Apuntes a Jueces, 6:1-10

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Ojalá pudiéramos tragar el capítulo entero de una sola vez. Empieza con la misma temida frase acerca de la idolatría de Israel…

v.1 Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR, y el SEÑOR los entregó en manos de Madián por siete años.

y luego la descripción detallada de las aflicciones de Israel: pérdida de las cosechas, robo del ganado y utensilios, tal y como se había pronosticado si rompían el pacto descrito en

Deut 28:29,31 y andarás a tientas a mediodía como el ciego anda a tientas en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; más bien serás oprimido y robado continuamente, sin que nadie te salve… Tu buey será degollado delante de tus ojos, pero no comerás de él; tu asno será arrebatado, y no te será devuelto; tu oveja será dada a tus enemigos, y no tendrás quien te salve.

El episodio de Gedeón y la lucha entre Israel y sus enemigos vuelve a centrarse en la Llanura de Jezreel (v.33), una secuela natural de lo que pasó con Barak.

Durante siete largos años los madianitas [descendientes de Madián, hijo de Cetura, concubina de Abraham; enviado hacia el Este, más allá del Jordán, para separarlo de Isaac; Génesis 25:1-6] dejaron a Israel sin modo ni medios para sustentarse. Cada año lo mismo: invasión desde el este cruzando el Jordán, golpear la canasta de pan del Valle de Jezreel, robar ovejas, bueyes y burros -la suma total de su economía-, barriendo hasta el sureste -hasta Gaza y Filistea-, practicando su política de ‘limpieza étnica.’ Siete años. Hambrientos, pobres y cansados.

Imaginen: cada año correr porque llegan los madianitas, recoger lo poco que haya de grano y ganado (si hay) y correr a las montañas a esconderse en alguna gruta o caverna, hasta que la langosta (v.5) extranjera se aburra y se mueva a otros lugares. Hasta que el pueblo clamó al Señor:

v.6 Así fue empobrecido Israel en gran manera por causa de Madián, y los hijos de Israel clamaron al SEÑOR.

La palabra que nos critica

v.7-10 Y cuando los hijos de Israel clamaron al SEÑOR a causa de Madián, 8el SEÑOR envió a los hijos de Israel un profeta que les dijo: Así dice el SEÑOR, Dios de Israel:”Fui yo el que os hice subir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre.” 9Os libré de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores; los desalojé delante de vosotros, os di su tierra, 10y os dije:”Yo soy el SEÑOR vuestro Dios. No temeréis a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis. ‘Pero no me habéis obedecido.

Jehová hace algo extraño: envía un profeta (algo así como que nos quedamos tiradas en la calle, llamamos al taller y nos envían un filósofo en lugar del mecánico). 

Israel necesita un libertador, Dios envía un profeta. Israel pide un acto del poder de Dios, El envía un proclamador de Su palabra de gracia (v.8b-9 “Fui yo el que os hice subir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre.” Os libré de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores; los desalojé delante de vosotros, os di su tierra), quien repite las demandas de Jehová (v.10a“Yo soy el SEÑOR vuestro Dios. No temeréis a…) y señala la acusación del mismo Dios (v.10b Pero no me habéis obedecido).

La función de este profeta contrasta fuertemente con la de Débora: no viene a iniciar ningún proceso de liberación sino a acusar al pueblo de infidelidad y -por implicación- que han perdido todo derecho a ser liberados. De ahí que Jehová envía un profeta porque Israel necesita algo más que alivio inmediato; necesitan comprender por qué están siendo oprimidos. Como si por primera vez empezara a mostrarse la frustración del Señor. El efecto del discurso es de precaución: no creas que clamar al Señor equivale a liberación. Necesitan ver que la mano de Dios los entregó a Madián porque “no escucharon Su voz.”

¿Qué les parece? ¿Habrá cambiado la manera de Dios con Su pueblo?

¿Acaso no nos sorprendemos luego de las respuestas ‘inapropiadas’ de Dios a nuestras necesidades urgentes? Igual que Israel, queremos escapar de circunstancias mientras que Dios quiere que interpretemos nuestras circunstancias.

Algunas veces necesitamos entendimiento más que alivio. Apelar a Jehová no es un instrumento para asegurar el futuro de manera automática. Clamar al Señor es invocar una relación, pero la relación conlleva deberes que Israel no ha cumplido.

Entender los caminos hacia la santidad es más importante que no sentir dolor. Dios quiere instruirnos, no pacificarnos.

Y no olvidemos Su bondad en todo esto. Una de las grandes bondades del Señor es traernos a la crítica de Su Palabra para exponer las razones (los por qué) de nuestra miseria. Lo hace mediante la predicación, el consuelo o la lectura de Su Palabra.

La gracia que nos sostiene

Observen que el profeta no termina su sermón (v.8b-10). Veamos:

Introducción: Así dice el SEÑOR, Dios de Israel

Memoria de la gracia: Os libré de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores (te saqué de casa de esclavitud); 

los desalojé delante de vosotros, os di su tierra”

Memoria de lo estipulado por Jehová: y os dije:

“Yo soy el SEÑOR vuestro Dios. 

No temeréis a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis

Acusación: Pero no me habéis obedecido.”

Y como si nada nada limonada aparece el Angel del Señor y se sienta debajo de la encina que estaba en Ofra (v.11). Totalmente inesperado. Uno esperaría anuncio de juicio (por ejemplo Jeremías 11:9-11; 25:1-11). No aquí. He aquí la gracia que nos sostiene (Salmo 103:11 Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande (portentosa!) su misericordia para los que le temen). 

Cuando “debiera” destruir, salva. (Exodo 34:6…lento para la ira y abundante en misericordia y verdad; Lamentaciones 3:33 porque El no castiga por gusto, ni aflige a los hijos de los hombres).

Efesios 2:4-6  Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y con El nos resucitó, y con El nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús. ¡El mismo Dios que brilla en Jueces 6!

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Apuntes a Jueces, 5:1-31

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La canción de Débora

Parte balada, parte himno, asume que conocemos la historia de los eventos narrados. Débora es presentada como madre de Israel (v.7); la canción provee elementos de fuerza al relato; el sarcasmo dramático sobre la madre de Sísara que espera en vano (v.28-30) aumenta la efectividad de la canción.

