces su padre Israel les dijo: Si así tiene que ser, haced esto: tomad de los mejores productos de la tierra en vuestras vasijas, y llevad a aquel hombre como presente un poco de bálsamo y un poco de miel, resina aromática, mirra, nueces y almendras. 12Y tomad doble cantidad de dinero en vuestra mano, y llevad de nuevo en vuestra mano el dinero que fue devuelto en la boca de vuestros costales; tal vez fue un error.
13Tomad también a vuestro hermano, levantaos y volved a aquel hombre; 14y que el Dios Todopoderoso [El Shaddai] os conceda misericordia ante aquel hombre para que ponga en libertad al otro hermano vuestro y a Benjamín. En cuanto a mí, si he de ser privado de mis hijos, que así sea.

Jacob cede y decide enviarlos con regalos y doble cantidad de dinero (etiqueta y protocolo, pero además restitución). La miel es silvestre, como la que se da en rocas (Deuteronomio 32:13), en árboles (1 Samuel 14:25-26) y en esqueletos de animales (Jueces 14:8). Fuente básica para endulzar, altamente apreciada, considerada también medicinal, buen regalo. Un egipcio seguro la agradecería en tiempos de hambre.

Jacob utiliza el título de El Shaddai, Dios Todopoderoso, en alusión a las promesas del pacto (17:1). Se resigna a su destino pero no como antes, sino reconociendo que El Shaddai es quien tiene la decisión final.

15Tomaron, pues, los hombres este presente, y tomaron doble cantidad de dinero en su mano y a Benjamín, y se levantaron y descendieron a Egipto y se presentaron delante de José.
16Cuando José vio a Benjamín con ellos, dijo al mayordomo de su casa: Haz entrar a estos hombres a casa, y mata un animal y prepáralo, porque estos hombres comerán conmigo al mediodía. 17El hombre hizo como José le dijo, y llevó a los hombres a casa de José.
18Y los hombres tenían miedo porque eran llevados a casa de José y dijeron: Por causa del dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera vez hemos sido traídos aquí, para tener pretexto contra nosotros y caer sobre nosotros y tomarnos por esclavos con nuestros asnos.
19Entonces se acercaron al mayordomo de la casa de José, y le hablaron a la entrada de la casa, 20y dijeron: Oh señor mío, ciertamente descendimos la primera vez para comprar alimentos; 21y sucedió que cuando llegamos a la posada, abrimos nuestros costales, y he aquí, el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, todo nuestro dinero. Así que lo hemos vuelto a traer en nuestra mano. 22También hemos traído otro dinero en nuestra mano para comprar alimentos; no sabemos quién puso nuestro dinero en nuestros costales.
23Y él dijo: No os preocupéis [la paz sea con vosotros], no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os ha dado ese tesoro en vuestros costales; yo recibí vuestro dinero. Entonces les sacó a Simeón.
24Después el hombre llevó a los hombres a casa de José, y les dio agua y se lavaron los pies; y dio forraje a sus asnos. 25Entonces prepararon el presente para la venida de José al mediodía; pues habían oído que iban a comer allí.

Noten el paralelo de las acciones de José con el padre de la parábola del hijo pródigo cuando al regreso del hijo da la orden de “traer el becerro gordo y matarlo” (Lucas 15:23). Aquí tenemos 11 hombres que han soportado años de hambre, y que de repente se hallan invitados a un banquete.
Atemorizados es la palabra, cero gratitud. Para un culpable, hasta la hospitalidad resulta ominosa. Ni siquiera se les ocurre que José tiene el suficiente poder para arrestarlos en el acto, ¡sin tener que fingir una invitación!
El mayordomo es quien literalmente les dice “shalom” y repite no temáis. Los hermanos se atropellan, hablan a coro, proclaman inocencia y adelantan información que nadie les ha solicitado. Lo interesante es que para nada tocan el tema de Benjamín.

Algo más, el mayordomo habla de tesoro, no de dinero. Liberta a Simeón y curiosamente no encontramos ninguna evidencia de reunión feliz.

