Orgullo, otra vez

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C.S Lewis reconocía cómo el acto de dedicarse a cultivar nuestra vida interior podría convertirse en una trampa que nos impidiera ver la verdad sobre nosotros mismos:

“Mantén la mente de los hombres en la vida interior [la introspección]… estimula esto. Mantén su mente fuera de los deberes elementales al dirigirla a los más avanzados y espirituales. Agrava la característica humana más útil, el horror y la negligencia de lo obvio. Debes traerlo a una condición donde practique auto-examen durante una hora sin que descubra ninguno de los hechos de sí mismo que son perfectamente claros a cualquiera que haya vivido en la misma casa o trabajado en la misma oficina con él o con ella.”

The Screwtape Letters, C. S. Lewis, p. 21

O sea que el montón de introspección en que luego nos embarcamos no es otra cosa que en-si-mis-ma-mien-to, esto es, idolatría. ¡Hasta para auto-examinarse hay que tener moderación! no vaya a ser que descuidemos lo elemental: leer Biblia, orar, memorizar la Escritura…

🙂

Para hablar en público

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Calificación del habla

Tan importante como los datos y las destrezas es el modo de hablar en la escuela y el trabajo. Debe mejorarse constantemente. Aspectos principales son:

La rapidez. Muy aprisa no se entiende, muy lenta aburre. Debe variarse según el tema. Cuanto mayor es el auditorio, tanto más pausada la forma.

El ritmo. Vacilante, no convence. Monótono, hace desviar la atención. Debe ser apropiado al tema y la forma: poesía, prosa, conversación, oratoria.

El tono. Un tono medio agrada y se entiende mejor que uno atiplado o bajo. Variedad apropiada a los temas tratados da interés a las palabras.

El volumen. Una voz recia hiere el oído, una débil no se escucha. El volumen debe aumentarse según el número y lejanía del auditorio, pero un micrófono exige una voz íntima. Que ésta no se desvanezca al final de la oración.

La cualidad. Una voz aguda, ronca, nasal o áspera, irrita al oyente: puede mejorarse y acercarse al canto, al imitar otras agradables.

La pronunciación. La adición de letras (fuistes), la supresión (vamo a’lante), su cambio (siñor, pos) o trueque (suidad, pader), inventos (coincidencialmente) o un acento erróneo (ahoy, transéunte) delatan al ignorante. La falta de claridad, al no dar nitidez a las consonantes, hace ininteligible el discurso.

El léxico. Un vocabulario extenso da acceso a todos los campos; uno exacto permite presentarlos con claridad; con uno flexible se puede entender con personas de diversos tipos. Hay que tener cuidado de no emplear voces equivocadas, vulgarismos, exceso en diminutivos, uso frecuente de expresiones trilladas y repetir palabras como «¿verdad?» [muletillas].

El cuerpo. Una postura recta pero no rígida, una cara expresiva, y ademanes que enfatizan en vez de distraer del tema, contribuyen mucho al buen decir.

Gena Pastor [México], citada en El Galano Arte de Leer. Antología Didáctica. Vol.2 14a Ed. Ed. Trillas, 2012.

Ser o no ser

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“La gran diferencia entre un ser humano y un ser supremo es esta precisamente: Fuera de Dios yo no existo. Fuera de mí Dios existe.

Dios no me necesita para ser El.

Yo necesito a Dios para poder ser yo… somos dependientes, somos frágiles… ningún ser humano tiene el poder para ser en sí mismo.

Vivimos la vida entre dos hospitales. Necesitamos sistemas de soporte desde que nacemos hasta que morimos para sostener esa vida. Somos como flores que florecen y luego desvanecen y se caen, y así es como diferimos de Dios. Dios no se desvanece. Dios no desaparece. Dios no es frágil.”

R.C. Sproul

Romanos 4.7

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¿ES MALA LA LEY DE DIOS?

Texto: Romanos 7:7-12

Idea central: La ley de Dios es santa, justa y buena, sin pecado en sí misma. Sin embargo, nuestra reacción natural no es someternos, sino rebelarnos y afirmar nuestra autonomía. Por eso, la ley no produce santidad en nosotros, sino pecado.