Contenido

versículos

estrofas

A (1) alabanza al Señor x lo que contará

(2) llamado a prestar atención

v.2

v.3

I.A

B la llegada de Jehová, el divino guerrero vv.4-5
C condiciones antes de la batalla vv.6-8

I.B

D llamada a participar en batalla vv.9-13

II

E respuesta de las tribus vv.14-18

III

F la batalla misma vv.19-23

IV

G la muerte de Sísara vv.24-27

V.A

H su madre espera en vano vv.28-30

V.B

I invocación final a Jehová v.31a

Observen que el foco de atención es Dios (v.2-3), quien acude a la batalla con terrible majestad, el campeón de Israel. Las imágenes de tormenta de la teofanía (v.4-5) prepara el camino a la participación de elementos cósmicos en la descripción de la batalla (v.19-21).

TEOFANIA: 1. Manifestación de la divinidad de Dios

Algo más, la llegada del Señor es en paralelo con la llegada de Débora: el poder de Dios descrito míticamente en la teofanía se revela históricamente en la proclamación de Débora como madre de Israel. Y, sin embargo, la canción no habla de Débora: no menciona su llamado a Barac, el diálogo entre ambos, o alguna referencia a la profecía sobre Sísara.

El interés es la batalla misma, no el rol de la mujer en ella. La tercera estrofa, con su lista de tribus, alimenta la expectativa de una gran batalla pero al mismo tiempo revela la falta de unidad entre las tribus -tema que aumentará en importancia en el resto del libro (8:1-3; 12:1-6; 15:9-13).

El v.18 provee la transición a la batalla y de paso confirma que Zabulón y Neftalí fueron las tribus directamente involucradas.

El v.19 vinieron los reyes y pelearon… nos da idea de la magnitud del conflicto. El estilo es impresionista, concluimos que las estrellas actuaron bajo las órdenes de Jehová Dios de Israel y que su acción tomó la forma de una tormenta colosal. En la victoria, el elemento humano es eclipsado a tal punto que ¡ni siquiera menciona a Barac o sus fuerzas!

Ahora bien, hay una sola obra mencionada en el plano humano, por un lado la acción de la ciudad de Meroz (v.23), maldecida, en contraste con la acción de Jael, bendecida (v.24). Observen que la canción adquiere tonos vívidos, detallista. Y Barac no se menciona para nada. No se permite ninguna distracción en el espectáculo que concluye (v.27).

Morir en manos de una mujer se consideraba humillación última (Abimelec se suicida antes que exponerse a tal vergüenza, 9:54).

Jael es bendecida dos veces (v.24); la estrofa completa la acción que empezó en la batalla. En la última estrofa la escena cambia de la tienda de Jael hacia la madre del general, quien espera ansiosa mirando por la ventana. La falta de acción (esperando) se contrapone con la acción (la muerte) de la escena previa.

Nosotros sabemos que Sísara no regresará. La escena está cargada de realismo psicológico, densa ironía, pero es obvio que el escritor goza al escribir y de hecho espera que nosotros tengamos la misma respuesta, como dice la invocación final del v.31… así perezcan todos tus enemigos, oh Señor…

Observen cómo destaca lo que hubieran sufrido especialmente las mujeres si hubiera ganado Sísara (v.30), y cierra artísticamente la canción al proveer  -en la madre de Sísara- una contraparte negativa con Débora -la madre en Israel. 

En conclusión, a la canción no le importa cómo quitó Dios el honor de Barac y se lo dio a una mujer. La canción rinde honor a los individuos y tribus que ‘vinieron en ayuda a Jehová’ y amonesta a los que no lo hicieron.

La nota principal son “las maravillosas obras del Señor mismo” quien vino como el campeón de Israel y sobrepasó al enemigo al desatar contra ellos los poderes celestiales. 

Al completar la canción entonces cierra el episodio con la familiar fórmula “y el país tuvo descanso por cuarenta años.”

La gloria de Débora radica en que utiliza su fortaleza para enriquecer a hombres, de tal modo que Dios sea glorificado y la nación libertada.

Teología quejumbrosa produce mujeres quejumbrosas.* Ahora bien, lo opuesto a una mujer lloricona NO es una amazona arrogante, controladora, insolente, descarada, apremiante, bocona, temeraria. 

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa es Marie Durant, una cristiana francesa del siglo XVII arrestada por ser protestante, a quien le dijeron que podría ser liberada si decía una sola frase: “yo abjuro.” En lugar de ello, escribió en la pared de su celda “resiste”, y permaneció ahí 38 años, hasta que murió, resistiendo.

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa es Gladys Staines, quien en 1999, luego de servir con su esposo Graham en India durante 34 años, un día se enteró que él y sus dos hijos, Felipe de 10 años y Timoteo de 6, habían sido quemados vivos en la hoguera por la misma gente a quien habían servido, y dijo “solo tengo un mensaje para el pueblo de la India; no tengo amargura, tampoco estoy enojada. Quememos el odio y esparzamos la llama del amor de Cristo.”

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa es Esther, la hija de 13 años, quien respondió “alabo al Señor que consideró a mi padre digno de morir por El.”

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa son Krista y Vicki, siamesas, quienes han sufrido más de 65 cirugías entre las dos, por causa de defectos de nacimiento, quienes testifican hoy “te alabamos Señor porque en temor y maravillosamente fuimos hechas”, “aunque nuestra vida ha sido difícil, sabemos que Dios nos ama y nos creó como somos; nos ha enseñado a perseverar y confiar en El por encima de todas las cosas.

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa es Joni Eareckson Tada, quien ha transcurrido los últimos 41 años de su vida en una silla de ruedas, cuadripléjica, y ora “gracias Señor, gracias por esta silla de ruedas, probar el infierno en esta vida me ha hecho pensar seriamente lo que me espera en la próxima; esta parálisis es mi mayor misericordia.

Lo opuesto a una mujer quejumbrosa es Suzie, quien perdió a su esposo a los 59 años de edad, le diagnosticaron CA de mama tres meses después, luego perdió a su madre, y escribe “ahora sé que he estado llorando por una clase de ayuda equivocada; ahora veo que mi peor sufrimiento es mi pecado -mi pecado de egoísmo y autocompasión-… ahora sé que con Su gracia, su amor y gentileza, Su ayuda misericordiosa, mis pensamientos pueden ser transformados y mi vida conformada más a Su Hijo.”

Teología quejumbrosa produce mujeres quejumbrosas. Tal clase de teología niega a la mujer un Dios que es suficientemente grande, fuerte, sabio y bueno para manejar las realidades de la vida de modo que magnifique el infinito valor de Jesucristo.