26Cuando José regresó a casa, le trajeron el presente que tenían en su mano a la casa y se postraron ante él en tierra.
27Entonces él les preguntó cómo se encontraban, y dijo: ¿Cómo está vuestro anciano padre de quien me hablasteis? ¿Vive todavía? 28Y ellos dijeron: Tu siervo nuestro padre está bien; todavía vive. Y ellos se inclinaron en reverencia. 29Al alzar él sus ojos y ver a su hermano Benjamín, hijo de su madre, dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor de quien me hablasteis? Y dijo: Dios te imparta su favor, hijo mío.
30Y José se apresuró a salir, pues se sintió profundamente conmovido a causa de su hermano y buscó donde llorar; y entró en su aposento y lloró allí. 31Después se lavó la cara y salió, y controlándose, dijo: Servid la comida.
32Y le sirvieron a él aparte, y a ellos aparte, y a los egipcios que comían con él, también aparte; porque los egipcios no podían comer con los hebreos, pues esto es abominación para los egipcios.
33Y los sentaron delante de él, el primogénito conforme a su primogenitura, y el más joven conforme a su juventud, y los hombres se miraban unos a otros con asombro. 34El les llevó porciones de su propia mesa, pero la porción de Benjamín era cinco veces mayor que la de cualquiera de ellos. Bebieron, pues, y se alegraron con él.

José regresa a casa, ellos lo siguen en silencio y entregan los regalos, que no vuelven a ser mencionados en todo el relato. Los 11 hermanos se postran ante José, cumpliendo así el primero de sus sueños.
Al preguntar por su padre, los hermanos identifican a Jacob como “tu siervo nuestro padre” en un gesto de dependencia. Luego José reconoce a Benjamín y lo bendice como lo haría un hombre de autoridad a un inferior. Con todo, la emoción lo traiciona.
Quienes ocupan puestos de autoridad no lloran en público, aunque hagan llorar a otros.

Mientras que los canaanitas estaban dispuestos a integrar y absorber al pueblo de Israel, los egipcios los desdeñaban. El matrimonio de Judá en Génesis 38 mostró el peligro del sincretismo canaanita al embrión de familia israelita.

sincretismo
Del gr. συγκρητισμός synkrētismós ‘coalición de dos adversarios contra un tercero’.
1. Combinación de distintas teorías, actitudes u opiniones.
2. Sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes.
3. Expresión en una sola forma de dos o más elementos lingüísticos diferentes.

La segregación cultural egipcia viene a garantizar que el embrión de nación pueda desarrollarse dentro de sus límites.

La comida es servida a tres grupos diferentes: José, los hermanos, y a los colegas egipcios de José. Pero están cercanos, pues podían “pasar” la comida. El asombro de los hermanos se aplica también a los colegas egipcios, viendo la hospitalidad de José extendida a semejantes extranjeros.

¿Cómo entender el tamaño de la porción de Benjamín? Tal parece que José prueba el celo de los hermanos con un toque de favoritismo. Un banquete, comieron y bebieron y se alegraron con él.

44 1Entonces José ordenó al mayordomo de su casa, diciendo: Llena de alimento los costales de los hombres, todo lo que puedan llevar, y pon el dinero de cada uno de ellos en la boca de su costal. 2Y mi copa, la copa de plata, ponla en la boca del costal del menor, con el dinero de su grano. Y él hizo conforme a lo que había dicho José.
3Al rayar el alba, fueron despedidos los hombres con sus asnos. 4Cuando habían salido ellos de la ciudad, y no estaban muy lejos, José dijo al mayordomo de su casa: Levántate, sigue a esos hombres; y cuando los alcances, diles: “¿Por qué habéis pagado mal por bien? 5“¿No es esta la copa en que bebe mi señor, y que de hecho usa para adivinar?
Obrasteis mal en lo que hicisteis.”