Lecciones particulares: La ley nos ataba a nuestro pecado (vv.2,4), lo despertaba en nosotros (v.5) y nos hacía “servir” a Dios de una forma indigna (v.6). ¿Significa esto que la ley es mala? (v.7a)

— ¡Todo lo contrario! La ley es buena y lo comprobamos porque identifica el pecado como tal, lo señala visiblemente, y nos exhorta a no seguirlo (v.7b).

¿Cómo es que, entonces, la ley produce tan malos resultados en nosotros?

— El pecado, por su naturaleza (cf. 1 Jn. 3:4), no puede existir si no existe la ley: por definición, el pecado es rebelión en contra de Dios y de su voluntad (i.e. la ley).

—  Cuando Dios expresa su voluntad es como echarle leña al fuego: la reacción natural, instintiva, es rechazarle y tratar de afirmar nuestra propia autoridad. De esta manera, el pecado en nosotros toma la ley de Dios –que es buena, el camino a la vida (v.10a)– y produce el resultado opuesto en nosotros (vv.8a,10b).

—  Cuando no conocíamos la voluntad de Dios no teníamos impulsos particularmente fuertes para ir en una dirección contraria a Él (v.9a). Sin embargo, cuando supimos qué esperaba Dios de nosotros, nuestros deseos y sentimientos se levantaron, produciendo fruto para muerte en nosotros (v.9b).

—  En conclusión, en la ley de Dios no hay pecado, injusticia o maldad (v.12), pero el pecado en nosotros se aprovechó de ella para engañarnos y nos mató (v.11).

Cómo nos engaña el pecado es algo en lo que Pablo no abunda aquí, pero cierta luz puede obtenerse al considerar el mandamiento que él escogió de ejemplo (“No codiciarás”, cf. 1 Jn. 2,15,16). Es como si el pecado nos dijera: “Ese camino es muy limitado…¡Mira cuántas cosas buenas hay fuera de él!”.

Preguntas de introspección:

¿Qué lugar le estás dando a la ley de Dios en tu vida? ¿La usas para tratar de ganarte el favor de Dios o la usas como ayuda para identificar el pecado que mora en ti?

¿Eres consciente de que tu reacción natural al recibir una enseñanza bíblica que enfrente tu pecado será rebelión (en la forma que quieras – excusarte, aplicarlo a otro, sublimarlo, etc.)? ¿En qué formas prácticas puedes usar este conocimiento y prepararte para escuchar la palabra de Dios? ¿En qué formas prácticas puedes prepararte para cuando tus pasiones se levanten en el día a día y tengas que luchar contra ellas para hacer lo que agrada a Dios? ¿Cultivas apreciación y gratitud por la santa, justa y buena ley de Dios?

Historia sugerida: Historia de Amasías (2 Crón. 25:1-28), y cómo la bendición de Dios fue corrompida por su idolatría

Tema 10. Génesis

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RESUMEN

Yeiii! Caminamos fielmente los primeros 11 capítulos de la historia primitiva del mundo. Investigamos el semillero por excelencia, ahora es tiempo de reflexionar en las semillas que encontramos plantadas ahí.

Una vez más, lee de “un tirón” Génesis 1 al 11

Al ir leyendo, piensa en lo aprendido en estas páginas que ahora te son tan familiares. Responde:

¿Qué historia tuvo significado más profundo para ti? ¿En qué sentido?

2. ¿Cuál pasaje o historia, antes poco familiar, sobresale en tu mente? ¿Por qué?

3. ¿Hallaste a Cristo en la narración de Génesis? (Juan 5:46-47). Específicamente, ¿dónde?