Teología quejumbrosa está plagada de mujeres y hombres centrados en sí mismos. No tiene el cimiento de la soberanía de Dios o la estructura de acero del gran propósito centrado en Dios para todas las cosas.

¿Cuál es este propósito?

Exhibir la gloria de Cristo en su más alta expresión, en Su muerte para convertir gente rebelde en Su Esposa feliz; en que la grandeza de la gloria de Cristo se exhibiera en el Calvario, donde compró con Su sangre esta Esposa rebelde (Efesios 5:25-27 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada).

Femineidad y masculinidad se encuentran en el mismo centro del propósito de Dios.

No son un pensamiento periférico del plan de Dios sino que son el diseño para exhibir la gloria de Cristo muriendo por Su Esposa. No se trata de una analogía comparativa, Dios nos creó hombre y mujer precisamente para que exhibamos la gloria de Su Hijo. Nuestra sexualidad es para la gloria del Hijo de Dios -en especial la gloria de Su muerte por su Esposa admirable.

De modo que ser mujer es el llamado distintivo de Dios a exhibir la gloria de Cristo de modos que no serían posibles si no hubieran mujeres. Si solo hubiesen humanos genéricos, no hombre y mujer, la gloria de Cristo estaría disminuida. 

Si reduces ser mujer a características física y funciones biológicas, y luego determinas roles en base a competencias, además de perder el punto de la femineidad también disminuyes la gloria de Cristo en tu vida. Verdadera femineidad es indispensable en el propósito de Dios de exhibir la plenitud de la gloria de Cristo. Tu personalidad de mujer no es incidental. Existe porque es la relación del diseño de Dios del evento central, la muerte en la cruz.

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* The ultimate meaning of true womanhood. John Piper (2008 True Woman Conference, Chicago).

Apuntes a Jueces, 4:6-24

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v.6-7 Y ella mandó llamar a Barac, hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo:Esto ha ordenado el SEÑOR, Dios de Israel:”Ve, marcha al monte Tabor y lleva contigo a diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón.” 7Y yo atraeré hacia ti a Sísara, comandante del ejército de Jabín, con sus carros y sus muchas tropas al torrente Cisón, y lo entregaré en tus manos.

Débora hace un encargo solemne a Barac, en el nombre de Jehová. El encargo es precioso, prácticamente eleva a este hombre a un rol comparable al de Otoniel (3:7-11). Pero Barak responde imponiendo una condición:

v.8 Le respondió Barac: Si tú vas conmigo, yo iré; pero si no vas conmigo, no iré.

¡Vaya sorpresa! Salvar a Israel por la fuerza de las armas es tarea de hombres. 

Barak (significa rayo) , tiene sus órdenes y se le ha asegurado victoria…[en la mitología canaanita Baal se presentaba montado sobre nubes, llevando un trueno en una mano y un rayo como flecha en la otra, luchando contra Yam, el monstruo del caos marino de ahí que el nombre de Barac es un contraste].

El hecho de que Débora es capaz de hacer venir a Barac desde Cedes de Neftalí indica la amplitud de su autoridad, el pueblo estaba a unos 27 km al norte del mar de Galilea; ella le habla “en el nombre de Jehová, el Dios de Israel”: la fuente de su autoridad y la escala de la batalla que se avecina. Todo Israel, su seguridad y supervivencia, está en juego. 

Barac debe reclutar 10,000 hombres de Neftalí y Zabulón, llevarlos al Monte Tabor (el torrente de Cisón a 14.5 km al suroeste), Dios llevará a Sísara al torrente, lo cual daría ventaja táctica militar a Barac… como en el caso de Jericó, el verdadero comandante del ejército de Barac es Jehová.

La insistencia de Barac traiciona su estatura de héroe (la camisa le queda grande! Abinoam -nombre del papá- quiere decir “padre complaciente”, es decir que Barak no tiene antecedente militar, necesitará guía divina, lo cual es exactamente lo que Débora le promete), será reducido a un papel secundario, llegará tarde pues Sísara ya habrá muerto y la derrota del general será también la derrota del mismo Barac pues no recibirá el honor de la batalla. 

¿Intenta manipular a Débora la profetisa? Un relato anticipado también sobre Jefté, quien intentó manipular directamente a Dios, como veremos más adelante.

El torrente se halla a 14.5 km del Monte Tabor, cabeza del valle de Jezreel, a Barac se le ha prometido que Jehová atraerá a Sísara, con todos su ejército de carros e infantería, a un lugar que le dará ventaja militar a Barac, literalmente Jehová entregará al enemigo en las manos de Barac. Es decir que tiene la victoria segura siempre y cuando haga con exactitud lo que Jehová le ha mandado.

v.9 Y ella dijo:Ciertamente iré contigo; sin embargo, el honor no será tuyo en la jornada que vas a emprender, porque el SEÑOR venderá a Sísara en manos de una mujer. Entonces Débora se levantó y fue con Barac a Cedesv.10 Y Barac convocó a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subieron con él diez mil hombres; Débora también subió con él.

v.11 Y Heber ceneo, se había separado de los ceneos, de los hijos de Hobab, suegro de Moisés, y había plantado su tienda cerca de la encina en Zaanaim, que está junto a Cedes.

Reaparecen los kenitas (ceneos) que vimos en el primer capítulo, uno de sus jefes se había movido al norte, cerca de Cedes. Parte del drama próximo, de la cuidadosa construcción del escritor. La encina de Zaanaim (Josué 19:33) era el límite de la tribu de Neftalí y, curiosamente, asocia a Jael con un árbol, así como a Débora la identifica su palmera.

v.12 Avisaron a Sísara que Barac, hijo de Abinoam, había subido al monte Tabor.

v.13Y juntó Sísara todos sus carros, novecientos carros de hierro, y a todo el pueblo que estaba con él, desde Haroset- goim hasta el torrente Cisón.

v.14 Entonces Débora dijo a Barac:¡Levántate!, porque este es el día en que el SEÑOR ha entregado a Sísara en tus manos; he aquí, el SEÑOR ha salido delante de ti. Bajó, pues, Barac del monte Tabor seguido de diez mil hombres. 

v.15 Y el SEÑOR derrotó a Sísara, con todos sus carros y todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara bajó de su carro, y huyó a pie.