Ahora es el turno de Benjamín. A estas alturas el mayordomo debe estar consciente de que José anda detrás de algo grande, con el misterio del dinero en los sacos, el prisionero, las idas y venidas, etc. ¿Y ahora la copa de plata en el saco del menor?
Cuando el mayordomo investigue los sacos todos parecerán culpables de robo; sin embargo el hombre los exonerará de cargos excepto a Benjamín. Si los hermanos tuvieran motivaciones egoístas, no el bien de la familia, se les ofrece razón para liberarse de esclavitud y abandonar a Benjamín.
¿Serán leales al hermano de José aunque parezca culpable de robo?
¿O lo abandonarán en Egipto como lo hicieron con el inocente José?

Las copas de adivinación se consideraban especiales. Las técnicas o formas de adivinación comunes se conocían como hidromancia (verter agua sobre aceite), oleomancia (aceite sobre agua), enomancia (vino sobre otro líquido). Se estudiaban los patrones de superficie formados y el practicante adivinaba el futuro, el problema, la verdad, etc. Pero José recibía revelación solamente de Dios.

Comer con hebreos era anatema para los egipcios. Intentar conocer la voluntad de una deidad estudiando el movimiento del aceite y del agua no lo era. El primer punto era abominación para un egipcio (43:32). El segundo era abominación para los hebreos (Levítico 19:26: Números 23:23; Deuteronomio 18:10).
Años después los hebreos se “hicieron egipcios” en su actitud de comer con otros. ¿Recuerdan la sorpresa de la mujer samaritana? (Juan 4:9) Pero ni los egipcios ni nadie en la antigüedad se “hicieron hebreos” en el sentido de repudiar técnicas de adivinación.

6Así que los alcanzó, les dijo estas palabras. 7Y ellos le dijeron: ¿Por qué habla mi señor de esta manera? Lejos esté de tus siervos hacer tal cosa. 8He aquí, el dinero que encontramos en la boca de nuestros costales, te lo volvimos a traer de la tierra de Canaán. ¿Cómo, pues, habíamos de robar de la casa de tu señor plata u oro? 9Aquel de tus siervos que sea hallado con ella, que muera, y también nosotros entonces seremos esclavos de mi señor.
10Y él dijo: Sea ahora también conforme a vuestras palabras; aquel que sea hallado con ella será mi esclavo, y los demás de vosotros seréis inocentes.
11Ellos se dieron prisa; cada uno bajó su costal a tierra, y cada cual abrió su costal.
12Y él registró, comenzando con el mayor y acabando con el menor; y la copa fue hallada en el costal de Benjamín. 13Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y después de cargar cada uno su asno, regresaron a la ciudad.
14Cuando Judá llegó con sus hermanos a casa de José, él estaba aún allí, y ellos cayeron a tierra delante de él. 15Y José les dijo: ¿Qué acción es esta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo puede ciertamente adivinar?
16Entonces dijo Judá: ¿Qué podemos decir a mi señor? ¿Qué podemos hablar y cómo nos justificaremos? Dios ha descubierto la iniquidad de tus siervos; he aquí, somos esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuyo poder fue encontrada la copa.
17Mas él respondió: Lejos esté de mí hacer eso. El hombre en cuyo poder ha sido encontrada la copa será mi esclavo; pero vosotros, subid en paz a vuestro padre.

Los hermanos niegan enfáticamente y llegan al punto de ofrecer un juramento de muerte, que el mayordomo delicadamente cambia por esclavitud. Cuando finalmente la copa es hallada en el saco de Benjamín ¡los hermanos no dicen ni media palabra! Rasgaron sus vestidos y no abandonaron a su hermano, todos regresan a Egipto.

Es la tercera vez que son admitidos a la presencia de José, pero esta vez echan por tierra toda cortesía y caen a tierra delante de él. ¡Cuán difícil debe haber sido para José mantener la compostura!

Judá elabora un primer discurso a nombre de todos. Uno es culpable, pero todos pagamos, dice Judá. Sin embargo él sabe que no es culpable de robo de copa alguna. Al hablar, confiesa su dilema como debido al juicio de Dios por culpas pasadas, merecen lo que está sucediendo aún cuando no son culpables de este crimen particular. El énfasis radica en la justicia de Dios: los errores serán retribuidos, de alguna manera, alguna vez.