Termina en oración. Da gracias a Dios que desde las primeras páginas de Su Palabra la redención estaba claramente a la vista. Pide al Señor te de ojos para ver cómo las palabras de Génesis informan y enriquecen las palabras del resto de la Escritura.
Confiesa tu gran necesidad de El, de salvación.
Agradece la provisión que El hizo para ti -no en Adán, no en Set, no en Enoc o en Noé, no en cualquier otro hombre justo, sino en la justicia inmaculada del Ultimo Adán, el Dios hecho Hombre, Jesús. En verdad que la cabeza de la serpiente ha sido aplastada -¡gracias demos a Dios!

Sobre orgullo

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‘En comparación, todo otro pecado es una picadura de mosquito.’

‘Orgullo es el estado de mente completamente anti-Dios.’

C.S. Lewis

Piensa un momento:

 7El extiende el norte sobre el vacío, y cuelga la tierra sobre la nada. 8Envuelve las aguas en sus nubes, y la nube no se rompe bajo ellas.

9Oscurece la faz de la luna llena, y extiende sobre ella su nube. 10Ha trazado un círculo sobre la superficie de las aguas, en el límite de la luz y las tinieblas.

11Las columnas del cielo tiemblan, y se espantan ante su reprensión. 12Al mar agitó con su poder, y a Rahab quebrantó con su entendimiento. 13Con su soplo se limpian los cielos; su mano ha traspasado la serpiente huidiza.

14He aquí, estos son los bordes de sus caminos; ¡y cuán leve es la palabra que de El oímos! Pero su potente trueno, ¿quién lo puede comprender”

Job 26:7-14

Por los cañaverales

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Por los cañaverales,
dicen los grillos
la lección de la tarde:
“¡Gri, gri, gri, gri!”

Entre el cantueso,
tejen las arañitas
su traje nuevo:
“¡Ya, ya, ya!”

Por la mañana,
cantan los labradores,
saltan las cabras:
“¡Tras, tras, tras!”

Las amapolas
bailan entre los trigos
unas con otras:
“¡Din, don, din!”

Y hay una oveja,
que del abecedario
sabe una letra:
“¡Be, be, be!”

Y hay un chorlito
que le esconde al pastor
su sombrerito.
“¡Ja, ja, ja!”

Gloria Fuerte
(España, 1908-1998)

Devocional

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De nuestra amada hermana Argelia, promovida al reino de los cielos junto a nuestro Señor y Rey y Salvador. He aquí uno de sus devocionales personales.

«Gracias Señor porque mi oración no vuelve vacía. Te he encontrado y me has guardado durante mi vida. Me has conducido hacia Tus fuentes de vida y has cercado mis pasos para guardarme.

Has dado entendimiento a mi alma, prudencia, y has quitado de mí la necedad. Mi alma está solo pendiente de hacer el bien, para agradarte.
Has fortalecido mis debilidades -que son muchas- y has puesto en mi corazón la gracia de la cruz de Cristo para hacerme digna delante de Ti.»

“Porque el que me halla, halla la vida, y alcanza el favor del Señor.” Proverbios 8:35

Romanos 4.6

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DIOS BUSCA UN SERVICIO GENUINO, DE CORAZON

Texto: Romanos 7:1-7

Idea central: La relación que teníamos con nuestros malos deseos y sentimientos ha sido completamente disuelta, el pecado ya no tiene forma de exigirnos que continuemos atados a él. Por tanto, sirvamos a Dios de corazón, como quienes no están en unión al pecado.

Lecciones particulares: 

— La ley solamente puede reclamar derechos sobre una persona mientras ella vive (v.1).

  •   Mientras una pareja casada esté viva, ellos están atados el uno al otro (cf. v.6) por la ley (v.2a).
  •   Si uno de los dos muere, la ley pierde cualquier derecho a reclamar, por lo que no puede exigir que la relación se mantenga (vv.2b,3).

    — Cuando estábamos en nuestra vieja naturaleza (la carne), el resultado de la ley era despertar nuestras malos deseos y sentimientos  → ellos actuaban en nosotros y se expresaban en nuestras acciones físicas →  el pecado consumado traía muerte (v.5).