El servicio de inteligencia de Sísara le informa que un tal Barac ha subido al monte Tabor (recuerda: este monte es una cabeza en medio de la planicie) así que reúne todo su ejército -incluso los 900 carros de hierro- en el torrente de Cisón para enfrentarlo, sin saber que está siendo dirigido por Jehová (v.7). Débora cumple su palabra y acompaña a Barac. Repite el v.14 y observa que ella presenta al Señor como el guerrero que luchará por su pueblo. Noten el vigor y masculinidad de la foto, porque es algo que se ha vuelto escaso en la iglesia de hoy.

¿No les dice algo que el Dios de la Biblia es llamado Guerrero?

La Fortaleza de Israel no es esa imagen suave y llorona, pulida, de la imaginación occidental actual. ¡La única esperanza para un pueblo afligido radica en un Dios fuerte que “con justicia juzga y hace la guerra” (Apoc.19:11).

 Viendo que se ha cumplido la primera parte de su profecía, Débora interviene en el momento crítico y le recuerda la promesa de victoria –el Señor ha salido delante de ti-, lo cual enciende a Barac quien ahora sí descarga un rayo antes de que Sísara ordene su ejército.  El general es tomado por sorpresa, tal parece que Sísara asume que Barac estará esperando la embestida suya, no al revés. Sin embargo observen que la explicación del texto es teológica: Y el SEÑOR derrotó a Sísara, con todos sus carros y todo su ejército, a filo de espada delante de Barac. 

La evidencia concreta es Dios en operación, quien desata una tormenta e inutiliza los carros de hierro (5:20-21). [Otras ocasiones en que Dios desata una tormenta: Josué 10:10-11; 1 Samuel 7:10; Salmo 18:14; 144:6]. Saber que el Señor librará a Su pueblo no disminuye el hecho de que El es quien lo hace. Maravíllate al menos de lo oportuno que es para convertir las nubes en tormentas!

 Una repetición, en esencia, de lo que pasó en el Mar Rojo con Faraón y sus carros (Exodo 5:4-5), con una distintiva diferencia: Sísara baja del carro y huye a pie.

v.16 Mas Barac persiguió los carros y el ejército hasta Haroset- goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada; no quedó ni uno. 

v.17 Pero Sísara huyó a pie a la tienda de Jael, mujer de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín, rey de Hazor, y la casa de Heber ceneo

¡Barac se fue por un lado -al oeste- mientras Sísara fue al este porque sabía… –v.17b!

Barac -en medio de la batalla- no se percató de la complicación, persiguió los carros y el ejército que huían a su base, mientras Sísara se escondía al este porque sabía que los kenitas eran aliados de Jabín.

v.18-22 Y Jael salió al encuentro de Sísara, y le dijo:Ven, señor mío, ven a mí; no temas. Y él fue hacia ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta. Y él le dijo:Te ruego que me des de beber un poco de agua, porque tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber; entonces lo cubrió. Entonces él le dijo:Ponte a la entrada de la tienda, y si alguien viene, y te pregunta, y te dice:”¿Hay alguien aquí?”, tú responderás:”No.” 

Pero Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda y tomando en la mano un martillo, se le acercó silenciosamente y le clavó la estaca en las sienes, la cual penetró en la tierra, pues él estaba profundamente dormido y agotado, y murió. Y he aquí, cuando Barac perseguía a Sísara, Jael salió a su encuentro, y le dijo:Ven, y te mostraré al hombre que buscas. Y él entró con ella, y he aquí que Sísara yacía muerto con la estaca en la sien.

El canto de la sirena: invita a su víctima para luego destruirla. Al igual que Rahab la ramera, dándose cuenta por dónde andan las cosas, Jael rompe la solidaridad con su propio clan y tira los dados a favor de Israel.

v.23-24 Así sometió Dios en aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel. Y la mano de los hijos de Israel se hizo más y más dura sobre Jabín, rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.

La muerte de Sísara es el final de la historia. Se cumple la profecía de Débora acerca del general y también acerca de Barac. Jabín se vuelve nada. Lo que empezó como el yugo de Jabín sobre Israel ahora termina con el yugo de Israel sobre Jabín: el equilibrio es restaurado. Pero note que no habla de “y la tierra reposó por X tiempo” sino hasta 5:31, al final de la canción de victoria, porque la victoria que el Señor les ha permitido alcanzar es tan significativa que lo justo es una fiesta de celebración!

Una esperaría que la lección sobre reyes canaanitas quedaría grabada en el subconsciente israelí para que no desearan algo semejante. Sin embargo, la historia de Gedeón y Abimelec nos mostrará la fascinación suicida que todos tenemos hacia el mal.

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Apuntes a Jueces, 4:4-5

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La historia: liberación de Israel, destrucción de Sísara

v.4-5 Débora, profetisa, mujer de Lapidot, juzgaba a Israel en aquel tiempo; 5y se sentaba debajo de la palmera de Débora entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a pedir juicio

La escena introduce al personaje que pondrá la historia es movimiento. Débora (miel de abeja) no es líder militar, ni cabeza de Estado, ni proponente alguno de principios egalitarios (la igualdad de roles). 

EGALITARIO (igualitario):

1. adj. Que entraña igualdad o tiende a ella. 2. adj. Que propugna la igualdad social.

¿Quién fue Débora? Una gran israelita, profetisa, es decir el agente por el cual la palabra de Dios entrará en la historia para requerir de Barak que cumpla su rol como salvador (por primera vez se distingue entre “jueces” y “salvación”, si bien las dos funciones pudieran coincidir en la misma persona, un juez no era necesariamente salvador, y un salvador no es necesariamente juez). Débora, una mujer, tiene sin embargo un papel crucial en la salvación de Israel, en dos sentidos: a) al resolver disputas los salvaba de problemas entre ellos, b) al comisionar a Barak los salva de problemas fuera de ellos. 

Es una mujer fuerte en tiempos de hombres débiles.

Se nos presenta una variación del ciclo de Jueces que ya hemos visto. Se describe la situación general y se introduce a una mujer: Débora es el único personaje significativo del libro de Jueces de quien no se dice “se levantó” o que haya recibido algún llamado, la descripción usual del juez-libertador como Otoniel (3:9), Ehud (3:15), Gedeón (6:14), Tola (10:1) y Jair (10:3).