José, sin embargo, rechaza la proposición de Judá: esclavizar al inocente con el culpable, o condonar culpa por asociación sería violación de la ley divina. Solo uno es culpable, el resto es libre de irse.
¿Dejarán preso a Benjamín y regresarán a Canaán? ¿Tendrán compasión del padre y lealtad hacia Benjamín?

<{{{{<<

Para recobrar

Estándar

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido,
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Francisco L. Bernárdez
Argentina (1900-1978)

S,H,C espirituales

Estándar

[Chorus]
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come

[Verse 1]
May the works of my hands bring You joy
May the works of my hands bring You joy
May the works of my hands bring You joy
May the works of my hands bring You joy
And so we sing…

[Chorus]
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come

[Verse 2]
May the words from my mouth speak Your peace
May the words from my mouth speak Your peace
May the words from my mouth speak Your peace
May the words from my mouth speak Your peace

[Chorus]
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come

[Bridge]
You make all things new
You make all things new
In places we don’t choose
You make all things new

[Chorus]
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come

[Bridge]
You make all things new
You make all things new
In places we don’t choose
You make all things new

[Interlude]

[Chorus]
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come
Hallelu, hallelujah
Father, let Your kingdom come.

The Porter’s Gate Worship Project

Apuntes a Génesis, 42:1-38

Estándar

TEMA X. JOSE GOBIERNA EGIPTO. Génesis 42 al 47

Génesis 42:1-38

Luego de la exaltación de José en Egipto la historia regresa a Jacob, quien lleva alrededor de 20 años en Canaán. La profecía original dada a José será prontamente cumplida: 1) por los diez hermanos (42:1-38); 2) por ellos y Benjamín el menor (43:1 a 45:28); 3) por los 11 hermanos y Jacob (46:1-27).

42 1Viendo Jacob que había alimento en Egipto, dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando? 2Y dijo: He aquí, he oído que hay alimento en Egipto; descended allá, y comprad de allí un poco para nosotros, para que vivamos y no muramos. 3Entonces diez hermanos de José descendieron para comprar grano en Egipto. 4Pero a Benjamín, hermano de José, Jacob no lo envió con sus hermanos, porque dijo: No sea que le suceda algo malo. 5Y fueron los hijos de Israel con los que iban a comprar grano, pues también había hambre en la tierra de Canaán.

Cuando el episodio de Dina, los hijos de Jacob se enojaron con el padre por su falta de voluntad para actuar. Ahora es Jacob quien muestra turbación ante la inoperancia e incompetencia de sus hijos; una familia disfuncional, incapaz de ayudarse unos a otros.
El escritor habla ahora de “los 10 hermanos de José” en lugar de “los hijos de Jacob” en preparación para la escena que vendrá, es interesante que no hay protestas, quejas, ni siquiera una palabra; obediencia pasiva, en silencio, arman el viaje a Egipto.
Vean que Jacob reemplazó a José con Benjamín, los otros son “gastables” pero nada malo puede pasarle a Benjamín.

6Y José era el que mandaba en aquella tierra; él era quien vendía a todo el pueblo de la tierra. Y llegaron los hermanos de José y se postraron ante él rostro en tierra. 7Cuando José vio a sus hermanos, los reconoció, pero fingió no conocerlos y les habló duramente. Y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Y ellos dijeron: De la tierra de Canaán para comprar alimentos.
8José había reconocido a sus hermanos, aunque ellos no lo habían reconocido.
9José se acordó de los sueños que había tenido acerca de ellos, y les dijo: Sois espías; habéis venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra. 10Entonces ellos le dijeron: No, señor mío, sino que tus siervos han venido para comprar alimentos.