    —  Nuestro problema no era simplemente corrupción… Por medio de la ley estábamos atados a nuestra vieja naturaleza, nuestros malos deseos y sentimientos. No solo carecíamos de la capacidad de romper con nuestra naturaleza pecaminosa, sino que tampoco teníamos el derecho de dejar de ser pecadores.

    La ley exigía que permaneciésemos atados a la naturaleza pecadora, que permaneciésemos en el círculo de pecado-muerte.

    ¿Cómo recibiríamos el pago por nuestro pecado, la muerte, si dejamos de tener relación con el pecado? En apoyo a esta idea, nótese el uso de Pablo de la analogía: nosotros somos la esposa (vv.4,6), el nuevo marido es Jesús (v.4), y la ley nos ataba a nuestro viejo marido… (v.6); la anteposición a Jesús no es Satanás, sino el pecado. Adicionalmente, considerarlo de esta manera fluye de forma más natural al párrafo siguiente: la conclusión del párrafo actual debiera llevarnos a preguntar “Entonces, ¿es pecado, es mala, la ley?” (v.7).

    —  Dios, pues, ideó la solución:

    •   Por medio de Jesús, creó la forma de hacernos morir para libertarnos del derecho de la ley de exigir que continuáramos en unión al pecado (v.4a).

      —  De esta manera, somos libres para unirnos a Aquel que no nos dejó muertos, sino que nos resucitó de entre los muertos (v.4b).

    •   Todo esto con el fin de que podamos llevar fruto para Dios (v.4c).

      —  Por tanto, no tratemos de hacer el bien como antes, por obligación, como si nuestra unión verdadera real fuera con nuestros malos deseos y sentimientos. Antes bien, ¡hagamos el bien a partir de nuestra nueva realidad en unión al Espíritu! (v.6).

Preguntas de introspección:
¿Comprendes lo desesperada de tu antigua situación (no solo no podías ni querías salvarte, sino que aun cuando pudieras o quisieras no hubieras sido aceptado)? ¿Meditas en esta realidad de modo que tu corazón crezca en gratitud a Dios y a Jesús? En el día a día, cuando tienes que decidir entre el bien y tus malos deseos/sentimientos, ¿cuál es tu actitud al elegir el bien? ¿Sirves a Dios como si Él fuera un amorío que no tiene derecho a reclamarte y al que te pesa complacer? ¿O sirves a Dios de corazón, con amor y gratitud? ¿En qué formas prácticas puedes trabajar con el Espíritu para moldearte, de modo que hacer el bien no te sea una carga?
Historia sugerida: Ilustración de la esposa infiel (Ezequiel 16:8-15,32-41,58-63).

Humildad

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La cualidad central del carácter del cual fluye un liderazgo de servicio se llama humildad. No hay genuino liderazgo de servicio donde no hay humildad genuina.

Pero, ¿qué es humildad?
¿Significa ser pasivos? ¿Implica falta de confianza? ¿Quiere decir no reconocer como propios logros ni medallas? ¿No permitir que salga tu foto…?
Humildad y orgullo tienen muy poco qué ver con tus acciones o decisiones, el peso principal reside en tus motivaciones y actitudes. Es lo que crees sobre ti misma lo que determinará si eres humilde u orgullosa.

Humildad es el reconocimiento intencional de que Dios lo es todo para ti, y de que tú no eres nada sin El. Es el reconocimiento de que la vida no se trata de ti, y de que las necesidades de otros son más importantes que las tuyas.

Quien es humilde sabe que la humildad es una decisión (Santiago 4:10; 1 Pedro 5:5-7).
Quien es humilde sabe que la humildad es una actitud (Filipenses 2:3-11), una manera de pensar que toca tu acercamiento a todo lo que haces y especialmente a las personas que entran en contacto contigo.

Ser humilde es un estado de mente, una actitud que nos lleva a dar y servir a otros. Se evidencia en servicio sacrificial. La humildad honra a Dios al expresar Su amor y compasión mediante servicio a otros.

Crawford Loritts Jr. Leadership as an identity: the four traits of those who wield lasting influence.
Moody Publishers, 2009. pp.133-135