Débora era profetisa 

Un profeta es alguien que recibe y comunica palabras de y para Dios (Exodo 4:15-16; 7:1). Como profetisa, Dios hablaba a través de ella algunas veces. Ahora bien, por sí misma esta información no nos dice nada de su papel en la nación o incluso de su carácter. Dios escoge a quien le place, y por lo general no sabemos por qué. 

Del lado positivo tenemos a Miriam, hermana de Aarón (Exodo 15:20); a Hulda (2 Reyes 22:14-20 y 2 Crónicas 34:22-28); a la esposa de Isaías, quien le dio hijos miembros clave de su banda de discípulos así como señal de temas gemelos (salvación y juicio) para su ministerio en Sion (Isaías 7:3; 8:3, 16-18). Del lado negativo tenemos a Noadías, quien se opuso a Nehemías (Nehemías 6:14).

En el Nuevo Testamento (NT) conocemos a la vieja Ana quien supo del verdadero significado del nacimiento de Jesús y habló de él a todos los que esperaban la redención de Israel (Lucas 2:36-38); a las 4 hijas de Felipe el evangelista (Hechos 21:8-9); a Jezabel, la falsa profeta de la iglesia en Tiatira (Apocalipsis 2:20-21).

El don de profecía estuvo presente en iglesias del NT luego de Pentecostés, ejercido por hombres y mujeres, como había sido profetizado por Joel (Joel 2:28-29; Hechos 2:16-18; 1 Corintios 14:29-33). En Jueces 4, Débora actúa como profetisa de guerra, llamando y comisionando a Barac para que conduzca hombres a la batalla, le da promesa de victoria y la orden de atacar en el tiempo oportuno (v.6-7, 14).

Débora era una mujer casada

Era la esposa de Lapidot (antorcha), de quien no sabemos nada. Pero es notable que al identificarse como esposa (4:4), como madre (5:7), y quien ministra desde un lugar específico (4:5), garantiza el entendimiento que su ministerio no negaba sus responsabilidades domésticas. Es una persona normal, la esposa de Fulanito.

Débora juzgaba (adjudicación)

Shaphat (juzgar) es una palabra amplia y general que puede traducirse como “juez”, “adjudicar”, “decidir”, “gobernar”, “otorgar”, “pronunciar juicio”, o “ejecutar sentencia”. Para bien nuestro, el contexto nos ayuda a entender lo que Débora hacía.

Es claro que no provee liberación militar alguna sentada bajo la palmera. Si bien el texto no especifica, parece establecer veredictos en asuntos civiles y/o proveer guía divina. Los profetas eran conocidos como hombres de Dios, se tenían en alta estima, lo que profetizaban era verdad. Débora era así. No solo sabia o de entendimiento, sino profetisa –alguien que habla las palabras de Dios. Su juicio proveía adjudicación (sentencia) o consejería, de ninguna manera liberación de los opresores. 

Resulta inusual la frase “juzgaba” pues juzgar en el sentido que ella hacía significa ser la líder efectiva de toda la nación -un oficio que ninguna otra mujer ostentó en el AT, y que no tiene paralelo en el NT. Su modo de ejercer recuerda a Samuel: los israelitas subían a ella, ungió a Barac (Samuel a Saúl y a David), no lideró batallas (tampoco Samuel), en Ramá y Bethel (igual que Samuel). Como si fuese la contraparte femenina de Samuel.

Pero también similar a Moisés, como una corte final de apelación para juzgar casos difíciles (Exodo 18:24-26). 

En un sentido, el ejercicio de Débora como juez es indicación de cuán irregular se habían vuelto las cosas en el período de los Jueces; pero en toda la narración -de hecho en toda la Escritura- no hay pista alguna de que el ejercicio de su rol fuese contrario a los propósitos de Dios, o de ruptura de Su voluntad declarada como, por ejemplo, las prácticas irregulares de adoración del período. Por el contrario, Débora es cantada como “madre de Israel”, trajo estabilidad y orden donde todo había sido caos (5:6-9); ‘salva’ a Israel en este mismo sentido (al igual que Tola en 10:1).

Algunos interpretan que el gobierno de una mujer es señal de degeneración, no de liberación (Isaías 3:12 ¡Oh pueblo mío! Sus opresores son muchachos, y mujeres lo dominan. Pueblo mío, los que te guían te hacen desviar y confunden el curso de tus sendas). Ciertamente el tiempo de los Jueces fue tiempo de obscuridad en la historia de Israel. Quienes deseen extrapolar doctrina o práctica del ejemplo de Débora harían bien en recordar que Jueces 4 y 5 constituyen el reporte histórico de una circunstancia en un ambiente muy alejado del ideal. Estos capítulos son para nuestra edificación, no para ser usados como precedente o incluso para derribar/establecer mandatos en la Escritura.

¿Dónde estaban los sacerdotes y ancianos que debían juzgar? 

El único sacerdote mencionado en todo el libro era apóstata (Jueces 17 y 18). Después de Josué, los ancianos fueron hombres corruptos y necios (Jueces 2:7, 10: 8:14-16; 21). Es obvio que el pueblo se dirigiera a Débora porque ella tenía la palabra de Dios e integridad personal, una rara combinación en aquellos tiempos.

Débora solía estar a la sombra de su palmera

La gente venía a ella. Ella permanecía bajo su palmera. Es interesante el paralelo con Saúl, sentado debajo de un árbol, teniendo un consejo de guerra con 600 hombres (1 Samuel 14:2). Significa que ella presidía ahí. El sitio es muy adecuado por dos razones: 1) su centralidad entre tribus del norte y del sur, 2) proveía amplia conexión entre el Israel presente y el pasado patriarcal (otra Débora estaba enterrada ahí -la nodriza de Rebeca, Génesis 35:8). ¿Por qué una palmera? Quizás porque la palmera simbolizaba los frutos y bendiciones que Israel anhelaba, en todo caso la imagen de esta mujer sentada bajo su palmera venía a ser un signo de esperanza en medio de circunstancias amenazadoras.

Años después el profeta Samuel juzgó también en Ramá (1 Samuel 7:15-17), pero contrario a Débora, Samuel recorría un circuito. El hábito de Débora era ministrar desde su casa. Tan solo un detalle, pero significativo: trabajar desde la casa es tarea femenina clásica.*

El inicio de la historia enfocado en una mujer es sorprendente, en particular si recordamos la ausencia de mujeres en los episodios de Otoniel y Ehud. Además, tiene una posición de autoridad y toma la iniciativa respecto al prospecto héroe de la película, un punto que da a esta narración un carácter único.