Para preservar sus vidas, sin saberlo, los hermanos comienzan a cumplir el sueño de José (37:5-7). José es el gobernador (administrador), y el que dispensa las provisiones (el financiero). Hay varias razones por qué los hermanos no le reconocieron: asumían que había muerto; estaba afeitado; les habla a través de un intérprete; viste como egipcio; tiene nombre egipcio. Pero lo más importante es que lo verdadero a nivel físico es también real a nivel espiritual: la falla de los hermanos radica en su falla para reconocer al José que Dios estaba preparando que fuese. Los hermanos carecen de conocimiento y de discernimiento.
¿Y José? ¿Qué piensa en su interior?
José mantiene el poder de conocimiento para sí mismo. Alguien que vende a su hermano como esclavo no es de confianza; es mejor retener esta clase de poder sobre ese alguien.

José había olvidado aflicciones, pero ahora recuerda sus sueños. Observa que solo hay diez hermanos presentes. ¿Dónde está el 11?
Así como planificó una estrategia basado en el sueño de Faraón, ahora comienza a desarrollar una estrategia para salvar a su familia física y espiritualmente.

Acusa a sus hermanos de ser espías. Sugiere que han venido a conocer las debilidades de Egipto. Acusación que repetirá cuatro veces, hasta llevarlos al paroxismo y romper su resistencia.

11Todos nosotros somos hijos de un mismo padre; somos hombres honrados, tus siervos no son espías. 12Pero él les dijo: No, sino que habéis venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra. 13Mas ellos dijeron: Tus siervos son doce hermanos, hijos del mismo padre en la tierra de Canaán; y he aquí, el menor está hoy con nuestro padre, y el otro ya no existe. 14Y José les dijo: Es tal como os dije: sois espías. 15En esto seréis probados; por vida de Faraón que no saldréis de este lugar a menos que vuestro hermano menor venga aquí. 16Enviad a uno de vosotros y que traiga a vuestro hermano, mientras vosotros quedáis presos, para que sean probadas vuestras palabras, a ver si hay verdad en vosotros. Y si no, ¡por vida de Faraón!, ciertamente sois espías. 17Y los puso a todos juntos bajo custodia por tres días.

Por primera vez los hermanos dicen la verdad. Niegan con vehemencia y añaden detalles creyendo que les dará mayor credibilidad cuando en realidad le están dando a José la información que necesita.
Para afirmar su seriedad, José encarcela a los hermanos por tres días: culpables hasta no probar su inocencia.

18Y José les dijo al tercer día: Haced esto y viviréis, pues yo temo a Dios: 19si sois hombres honrados, que uno de vuestros hermanos quede encarcelado en vuestra prisión; y el resto de vosotros, id, llevad grano para el hambre de vuestras casas; 20y traedme a vuestro hermano menor, para que vuestras palabras sean verificadas, y no moriréis. Y así lo hicieron.
21Entonces se dijeron el uno al otro: Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.
22Y Rubén les respondió, diciendo: ¿No os dije yo: “No pequéis contra el muchacho” y no me escuchasteis? Ahora hay que rendir cuentas por su sangre.
23Ellos, sin embargo, no sabían que José los entendía, porque había un intérprete entre él y ellos. 24Y se apartó José de su lado y lloró. Y cuando volvió a ellos y les habló, tomó de entre ellos a Simeón, y lo ató a la vista de sus hermanos.

25José mandó que les llenaran sus vasijas de grano y que devolvieran el dinero a cada uno poniéndolo en su saco, y que les dieran provisiones para el camino. Y así se hizo con ellos. 26Ellos, pues, cargaron el grano sobre sus asnos, y partieron de allí.

Les da a probar durante tres días lo que él pasó ¡13 años! Observen la razón para revertir su plan: “yo temo a Dios.” José planta en la mente de sus hermanos la posibilidad de que también ellos teman a Dios, de que haya conciencia común de proveer al hambriento y proteger al indefenso.
Su cambio de planes, uno se queda y nueve se van, revela que él teme a Dios y no es alguien motivado por deseo de venganza. Sabe, además, que la cantidad de grano comprada no les alcanzará para el tiempo de hambruna, tendrán que regresar por más y traer a Benjamín.