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*[The Womanliness of Deborah: Complementarian Principles from Judges 4-5 Barbara K. Mouser]

Apuntes a Jueces, 4:1-3

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SALVACION QUEBRANTADORA (Jueces 4)

Saben, cada quien tiene su manera de contar historias, algunos dan más vueltas que una carretera, introduciendo protagonistas, luego lugares, circunstancias, y dan la impresión de que no terminan nunca… avanzan un poco, retroceden… Pues bien, los escritores de la Biblia tienen sus técnicas también, y nos beneficiaremos y apreciaremos más las narraciones si nos damos cuenta de ello. Jueces 4 no es la excepción de la regla, pero encontramos una economía estricta de palabras, el narrador omite todos los detalles no esenciales (ay la curiosidad!). Lo primero de este  es una narración en prosa (el capítulo 4) y lo segundo es un poema (capítulo 5), es decir una historia y una canción. Forma de la historia (vean la precisión del escritor, ha pensado cuidadosamente cómo quiere contar la historia, es una pieza de arte literario):

Los hijos de Israel (oprimidos), v.1-3

Débora, la profetisa, v.4-9

Barac y Sísara, ‘llamados a’ v.10-12/13

Jehová el Guerrero, v.14a

Barac y Sísara, ‘la caída’, v.14b/15-16

Jael, esposa de Heber, v.17-22

Jabín, rey de Canaán (destruido), v.23-24

La historia: prólogo (4:1-3)

4:1-3 Cuando murió Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR. 2Y el SEÑOR los vendió en mano de Jabín, rey de Canaán, que reinaba en Hazor. El comandante de su ejército era Sísara, que vivía en Haroset- goim. 3Y los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, porque aquél tenía novecientos carros de hierro y había oprimido duramente a los hijos de Israel por veinte años.

Igual que en Ehud, el opresor es un rey extranjero, Jabín. La manera como la historia comienza hace que este rey permanezca en la oscuridad mientras el foco de atención se centra en su general, Sísara. De inmediato sabemos dónde vivía y que tenía 900 carros de hierro a su disposición, lo cual es muy importante más tarde (v.13, 16). 

El texto, sin embargo, nos recuerda a Jabín (v.23-24) al repetir su nombre 3 veces al final (en el original):

v.23 Así sometió Dios en aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel

v.24 Y la mano de los hijos de Israel se hizo más y más dura contra Jabín, rey de Canaán, hasta que destruyeron a Jabín rey de Canaan

Con la destrucción del ejército en Cisón y la muerte de su comandante, Jabín quedó aislado en Hazor y destruido finalmente, de modo que Israel estableció supremacía sobre los canaanitas en el norte.

Hazor era una ciudad fortificada, en el territorio de Neftalí, como a 15 km al norte del mar de Galilea, cerca de lo que hoy es el límite entre Líbano e Israel. En su tiempo fue una de las ciudades más poderosas del norte canaanita y sus ruinas permanecen hasta hoy. El nombre “Jabín” parece ser más un bien un título -como el de faraón-. 

Sísara es nombre no semítico, al parecer miembro prominente del llamado “Pueblo del Mar”, quienes arribaron a la región de Canaán provenientes del Adriático. Los filisteos llegaron en migración similar, estableciéndose en Ascalón y otras ciudades de la costa.

Haroshet-haggoyim significa Haroshet de las naciones, al parecer localizada en la llanura, al oeste del Valle de Jezreel (Monte Carmelo).

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Apuntes a Jueces, 3:31

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UN MOMENTICO DE SALVACION

3:31 Después de Aod vino Samgar, hijo de Anat, el cual hirió a seiscientos filisteos con una aguijada de bueyes; y él también salvó a Israel. 

La narración es como esos momentos entre conferencias que permiten ir al baño o tomar una taza de café [para recuperar fuerzas en medio del programa regular]. Pero “también salvó a Israel”, o sea que tenemos aquí un “momentico de salvación.”

Hay muy poco sobre este Samgar… ¿era israelita sí o no? su nombre no es muy hebreo que digamos, más bien de origen hitita. ¿Residente de Beth-Anat en Galilea [Josué 19:38; Jueces 1:33] o adorador de la diosa canaanita Anat [ups] la cual era exhibida como guerrera? ¿Hirió a los filisteos él solo o como parte de una milicia de agricultores (tal parece que se trataba de un amateur más que un profesional)? Los estudiosos dicen que este Samgar no era un israelita, sin embargo no pensemos que se trata de un desconocido cualquiera simplemente porque nosotros no sabemos nada, hay otra breve alusión en Jueces 5:6 (En los días de Samgar, hijo de Anat, en los días de Jael, quedaron desiertos los caminos, y los viajeros andaban por sendas tortuosas), donde los eventos se mencionan poniendo a este hombre como referencia, lo cual evidencia su estatus en aquel tiempo.

Respecto a la quijada de buey, análogos de su época señalan unos 8 pies de largo x hasta 6 pulgadas de ancho en el extremo final. El extremo más pequeño contenía además una cuña filosa para gobernar a los bueyes mientras que el otro extremo tenía una parte plana para limpiar. Una bayoneta, en pocas palabras.

La breve mención de los filisteos prepara el camino para su aparición como enemigos activos de Israel. Es posible que los filisteos hayan ido de exploradores a territorio no familiar, ventaja de la sorpresa para Samgar, o de preparar alguna emboscada. Pero el texto implica que la victoria no fue obra de Samgar (y él también salvó), sino de Dios mismo (Jueces 10:11 Y el SEÑOR respondió a los hijos de Israel:¿No os libré yo de los egipcios, de los amorreos, de los hijos de Amón y de los filisteos?).

Por lo que vemos, los instrumentos de liberación empleados por Dios forman una singular colección de herramientas. La quijada de Samgar con la daga de Ehud, el martillo de Jael, las trompetas y antorchas de Gedeón, la rueda de molino de la mujer, la quijada de asno de Sansón. ¡Los instrumentos son interesantes y coloridos!

Sin embargo el punto principal es la frase final: y él también salvó a Israel. ¿Qué si no era israelita? ¿Qué si tenía conexiones canaanitas? ¿Qué si nunca tendremos la completa biografía de este hombre? ¿Percibimos la mismita gloria de Dios?

Si Jehová es el creador de cielos y tierra, si tiene todos los recursos a su disposición, ¿acaso no podrá librar por muchos o por pocos [1 Samuel 14:6 Y miraron los centinelas de Saúl en Guibeá de Benjamín, y he aquí que la multitud se dispersaba yendo en todas direcciones], por discípulos y también por no cristianos? ¿Cómo??

Si Jehová el Señor levantó a Samgar para salvar a Israel, no es ninguna sorpresa la aparición de Ciro rey de Persia [Isaías 45:1-7 Así dice el SEÑOR a Ciro, su ungido, a quien he tomado por la diestra, para someter ante él naciones, y para desatar lomos de reyes, para abrir ante él las puertas, para que no queden cerradas las entradas: 2Yo iré delante de ti y allanaré los lugares escabrosos; romperé las puertas de bronce y haré pedazos sus barras de hierro. 3Te daré los tesoros ocultos, y las riquezas de los lugares secretos, para que sepas que soy yo, el SEÑOR, Dios de Israel, el que te llama por tu nombre. 4Por amor a mi siervo Jacob y a Israel mi escogido, te he llamado por tu nombre; te he honrado, aunque no me conocías. 5Yo soy el SEÑOR, y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te ceñiré, aunque no me has conocido, 6para que se sepa que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, no hay ninguno fuera de mí. Yo soy el SEÑOR, y no hay otro; 7el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el SEÑOR, el que hace todo esto]. 

Es gloria de Dios, particularmente, salvar mediante instrumentos desconocidos o apenas conocidos por nosotros. Mediante otro ejemplo extremo, de calidad satírica similar a la de Ehud, vemos que no solamente salva Dios a Israel de sus enemigos, sino que Sus medios para hacerlo no son fácil de explicar o predecir.

Como exclamara el ciego, Juan 9:30 “Respondió el hombre y les dijo:Pues en esto hay algo asombroso, que vosotros no sepáis de dónde es, y sin embargo, a mí me abrió los ojos.” No sabemos nada de este Samgar y sin embargo Dios lo usó para Su gloria, para salvar a Israel. ¿No es maravilloso? 

Matthew Henry: Si Dios se agrada, una quijada de buey hace más que la espada de Goliath.

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Apuntes a Jueces, 3:12-30

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Parte II. La salvación de un Dios longánime

Recordando Verdades sobre Dios:

  1. Ofrece Su gracia, constantemente, a personas que no la merecen, ni la buscan, ni la aprecian incluso después de haber sido salvos por ella.
  2. Dios quiere señorear cada aspecto de nuestra vida, no solo algunos.
  3. Hay tensión entre la gracia y la ley, entre condicional e incondicionalidad.
  4. Necesitamos renovación espiritual continua aquí en la tierra, y maneras de hacerla realidad.
  5. Necesitamos un Salvador verdadero, al cual señalan todos los salvadores humanos, con sus flaquezas y fortalezas.
  6. Dios está en control, no importa lo que parezca.

¿QUE HACER CON UN SALVADOR ZURDO?

Este es uno de esos pasajes que a muchos causa consternación y un montón de preguntas. Henos aquí en uno de esas secciones R-rated del Antiguo Testamento (AT), pero antes de juzgar, tengamos cuenta con la hipocresía de permitir que nuestros hijos y nosotras mismas seamos testigos de toda clase de violencia en la TV. Ah, permitimos la historia de David y Goliat en la escuela dominical para niños, pero ¿la del zurdo benjamita? Jamás. Algunos opinan que ciertas narraciones del AT no significan lo que dicen; la daga de Ehud, por ejemplo, simboliza “la espada del Espíritu” (a la efesios 6), la palabra de Dios  que es más “filosa que espada de dos filos.” Pero dudo que el rey Eglon lo haya visto así -es más, probablemente hubiera deseado que la daga de Ehud fuesen solo palabras!

Otros lo que hacen es moralizar el texto, en especial buscando las lecciones que enseña. ¿Resultado? Ehud luce bastante vengativo y aborrecedor: no seáis como él. O, ¿qué tal un sermón sobre “El Peligro de Estar Solo”?, basado en el v.19b…

El asunto no es ligero. Ciertamente toda la Escritura es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16); nos ofende si alguien insinúa que no toda la Biblia es verdad, o si alguno niega la autoridad de alguna parte de la Escritura. ¡No señor! La Biblia es nuestra autoridad. 

Resulta extraño que nos enorgullecemos en la autoridad plena de la Escritura y al mismo tiempo tenemos nuestra manera de negar la misma autoridad. Esto es, ignoramos buenas porciones de ella, en especial aquellas del AT que avergüenzan nuestra iluminada sensibilidad. Dame a Jesús en el evangelio de Marcos o a Pablo en Gálatas, pero ¿Ehud en Jueces? yuks…

El tema de la narración (3:15)

Claridad por delante. ¿Cuál es el tema?

v.15 Pero los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, y el SEÑOR les levantó un libertador, a Aod, hijo de Gera, benjamita, el cual era zurdo. Y los hijos de Israel enviaron tributo con él a Eglón, rey de Moab.

El tema es la manera como Dios salva su pueblo en sus aflicciones (bien merecidas, por cierto). El verso dice que Jehová es el responsable, quien escoge a este zurdo Ehud, un salvador, (¿oyen esto? no dice un asesino, un sicario, un mentiroso, un deshonesto, dice un libertador!). Se trata de una historia de salvación.

El punto no es “¿Por qué Dios se asocia a un carácter como el de este hombre?.” El tema es “ver cómo se deleita Dios en salvar a su pueblo de sus aflicciones.” No es para ver los problemas que aparentemente crea Dios sino la salvación que brinda.

Luego es difícil mantener el punto central. 

Observen que no negamos los problemas inherentes a la historia, pero que si atendemos solo a ellos perderemos el punto central, nos la pasaremos buscando los textos embarrados de mantequilla cuando la atención de Dios es que veamos el pan de Su salvación.

Lee el texto completo, pero sin tennis de marca… ponte tus viejas sandalias israelitas. Trata de escuchar la historia como la habría escuchado un israelita de aquellos tiempos, recuerda, que durante 18 años ha sido oprimido, pagado tributo, aplastado, por el grueso Eglón… Viviendo cada día más pobres, al borde de la existencia -comprenderemos mejor el disfrute del escritor de Jueces, la sátira y humor devastador de la narración. El problema de los Comentaristas es que suelen ser solemnes, secos y desabridos.