El diálogo interno entre los hermanos revela que ellos conocían la doctrina de la retribución. Y ahora vemos que José no aceptó pasivamente su suerte sino que imploró y lloró ante la indiferencia de ellos. Rubén tiene buena memoria, pero ¿hasta qué punto su argumento es para colocarse fuera de la candidatura a quedarse en Egipto?
José escoge a Simeón, quizás por su reputación de hombre cruel (34:25; 49:5-7).
De las tres órdenes finales, una es para sus necesidades futuras (las vasijas), otra para las inmediatas (provisiones para el camino), pero la segunda orden (devolver el dinero) tuvo que cumplirse en secreto porque José prueba la lealtad de sus hermanos a Simeón.

Conoce a sus hermanos. A él lo vendieron por dinero. ¿Aceptarán el dinero e ignorarán a Simeón? ¿O les importará la liberación del hermano y por ende la salvación futura del hambre familiar?

27Y cuando uno de ellos abrió su saco para dar forraje a su asno en la posada, vio que su dinero estaba en la boca de su costal. 28Entonces dijo a sus hermanos: Me ha sido devuelto mi dinero, y he aquí, está en mi costal. Y se les sobresaltó el corazón, y temblando se decían el uno al otro: ¿Qué es esto que Dios nos ha hecho?

29Cuando llegaron a su padre Jacob en la tierra de Canaán, le contaron todo lo que les había sucedido: 30El hombre, el señor de aquella tierra, nos habló duramente y nos tomó por espías del país. 31Pero nosotros le dijimos: “Somos hombres honrados, no somos espías. 32“Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno ya no existe, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.” 33Y el hombre, el señor de aquella tierra, nos dijo: “Por esto sabré que sois hombres honrados: dejad uno de vuestros hermanos conmigo y tomad grano para el hambre de vuestras casas, y marchaos; 34pero traedme a vuestro hermano menor para que sepa yo que no sois espías, sino hombres honrados. Os devolveré a vuestro hermano, y podréis comerciar en la tierra.”

35Y sucedió que cuando estaban vaciando sus sacos, he aquí que el atado del dinero de cada uno estaba en su saco; y cuando ellos y su padre vieron los atados de su dinero, tuvieron temor. 36Y su padre Jacob les dijo: Me habéis privado de mis hijos; José ya no existe, y Simeón ya no existe, y os queréis llevar a Benjamín; todas estas cosas son contra mí. 37Entonces Rubén habló a su padre, diciendo: Puedes dar muerte a mis dos hijos, si no te lo traigo; ponlo bajo mi cuidado, y yo te lo devolveré. 38Pero Jacob dijo: Mi hijo no descenderá con vosotros; pues su hermano ha muerto, y me queda sólo él. Si algo malo le acontece en el viaje en que vais, haréis descender mis canas con dolor al Seol [región de los muertos].

Por primera vez los hermanos mencionan a Dios. Sus conciencias despiertas pueden ver la mano de Dios detrás del crimen y el castigo.
Relatan a Jacob los sucesos, le hablan con suavidad pero noten que no hablan de los 3 días presos, de Simeón atado y preso, de su remordimiento y las protestas de Rubén, ni tampoco de haber encontrado el dinero en el primer saco.

Es posible que Jacob les haya creído, hasta que empezaron a vaciar los sacos y apareció el dinero en ellos. Jacob sabe que sus hijos no son muy confiables que digamos. ¿Pensará que vendieron a Simeón? El dinero los hace parecer culpables.
El discurso vuelve al mismo patrón jacobino de autocompasión que ya conocemos. Habla sin saber cuán ciertas son sus palabras esta vez: “me habéis privado.” No les da tiempo a responder, el dinero es prueba suficiente de su culpabilidad.
Su autocompasión es entendible, pero no justificable. Continúa destruyendo la familia al exhibir favoritismo hacia los hijos de Raquel.

El colmo se lo lleva Rubén. Debilidad y estupidez. En Egipto no sabe decir otra cosa que “se los dije.” Y ahora, en lugar de ofrecer su vida, pone la de sus dos hijos. ¿Qué beneficio o consuelo traería matar dos nietos de Jacob?

<{{{{<<