Observemos los detalles:

Ehud es la cabeza de la delegación que viene a pagar el tributo correspondiente al rey Eglón en Jericó (la ciudad de las palmeras) (v.15b). Previo, Ehud se hizo una daga, unas 15-18 pulgadas de largo, y se la amarra a su muslo derecho, oculta por las vestiduras (v.16), tal como lo haría un zurdo (v.15a). Los guardaespaldas seguro inspeccionarían el muslo izquierdo (porque la mayoría de los soldados, incluso entonces, son diestros). Luego el escritor nos prepara señalando que “Eglón era un hombre muy grueso” (v.17b). Entregan el tributo pero luego Ehud regresa alegando que tiene un mensaje secreto para el rey (v.19a).

Estúpida o cándidamente, Eglón despacha su gente (¿pueden oír las risitas de quienes escuchan la historia?) y se sienta frente a Ehud (v.19b-20a). Ehud anuncia “tengo un mensaje de Dios para ti”, y Eglón se levanta de la silla en reverencia supersticiosa (v.20b). 

Y ahora, en cámara lenta, con lujo de detalles:

v.21 Aod alargó la mano izquierda, tomó la espada de su muslo derecho, y se la hundió en el vientre. 22Y la empuñadura entró también tras la hoja, y la gordura se cerró sobre la hoja, pues no sacó la espada de su vientre; y se le salieron los excrementos. 23Entonces salió Aod al corredor, cerró tras sí las puertas de la sala de la terraza y les pasó el cerrojo.

¿Notan el sarcasmo a continuación?

SARCASMO: (Del lat. sarcasmus, y este del gr. σαρκασμός).

1. Burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo. 2. Figura que consiste en emplear esta especie de ironía o burla.

v.24 Después de haber salido, vinieron los siervos y miraron, y he aquí, las puertas de la sala de la terraza tenían pasado el cerrojo, y dijeron: Sin duda está haciendo su necesidad en la sala de verano. 25Y esperaron hasta sentir inquietud, pues he aquí que él no abría las puertas de la sala de la terraza. Entonces tomaron la llave y las abrieron, y he aquí, su señor caído en el suelo, muerto.

¿Conocen las historias de Ulises Hieraux? Hay que ser dominicano para entender los giros de las actuaciones de este pasado presidente. Aquí hay que ponerse unos goggles israelitas para sentir el humor (negro, pero humor) de la situación. Es evidente que el escritor no tiene la más mínima vergüenza en contar lo que sucedió! La frase “he aquí” que aparece tres veces en el original nos indica lo inesperado de lo que viene a continuación y al mismo nos muestra lo irónico del asunto: los criados preguntándose por qué Eglón tarda tanto mientras Ehud ejecuta un escape espléndido… luego, cuando reúnen el coraje suficiente para abrir la puerta, he aquí el masivo cuerpo en el suelo.

  1. realmente es un peligro oprimir y aplastar al pueblo de Dios, no vaya a ser que seas objeto de alguna de Sus ‘bromas.’
  2. que Dios hace a su pueblo capaz de reír después de la tristeza y de sonreír ante las maneras como El los saca de problemas.
  3. que no hay razón para que los caminos de Dios sean aburridos y sombríos

La narrativa misma es una forma de alabanza, el humor con que es contada denota el gozo de alegrarse en la inmerecida gracia de Jehová

Pero -volviendo a nuestro imaginario opositor, alguien molesto con que Dios tenga algo que ver en el asunto o de que esta narración ensucia las pristinas páginas blancas de la Biblia. Noten el por qué Israel cuenta y se regocija: porque su Dios y nuestro Dios no es un Dios que se mantiene a distancia en el caos de nuestros tiempos.

Cada padre teme quedarse a solas con su hijo recién nacido. Ahora hay desechables, pero antes eran de tela, y había que limpiar, sacudir, poner en tina de agua, lavar al niño… Y aquí reside la gloria del pasaje: nos dice que Dios lidia con todos los miserables avatares de nuestra existencia, aquellos en que nos colocamos solitos. La gloria del texto señala que Jehová no es un dios de guantes blancos sentado en algún lugar remoto del universo, que duda extender Su mano y ensuciarse en el lodo de nuestra existencia.

Dios se deleita en rescatar Su pueblo incluso de sus miserias, y en el proceso hacernos reír otra vez.

La tragedia de la historia o el por qué es triste

v.26 Mas Aod había escapado mientras ellos esperaban; pasando por los ídolos, había escapado a Seirat. 27Y cuando llegó, tocó la trompeta en la región montañosa de Efraín; y los hijos de Israel descendieron con él de la región montañosa, estando él al frente de ellos. 28Y les dijo:Perseguidlos, porque el SEÑOR ha entregado en vuestras manos a vuestros enemigos, los moabitas. Y descendieron tras él y se apoderaron de los vados del Jordán frente a Moab, y no dejaron pasar a nadie. 29En aquella ocasión mataron a unos diez mil moabitas, todos hombres robustos y valientes; ninguno escapó. 30Y fue subyugado Moab aquel día bajo la mano de Israel. Y la tierra tuvo descanso por ochenta años.

Sí, Ehud escapó y luego venció, pero la historia es triste porque 4:1 Cuando murió, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR.

Si bien Dios trajo cierta clase de salvación, nada de lo que Ehud hiciera cambiaría los corazones del pueblo, no pudo liberar a Israel de la esclavitud al pecado o destronar los ídolos de sus corazones. Ningún salvador zurdo desparramando los intestinos de reyes extraños puede liberarte de la esclavitud al pecado. Observa que no es de ‘pecados’, sino de pecado (en singular). Porque el pecado no es un hecho sino un poder. Estar bajo pecado es estar prisionero, encadenado. Irracional, pero real.

Alguna dirá que ya no somos un montón de primitivos israelitas adoradoras de ídolos, somos el pueblo de Dios. También Israel lo era. Todos circuncidados, con su carnet de hebreos, y esclavos del pecado. Y alguna podrá bautizarse, ser discipulada, brillante bautista reformada y, sin embargo, esclava de pecado. Por eso es tan bueno oír de Aquel…

Apocalipsis 1:5b …Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con su sangre

Pues nuestra esclavitud no consiste en moabitas o reyes obesos o en opresión económica o física. Ningún salvador zurdo puede salvarnos de la tiranía. La tragedia es que teniendo a mano un Salvador, no clamemos por su ayuda.

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